{"id":15667,"date":"2016-02-05T10:11:36","date_gmt":"2016-02-05T15:11:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/samaritana\/"},"modified":"2016-02-05T10:11:36","modified_gmt":"2016-02-05T15:11:36","slug":"samaritana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/samaritana\/","title":{"rendered":"SAMARITANA"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\n1. La samaritana, representante del pueblo gentil (Jn 4,1-42)<br \/>\nSamar\u00ed\u00ada, samaritano\/a. Samar\u00ed\u00ada (samareia), como nombre de la ciudad o de la regi\u00f3n de Sainar\u00ed\u00ada, aparece once veces mencionada en el Nuevo Testamento (Lc 17,11; Jn 4,4.5.7; He 1,8; 8,1.5.9.14; 9,31; 15,3) y sus derivados, samaritano (samaritis) (Mt 10,5; Lc 9,52; 10,33; 17,16; Jn 4,9.39.40; 8,48; He 8,25) y samaritana (samaritis) (Jn 4,9), que designan a sus habitantes, sugieren, sobre todo, su pertenencia a la comunidad religiosa de Samaria. Marcos no menciona nunca a los samaritanos y Mateo una sola vez, y en sentido negativo (cf. Mt 10,5), mientras que Lucas y Juan muestran gran inter\u00e9s tanto por la regi\u00f3n como por sus habitantes.<\/p>\n<p>Los evangelios reflejan con rotundidad la enemistad hist\u00f3rica entre los jud\u00ed\u00ados y los samaritanos. Los jud\u00ed\u00ados utilizan el termino samaritis como un insulto e identifican samaritano con \u00abposeso\u00bb (cf. Jn 8,48); Jes\u00fas califica al leproso samaritano como \u00abextranjero\u00bb (allogenis) (Lc 17,18) y proh\u00ed\u00adbe a los suyos la entrada y toda actividad en los pueblos de Samaria y en las regiones de los gentiles (Mt 10,5s) y sus disc\u00ed\u00adpulos se sorprenden de que hable con una samaritana (Jn 4,27). Por parte samaritana, a Jes\u00fas se le niega alojamiento en la regi\u00f3n (Lc 9,52s) y los hijos de Zebedeo pretenden que caiga fuego del cielo para castigar una actitud tan poco generosa. Estas afirmaciones tan contundentes de los evangelios nos llevan a pensar que la labor misionera de Jes\u00fas en Samar\u00ed\u00ada fue una elaboraci\u00f3n de los propios evangelistas.<\/p>\n<p>2. La samaritana: figura simb\u00f3lica<br \/>\nLa larga per\u00ed\u00adcopa del encuentro de Jes\u00fas con la samaritana (Jn 4,1-42), junto al pozo de Jacob, al pie del monte Garizim donde los samaritanos hab\u00ed\u00adan erigido a Yahv\u00e9 un templo en el que rendirle adoraci\u00f3n y culto, forma una unidad con los dos cap\u00ed\u00adtulos anteriores del evangelio y recoge el testimonio m\u00e1s interesante sobre c\u00f3mo el cristianismo naciente comprendi\u00f3 que el juda\u00ed\u00adsmo, y con \u00e9l todo el Antiguo Testamento, encuentra su plenitud en Jes\u00fas, el \u00fanico que puede ofrecer el don del agua viva -la salud, el Esp\u00ed\u00adritu- (cf. Jn 7,37-39) de la que surge la vida eterna (Jn 4,10.14), un agua que tiene m\u00e1s calidad que la del pozo de Jacob. El simbolismo es claro: Jes\u00fas, el Nuevo Testamento, es superior al Antiguo, representado por Jacob, y el culto tributado a Dios en el Garizim y en el templo de Jerusal\u00e9n carece de valor a partir de la adoraci\u00f3n en esp\u00ed\u00adritu y verdad llevada a cabo en el \u00fanico templo que es la propia persona de Jes\u00fas (cf. Jn 2,19,21 y 4,21-24).<\/p>\n<p>A simple vista, el relato de Jn 4,1-42 solamente describe un episodio m\u00e1s en el camino de vuelta de Jes\u00fas de Judea a Galilea, la regi\u00f3n m\u00e1s septentrional de Palestina que hab\u00ed\u00ada recibi\u00f3 muy pronto la influencia extranjera por las invasiones asirias y caldeas y que por eso hab\u00ed\u00ada sido designada como l\u00e1 \u00abGalilea de los gentiles\u00bb (cf. Is 8,23; Mt 4,15s). Jes\u00fas deja provisionalmente Judea, donde se siente amenazado, y se va a Galilea, donde espera ser acogido (4,45.53) y, en ese trayecto, \u00abtiene que\u00bb pasar por Sainar\u00ed\u00ada (4,4). Sin embargo, el evangelista, desde su perspectiva teol\u00f3gica, da gran importancia a los sucesos acaecidos en Samaria porque quiz\u00e1 quiera destacar, frente a la malicia e incomprensi\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados y de los fariseos (2,23-25; 4,1-13) y de la elite intelectual -Nicodemo- (3,1-12), la fe de unos samaritanos semipaganos que abren a Jes\u00fas sus casas y sus corazones (4,40s). Posiblemente quiera resaltar la falta de fe en el \u00e1mbito jud\u00ed\u00ado frente a la presteza para creer en los representantes del mundo no jud\u00ed\u00ado. El cuarto evangelio muestra una indudable tendencia universalista que, en buena parte, viene exigida por el hecho de tratarse de un evangelio destinado principalmente a cristianos venidos del paganismo. Este relato es una prueba clara de esa universalidad del Evangelio.<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente, el paso de Jes\u00fas por Samaria resulta problem\u00e1tico. Fue solamente despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n cuando los disc\u00ed\u00adpulos se atrevieron a evangelizar a los samaritanos (cf. He 8,1-25 y Mt 10,5s). El texto precisa que, para dirigirse a Galilea, Jes\u00fas \u00abtiene que\u00bb (`edei) pasar por Samar\u00ed\u00ada (4,4). Muchos comentaristas del evangelio piensan que esta afirmaci\u00f3n del evangelista es s\u00f3lo biogr\u00e1fica, ya que, seg\u00fan Flavio Josefo (cf. Ant XX, 118; Bel\/ II, 232; Biog 269), ese era el camino m\u00e1s indicado para los peregrinos. Sin embargo, esta explicaci\u00f3n no tiene en cuenta el contexto del texto: Jes\u00fas parte de Ain\u00f3n (3,23), junto a Salim, en el valle del Jord\u00e1n, por lo cual el camino m\u00e1s f\u00e1cil para llegar a Galilea era seguir la cuenca del Jord\u00e1n. Creemos que, como ocurre en otros pasajes de Juan (cf. 3,14.30; 9,4; 10,16; 12,34; 20,9), el verbo `edei (\u00abten\u00ed\u00ada que\u00bb, \u00abes necesario\u00bb) tiene un valor teol\u00f3gico: designa el camino marcado por Dios, un camino del que no existen alternativas. Si Jes\u00fas tiene que atravesar Samar\u00ed\u00ada es porque se lo exige su misi\u00f3n conforme al designio de Dios. Por esta raz\u00f3n, se puede considerar este pasaje de Jes\u00fas en Samaria como la anticipaci\u00f3n imaginada de la misi\u00f3n llevada a cabo por la Iglesia primitiva en esta regi\u00f3n despu\u00e9s de pascua. Los alloi (\u00abotros\u00bb) de 4,38 son los \u00abhelenistas\u00bb, los que escaparon de Jerusal\u00e9n con motivo de \u00ablo de Esteban\u00bb: ellos llevaron a cabo la dura labor de la predicaci\u00f3n evang\u00e9lica inicial en Samar\u00ed\u00ada, mientras que los ap\u00f3stoles se integraron m\u00e1s tarde a los trabajos (cf. He 8,1.4-8.14-17).<\/p>\n<p>En esta misma l\u00ed\u00adnea, como afirma S. Vidal, la narraci\u00f3n bien pudo ser originalmente una espl\u00e9ndida \u00ableyenda etiol\u00f3gica\u00bb de la comunidad jo\u00e1nica de Sicar con la que dicha comunidad samaritana explicaba sus or\u00ed\u00adgenes, remont\u00e1ndolos a la misi\u00f3n del propio Jes\u00fas. En la base hist\u00f3rica de esa leyenda estar\u00ed\u00ada la experiencia de la misi\u00f3n jo\u00e1nica en Samar\u00ed\u00ada, dentro de la cual una mujer samaritana jug\u00f3 un papel decisivo en la fundaci\u00f3n de la comunidad de Sicar.<\/p>\n<p>El coloquio adquiere tambi\u00e9n todo su valor si lo leemos a la luz del mensaje prof\u00e9tico de Oseas (Os 2,18; 2-3; 9,4-10.15; 3,1-5), que trata el tema matrimonial. En el Antiguo Testamento el hecho de dar culto a otros dioses era sin\u00f3nimo de adulterio y la palabra &#8216;marido&#8217; hab\u00ed\u00ada acabado designando a Yahv\u00e9 (cf. Os 2,18). As\u00ed\u00ad, cuando Jes\u00fas pide a la mujer que llame a su marido, est\u00e1 pidiendo a toda la comunidad samaritana que mire su propio pasado. Los cinco maridos que hab\u00ed\u00ada tenido la mujer hacen referencia a las cinco divinidades paganas que hab\u00ed\u00adan sido objeto de adoraci\u00f3n por parte del pueblo samaritano. Y el sexto marido es el Dios de Israel, con el que los samaritanos viv\u00ed\u00adan como en concubinato. Seg\u00fan 2Re 17,24ss, el rey asirio Sarg\u00f3n (722 a. C.) deport\u00f3 a la poblaci\u00f3n de Samar\u00ed\u00ada y asent\u00f3 all\u00ed\u00ad a cinco pueblos diferentes del este de su imperio que siguieron adorando a sus antiguos dioses en su nueva patria. Cuando, tras un castigo de Dios, volvieron al culto de Yahv\u00e9, su veneraci\u00f3n al verdadero Dios sobre el monte Garizim era considerada ileg\u00ed\u00adtima por los jud\u00ed\u00ados. As\u00ed\u00ad pues, la samaritana es una figura representativa y simb\u00f3lica: personifica a la regi\u00f3n de Samar\u00ed\u00ada donde se ha dado culto a otros dioses y donde el culto actual a Yahv\u00e9 tampoco es legitimo.<\/p>\n<p>De todas formas, en su redacci\u00f3n final, lo decisivo del relato es su perspectiva teol\u00f3gica. Es preciso manifestar la profundidad de sentido que se encuentra en una narraci\u00f3n en apariencia biogr\u00e1fica. Lo mismo que el relato de Can\u00e1, \u00e9ste del encuentro con la samaritana, puede ser calificado de \u00absimb\u00f3lico\u00bb; aunque no podemos caer en la tentaci\u00f3n de hacer una lectura del texto meramente aleg\u00f3rica que pretenda encontrar un sentido propio en cada elemento del pasaje. Creemos que lo decisivo del pasaje es la gradual autorrevelaci\u00f3n de Jes\u00fas que conduce a la samaritana a la fe y, m\u00e1s tarde, a sus compatriotas samaritanos. Revelaci\u00f3n y fe son los dos puntos de vista que dominan el relato en cuanto tal, aunque se entremezclen con otros temas tambi\u00e9n importantes: el agua viva que da Jes\u00fas y s\u00f3lo \u00e9l (Jn4,10-14); la adoraci\u00f3n en esp\u00ed\u00adritu y en verdad (Jn 4,20-24); el trabajo de la siembra y la alegr\u00ed\u00ada de la recolecci\u00f3n (Jn 4,35-38). La imagen de Jes\u00fas irradia en esta secci\u00f3n con esplendor y permite percibir su fondo m\u00e1s profundo: la unidad de Jes\u00fas con aquel que lo envi\u00f3 (Jn 4,34).<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; SENEN VIDAL, Los escritos originales de la comunidad del disc\u00ed\u00adpulo \u00abamigo\u00bb de Jes\u00fas, Salamanca 1997; FLORENTINO ALONSO ALONSO, &#8216;El verdadero culto a Dios \u00aben esp\u00ed\u00adritu y verdad\u00bb. Un acercamiento a la comprensi\u00f3n de Jn 4, 19-26&#8217;, en Studium Legionense 40 (1999); G. BOUWMAN, &#8216;Samareia&#8217;, en Diccionario exeg\u00e9tico del Nuevo Testamento II, Salamanca, 1352-55.<\/p>\n<p>Florentino Alonso Alonso<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> Samar\u00ed\u00ada). La relaci\u00f3n entre los israelitas jud\u00ed\u00ados (vinculados a Jerusal\u00e9n, que se tienen a s\u00ed\u00ad mismos como ortodoxos) y los israelitas samaritanos (vinculados a las tradiciones de SiquemGarizim) constituye uno de los temas b\u00e1sicos de la historia b\u00ed\u00adblica. El Nuevo Testamento ha retomado y recreado de forma cl\u00e1sica esa historia en Jn 4,1-42, como indicaremos. Jes\u00fas se ha quedado solo ante el pozo de Siquem y se encuentra con una mujer. (1) Esta mujer samaritana es \u00abprostituta\u00bb: ha tenido cinco maridos y ahora vive con uno que no es suyo (Jn 4,18). Posiblemente, en el fondo de la escena est\u00e1 el recuerdo de las conversaciones que Jes\u00fas ha mantenido a lo largo de su vida con publicanos y prostitutas (varones y mujeres que han vendido dignidad y cuerpo por dinero, cf. Mt 21,31-32; Lc 7,36-50), pero el sentido de la prostituci\u00f3n* queda aqu\u00ed\u00ad abierto y s\u00f3lo se resolver\u00e1 a lo largo de la escena. (2) La mujer es s\u00ed\u00admbolo de los samaritanos que, seg\u00fan la tradici\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados, habiendo abandonado el solar del aut\u00e9ntico Israel, se \u00abprostituyeron\u00bb desde antiguo adorando a dioses extra\u00f1os (los cinco maridos de Jn 4,18). Ahora Jes\u00fas rompe las barreras de los jud\u00ed\u00ados, cerrados en su ley, y expande su misi\u00f3n a los \u00abherejes\u00bb de Samar\u00ed\u00ada, representados por esta mujer que sale al pozo de Jacob en busca del agua de la vida. (3) Ella es, de alg\u00fan modo, s\u00ed\u00admbolo de todos los israelitas, de aquellos que est\u00e1n perdidos y buscan a Dios, es s\u00ed\u00admbolo del conjunto de la humanidad que espera el agua de Dios junto al pozo de las profec\u00ed\u00adas. Pues bien, sobre esa base, Jn 4 presenta a la samaritana como la primera de todos los que, estando m\u00e1s all\u00e1 de las barreras sacrales de Jerusal\u00e9n, han comenzado a creer en Jes\u00fas y han propagado su evangelio. Ciertamente, siendo mujer y pecadora, puede presentarse como signo de Samar\u00ed\u00ada y de la humanidad entera, conforme a una imagen corriente del judaismo b\u00ed\u00adblico (cf. Ez 16 y 23). Pero, al mismo tiempo, ella aparece aqu\u00ed\u00ad como una persona concreta que ha escuchado a Jes\u00fas y ha expandido su palabra. Por eso deja el c\u00e1ntaro del agua, vuelve a la ciudad y dice a sus paisanos: \u00abVenid, ved al hombre que me ha dicho todo lo que hice \u00bfno ser\u00e1 el Cristo?\u00bb (Jn 4,29), De esta forma act\u00faa como la primera profetisa de Jes\u00fas en el camino de la Iglesia: es profetisa porque pone a los hombres en contacto con Jes\u00fas, el gran profeta (cf. Jn 4,19.25) y Mes\u00ed\u00adas de la humanidad, superando las antiguas divisiones que separan a Jerusal\u00e9n del Garizim, monta\u00f1a santa de los samaritanos, porque los verdaderos adoradores han de hacerlo en esp\u00ed\u00adritu y verdad (Jn 4,19-23). En este sentido, la samaritana es el primer ap\u00f3stol mesi\u00e1nico: la primera persona que transmite un evangelio universal de salvaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 del judaismo, de manera que ella precede a los mismos ap\u00f3stoles que cosechar\u00e1n donde otros han sembrado (Jn 4,37-38).<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 1. La samaritana, representante del pueblo gentil (Jn 4,1-42) Samar\u00ed\u00ada, samaritano\/a. 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