{"id":15668,"date":"2016-02-05T10:11:38","date_gmt":"2016-02-05T15:11:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/samaritano-el-buen\/"},"modified":"2016-02-05T10:11:38","modified_gmt":"2016-02-05T15:11:38","slug":"samaritano-el-buen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/samaritano-el-buen\/","title":{"rendered":"SAMARITANO, EL BUEN"},"content":{"rendered":"<p>Lc 10, 25-37<br \/>\nDJN<\/p>\n<p>El pasaje, previo a la par\u00e1bola (10, 25-27), es com\u00fan a los tres Evangelios Sin\u00f3pticos (Mt 22,34-40; Mc 12,28-31), aunque con ciertas variantes. En Mt y en Mc el maestro de la ley pregunta a Jesucristo cu\u00e1l es el primer mandamiento, el m\u00e1s importante de la ley. En Lc la pregunta es \u00e9sta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 debo hacer para conseguir la vida eterna?\u00bb.<\/p>\n<p>Sea cual fuere el original de la pregunta, est\u00e1 muy claro que el maestro de la ley pretende tentar, poner a prueba a Jes\u00fas, como lo constata Lucas, pues la respuesta a esta pregunta, impropia de un experto en las Sagradas Escrituras, la sabe todo el mundo, hasta los ni\u00f1os desde que tienen uso de raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, siguiendo las t\u00e9cnicas pedag\u00f3gicas rab\u00ed\u00adnicas, contesta preguntando: \u00ab\u00bfQu\u00e9 dice la Biblia? \u00bfQu\u00e9 lees en ella?\u00bb. Contest\u00f3: \u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu esp\u00ed\u00adritu y a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb (ver Dt 6,5; Lev 19,18). Jes\u00fas le dice: \u00abTu respuesta es exacta; haz eso y vivir\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le deja p\u00fablicamente en rid\u00ed\u00adculo y hasta humillado, por haber formulado una pregunta tan simple, que cualquiera de los presentes sabe responder. Para salir m\u00e1s airoso del l\u00ed\u00ado en que se ha metido y para demostrar que no es un ignorante, le formula una nueva pregunta m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil y complicada: \u00ab\u00bf,Qui\u00e9n es mi pr\u00f3jimo?\u00bb.<\/p>\n<p>En las escuelas rab\u00ed\u00adnicas, y en el pueblo, se discut\u00ed\u00ada a qui\u00e9n hab\u00ed\u00ada qu\u00e9 considerar como pr\u00f3jimo. Para unos \u00abpr\u00f3jimo\u00bb es s\u00f3lo el conciudadano, el de raza jud\u00ed\u00ada; para otros es tambi\u00e9n el extranjero residente que, tras haber sido debidamente instruido en la ley y adquirir el compromiso de cumplirla, hab\u00ed\u00ada sido circuncidado y bautizado y, en consecuencia, se hab\u00ed\u00ada integrado en el pueblo jud\u00ed\u00ado; en plenitud de derechos y deberes; para los fariseos \u00abpr\u00f3jimo\u00bb es s\u00f3lo el fariseo. Para todos el gentil nunca es pr\u00f3jimo. Los ap\u00f3statas, los herejes y los delatores (aunque sean de raza jud\u00ed\u00ada), tampoco son \u00abpr\u00f3jimos\u00bb. Los esenios mandaban \u00abamar a todos los hijos de la luz y odiar a todos los hijos de las tinieblas\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le contesta con la par\u00e1bola del Buen Samaritano.<\/p>\n<p>\u00abBajaba un hombre de Jerusal\u00e9n a Jeric\u00f3\u00bb. El descenso es de unos mil metros en un recorrido de unos 27 kil\u00f3metros por un camino sinuoso lleno de peligros que atraviesa todo el desierto de Jud\u00e1 y donde era frecuente que los bandidos atracaran a los caminantes.<\/p>\n<p>\u00abUn hombre\u00bb, cualquier hombre, un ser humano, sin distinci\u00f3n de raza, nacionalidad o religi\u00f3n. Puede ser un jud\u00ed\u00ado, un pagano, un cism\u00e1tico o un id\u00f3latra.<\/p>\n<p>Y este hombre cae en manos de salteadores que le despojan de cuanto lleva y le dejan tirado medio muerto. Pasan por all\u00ed\u00ad, uno despu\u00e9s de otro, un Sacerdote y un Levita que vendr\u00ed\u00adan de cumplir su turno semanal de ofrecer el culto en el templo de Jerusal\u00e9n y se dirig\u00ed\u00adan a Jeric\u00f3, una ciudad residencial de Sacerdotes y Levitas. Los dos pasan de largo del hombre medio muerto sin prestarle auxilio. Y es que no hay nada que seque m\u00e1s el coraz\u00f3n que el ego\u00ed\u00adsmo de las pr\u00e1cticas religiosas. La exagerada repetici\u00f3n de ceremonias y de ritos realizados con gestos ypalabras dirigidas a Dios, sin pensar para nada en los hombres, les ha asfixiado su capacidad de compasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Est\u00e1n acostumbrados a escuchar la voz de Dios, o lo que se imaginan que es la voz de Dios, en el templo y tienen los o\u00ed\u00addos taponados para escuchar la voz de Dios que clama con gemidos en el camino del dolor humano. Sin querer vienen a la memoria las palabras que el profeta pone en boca de Dios: \u00abQuiero amor, no sacrificios\u00bb (Os 6,6). La santidad no est\u00e1 en el culto, est\u00e1 en el amor operativo.<\/p>\n<p>A rengl\u00f3n seguido pasa por all\u00ed\u00ad un samaritano. Al escuchar la palabra samaritano, al maestro de la ley se le convulsionaron sus sentimientos racistas y religiosos. Los samaritanos ya no eran jud\u00ed\u00ados, se hab\u00ed\u00adan dejado contaminar por los asirios tras ser invadidos por ellos en el a\u00f1o 721 a.C., hab\u00ed\u00adan mezclado su sangre con la suya, eran, por tanto, una raza mestiza; hab\u00ed\u00adan aceptado el culto a los dioses paganos a los que adoraban en los santuarios que hab\u00ed\u00adan erigido en los lugares altos, y al mismo tiempo daban tambi\u00e9n culto a Yav\u00e9 en el templo que hab\u00ed\u00adan levantado en el monte Gariz\u00ed\u00adn como un desaf\u00ed\u00ado al templo de Jerusal\u00e9n, el \u00fanico agradable a Yav\u00e9.<\/p>\n<p>Por todas estas razones los samaritanos eran odiados por los jud\u00ed\u00ados y tenidos como enemigos mortales.<\/p>\n<p>Y he aqu\u00ed\u00ad el contraste, el samaritano hace lo que no hicieron el sacerdote y el Levita, representantes oficiales de la religi\u00f3n jud\u00ed\u00ada. Le cura las heridas con aceite y vino, le monta en su cabalgadura y \u00e9l va a pie sujet\u00e1ndole para que no se caiga, le deja en una posada cercana entregando, para que le cuiden, dos denarios, el jornal de dos d\u00ed\u00adas, con la promesa de que volver\u00e1 pronto y pagar\u00e1 lo que hiciera falta.<\/p>\n<p>Hay que hacer referencia a \u00abla regla de tres\u00bb usada en las escuelas rab\u00ed\u00adnicas. Se presentan tres personajes, unas veces en l\u00ed\u00adnea descendente en cuanto a su categor\u00ed\u00ada personal, como aqu\u00ed\u00ad y en Mt 23, 14 y 30 y otras, en l\u00ed\u00adnea ascendente (Lc 20,10-12) y otras al mismo nivel (Lc 14,18-20), Y a continuaci\u00f3n viene la ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>Termina la par\u00e1bola y Jes\u00fas hace al maestro de la ley esta pregunta: \u00abSeg\u00fan tu parecer, \u00bfcu\u00e1l de esos tres hombres se port\u00f3 como pr\u00f3jimo del hombre que cay\u00f3 en manos de los salteadores\u00bb? El contest\u00f3: \u00abEl que se mostr\u00f3 compasivo con \u00e9l\u00bb. Y Jes\u00fas le dijo: \u00abVete y haz t\u00fa lo mismo\u00bb. Si quieres salvarte, haz lo que no est\u00e1s haciendo, obras de amor, pues s\u00f3lo salva la acci\u00f3n caritativa.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n es tan patente, que hasta el mismo maestro de la ley se ve obligado a admitir que el samaritano ha realizado el ideal de \u00abpr\u00f3jimo\u00bb, un modelo de persona, un enemigo de los jud\u00ed\u00ados que tiene por pr\u00f3jimo a sus enemigos los jud\u00ed\u00ados.<\/p>\n<p>La par\u00e1bola da un concepto internacional de \u00abpr\u00f3jimo\u00bb, nos ense\u00f1a qui\u00e9n es nuestro pr\u00f3jimo, cualquier miembro de la familia humana, y c\u00f3mo hay que portarse con \u00e9l. Pr\u00f3jimo es el que se encuentra en estado de necesidad, al que hay obligaci\u00f3n de socorrer, y al que asiste el derecho a ser socorrido. Ambas cosas est\u00e1n perfectamente encarnadas en el samaritano.<\/p>\n<p>La Iglesia de Jesucristo, por su propia naturaleza, es una Iglesia samaritana. Donde hay una necesidad, alguien que requiere ayuda, all\u00ed\u00ad est\u00e1 ella. Si as\u00ed\u00ad no lo hiciere, no ser\u00ed\u00ada la Iglesia que fund\u00f3 Jesucristo. Un cristiano, sin amor activo, es un imposible, no es un cristiano, es otra cosa. ->pr\u00f3jimo; escriba; culto; amor; extranjero; sacrificios.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lc 10, 25-37 DJN El pasaje, previo a la par\u00e1bola (10, 25-27), es com\u00fan a los tres Evangelios Sin\u00f3pticos (Mt 22,34-40; Mc 12,28-31), aunque con ciertas variantes. 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