{"id":15703,"date":"2016-02-05T10:12:46","date_gmt":"2016-02-05T15:12:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/acoger\/"},"modified":"2016-02-05T10:12:46","modified_gmt":"2016-02-05T15:12:46","slug":"acoger","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/acoger\/","title":{"rendered":"ACOGER"},"content":{"rendered":"<p>(-> misericordia, extranjeros, Mambr\u00e9). La hospitalidad constituye una de las virtudes y pr\u00e1cticas m\u00e1s recomendadas no s\u00f3lo en la Biblia, sino en toda la cultura oriental antigua, especialmente en los tiempos y lugares del nomadismo, cuando la falta de acogida implicaba la muerte para caminantes y peregrinos. La misma ley instituye ciudades de acogida o refugio para cierto tipo de homicidas o culpables, de manera que puedan as\u00ed\u00ad escapar a la venganza de sus perseguidores (cf. Nm 35,6-28; Jos 20,24; 21,13-37). Ejemplo de acogida es Abrah\u00e1n (Gn 18). En el Nuevo Testamento est\u00e1 recomendada de un modo expreso en Rom 12,13; 1 Tit 5,10; Heb 13,2. Entre los textos y ejemplos de acogida del Nuevo Testamento podemos citar algunos m\u00e1s significados que se vinculan entre s\u00ed\u00ad, marcando las l\u00ed\u00adneas b\u00e1sicas de una experiencia de acogida cristiana.<\/p>\n<p>(1) El que recibe a un ni\u00f1o en mi nombre a m\u00ed\u00ad me recibe&#8230; (Mc 9,37). La comunidad cristiana aparece en el fondo de esta palabra como casa para los que no tienen casa, como lugar de acogida para los necesitados y en especial para los ni\u00f1os. La palabra que aqu\u00ed\u00ad se emplea no es la que utilizar\u00e1 el evangelio de Juan, al decir que el disc\u00ed\u00adpulo recibi\u00f3 (elaben) a la madre de Jes\u00fas (en gesto de acogida eclesial: Jn 19,27), sino una palabra que indica m\u00e1s bien la acogida y servicio social (con dex\u00e9tai): acoger es ofrecer casa y familia, no s\u00f3lo a los hu\u00e9rfanos* de la tradici\u00f3n del Antiguo Testamento, sino a todos los ni\u00f1os en cuanto necesitados. Esta exigencia de la acogida eclesial o cristiana de los ni\u00f1os est\u00e1 en la base de la identidad cristiana, tal como lo han destacado Mc 9,37, Lc 9,48 y Mt 18,5. Los ni\u00f1os y los necesitados vienen a presentarse de esa forma como los m\u00e1s importantes en la Iglesia.<\/p>\n<p>(2) Fui extranjero y no me acogisteis (Mt 25,25). Esta palabra nos sigue situando en la l\u00ed\u00adnea de la tradici\u00f3n de la acogida a los hu\u00e9rfanos*, viudas* y extranjeros*, que remite al principio de la Ley israelita, expresada del modo m\u00e1s fuerte en Dt 10,19: \u00abamar\u00e9is a los forasteros, porque forasteros fuisteis en Egipto\u00bb. Todos los forasteros, sin patria, vienen a presentarse ahora como signo de Jes\u00fas, presencia de Dios en el mundo. En ese contexto se emplea la palabra m\u00e1s fuerte de acogida: syn\u00e9gagete (Mt 25,25.28), que est\u00e1 vinculada con la palabra sinagoga*, entendida como asamblea o comunidad. En el lugar program\u00e1tico donde habla del fundamento de la comunidad de creyentes, Mt 16,16 (lo mismo que 18,17) emplear\u00e1 la palabra Iglesia, que se ha hecho luego casi normativa para hablar de la reuni\u00f3n de los cristianos. Pues bien, en este contexto de juicio final, asumiendo una palabra tambi\u00e9n cl\u00e1sica de la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada y cristiana, Mateo supone que los creyentes deben acoger en su synagog\u00e9 o comunidad a los pobres y excluidos, a los que no tienen casa o referencia social, por ser extranjeros.<\/p>\n<p>(3) Acogida eclesial. La Iglesia cristiana se establece como casa que acoge a los pobres, acogiendo a los enviados de Jes\u00fas. Los misioneros del Evangelio no empiezan creando casas para acoger en ellas a todos los que vengan, sino que se dejan recibir y acoger en las casas de aquellos que quieran escucharles, de manera que surge una simbiosis entre los que tienen casa (sedentarios que acogen a los itinerantes) y los itinerantes (cf. Lc 10,8-10; Mc 6,1 \u00ed\u00ad;  etc.). Un ejemplo especial de acogida que funda la Iglesia es el que ofrecen Marta* y Mar\u00ed\u00ada, que reciben a Jes\u00fas en su casa, ofreci\u00e9ndole su servicio y escucha (cf. Lc 10,38-42). En esa l\u00ed\u00adnea, se ha dicho que el tema principal de la Ia de Pedro* consiste en ofrecer casa a los que no tienen casa.<\/p>\n<p>(4) La recibi\u00f3 en su casa: Disc\u00ed\u00adpulo amado y Madre de Jes\u00fas. La Madre de Jes\u00fas ha jugado un papel importante en la tradici\u00f3n cristiana. Ella aparece vinculada a los parientes (hermanos) que quieren llevar a Jes\u00fas a su casa, a la casa de un tipo de judaismo cercano al de los escribas (cf. Mc 3,31-36). Hch 1,13-14 la incluye entre los grupos de disc\u00ed\u00adpulos que forman la primera Iglesia. Pues bien, Jn la ha presentado ya, introduciendo el camino de Jes\u00fas, mostr\u00e1ndole que falta vino en las viejas bodas de la ley jud\u00ed\u00ada (cf. Jn 2,1-11). As\u00ed\u00ad pues, al final de su vida, desde la misma cruz, Jes\u00fas dice a la madre que el disc\u00ed\u00adpulo querido es su hijo y dice al disc\u00ed\u00adpulo que la madre de Jes\u00fas es su madre. En este contexto, el Evangelio a\u00f1ade que el disc\u00ed\u00adpulo la recibi\u00f3 (elaben) en su casa (o la tom\u00f3 como tesoro grande, entre sus bienes, pues tambi\u00e9n puede traducirse el texto de esa forma). En el fondo de ese relato puede haber un dato hist\u00f3rico. Mar\u00ed\u00ada, la madre de Jes\u00fas, ha sido una mujer discutida y poderosa dentro de la Iglesia (geb\u00ed\u00adra*) entre cuyos miembros se incluye (como sabe Hch 1,13-14). Posiblemente algunos seguidores de Jes\u00fas (como los parientes a quienes Jn 7,1-9 presenta como incr\u00e9dulos o los hermanos que en Mc 3,31-35 quieren llevar a Jes\u00fas a su casa) han querido capitalizar la memoria de la madre. Pues bien, nuestro pasaje zanja esa cuesti\u00f3n: la madre pertenece al disc\u00ed\u00adpulo querido, es decir, a la Iglesia que se centra en el amor. Quiz\u00e1 se puede dar un paso m\u00e1s y decir que la uni\u00f3n de Madre y disc\u00ed\u00adpulo querido es signo de la uni\u00f3n de jud\u00ed\u00ados y cristianos. La madre pertenece a las bodas de Israel (agua de purificaciones) que deben transformarse en vino universal de gracia. Pues bien, el disc\u00ed\u00adpulo amado la ha recibido en la casa del amor.<\/p>\n<p>Cf. I. M. Fornari-Carbonell, La escucha del hu\u00e9sped (Lc 10,38-42). La hospitalidad en el horizonte de la comunicaci\u00f3n, Verbo Divino, Estella 1995; A. Serra, Mar\u00ed\u00ada seg\u00fan el evangelio, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1988; E. Sch\u00fcss-LER FIORENZA, \u00abLa pr\u00e1ctica de la interpretaci\u00f3n\u00bb, en Pero ella dijo, Trotta, Madrid 1996, 78-106.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(-> misericordia, extranjeros, Mambr\u00e9). La hospitalidad constituye una de las virtudes y pr\u00e1cticas m\u00e1s recomendadas no s\u00f3lo en la Biblia, sino en toda la cultura oriental antigua, especialmente en los tiempos y lugares del nomadismo, cuando la falta de acogida implicaba la muerte para caminantes y peregrinos. La misma ley instituye ciudades de acogida o &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/acoger\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abACOGER\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15703","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15703","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15703"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15703\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15703"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15703"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15703"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}