{"id":15725,"date":"2016-02-05T10:13:27","date_gmt":"2016-02-05T15:13:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/banquete-final\/"},"modified":"2016-02-05T10:13:27","modified_gmt":"2016-02-05T15:13:27","slug":"banquete-final","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/banquete-final\/","title":{"rendered":"BANQUETE FINAL"},"content":{"rendered":"<p>(-> comida, idolocitos). Diversos textos de la Biblia vinculan el mesianismo con la comida, especialmente con el pan y el vino. Ese es un tema que ha definido despu\u00e9s a los cristianos.<\/p>\n<p>(1) Judaismo. Banquete escatol\u00f3gico. \u00ab\u00c2\u00a1Qu\u00e9 espl\u00e9ndido ser\u00e1, qu\u00e9 hermoso! El trigo har\u00e1 florecer a los j\u00f3venes, el mosto a las doncellas\u00bb (Zac 9,17). En esa l\u00ed\u00adnea avanza el llamado \u00abApocalipsis de Isa\u00ed\u00adas\u00bb (del siglo III-II a.C.): \u00abEl Se\u00f1or de los Ej\u00e9rcitos (Yahv\u00e9 Sebaot) prepara en este monte (= Si\u00f3n), para todos los pueblos, un banquete de manjares suculentos, banquete de buenos vinos: manjares ping\u00fces, vinos depurados; y arrancar\u00e1 en este monte el velo que cubre a todos los pueblos&#8230; Aniquilar\u00e1 a la Muerte para siempre\u00bb (Is 25,6-7). El banquete final se sit\u00faa sobre el monte Si\u00f3n, que Is 2,1-5 presentaba como foco de reconciliaci\u00f3n universal (\u00c2\u00a1de las espadas forjar\u00e1n arados!), entendido ahora como banquete y victoria sobre la muerte. En esa l\u00ed\u00adnea, el libro de Par\u00e1bolas de Henoc (1 Hen 37-71), escrito al parecer en tiempos de Jes\u00fas, habla de un banquete del Hijo* del Hombre, entendido como salvador escatol\u00f3gico: \u00abLos justos y elegidos ser\u00e1n salvos ese d\u00ed\u00ada, no ver\u00e1n ya a los perversos&#8230; Dios habitar\u00e1 con ellos; morar\u00e1n y comer\u00e1n con este Hijo del Hombre, se acostar\u00e1n y se levantar\u00e1n por los siglos\u00bb (1 Hen 62,7-14). La salvaci\u00f3n significa morar y comer con el Hijo del Hombre. Los \u00faltimos libros de la apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada (ApBar, 4 Esdras), escritos a finales del I d.C., siguen destacando el tema de la abundancia final, en forma de comida: \u00abLa tierra producir\u00e1 sus frutos: mil por uno. Cada vi\u00f1a tendr\u00e1 mil sarmientos, cada sarmiento mil racimos, cada racimo mil uvas y cada uva dar\u00e1 una medida de vino. Y se alegrar\u00e1n los hambrientos y ser\u00e1n espectadores de prodigios: los vientos que provienen de mi faz (de Dios) esparcir\u00e1n cada ma\u00f1ana perfumes arom\u00e1ticos y traer\u00e1n cada tarde nubes cargadas de roc\u00ed\u00ado. Entonces llover\u00e1 de nuevo el man\u00e1, que yo hab\u00ed\u00ada reservado, y lo comer\u00e1n en aquellos a\u00f1os, pues habr\u00e1 llegado al fin de los tiempos\u00bb (ApBar 29,5-8). Estos son los tiempos buenos de la nueva tierra, definida b\u00e1sicamente por el vino mesi\u00e1nico de abundancia y el man\u00e1pan de la gracia.<\/p>\n<p>(2) Movimiento de Jes\u00fas. El s\u00ed\u00admbolo y pr\u00e1ctica del banquete, abierto a todas las naciones, en clave de reconciliaci\u00f3n y plenitud humana, resulta importante en el mensaje y vida de Jes\u00fas, como aparece en los textos de las multiplicaciones *(Mc6,30-44y8,l-10 par; Jn 6,1-5), que la tradici\u00f3n cristiana ha presentado con rasgos pascuales y eclesiales, destacando la presencia orante (pascual) de Jes\u00fas all\u00ed\u00ad donde sus fieles comparten en su nombre, ya en la iglesia, los panes y los peces. Pero es claro que en el fondo de ese s\u00ed\u00admbolo late un fuerte recuerdo hist\u00f3rico, vinculado a las comidas* de Jes\u00fas, que se sentaba con pecadores y excluidos, invit\u00e1ndoles al Reino. La Iglesia sabe que el Banquete de Reino ha de ser   universal, abierto a la muchedumbre, superando los sacrificios del templo de Jerusal\u00e9n, y los convites rituales (puros) de los peque\u00f1os grupos de separados, como los fariseos (haburot) y esenios de Qumr\u00e1n. La comensalidad abierta define el car\u00e1cter humano y expansivo del movimiento de los seguidores de Jes\u00fas, que no necesitan un templo donde sacrificar corderos para comerlos, entre los puros, ni casas especiales de doctrina (escribas), ni lugares de manutenci\u00f3n separada (alimentos puros, para hombres en estado de pureza), sino que ofrecen y comparten la comida normal (pan y pescado), a campo abierto, con mujeres y ni\u00f1os, como si se hubiera cumplido ya la promesa de Is 26,6-8.<\/p>\n<p>(3) Peregrinaci\u00f3n final. Santuario del pan. En esa l\u00ed\u00adnea se sit\u00faa el tema de la peregrinaci\u00f3n final, que no lleva a un santuario peculiar, de Jerusal\u00e9n o de La Meca, sino a una comida abierta para todos los humanos: \u00abEn verdad os digo, vendr\u00e1n muchos de oriente y occidente y se sentar\u00e1n a la mesa con Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob, en el reino de los cielos. Pero los hijos del Reino ser\u00e1n expulsados a las tinieblas exteriores&#8230;\u00bb (Mt 8,11-12). Ese tema recoge un motivo de la tradici\u00f3n escatol\u00f3gica de Israel (cf. Is 2,1-4; 18,7; 40,5; 60,122; Miq 4,1-2; Zac 8,20-21), seg\u00fan la cual vendr\u00e1n los hijos dispersos, desde los cuatro puntos cardinales, para sentarse a la mesa del banquete&#8230; Este es un tema com\u00fan, pero el movimiento de Jes\u00fas lo ha reelaborado d\u00e1ndole unos rasgos particulares, que definen su novedad mesi\u00e1nica. (a) La reuni\u00f3n y comida final no se realiza en el monte de Jerusal\u00e9n, pues no tiene un car\u00e1cter c\u00faltico o sacrificial, ni es celebraci\u00f3n de triunfo del pueblo en cuanto tal, pues se a\u00f1ade que muchos hijos del Reino (= israelitas) se excluir\u00e1n a s\u00ed\u00ad mismos, (b) M\u00e1s que con Jerusal\u00e9n y su templo, esta reuni\u00f3n y comida, abierta al Reino, est\u00e1 vinculada a las promesas patriarcales. Aqu\u00ed\u00ad, igual que en otro pasaje central sobre la resurrecci\u00f3n (cf. Mc 12,26 par), Jes\u00fas apela a los patriarcas, como garantes y testigos de la salvaci\u00f3n universal de Dios, (c) En Is 26,6 el banquete final de Si\u00f3n lo prepara el Se\u00f1or de los Ej\u00e9rcitos, Dios vencedor, vinculado a la violencia escatol\u00f3gica. Por el contrario, en Mt 8,5-13, va unido a la fe de un soldado o  centuri\u00f3n que sufre, no por la derrota en el campo de batalla, sino por la enfermedad de su hijo o querido (pais: Mt 8,6). Por su parte, el Apocalipsis distingue entre un banquete diab\u00f3lico (literalmente de Dios, es decir, muy grande), de tipo pervertido, vinculado a las aves carro\u00f1eras que comen la carne muerta de la historia (Ap 19,17), y un banquete de Bodas del Cordero, relacionado con su triunfo sobre la muerte (19,9). La promesa de felicidad se interpreta en Ap 3,20 (cenar\u00e9 con \u00e9l y \u00e9l conmigo) como banquete. Pero en la culminaci\u00f3n del libro (Ap 21,1-22,5) ese tema queda s\u00f3lo insinuado en el \u00e1rbol de la vida, del que comer\u00e1n los invitados, sin escena expresa de banquete.<\/p>\n<p>Cf. J. Jerem\u00ed\u00adas, La promesa de Jesils a los paganos, Fax, Madrid 1974; X. Pikaza, Fiesta del pan, fiesta del vino, Verbo Divino, Estella 2000.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(-> comida, idolocitos). Diversos textos de la Biblia vinculan el mesianismo con la comida, especialmente con el pan y el vino. Ese es un tema que ha definido despu\u00e9s a los cristianos. (1) Judaismo. Banquete escatol\u00f3gico. \u00ab\u00c2\u00a1Qu\u00e9 espl\u00e9ndido ser\u00e1, qu\u00e9 hermoso! 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