{"id":15705,"date":"2016-02-05T10:12:49","date_gmt":"2016-02-05T15:12:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/adultera-jesus-y-la\/"},"modified":"2016-02-05T10:12:49","modified_gmt":"2016-02-05T15:12:49","slug":"adultera-jesus-y-la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/adultera-jesus-y-la\/","title":{"rendered":"ADULTERA, JESUS Y LA"},"content":{"rendered":"<p>(Jn 8,1-11) (-> ley, perd\u00f3n, gracia, Susana). La historia de Jes\u00fas y la ad\u00faltera puede entenderse desde el trasfondo de la \u00ableyenda\u00bb de Susana (Dn 13), donde la acusada es inocente y el sabio Daniel la salva, condenando a muerte a sus acusadores, los malos jueces, destacando as\u00ed\u00ad el valor permanente de la Ley. A diferencia de Susana, la ad\u00faltera de Jn 8 es culpable y, sin embargo, Jes\u00fas no la condena, ni condena a muerte a los jueces que quieren matarla, de manera que todo el pasaje se resuelve en plano de gracia. Estos dos relatos (el de Susana en Daniel, el de la ad\u00faltera en Juan) nos sit\u00faan ante un tema clave de la moral b\u00ed\u00adblica y de todas las morales de la historia.<\/p>\n<p>(1) Condena del adulterio. El s\u00e9ptimo (sexto) mandamiento (no cometer\u00e1s adulterio: Ex 20,6; Dt 5,18) no condena en general los malos pensamientos o deseos, ni siquiera la fornicaci\u00f3n entre personas libres, sino el adulterio como ruptura radical del matrimonio, mirado en principio desde la perspectiva del derecho del var\u00f3n. Por eso se ha aplicado casi s\u00f3lo a la mujer casada, entendida como propiedad del marido y madre de sus hijos: ella es la que peca si copula con otros, corriendo el riesgo de dar a su marido hijos ajenos. De manera consecuente, para proteger la integridad geneal\u00f3gica de la familia, partiendo del derecho del var\u00f3n-patriarca, la ley de Israel (lo mismo que otras legislaciones) ha condenado a las ad\u00falteras a muerte (cf. Gn 38,24; Lv 20,10), extendiendo as\u00ed\u00ad una mancha horrible de opresi\u00f3n y sangre para las mujeres, a lo largo de la historia.<\/p>\n<p>(2) La ad\u00faltera de Jn 8: \u00abLos escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio y, poni\u00e9ndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio, y en la Ley nos mand\u00f3 Mois\u00e9s apedrear a tales mujeres. T\u00fa, pues, \u00bfqu\u00e9 dices? Esto dec\u00ed\u00adan prob\u00e1ndolo, para tener de qu\u00e9 acusarlo. Pero Jes\u00fas, inclinado hacia el suelo, escrib\u00ed\u00ada en tierra con el dedo. Y como insistieran en preguntarle, se enderez\u00f3 y les dijo: El que de vosotros est\u00e9 sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. E inclin\u00e1ndose de nuevo hacia el suelo, sigui\u00f3 escribiendo en tierra. Pero ellos, al o\u00ed\u00adr esto, acusados por su conciencia, fueron saliendo uno a uno, comenzando desde los m\u00e1s viejos hasta los m\u00e1s j\u00f3venes; s\u00f3lo quedaron Jes\u00fas y la mujer que estaba en medio. Enderez\u00e1ndose Jes\u00fas y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n los que te acusaban? \u00bfNinguno te conden\u00f3? Ella dijo: \u00c2\u00a1Ninguno, Se\u00f1or! Entonces Jes\u00fas le dijo: Ni yo te condeno; vete y no peques m\u00e1s\u00bb (Jn 8,3-12). Este es un relato de sobrio y tenso dramatismo, donde aparecen los temas de Susana: acusaci\u00f3n de adulterio, unos escribas-jueces (= ancianos) que quieren condenar a la culpable, un nuevo personaje (ahora Jes\u00fas) que invierte la situaci\u00f3n. Pero el sentido de la historia es totalmente distinto. Lo primero que sorprende es la concisi\u00f3n: desaparecen los detalles literarios o morbosos de Dn 13 (la imagen de Susana desnuda, el ba\u00f1o en el parque&#8230;).<\/p>\n<p>(3) Los acusadores, la Ley, el jidcio. Los acusadores de Jn 8 s\u00f3lo afirman que la mujer ha sido sorprendida en flagrante (autoph\u00f3r\u00f3) adulterio y eso basta, a\u00f1adiendo que, seg\u00fan la justicia israelita, debe ser ajusticiada: \u00c2\u00a1Mois\u00e9s manda lapidarla! (cf. Lv 20,20; Dt 22,22). S\u00f3lo por tentarle preguntan a Jes\u00fas: T\u00fa, en cambio, \u00bfqu\u00e9 dices? (Jn 8,5). La respuesta de Daniel era f\u00e1cil: cumplir la Ley, la verdadera Ley, descubriendo a los culpables, aunque el mundo entero tiemble (\u00c2\u00a1para bien del buen sistema!). Jes\u00fas, en cambio, hace algo distinto: no puede probar la inocencia de la mujer, ni la mala fe o deseo lujurioso de los acusadores, sino que debe enfrentarse con una realidad mucho m\u00e1s importante, la Ley de Mois\u00e9s, para ofrecer, por encima de ella un camino de gracia, que permita salvar a la mujer y que haga cambiar a todos, empezando por los jueces. Para ello, tiene que mostrar la insuficiencia de la ley y en esa l\u00ed\u00adnea, como Mes\u00ed\u00adas de los pobres y los pecadores, sit\u00faa a todos, a la mujer ad\u00faltera y a sus acusadores, ante el espejo m\u00e1s hondo de la conciencia y, sobre todo, ante la fuente inextinguible de la gracia universal de Dios. Seg\u00fan la Ley (el libro al que apelan los jueces) hay que matar a la mujer. Pero Jes\u00fas toma otro camino. No empieza investigando los hechos, como, en otro plano, hubiera sido necesario. No le importa, por ahora, la identidad del c\u00f3mplice de adulterio de esta mujer, ni su marido ausente. No busca atenuantes de tipo psicol\u00f3gico y social, como otros hubieran hecho. No se ha comportado como juez, ni con relaci\u00f3n a la mujer, ni con relaci\u00f3n a los c\u00f3mplices y a los acusadores y curiosos, sino que se sit\u00faa en un plano m\u00e1s alto: en el nivel del amor gratuito de Dios, que quiere salvar a esta mujer y, por medio de ella, a todos, conforme a su palabra clave: \u00c2\u00a1No juzgu\u00e9is y nos ser\u00e9is juzgados! (Mt 7,1-3). La actitud de juicio supone que nosotros (jueces) somos buenos, mientras los otros (juzgados) son culpables y por eso les condenamos. Pero Jes\u00fas no es juez, sino amigo.<\/p>\n<p>(4) La actitud de Jes\u00fas. No quiere que triunfe el buen juicio, ni que los justos se impongan sobre los injustos, sino el amor de todos. As\u00ed\u00ad rechaza la Ley de aquellos buenos grupos religiosos o sociales y pol\u00ed\u00adticos que se mantienen a s\u00ed\u00ad mismos imponiendo su justicia (que llaman justicia de Dios) y condenando o expulsando a los disidentes o distintos; de esa forma rompe un tipo de mecanismo de la Ley, avalada seg\u00fan tradici\u00f3n por Mois\u00e9s, situando a cada uno de los jueces ante su propia humanidad: \u00c2\u00a1Mira hacia dentro! \u00c2\u00a1Atr\u00e9vete a decir que te encuentras limpio! Ciertamente, en nombre de su propia Ley, aquellos acusadores podr\u00ed\u00adan haber respondido, como tendemos a responder nosotros: \u00c2\u00a1Estamos limpios, somos buenos, podemos y debemos juzgar a esta mujer! Pero los jueces del texto no lo hacen, sino que se dejan penetrar por la palabra (la mirada) de Jes\u00fas y reconocen su propia suciedad, dejando que caiga la piedra de violencia de su mano, empezando por los m\u00e1s ancianos (en el sentido doble de senadorpresb\u00ed\u00adtero: hombre de edad y juez o magistrado). Todos se descubren pecadores. La ley les hab\u00ed\u00ada servido para descubrir al pecador y castigarle: \u00c2\u00a1Dios mismo manda lapidar a estas mujeres! Pero Jes\u00fas les eleva de nivel y les sit\u00faa ante la experiencia m\u00e1s honda de la gracia de la vida. No necesita libros, escribe su palabra sobre el polvo, mostrando all\u00ed\u00ad que la vida de Dios supera todas las leyes y sentencias del mundo; por eso abre un camino de vida a la mujer y tambi\u00e9n a sus jueces, para que todos empiecen un camino distinto. De esa forma nos dice a todos que somos pecadores (\u00c2\u00a1tambi\u00e9n a la mujer!), para iniciar con todos los hombres un camino de perd\u00f3n compartido, no como h\u00e9roes justos o hero\u00ed\u00adnas rescatadas de los malos jueces, sino como culpables que pueden perdonarse. Esta respuesta de Jes\u00fas no resuelve en un sentido los problemas (como lo har\u00ed\u00ada la lapidaci\u00f3n de la ad\u00faltera), sino que abre y plantea unos m\u00e1s grandes.<\/p>\n<p>(5) Preguntas abiertas. La respuesta de Jes\u00fas. Precisamente ahora hay que preguntarse: \u00bfQu\u00e9 ha de hacer la mujer: ir\u00e1 con su marido o con su amante? \u00bfQu\u00e9 han de hacer los jueces y con ellos el marido y el c\u00f3mplice y todos los presentes en la escena? Estas y otras muchas preguntas quedan abiertas, pero en una perspectiva nueva: la perspectiva del perd\u00f3n y la gracia creadora de vida. Hist\u00f3ricamente, esta escena resulta irreal, muy improbable. Los escribas y fariseos de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica se hubieran atrevido a presentarse como justos, condenando a  Jes\u00fas, el inocente. Pero el texto es una par\u00e1bola cristol\u00f3gica m\u00e1s que el recuerdo de un hecho pasado: Jn 8,1-12 est\u00e1 contando (o representando) la verdad universal del ser humano, dici\u00e9ndonos que el d\u00ed\u00ada en que todos nos consideremos pecadores podremos dialogar de forma abierta, perdon\u00e1ndonos mutuamente, desde la gracia m\u00e1s alta de Dios Padre. Todos los jueces se van. Con la mujer queda Jes\u00fas, el nuevo maestro (y el pueblo que act\u00faa como testigo de fondo de la escena). Te\u00f3ricamente Jes\u00fas podr\u00ed\u00ada condenarla, pues \u00e9l es inocente; pero su inocencia se define m\u00e1s bien como perd\u00f3n: \u00c2\u00a1Tampoco yo te condeno, vete y no peques m\u00e1s! De esta forma se enfrentan y distinguen la ley de sangre y la gracia creadora de Jes\u00fas: la ley descubre al pecador y tiene preparada la respuesta, como saben los jueces: \u00c2\u00a1Dios mismo manda lapidar a estas mujeres! Como representantes de un Dios violento se creen obligados a matar a los culpables. Frente a esa ley que se impone matando, eleva Jes\u00fas la experiencia m\u00e1s honda del perd\u00f3n. No necesita ya libros, escribe su palabra sobre el polvo: Dios y su gracia superan todas las leyes y sentencias del mundo. Jes\u00fas no ha discutido los principios de la ley en plano de teor\u00ed\u00ada. No ha querido actuar como un escriba m\u00e1s sabio que los otros, pues toda Ley se vuelve al fin imposici\u00f3n sobre el humano, sino que ha ofrecido una gracia y perd\u00f3n universales, que nos permiten confesar la propia culpa y descubrir, al mismo tiempo, que estamos perdonados. Los jueces se cre\u00ed\u00adan seguros, con su Ley y conciencia. Pues bien, Jes\u00fas les conduce a un nivel m\u00e1s hondo, diciendo que se miren a s\u00ed\u00ad mismos, descubriendo as\u00ed\u00ad que ellos condenan a los otros porque tienen miedo: se sienten inseguros, necesitan descargar su agresividad para calmarse.<\/p>\n<p>(6) Gracia m\u00e1s alta. Sobre el sistema de pecado. El sistema del pecado s\u00f3lo se resuelve juzgando y condenando a los dem\u00e1s. Ese sistema s\u00f3lo puede superarse all\u00ed\u00ad donde se descubre la gracia m\u00e1s alta del perd\u00f3n como creatividad y vida superior. Por nosotros mismos somos incapaces de iniciar una vida desde el perd\u00f3n. Tanto la mujer acusada como los acusadores estamos atrapados en un mismo sistema de violencia y venganza. Necesitamos que alguien nos diga: \u00c2\u00a1Yo tampoco te condeno, vete y no peques m\u00e1s! Esta es la palabra creadora del mesianismo de Jes\u00fas: ella expresa el don de la vida que puede y debe edificarse sobre bases de perd\u00f3n. M\u00e1s all\u00e1 de la ley de sangre (que sanciona la violencia, pues la emplea para castigar desde Dios a los culpables), Jes\u00fas ha revelado la fuerza de la gracia. La palabra final (\u00c2\u00a1vete y no peques m\u00e1s!) se dirige a la mujer y a los pretendidos jueces. Unos y otros deben reconciliarse e iniciar una vida en gratuidad, creando condiciones distintas de convivencia, una historia de comunicaci\u00f3n no impositiva. Muchas veces hemos entendido el perd\u00f3n (eclesial, social, comunitario) como instrumento de dominio: nosotros, los que perdonamos (sacerdotes, jueces), aparecemos de esa forma como superiores a los otros, convirtiendo a la pecadora perdonada en signo de nuestra propia bondad, para gloria del sistema. Pues bien, en contra de eso, el verdadero perd\u00f3n ha de volverse principio de vida reconciliada y gratuita, donde todos, jueces y juzgados, se vinculan en amor generoso. Daniel distingu\u00ed\u00ada bien a malos e inocentes: al final triunfaba la Ley, como en las buenas obras de cine o teatro, para gloria del sistema. Por el contrario, Jes\u00fas nos descubre pecadores, capacit\u00e1ndonos para iniciar un camino de amor, por encima de una Ley que nos encierra en la c\u00e1rcel de nuestras propias obras. Pero, en Cristo, el hombre no vive por Ley, sino por gracia. En ese contexto, Jn 8,1-11 aparece como par\u00e1bola cristol\u00f3gica. Todos se van, mujer y jueces, dejando a Jes\u00fas solo, con su gesto de perd\u00f3n. All\u00ed\u00ad queda, en el centro, escribiendo sobre el polvo los mandatos de una (supra)ley de gratuidad, como el \u00fanico inocente de la escena. Pues bien, Jes\u00fas no juzga, pero conforme al contexto inmediato (cf. Jn 7,45-52), \u00e9l queda en manos del juicio de este mundo, pudiendo decirse que ha ocupado el lugar de la ad\u00faltera, de manera que las mismas piedras que hubieran servido para matarla a ella se alzar\u00e1n despu\u00e9s contra \u00e9l (Jn 8,59). No ha juzgado a nadie, no ha empleado la ley para condenar (ni a la ad\u00faltera, ni a sus jueces), y de esa forma ha cargado con el pecado de todos, apareciendo al fin como peligroso en un mundo que quiere seguir apoy\u00e1ndose en principios de violencia. A los ojos de sus jueces,  Jes\u00fas acaba siendo una especie de ad\u00faltero universal, Mes\u00ed\u00adas de aquellos que rompen la ley. En contra de eso, el Evangelio sabe que Jes\u00fas es amigo fiel universal, que ha querido bien a todos, muriendo por ellos.<\/p>\n<p>Cf. R. BANKS, Jesns and t!ie Law in t!ie Synoptic Tradition, SNTSMS 28, Cambridge 1975; K. BERGER, Die Gesetzeauslegung Jesu, WMANT 40, Neukirchen 1972; J. D. M. DERRET, The Law in the New Testament, Darton, Londres 1970; \u00abThe Story of the Woman Taken in Adultery\u00bb, NTS 10 (1963-1964) 1-26; B. WITHERINGTON III, Wonien in the Ministry of Jes\u00fas, Cambridge University Press 1984.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Jn 8,1-11) (-> ley, perd\u00f3n, gracia, Susana). La historia de Jes\u00fas y la ad\u00faltera puede entenderse desde el trasfondo de la \u00ableyenda\u00bb de Susana (Dn 13), donde la acusada es inocente y el sabio Daniel la salva, condenando a muerte a sus acusadores, los malos jueces, destacando as\u00ed\u00ad el valor permanente de la Ley. 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