{"id":15744,"date":"2016-02-05T10:14:03","date_gmt":"2016-02-05T15:14:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/celotas\/"},"modified":"2016-02-05T10:14:03","modified_gmt":"2016-02-05T15:14:03","slug":"celotas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/celotas\/","title":{"rendered":"CELOTAS"},"content":{"rendered":"<p>(-> guerra, jueces, Jes\u00fas). Son los \u00absoldados celosos\u00bb, que quieren expresar su compromiso por Yahv\u00e9 en forma de guerra santa. Se vinculan de alg\u00fan modo con los primitivos guerreros de Israel y, de un modo especial, con los jueces. Aqu\u00ed\u00ad evocamos la historia e ideolog\u00ed\u00ada de los celotas, para plantear de un modo m\u00e1s preciso la posible relaci\u00f3n de Jes\u00fas con el celotismo.<\/p>\n<p>(1) D\u00e9la guerra real a la guerra imaginaria. Mirada la Biblia en su conjunto, tras los patriarcas y Mois\u00e9s, que llenan la historia y la trama del Pentateuco, vienen los guerreros, que empiezan con el conquistador de la tierra prometida (Josu\u00e9*) y con los carism\u00e1ticos* de la violencia, que aparecen de un modo especial en el libro de los Jueces. Los jueces no son soldados profesionales, funcionarios de una violencia instituida, al servicio del Estado (como los militares modernos), sino voluntarios celosos, al servicio de Dios, para defensa del pueblo, entendido como lugar de presencia de Dios. Est\u00e1n llenos del esp\u00ed\u00adritu o fuerza de Yahv\u00e9, son salvadores (Gede\u00f3n, Jeft\u00e9, Sans\u00f3n, Barac&#8230;). Con la instauraci\u00f3n de la monarqu\u00ed\u00ada y el surgimiento del ej\u00e9rcito profesional, dirigido por el rey, el testimonio de los celosos queda silenciado. Por otra parte, tras el retorno del exilio (desde el 539 a.C.), el judaismo se vuelve comunidad sacral, en torno a un templo, bajo el dominio de otros imperios (persa, helenista, romano), sin ej\u00e9rcito propiamente dicho. Los grandes Estados han creado sus estructuras militares para extenderse y defenderse. Los jud\u00ed\u00ados, en cambio, han forjado un tipo muy especial de ideolog\u00ed\u00ada y de pr\u00e1ctica militar de tipo b\u00e1sicamente imaginario: han renunciado en gran parte a la guerra externa, pero han desarrollado una intensa simbolog\u00ed\u00ada militar apocal\u00ed\u00adptica. Desde su experiencia mesi\u00e1nica (escatol\u00f3gica), los \u00faltimos profetas hab\u00ed\u00adan entendido el fin de la historia como gran batalla, entre las fuerzas de bien (vinculadas a Israel) y las potencias enemigas. L\u00f3gicamente, las instituciones militares reciben un car\u00e1cter simb\u00f3lico, como en el Rollo de la Guerra de Qumr\u00e1n, que narra de forma imaginaria la gran lucha de Dios (\u00e1ngeles buenos y buenos israelitas) contra los representantes de Sat\u00e1n (poderes demon\u00ed\u00adacos, romanos). Dentro de ese mundo de guerra imaginaria, los jud\u00ed\u00ados han destacado el recuerdo de algunos luchadores celosos, al servicio de la identidad de Israel. Entre ellos suelen citarse los jueces*. Pero, al lado de ellos, destacan  otras figuras importantes: Pinj\u00e1s o Fin\u00e9s aparece como el celoso por excelencia, porque mata a los id\u00f3latras, purificando de esa forma al pueblo (Nm 25,1-13); tambi\u00e9n es celoso Elias*, que mata a los profetas de Baal (1 Re 19); igualmente celosos son Matar\u00ed\u00adas y Judas Macabeo, de los que se habla en 1 y 2 Mac.<\/p>\n<p>(2)  De la guerra imaginaria a la guerra real. Pero no todo ha sido guerra imaginaria. En momentos de crisis, cuando el poder del gran Estado central (persa, helenista o romano) ha deca\u00ed\u00addo y cuando el peligro de p\u00e9rdida de identidad del judaismo ha parecido m\u00e1s fuerte, han surgido movimientos militares de tipo celota. El m\u00e1s significativo ha sido el de los macabeos* (hacia el 175 a.C.), que ha desembocado en el surgimiento de los asmoneos y sus sucesores, que, de un modo o de otro, segu\u00ed\u00adan definiendo la pol\u00ed\u00adtica de Palestina en tiempos de Jes\u00fas. En ese contexto se sit\u00faan los alzamientos surgidos tras la muerte de Herodes (hacia el 4 a.C.): muchos jud\u00ed\u00ados esperaban la liberaci\u00f3n nacional y estaban dispuestos a luchar por ella, levant\u00e1ndose en guerra, por voluntad de Dios, creando incluso estructuras militares apropiadas. Pero el movimiento celota estrictamente dicho, tal como aparece en el entorno del Nuevo Testamento, s\u00f3lo surge en los a\u00f1os que preceden al levantamiento del 67-70 d.C., que Flavio Josefo* ha narrado de una forma muy detallada, distinguiendo a sus iniciadores y representantes principales: \u00abbandidos\u00bb y jefes militares, celotas y sicarios&#8230; La misma contienda suscit\u00f3 instituciones y antiinstituciones que se fueron sucediendo de forma vertiginosa hasta la ca\u00ed\u00adda final de Masada (en torno al 73 d.C.).<\/p>\n<p>(3) Jes\u00fas entre los celotas. Opini\u00f3n dominante (denario*, juicio*, Jes\u00fas*). En tiempos de Jes\u00fas pod\u00ed\u00ada haber en Palestina dos tipos de soldados*. Unos legales, integrados en el ej\u00e9rcito romano, sea de modo directo (en Judea y Samar\u00ed\u00ada), sea de forma indirecta (como en la Galilea de Herodes Antipas y en la Gaulan\u00ed\u00adtide de Filipo). Por otro lado, en la l\u00ed\u00adnea de las viejas tradiciones nacionales, pod\u00ed\u00ada levantarse un ej\u00e9rcito del pueblo, unos soldados celosos o celotas, empe\u00f1ados en librar la tierra santa, primero desde la clandestinidad, despu\u00e9s suscitando una guerra abierta, como hicieron el a\u00f1o 67 d.C. Supo niendo que en su tiempo existiera un ej\u00e9rcito celota en la clandestinidad, Jes\u00fas pudo haber tomado tres actitudes: apoyarlo, luchando as\u00ed\u00ad directamente contra Roma; rechazarlo, apoyando a Roma; o buscar otra salida (que ser\u00e1 lo que defenderemos). Empecemos por algunas afirmaciones generales. Cuando a Jes\u00fas le anuncian que Pilato ha sofocado con sangre una revuelta de celosos galileos sobre el templo (Lc 13,1-2), no condena a los celosos ni a los romanos en cuanto tales, pero pide a todos que cambien de conducta. Es posible que su disc\u00ed\u00adpulo Sim\u00f3n, celota o cananeo (de kana, celo de Dios: cf. Mc 3,18; Mt 10,4; Lc 6,15; Hch 1,13), tuviera tendencias celotas y que Iscariote signifique hombre de sica o guerrillero. Puede pensarse que Sim\u00f3n, llamado Pedro, y los Zebedeos, hijos del trueno (Mc 3,17), fueran hombres de violencia. Jes\u00fas ha suscitado entre ellos una esperanza de liberaci\u00f3n nacional. De manera sorprendente, los mismos evangelios conservan el recuerdo de que sus disc\u00ed\u00adpulos pensaban (deseaban) conseguir un reino nacional, quiz\u00e1 con armas (cf. Mc 8,27-33; Lc 24,21; Hch 1,6). Rodeado de personas que planeaban un triunfo militar, en contexto de amargura y revueltas sociales, sostenido por los viejos ideales de justicia y libertad de los profetas, actualizados de un modo intens\u00ed\u00adsimo a partir de su m\u00e1s honda experiencia de Dios Padre, Jes\u00fas debi\u00f3 de sentir la tentaci\u00f3n del celotismo (cf. Mt 4,7-10), aunque \u00e9l no fuera celota. Pero aun en el caso de que Jes\u00fas no fuera celota, otros le vieron en esa l\u00ed\u00adnea. Como a pretendiente real le mataron los romanos, llam\u00e1ndole \u00abRey de los jud\u00ed\u00ados\u00bb.<\/p>\n<p>(4) Postura liberal: Jes\u00fas no fue celota. Algunos exegetas (como O. Cullmann y M. Hengel), movidos por principios hermen\u00e9uticos de tipo idealista o confesional, afirman que Jes\u00fas se distanci\u00f3 expresamente del ej\u00e9rcito celota, aunque algunos de sus ap\u00f3stoles, como Sim\u00f3n Cananeo, Judas Iscariote o Sim\u00f3n Barjona, pudieron haber sido celotas antes de hacerse disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas y de renunciar, con ello, a la violencia armada. \u00abLos fundadores del movimiento celota&#8230; crearon una ideolog\u00ed\u00ada religiosa, altamente eficaz, de lucha escatol\u00f3gica por la liberaci\u00f3n&#8230; Sus axiomas fundamentales eran una ardiente espera del reino de Dios y un ce  lo fan\u00e1tico por la ley. Ellos consideraron una blasfemia llamar al c\u00e9sar rey y se\u00f1or. Dado que el c\u00e9sar se hac\u00ed\u00ada venerar como Dios en todo el oriente helen\u00ed\u00adstico, la lucha contra el c\u00e9sar se pod\u00ed\u00ada interpretar como una consecuencia del primer mandamiento: No tendr\u00e9is m\u00e1s Dios que a m\u00ed\u00ad&#8230; El pago de impuestos al c\u00e9sar deb\u00ed\u00ada aparecer, en consecuencia, como idolatr\u00ed\u00ada y apostas\u00ed\u00ada, cuyo resultado era la esclavitud&#8230; La llegada del reino de Dios depend\u00ed\u00ada, pues, de la propia acci\u00f3n revolucionaria, y no hab\u00ed\u00ada que esperarla de modo pasivo y quietista. S\u00f3lo se realizar\u00ed\u00ada mediante la colaboraci\u00f3n activa con Dios&#8230;, a trav\u00e9s de una guerra santa que deb\u00ed\u00ada ser estructurada en forma de guerrillas (como en los comienzos del levantamiento macabeo)&#8230; La meta final era provocar un levantamiento general contra Roma, que era la condici\u00f3n previa para la intervenci\u00f3n de Dios. El reino de Dios&#8230; se identificaba con el dominio del pueblo de Dios y estaba ligado al ideal de libertad pol\u00ed\u00adtica&#8230; Otro componente constitutivo era la justicia social, que exig\u00ed\u00ada la supresi\u00f3n de la usura&#8230;, la eliminaci\u00f3n del latifundio y la emancipaci\u00f3n de los esclavos. El movimiento celota era, pues, un movimiento social revolucionario con base religiosa\u00bb. Pues bien, en contra de eso, Jes\u00fas no fue celota, sino defensor de un reino de Dios de tipo espiritual. Este es el argumento de Hengel y Cullmann.<\/p>\n<p>(5) Postura revolucionaria: Jes\u00fas fue celota. Otros exegetas (como S. G. F. Brandon o F. Belo) han supuesto que Jes\u00fas no s\u00f3lo conoc\u00ed\u00ada a los celotas, sino que en realidad los defend\u00ed\u00ada, como herederos de la tradici\u00f3n mesi\u00e1nicomilitar israelita. En ese sentido, el movimiento de Jes\u00fas se hallar\u00ed\u00ada cerca del de Barrab\u00e1s*. A pesar de ello, \u00e9l no fue un celota m\u00e1s, no quiso elaborar una estrategia revolucionaria militar, sino apoyarse en las capas populares, extendiendo as\u00ed\u00ad su movimiento hacia los pobres, m\u00e1s all\u00e1 de los grupos reducidos de los guerrilleros. Adem\u00e1s, \u00e9l actuaba de manera universal, abriendo su mensaje hacia los pueblos del entorno, de manera que no pudo defender un celotismo israelita. Sab\u00ed\u00ada que la verdadera revoluci\u00f3n no puede hacerse por medio de un ej\u00e9rcito elitista (ni celota ni romano), sino cambiando al pueblo entero. As\u00ed\u00ad quiso hacerlo y le mataron, pero su camino sigue abierto.<\/p>\n<p>(6) El Evangelio: m\u00e1s all\u00e1 del celotismo o del anticelotismo. Las dos posturas anteriores, especialmente la \u00faltima, contienen elementos verdaderos, que son aprovechables, pero podemos decir que se fundan en un presupuesto social equivocado, pues en tiempo de Jes\u00fas no exist\u00ed\u00ada ej\u00e9rcito celota organizado, en sentido estricto, como ha supuesto una visi\u00f3n hist\u00f3rica demasiado estrecha. Tras la muerte de Herodes (hacia el 4 d.C.), hubo un primer levantamiento, encabezado por Judas Galileo y los enemigos del censo romano, pero fue vencido y hubo paz extensa en Palestina hasta la muerte de Agripa, el 44 d.C., como indica F. Josefo. S\u00f3lo entonces, a los diez a\u00f1os de la muerte de Jes\u00fas, comenzaron los procesos prerrevolucionarios que cuajaron hacia el a\u00f1o 66-67 d.C. con la formaci\u00f3n del ej\u00e9rcito celota y la lucha abierta contra Roma. Seg\u00fan eso, actuando hacia el 28-30 d.C., Jes\u00fas no pudo oponerse a un celotismo organizado que entonces no exist\u00ed\u00ada, ni condenar por tanto al ej\u00e9rcito del pueblo. Tampoco quiso defender a los celotas, sino que hizo una cosa m\u00e1s valiosa: organiz\u00f3 un movimiento pac\u00ed\u00adfico pero muy intenso de Reino. Desde ah\u00ed\u00ad se entiende su visi\u00f3n de Dios como Padre y su forma de entender al hombre. Frente a las bestias de Dn 7, que encarnan el poder divinizado de los ej\u00e9rcitos imperiales, Jes\u00fas anuncia la llegada del Hijo del Hombre (ser humano) que supera el nivel del judaismo legalista y de la violencia militar romana.<\/p>\n<p>(7) Jes\u00fas no fue celota ni anticelota y eso por el mismo car\u00e1cter de su movimiento. Tanto el celotismo como el anticelotismo se situaban dentro de una din\u00e1mica y ant\u00ed\u00adtesis de violencia que Jes\u00fas quiso superar expresamente, (a) Jes\u00fas no fue celota, pues recibi\u00f3 en su grupo a publicanos, colaboradores del poder romano o herodiano (Mc 2,15); adem\u00e1s, no reclut\u00f3 soldados, ni levant\u00f3 a las masas en armas, ni prepar\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos para la batalla, sino que se dirigi\u00f3 de un modo especial a los peque\u00f1os y perdidos de su pueblo: enfermos y pecadores, leprosos y prostitutas, hambrientos y ni\u00f1os; por eso, es normal que en el momento de su juicio los jud\u00ed\u00ados hayan preferido (al menos simb\u00f3licamente) a Barrab\u00e1s el guerrillero, el celota (Mc 15,6-15). (b) Pero tampoco fue anticelota, sino otra cosa. No super\u00f3 el celotismo porque su men  saje religioso era trascendente, y porque \u00e9l separaba la religi\u00f3n (plano espiritual, interioridad sagrada) de la pol\u00ed\u00adtica (plano social, exterioridad laica), pues esa distinci\u00f3n de niveles resultaba imposible en su tiempo y adem\u00e1s es contraria a su mensaje. No super\u00f3 el celotismo a trav\u00e9s de un tipo de intimismo espiritual, sino de una manera esencialmente pol\u00ed\u00adtica (de m\u00e1s alta pol\u00ed\u00adtica), promoviendo relaciones sociales de uni\u00f3n y concordia entre los hombres, pues no fue un simple maestro de sabidur\u00ed\u00ada interior, un c\u00ed\u00adnico ambulante, desinteresado de la historia, sino mensajero mesi\u00e1nico, al servicio de la reconciliaci\u00f3n universal. As\u00ed\u00ad decimos que super\u00f3 el celotismo porque buscaba una pol\u00ed\u00adtica m\u00e1s radical (prof\u00e9tica, mesi\u00e1nica): no quer\u00ed\u00ada el Reino por sometimiento; no doblegaba a los dem\u00e1s por fuerza (Lc 6,27-36), sino que buscaba un tipo de reconciliaci\u00f3n radical entre los hombres. Ciertamente, \u00e9l sab\u00ed\u00ada que la liberaci\u00f3n comienza con la libertad interior, en dimensi\u00f3n de fe y entrega personal. Pero su movimiento tiene profundas implicaciones sociales: su reino no se logra matando o subyugando al enemigo, sino con el amor gratuito y exigente, abierto a todos los humanos, a partir de los m\u00e1s pobres. El proyecto pol\u00ed\u00adtico de Jes\u00fas no condena un imperio particular (romano o jud\u00ed\u00ado), sino todo imperio impuesto con armas y violencia Por eso, la pol\u00ed\u00adtica mesi\u00e1nica de Jes\u00fas implica un cambio de estructuras personales y comunitarias y no s\u00f3lo una nueva forma de conciencia subjetiva.<\/p>\n<p>(8) Problema y actualidad del celotismo. El problema de fondo no est\u00e1 en decidir si Jes\u00fas apoy\u00f3 o no apoy\u00f3 a los celotas en cuanto tales, sino la forma en que se situ\u00f3 antes las esperanzas mesi\u00e1nicas de Israel, vinculadas, de un modo o de otro, a un tipo de celotismo, es decir, de celo fuerte por la causa de Dios interpretada en l\u00ed\u00adnea nacional. Jes\u00fas no acepta la separaci\u00f3n moderna de pol\u00ed\u00adtica exterior y religi\u00f3n interna, pues ambas se vinculan en la misma ra\u00ed\u00adz de su mensaje. Ciertamente, sabe que su Reino no proviene de este mundo (cf. Jn 18,36), no se logra con ej\u00e9rcitos y luchas militares, pero sabe tambi\u00e9n que es poderoso, pues es un Reino que transforma al ser humano, ofreci\u00e9ndole curaci\u00f3n y libertad, en comunicaci\u00f3n abierta gratuitamente a todos. As\u00ed\u00ad decimos que Jes\u00fas ha superado el celotismo, pero no por desinter\u00e9s pol\u00ed\u00adtico, sino porque ha buscado una pol\u00ed\u00adtica m\u00e1s alta, m\u00e1s humana, no centrada en la conquista violenta del poder, sino en la transformaci\u00f3n del hombre, en claves de gratuidad y comuni\u00f3n universal. Situados ante esa problem\u00e1tica, debemos afirmar que Jes\u00fas ha desbordado el nivel del nacionalismo religioso jud\u00ed\u00ado y del imperialismo romano, tambi\u00e9n religioso. En esa l\u00ed\u00adnea, su palabra sobre el tributo (\u00abdevolved al c\u00e9sar lo del c\u00e9sar y a Dios lo de Dios\u00bb: Mc 12,17 par) no es prorromana ni tampoco anticelota, sino que sit\u00faa a los dos posibles ej\u00e9rcitos (dependientes de alg\u00fan tipo de denario) entre las cosas que son de este mundo, no de Dios. En ese contexto resulta significativo que algunos compa\u00f1eros de Jes\u00fas lleven espada en el momento de su prendimiento (Mc 14,47 par), cosa que ha intrigado ya a la tradici\u00f3n (cf. Lc 22,3638). Este detalle se entiende desde lo anterior. Jes\u00fas no ha impuesto condiciones a sus seguidores. No ha sido un purista negativo, ni un fan\u00e1tico que exige \u00abviolentamente\u00bb una actitud de no violencia, sino que ha presentado de manera gratuita su mensaje de gracia y recreaci\u00f3n humana, subiendo a Jerusal\u00e9n sin estrategias militares. Por eso, cuando llega el momento decisivo y algunos quieren defenderle por las armas, \u00e9l se niega: \u00c2\u00a1No resist\u00e1is al mal&#8230;! (cf. Mt 5,39). Jes\u00fas asume as\u00ed\u00ad la mejor tradici\u00f3n israelita, que supera la visi\u00f3n de la guerra santa, para poner la defensa del pueblo en manos de Dios, como muestran los ideales mesi\u00e1nicos (con Is 2,2-4; 11,1-9). Por eso, no hay en el mensaje de Jes\u00fas una condena expresa del ej\u00e9rcito del pueblo (celotas o sicarios), ni tampoco una condena inmediata del ej\u00e9rcito \u00ablegal\u00bb romano, sino algo mucho m\u00e1s profundo: Jes\u00fas ha iniciado un camino creador y pac\u00ed\u00adfico de Reino, proponiendo una alternativa gratuita (no violenta) de transformaci\u00f3n humana, como indican los temas b\u00e1sicos del Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a.<\/p>\n<p>(9) Conclusi\u00f3n. La guerra jud\u00ed\u00ada. El celotismo jud\u00ed\u00ado estrictamente dicho se desarroll\u00f3 dos decenios despu\u00e9s de Jes\u00fas, a partir de la muerte de Herodes Agripa (a\u00f1o 44), y cuaj\u00f3 en la rebeli\u00f3n del 67-70 d.C., tiempo en el que desarroll\u00f3 sus diversas tendencias. En ese  contexto, Flavio Josefo ha distinguido algunos de los momentos m\u00e1s significativos de esa rebeli\u00f3n, en la que intervinieron no s\u00f3lo los celotas, sino tambi\u00e9n, y de un modo muy significativos, otros grupos radicales como los sicarios. (a) Los rebeldes contra Roma comenzaron realizando una reforma econ\u00f3mica, que tend\u00ed\u00ada a la superaci\u00f3n de las desigualdades anteriores y a la comunicaci\u00f3n de bienes, conforme al esp\u00ed\u00adritu de la Biblia hebrea, (b) Despu\u00e9s tendr\u00ed\u00ada que venir el cambio pol\u00ed\u00adtico, vinculado a una revoluci\u00f3n social, que pusiera el poder en manos de los insurgentes mesi\u00e1nicos. (c) Vendr\u00ed\u00ada despu\u00e9s el mesianismo religioso propiamente dicho, con un momento de dictadura o purificaci\u00f3n, hasta que llegara a expresarse el reino de Dios. Pero, en lugar de desarrollarse de esa forma, la guerra de los celosos del 67-70 y la posterior del 125-135 condujo al desastre nacional. Respondiendo a esa situaci\u00f3n y oponi\u00e9ndose a la tendencia militarista y a los movimientos apocal\u00ed\u00adpticos*, vinculados con ella, los grandes rabinos* del siglo II al IV estructuraron el judaismo como federaci\u00f3n de sinagogas, sin poder pol\u00ed\u00adtico, y as\u00ed\u00ad han seguido hasta un tiempo muy reciente (la creaci\u00f3n del Estado de Israel: 1947), con el nuevo ej\u00e9rcito regular jud\u00ed\u00ado que domina en Palestina. Textos de FLAVIO JOSEFO: Obras completas IV, Traducci\u00f3n de Luis Farr\u00e9, Acervo Cultural, Buenos Aires 1961; Guerra de los Jud\u00ed\u00ados I-II, Gredos, Madrid 1999; Antig\u00fcedades jud\u00ed\u00adas I-II, Akal, Madrid 2002; Autobiograf\u00ed\u00ada. Contra Api\u00f3n, Alianza, Madrid 1987.<\/p>\n<p>Cf. S. G. F. BRANDON, Jesus and the Zealots, Manchester University Press, Manchester 1967; F. BELO, Lectura materialista del evangelio de Marcos, Verbo Divino, Estella 1975; O. CULLMANN, Jes\u00fas y los revolucionarios de su tiempo, Studium, Madrid 1973; H. GUEVARA, Ambiente pol\u00ed\u00adtico del pueblo jud\u00ed\u00ado en tiempos de Jes\u00fas, Cristiandad, Madrid 1985; M. HENGEL, Jesils y la violencia revolucionaria, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1973, 70-73; R. A. HORSLEY, Jesus and the Spiral of Violence, Harper, San Francisco 1987.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(-> guerra, jueces, Jes\u00fas). Son los \u00absoldados celosos\u00bb, que quieren expresar su compromiso por Yahv\u00e9 en forma de guerra santa. Se vinculan de alg\u00fan modo con los primitivos guerreros de Israel y, de un modo especial, con los jueces. 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