{"id":15749,"date":"2016-02-05T10:14:13","date_gmt":"2016-02-05T15:14:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/concepcion-por-el-espiritu\/"},"modified":"2016-02-05T10:14:13","modified_gmt":"2016-02-05T15:14:13","slug":"concepcion-por-el-espiritu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/concepcion-por-el-espiritu\/","title":{"rendered":"CONCEPCION POR EL ESPIRITU"},"content":{"rendered":"<p>1.Mateo<\/p>\n<p>(-> genealog\u00ed\u00adas, Mar\u00ed\u00ada, madre de Jes\u00fas, encamaci\u00f3n, nacimiento, Esp\u00ed\u00adritu Santo). El relato de la concepci\u00f3n y nacimiento de ese Cristo incluye diversos aspectos de car\u00e1cter teol\u00f3gico y antropol\u00f3gico, cristol\u00f3gico y eclesial que se deben precisar con cierto detalle. As\u00ed\u00ad lo haremos, fij\u00e1ndonos en los dos evangelios que han desarrollado el tema: Mateo y Lucas. Empezamos por Mateo.<\/p>\n<p>(1) Rasgos b\u00e1sicos. El evangelio de Mt no quiere contar simplemente una historia, sino confesar un misterio de fe, y lo hace de forma simb\u00f3lica y parad\u00f3jica, despu\u00e9s de haber presentado la genealog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas, a trav\u00e9s de Jos\u00e9, insertando en ella la trama y funci\u00f3n de cuatro mujeres irregulares (Tamar*, Rahab*, Rut*, Betsab\u00e9*) a trav\u00e9s de las cuales se expresa la acci\u00f3n providente de Dios. \u00abEl nacimiento de Jesucristo fue as\u00ed\u00ad: Estando desposada Mar\u00ed\u00ada su madre con Jos\u00e9, antes que cohabitaran, se hall\u00f3 que hab\u00ed\u00ada concebido del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Jos\u00e9 su esposo, como era justo, y no quer\u00ed\u00ada infamarla, quiso abandonarla en secreto. Y mientras pensaba en esto, he aqu\u00ed\u00ad un \u00e1ngel del Se\u00f1or que se le apareci\u00f3 en sue\u00f1os y le dijo: Jos\u00e9, hijo de David, no temas recibir a Mar\u00ed\u00ada tu mujer, porque lo que en ella es engendrado es del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Dar\u00e1 a luz un hijo y le pondr\u00e1s por nombre Jes\u00fas, porque \u00e9l salvar\u00e1 a su pueblo de sus pecados. Todo esto sucedi\u00f3 para que se cumpliese lo dicho por el Se\u00f1or por medio del profeta: Una virgen concebir\u00e1 y dar\u00e1 a luz un hijo y le pondr\u00e1 por nombre Emmanuel, que significa Dios con nosotros&#8230;\u00bb (Mt 1,18-23).<\/p>\n<p>(2) Conflicto de fondo. Podemos destacar los tres aspectos m\u00e1s significativos del texto, (a) Estamos ante un nacimiento irregular. En clave de ley, desde el punto de vista de Jos\u00e9, que es Hijo de David y portador de su promesa israelita, el surgimiento de Jes\u00fas resulta contrario al orden patriarcal, situ\u00e1ndose en las fronteras del mayor pecado posible, que es el adulterio o ruptura del orden familiar, (b) El esposo\/padre Jos\u00e9, que quiere abandonar a Mar\u00ed\u00ada, dej\u00e1ndola a su suerte, con el hijo en las entra\u00f1as, es el signo del mejor judaismo (nacionalismo o legalismo religioso de cualquier tipo), que es capaz de abandonar a otros hombres o mujeres cuando no caben en los supuestos religiosos y sociales que marcan el sentido de su vida, (c) Presencia superior de Dios. En contra de lo que pod\u00ed\u00ada esperar un judaismo legal y patriarcalista, Dios se expresa y act\u00faa a trav\u00e9s de esta mujer irregular, Mar\u00ed\u00ada, fecund\u00e1ndola por medio de su Esp\u00ed\u00adritu Santo. Ciertamente, el justo Jos\u00e9 es un hombre bueno, pero act\u00faa por ley, dentro de unos esquemas de naci\u00f3n y familia sagrada, que identifica la presencia de Dios con la obediencia a las estructuras de legalidad que defienden al propio grupo. Pues bien, el Dios de Mar\u00ed\u00ada supera los esquemas de esa legalidad y viene a mostrarse como creador de vida, por medio del Esp\u00ed\u00adritu Santo, de manera que puede definirse como \u00abDios con nosotros\u00bb. S\u00f3lo en esa perspectiva se puede hablar de una conversi\u00f3n y fe de Jos\u00e9: all\u00ed\u00ad donde parec\u00ed\u00ada reinar el orden de los padres de familia, seg\u00fan buena ley (patriarcalismo), emerge la m\u00e1s alta presencia y acci\u00f3n de Dios, por medio de Mar\u00ed\u00ada, mujer y madre, que aparece como signo de la fecundidad de Dios, en l\u00ed\u00adnea de gratuidad. Por eso, Jos\u00e9 (var\u00f3n israelita) debe convertirse, superando la ley de los varones, para aceptar la m\u00e1s alta acci\u00f3n y presencia creadora de Dios en Mar\u00ed\u00ada.    (3) M\u00e1s all\u00e1 del patriarcalismo. Los tres aspectos anteriores se encuentran vinculados: la presencia directa de Dios, expresada por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo en Mar\u00ed\u00ada, supera el nivel de paternidad humana (israelita, masculina) de Jos\u00e9. Naciendo de Mar\u00ed\u00ada virgen, Jes\u00fas desborda el patriarcalismo legal en que se mueve la genealog\u00ed\u00ada anterior de los varones, abri\u00e9ndose a la universalidad de lo humano. Por eso, debemos afirmar que el origen de Jes\u00fas resulta legalmente irregular. Por medio de Jos\u00e9, Jes\u00fas ser\u00e1 asumido en la familia israelita, pero no por sangre, sino por obediencia a Dios y por decisi\u00f3n creyente, en la l\u00ed\u00adnea de aquello que Pablo ha llamado la descendencia seg\u00fan la promesa, y no seg\u00fan la carne (Rom 9,8). Siendo jud\u00ed\u00ado (como muestra su genealog\u00ed\u00ada anterior de varones y su misi\u00f3n dirigida al pueblo de la alianza: cf. Mt 1,21), Jes\u00fas viene a presentarse desde ahora como m\u00e1s que un simple jud\u00ed\u00ado, como nuevo ser humano. Seg\u00fan eso, el evangelio de Mateo ha proyectado sobre la concepci\u00f3n aquellos dos rasgos que Pablo hab\u00ed\u00ada presentado y separado en Rom 1,3-4: (a) Jes\u00fas es Hijo de David seg\u00fan la carne; (b) Jes\u00fas es Hijo de Dios por la resurrecci\u00f3n. Seg\u00fan Mt 1,18-25, Jes\u00fas nace al mismo tiempo como Hijo de David israelita (como hijo de Jos\u00e9) y como Hijo de Dios (por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en Mar\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>(4) Rasgos centrales. Desde esa perspectiva podemos destacar los tres momentos centrales del pasaje, (a) Mar\u00ed\u00ada, su madre, estaba encinta, por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo (1,18). No se dice c\u00f3mo ha sido, no tiene que decirse, aunque por todo el contexto sabemos que la acci\u00f3n maternal de Dios sobrepasa el nivel legal-patriarcal de los varones, para inscribirse en el plano m\u00e1s hondo de una maternidad plena, representada por Mar\u00ed\u00ada, en la que se expresa y despliega el mismo poder de Dios. Lucas 1,26-38 ha presentado el di\u00e1logo de Dios con Mar\u00ed\u00ada. Mateo 1,18-23 ha preferido dejar la funci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada en un rico silencio apof\u00e1tico. Este es el nivel del mito-misterio, que no ha de entenderse como irracionalidad, sino como protorracionalidad: como origen y fuente de donde brotan todas las palabras. El ser humano no inventa su vida, ni logra encerrarla por leyes patriarcales, pues la fuente de la vida es el Esp\u00ed\u00adritu de Dios, que se expresa aho ra de forma ejemplar por medio de Mar\u00ed\u00ada, (b) Su padre humano, que aparece como Hijo de David (Mt 1,20), ha de acoger ese misterio en fe, superando el patriarcalismo geneal\u00f3gico y dej\u00e1ndose transformar por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios que obra en Mar\u00ed\u00ada, pues el nacimiento y obra de Jes\u00fas desborda el nivel de esperanza nacional, apareciendo como misterio de fe, por encima del nivel de los datos legales y biol\u00f3gicos. La ley jud\u00ed\u00ada ha regulado de forma minuciosa (alguien dir\u00ed\u00ada obsesiva) la identidad patriarcal de los varones, que quieren asegurar con toda fuerza su poder (su propiedad) sobre los hijos, imponiendo as\u00ed\u00ad una serie de normas muy detalladas sobre la sexualidad (sangre menstrual, pureza&#8230;) de las mujeres. Jos\u00e9 supera ese nivel, apareciendo as\u00ed\u00ad como creyente que acoge la obra de Dios y no como patriarca que define y regula con su acci\u00f3n la realidad (la vida humana), (c) El relato nos sit\u00faa ante el misterio de la creatividad suprahist\u00f3rica e hist\u00f3rica de Dios, que siendo fuente de vida primigenia\/eterna se ha expresado, de forma ejemplar y para siempre, en el signo maternal de Mar\u00ed\u00ada, dentro de la historia. Seg\u00fan las promesas, Jes\u00fas ha nacido como sperma o descendiente de Abrah\u00e1n (cf. Gal 3,15-20), del esperma de David seg\u00fan la carne, pero ha sido constituido Hijo de Dios en poder, seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu de Santidad, por la resurrecci\u00f3n de entre los muertos (Rom 1,3-4). Pues bien, seg\u00fan Mateo 1,18-25, todo eso se ha dado y revelado en el misterio de la concepci\u00f3n de Jes\u00fas, aceptada fielmente por Jos\u00e9: al aceptar la obra del Esp\u00ed\u00adritu de Dios y acoger a Mar\u00ed\u00ada como nueva madre mesi\u00e1nica, Jos\u00e9 debe superar el nivel de la filiaci\u00f3n israelita, recibiendo como Mes\u00ed\u00adas de Dios (e hijo propio) al hijo de Mar\u00ed\u00ada. As\u00ed\u00ad podemos hablar de una conversi\u00f3n cristol\u00f3gica de Jos\u00e9.<\/p>\n<p>CONCEPCI\u00ed\u201cN POR EL ESP\u00ed\u008dRITU<br \/>\n2.Lucas<\/p>\n<p>El relato de la concepci\u00f3n de Jes\u00fas en Lc 1,26-38, elaborado en forma de anunciaci\u00f3n*, ofrece una de las claves simb\u00f3licas m\u00e1s importantes para entender el conjunto de la Biblia cristiana. La novedad del relato de Lucas, frente al de Mateo, es que pone en el centro a Mar\u00ed\u00ada, que aparece y act\u00faa co  mo persona, con responsabilidad individual, escuchando a Dios y dialogando con \u00e9l, en colaboraci\u00f3n de fe. A Lucas no le importa ya la \u00abconversi\u00f3n de Jos\u00e9-Israel\u00bb, como a Mateo, sino la experiencia del di\u00e1logo y encuentro de Dios con Mar\u00ed\u00ada, como lugar de revelaci\u00f3n del misterio.<\/p>\n<p>(1)  El texto (Lc 1,26-38): \u00abAl sexto mes el \u00e1ngel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un var\u00f3n que se llamaba Jos\u00e9, de la casa de David; y el nombre de la virgen era Mar\u00ed\u00ada. Y entrando el \u00e1ngel en donde ella estaba, dijo: \u00c2\u00a1Salve, agraciada! El Se\u00f1or est\u00e1 contigo; bendita t\u00fa entre las mujeres. Mas ella, cuando le vio, se turb\u00f3 por sus palabras, y pensaba qu\u00e9 salutaci\u00f3n ser\u00ed\u00ada \u00e9sta. Entonces el \u00e1ngel le dijo: Mar\u00ed\u00ada, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y concebir\u00e1s en tu vientre, y dar\u00e1s a luz un hijo, y le pondr\u00e1s por nombre Jes\u00fas. Este ser\u00e1 grande, y ser\u00e1 llamado Hijo del Alt\u00ed\u00adsimo; y el Se\u00f1or Dios le dar\u00e1 el trono de David su padre; y reinar\u00e1 sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendr\u00e1 fin. Entonces Mar\u00ed\u00ada dijo al \u00e1ngel: \u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 esto pues no conozco var\u00f3n? Respondiendo el \u00e1ngel, le dijo: El Esp\u00ed\u00adritu Santo vendr\u00e1 sobre ti, y el poder del Alt\u00ed\u00adsimo te cubrir\u00e1 con su sombra; por lo cual tambi\u00e9n el Santo que nacer\u00e1 ser\u00e1 llamado Hijo de Dios. Y he aqu\u00ed\u00ad tu parienta Isabel que tambi\u00e9n ha concebido un hijo en su vejez; y \u00e9ste es el sexto mes para ella, la que llamaban est\u00e9ril; porque nada hay imposible para Dios. Entonces Mar\u00ed\u00ada dijo: He aqu\u00ed\u00ad la esclava del Se\u00f1or; h\u00e1gase en m\u00ed\u00ad seg\u00fan tu palabra\u00bb.<\/p>\n<p>(2) Divisi\u00f3n del texto. El \u00e1ngel Gabriel (\u00e1ngel*, anunciaci\u00f3n*) se identifica con el mismo Dios que act\u00faa. Teniendo eso en cuenta, el texto se puede dividir en tres partes, (a) Introducci\u00f3n (Lc 1,28). Dios saluda (\u00c2\u00a1Ave, al\u00e9grate!) y Mar\u00ed\u00ada se extra\u00f1a y turba porque ese saludo rompe los esquemas normales de palabra y cortes\u00ed\u00ada de este mundo. Suele ser el inferior el que comienza presentando sus respetos; aqu\u00ed\u00ad es Dios, ser Supremo, quien se inclina ante Mar\u00ed\u00ada y le ofrece su presencia, (b) Promesa y objeci\u00f3n (Lc 1,29-34). Dios le tranquiliza (\u00c2\u00a1no temas!), prometi\u00e9ndole precisamente aquello que Mar\u00ed\u00ada, como buena israelita y madre, hab\u00ed\u00ada deseado m\u00e1s que nada sobre el mundo: \u00c2\u00a1conce bir\u00e1s, tendr\u00e1s un hijo, ser\u00e1 grande, y Dios mismo le dar\u00e1 el trono de David su padre! Su hijo cumplir\u00e1 la esperanza de Israel, el sue\u00f1o y deseo de la humanidad entera. Pero Mar\u00ed\u00ada se atreve a objetar al mismo Dios: \u00c2\u00a1no conozco var\u00f3n! De tal forma se coloca en manos de Dios y purifica su deseo que, queri\u00e9ndolo todo (al mismo Dios), parece que no quiere nada (ni el encuentro normal con un var\u00f3n), (c) Esp\u00ed\u00adritu de Dios y voluntad de Mar\u00ed\u00ada (1,35-38). Dios acepta piadoso y reverente el argumento de su \u00abamiga\u00bb Mar\u00ed\u00ada. Ella le ha dicho que no quiere encerrarse simplemente en la l\u00ed\u00adnea de generaciones de la historia, como una mujer m\u00e1s en la espiral de deseos y conocimiento de varones. Dios lo acepta y responde a Mar\u00ed\u00ada dici\u00e9ndole que ponga su vida a la luz del m\u00e1s hondo deseo divino: \u00c2\u00a1vendr\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu Santo sobre ti&#8230;! Al escuchar esa propuesta, ella responde reverente y admirada: \u00c2\u00a1h\u00e1gase en m\u00ed\u00ad seg\u00fan tu palabra! Desde ah\u00ed\u00ad podemos interpretar ya el pasaje.<\/p>\n<p>(3) El protagonismo de Mar\u00ed\u00ada. Ella es una virgen (parthenon), es decir, una muchacha joven capaz de concebir. Est\u00e1 desposada con un hombre de la casa de David, es decir, con un pretendiente mesi\u00e1nico. Esto significa que puede tener hijos. Pues bien, en esa situaci\u00f3n se introduce Dios (el \u00e1ngel de Dios), dici\u00e9ndole que concebir\u00e1 y dar\u00e1 a luz un hijo que \u00abser\u00e1 Hijo del Alt\u00ed\u00adsimo y se sentar\u00e1 en el trono de David, su Padre\u00bb (1,31-32). La palabra del \u00e1ngel se sit\u00faa dentro de una l\u00ed\u00adnea rnesi\u00e1nica israelita, en el contexto de las promesas de David, cuyo hijo ser\u00e1 rey universal sobre los hombres. Pero Mar\u00ed\u00ada, que antes se hab\u00ed\u00ada turbado ante la presencia del \u00e1ngel (Lc 1,29), responde ahora con toda claridad y plantea una cuesti\u00f3n que sit\u00faa la propuesta de Dios sobre un plano m\u00e1s elevado: \u00ab\u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 esto pues no conozco var\u00f3n?\u00bb (1,34). El problema de fondo no es la virginidad o no virginidad de Mar\u00ed\u00ada, sino el tipo de filiaci\u00f3n de Jes\u00fas: \u00bfSer\u00e1 simplemente Hijo de David, en el nivel del mesianismo israelita? \u00bfSer\u00e1 Hijo de un modo distinto, superando (\u00c2\u00a1no negando!) el nivel de las relaciones de filiaci\u00f3n dav\u00ed\u00addica? Mar\u00ed\u00ada eleva as\u00ed\u00ad la pregunta y la sit\u00faa en un nivel que es propio de los creyentes cristianos que se sit\u00faan ante Jes\u00fas resucitado, al que conciben ya como Hijo de Dios (cf. Rom 1,1-3). Es  ta pregunta de Mar\u00ed\u00ada sirve para plantear el tema en su aut\u00e9ntico nivel y para confesar la novedad cristiana de la concepci\u00f3n o nacimiento por el Esp\u00ed\u00adritu. M\u00e1s que el aspecto biol\u00f3gico del tema importa aqu\u00ed\u00ad el aspecto personal, teol\u00f3gico: Jes\u00fas nace por gracia, en un plano de fe. Desde esa perspectiva, la pregunta de Mar\u00ed\u00ada se convierte en punto de partida de la respuesta m\u00e1s alta de Dios, que resuelve el tema: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu Santo vendr\u00e1 sobre ti, por eso lo que nazca ser\u00e1 llamado Santo, Hijo de Dios\u00bb (Lc 1,35). Por encima del plano biol\u00f3gico (sobre todo conocimiento o desconocimiento de var\u00f3n) se alza la presencia y obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que es acci\u00f3n y presencia escatol\u00f3gica de Dios, para quien nada es imposible (cf. Lc 1,37, con cita de Gn 18,14 en contexto de nacimiento providente). Este di\u00e1logo de engendramiento mesi\u00e1nico de Mar\u00ed\u00ada con Dios, a trav\u00e9s del \u00e1ngel, constituye el momento culminante del despliegue de la fe israelita. Diversos elementos del pasaje pueden ser tradicionales (el trono de David, Jes\u00fas como el Santo&#8230;), pero en conjunto expresan algo totalmente nuevo: la posibilidad de que un ser humano se ponga del todo en manos de Dios, en cuerpo y alma, diciendo \u00abSoy la Sierva del Se\u00f1or, que se haga (= que hagamos) su Palabra\u00bb (Lc 1,38), la posibilidad de que el mismo Dios nazca como humano. De esta forma ha recogido Lucas la historia y experiencia de Mar\u00ed\u00ada, para expresar por ella un elemento b\u00e1sico de la fe cristiana.<\/p>\n<p>CONCEPCI\u00ed\u201cN POR EL ESP\u00ed\u008dRITU<br \/>\n3.Lecturas<\/p>\n<p>(-> Esp\u00ed\u00adritu Santo, Hijo de Dios). Los evangelios de la infancia (Mt 1,18-25 y Lc 1,26-38) afirman que Jes\u00fas ha nacido por obra del Esp\u00ed\u00adritu de Dios, superando el plano c\u00f3smico de la concepci\u00f3n y gravidez, como ha dicho el \u00e1ngel a Jos\u00e9 (\u00ablo engendrado en Mar\u00ed\u00ada, tu esposa, proviene del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb: Mt 1,20) y a Mar\u00ed\u00ada (\u00abEl Esp\u00ed\u00adritu Santo vendr\u00e1 sobre ti\u00bb: Lc 1,35). Esos textos pueden leerse y entenderse de diversas formas.<\/p>\n<p>(1) Hay una lectura simbolizante de tipo antropol\u00f3gico. Seg\u00fan ella, el Esp\u00ed\u00adritu de la concepci\u00f3n ser\u00ed\u00ada un signo de la acci\u00f3n providente de Dios que gu\u00ed\u00ada la marcha de las cosas y de un modo especial la historia humana, tal como ha venido a centrarse en el surgimiento mesi\u00e1nico de Jes\u00fas: el Esp\u00ed\u00adritu no sustituye la funci\u00f3n biol\u00f3gica del padre humano, sino que act\u00faa en un nivel de fe, de creaci\u00f3n divina. Por eso, en plano f\u00ed\u00adsico, Jes\u00fas podr\u00ed\u00ada ser hijo de Mar\u00ed\u00ada y Jos\u00e9. Pero en otro plano debemos afirmar que ha sido concebido por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, siendo por ello expresi\u00f3n privilegiada del misterio de Dios. As\u00ed\u00ad se sit\u00faan ante el tema gran parte de los cristianos protestantes de los \u00faltimos decenios.<\/p>\n<p>(2) Hay una lectura espiritualista, de tipo ang\u00e9lico, representada de modo especial por el Cor\u00e1n. Seg\u00fan ella, el Esp\u00ed\u00adritu Santo se identifica en realidad con Gabriel, \u00e1ngel perfecto, esp\u00ed\u00adritu pur\u00ed\u00adsimo, que ha cohabitado limpiamente con Mar\u00ed\u00ada, de forma espiritual, sin contacto f\u00ed\u00adsico. Por esa raz\u00f3n, el surgimiento espiritual de Jes\u00fas (nacido de un Esp\u00ed\u00adritu Santo, no de Dios en s\u00ed\u00ad, ni de un var\u00f3n terreno) es signo de fe que deb\u00ed\u00adan creer (y no han cre\u00ed\u00addo) los jud\u00ed\u00ados; ese surgimiento nos sit\u00faa casi en un nivel de biolog\u00ed\u00ada espiritual.<\/p>\n<p>(3) Hay una lectura c\u00f3smica y escatol\u00f3gica, que entiende el tema a partir de Gn 1,1-2. Se dec\u00ed\u00ada en el principio que el Esp\u00ed\u00adritu de Dios aleteaba sobre las aguas del caos, para hacer as\u00ed\u00ad que germinaran, como manantial de vida c\u00f3smica. Pues bien, en los \u00faltimos tiempos, el mismo Esp\u00ed\u00adritu de Dios ha realizado su acci\u00f3n en Mar\u00ed\u00ada, volvi\u00e9ndola fecunda, engendradora del Hijo de Dios. En esa l\u00ed\u00adnea, Mar\u00ed\u00ada viene a presentarse como signo de la pasividad m\u00e1s perfecta, del m\u00e1s pleno acogimiento de la gracia salvadora de Dios: es la humanidad que recibe la Palabra de Dios en obediencia, la mujer que escucha en su mente (desde su mismo seno materno) la voz del misterio. En esa l\u00ed\u00adnea pueden situarse aquellos que interpretan a la Madre de Jes\u00fas como Madre Tierra en la que habita el Esp\u00ed\u00adritu de Dios, suscitando de esa forma al salvador.<\/p>\n<p>(4) Hay, finalmente, una lectura trinitaria del misterio, y, seg\u00fan ella, el surgimiento divino y humano de Jes\u00fas se corresponden. El Esp\u00ed\u00adritu Santo es potencia germinante, encuentro de amor que suscita y mantiene la vida. As\u00ed\u00ad decimos que Dios (Padre) engendra eternamente a su Hijo por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, es decir, en el contexto (abrazo,  seno) de su amor. De igual forma a\u00f1adimos que Dios padre engendra o suscita a Jes\u00fas en la historia, haciendo que nazca por medio de su Esp\u00ed\u00adritu, a trav\u00e9s de Mar\u00ed\u00ada. No es que el Esp\u00ed\u00adritu sea hip\u00f3stasis o simbolizaci\u00f3n femenina de Dios, como a veces se ha pensado; no es que se identifique de manera personal con Mar\u00ed\u00ada, como tambi\u00e9n se ha dicho. Pero es evidente que entre ambos (Esp\u00ed\u00adritu y Mar\u00ed\u00ada) hay una fuerte vinculaci\u00f3n. Por eso se puede ver a Mar\u00ed\u00ada como aquella mujer donde ha venido a expresarse de manera plena la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, para que as\u00ed\u00ad surja el Hijo de Dios sobre la tierra. En ese sentido, en contra de la visi\u00f3n musulmana, la Concepci\u00f3n por el Esp\u00ed\u00adritu no puede interpretarse como un milagro en clave de ciencia biol\u00f3gica, sino como una hierofan\u00ed\u00ada personal de Dios, que se encarna o manifiesta en Jes\u00fas de Nazaret, ser humano a quien vemos, en el \u00e1mbito de la fe, como el Hijo de Dios. As\u00ed\u00ad decimos que Jes\u00fas nace, al mismo tiempo, de Dios y de la historia, sin que un nacimiento sustituya al otro: nace totalmente de Dios y totalmente de lo humano (de Mar\u00ed\u00ada) por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo. As\u00ed\u00ad lo han contado, en perspectivas diversas y de forma insuperable, los evangelios* de la infancia (Lc 1-2 y Mt 1-2).<\/p>\n<p>Cf. M. COLERIDGE, Nueva lectura de la infancia de Jesils. La narrativa como cristolog\u00ed\u00ada en Lucas 1-2, El Almendro, C\u00f3rdoba 2000; R. E. BROWN, El nacimiento del Mes\u00ed\u00adas, Cristiandad, Madrid 1982; J. C. R. GARC\u00ed\u008dA PAREDES, Mariolog\u00ed\u00ada, Sap. Fidei, BAC, Madrid 1995; J. MCHUGH, La Madre de Jes\u00fas en el Nuevo Testamento, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1978; S. MU\u00ed\u2018OZ IGLESIAS, Los Evangelios de la Infancia I-IV, BAC, Madrid 1987; X. PIKAZA, Dios como Esp\u00ed\u00adritu y persona, Sec. Trinitario, Salamanca 1990; La nueva figura de Jesils, Estudios B\u00ed\u00adblicos, Verbo Divino, Estella 2003.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1.Mateo (-> genealog\u00ed\u00adas, Mar\u00ed\u00ada, madre de Jes\u00fas, encamaci\u00f3n, nacimiento, Esp\u00ed\u00adritu Santo). El relato de la concepci\u00f3n y nacimiento de ese Cristo incluye diversos aspectos de car\u00e1cter teol\u00f3gico y antropol\u00f3gico, cristol\u00f3gico y eclesial que se deben precisar con cierto detalle. 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