{"id":15745,"date":"2016-02-05T10:14:05","date_gmt":"2016-02-05T15:14:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/centuriones\/"},"modified":"2016-02-05T10:14:05","modified_gmt":"2016-02-05T15:14:05","slug":"centuriones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/centuriones\/","title":{"rendered":"CENTURIONES"},"content":{"rendered":"<p>soldados, guerra, violencia, Jes\u00fas). En la tradici\u00f3n del Nuevo Testamento ocupan un lugar destacado los centuriones, que pueden tomarse como representantes de los soldados del ej\u00e9rcito de ocupaci\u00f3n de Roma, o del ej\u00e9rcito vasallo que el rey Herodes ten\u00ed\u00ada en Galilea. La visi\u00f3n de conjunto de los centuriones en el Nuevo Testamento resulta b\u00e1sicamente positiva.<\/p>\n<p>(1) Un centuri\u00f3n que cree (homosexualidad*). Entre las historias de soldados* a las que alude el Evangelio sobresale la del centuri\u00f3n de Cafarna\u00fan, que tiene un amante enfermo y que pide a Jes\u00fas que le cure (Mt 8,5-13 par). La escena ha sido elaborada por la tradici\u00f3n desde la perspectiva de la apertura eclesial a los paganos, pero en su fondo hay un relato antiguo (transmitido al menos por Q; cf. Lc 7,1-10; cf. Jn 4,46b-54). Esa escena pone de relieve el poder de la fe, que no se expresa en la victoria militar, sino en la curaci\u00f3n del amigo enfermo: \u00abAl entrar Jes\u00fas en Cafarna\u00fan, se le acerc\u00f3 un centuri\u00f3n, que le rogaba diciendo: Se\u00f1or, mi siervo [pais] est\u00e1 postrado en casa, paral\u00ed\u00adtico, gravemente afligido. Jes\u00fas le dijo: Yo ir\u00e9 y le curar\u00e9. Pero el centuri\u00f3n le dijo: Se\u00f1or, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra y mi siervo sanar\u00e1, pues tambi\u00e9n yo soy hombre bajo autoridad y tengo soldados bajo mis \u00f3rdenes, y digo a \u00e9ste ve y va y al otro ven y viene; y a mi siervo haz esto, y lo hace. Al o\u00ed\u00adrlo Jes\u00fas, se maravill\u00f3 y dijo a los que lo segu\u00ed\u00adan: En verdad os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. Os digo que vendr\u00e1n muchos de oriente y de occidente, y se sentar\u00e1n con Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob en el reino de los cielos; pero los hijos del Reino ser\u00e1n echados a las tinieblas de fuera; all\u00ed\u00ad ser\u00e1 el llanto y el crujir de dientes. Entonces Jes\u00fas dijo al centuri\u00f3n: Vete, y que se haga seg\u00fan tu fe. Y su siervo qued\u00f3 sano en aquella misma hora\u00bb (Mt 8,5-12). El centuri\u00f3n forma parte del ej\u00e9rcito de Herodes Antipas, aunque en el fondo est\u00e1 al servicio del orden imperial de Roma. Es un profesional del orden que se logra y mantiene a trav\u00e9s de la violencia, en el plano civil y militar, un hombre acostumbrado a mandar y a ser obedecido. Es capaz de dirigir en la batalla a los soldados, decidiendo as\u00ed\u00ad sobre la vida y la muerte de los hombres. Pero, en otro nivel, es un ser vulnerable y padece por la enfermedad de un \u00absiervo\u00bb (pais) al que ama. Esa palabra, pais, puede tener tres sentidos: siervo, hijo y amante (casi siempre joven), de manera que puede resultar escandalosa, por evocar unas relaciones  homosexuales entre el soldado y su pa\u00ed\u00ads. El texto paralelo de Jn 4,46b evita el esc\u00e1ndalo y pone huios (hijo), en vez de pais; pero con ello tiene que cambiar toda la escena, porque los soldados no sol\u00ed\u00adan vivir con la familia ni cuidar a sus hijos hasta despu\u00e9s de licenciarse; por eso, convierte al centuri\u00f3n en un basilik\u00f3s o miembro de la corte real. Tambi\u00e9n Lc 7,2 quiere eludir el esc\u00e1ndalo y presenta al pais de Mt 8,6-13 como un doulos, es decir, como un criado al servicio del centuri\u00f3n; con eso ha resuelto un problema, pero ha creado otro: es un doulos entimos, es decir, muy preciado, un siervo de amor.<\/p>\n<p>(2) El amante del centuri\u00f3n. Por eso preferimos mantener la traducci\u00f3n m\u00e1s obvia de pais del texto de Mc dentro de su contexto militar. En principio, el centuri\u00f3n podr\u00ed\u00ada ser jud\u00ed\u00ado, pues est\u00e1 al servicio de Herodes, en el puesto de frontera de su reino o tetrarqu\u00ed\u00ada (Cafama\u00fan). Pero el conjunto del texto le presenta como un pagano que cree en el poder sanador de Jes\u00fas, sin necesidad de convertirse al judaismo (o cristianismo). Pues bien, como era costumbre en los cuarteles (donde, en principio, los soldados no pod\u00ed\u00adan convivir con una esposa, ni tener familia propia), este oficial ten\u00ed\u00ada un criado-amante, presumiblemente m\u00e1s joven, que le serv\u00ed\u00ada de \u00abordenanza\u00bb y pareja sexual. Este es el sentido m\u00e1s veros\u00ed\u00admil de la palabra pais en el texto de Mt, dentro de un entorno militar. Ciertamente, en teor\u00ed\u00ada, podr\u00ed\u00ada ser un hijo o tambi\u00e9n un simple criado (como pueden indicar los paralelos de Juan y Lucas). Pero lo m\u00e1s sencillo y normal es que haya sido un amante homosexual*, alguien a quien otros libros de la Biblia (quiz\u00e1 Rom 1,24-27) habr\u00ed\u00adan rechazado. Pero, como supone el texto siguiente del mismo Mateo (\u00ab\u00c2\u00a1carg\u00f3 nuestras enfermedades&#8230;!\u00bb: Mt 8,17), Jes\u00fas no era un moralista, sino un Mes\u00ed\u00adas capaz de comprender el amor y debilidad de los hombres (en caso de que el amor homosexual fuera debilidad). Jes\u00fas sabe escuchar al soldado que le pide por su amante y se dispone a venir hasta su casa-cuartel (\u00c2\u00a1bajo su techo!), que es una casa afectivamente enferma. Hubiera ido, pero el oficial no quiere que se arriesgue, pues ello podr\u00ed\u00ada causarle problemas: no estaba bien visto ir al cuartel de un ej\u00e9rcito odiado para me diar entre dos homosexuales; por eso le suplica que no vaya: le basta con que crea en su dolor y diga una palabra, pues \u00e9l sabe lo que vale la palabra. Jes\u00fas respeta las razones del oficial, acepta su fe y le ofrece su palabra. El resto de la historia ya se sabe: Jes\u00fas alaba la fe del centuri\u00f3n y cura a su siervo-amigo homosexual. Este centuri\u00f3n creyente puede ser signo de la unidad escatol\u00f3gica de los hombres (\u00c2\u00a1vendr\u00e1n de oriente y occidente!), que se logra por fe, no por m\u00e9todos militares, como los del ej\u00e9rcito romano.<\/p>\n<p>(3) Los centuriones en Lucas. (1) Evangelio. En su obra doble (Lc-Hch), Lucas ha tenido inter\u00e9s en poner de relieve el car\u00e1cter humanamente bueno de los centuriones, entendidos como un s\u00ed\u00admbolo del ej\u00e9rcito romano, (a) El centuri\u00f3n de Cafama\u00fan aparece como un buen pros\u00e9lito, amigo de los jud\u00ed\u00ados a quienes favorece. As\u00ed\u00ad dicen a Jes\u00fas los ancianos de la comunidad, cuando interceden para que cure a su siervo enfermo: \u00abEs digno de que le concedas esto; porque ama a nuestra naci\u00f3n, y nos edific\u00f3 una sinagoga\u00bb (Lc 7,4). M\u00e1s que comandante de una instituci\u00f3n de violencia, que oprime a los jud\u00ed\u00ados (o cristianos), este centuri\u00f3n y sus soldados aparecen como representantes de un cuerpo de seguridad organizado y mantenido para bien de los ciudadanos de un imperio mundial. No ejerce represi\u00f3n, sino al contrario: est\u00e1 para impedirla y superarla, favoreciendo de esa forma la misma religi\u00f3n jud\u00ed\u00ada y cristiana (en la l\u00ed\u00adnea de Rom 13,1-7). (b) El centuri\u00f3n de la cruz. Constituye uno de los personajes m\u00e1s significativos de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica. Marcos sabe que los romanos han condenado a Jes\u00fas y que el ej\u00e9rcito imperial ha actuado de verdugo. Pero sabe algo m\u00e1s: en el fondo de la violencia de los soldados hay una posibilidad religiosa m\u00e1s alta: \u00abEl velo del templo se rasg\u00f3 en dos, de arriba abajo. El centuri\u00f3n que estaba de pie delante de \u00e9l, cuando vio que hab\u00ed\u00ada muerto de esta manera, dijo: \u00c2\u00a1Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios! Tambi\u00e9n estaban all\u00ed\u00ad algunas mujeres, mirando desde lejos. Entre ellas se encontraban Mar\u00ed\u00ada Magdalena, Mar\u00ed\u00ada la madre de Santiago el Menor y de Jos\u00e9, y Salom\u00e9\u00bb (Mc 15,38-40). La instituci\u00f3n religiosa (templo) es incapaz de entender y aceptar a Jes\u00fas. Pero le entienden y  aceptan, cada uno a su manera, este soldado y estas mujeres. El soldado sabe ver a Dios en la muerte de Jes\u00fas; las mujeres saben seguirle hasta la muerte. Este centuri\u00f3n es m\u00e1s que miembro de una instituci\u00f3n de violencia.<\/p>\n<p>(4) Los centuriones de Lucas. (2) Hechos. Hay en el libro de los Hechos cuatro centuriones (soldados) significativos. (a) Comelio, centuri\u00f3n de Cesarea (Hch 10). L\u00f3gicamente, el primer pagano convertido, como s\u00ed\u00admbolo y compendio de lo bueno dentro del imperio, ser\u00e1 para Lucas un centuri\u00f3n del ej\u00e9rcito romano, un hombre de oraci\u00f3n, que hace limosnas a favor de los pobres y que ama a los jud\u00ed\u00ados, (d) El tribuno de Jerusal\u00e9n. Cuando Pablo llega a Jerusal\u00e9n y quiere cumplir unos ritos sagrados de fidelidad al templo, se amotinan unos jud\u00ed\u00ados que quieren lincharle. Pues bien, el tribuno del puesto militar de la ciudad, un kiliarjo (o jefe de mil), le defiende, con sus centuriones y soldados. Por dos veces quieren lincharle unos jud\u00ed\u00ados amotinados; por dos veces le salvan los soldados romanos, impidiendo as\u00ed\u00ad que estalle la violencia en el pueblo (Hch 21,27-36; 23,12-35). (c) Julio, centuri\u00f3n humanitario, de la compa\u00f1\u00ed\u00ada Augusta. Pablo, testigo de Jes\u00fas, apela al juicio del c\u00e9sar y al c\u00e9sar de Roma le llevan, escoltado por un centuri\u00f3n humanitario que se llama Julio y que le permite relacionarse con los cristianos de los lugares por donde va pasando y le escucha con todo respeto a lo largo de una dura navegaci\u00f3n a trav\u00e9s de la zona oriental del Mediterr\u00e1neo, hasta llegar a Roma (Hch 27,1-3.6.11.31.42). (d) El soldado custodio. Al llegar a Roma \u00aba Pablo se le permiti\u00f3 vivir aparte, con un soldado que le custodiase\u00bb, hasta el momento del juicio (un strati\u00f3t\u00e9s: Hch 28,16). As\u00ed\u00ad reside por dos a\u00f1os, en el centro del Imperio, en un tipo de prisi\u00f3n domiciliaria, bajo la guardia de un soldado, pero predicando libremente el Reino (Hch 28,30-31). Lo que pasa despu\u00e9s no lo sabemos. Probablemente le condenan y ejecutan los romanos, pero Lucas no puede decirlo en su libro, pues ir\u00ed\u00ada en contra de su mensaje de evangelizaci\u00f3n del Imperio. Por eso concluye parad\u00f3jicamente su libro con la imagen de un Pablo custodiado por un militar y anunciando el Reino, (g) \u00bfUna conclusi\u00f3n? Estos datos de Lucas reflejan una tradici\u00f3n que ser\u00e1 fundamental para la pr\u00e1ctica posterior de la Iglesia. Cuando Lucas redacta sus libros se han desatado las primeras persecuciones o dificultades del Imperio contra la Iglesia. Pero a su juicio, la apertura a Roma y al Imperio debe continuar, como lo muestra su forma de entender a los soldados.<\/p>\n<p>Cf. X. Pikaza, El Se\u00f1or de los ej\u00e9rcitos. Historia y teolog\u00ed\u00ada de la guerra, PPC, Madrid 1997.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>soldados, guerra, violencia, Jes\u00fas). En la tradici\u00f3n del Nuevo Testamento ocupan un lugar destacado los centuriones, que pueden tomarse como representantes de los soldados del ej\u00e9rcito de ocupaci\u00f3n de Roma, o del ej\u00e9rcito vasallo que el rey Herodes ten\u00ed\u00ada en Galilea. 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