{"id":15771,"date":"2016-02-05T10:15:01","date_gmt":"2016-02-05T15:15:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/deudas-perdon-de-las\/"},"modified":"2016-02-05T10:15:01","modified_gmt":"2016-02-05T15:15:01","slug":"deudas-perdon-de-las","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/deudas-perdon-de-las\/","title":{"rendered":"DEUDAS, PERDON DE LAS"},"content":{"rendered":"<p>(-> jubileo, sab\u00e1tico). El tema del perd\u00f3n de las deudas est\u00e1 vinculado en el Antiguo Testamento con el a\u00f1o sab\u00e1tico: ciertamente, en un plano legal, las deudas han de cobrarse y pagarse, conforme a los principios del tali\u00f3n* aplicados en el campo econ\u00f3mico; pero en un plano mesi\u00e1nico ellas deben perdonarse.<\/p>\n<p>(1) Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a. En el Nuevo Testamento el tema aparece en el centro del Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a: \u00abAl que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo reh\u00fases\u00bb (Mt 5,42). \u00abSi prest\u00e1is a aquellos de quienes esper\u00e1is devoluci\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 m\u00e9rito ten\u00e9is? Porque tambi\u00e9n los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y ser\u00e1 vuestro galard\u00f3n grande, y ser\u00e9is hijos del Alt\u00ed\u00adsimo; porque \u00e9l es benigno para con los ingratos y malos. Sed, pues, misericordiosos, como tambi\u00e9n vuestro Padre es misericordioso&#8230; Dad, y se os dar\u00e1: una medida buena, apretada, remecida y rebosante\u00bb (Lc 6,34-38).<\/p>\n<p>(2) Padrenuestro. El perd\u00f3n de las deudas aparece de forma sorprendente en el centro del Padrenuestro. Seg\u00fan Lc 11,4, le pedimos a Dios que perdone nuestros pecados (= hamart\u00ed\u00adas), como nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo (panti opheilonti h\u00e9min); esta oraci\u00f3n supone as\u00ed\u00ad que en relaci\u00f3n con Dios tenemos pecados, mientras que en relaci\u00f3n con el pr\u00f3jimo tenemos deudas. Lo que son los pecados en referencia a Dios (nos impiden comunicarnos con \u00e9l) son las deudas en relaci\u00f3n con nuestros pr\u00f3jimos (nos impiden vivir en transparencia). A diferencia de Lucas, Mt 6,12, que recoge sin duda la tradici\u00f3n m\u00e1s antigua y cercana a Jes\u00fas, pone en ambos casos deudas (= opheil\u00e9mata), unificando as\u00ed\u00ad los dos lenguajes: pedimos a Dios que perdone lo que nosotros le debemos, diciendo que nosotros perdonamos a nuestros deudores. Tanto en relaci\u00f3n con Dios como en relaci\u00f3n con el pr\u00f3jimo, las deudas implican una actitud legal: son algo que podemos exigir a los dem\u00e1s, incluso por la fuerza. Pues bien, el perd\u00f3n de las deudas, tanto en relaci\u00f3n con Dios como en relaci\u00f3n con el pr\u00f3jimo, supone que podemos y debemos superar el plano legal, de salario y deuda, de norma y castigo, para pasar al nivel de la gratuidad radical. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas nos sit\u00faa en un plano de la comunicaci\u00f3n creadora, de perd\u00f3n y amor total de Dios, que nosotros podemos traducir en forma de perd\u00f3n interhumano. Pedimos a Dios que nos perdone porque sabemos que nos perdona, gratuitamente, haciendo as\u00ed\u00ad posible que nosotros tambi\u00e9n nos perdonemos, no en un plano puramente religioso (pecados y ofensas), sino en el plano econ\u00f3mico (deudas).<\/p>\n<p>(3) Superaci\u00f3n del plano monetario. Este es el mensaje que est\u00e1 en el fondo de la par\u00e1bola del administrador infiel (cf. Mt 18,23-35), donde el gran se\u00f1or perdona las deudas de aquel que le debe una fortuna inmensa, esperando que el perdonado perdone a su vez, de tal forma que se inicie con eso un camino de gratuidad. Ese perd\u00f3n de Dios es gratuito, pero no barato, es generoso, pero no indiferente, pues a Dios le importa que nosotros respondamos. Por eso, la misma oraci\u00f3n del Padrenuestro nos invita a seguir pidiendo: \u00ab\u00c2\u00a1como nosotros perdonamos a nuestros deudores!\u00bb (tanto en el texto de Lucas como en el de Mateo). Esta petici\u00f3n del Padrenuestro desborda el nivel del juicio, que se expresa por ejemplo en Dn 7,10, donde se dice que \u00abse abrieron los libros\u00bb, para responder a cada uno seg\u00fan sus acciones. Esa petici\u00f3n nos lleva a interpretar de un modo no legal otros textos del mismo evangelio de Mateo donde parece que el juicio de Dios se sit\u00faa todav\u00ed\u00ada en el plano de las deudas (cf. Mt 13,18-43). Una vez que se toma este motivo del perd\u00f3n de las deudas como centro del Evangelio (al lado de la exigencia de superar el juicio y de la palabra del amor al enemigo), toda la interpretaci\u00f3n de la Biblia se transforma.<\/p>\n<p>Cf. P. DebergE, El dinero en la Biblia: ni pobre ni rico, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 2000; R. Gnuse, Comunidad y propiedad en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, Buena Noticia 16, Verbo Divino, Estella 1987.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(-> jubileo, sab\u00e1tico). 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