{"id":15708,"date":"2016-02-05T10:12:56","date_gmt":"2016-02-05T15:12:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/almas-de-los-muertos\/"},"modified":"2016-02-05T10:12:56","modified_gmt":"2016-02-05T15:12:56","slug":"almas-de-los-muertos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/almas-de-los-muertos\/","title":{"rendered":"ALMAS DE LOS MUERTOS"},"content":{"rendered":"<p>(-> esp\u00ed\u00adritu, ruah, juicio). En sentido estricto la antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica no es dualista sino unitaria: ve al hombre como unidad y no como un compuesto de alma y cuerpo. Por eso, la muerte no es una separaci\u00f3n de dos sustancias (alma y cuerpo), como en cierto dualismo griego seg\u00fan el cual el cuerpo vuelve a la tierra y el alma sube al cielo o a Dios de donde hab\u00ed\u00ada ca\u00ed\u00addo.<\/p>\n<p>(1) El alma, lo m\u00e1s d\u00e9bil. En el principio, el alma no es lo m\u00e1s fuerte, la sustancia superior y poderosa que logra dominar el cuerpo y dirigirlo, sino lo m\u00e1s d\u00e9bil: es como una sombra, lo que queda del cuerpo que ha muerto, al menos por un tiempo, hasta que se pierda su memoria. Por eso, se puede decir que las almas son el recuerdo de los muertos. Dentro de la tradici\u00f3n israelita antigua, las almas o esp\u00ed\u00adritus de lo muertos est\u00e1n en el Sheol*, campo de sombra (sin futuro ni evasi\u00f3n), donde todos los hombres y mujeres desembocan sin remedio, pues no se piensa que haya verdadera vida tras la muerte. Por eso, y sobre todo por el descubrimiento de la trascendencia de Yahv\u00e9, como Dios \u00fanico, el Antiguo Testamento ha prohibido el culto de los muertos, es decir, la veneraci\u00f3n de las almas de los muertos como realidades divinas (cf. Lv 20,27; Dt 18,11; 26,14; 1 Sm 28,3-9). Pero el mismo hecho de que se proh\u00ed\u00adba la veneraci\u00f3n, culto y evocaci\u00f3n de los  muertos significa que ha habido en el fondo de Israel un tipo de creencia en el car\u00e1cter espiritual y superior de las almas, una creencia que el yahvismo no ha logrado erradicar nunca del todo. Pues bien, por una inversi\u00f3n normal, al prohibir el culto de los muertos como tales, es decir, al negar a las almas un car\u00e1cter sagrado o divino por s\u00ed\u00ad mismas, el culto israelita ha podido poner de relieve un tipo de relaci\u00f3n distinta de las almas con Dios. En esa l\u00ed\u00adnea, al final del Antiguo Testamento se empieza a creer que los muertos (sus almas) pueden estar esperando la llegada del juicio o culminaci\u00f3n (cf. Dn 12,1-3). El texto que m\u00e1s desarrolla el tema es 1 Henoc*, donde se habla del lugar de los muertos, divididos en tres o cuatro compartimentos, que aparecen como cavidades lisas y profundas: \u00abSon para que se re\u00fanan en ellas los esp\u00ed\u00adritus, las almas de los muertos. Para ello han sido creadas, para que agrupen a todas las almas de los hijos de los hombres. Estos lugares han sido hechos para que las almas de los muertos permanezcan aqu\u00ed\u00ad hasta el d\u00ed\u00ada de su juicio, hasta que llegue su plazo&#8230; Y vi los esp\u00ed\u00adritus de los hijos de los hombres que hab\u00ed\u00adan muerto, cuyas voces llegaban hasta el cielo, quej\u00e1ndose\u00bb (1 Hen 22,3-5).<\/p>\n<p>(2) La suerte de las almas. Estos muertos no son puros esp\u00ed\u00adritus, han perdido el cuerpo antiguo, pero no son incorporales, sino que siguen formando parte de la corporalidad c\u00f3smica. Por eso aguardan en sus propios espacios, en los confines de la tierra, y todos se lamentan. Unos se quejan porque han sido asesinados, como Abel, que clama contra la estirpe de Ca\u00ed\u00adn hasta que acabe su simiente sobre el mundo (cf. 1 Hen 22,7), y lo mismo aquellos que murieron cuando la invasi\u00f3n de los Vigilantes (cf. 1 Hen 9,3.10). Otros muertos, en cambio, parecen quejarse porque sufren ya una especie de castigo anticipado, hasta la llegada del gran juicio; son las almas de los asesinos y violentos. As\u00ed\u00ad pueden separarse los diversos muertos, (a) Las almas de los justos viven ya una especie de gloria anticipada \u00aball\u00ed\u00ad donde mana una fuente de agua viva y sobre ella hay una luz\u00bb (1 Hen 22,9). (b) Los pecadores que no fueron castigados en el mundo empiezan a sufrir en esas cavidades hasta el d\u00ed\u00ada del juicio, cuando se complete y ratifique para siempre su castigo (1 Hen 22,11). (c) Los pecadores castigados ya en el mundo parecen seguir sufriendo all\u00ed\u00ad, sin necesidad de someterse a juicio nuevo (cf. 1 Hen 22,13). (d) Los justos asesinados en el tiempo de los pecadores elevan su voz ante Dios, pidiendo la venganza final (cf. 1 Hen 22,7.12). Nos hallamos, sin duda, ante una antropolog\u00ed\u00ada judicial, de tipo moralista, que proyecta sobre el fin de los tiempos una forma especial de entender la historia y sociedad humana. Se trata de una antropolog\u00ed\u00ada de tipo c\u00f3smico, en la que cielo y tierra se siguen vinculando (como en Gn 1,1 y Ap 21,11), de manera que no se puede hablar de esp\u00ed\u00adritus o almas puras, sin ning\u00fan tipo de corporalidad.<\/p>\n<p>(3) Pervivencia de las almas, resurrecci\u00f3n de los muertos. Estrictamente hablando, el pasaje de 1 Henoc no ha desarrollado la idea de una resurrecci\u00f3n* interpretada como nueva creaci\u00f3n que ratifica (e invierte) la marcha anterior de la historia, en la l\u00ed\u00adnea de Dn 12,1-3; pero tampoco defiende una inmortalidad* espiritual de tipo ontol\u00f3gico, propia de Plat\u00f3n o de aquellas religiones y filosof\u00ed\u00adas que sostienen que las almas son en s\u00ed\u00ad divinas y trascienden los l\u00ed\u00admites del tiempo y el espacio, separ\u00e1ndose del cuerpo por la muerte y pasando as\u00ed\u00ad a vivir en su nivel de eternidad afortunada, superado ya el tiempo de condena de la historia. Este pasaje, que ofrece uno de los testimonios m\u00e1s antiguos del valor trascendente de la vida humana, pone de relieve la importancia de la relaci\u00f3n positiva, o negativa, de los hombres con Dios, a quien conciben como fuente y sentido de la existencia. Dn 12,2 afirmaba que \u00abmuchos de los que duermen en el polvo de la tierra ser\u00e1n despertados o se levantar\u00e1n, unos para vida eterna, otros para verg\u00fcenza y confusi\u00f3n perpetua\u00bb, poniendo as\u00ed\u00ad de relieve el aspecto m\u00e1s futuro de la culminaci\u00f3n escatol\u00f3gica, entendida como nueva obra de Dios, en continuidad con la antigua. A diferencia de eso, 1 Hen 6-36 (sin negar el aspecto futuro) ha destacado ya el car\u00e1cter actual de la salvaci\u00f3n o condena de las \u00abalmas\u00bb, suponiendo que la pervivencia de los muertos depende de la relaci\u00f3n especial que hayan tenido y tengan con Dios, en dimensi\u00f3n de gracia (o de rechazo de la gracia). Al afirmar que las almas est\u00e1n esperando el juicio en las cavidades del extremo de la tierra, 1 Hen 6-36 supone que ellas se en  cuentran todav\u00ed\u00ada en camino: aguardan la culminaci\u00f3n de su di\u00e1logo con Dios, siempre dentro del mismo contexto c\u00f3smico: ellas siguen formando parte de un mundo, distinto del nuestro, pero mundo verdadero. 1 Henoc no espera una culminaci\u00f3n inmaterial de los esp\u00ed\u00adritus (en clave de inmortalidad extracorp\u00f3rea), sino un tipo de relaci\u00f3n c\u00f3smica distinta, que se expresa en el \u00e1rbol de la vida y en la tierra (monte) de plenitud para los justos. El Nuevo Testamento, en general, sigue en esa l\u00ed\u00adnea, vinculando tres convencimientos: (a) El hombre tiene una relaci\u00f3n especial con Dios, de manera que se puede afirmar que posee (o es) un almaesp\u00ed\u00adritu, que se abre al di\u00e1logo con Dios, superando el nivel de las otras realidades del mundo, (b) La relaci\u00f3n del alma con Dios se plenifica en la resurrecci\u00f3n, es decir, en la culminaci\u00f3n de la historia, que se identifica con el reino de Dios, (c) El alma no puede separarse nunca del cuerpo, no es un esp\u00ed\u00adritu puro, sino que sigue vinculada con el proceso c\u00f3smico, de manera que la posible salvaci\u00f3n o plenitud tiene que formularse en la l\u00ed\u00adnea de Ap 21,1: \u00abUn cielo nuevo y una tierra nueva\u00bb.<\/p>\n<p>Cf. H. C. C. CAVALLIN, Life After Death. Paiil\u2020\u2122s Argument for the Resurrection ofthe Death in 1 Cor 15. Part I An Inqit\u00ed\u00adry into the Jewish Background, Lund 1974; G. W. E. NICKELSBURG, Resurrection, Immortality and Etemal Life in Intertestamental Judaism, HThStudies 26, Cambridge MA 1972; E. PUECH, La croyance des Esseniens en la vie future: immortalite, resurrection, vie \u00e9temelle? Histoire d\u2020\u2122une croyance dans le judaisme ancien I-II, Gabalda, Par\u00ed\u00ads 1993.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(-> esp\u00ed\u00adritu, ruah, juicio). En sentido estricto la antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica no es dualista sino unitaria: ve al hombre como unidad y no como un compuesto de alma y cuerpo. 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