{"id":15673,"date":"2016-02-05T10:11:47","date_gmt":"2016-02-05T15:11:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/seguimiento\/"},"modified":"2016-02-05T10:11:47","modified_gmt":"2016-02-05T15:11:47","slug":"seguimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/seguimiento\/","title":{"rendered":"SEGUIMIENTO"},"content":{"rendered":"<p>->Discipulado<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>\u00abVen y sig\u00faeme.\u00bb Son las \u00faltimas palabras de Jes\u00fas al joven rico.  Estas palabras expresan la novedad del evangelio. Son la proclamaci\u00f3n del primer mandamiento de la ley: \u00abEscucha Israel, el Se\u00f1or nuestro Dios es el \u00fanico Se\u00f1or. Amar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n\u00bb, etc. Amar al Se\u00f1or \u2014el \u00fanico bueno\u2014 consiste en concreto en ir hac\u00ed\u00ada Jes\u00fas y seguirle.      Despu\u00e9s de desprenderse de lo que le aleja de Jes\u00fas y le separa de los hermanos, el disc\u00ed\u00adpulo est\u00e1 llamado a acercarse a \u00e9l y seguirle. Puede hacerlo porque ha descubierto el tesoro, y su coraz\u00f3n est\u00e1 donde est\u00e1 su tesoro. Para \u00e9l, \u00abla vida es Cristo\u00bb, y le mueve un \u00fanico deseo, principio y fin de su camino: estar \u00abcon \u00e9l\u00bb.  Por eso Jes\u00fas reuni\u00f3 a los Doce. \u00abEstar con\u00bb Jes\u00fas, el Hijo, constituye para nosotros la meta final para la que hemos sido creados: de \u00e9l tomamos nuestra verdadera identidad, recuperamos nuestro rostro de hijos, hechos a imagen y semejanza de Dios.  Estar con Jes\u00fas implica una uni\u00f3n personal con \u00e9l que constituye la vida del disc\u00ed\u00adpulo, y que en el evangelio se expresa de distintas maneras. En primer lugar, con nuestros ojos (la fe), que le contemplan, dej\u00e1ndole entrar en nosotros y atray\u00e9ndonos hacia \u00e9l. Despu\u00e9s con los pies (la esperanza), que se ponen a caminar para llegar hasta aquel que nos ha robado el coraz\u00f3n. Finalmente con las manos (la caridad), que lo tocan, para curarnos de todo el mal que nos ha ocasionado su ausencia.  Nuestro ir hacia Jes\u00fas y seguirle es una respuesta a su mirada: \u00abLo mir\u00f3 y lo am\u00f3\u00bb. Esta es la fuente de nuestro deseo de \u00e9l, que no cesar\u00e1 jam\u00e1s.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>El seguimiento de Cristo es la actitud cristiana fundamental tanto para el individuo como para la comunidad. El tema del seguimiento est\u00e1 presente de manera especial en los evangelios, pero bajo diversas formas atraviesa toda la Biblia, Antiguo y Nuevo Testamento, luego en la tradici\u00f3n para prolongarse cristiana, Abrah\u00e1n, en su obediencia de fe, sigue a Dios: Israel es llamado continuamente como pueblo a seguir al Se\u00f1or su Dios: el seguimiento se convierte en los libros sapienciales en escucha y docilidad a la Palabra; en la tradici\u00f3n rab\u00ed\u00adnica el seguimiento expresa la relaci\u00f3n entre los disc\u00ed\u00adpulos y el maestro.<\/p>\n<p>En el evangelio de Marcos, el primer encuentro de Jes\u00fas en Galilea con unas personas concretas es una llamada al seguimiento. Mc 1,16-20 describe el nacimiento del disc\u00ed\u00adpulo y juntamente el de la comunidad del seguimiento. La vocaci\u00f3n es siempre \u00abcon-vocaci\u00f3n\u00bb: el seguimiento tiene una huella indeleble de eclesialidad, La secci\u00f3n central del evangelio de Marcos (Mc 8,27-10,52) tiene como tema el del seguimiento. En Cesarea, Pedro reconoce que Jes\u00fas es el Mes\u00ed\u00adas y en el Tabor Dios lo presenta como H\u00ed\u008djo suyo. Estas dos proclamaciones cristol\u00f3gicas van seguidas de un anuncio de la pasi\u00f3n y de la resurrecci\u00f3n. En el centro de esta secci\u00f3n central es \u00e9ste el n\u00facleo del seguimiento: (\u00bb Si alguien quiere venir en pos de m\u00ed\u00ad, que se niegue a s\u00ed\u00ad mismo, que tome su cruz y me siga\u00bb (Mc 8,34). El Fruto de la fe es el seguimiento, que sigue siendo por tanto el mensaje central del evangelio de Marcos.<\/p>\n<p>Mateo presenta el seguimiento sobre todo como discipulado: Jes\u00fas es el maestro y seguirlo significa estar constantemente con \u00e9l en actitud de disc\u00ed\u00adpulo. El evangelio de Lucas se caracteriza a su vez por el largo viaje de Jes\u00fas hacia Jerusal\u00e9n: lo que se exige a los disc\u00ed\u00adpulos es que le sigan con valent\u00ed\u00ada y perseverancia en este viaje hacia la cruz. Para ir detr\u00e1s de Jes\u00fas, hay que despojarse de todo y llevar cada d\u00ed\u00ada la propia cruz (Lc 9,23). Actualizando para todos los cristianos la propuesta del seguimiento, Lucas subraya la cotidianidad y normalidad de la cruz que hay que llegar detr\u00e1s de Jes\u00fas y la exigencia de la perseverancia y de la fidelidad.<\/p>\n<p>En Juan encontramos una profundizaci\u00f3n y una interiorizaci\u00f3n del tema del seguimiento. El relato de la vocaci\u00f3n de los primeros disc\u00ed\u00adpulos (Jn 1,35-51), por ejemplo, se caracteriza por la experiencia personal y por el testimonio. Para Juan el seguimiento de Jes\u00fas no se agota en ir detr\u00e1s del Maestro, sino que conduce a una vida de comuni\u00f3n con el hijo de Dios: el seguir a Jes\u00fas conduce a permanecer en \u00e9l.<\/p>\n<p>Estos textos b\u00ed\u00adblicos del seguimiento se han actualizado en la Iglesia de tres maneras principales, refiri\u00e9ndolos a los m\u00e1rtires, a la vida cristiana en general y a la vida mon\u00e1stica o religiosa.<\/p>\n<p>Se ha presentado al m\u00e1rtir como imagen ideal del disc\u00ed\u00adpulo que sigue a Jes\u00fas con su propia cruz sobre los hombros, El conjunto de la vida cristiana se ha considerado muchas veces como un camino tras las huellas de Cristo, para seguir su vida de humildad, de pobreza, de obediencia a la voluntad del Padre. La vida mon\u00e1stica y religiosa ha subrayado especialmente la radicalidad del seguimiento en sus diversos aspectos, por ejemplo la pobreza, el apostolado, la contemplaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En todo caso, el seguimiento de Cristo contin\u00faa siendo una caracter\u00ed\u00adstica fundamental de la vida cristiana: es el aspecto din\u00e1mico de la fe. El seguimiento no es simple admiraci\u00f3n, sino movimiento y cambio continuo. No hay seguimiento sin cruz y por tanto sin sufrimiento. Pero tambi\u00e9n es verdad que no hay seguimiento sin resurrecci\u00f3n y por tanto sin gozo, va que seguir a Cristo significa permanecer unidos con \u00e9l, fuente de gozo. En este sentido puede muy bien decirse que el seguimiento no es el camino a la perfecci\u00f3n, sino la perfecci\u00f3n misma que requiere Jesucristo.<\/p>\n<p>D. Dozzi<\/p>\n<p>Bibl.: D. Mongillo, Seguimiento. en NDE. 1254-1263; T Goffi, Seguimiento\/Imitaci\u00f3n, en NDTM, 1669-1681. S Blanco &#8211; B. Fern\u00e1ndez, Seguimiento, en DTVC, 1616-1641; J. M. Castillo, El seguimiento de Jes\u00fas, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1986; B, Albrecht &#8211; H. U. von Balthasar, Seguir a Jes\u00fas en medio de este mundo, DDB, Bilbao 1980.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Problem\u00e1tica &#8211; II. Reflexiones sobre la noci\u00f3n neotestamentaria: 1. Tradici\u00f3n sin\u00f3ptica; 2. Corpus joaneo; 3. Corpus paulino &#8211; III. \u00abNueva creaci\u00f3n\u00bb (G\u00e1l 6,15): 1. Naturaleza hist\u00f3rico-salvlfica del seguimiento: 2. El camino de los disc\u00ed\u00adpulos: 3. Bautizados en la Iglesia; 4. Conciudadanos en la sociedad.<\/p>\n<p>I. Problem\u00e1tica<br \/>\nEl seguimiento es expresi\u00f3n de conversi\u00f3n permanente a Jesucristo. La reconstrucci\u00f3n de sus condiciones, exigencias y formas ha preocupado y preocupa a quienes se preguntan por la relaci\u00f3n que deben establecer con \u00e9l. Seguirlo o no es una decisi\u00f3n que estructura y caracteriza radicalmente la existencia y el destino de las comunidades y de los individuos&#8217; y que se somete a examen de nuevo en cada cambio importante de la historia general y de la propia. La condici\u00f3n de Jesucristo es \u00fanica: es Dios y hombre; es el \u00fanico que ha cumplido en todo la voluntad del Padre. Ayer. hoy y siempre act\u00faa e influye en las comunidades reunidas en su nombre. En su vida habl\u00f3 y actu\u00f3; y las comunidades primitivas, mediante un trabajo prolongado y una serie de experiencias diversas, transmitieron, reinterpretaron y personificaron su mensaje en el intento de precisar su alcance y testimoniar la fe y la fidelidad que fomentaba en ellas y que las un\u00ed\u00ada y las congregaba. Por eso la narraci\u00f3n de su vida no es un\u00ed\u00advoca y se ha de interpretar con gran atenci\u00f3n. Ahora bien, dado que el seguimiento es respuesta a la fidelidad de Dios en Jesucristo y llamada a llevar adelante en comuni\u00f3n de fe y de amor la obra que \u00e9l realiza e inspira en su Esp\u00ed\u00adritu y actualiza en su pueblo, cada generaci\u00f3n cristiana y cada cristiano debe revivir esta historia y reconstruir sus datos para discernir el camino por el cual seguirle superando arbitrariedades y reducciones.<\/p>\n<p>Al representarse esta fuente en que se inspira, el \u00abdisc\u00ed\u00adpulo\u00bb corre el riesgo de ser v\u00ed\u00adctima de la insidia que lleva a falsear, triturar, \u00abdeshacer a Jesucristo\u00bb (1 Jn 4,2; traducci\u00f3n de la Vulgata), a reducirlo a esquemas alternativos y polarizantes, m\u00e1s que a recibirlo como es, en la plenitud de su misterio. El seguimiento es v\u00ed\u00adnculo y comuni\u00f3n con Cristo; y es caminar en \u00e9l, con \u00e9l y por \u00e9l, por el camino que \u00e9l mismo recorri\u00f3 en obediencia al Padre. La variedad del contexto primitivo, su lejan\u00ed\u00ada, la mediaci\u00f3n de la tradici\u00f3n de veinte siglos, la situaci\u00f3n actual, la pluralidad de vocaciones y de condiciones en que vive elhombre&#8230; inducen a verificar con temblor los estilos de esta comuni\u00f3n de vida. La respuesta es estilo de vida; fidelidad que interpretar y construir todos los d\u00ed\u00adas en comuni\u00f3n con los dem\u00e1s, en esp\u00ed\u00adritu de misi\u00f3n. en apertura al futuro y en sinton\u00ed\u00ada con lo eterno. Para caminar sin espontane\u00ed\u00adsmos arbitrarios ni orientaciones desviadas, sino en continuidad de tradici\u00f3n, en verdad de obras y en el camino del Evangelio; para seguir y no limitarse a ejecutar, es indispensable vivir en sinton\u00ed\u00ada de comuni\u00f3n. La inspiraci\u00f3n que incita a tomar posici\u00f3n, a orientarse, a discernir con qui\u00e9n comprometerse para construir el reino, es una inspiraci\u00f3n que va madurando en el coloquio perseverante de la fe [>Creyente], en la obediencia unificada, en la escucha humilde y atenta de la >Palabra de Dios celebrada en la liturgia; es inspiraci\u00f3n interpretada en el >discernimiento arriesgado de la realidad cotidiana [>Signos de los tiempos], en >solidaridad con los hombres y las comunidades de recta voluntad.<\/p>\n<p>Esta condici\u00f3n de vida da seguridad a los fieles y deja perplejos a quienes gustan de orientaciones precisas; hasta el punto de que el aspecto resolutivo de la decisi\u00f3n del seguimiento es precisamente su cruz, el nudo nunca desatado, porque impone constantemente reinterpretar lo que significa seguir a Cristo. Seguir es vivir, amar, crecer en fidelidad, comprometerse en la construcci\u00f3n del reino y solidarizarse en la justicia y en la amistad. Localizar en concreto la forma en que tiene lugar este proceso constituye un intento jam\u00e1s concluido; su reductividad se supera tan s\u00f3lo si se vive en disponibilidad permanente de escucha de la inspiraci\u00f3n originaria; en la cr\u00ed\u00adtica de las realizaciones, para discernir si los rasgos comunes se desarrollan en la exigencia de armon\u00ed\u00ada o en un parasitismo repetitivo. Las dificultades se aten\u00faan cuando, para verificar la respuesta, se busca orientaci\u00f3n sobre c\u00f3mo se ha realizado el seguimiento en el curso de la historia de la Iglesia. La vitalidad prevaleciente del seguimiento es \u00ed\u00adntima e inefable; se concretiza en la relaci\u00f3n de agape y de fe entre Jesucristo y los fieles. Los signos y las manifestaciones externas est\u00e1n muy ligados a condiciones de tiempo, de lugar, de personas; por s\u00ed\u00ad solos no permiten captar el humus vivo y vital del que se derivan, ni distinguir lo que permanece y lo que es caduco en la inspiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan: los estilos de vida no prescinden del contexto de representaciones y de convicciones que estructuran la cultura de los diversos ambientes; se desarrollan bajo la influencia de jefes carism\u00e1ticos, que concretizan sus exigencias. Pi\u00e9nsese, por ejemplo, en los movimientos evang\u00e9licos que a lo largo de los siglos han venido dando vitalidad a la comunidad cristiana [>Hombre evang\u00e9lico]. Una y otra vez se experimenta el temor y la dificultad para establecer el v\u00ed\u00adnculo de uni\u00f3n con Jes\u00fas y con las comunidades primitivas. Asumir las aportaciones de la tradici\u00f3n y articularlas sin traicionar su inspiraci\u00f3n, y esto tanto en el camino personal y comunitario como en aquel autenticado por quienes son llamados a confirmar la trayectoria com\u00fan, es muchas veces empresa semejante a la de calcular la cuadratura del c\u00ed\u00adrculo. Los que se empe\u00f1an en construir el camino saben que el problema no es te\u00f3rico. Se precisa luego decidirse entre las contrastantes posiciones contempor\u00e1neas. \u00bfEn qu\u00e9 par\u00e1metro se reinterpreta el seguimiento? \u00bfSe lo elegir\u00e1 en la perspectiva de las necesidades y de las orientaciones de la humanidad, que avanza en la lucha por la justicia y se esfuerza en construir el camino de la esperanza y de la fidelidad a Dios y al hombre? \u00bfO se lo ver\u00e1 en el \u00e1mbito de un proyecto global, del que la comunidad cristiana ser\u00ed\u00ada portadora de una forma aut\u00f3noma? \u00bfEs bueno secundar a los que interpretan sus exigencias en clave imitativa, contemplan la imitaci\u00f3n desde una \u00f3ptica de contenido y fijan con meticulosa rigidez los comportamientos en que se expresa? \u00bfA los que privilegian el aspecto espiritualista y parece que dejan vac\u00ed\u00ada la encarnaci\u00f3n y la historia? \u00bfA los que optan por una historizaci\u00f3n inmanentista, sea individual o colectiva? Todas estas y otras representaciones y realizaciones seductivas, por mucho que parezcan facilitar las cosas, se incluyen en el apartado de la \u00abgracia barata, que es gracia sin seguimiento, sin cruz, sin Jes\u00fas vivo y encarnado\u00bb (D. Bonhoeffer).<\/p>\n<p>El camino de los disc\u00ed\u00adpulos est\u00e1 orientado por la \u00abvocaci\u00f3n\u00bb y pasa por la respuesta a las provocaciones de la historia, desarroll\u00e1ndose al hilo de la corriente, sin vegetar en el pantano de una \u00e9poca sin tiempo. Para caminar hay que \u00abdiscernir\u00bb los signos de los tiempos, cultivar en la oraci\u00f3n las realizaciones y verificar las etapas en continua conversi\u00f3n, confront\u00e1ndolas con la comunidad primitiva y con la comunidad que la transmite, y con las aspiraciones y programaciones de la sociedad en la que estamos insertos. Esta es la grandeza y el riesgo de su condici\u00f3n.<\/p>\n<p>II. Reflexiones sobre la noci\u00f3n neotestamentaria<br \/>\nSeguir se utiliza en los textos b\u00ed\u00adblicos neotestamentarios con acepciones diversas. Expresa la relaci\u00f3n diferenciada que surge entre Jesucristo y los hombres que se unieron a \u00e9l, y se refiere tanto a los que en el tiempo de su ministerio p\u00fablico le siguieron m\u00e1s o menos constantemente como a los que creyeron en \u00e9l por la predicaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s, o, en fin, al innumerable escuadr\u00f3n de quienes viven en plena y definitiva uni\u00f3n con \u00e9l en Dios (cf Jn 13,36b). Los estudiosos del Nuevo Testamento han seguido varias pistas en el intento de reconstruir esta amplia gama de relaciones: ora han desarrollado el an\u00e1lisis filol\u00f3gico de los vocablos (por ejemplo, Kittel) o de la \u00abfamilia\u00bb de vocablos con que se la describe, ora han analizado las principales situaciones que suscit\u00f3. Otros (por ejemplo, Schulz) han intentado describir el estilo de vida de las personas que durante el ministerio de la vida p\u00fablica acompa\u00f1aron a Jes\u00fas, bien por adhesi\u00f3n espont\u00e1nea (Mt 4,20; 8,1; 21,9; Me 10,32), bien porque fueron llamadas por \u00e9l a \u00abvivir\u00bb en com\u00fan (cf Jn 15,27) y a seguirle como disc\u00ed\u00adpulos para compartir su misi\u00f3n (cf Mt 9,9 par.; 19,21 par.; 8,22 par.; Jn 1,43; 21,19ss; cf Mc 1,16 par.).<\/p>\n<p>Estos han destacado la transformaci\u00f3n que el seguimiento experiment\u00f3 despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s, cuando ya no signific\u00f3 la relaci\u00f3n con el Jes\u00fas hist\u00f3rico, sino con el Cristo resucitado. Pascua, Ascensi\u00f3n y Pentecost\u00e9s influyeron de forma decisiva en la vida de los ap\u00f3stoles, de los disc\u00ed\u00adpulos y, en general, de todos sus seguidores. No ver ya a Jes\u00fas, no poder comprobar c\u00f3mo se comportaba y qu\u00e9 actitud asum\u00ed\u00ada frente a situaciones y personas; no escuchar su palabra y su exhortaci\u00f3n; el hecho menos tangible, pero determinante de la presencia del Esp\u00ed\u00adritu; la extensi\u00f3n de la misi\u00f3n desde el pueblo jud\u00ed\u00ado a la humanidad; el aumento del n\u00famero de seguidores, etc., transformaron los h\u00e1bitos de vida y el modo de pensar de la comunidad prepascual; no reconocerlo significar\u00ed\u00ada falsificar las situaciones y radicalizar o simplificar caprichosamente los acontecimientos y las palabras.<\/p>\n<p>Pero ser\u00ed\u00ada igualmente err\u00f3neo concebir una mutaci\u00f3n que comprometiera toda continuidad entre la vida que transcurri\u00f3 en comuni\u00f3n visible con el Se\u00f1or y la vida de las comunidades que creyeron en \u00e9l por la palabra de los ap\u00f3stoles. Muchos aspectos de la vida que transcurri\u00f3 en comuni\u00f3n con Jes\u00fas, a pesar de que resulte dif\u00ed\u00adcil localizarlos con toda exactitud, ten\u00ed\u00adan un valor y una trascendencia permanente. Los ap\u00f3stoles y, en general, aquellos que siguieron a Jes\u00fas eran el germen de la nueva humanidad; la experiencia que ellos vivieron estaba destinada a todos.<\/p>\n<p>No pretendo tampoco reconstruir la evoluci\u00f3n del tema en las fases precedentes a la redacci\u00f3n de los textos; me limito al an\u00e1lisis de algunos rasgos que conciernen a la relaci\u00f3n de seguimiento tal como se deducen del texto actual de los sin\u00f3pticos y del corpus joaneo y paulino. El vocabulario utilizado para describir estas situaciones es variado y no permite por s\u00ed\u00ad solo comprender su trascendencia&#8217;. Para disponer de alguna referencia m\u00e1s concreta, ciertos autores han pensado, por el hecho de que Jes\u00fas recibiera el apelativo de rabb\u00ed\u00ad (Jn 1,38), que las relaciones con sus seguidores se modelaban sobre las existentes entre maestro y disc\u00ed\u00adpulos en el juda\u00ed\u00adsmo contempor\u00e1neo. Como rabb\u00ed\u00ad que era, habr\u00ed\u00ada comenzado agrupando en torno a s\u00ed\u00ad un circulo restringido de disc\u00ed\u00adpulos: los mathetai, o m\u00e1s bien los talmidin, quienes le respetaban, le escuchaban y, literalmente, le segu\u00ed\u00adan, aprendiendo de \u00e9l a interpretar la ley, a resolver los problemas, etc.<\/p>\n<p>En cambio, los seguidores son se\u00f1alados, por lo general, con el t\u00e9rmino mathet\u00e9s (atestiguado 264 veces exclusivamente en los cuatro evangelios y en los Hechos)&#8217;, el cual designa a la multitud de aquellos que acompa\u00f1an a Jes\u00fas de una forma pura y simple y se abren a su evangelio, aunque no se arriesgan a profundizar en el misterio de su persona (Mc 3,7 par.; 5,24; 10,52 par.; 11,9 par.; Lc 7,9; Mt 8,10; Lc 9,11; Mt 14,13; 4,25; 8,1; 9,27; 19,2; 20,29; Lc 23,27). Los seguidores en sentido amplio (Mc 2,15; 10,32; 15,41 par.). Los disc\u00ed\u00adpulos (Mc 6,1; 14,54 par.; Mt 8,23; Lc 22,39). Los doce (cf Lc 6,13).<\/p>\n<p>1. TRADICI\u00ed\u201cN SIN\u00ed\u201cPTICA &#8211; \u00abEl tema del seguimiento, el hecho que le nutre y la terminolog\u00ed\u00ada que lo expresa est\u00e1n s\u00f3lidamente enraizados tanto en la tradici\u00f3n de los dichos como en la de los hechos de Jes\u00fas. El material narrativo y doctrinal (a veces de \u00ed\u00adndole mixta) se condensa en torno a estos bloques: historias de vocaciones; episodios relativos a la instituci\u00f3n y env\u00ed\u00ado de los doce (respectivamente, de los disc\u00ed\u00adpulos); la \u00faltima cena; episodios y anotaciones de la historia de la pasi\u00f3n; anuncio pascual del resucitado, que &#8216;precede&#8217; a los suyos a Galilea; algunos sumarios; el exorcista que &#8216;no sigue&#8217;; dichos sobre el seguimiento; condici\u00f3n y forma de seguir a Jes\u00fas; la &#8216;verdadera familia&#8217; de Jes\u00fas; la llamada &#8216;invitaci\u00f3n del Salvador&#8217; (Mt 11,28 par.; Lc 10,21s); referencias repetidas a las instrucciones dadas por Jes\u00fas a sus disc\u00ed\u00adpulos y a su comprensi\u00f3n. La lista no es exhaustiva; pero el recuento muestra por s\u00ed\u00ad solo la importancia inherente al tema.<\/p>\n<p>Algunas caracter\u00ed\u00adsticas de la llamada al seguimiento se refieren directamente al grupo de disc\u00ed\u00adpulos y a los ap\u00f3stoles; otras tienen importancia general. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, Jes\u00fas llama para asociar a los hombres a su vida, al cumplimiento de la misi\u00f3n que vino a realizar\u00c2\u00b0. Sin embargo, no se trata de una participaci\u00f3n indiscriminada. Jes\u00fas llama con autoridad [como llamaba Dios a los ,-profetas en el Antiguo Testamento (Mc 1,16ss par.; Mt 8,22)] a algunos hombres de su pueblo y los prepara con cuidado para participar en su obra, para colaborar con \u00e9l en el servicio del reino (Me 1,15); les fija condiciones de vida (Mc 1,17 par.; 2,14 par.; Lc 9,59-62), quiere que est\u00e9n con \u00e9l (Mc 3,14), les exige prontitud para seguirlo (Lc 14,27 par.; Mc 8,34 par.). Una parte de los disc\u00ed\u00adpulos, los doce, son elegidos para representar simb\u00f3licamente a las doce tribus de Israel y para expresar la exigencia mesi\u00e1nica de Jesucristo con respecto a todo Israel. En general, exige a sus seguidores una obediencia que llega hasta la ruptura de los v\u00ed\u00adnculos familiares y profesionales, que estorban la comuni\u00f3n de vida estable con \u00e9l e impiden seguirle en sus desplazamientos; la plena y permanente disposici\u00f3n a su servicio y a colaborar con \u00e9l en la instauraci\u00f3n del reino (cf Lc 17,31ss par.; 9,62).<\/p>\n<p>Para tomar parte en su misi\u00f3n, el llamado debe estar dispuesto a compartir su vida, su destino y su sufrimiento: \u00abEl que quiera venir en pos de m\u00ed\u00ad. ni\u00e9guese a s\u00ed\u00ad mismo, tome su cruz y s\u00ed\u00adgame\u00bb (Mc 8,34 par.). La cruz es sin\u00f3nimo de disponibilidad, de abnegaci\u00f3n y de libertad frente a s\u00ed\u00ad mismo y a las seguridades humanas. Fidelidad indiscutible (Lc 12,8), seguir su ejemplo, hacer como \u00e9l hizo (cf Mt 10,24-25a) son condiciones necesarias para hacerse colaborador y transmitir la llamada de Dios a Israel (cf Mt 4,17 con 10,7), para anunciar el mensaje de la venida del reino y llevar a cabo los signos y prodigios que confirman esta venida (Mc 3,14s). Entre Jes\u00fas y sus seguidores hay gran comuni\u00f3n de vida. Las mismas nociones se utilizan para describir la acci\u00f3n mesi\u00e1nica de Jes\u00fas y la posici\u00f3n de sus enviados, los cuales quedar\u00e1n expuestos a los mismos peligros que corre el Maestro (cf Mc 10,32) y participar\u00e1n de su misma vida.<\/p>\n<p>2. CORPUS JOANEO &#8211; Seguir es un verbo que se refiere a la comuni\u00f3n \u00ed\u00adntima con el resucitado y el glorificado (cf Jn 12,26ss). Los disc\u00ed\u00adpulos han dejado de estar ya en relaci\u00f3n con el Jes\u00fas terreno. Tienen una comuni\u00f3n plena con \u00e9l en la fe en la palabra (8,21) y en el Esp\u00ed\u00adritu (14,15-17; 25,26s). Seguir empieza a significar tener fe, creer en Jesucristo (en Jn 12,44, akolouth\u00e9o es sustituido por pist\u00e9uo; cf 8,12; 10,4; 5,47; 12,46)8, y la misi\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos no es conservar o reproducir una doctrina determinada de Jes\u00fas, sino ser testigos suyos con la propia vida. Tambi\u00e9n a nivel de vocabulario hay una estrecha unidad entre el env\u00ed\u00ado de Jes\u00fas por parte del Padre y el env\u00ed\u00ado de los disc\u00ed\u00adpulos por parte de Jes\u00fas (cf 20,21). El seguimiento nace de la fe y, por lo tanto, de la acogida del don del Padre (6,37), que atrae los hombres al Hijo (6,44) para que encuentren en \u00e9l la salvaci\u00f3n. Los creyentes han nacido de la verdad (18,37), de Dios (8,47), y deben seguir sus exigencias en todas las fases de su desarrollo (6,67-70). Dios se manifiesta en Jesucristo, y esta manifestaci\u00f3n sit\u00faa a la humanidad -inmersa en las tinieblas y en la hostilidad- frente a la elecci\u00f3n decisiva de aceptar o rechazar la propuesta de salvaci\u00f3n. Jesucristo es la palabra de Dios, que exige decisi\u00f3n y opci\u00f3n. \u00abQuien me siga no andar\u00e1 en tinieblas, sino tendr\u00e1 la luz de la vida\u00bb (8,12). \u00abYo he venido como la luz al mundo, para que todo el que crea en m\u00ed\u00ad, no quede en las tinieblas\u00bb (12,46). Por ello creer es abandonar el dominio de las tinieblas y entrar en el mundo de Dios. En in 10,16s, Jes\u00fas es opuesto como buen pastor al mercenario y salteador; por eso seguirle significa salir del mundo hostil a Dios, morir al pecado y encaminarse por la v\u00ed\u00ada de Dios.<\/p>\n<p>El estado del disc\u00ed\u00adpulo, la comuni\u00f3n de intenciones y de vida con el Maestro, comienza casi siempre despu\u00e9s de un testimonio rendido a Jes\u00fas por quien ya lo ha conocido. Juan Bautista proclama: \u00abHe aqu\u00ed\u00ad el cordero de Dios\u00bb (1,36). Andr\u00e9s, uno de los dos que hab\u00ed\u00adan o\u00ed\u00addo las palabras de Juan y hab\u00ed\u00adan seguido a Jes\u00fas (1,40), anuncia a Pedro: \u00abHemos encontrado al Mes\u00ed\u00adas\u00bb (1,41). Felipe proclama a Natanael: \u00abHemos hallado a Aquel de quien Mois\u00e9s escribi\u00f3 en la ley y los profetas. Es Jes\u00fas de Nazaret, el hijo de Jos\u00e9\u00bb (1,45). Bas\u00e1ndose en el testimonio de la samaritana, \u00abmuchos samaritanos creyeron en \u00e9l\u00bb (4,39); y sucesivamente reconocen creer en \u00e9l, por haber o\u00ed\u00addo y sabido por s\u00ed\u00ad mismos que \u00ab\u00e9l es de verdad el Salvador del mundo\u00bb (4,42).<\/p>\n<p>El disc\u00ed\u00adpulo est\u00e1 llamado a compartir el destino del Se\u00f1or (12,26; 21,19-22) y, por lo tanto, a participar en su gloria (12,26; 13,36ss). La vuelta de Jes\u00fas al Padre tiene un valor salv\u00ed\u00adfico porque abre el camino por el cual los creyentes y los disc\u00ed\u00adpulos seguir\u00e1n a su se\u00f1or en la gloria, donde \u00e9l les prepara una morada para que est\u00e9n donde \u00e9l est\u00e1 (14,1-4), para contemplar con \u00e9l la gloria del Padre (17,24). El \u00abseguimiento\u00bb tiene origen en la llamada del Padre y se orienta a la vida con el Padre y a ser \u00abhonrados\u00bb por \u00e9l (12,26b)\u00c2\u00b0. Esta meta se promete a todos (12,26), y particularmente a Pedro (13,36-38; cf 21,19-22). Tr\u00e1nsito obligado para llegar a esta meta es la muerte; el grano que no muere queda solo, pero el que muere da mucho fruto (12,24). Quien ama la vida la perder\u00e1; quien odia la vida en este mundo la conserva en la vida eterna (12,25; cf Lc 17,33; Mt 10,39; Mc 8,35); y tambi\u00e9n: \u00abSi alguno se pone a mi servicio, que me siga, y donde est\u00e9 yo all\u00ed\u00ad estar\u00e1 mi servidor. A quien me sirva, mi Padre lo honrar\u00e1\u00bb (12,26).<\/p>\n<p>El aspecto m\u00e1s nuevo del seguimiento en el mensaje de Juan es que representa, m\u00e1s que una llamada (8,12), una promesa (13,36), el acontecimiento escatol\u00f3gico de la participaci\u00f3n con Jes\u00fas en la vida de Dios junto al Padre. Jes\u00fas promete la participaci\u00f3n de su gloria m\u00e1s all\u00e1 de la muerte. El seguimiento no afecta simplemente a un n\u00famero limitado de colaboradores, sino a todos aquellos que en la fe han recibido elamor como don de gracia. Seguir a Jes\u00fas es un don de Dios, una gracia. Es la posibilidad que Dios da y concede al hombre de vivir en comuni\u00f3n de fe y de amor con Jesucristo durante la vida y de participar con \u00e9l en la glorificaci\u00f3n que ha recibido del Padre en la resurrecci\u00f3n y en la ascensi\u00f3n.<\/p>\n<p>3. CORPUS PAULINO &#8211; La tem\u00e1tica del seguimiento se desarrolla en la perspectiva de la presencia \u00aben Cristo\u00bb y de la imitaci\u00f3n. La expresi\u00f3n en Cristo se encuentra m\u00e1s de ciento sesenta veces, y adem\u00e1s de los casos en que expresa la orientaci\u00f3n del Padre, que en Cristo elige y predestina a sus elegidos (Ef 1,4-5; 2.16; 2 Cor 5,18-19), comunica su caridad (Rom 8,38s; 5,8-10), su luz (Ef 5,8-14), su fuerza (Ef 6,10), indica tambi\u00e9n que el Padre se complace en quien est\u00e1 unido a Cristo, pasa por \u00e9l y viene de \u00e9l. El cristiano s\u00f3lo tiene un problema: el amor a Cristo, estar en \u00e9l. Mediante Cristo llega al Padre, donde est\u00e1 la salvaci\u00f3n (cf 1 Cor 1,30; 6,11); e, insert\u00e1ndose en Cristo, obtiene el perd\u00f3n de los pecados (Col 1,40) y adquiere la justificaci\u00f3n (Rom 8,1; 6,11). En la uni\u00f3n con Jesucristo se une tambi\u00e9n con los hermanos y se hace miembro de una comunidad nueva, el cuerpo de Cristo, que se construye sobre la caridad (Ef 4,16). El principio de unidad y de vida es el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que llena el cuerpo glorioso de Cristo y en \u00e9l se comunica a los miembros que se insertan en \u00e9l mediante el bautismo (1 Cor 12,3). La fe que obra en el amor es signo de reconocimiento de la participaci\u00f3n en esta vida.<\/p>\n<p>La otra categor\u00ed\u00ada paulina del seguimiento es la imitaci\u00f3n. Aunque perezca que la persona a imitar sea a veces Pablo y otras veces Cristo (cf Rom 15,3.7; 2 Cor 5,14; 8,9; 10,1; Flm 2,5ss; Ef 5,2.25), de hecho la situaci\u00f3n es distinta. Incluso cuando se propone a s\u00ed\u00ad mismo como modelo (cf 1 Cor 4,16; 11,1; FIm 3,17; 2 Tes 3,7.9), no vincula la exigencia de imitaci\u00f3n a su persona, sino a la de Aquel a quien \u00e9l mismo imita. Pide que se oriente la vida seg\u00fan las prescripciones que \u00e9l da, tender a la meta hacia lo que \u00e9l mismo se encamina, siguiendo el camino que \u00e9l recorre. Ser y vivir en Cristo debe constituir la experiencia \u00fanica y exclusiva del bautizado. Cristo no es un objeto a imitar, sino el sujeto activo que debe inspirar la conducta del creyente. Por la uni\u00f3n con \u00e9l, la persona construye y realiza supropia identidad; por ello la adhesi\u00f3n a \u00e9l no se establece tanto en la l\u00ed\u00adnea de las cosas que hay que hacer cuanto en la realizaci\u00f3n del \u00abnosotros\u00bb: el momento operativo sucede al momento conformante; Cristo es el sujeto en, con y por el cual el creyente piensa, ama y act\u00faa.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s: Pablo, al referirse a Cristo, parece que indica no tanto unos rasgos concretos de su vida terrena cuanto la autoridad del resucitado, que ahora est\u00e1 presente en su palabra, en el Esp\u00ed\u00adritu Santo y en la autoridad apost\u00f3lica\u00bb. La visibilizaci\u00f3n de las exigencias del seguimiento se concretiza en la relaci\u00f3n que la comunidad creyente tiene con los ap\u00f3stoles y con sus sucesores en el gobierno de la Iglesia. La adhesi\u00f3n a Cristo es conversi\u00f3n de la persona en sus dimensiones fundamentales; por lo tanto, en su condici\u00f3n de conciudadano del pueblo de Dios y de la familia humana; de reconciliado en Cristo, que reconoce en el Esp\u00ed\u00adritu al Padre y contribuye en el tiempo al desarrollo de la creaci\u00f3n, compartiendo con los hombres la responsabilidad en el mundo y en la historia.<\/p>\n<p>III. \u00abNueva creaci\u00f3n\u00bb (G\u00e1l 6,15)<br \/>\n1. NATURALEZA HIST\u00ed\u201cRICO-SALVIFICA DEI. SEGUIMIENTO &#8211; El seguimiento es una \u00abllamada\u00bb vivida, una \u00abiniciativa\u00bb secundada. Es avanzar en la vida \u00abfijando nuestra mirada en Jes\u00fas, el autor y consumador de la fe\u00bb (Heb 12,2). Penetrar su trascendencia significa para el hombre de hoy replantearse el problema de Jesucristo, de su obra y de su misi\u00f3n. No se puede hablar de seguimiento sino en relaci\u00f3n con \u00e9l. Seguir es imitar\u00bb, e imitar es m\u00e1s que admirar; es seguir las huellas de aquel que nos inspira; penetrar en la vida y la misi\u00f3n de Jes\u00fas para conocer qui\u00e9n es aquel hacia el cual el Padre atrae; aquel que nos llama, nos interpela y nos precede en la casa del Padre, y act\u00faa no para sustituirnos a nosotros, sino para hacernos operantes en \u00e9l. El seguimiento no es el camino hacia la perfecci\u00f3n, sino que es la misma perfecci\u00f3n; es la identificaci\u00f3n de la persona en Cristo, que es salvaci\u00f3n para todo creyente (Rom 1,16). la identificaci\u00f3n en \u00e9l es una identificaci\u00f3n, pero no una masificaci\u00f3n; es una estructura, pero no una estructura r\u00ed\u00adgida; implica, pero no desresponsabiliza; nos sit\u00faa en la eternidad, pero no vac\u00ed\u00ada de contenido el tiempo.<\/p>\n<p>En el seguimiento s\u00f3lo existe un problema: Jes\u00fas en la humanidad y la humanidad en Jes\u00fas. Es el problema ante el cual el hombre, todo hombre, est\u00e1 llamado a tomar posici\u00f3n cuando adquiere conciencia de s\u00ed\u00ad mismo. Su soluci\u00f3n va unida a la representaci\u00f3n que el hombre se hace de la relaci\u00f3n entre el Jes\u00fas de la historia y el Cristo de la fe, entre cristolog\u00ed\u00ada y \u00abjesuolog\u00ed\u00ada\u00bb, la cual, a su vez, va ligada, como origen y dependencia, al concepto que el hombre tiene de s\u00ed\u00ad mismo y de su relaci\u00f3n con Dios. Jesucristo es la convergencia de los dos aspectos del eterno problema que inquieta a todo hombre: la comprensi\u00f3n de su propio misterio y la comprensi\u00f3n del misterio de Dios.<\/p>\n<p>En la conversi\u00f3n al seguimiento de Cristo empieza a destellar una soluci\u00f3n para la paz del coraz\u00f3n m\u00e1s que para la inquietud de la inteligencia. La conversi\u00f3n implica a los hombres en la obra que Jes\u00fas realiza en la historia, y los lleva a querer \u00absituarse\u00bb en el camino que \u00e9l recorre y a confiarse a \u00e9l para estar con \u00e9l y en \u00e9l y para vivir como \u00e9l vivi\u00f3, realizando lo que \u00e9l quiere. El seguimiento inoperante es contradictorio. La reflexi\u00f3n sobre \u00e9l induce a asumir los interrogantes de fondo acerca de la armon\u00ed\u00ada entre fidelidad a Dios y solidaridad con el hombre, la presencia en la Iglesia y la presencia de \u00e9sta en la sociedad, la forma de vivir la vida familiar y la vida personal. Tambi\u00e9n hoy el Padre atrae a los hombres a Cristo (Jn 6,44), los asocia a su vida y a su misi\u00f3n, y los llama, revel\u00e1ndoles el plan del Padre y haci\u00e9ndoles part\u00ed\u00adcipes de la obra que desarrolla, y responsabiliz\u00e1ndolos, con sus dotes y con sus capacidades, en orden a la transformaci\u00f3n de la historia.<\/p>\n<p>Este camino es crecimiento en el bautismo. Al mismo tiempo, es en la cruz de Jesucristo, \u00abimpresa\u00bb en el hombre signo \u00abde la nueva condici\u00f3n\u00bb de la persona y \u00abde la caridad y de la victoria\u00bb de Cristo, que protege al hombre, vive en \u00e9l por la fe, le sostiene \u00aben su conocimiento y seguimiento del mismo Cristo\u00bb y le conduce a \u00abescuchar la voz del Se\u00f1or\u00bb. \u00aba ver el esplendor del rostro de Dios\u00bb, \u00aba responder a la palabra que interpela\u00bb y a \u00abcargar con su suave yugo\u00bb\u00bb. El seguimiento es un desarrollo de la incorporaci\u00f3n en Cristo, es vida en su amor y en su cruz. Los aspectos espirituales de seguimiento est\u00e1n estrechamente articulados con la realidad hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica, en la que el hombre es introducido en la cruz, la resurrecci\u00f3n y el don del Esp\u00ed\u00adritu; cuando queda sancionada definitivamente la alianza nueva entre Dios y el hombre; cuando se estipula el pacto \u00abnuevo y eterno\u00bb, en el cual el hombre es \u00absacerdote, rey y profeta\u00bb, y queda capacitado para unir en s\u00ed\u00ad mismo con fuerte v\u00ed\u00adnculo el amor total a Dios y el amor personalizante a s\u00ed\u00ad mismo y al pr\u00f3jimo\u00bb (Mt 19,18s par.).<\/p>\n<p>Seguir es \u00abestar en Cristo\u00bb, convertirse a la condici\u00f3n de aliado, al \u00abreconocimiento\u00bb de Dios, a la responsabilidad de justicia y de amistad hacia el hombre. El hecho de seguir a alguien, m\u00e1s que una serie de actitudes y comportamientos a asumir o actos a ejecutar, significa un modo de ser, de vivir y de existir. Es un \u00abestar en\u00bb, comuni\u00f3n de vida y de pensamiento con Jesucristo vivo en las comunidades que creen en \u00e9l. El seguimiento es vivido con mayor intensidad de lo que se piensa. En el plano del pensamiento es homog\u00e9neo a la representaci\u00f3n que el hombre. se hace de Jesucristo, de su presencia entre nosotros, de la transformaci\u00f3n que lleva a cabo en el hombre y de la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica de su misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, sin embargo, no se confunde con ninguna de las representaciones que los hombres puedan hacerse de \u00e9l. Seguir a Cristo no significa codificar los conceptos expresados sobre \u00e9l y sobre su misi\u00f3n para adherirse a ellos, hablar de ellos, defenderlos y elaborarlos, olvidando la relaci\u00f3n viva y total a la que se refieren. La comprensi\u00f3n de Cristo que salva y no paraliza es inteligencia y amor, se desarrolla en la participaci\u00f3n de su vida y madura dentro de ella. Aquellos que caminan con \u00e9l y lo aman escuchan su voz, crecen en el misterio de su vida y de toda vida, que se hace aut\u00e9ntica en la participaci\u00f3n de la vida de Dios yen la comuni\u00f3n con el Padre y con el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Todo esto debe hacerse cre\u00ed\u00adble en la experiencia de cada d\u00ed\u00ada, y por ello debe reflejarse en la esfera del \u00abhacer\u00bb, del actuar, del comportamiento, si bien afecta sobre todo a la misteriosa condici\u00f3n de \u00abnueva creatura\u00bb (2 Cor 5,17). El don que Cristo ofrece en nombre del Padre, ya ahora, aunque no de modo perfecto (1 Jn 3,2), es vivir la vida para la que \u00e9l resucit\u00f3. El vino para cumplir la voluntad del Padre (Mt 26,42; Me 22,42; Jn 4,34; 5,30; 6,38) e hizo todo lo que el Padre le pidi\u00f3; por eso en el origen de la llamada que \u00e9l dirige est\u00e1 el amor del Padre, que invita y admite a los hombres a la participaci\u00f3n de la vida de la Trinidad. El s\u00ed\u00ad, la respuesta del hombre, madura en la conversi\u00f3n, que hace nacer a la condici\u00f3n de hijos adoptivos, herederos, conciudadanos de los santos y familiares en la ciudad de Dios (cf Ef 2,19).<\/p>\n<p>Generalmente se dedica mucho tiempo al an\u00e1lisis de las exigencias y de los frutos del seguimiento, prest\u00e1ndose menos cuidado a la fuente de donde brotan y de la que obtienen su vitalidad. En el plano consciente, el seguimiento impulsa el proceso de la autocomprensi\u00f3n que el hombre va madurando sobre s\u00ed\u00ad mismo en la relaci\u00f3n con Dios. El \u00abseguidor\u00bb es aquel que se sorprende transformado en el amor y se deja conducir y llevar por la misteriosa \u00abtracci\u00f3n\u00bb que funda la libertad, orienta en las opciones, sostiene en las realizaciones, hace despreocuparse de los c\u00e1lculos, desencadena fidelidad e inventiva y construye el \u00abnosotros\u00bb de la comuni\u00f3n en las relaciones comunitarias. El creyente crece en la intimidad con Cristo y recibe en \u00e9l el amor del Padre, que por la v\u00ed\u00ada de la .humildad y de la .cruz nos hace ser fuente de comuni\u00f3n. El camino por el que Jes\u00fas conduce a los que le siguen es \u00abel amor hasta el fin\u00bb (Jn 13,1) al Padre y a los hombres. La eucarist\u00ed\u00ada es el don de s\u00ed\u00ad. Cuando hay otra cosa en el origen, las relaciones son las de un gregario, un s\u00fabdito, un admirador o un ejecutor; no las de un disc\u00ed\u00adpulo.<\/p>\n<p>En el \u00abseguimiento\u00bb no existen relaciones abstractas, an\u00f3nimas o repetitivas. El \u00abpastor\u00bb conoce a sus \u00abovejas\u00bb una por una, las llama por su nombre, y ellas escuchan \u00absu\u00bb voz y su mandato (cf Jn 10,lss). Quien \u00abcamina con\u00bb, quien \u00absigue\u00bb a otro, se siente impulsado antes o despu\u00e9s a personalizar la relaci\u00f3n para responder a los interrogantes que le afectan: \u00ab\u00bfT\u00fa qui\u00e9n dices que soy yo?\u00bb; \u00ab\u00bfDices esto por ti mismo o te lo han dicho otros de m\u00ed\u00ad?\u00bb (cf Jn 18,34), y, sobre todo: \u00ab\u00bfMe amas?\u00bb (Jn 21,15). El seguimiento, en cuanto v\u00ed\u00adnculo de uni\u00f3n con la persona de Cristo, sit\u00faa al disc\u00ed\u00adpulo bajo la ley de Cristo, es decir, bajo la ley de la cruz, que es la ley del amor. Por esta conexi\u00f3n con el amor hace que se convierta en persona en comuni\u00f3n. En el amor, el hombre se acepta y comienza a conocerse a s\u00ed\u00ad mismo, su propio nombre, sus propias posibilidades en el \u00e1mbito de la comunidaden la que se inserta. Y en esta \u00f3smosis crece tambi\u00e9n el conocimiento del misterio de Cristo. Las f\u00f3rmulas y los conceptos con que lo piense se abren lentamente a lo indefinible, a lo \u00abinefable\u00bb. a la experiencia de la relaci\u00f3n que crece seg\u00fan se intensifica en sinton\u00ed\u00ada de vida, de obras, d\u00e9 confianza y de inspiraci\u00f3n. En su fuente, en la realidad en la que se injerta, en la meta a la que tiende, se trata de una vida de amor y de comuni\u00f3n. Sus visualizaciones tienden a hacerse homog\u00e9neas a la meta y a la fuente, y por eso son de comuni\u00f3n; brotan de koinon\u00ed\u00ada, construyen koinon\u00ed\u00ada y tienden a la koinon\u00ed\u00ada, entendida no como fusi\u00f3n indistinta y confusa de individuos, sino como tendencia al \u00abnosotros\u00bb de la vida en Dios compartida entre los hombres.<\/p>\n<p>2. EL CAMINO DE LOS DISC\u00ed\u008dPULOS &#8211; Seguir a Jesucristo significa separarse del anticristo, discernir y derribar los \u00ed\u00addolos, que impiden entrar en solidaridad con \u00e9l. Estas opciones se expresan y se hacen visibles a nivel eclesial y socio-pol\u00ed\u00adtico, y no tienen nada de superficiales o aleatorias. Su discernimiento pone en discusi\u00f3n la vida de las comunidades cristianas, especialmente en los per\u00ed\u00adodos de m\u00e1s intenso dinamismo socio-cultural. Las expresiones, las representaciones, los estilos de presencia se construyen en continuidad y en novedad, en identidad y mutaci\u00f3n, con elementos comunes y variantes personales. El seguimiento no es nunca est\u00e1tico, repetitivo, fijo; es din\u00e1mico, creativo y responsabilizante.<\/p>\n<p>3. BAUTIZADOS EN LA IGLESIA &#8211; En su aspecto m\u00e1s espec\u00ed\u00adfico de vida de fe, el seguimiento se desarrolla en la comunidad vivificada por el Esp\u00ed\u00adritu. La comunidad cristiana es la familia, el pueblo de Dios; los que forman parte de estas entidades son responsables de ellas y deben construirlas bellas, sin mancha, reformando su estructura para que sean homog\u00e9neas y fieles a Jesucristo y al Esp\u00ed\u00adritu, secundando su misi\u00f3n y comparti\u00e9ndola por igual. El \u00abseguidor\u00bb es responsable en la Iglesia y de la Iglesia, promueve la comuni\u00f3n rec\u00ed\u00adproca de sus miembros y realiza por su parte la misi\u00f3n de la Iglesia. Pensar en la Iglesia, quererla y vivirla como Jesucristo la quiere, ir adonde Jes\u00fas va y adonde Jes\u00fas la gu\u00ed\u00ada, son otros tantos aspectos constitutivos del seguimiento. Como las dem\u00e1s realidades del tiempo \u00faltimo, tambi\u00e9n la Iglesia es ya, pero todav\u00ed\u00ada no, una Iglesia de Jesucristo en plenitud. El Esp\u00ed\u00adritu la conduce hacia all\u00ed\u00ad a trav\u00e9s de las opciones y las realizaciones de los fieles que lo aceptan y viven de \u00e9l. No se puede seguir a Jesucristo sin descubrir esta responsabilidad activa en la Iglesia, sin compartir y, por lo tanto, sin buscar la forma de solucionar los problemas que hoy la inquietan y que afectan a su identidad; a la identidad de su misi\u00f3n y al modo de promover en los cristianos una conciencia m\u00e1s digna de su propia responsabilidad.<\/p>\n<p>El seguidor de Cristo se vuelve a proponer en cada encrucijada de la historia el problema de la identidad de su vocaci\u00f3n. Debe asumir los interrogantes que surgen sobre la \u00ed\u00adndole y sobre la misi\u00f3n hist\u00f3rica de la comunidad en la que vive. Esta comunidad es la nueva Jerusal\u00e9n, y debe situarse en la humanidad y de cara a sus realizaciones. \u00bfQu\u00e9 tipo de presencia deber\u00e1 desarrollar el seguidor de Cristo para ser testigo de aquel que ilumina a todo hombre en este mundo y que quiere conducir a todos a la plenitud de la propia condici\u00f3n humana? \u00bfLa Iglesia y los cristianos en el Estado son hu\u00e9spedes?, \u00bfson extranjeros residentes habituales?, \u00bfnaturalizados?, \u00bfs\u00fabditos respetuosos y obsequiosos?, \u00bfson ciudadanos que, como los dem\u00e1s y con los dem\u00e1s, promueven y comparten el bien de todos? La transformaci\u00f3n del orden social y pol\u00ed\u00adtico de los pueblos ha puesto en crisis el momento de relaci\u00f3n entre Iglesia y humanidad seg\u00fan el cual se hab\u00ed\u00ada vivido la presencia de la comunidad cristiana en la sociedad durante los siglos pasados. Por ello es necesario reconsiderar con fidelidad y con valor este problema desde la \u00f3ptica de una comprensi\u00f3n distinta del plano de la salvaci\u00f3n, de la relaci\u00f3n entre creaci\u00f3n, historia y salvaci\u00f3n del hombre, de la familia y de la sociedad. La b\u00fasqueda de una nueva presencia solidaria y promocional provoca reacciones, resistencias, luchas, defensas, ataques y se ve comprometida por los excesos que caracterizan los per\u00ed\u00adodos de transici\u00f3n. El seguimiento es, tambi\u00e9n en este caso, fidelidad a aquel que hace nuevas todas las cosas (Ap 21,5), induce a permanecer en la realidad y a no fingir desnaturaliz\u00e1ndola, a no pretender mantenerse fieles teniendo en la sala de reanimaci\u00f3n estilos propios de otras \u00e9pocas. El camino del seguimiento es la cruz, es decir, el camino de la vida y del amor que triunfaen y de la muerte, que vence el miedo, todo miedo; el del futuro, el de la precariedad, el de la impotencia, y nos hace perseverantes en la b\u00fasqueda de las condiciones de existencia diferentes.<\/p>\n<p>4. CONCIUDADANOS EN LA SOCIEDAD &#8211; El seguimiento de Cristo reconcilia con la creaci\u00f3n y con la historia, comprometiendo en la realizaci\u00f3n de la justicia y sosteniendo en las rupturas radicales a trav\u00e9s de las cuales se desarrolla.<\/p>\n<p>La creaci\u00f3n no ha terminado a\u00fan, y compete a los hombres el consumarla asumiendo la responsabilidad de creatividad en un mundo que el nuevo Ad\u00e1n recapitular\u00e1 al final de los tiempos. El seguidor de Cristo queda responsablemente inserto en el proceso de evoluci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica y t\u00e9cnica de la realidad, en la reestructuraci\u00f3n de las relaciones socio-pol\u00ed\u00adticas y en la solidaridad con las fuerzas humanas comprometidas en la transformaci\u00f3n de las estructuras sociales. El amor de quien sigue a Jesucristo es amor a un mundo que est\u00e1 por construir y por reconstruir, inspira una presencia viva y transformante que es vivida de una forma concreta, con opciones y orientaciones precisas que impregnan todas las dimensiones de la vida personal y comunitaria. S\u00f3lo cuando cada uno de nosotros desarrolla su propio cometido en la perspectiva del proyecto general de todos y poniendo la mira en el bien com\u00fan, se contribuye al bien de todos y de cada uno. El seguimiento se desarrolla en el tiempo y en el espacio, en relaci\u00f3n con los hombres, en el compromiso de resolver los conflictos hist\u00f3ricos. No es un problema te\u00f3rico ni se resuelve en t\u00e9rminos abstractos; se expresa y se traduce en opciones que dejan su impronta en la vida cotidiana e imponen la necesidad de programar el futuro.<\/p>\n<p>D. Mongillo<br \/>\nBIBL.-Albrecht, B.-Balthasar, H. U. von. Seguir a Jes\u00fas en medio de este mundo, Descl\u00e9e, Bilbao 1980.-Bianchi, E, Seguir a Jes\u00fas el Se\u00f1or. Radicalismo cristiano, Narcea, Madrid 1982.-Boff, L, Jesucristo y la liberaci\u00f3n del hombre, Cristiandad, Madrid 1981.-Loew, J, Ser\u00e9is mis disc\u00ed\u00adpulos, Narcea. Madrid 1978.-L\u00f3pez Mel\u00fas, F. M, Las bienaventuranzas, ley fundamental de la vida cristiana, PPC, Madrid 1978.-Lubich, Ch, Seguir a Jes\u00fas, Ciudad Nueva, Madrid 1977.-Mateos. J, Los \u00abdoce\u00bb y otros seguidores de Jes\u00fas en el evangelio de Marcos, Cristiandad, Madrid 1982.-Matura. Th, Le radicalisme \u00e9vangelique. Aus sources de la vie chr\u00e9tienne, Cerf, Paris 1978.-Moreno Jim\u00e9nez, R. M, El disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas, Escuela B\u00ed\u00adblica, Madrid 1971.-Schulz. A, Disc\u00ed\u00adpulos del Se\u00f1or, Herder, Barcelona 1967.-Sicari, A, Llamados por su nombre. La vocaci\u00f3n en la Escritura, Paulinas. Madrid 1981.-V\u00e9ase bibl. de las voces Consejos evang\u00e9licos y Vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>S. de Fiores &#8211; T. Goffi &#8211; Augusto Guerra, Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Ediciones Paulinas, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Espiritualidad<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>->Discipulado FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001 Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret \u00abVen y sig\u00faeme.\u00bb Son las \u00faltimas palabras de Jes\u00fas al joven rico. Estas palabras expresan la novedad del evangelio. 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