{"id":15689,"date":"2016-02-05T10:12:17","date_gmt":"2016-02-05T15:12:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/templo-jesus-frente-al-t-y-el-culto\/"},"modified":"2016-02-05T10:12:17","modified_gmt":"2016-02-05T15:12:17","slug":"templo-jesus-frente-al-t-y-el-culto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/templo-jesus-frente-al-t-y-el-culto\/","title":{"rendered":"TEMPLO (JESUS FRENTE AL T. Y EL CULTO)"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. Actitud positiva de Jes\u00fas frente al templo. &#8211; 2. Respeto y superaci\u00f3n. &#8211; 3. Con la purificaci\u00f3n del templo Jes\u00fas declara finalizado su r\u00e9gimen religioso: a. La acci\u00f3n de Jes\u00fas; b) Las palabras de Jes\u00fas; c) Reacci\u00f3n de los sacerdotes, los letrados y el pueblo. &#8211; 4. La exposici\u00f3n m\u00e1s profunda del cuarto evangelio: a) El logion del templo; b) Historicidad de la sentencia; c) Sentido de la sentencia; d) Sentido mesi\u00e1nico del gesto y de las palabras de Jes\u00fas en el templo; e) Una interpretaci\u00f3n simb\u00f3lica m\u00e1s profunda en Juan. &#8211; 5. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Pretender definir cu\u00e1l fue la relaci\u00f3n que mantuvo Jes\u00fas a lo largo de su vida con el templo y su culto no es una tarea f\u00e1cil. Una simple lectura continuada y atenta de los evangelios nos manifiesta c\u00f3mo se abren camino dos l\u00ed\u00adneas de tradici\u00f3n aparentemente contradictorias. Encontramos pasajes que revelan un profundo respeto por el templo y por todo lo que \u00e9l representa junto a rotundas afirmaciones que hablan de su caducidad y que exigen su inmediata desaparici\u00f3n. El material que ofrecen los evangelistas relacionado con esta cuesti\u00f3n es tan variado que no resulta f\u00e1cil trazar un cuadro o imagen uniforme ni reducir a com\u00fan denominador todos los datos parciales, que pueden explicarse, s\u00f3lo en parte, por situaciones especiales que desconocemos. De ah\u00ed\u00ad resulta la doble cara en la posici\u00f3n de Jes\u00fas respecto al templo: afirmaci\u00f3n y cr\u00ed\u00adtica, fiel observancia y transgresi\u00f3n, yuxtapuestas. Por consiguiente, no podemos admitir el punto de vista de aquellos comentaristas que no observan ninguna dificultad en este terreno cuando afirman que Jes\u00fas respet\u00f3 firmemente el templo como lugar de oraci\u00f3n por excelencia y que los cristianos siguieron su ejemplo, como se dice en Lc 24,53 y en He 2,46, o cuando sostienen que las palabras de Jes\u00fas sobre su destrucci\u00f3n no van dirigidas contra la instituci\u00f3n en cuanto tal y que los violentos ataques de Esteban contra los sacrificios realizados en el templo deben ser atenuados.<\/p>\n<p>Por una parte, en el Nuevo Testamento todo se desarrolla como si el mundo del templo jud\u00ed\u00ado de hecho no existiera -apenas queda reflejado su sistema cultual-cuando en realidad los sacrificios cruentos siguieron estando vigentes hasta su destrucci\u00f3n el a\u00f1o 70 d. C. Este silencio de los textos no deja de sorprender y es una prueba clara de que se ha producido una ruptura con el viejo r\u00e9gimen del templo; por tanto no podemos apoyar esa tendencia atenuante mencionada porque chocar\u00ed\u00adamos con los datos concretos que afloran a lo largo de toda la tradici\u00f3n evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>Por otra parte, es cierto que en el mundo helen\u00ed\u00adstico (\u00f3rficos, herm\u00e9ticos, neopitag\u00f3ricos) los templos y los sacrificios fueron objeto de cr\u00ed\u00adtica, que la di\u00e1spora foment\u00f3 un culto m\u00e1s espiritual y que el mismo Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada se\u00f1ala \u00abque el sacrificio m\u00e1s agradable a Dios es de orden espiritual\u00bb y que \u00abla morada del Dios invisible es el alma invisible\u00bb (Spec. Leg. 1 260s 271.283; Cher. 101). Sin embargo, el propio Fil\u00f3n y otros autores jud\u00ed\u00ados (Arist. 234) veneraron y respetaron las observancias legales; incluso los jud\u00ed\u00ados helenistas fueron los primeros en reaccionar contra Esteban y Pablo (cf. He 6,9-11 y 21,27-28). En el \u00e1mbito palestinense la situaci\u00f3n fue parecida. Muchas personas consideraban el edificio construido por Herodes m\u00e1s o menos manchado y necesitado de una purificaci\u00f3n, a juzgar por los Salmos de Salom\u00f3n (Sal 1,8; 2,3; 8,26) y la postura de los sectarios de Qumr\u00e1n (CD, VI,11-14; XI,18b-21a; 1QS, IX,3-5; 2Q24; 4Q549; 4Q550; 5Q15); la gran preocupaci\u00f3n de los nacionalistas zelotas, despu\u00e9s del a\u00f1o 66 d. C., era purificar el templo; los escribas fariseos destacaban la primac\u00ed\u00ada de la oraci\u00f3n y el amor sobre los sacrificios (\u00ab\u00bfacaso no es el Se\u00f1or m\u00e1s poderoso que mil sacrificios?\u00bb, pregunta Josu\u00e9 en las Antig\u00fcedades B\u00ed\u00adblicas (AntBibl 22,5). Sin embargo, todas estas posiciones no originan una reducci\u00f3n de los sacrificios que se realizan en el templo. As\u00ed\u00ad pues, no nos debe de extra\u00f1ar la reacci\u00f3n jud\u00ed\u00ada de He 6,13 y 21,28 a prop\u00f3sito de las actitudes de Esteban y de Pablo que pon\u00ed\u00adan en tela de juicio la revelaci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>Entretanto, y en medio de este contexto de afirmaci\u00f3n y rechazo, la primitiva comunidad cristiana pensaba que la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada significado el final del viejo templo y se planteaba la pregunta sobre el nuevo espacio para la presencia de Dios, el lugar de culto escatol\u00f3gico. La destrucci\u00f3n real del templo de Jerusal\u00e9n el a\u00f1o 70 d. C. supon\u00ed\u00ada un argumento contundente a favor de ese pensamiento y ven\u00ed\u00ada a confirmar positivamente que con Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada llegado el final del culto tradicional. Es entonces cuando busca el fundamento de ese convencimiento en la predicaci\u00f3n y en la actuaci\u00f3n del propio Jes\u00fas, y en este caso con cierta raz\u00f3n porque \u00e9l se hab\u00ed\u00ada mostrado cr\u00ed\u00adtico con el templo y su doctrina hab\u00ed\u00ada representado una reprobaci\u00f3n radical del ordenamiento de la salvaci\u00f3n establecido por el culto saduceo. Creemos que en este caso la dial\u00e9ctica cristiana de promesa-cumplimiento actu\u00f3 plenamente. El templo de la nueva alianza sellada en Cristo hab\u00ed\u00ada sustituido al antiguo para realizar todos sus valores.<\/p>\n<p>Hasta su destrucci\u00f3n, el templo fue para Jerusal\u00e9n una gran empresa religiosa, econ\u00f3mica y pol\u00ed\u00adtica que garantizaba la salud p\u00fablica a todo Israel, por lo que un ataque a tal instituci\u00f3n era, de hecho, un ataque al ordenamiento religioso-pol\u00ed\u00adtico vigente. Por esto, muy bien pudo haber ocurrido lo que O. Cullmann sospecha: que los helenistas del c\u00ed\u00adrculo de Esteban fueron los primeros en comprender la importancia de la cr\u00ed\u00adtica de Jes\u00fas al templo y su alcance fundamental. Con su revelaci\u00f3n y, sobre todo, con su persona Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada tra\u00ed\u00addo el final del sistema cultual del templo. A este c\u00ed\u00adrculo pertenecer\u00ed\u00ada el evangelio de Juan que anuncia desde un principio la destrucci\u00f3n del sistema sacrificial; mientras que los evangelios Sin\u00f3pticos mostrar\u00ed\u00adan una mayor ponderaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. Actitud positiva de Jes\u00fas frente al templo<br \/>\nPara Jes\u00fas el templo es la \u00abcasa de su padre\u00bb (Jn 2,16), la \u00abcasa de Dios\u00bb (Mt 12,4; Lc 6,4), una \u00abcasa de oraci\u00f3n\u00bb (Mt 21,13; Mc 11,17; Lc 19,46) y Jerusal\u00e9n es la \u00abciudad del gran Rey\u00bb (Mt 5,35). Mateo acent\u00faa que \u00abquien jura por e\/ templo, jura por \u00e9l y por quien lo habita\u00bb (Mt 23,21) y que vale m\u00e1s el templo que todo el oro que pueda guardarse en \u00e9l (Mt 23,16s). Jes\u00fas respeta y quiere que sea respetado el templo seg\u00fan las exigencias propias de cada una de sus zonas de santidad (Mc 11,16; Mt 23,16-22). Acude a \u00e9l durante su ministerio p\u00fablico. Lo vemos ense\u00f1ar en el templo queriendo dar a sus ense\u00f1anzas una amplia publicidad y poniendo frente a su mensaje a los jefes del pueblo, a los sacerdotes y doctores de la ley (Mt 21,23 y par.; Mc 12,35; Lc 19,47; 21,37; Jn 2,14s; 5,14; 7,28; 8,2-20.59; 10,23; 18,20; Mt 26,55 y par.; Jn 18,19s). Jes\u00fas no ense\u00f1aba en secreto, sino en el lugar donde acuden todos los jud\u00ed\u00ados. En sus par\u00e1bolas y discursos da por supuesto, como lo m\u00e1s natural del mundo, que los hombres vayan al templo y all\u00ed\u00ad ofrezcan sus sacrificios (Mt 5,23s; 23,16s). Lo vemos obrando curaciones en el templo (Mt 21,14) y proclamando juicios y declaraciones de gran importancia, autoafirmaciones sobre su filiaci\u00f3n y su poder (Jn 8,2s; 7,14s; 7,37; 8,12-20; 8,31.59; 10,22-42; 11,56).<\/p>\n<p>El primer texto de los evangelios que nos presenta a Jes\u00fas siendo consciente de su relaci\u00f3n con el templo es Lc 2,41-50. El pasaje indica que Jes\u00fas ha permanecido en el templo para \u00abestar en la casa de mi Padre\u00bb (2,49b). Estas primeras palabras de Jes\u00fas tienen un valor program\u00e1tico o, cuando menos, son un significativo punto de partida. Vienen a ser un anticipo de la actitud fundamental que Jes\u00fas observar\u00e1 a lo largo de su ministerio p\u00fablico respecto a Dios, su padre. Teniendo en cuanta esto, es importante notar c\u00f3mo Jes\u00fas comienza por acudir piadosamente a ese templo al que volver\u00e1 un d\u00ed\u00ada para afirmar la renovaci\u00f3n mesi\u00e1nica de su r\u00e9gimen de culto y de la presencia de Dios. Antes de declararlo superado y de anunciar su ruina, Jes\u00fas respeta y ama el templo.<\/p>\n<p>Los hechos y las afirmaciones precedentes evidencian que Jes\u00fas consider\u00f3 el templo como un lugar santo y como lugar de la presencia de Dios. Y fue esa actitud de Jes\u00fas la que explica el hecho de que la comunidad cristiana primitiva palestinense acudiese en los primeros momentos de su existencia al templo para orar, a pesar de tener el convencimiento de que aquel templo material hab\u00ed\u00ada sido superado por Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es cierto, no obstante, que los evangelios no nos muestran expl\u00ed\u00adcitamente a Jes\u00fas rezando en el templo, mientras mencionan frecuentemente su oraci\u00f3n en otros lugares, sobre todo en la soledad (Mc 1,35; 6,46; Lc 3,21; 5,16; 6,12; 9,18.28.29; 10,21; 11,1; 22,31; Jn 11,41; 12,18; 17; Mt 11,25); tampoco nos hablan de que Jes\u00fas ofreciera sacrificios en el templo; ni siquiera nos dicen que hiciera inmolar el cordero pascual en \u00e9l (Mt 26,17s; Mc 14,12s; Lc 22,7s).<\/p>\n<p>2. Respeto y superaci\u00f3n<br \/>\nHay un texto representativo (exclusivo de Mateo) en el que la acci\u00f3n de Jes\u00fas revela la estrecha uni\u00f3n que se da en ocasiones entre el respeto al templo, por una parte, y la superaci\u00f3n de sus reglas de culto, por otra; es el que se refiere a las dos dracmas que todo israelita deb\u00ed\u00ada pagar cada a\u00f1o al templo (Mt 17,24-27). Las palabras de Jes\u00fas prueban claramente que \u00e9l es extra\u00f1o al templo y a su r\u00e9gimen cultual. Desde el punto de vista del evangelista el problema es grave porque est\u00e1 en juego la relaci\u00f3n de los cristianos con el templo y con el juda\u00ed\u00adsmo en general. Jes\u00fas rompe ese v\u00ed\u00adnculo: \u00ablos suyos est\u00e1n exentos\u00bb de pagar el impuesto; \u00absin embargo, para no escandalizarlos&#8230;\u00bb, es preciso pagar el impuesto, a pesar de todo. Hay que actuar \u00abcomo si\u00bb. Este dato, \u00bfrefleja la actitud de Jes\u00fas, a la vez decidida y pragm\u00e1tica, o refleja m\u00e1s bien la situaci\u00f3n delicada y confusa en que se encontraban los judeocristianos, que segu\u00ed\u00adan englobados en el cuerpo social jud\u00ed\u00ado? Es dif\u00ed\u00adcil pronunciarse. Podemos afirmar que, en medio de ese respeto hacia el templo, Jes\u00fas ha colocado el germen de su superaci\u00f3n, que representa, hasta cierto punto, una negaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta doble consideraci\u00f3n del templo, de afirmaci\u00f3n y de superaci\u00f3n, se proyecta de modo especial en la narraci\u00f3n de la presentaci\u00f3n de Jes\u00fas en el templo de Lc 2,22-40. La Ley prescrib\u00ed\u00ada que todo primog\u00e9nito, hombre o animal, ten\u00ed\u00ada que ser consagrado a Dios y destinado para culto (Ex 13,2.12.15), como se\u00f1al de reconocimiento del dominio de Dios y de gratitud por la liberaci\u00f3n de los primog\u00e9nitos en Egipto (Ex 12,12s). M\u00e1s tarde la tribu de Lev\u00ed\u00ad asumi\u00f3 esas funciones (N\u00fam 3,12ss; 18,2ss) y quedaron eximidos de ese ministerio los primog\u00e9nitos que, no obstante, ten\u00ed\u00adan que ser `rescatados&#8217; de esa funci\u00f3n mediante el pago de cinco siclos de plata (N\u00fam 18,16). Para el rescate del primog\u00e9nito no era preciso ir al templo; el rescate pod\u00ed\u00ada entregarse a un sacerdote. Por eso, creemos que en este caso, Lucas pudo pensar en Mal 3,1ss y, dado que en 1,16s y en 1,76 ha presentado al Bautista como el El\u00ed\u00adas que ten\u00ed\u00ada que venir a preparar el camino al Se\u00f1or que entra en sutemplo, pretender, mediante un procedimiento der\u00e1sico, presentar a Jes\u00fas como el Se\u00f1or que entra en su templo. De todas formas lo que s\u00ed\u00ad deja muy claro el texto es la fidelidad de la familia de Nazaret a las prescripciones de la Ley. El texto es un fiel reflejo de que la gran novedad de la actuaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios entra en la historia humana a trav\u00e9s de la aceptaci\u00f3n de su palabra expresada en su Ley.<\/p>\n<p>Este momento de la presentaci\u00f3n de Jes\u00fas en el templo es muy significativo. Mar\u00ed\u00ada, que hab\u00ed\u00ada llevado dentro de s\u00ed\u00ad a Dios y que estaba llena del Esp\u00ed\u00adritu Santo, se somete a la Ley del templo, vac\u00ed\u00ado ya del arca y de la columna de nube misteriosa. Ahora se somete al rescate de la Ley el que es el redentor del mundo y viene para soltar las ligaduras esclavizantes de la Ley; es presentado al templo el que es mayor que el templo. Es acogido ahora por dos ancianos, Sime\u00f3n profeta y Ana profetisa, representantes del verdadero Israel que oraba y esperaba la &#8216;consolaci\u00f3n&#8217;, los tiempos mesi\u00e1nicos, ambos envejecidos, como residuos caducos de un culto tambi\u00e9n envejecido y a punto de ser sustituido por el nuevo. Hasta la llegada de Jes\u00fas exist\u00ed\u00ada solamente el templo de piedra como s\u00ed\u00admbolo de la presencia de Dios. Pero ahora se encuentran juntos el s\u00ed\u00admbolo y la realidad, la promesa y el don. El don, Jes\u00fas, se comunica en el coraz\u00f3n mismo de la promesa, el templo. A los ojos del anciano Sime\u00f3n, iluminado por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, aquel ni\u00f1o es m\u00e1s que el templo, es aqu\u00e9l cuya esperanza simboliza el templo. El templo de piedra ha cumplido ya su misi\u00f3n. Era la sombra y en \u00e9l se ha manifestado la luz: \u00abluz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel\u00bb (Lc 2,32). Sime\u00f3n tiene en sus manos al nuevo templo, porque Jes\u00fas, en cuanto manifestaci\u00f3n sensible de Dios, es el verdadero templo de Dios.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en los relatos de la pasi\u00f3n tenemos un detalle que habla de esa estrecha relaci\u00f3n que hab\u00ed\u00ada entre el templo material y la persona de Jes\u00fas; de la superaci\u00f3n del templo de piedra por el cuerpo muerto y resucitado de Cristo. Me refiero al texto de Mc 15,38 (cf. Mt 27,51; Lc 23,45) que aclara que, en adelante, la presencia divina no va a esconderse detr\u00e1s del velo del santo de los santos. Con la muerte de Jes\u00fas en la cruz, Dios se hace patente al hombre; aquel velo misterioso deja de tener sentido. El acceso a Dios ya no es m\u00e1s all\u00e1 del velo del templo, sino a trav\u00e9s de la muerte de Jesucristo.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n de rasgarse el velo del templo est\u00e1 abierta a dos interpretaciones (J. Gnilka). Con la muerte de Jes\u00fas, el templo y su culto han perdido toda su significaci\u00f3n, han llegado al final y no les queda otra salida que la destrucci\u00f3n (cf. 15,29b; 14,58; 13,2). La otra interpretaci\u00f3n parte de que el velo ante el santo de los santos ten\u00ed\u00ada la funci\u00f3n de velar la aparici\u00f3n del Se\u00f1or e impedir la visi\u00f3n de la desvelada majestad de Dios (Ex 26,33; 35,12; 40,21; N\u00fam 4,5; Ex 30,6; 40,3). Su desaparici\u00f3n ser\u00e1 entendida como apertura del acceso a Dios para los no sacerdotes y para los gentiles o como revelaci\u00f3n de la majestad de Dios. En la muerte de Jes\u00fas se produce la apertura del acceso a Dios. Ambas interpretaciones pueden compaginarse, porque en Mc 15,29 ya se dio a entender la destrucci\u00f3n del templo y la confesi\u00f3n del centuri\u00f3n, que viene a continuaci\u00f3n en el texto, confirmar\u00ed\u00ada la segunda interpretaci\u00f3n: Dios que se desvela en la cruz de su Hijo y es accesible para todos, tambi\u00e9n para los gentiles. La confesi\u00f3n del centuri\u00f3n demuestra que s\u00f3lo a partir de la muerte de Jes\u00fas en la cruz se puede comenzar a comprender qui\u00e9n era \u00e9ste. El centuri\u00f3n reconoce que el Crucificado es el Salvador.<\/p>\n<p>En el relato de Marcos hay como una identificaci\u00f3n entre Cristo y el templo (Paul Lamarche), de tal suerte que su muerte es sentida, visualizada, comprendida como un desgarramiento. La imagen del velo del templo anuncia la gran revelaci\u00f3n: en la muerte de Cristo la verdad de Dios se descubre a los ojos de todos. El Mes\u00ed\u00adas era la promesa viviente, el templo personificado en el que Dios se hac\u00ed\u00ada presente. El Mes\u00ed\u00adas ante la muerte, desgarrado, es, por ese mismo hecho, la promesa desgarrada, la alianza aniquilada, el templo destruido (poco importa lo que va a ser del templo material, de lo que se trata es que ahora sobre la cruz el templo leg\u00ed\u00adtimo, como signo de la alianza de Dios con el hombre, se encuentra destruido). Sin embargo, era precisa la destrucci\u00f3n de las apariencias materiales y carnales, la desaparici\u00f3n de todo aquello que era hecho por la mano del hombre, para que se estableciese entre Dios y el hombre un r\u00e9gimen nuevo. El velo que representa el cielo se desgarra para dar paso a Jes\u00fas y a todos aquellos que por la fe est\u00e1n unidos a \u00e9l. Constituido en un templo nuevo, que no ha sido hecho por mano de hombre, es decir, que pertenece a la nueva creaci\u00f3n (cf. Heb 9,11), Cristo da acceso al Padre. Sin embargo esta nueva realidad es dada aqu\u00ed\u00ad s\u00f3lo en imagen; ser\u00e1 necesaria la resurrecci\u00f3n de Cristo, su estancia al lado del Padre, para que se cumpla en verdad el misterio inaugurado en la cruz.<\/p>\n<p>Los textos comentados reflejan claramente, desde la \u00f3ptica de los evangelistas, c\u00f3mo Jes\u00fas contin\u00faa la trayectoria prof\u00e9tica del Antiguo Testamento. Su actitud denota una doble verdad, la continuidad con la revelaci\u00f3n pasada, por un lado, y la novedad radical introducida con el nuevo templo que es \u00e9l mismo, por otro. \u00bfEn qu\u00e9 consiste esa novedad introducida por Jes\u00fas? La respuesta parece clara: sus palabras y actos se ordenan a probar que las esperanzas mesi\u00e1nicas del pueblo jud\u00ed\u00ado se realizan en su persona. El demuestra que es el nuevo templo y con ello se presenta como el Mes\u00ed\u00adas. Las esperanzas prof\u00e9ticas en un nuevo templo, con un culto m\u00e1s espiritual, y la tendencia hacia una mayor espiritualizaci\u00f3n, que aparece reflejada en los textos sapienciales (cf. Prov 21,27; 15,8; 21,3; 16,6; Qo 4,17-5,6; 9,3; Si 7,9; 34,18-20; 35,1-2; Sal 50,9.13-14.23; 51,18-19; 40,7-9; 69,31-32) y a lo largo de buena parte de la literatura jud\u00ed\u00ada extrab\u00ed\u00adblica que mira hacia los tiempos mesi\u00e1nicos (cf. lHen 90,28-29; Jub 1,17; Tg. Is 53,5; Tg. Zac 6,12-13; OrSib 5,420ss; TestBen IX,2-5), se hacen realidad en el mensaje y en la persona de Jesucristo.<\/p>\n<p>3. Con la purificaci\u00f3n del templo Jes\u00fas declara finalizado su r\u00e9gimen religioso<br \/>\nPero el texto clave que pone de manifiesto el punto de vista de Jes\u00fas sobre el templo es el que refiere la llamada \u00abpurificaci\u00f3n del templo\u00bb (Mt 21,12-13; Mc 11,15-17; Lc 19,45-46; Jn 2,13-22). Ese hecho, narrado de forma muy distinta en los cuatro evangelios, detalla la primera actuaci\u00f3n p\u00fablica de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n tras su primera subida a la ciudad santa (cf. Jn 2,13), que para los Sin\u00f3pticos supone la \u00fanica visita a la ciudad poco antes de su muerte. Jes\u00fas expulsa del templo a los que vend\u00ed\u00adan las v\u00ed\u00adctimas y los productos necesarios para los sacrificios y vuelca las mesas de los cambistas que canjeaban, por acu\u00f1aciones legales tirias, las dracmas \u00e1ticas y los denarios romanos que les tra\u00ed\u00adan los peregrinos porque no serv\u00ed\u00adan para pagar el tributo anual del templo a causa de las efigies imperiales o paganas que mostraban (cf. Mt 17,27).<\/p>\n<p>Partimos del hecho de que el relato de la purificaci\u00f3n es presentado y comentado por los evangelistas como una an\u00e9cdota m\u00e1s que ilustra la actividad de Jes\u00fas y la concepci\u00f3n que de esa actividad ten\u00ed\u00ada la Iglesia primitiva. No ocupa un puesto central, aunque algunos cr\u00ed\u00adticos juzgan el incidente como la causa inmediata que provoc\u00f3 las persecuciones llevadas a cabo contra Jes\u00fas por las autoridades jud\u00ed\u00adas, como podr\u00ed\u00ada deducirse sobre todo de Mc 11,18 y Lc 19,47, o como punto de referencia para conceptuar a Jes\u00fas como un revolucionario pol\u00ed\u00adtico. Adem\u00e1s, el reparto desigual del peso narrativo evidencia la reelaboraci\u00f3n redaccional de la per\u00ed\u00adcopa; se describe la acci\u00f3n de Jes\u00fas con concisi\u00f3n suma, se destaca su ense\u00f1anza y se dedica un espacio relativamente considerable a la reacci\u00f3n de los jerarcas (\u00abjud\u00ed\u00ados\u00bb , o sumos sacerdotes y letrados). As\u00ed\u00adpues, hay que buscar y aceptar la mano redaccional de los evangelistas. Sin embargo, esto no le resta su importancia para la cuesti\u00f3n que estamos tratando.<\/p>\n<p>Si tomamos como base el relato de Juan, el texto consta de dos unidades: a) la acci\u00f3n de la purificaci\u00f3n del templo, b) la petici\u00f3n de un signo y el significado de esa acci\u00f3n. En los Sin\u00f3pticos tenemos textos paralelos, primero, de la purificaci\u00f3n del templo (Mc 11,15-17; Mt 21,12-13; Lc 19,45-46) y, despu\u00e9s, con la solicitud de la se\u00f1al, de la pregunta acerca de la autoridad de Jes\u00fas (Mc 11,27-33; Mt 21,23-27; Lc 20,1-8), as\u00ed\u00ad como del peculiar logion sobre el templo (Mc 14,57-58; Mt 26,60b-61; He 6,14).<\/p>\n<p>a) La acci\u00f3n de Jes\u00fas<br \/>\nVisto el desarrollo de los hechos, \u00bfsupone la acci\u00f3n de Jes\u00fas la restauraci\u00f3n de un culto hasta esos momentos corrompido o expresa, m\u00e1s bien, la esperanza ente el nacimiento de un nuevo templo como manifestaba la apocal\u00ed\u00adptica? (cf. Hen et. 90,28-30; Sal 17,30s). La respuesta a esta pregunta diferir\u00e1 teniendo en cuenta la perspectiva de cada evangelista.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Marcos, la acci\u00f3n de Jes\u00fas de 11,15 y la rara observaci\u00f3n de 11,16 dan pie a pensar que el templo no puede convertirse ni en negocio, ni en calle; se tratar\u00ed\u00ada de una verdadera purificaci\u00f3n. Sin embargo, el t\u00e9rmino skeuos (skeu\/oi) parece que no se refiere a cargas ordinarias sino a objetos de culto. Si esto es as\u00ed\u00ad, la actuaci\u00f3n de Jes\u00fas en el templo no ser\u00ed\u00ada una purificaci\u00f3n, sino una verdadera supresi\u00f3n de su culto. Veamos algunos datos m\u00e1s que corroboran esta \u00faltima afirmaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Marcos sit\u00faa el relato de la expulsi\u00f3n de los mercaderes del templo y la discusi\u00f3n que le sigue justo entre las dos mitades del episodio de la maldici\u00f3n de la higuera (11,12-14 y 11,20ss). Esta presentaci\u00f3n de los hechos, que no se encuentra en ninguno de los otros evangelistas, comporta una clara intenci\u00f3n teol\u00f3gica o did\u00e1ctico-doctrinal. Marcos ve ciertamente en la maldici\u00f3n pronunciada por Jes\u00fas sobre la higuera una especie de acto prof\u00e9tico que anuncia el fracaso del templo y su destrucci\u00f3n y comunica su sentido a la expulsi\u00f3n de los mercaderes.<\/p>\n<p>Las funciones que los comentaristas reconocen a esta t\u00e9cnica de entramado o engaste (\u00absandwich\u00bb) que realiza Marcos pueden ser dos. A veces, la inserci\u00f3n de un relato dentro de otro es un recurso para dar la impresi\u00f3n de que el tiempo pasa, de manera que al retomar el primer episodio parezca que \u00e9ste ha llegado a una nueva fase. Se tratar\u00ed\u00ada, desde el m\u00e9todo de la cr\u00ed\u00adtica de las formas, de poner juntas dos \u00abformas\u00bb aisladas en la tradici\u00f3n en una determinada sucesi\u00f3n cronol\u00f3gica. La segunda funci\u00f3n de esta t\u00e9cnica, desde el m\u00e9todo de la redacci\u00f3n, es obtener, mediante la inserci\u00f3n de un episodio dentro de otro, adem\u00e1s de una sucesi\u00f3n cronol\u00f3gica, la comparaci\u00f3n de contenido y de significado, que puede lograrse por contraste o por reafirmaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pensamos que en este caso se trata de una comparaci\u00f3n de contenido y de significado por reafirmaci\u00f3n. Entre el relato de la higuera y el del templo hay un intercambio de significados como por \u00f3smosis: id\u00e9ntica es la esterilidad e id\u00e9ntico ser\u00e1 el fin para ambos. El redactor probablemente pretendi\u00f3 que el lector interpretara los acontecimientos que tienen lugar en el templo sin apartar de su memoria la imagen de la higuera est\u00e9ril. El autor uni\u00f3 ambos episodios, separados en la tradici\u00f3n, en una estructura sim\u00e9trico-conc\u00e9ntrica buscando una funci\u00f3n did\u00e1ctica: la ense\u00f1anza se descubre en el eje de la estructura, es decir, en el episodio central de la expulsi\u00f3n de los vendedores y compradores y en el pronunciamiento de Jes\u00fas sobre el templo. Creemos que tanto la acci\u00f3n de Jes\u00fas sobre la higuera como sus palabras se refieren m\u00e1s al templo que a la higuera misma. Resulta evidente que es la trama que recibe el engaste (la higuera) la que permite comprender la historia engastada (el templo).<\/p>\n<p>Se trata, en este caso, de una acci\u00f3n simb\u00f3lica que podr\u00ed\u00adamos definir como simb\u00f3lico-prof\u00e9tica, en la cual lo principales el gesto, m\u00e1s que la palabra. En este cap\u00ed\u00adtulo 11, que trata de acontecimientos de alcance mesi\u00e1nico y que afectan a Jerusal\u00e9n, al templo y a los jefes del pueblo, Marcos ha tejido un episodio con un tema y un escenario modesto -una planta de higuera al borde del camino, fuera de Jerusal\u00e9n- para mostrar que Jes\u00fas, al poner fin a la higuera est\u00e9ril, ha puesto en marcha tambi\u00e9n para el templo de modo incontenible el comienzo del fin. Desde este punto de vista, creemos que es demasiado poco afirmar que Jes\u00fas se opone al culto sacrificial y que quiere un templo como casa de oraci\u00f3n. El evangelista evidencia que el templo, al no tener frutos en el presente, no los dar\u00e1 tampoco en el futuro, como la higuera de la maldici\u00f3n, y que Jes\u00fas, en una acci\u00f3n simb\u00f3lico-prof\u00e9tica, ha dado comienzo a lo que ser\u00e1 su fin. Marcos refleja una interpretaci\u00f3n que ve al pueblo de Israel condenado; condena que se explica por la profanaci\u00f3n del culto y por el rechazo a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Pensamos, pues, que Marcos quiere realmente que su lector refiera al templo lo que se dice de la higuera. Para el evangelista el templo ya no es ese lugar sagrado de cuya sacralidad Jes\u00fas se har\u00ed\u00ada defensor o cuya apertura a los gentiles exigir\u00ed\u00ada. El templo al no tener frutos en el presente, no los dar\u00e1 tampoco en el futuro, como la higuera de la maldici\u00f3n; con la maldici\u00f3n de la higuera, Jes\u00fas ha dado comienzo a lo que ser\u00e1 el fin del templo.<\/p>\n<p>b) Las palabras de Jes\u00fas<br \/>\nTambi\u00e9n los evangelistas han acentuado su cr\u00ed\u00adtica al templo y al culto mediante un pasaje escritur\u00ed\u00adstico, presentado como dicho por Jes\u00fas, que es una cita doble de Is 56,7 -citado literalmente de los LXX- (\u00abMi casa se llamar\u00e1 casa de oraci\u00f3n para todos los pueblos\u00bb) y de Jer 7,11 -citado bas\u00e1ndose en los LXX- (\u00ab\u00bfEn cueva de bandoleros se ha convertido a vuestros ojos esta casa que se llama por mi nombre?\u00bb). Aunque, tambi\u00e9n en este caso, las variantes entre los Sin\u00f3pticos son muy significativas.<\/p>\n<p>En primer lugar, despu\u00e9s de la definici\u00f3n del templo como \u00abcasa de oraci\u00f3n\u00bb, s\u00f3lo Marcos recoge de Is 56,7 las palabras \u00abpara todos los pueblos\u00bb, inscribiendo as\u00ed\u00ad el \u00abdeber ser\u00bb del templo en un horizonte universalista. En segundo lugar, en la parte que es cita de Jerem\u00ed\u00adas, Marcos agrava la responsabilidad de los jud\u00ed\u00ados en orden a la gesti\u00f3n del templo empleando el perfecto del verbo poie\u00f3 (poie,w) con el sentido gramatical del perfecto, una acci\u00f3n que se ha realizado y cuyos efectos perduran en el tiempo. Podr\u00ed\u00adamos traducirlo con la par\u00e1frasis siguiente: \u00abDesde hace mucho tiempo hab\u00e9is convertido este templo en una cueva de ladrones y lo contin\u00faa siendo\u00bb. Mateo, con el presente de ese mismo verbo, implica s\u00f3lo a los interlocutores o a los contempor\u00e1neos de Jes\u00fas; mientras que Lucas, empleando el aoristo, pone en el pasado el comienzo de los abusos, sin excluirlos en el presente, con un verbo m\u00e1s d\u00e9bil que el de Marcos.<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n \u00abpero vosotros la ten\u00e9is hecha cueva de ladrones\u00bb, que evoca el or\u00e1culo de Jer 7,11, presagia la destrucci\u00f3n del templo a consecuencia de los pecados de Jud\u00e1. As\u00ed\u00ad, J. Gnilka afirma que \u00abel reproche de haber convertido el templo en cueva de ladrones va m\u00e1s all\u00e1 de la situaci\u00f3n concreta y tiene en cuenta no s\u00f3lo a los comerciantes sino a los dirigentes responsables del juda\u00ed\u00adsmo de aquellos d\u00ed\u00adas. Es uno de los reproches m\u00e1s duros contra el juda\u00ed\u00adsmo de cuantos se contienen en el evangelio\u00bb.<\/p>\n<p>c) Reacci\u00f3n de los sacerdotes, los letrados y el pueblo<br \/>\nTambi\u00e9n los Sin\u00f3pticos registran la reacci\u00f3n de los adversarios dando al hecho motivaciones y contenidos diversos. En Mateo, no se trata de una reacci\u00f3n a la expulsi\u00f3n de los vendedores, porque los letrados se indignan porque Jes\u00fas realiza curaciones de ciegos y cojos en el templo y porque los ni\u00f1os gritan: \u00abviva el Hijo de David\u00bb. Para Mateo el templo, casa de oraci\u00f3n, es tambi\u00e9n hogar de misericordia y fuente de salud. Entiende as\u00ed\u00ad la expulsi\u00f3n de los mercaderes como un acto mesi\u00e1nico de Jes\u00fas comparable a los milagros. La ambientaci\u00f3n que le da Mateo es sistem\u00e1tica y no cronol\u00f3gica; inmediatamente despu\u00e9s de haber expulsado a los mercaderes, los sacerdotes y doctores habr\u00ed\u00adan tomado por objeto de sus quejas este tema y no otros. Tampoco en Lucas la conjura de los jefes del pueblo est\u00e1 ligada a la expulsi\u00f3n de los vendedores; est\u00e1 ligada m\u00e1s bien a la ense\u00f1anza que Jes\u00fas fue impartiendo en los d\u00ed\u00adas siguientes: \u00abtodos los d\u00ed\u00adas ense\u00f1aba en el templo. Por su parte los sumos sacerdotes y los letrados trataban de acabar con \u00e9l, y lo mismo los notables del pueblo\u00bb (19,47). Lucas rompe la unidad de acci\u00f3n y la unidad de tiempo. Para \u00e9l la expulsi\u00f3n de los mercaderes tiene una importancia m\u00ed\u00adnima.<\/p>\n<p>Sin embargo, Marcos pone como centro de inter\u00e9s el templo: sacerdotes y letrados conjuran contra Jes\u00fas inmediatamente despu\u00e9s de la expulsi\u00f3n de los vendedores y de los compradores y a causa de ella. La conexi\u00f3n se establece con las palabras kai kousan oi archiereis kai oi grammateis (11,18), que pueden interpretarse de dos maneras: \u00ab-Mientras dec\u00ed\u00ada estas cosas- lo oyeron los sumos sacerdotes y los maestros de la ley&#8230;\u00bb; o tambi\u00e9n: \u00abcuando los sumos sacerdotes y los maestros de la ley fueron informados -de lo sucedido-&#8230;\u00bb. La segunda se adapta mejor al contexto. Parece m\u00e1s l\u00f3gico que los sacerdotes se irriten despu\u00e9s de ver a Jes\u00fas volcando mesas y creando confusi\u00f3n en el atrio del templo, que no despu\u00e9s de escuchar su ense\u00f1anza. El relato de Marcos tiene un car\u00e1cter m\u00e1s unitario, tanto narrativa como tem\u00e1ticamente.<\/p>\n<p>En cuanto al significado la intervenci\u00f3n de Jes\u00fas en el templo, podr\u00ed\u00adamos resumir las opiniones de los distintos comentaristas en cuatro. Seg\u00fan algunos autores, Jes\u00fas habr\u00ed\u00ada asumido la defensa de la santidad del templo, interviniendo contra los abusos que con el tiempo se hab\u00ed\u00adan introducido en los atrios de los gentiles; se tratar\u00ed\u00ada de una purificaci\u00f3n del templo que no representar\u00ed\u00ada nada nuevo respecto a la cr\u00ed\u00adtica prof\u00e9tica presente en la tradici\u00f3n. Quienes sostienen esta postura se\u00f1alan que Jes\u00fas no se enfrenta al culto que los sacerdotes ofrec\u00ed\u00adan en el templo porque ven en Mc 11,16 a un Jes\u00fas defensor de las prescripciones jud\u00ed\u00adas sobre la santidad del templo. Para otros comentaristas, Jes\u00fas, al liberar el atrio de los paganos de toda actividad comercial, pretende hacer posible, en ese espacio, la adoraci\u00f3n de los no jud\u00ed\u00ados; Jes\u00fas reconocer\u00ed\u00ada la plena validez del templo y se har\u00ed\u00ada adem\u00e1s defensor de su apertura a los paganos; se apoyan, para ello, en la cita que Marcos hace del texto de Isa\u00ed\u00adas: \u00abpara todos los pueblos\u00bb. Un tercer grupo de autores defiende que Jes\u00fas se pronunci\u00f3 contra el sistema sacrificial porque impide el cambio de moneda, necesario para la adquisici\u00f3n de los animales para los sacrificios, la compraventa de animales, al derribar los puestos de los cambistas y de los vendedores, y el transporte de las ofrendas (Mc 11,16). Finalmente, para otros comentaristas, Jes\u00fas habr\u00ed\u00ada actuado en el templo en calidad de Mes\u00ed\u00adas escatol\u00f3gico y habr\u00ed\u00ada marcado con su actuaci\u00f3n el fin irrevocable del culto jud\u00ed\u00ado; Jes\u00fas trataba, purificando el templo, de preparar a Israel para la venida del Reino de Dios.<\/p>\n<p>Este episodio, debido a su larga prehistoria literaria y a su diferenciada utilizaci\u00f3n en los cuatro evangelistas, se presta a interpretaciones muy distintas y ninguna de ellas puede explicar satisfactoriamente todos los detalles. Parece claro que Marcos reforz\u00f3 el acento de la tradici\u00f3n mediante el ensamblaje de la per\u00ed\u00adcopa con el relato de la maldici\u00f3n de la higuera y con la reflexi\u00f3n escritur\u00ed\u00adstica del vers\u00ed\u00adculo 17. Para este evangelista el templo, Jerusal\u00e9n e Israel han dejado de representar su papel hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico. La intervenci\u00f3n de Jes\u00fas apunta a la abolici\u00f3n del culto antiguo y a su sustituci\u00f3n por un culto nuevo que se proyecta hacia todos los pueblos y que se fundamenta en la muerte de Cristo, muerte que traman las autoridades jud\u00ed\u00adas en conexi\u00f3n inmediata con su presencia en el templo.<\/p>\n<p>4. La exposici\u00f3n m\u00e1s profunda del cuarto evangelio<br \/>\nEn el relato de la purificaci\u00f3n del templo del cuarto evangelio hay varios rasgos distintivos. Las palabras de reprensi\u00f3n de Jes\u00fas (2,16), dirigidas en este caso a los vendedores de palomas, no son, como en los Sin\u00f3pticos, una instrucci\u00f3n y justificaci\u00f3n a posteriori por la Escritura, sino un verdadero logion en labios de Jes\u00fas (\u00abno hag\u00e1is la casa de mi Padre casa de comercio\u00bb). Para Juan, Jes\u00fas habla por propia iniciativa, por su conciencia de Hijo; el evangelista pone en sus labios estas palabras -que podr\u00ed\u00adan ser aut\u00e9nticas- porque le interesan m\u00e1s el significado y las consecuencias del hecho que la interpretaci\u00f3n material del mismo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, en 2,17 los disc\u00ed\u00adpulos se hacen cargo de las consecuencias que la actuaci\u00f3n de Jes\u00fas le va a reportar; el celo de la casa de Dios acabar\u00e1 por quitarle la vida. Debemos entender en este caso la cita del Sal 68,10 (LXX) donde se describe algo m\u00e1s que un celo que consume interiormente: el que arde en celo por el templo sufre oprobios y muchos le odian. Para la Iglesia primitiva este salmo era mesi\u00e1nico; en la cita el cristiano reconoce la suerte tr\u00e1gica de Jes\u00fas. No creemos, sin embargo, que los disc\u00ed\u00adpulos lo entendieran as\u00ed\u00ad en aquel momento, ya que ello supondr\u00ed\u00ada atribuirles de antemano la concepci\u00f3n de un Mes\u00ed\u00adas orientado hacia una muerte tr\u00e1gica. Para los disc\u00ed\u00adpulos, est\u00e1n ante la presencia del \u00abJusto\u00bb que, como Pineas, El\u00ed\u00adas o Matat\u00ed\u00adas (N\u00fam 25,11; 1 Re 19,10.14; Eclo 48,1-11; 1 Mac 2,24-26; cf. Sal 119,139), va a defender a lo largo de toda su vida el honor de Dios. A los ojos de los disc\u00ed\u00adpulos semejante actitud le corresponde al Mes\u00ed\u00adas y la comprenden en ese nivel de profundidad gracias a la Escritura. A los ojos de los disc\u00ed\u00adpulos Jes\u00fas es el Mes\u00ed\u00adas que hab\u00ed\u00ada de purificar las instituciones y ocupar el poder en Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en Jn 2,18 aparece la interpelaci\u00f3n de las autoridades jud\u00ed\u00adas y la exigencia de \u00absignos\u00bb. Jes\u00fas debe dar pruebas de su autorizaci\u00f3n divina para proceder de esa manera en el recinto del templo; debe realizar un milagro que lo legitime, algo as\u00ed\u00ad como en el caso de un profeta. En los Sin\u00f3pticos la interpelaci\u00f3n dirigida a Jes\u00fas aparece separada del acto mismo de la purificaci\u00f3n, aunque parece referirse tambi\u00e9n al hecho ocurrido en el templo, especialmente en Marcos. Si Juan hace de la cuesti\u00f3n de la autoridad de Jes\u00fas una exigencia de signos, le gu\u00ed\u00ada, al parecer, la intenci\u00f3n de caracterizar como incr\u00e9dulos a los \u00abjud\u00ed\u00ados\u00bb y situarlos en claro contraste con los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas, que se preocupan por \u00e9l y que creen en la Escritura y en las palabras que les hab\u00ed\u00ada dicho Jes\u00fas (2,17.22).<\/p>\n<p>a) El logion del templo<br \/>\nJn 2,19 constituye la respuesta de Jes\u00fas a las exigencias de los jud\u00ed\u00ados. Se trata de una frase enigm\u00e1tica cuyo sentido sus interlocutores no aciertan a comprender: \u00abdemoled este santuario y en tres d\u00ed\u00adas lo levantar\u00e9\u00bb. Esta profec\u00ed\u00ada de la destrucci\u00f3n del templo aparece tambi\u00e9n en los Sin\u00f3pticos, en Hechos y en el Evangelio de Tom\u00e1s. As\u00ed\u00ad se presentan las distintas formulaciones: Mc 14,58: \u00abNosotros le hemos o\u00ed\u00addo decir que: Yo destruir\u00e9 este templo edificado por hombres y en tres d\u00ed\u00adas construir\u00e9 otro no edificado por hombres\u00bb; Mt 26,61: \u00abEste manifest\u00f3: Puedo derribar el templo de Dios y reconstruirlo en tres d\u00ed\u00adas\u00bb; Mc 15,29 y Mt 27,40: \u00abT\u00fa que destru\u00ed\u00adas el templo y lo reconstru\u00ed\u00adas en tres d\u00ed\u00adas\u00bb; He 6,14: \u00abPues le hemos o\u00ed\u00addo decir que ese Jes\u00fas de Nazaret destruir\u00e1 este lugar\u00bb; Jn 2,19: \u00abRespondi\u00f3 Jes\u00fas y les dijo: Destruid este templo y en tres d\u00ed\u00adas lo levantar\u00e9\u00bb; Evg. Tom\u00e1s 71: \u00abDijo Jes\u00fas: voy a des[truir esta] casa y nadie podr\u00e1 [re]edificarla\u00bb.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n de \u00abdestruir\u00bb est\u00e1 expresada en todas las citas no jo\u00e1nicas por el verbo griego katali\u00f3 (kataluw), mientras que Juan usa el verbo li\u00f3 (luw). Para \u00abreconstruir\u00bb, Juan usa egeir\u00f3 (evgei,rw), (levantar), mientras que los Sin\u00f3pticos usan oikodome\u00f3 (oivkodome,w) (reconstruir). Este \u00faltimo verbo puede aplicarse \u00fanicamente a un edificio, mientras que el primero, que es t\u00e9rmino de construcci\u00f3n, tambi\u00e9n puede referirse a la resurrecci\u00f3n de un cuerpo. Juan elige este verbo de acuerdo con su interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica y usa el imperativo, \u00abdestruid\u00bb, haciendo recaer la responsabilidad de la destrucci\u00f3n del templo sobre las autoridades jud\u00ed\u00adas. Jes\u00fas no reclama para s\u00ed\u00ad el derecho de destruir el templo, sino que su destrucci\u00f3n es una consecuencia de la conducta pecadora del pueblo. De esta manera se muestra heredero de los profetas, especialmente de Jerem\u00ed\u00adas, que hab\u00ed\u00ada anunciado la destrucci\u00f3n del templo de Salom\u00f3n a los que ve\u00ed\u00adan en la presencia del edificio sagrado en su ciudad una garant\u00ed\u00ada m\u00e1gica de salvaci\u00f3n. En todas las dem\u00e1s versiones es Jes\u00fas el que destruye el templo, lo que refleja indudablemente la forma en que los enemigos de Jes\u00fas entendieron las palabras de \u00e9ste.<\/p>\n<p>b) Historicidad de la sentencia<br \/>\nA lo largo de la historia, la ex\u00e9gesis ha tratado de dar respuesta a las diversas cuestiones que plantea este logion del templo: su autenticidad, en cuanto pronunciado por Jes\u00fas, su sentido, el papel que jug\u00f3 en el proceso contra Jes\u00fas y la forma exacta en que fue pronunciado.<\/p>\n<p>Sobre la historicidad de la sentencia, opinamos que \u00e9sta tiene muchas posibilidades de proceder del Jes\u00fas hist\u00f3rico porque responde a su concepci\u00f3n radical del reino de Dios: la llegada del reino supon\u00ed\u00ada tambi\u00e9n el final del templo (criterio de \u00abcoherencia\u00bb, de congruencia o conformidad); en segundo lugar, sus palabras pudieron desempe\u00f1ar en el proceso contra \u00e9l un papel decisivo (criterio de \u00abrechazo y ejecuci\u00f3n\u00bb: acciones y dichos orientados a explicar su muerte y crucifixi\u00f3n como rey de los jud\u00ed\u00ados); en tercer lugar, su pronunciamiento sobre el templo resultaba sumamente inc\u00f3modo a algunos grupos de la primitiva comunidad cristiana (criterio de \u00abdificultad\u00bb o de \u00abcontradicci\u00f3n\u00bb: acciones o dichos de Jes\u00fas que habr\u00ed\u00adan desconcertado o creado dificultades a la Iglesia primitiva); dif\u00ed\u00adcilmente la Iglesia primitiva (en este caso los judeocristianos moderados y los hebreos de He 6) se habr\u00ed\u00ada molestado en \u00abcrear\u00bb un material susceptible de dejarla en una posici\u00f3n dif\u00ed\u00adcil o debilitada en las disputas con sus oponentes y que dificultara su situaci\u00f3n en el marco del juda\u00ed\u00adsmo; cuarto, para los helenistas y, en conexi\u00f3n con ellos, para la tradici\u00f3n jo\u00e1nica, la sentencia era de una importancia extraordinaria; es en este terreno donde la primitiva comunidad comenz\u00f3 a trazar su propio estilo de vida y a separarse de las formas de culto jud\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>La historicidad de la sentencia viene confirmada adem\u00e1s por la diferente tradici\u00f3n (criterio de \u00abtestimonio m\u00faltiple\u00bb o de \u00abreferencias cruzadas\u00bb: aquellos dichos y hechos de Jes\u00fas que est\u00e1n atestiguados en m\u00e1s de una fuente literaria independiente; aqu\u00ed\u00ad, Marcos, Juan y el Evangelio de Tom\u00e1s), aunque, en este caso, su sentido queda oscurecido porque las formulaciones discrepan entre s\u00ed\u00ad enormemente. Ante esta diferente formulaci\u00f3n, querer rehacer las palabras exactas de Jes\u00fas es ilusorio. Juan es el \u00fanico que las pone en labios de Jes\u00fas, que las pronuncia en tono imperativo, y luego las refiere a su muerte y resurrecci\u00f3n. Entre los Sin\u00f3pticos, la sentencia, en labios de los falsos testigos, tambi\u00e9n presenta claras diferencias: Mateo la formula como una simple posibilidad; Marcos la presenta como una acci\u00f3n futura (as\u00ed\u00ad aparece tambi\u00e9n en Hechos) e introduce una distinci\u00f3n entre el templo hecho por mano de hombres y otro templo no construido con las manos; y en los labios de los que injuriaban a Jes\u00fas cuando \u00e9ste est\u00e1 en la cruz las palabras de la sentencia suenan como una absurda pretensi\u00f3n por parte de Jes\u00fas de considerarse superior al templo.<\/p>\n<p>Estas diferentes formulaciones demuestran, en primer lugar, que la tradici\u00f3n jo\u00e1nica es independiente y paralela a la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica y, en segundo lugar, que cada una de estas tradiciones tiene su propio desarrollo teol\u00f3gico y que las semejanzas entre ellas se pueden explicarperfectamente suponiendo que todas dependen de una forma anterior del relato. Se puede decir que el texto -las mismas palabras de Jes\u00fas- fue deformado, antes de ser puesto por escrito, durante el tiempo de la predicaci\u00f3n oral, que fue dando diversa forma a las palabras de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad vemos c\u00f3mo en Jn 2,20, al malentendido de los \u00abjud\u00ed\u00ados\u00bb le sigue el comentario del propio evangelista (2,21): por el \u00abtemplo\u00bb entendi\u00f3 Jes\u00fas su cuerpo. Esta observaci\u00f3n confirma la reflexi\u00f3n del evangelista sobre las palabras de Jes\u00fas y denota su inter\u00e9s cristol\u00f3gico. Para Juan la muerte y glorificaci\u00f3n de Cristo aparecen estrechamente unidas (cf. 3,14s; 8,28; 12,23.32ss; 13,31s; 17,1s). Con la explicaci\u00f3n de 2,21 tambi\u00e9n el dicho de la destrucci\u00f3n y reedificaci\u00f3n del templo adquiere un marcado significado cristol\u00f3gico: Jes\u00fas entrega su cuerpo a la destrucci\u00f3n, pero en tres d\u00ed\u00adas volver\u00e1 a substraerlo a la muerte. Con tal interpretaci\u00f3n viene a ser Jes\u00fas el \u00ablugar\u00bb de la adoraci\u00f3n de Dios, la verdadera \u00abcasa de Dios\u00bb; con \u00e9l y en \u00e9l comienza el tiempo de la adoraci\u00f3n de Dios \u00aben esp\u00ed\u00adritu y en verdad\u00bb (4,23). Nos encontramos, pues, ante una interpretaci\u00f3n espec\u00ed\u00adficamente jo\u00e1nica, que es \u00fanica y original en su asociaci\u00f3n con el dicho sobre el templo.<\/p>\n<p>Igualmente, en Jn 2,22 el evangelista comenta que el sentido de las palabras de Jes\u00fas s\u00f3lo fue descubierto por los disc\u00ed\u00adpulos despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n. El \u00abacordarse\u00bb de los disc\u00ed\u00adpulos (asocia el v. 17 con el v. 22) demuestra sobre todo que el evangelista piensa desde la inteligencia postpascual e interpreta lo sucedido tiempo atr\u00e1s. Creemos que es algo m\u00e1s que un mero recuerdo; se trata de la plena comprensi\u00f3n de las palabras y de los hechos de Jes\u00fas que recibieron los disc\u00ed\u00adpulos, bajo el influjo del Esp\u00ed\u00adritu Santo, despu\u00e9s de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Hemos visto que el logion sobre el templo pertenece claramente a la tradici\u00f3n evang\u00e9lica pero, \u00bfpodemos considerarlo como pronunciado por Jes\u00fas? La cr\u00ed\u00adtica interna de los textos nos da la respuesta a esa pregunta: es claro que Jes\u00fas hizo una profec\u00ed\u00ada sobre la destrucci\u00f3n del templo, ya que el discurso escatol\u00f3gico esta construido sobre ella (cf. Mc 13,2; Mt 24,1-3; Lc 21,5-7), y en este caso los evangelistas tienen la clara intenci\u00f3n de poner en labios de Jes\u00fas la profec\u00ed\u00ada de la destrucci\u00f3n del templo: Jesucristo deb\u00ed\u00ada llevar a su plenitud el nuevo modo de presencia de Dios entre los hombres. Pero este nuevo modo de presencia implicaba la desvinculaci\u00f3n de la presencia divina del santuario nacional. Lo exig\u00ed\u00ada la universalidad de la salud. Deb\u00ed\u00ada aparecer un nuevo templo al cual pudieran acceder todos los hombres de todos los tiempos. Con la profec\u00ed\u00ada de la destrucci\u00f3n del templo llega a su cumplimiento la historia b\u00ed\u00adblica. Jes\u00fas no ser\u00e1 quien destruya materialmente ese templo; \u00e9l s\u00f3lo predice el inminente castigo que vendr\u00e1 sobre la ciudad y el templo. Por eso no se puede dudar de la profec\u00ed\u00ada de Jes\u00fas sobre el templo.<\/p>\n<p>Jes\u00fas pronunci\u00f3, adem\u00e1s, junto a la profec\u00ed\u00ada de la destrucci\u00f3n del templo el anuncio de su reconstrucci\u00f3n. Los textos evang\u00e9licos confirman la posibilidad en labios de Jes\u00fas de los dos aspectos o momentos de su profec\u00ed\u00ada. Estas palabras, no s\u00f3lo pertenecer\u00ed\u00adan a Jes\u00fas, sino a la esencia misma del mensaje del Nuevo Testamento y del kerigma primitivo. Pocas otras verdades fueron tan un\u00e1nimemente predicadas y recogidas en los escritos del Nuevo Testamento como \u00e9stas (Mt 26,61; 27,4; Mc 14,58; 15,29; Jn 2,19; He 6,14). Esta m\u00faltiple exposici\u00f3n de las mismas en los escritos neotestamentarios presupone una garant\u00ed\u00ada suprema de autenticidad.<\/p>\n<p>c) Sentido de la sentencia<br \/>\nLa ex\u00e9gesis tradicional (Braun) vio en estas palabras de Jes\u00fas una referencia exclusiva a su cuerpo; \u00e9l hablaba de su cuerpo, verdadero y \u00fanico templo de Dios, que ser\u00ed\u00ada destruido por los jud\u00ed\u00ados cuando le diesen muerte. Incluso algunos comentaristas se han imaginado que Jes\u00fas se design\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo mediante un gesto que indicar\u00ed\u00ada su cuerpo. Desechada esta \u00faltima soluci\u00f3n, por arbitraria, otros autores aseguran que, utilizando un lenguaje metaf\u00f3rico e indirecto, con la imagen del cuerpo \u2014templo del alma-, cuyo sentido ser\u00ed\u00ada desvelado en el futuro, Jes\u00fas se sirvi\u00f3 de un equ\u00ed\u00advoco intencionado porque sus oyentes no merec\u00ed\u00adan que se les hablase claramente debido a su mala voluntad. Esta interpretaci\u00f3n vendr\u00ed\u00ada favorecida por el propio comentario que el evangelista hace en 2,21: pero \u00e9l hablaba del templo de su cuerpo.<\/p>\n<p>Creemos que Jes\u00fas hablaba siempre para que se le entendiera y si se hubiera mostrado de esa forma tan enigm\u00e1tica sus oyentes no habr\u00ed\u00adan comprendido nunca sus palabras. Se puede objetar que hablaba para el futuro. Sin embargo, nos parece que las circunstancias en que fue pronunciado el logion, el lugar del di\u00e1logo y el modo como sus oyentes interpretaron sus palabras nos dan pie a concebir que \u00e9l se refer\u00ed\u00ada al templo de piedra. Jes\u00fas no pudo significar \u00fanicamente su propio cuerpo. Por eso es preferible reconocer otra lectura: Jes\u00fas en el vers\u00ed\u00adculo 19 habla simult\u00e1neamente del templo de piedra y de su cuerpo. \u00abDentro de la terminolog\u00ed\u00ada simb\u00f3lica del cuarto Evangelio el signo del templo, en cuanto lugar de habitaci\u00f3n de Dios, est\u00e1 en relaci\u00f3n estrecha con la persona de Jes\u00fas. Una relaci\u00f3n, si queremos, de discriminaci\u00f3n. La actitud de los jud\u00ed\u00ados frente a aquel templo de piedra determina su actitud frente a Jes\u00fas. Y la actitud hostil frente a Jes\u00fas determina la suerte que hab\u00ed\u00ada de correr el templo de piedra. En otros t\u00e9rminos: El aferramiento a aquel templo de piedra significaba la repulsa de Jes\u00fas; quieren continuar con aquel estadio provisional, en lugar de abrir el camino al estado definitivo inaugurado con la venida de Cristo. Por otra parte, la destrucci\u00f3n de aquel templo de piedra significar\u00ed\u00ada la irrupci\u00f3n clara y definitiva de la nueva econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n\u00bb (F. Fern\u00e1ndez Ramos).<\/p>\n<p>El cuarto evangelio refiere la sentencia de Jes\u00fas en tono prof\u00e9tico. Con el registro \u00abtemplo\u00bb, Jes\u00fas anuncia la destrucci\u00f3n del edificio y declara su poder y su intenci\u00f3n de restaurarlo \u00aben poco tiempo\u00bb (Ag 2,6s), y ese templo restaurado ser\u00e1 aqu\u00e9l donde se manifestar\u00e1 definitivamente la gloria de Dios. Jes\u00fas se declara el arquitecto de ese templo. As\u00ed\u00ad, Jes\u00fas no ped\u00ed\u00ada a los jud\u00ed\u00ados que pensasen en su propio cuerpo, sino que esperaba de ellos que admitieran su poder de erigir el templo futuro tal como lo dejaban entrever los anuncios prof\u00e9ticos.<\/p>\n<p>Con el registro \u00abcuerpo\u00bb, Jes\u00fas anuncia su muerte y su resurrecci\u00f3n y se afirma a s\u00ed\u00ad mismo como el autor de esta \u00faltima. Jes\u00fas va libremente a la pasi\u00f3n conociendo su resultado: su resurrecci\u00f3n y la restauraci\u00f3n del templo. No anuncia s\u00f3lo su propia suerte, tambi\u00e9n la suerte del templo. Por eso Juan, para indicar tambi\u00e9n la restauraci\u00f3n del templo, se vale del verbo egeir\u00f3 (evgei,rw) que conviene tanto a la resurrecci\u00f3n de los cuerpos como a la construcci\u00f3n de un edificio. De esta forma la palabra abarca los dos misterios, correspondiendo a los dos tiempos de inteligencia, antes y despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta destrucci\u00f3n de la que estamos hablando, no es propiamente destrucci\u00f3n, sino superaci\u00f3n, suplantaci\u00f3n, sustituci\u00f3n (F. Fern\u00e1ndez Ramos). Para la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica del Antiguo Testamento, el templo de piedra, adem\u00e1s de su realidad f\u00ed\u00adsica y material como lugar de culto, ten\u00ed\u00ada otra realidad mucho m\u00e1s profunda, su realidad simb\u00f3lica: lugar de la presencia de Dios. Pues esta realidad simb\u00f3lica no es destruida, al contrario, alcanza su plenitud de sentido al ser trasladada al cuerpo de Cristo en quien habita la plenitud de la divinidad corporalmente. As\u00ed\u00ad, \u00abla destrucci\u00f3n del templo de piedra lleva consigo la aparici\u00f3n en toda su luz de la realidad misma del templo, en toda su profundidad \u00faltima y definitiva. Se pondr\u00e1 de manifiesto la verdadera realidad de la que era un s\u00ed\u00admbolo, muy defectuoso por otra parte ymuy peligroso, el desaparecido templo de piedra\u00bb (F. Fern\u00e1ndez Ramos). Jes\u00fas presentaba su obra de reconstrucci\u00f3n como el cumplimiento perfecto de lo que parcialmente ya exist\u00ed\u00ada. Su obra representaba una gran novedad dentro de una continuidad y salvaba de este modo la unidad del plan divino de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>d) Sentido mesi\u00e1nico del gesto y de las palabras de Jes\u00fas en el templo<br \/>\nEl gesto de Jes\u00fas al purificar el templo parece tener el mismo significado para los Sin\u00f3pticos que para Juan; en concreto, el de una protesta semejante a las que hicieron los antiguos profetas contra la profanaci\u00f3n de la casa de Dios, y como un signo de que estaba pr\u00f3xima la purificaci\u00f3n mesi\u00e1nica del templo. Esto encaja perfectamente, en el caso de Juan, entre los motivos que se aprecian en el milagro de Can\u00e1: en este caso el signo del agua convertida en vino significa la sustituci\u00f3n de las instituciones jud\u00ed\u00adas, y la misma abundancia de vino presagia los tiempos mesi\u00e1nicos.<\/p>\n<p>Del mismo modo, en los Sin\u00f3pticos, el relato de la purificaci\u00f3n del templo se sit\u00faa, como hemos dejado suficientemente claro, dentro de un conjunto de escenas que vienen a ser como una advertencia sobre el rechazo de Israel (predicci\u00f3n de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, maldici\u00f3n de la higuera, par\u00e1bola de los vi\u00f1adores homicidas). Tampoco en la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica la acci\u00f3n y las palabras de Jes\u00fas significaban solamente la reforma del culto antiguo, sino m\u00e1s bien la supresi\u00f3n de aquel culto. Significaban la repulsa de Israel, el advenimiento del Mes\u00ed\u00adas y el final de los tiempos. Si Jes\u00fas hubiera llegado al templo como un simple purificador no se habr\u00ed\u00ada distinguido de los miembros de los distintos grupos jud\u00ed\u00ados (los fariseos que quieren purificarlo, o los zelotas que, a\u00f1os m\u00e1s tarde, intentan transformarlo, o los esenios de Qumr\u00e1n que condenan el actual templo por impuro, pero que no quieren que desaparezca sino que se transforme con una nueva jerarqu\u00ed\u00ada y un nuevo calendario de fiestas).<\/p>\n<p>Y esto no s\u00f3lo lo deducimos del contexto en el que los evangelistas sit\u00faan la escena; tambi\u00e9n el di\u00e1logo que sigue a la purificaci\u00f3n del templo entre los pr\u00ed\u00adncipes de los sacerdotes, los escribas y los ancianos, por un lado, y Jes\u00fas, por otro, (Mc 11,27ss), confirma las pretensiones mesi\u00e1nicas de Jes\u00fas: A la pregunta de los jud\u00ed\u00ados sobre la autoridad con la que hace todas esas cosas, tambi\u00e9n la purificaci\u00f3n del templo, Jes\u00fas responde con una nueva pregunta sobre la misi\u00f3n del Bautista: \u00bfEra de Dios o de los hombres? Ante la forma de argumentar Jes\u00fas, los dirigentes del juda\u00ed\u00adsmo prefieren callar porque a Juan le han rechazado como profeta. Con Jes\u00fas ocurre lo mismo y, adem\u00e1s, el Precursor lo ha presentado como el Mes\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>Creemos que resulta evidente que la purificaci\u00f3n del templo, tanto en la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica como en el cuarto evangelio, se trata de una demostraci\u00f3n mesi\u00e1nica por parte de Jes\u00fas. El gesto de Jes\u00fas es un acto de celo reformador y religioso. Pero este acto de reforma llega a la ra\u00ed\u00adz misma de donde brotan los abusos. La actuaci\u00f3n de Jes\u00fas constata la imperfecci\u00f3n de la econom\u00ed\u00ada antigua, de la antigua alianza, que necesitaba recurrir a la sangre de las v\u00ed\u00adctimas para agradar a Dios. Jes\u00fas expulsa a los vendedores y compradores (Mt 21,12 y Mc 11,15) y con ello no ha intentado \u00abmejorar\u00bb el comercio, impidiendo que los vendedores se enriquezcan, su acci\u00f3n va dirigida tambi\u00e9n a los que compran animales para el sacrificio. Y expulsa el ganado para el sacrificio: bueyes y ovejas (Jn 2,15); esto significa que a los ojos de Jes\u00fas ha terminado el tiempo de las v\u00ed\u00adctimas sagradas (de animales) que se hallaban sancionadas por el libro del Lev\u00ed\u00adtico. Y volcando las mesas de los cambistas de moneda y de los vendedores de palomas, Jes\u00fas no corrige un abuso, sino un uso fundamental para el funcionamiento del templo; no condena la existencia de una mala administraci\u00f3n, sino el mismo c\u00ed\u00adrculo de la administraci\u00f3n econ\u00f3mica del templo. Jes\u00fas no indicaque deba purificarse lo manchado, sino que anuncia la destrucci\u00f3n de aquello que es viejo y ha perdido su sentido. Lo que Jes\u00fas ha realizado en el templo es una breve pero intensa se\u00f1al prof\u00e9tica. \u00abComo los profetas, Jes\u00fas se refiere a la voluntad del Padre que quiere para el templo un r\u00e9gimen distinto del que entonces estaba en vigor\u00bb. Y esto es estrictamente prof\u00e9tico. Jes\u00fas proclama el cumplimiento de lo anunciado por los profetas (cf. Is 1,11-13a).<\/p>\n<p>Pero en el gesto de Jes\u00fas se encierra todav\u00ed\u00ada otro nivel: no quiere purificar el templo para hacerlo interior y universal; no lo reforma con el fin de mejorar el sistema desde dentro. El sistema ha terminado y ya no vale. Por eso lo que Jes\u00fas quiere indicar es la llegada del reino: en medio del templo, con la autoridad que ha recibido, sin rendir cuentas a nadie (cf. Mc 11,27-33), ofrece a todos la se\u00f1al de la venida de ese reino, el fin de las antiguas estructuras.<\/p>\n<p>Las palabras que la tradici\u00f3n nos recuerda del enfrentamiento de Jes\u00fas con las autoridades jud\u00ed\u00adas tras el incidente en el templo nos permiten afirmar que esos jerarcas han comprendido muy bien las intenciones de Jes\u00fas. Son palabras que, pasados los a\u00f1os, se conservan m\u00e1s atenuadas dentro de la Iglesia, puestas en boca de adversarios de Jes\u00fas, espiritualizadas; pero es evidente que en el fondo de ellas late el recuerdo de aquello que Jes\u00fas dijo al realizar el gesto prof\u00e9tico en contra del templo. Jes\u00fas no se limita a se\u00f1alar en profec\u00ed\u00ada el fin del templo, como har\u00e1 a\u00f1os m\u00e1s tarde Josu\u00e9 ben Anan\u00ed\u00adas (cf. Bel\/. iud., VI, 301-9); tampoco anuncia su ca\u00ed\u00adda como producto de un simple castigo. La ca\u00ed\u00adda es fruto de una venida salvadora de Dios. Por eso ha vinculado dos palabras decisivas: destruir\u00e9 y construir\u00e9. Como enviado y portavoz del reino, Jes\u00fas tiene autoridad para anunciar y realizar, de un modo simb\u00f3lico, la ca\u00ed\u00adda de ese templo y el comienzo o edificaci\u00f3n de otro distinto fundado en su muerte y resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por medio de este gesto sobre el templo Jes\u00fas reasume y ratifica de manera simb\u00f3lica y total aquello que anunciaba su mensaje: llega el reino y con el reino acaban los antiguos esquemas de la vida y de las cosas. El mismo reino que viene implica el fin del templo. Sacerdotes y pueblo han sopesado el gesto de Jes\u00fas y lo interpretan como provocaci\u00f3n. Por eso reaccionan con rapidez (cf. Mc 11,18). La venida del reino que trae Jes\u00fas supone la superaci\u00f3n del Israel hist\u00f3rico y sus instituciones, el templo y la ley, como m\u00e1s tarde nos dir\u00e1 Pablo (Rom 10,4). En resumen, podr\u00ed\u00adamos concluir: \u00abEs claro que a Jes\u00fas van a matarlo, pero entonces descubriremos lo que ha significado su gran gesto prof\u00e9tico. En el mismo camino de su muerte Jes\u00fas ha hecho posible el surgimiento de una nueva comunidad mesi\u00e1nica: en el lugar del viejo Israel, vinculado por sacrificios, estructuras legales y dinero, Jes\u00fas ha comenzado a edificar el nuevo templo o comunidad escatol\u00f3gica que est\u00e1 simbolizado en sus Doce seguidores (Mt 19,28) y fundado en la fe de Pedro-Piedra (Mt 16,18)\u00bb (X. Pikaza). Sin embargo, aqu\u00ed\u00ad no hay tampoco por qu\u00e9 pensar en la imagen paulina del cuerpo de Cristo (1Cor 12,12-30; Rm 12,4-8), ni en la idea de que el templo cristiano es la Iglesia (Ef 2,19,21; 1Pe 2,5; 4,17), ni tampoco en la idea de que el templo es cada uno de los cristianos (1Cor 3,16; 6,19).<\/p>\n<p>e) Una interpretaci\u00f3n simb\u00f3lica m\u00e1s profunda en Juan<br \/>\nMuchos exegetas buscan un sentido m\u00e1s profundo en la escena de la purificaci\u00f3n del templo y en el logion de Jes\u00fas en el evangelio de Juan. Creemos que es ir demasiado lejos pensar que con la expresi\u00f3n cuerpo de Cristo (pero \u00e9l hablaba de su cuerpo) se trataba de recordar directamente la comunidad o la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica. Es cierto que el culto de la comunidad actual tiene su centro en el Crucificado y Resucitado; pero que la comunidad se expresa y se presenta en elculto como cuerpo del Cristo crucificado es una idea que no puede deducirse del evangelio de Juan. Considerar a la Iglesia como cuerpo de Cristo (soma Christu) queda reservado a Pablo. Y por lo que respecta a la interpretaci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica hay que tener presente que en la f\u00f3rmula eucar\u00ed\u00adstica jo\u00e1nica se emplea sarx (a\u00e1px) y no soma (boya) (cf. 6,51-56.63); soma s\u00f3lo se emplea en el cuarto evangelio para designar el cuerpo muerto de Jes\u00fas (cf. 19,38.40; 20,12). Por esta raz\u00f3n tenemos que rechazar, como hace R. Schnackenburg, \u00abuna interpretaci\u00f3n inclusiva\u00bb, como si con \u00abcuerpo\u00bb de Cristo se indicase ya concomitantemente \u00abla Iglesia\u00bb. En los escritos jo\u00e1nicos aparece claramente presentado Jes\u00fas resucitado como nuevo templo.<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento, adem\u00e1s de esta interpretaci\u00f3n jo\u00e1nica del templo, hallamos al menos tres corrientes distintas del pensamiento cristiano sobre el templo espiritual. Para la primera, templo cristiano o casa de Dios es la iglesia (cf. Ef 2,19-21; 1 Pe 2,5; 4,17); la segunda corriente afirma que el templo es cada uno de los cristianos (cf. 1Cor 3,16; 6,19); por \u00faltimo, una tercera corriente, expresada principalmente por los textos apocal\u00ed\u00adpticos, sostiene que el templo est\u00e1 en los cielos (cf. 2Bar 4,5; Ap 9,19 y Heb 9,11-12).<\/p>\n<p>5. Conclusi\u00f3n<br \/>\nCon todo lo visto hasta aqu\u00ed\u00ad tenemos ya una idea bastante clara de la concepci\u00f3n que los cuatro evangelistas tienen del templo y del culto. Tras el an\u00e1lisis que hemos hecho de los textos descubrimos la existencia de una acci\u00f3n por parte de Jes\u00fas que supondr\u00ed\u00ada la destrucci\u00f3n simb\u00f3lica del templo, como reflejan Mc 11,15-16 y Jn 2,14-16a, y de un logion que anunciar\u00ed\u00ada lo que iba a suceder (el logion del templo). Posteriormente, la tradici\u00f3n habr\u00ed\u00ada tendido a separar la acci\u00f3n del logion siguiendo l\u00ed\u00adneas de interpretaci\u00f3n distintas. El logion original ser\u00ed\u00ada sustituido por referencias a la Escritura que explicar\u00ed\u00adan esa acci\u00f3n. Y tambi\u00e9n el logion original, separado ya de la acci\u00f3n, ser\u00ed\u00ada modificado de suerte que pudiera ser aplicado a la parus\u00ed\u00ada o a la resurrecci\u00f3n. Existen una acci\u00f3n y un dicho paralelo a ella, relacionados ambos con la destrucci\u00f3n simb\u00f3lica del templo, que se remontar\u00ed\u00adan al Jes\u00fas hist\u00f3rico, luego interpretados y adaptados por la tradici\u00f3n y la labor redaccional de los propios evangelistas. ->contexto; instituciones.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 F. ALONSO ALONSO, &#8216;El verdadero templo. La persona de Jesucristo, aut\u00e9ntico \u00ablugar\u00bb de encuentro del hombre con Dios (Jn 2,13-22 y par)&#8217;, Studium Legionense 37 (1996) 199-268; O. CuLLMANN, &#8216;L&#8217;opposition contre le temple de J\u00e9rusalem, motif commun de la th\u00e9ologie johannique et du monde ambiant&#8217;, New Testament Studies 5 (1958\/59), 157-173; F. FERN\u00ed\u0081NDEZ RAMOS, &#8216;Preparaci\u00f3n del nuevo templo&#8217;, Studium Legionense 9 (1968); &#8216;Palabras de Jes\u00fas sobre el templo&#8217;, Studium Legionense 12 (1971); J. GNILKA, El Evangelio seg\u00fan San Marcos. Mc 8,27-16,20 II, Salamanca 1993; R. LAMARCHE, &#8216;La mort du Christ et le voile du temple selon Marc&#8217;, Nouvelle Revue Th\u00e9ologique 96 (1974), 583-586; G. BIGUZZI, \u00abYo destruir\u00e9 este templo\u00bb, Madrid 1992; F.-M. BRAuN, &#8216;L&#8217;expulsion des vendeurs du temple&#8217;, en Revue Biblique 38 (1929) 178-200; RUDOLF SCHNACKENBURG, El Evangelio seg\u00fan San luan, Barcelona 1980; X. PIKAZA, El Evangelio. Vida y pascua de Jes\u00fas, Salamanca 1993; F. GARC\u00ed\u008dA MART\u00ed\u008dNEZ, Textos de Qumr\u00e1n, Madrid 41993, 84. 89. 60. 178-183.<\/p>\n<p>F. Alonso Alonso<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 SUMARIO: 1. Actitud positiva de Jes\u00fas frente al templo. &#8211; 2. Respeto y superaci\u00f3n. &#8211; 3. Con la purificaci\u00f3n del templo Jes\u00fas declara finalizado su r\u00e9gimen religioso: a. La acci\u00f3n de Jes\u00fas; b) Las palabras de Jes\u00fas; c) Reacci\u00f3n de los sacerdotes, los letrados y el pueblo. &#8211; 4. La exposici\u00f3n m\u00e1s profunda &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/templo-jesus-frente-al-t-y-el-culto\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTEMPLO (JESUS FRENTE AL T. Y EL CULTO)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15689","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15689","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15689"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15689\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15689"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15689"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15689"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}