{"id":15774,"date":"2016-02-05T10:15:07","date_gmt":"2016-02-05T15:15:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/discipulos-de-jesus\/"},"modified":"2016-02-05T10:15:07","modified_gmt":"2016-02-05T15:15:07","slug":"discipulos-de-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/discipulos-de-jesus\/","title":{"rendered":"DISCIPULOS DE JESUS"},"content":{"rendered":"<p>1.Hombres y mujeres<\/p>\n<p>Galilea, pobres, mujeres). Jes\u00fas ofreci\u00f3 su mensaje de Reino y su gesto de solidaridad en los campos y pueblos de su tierra (Galilea), abriendo su experiencia para todos: varones y mujeres, pobres y ricos, adultos y ni\u00f1os. No qued\u00f3 en un desierto, donde hab\u00ed\u00ada estado primero con Juan Bautista. Pero tampoco actu\u00f3 en las ciudades de mayor\u00ed\u00ada jud\u00ed\u00ada de Galilea (S\u00e9foris, Tiber\u00ed\u00adades) o de su entorno (Tiro, Gerasa), probablemente porque desconfiaba de las estructuras urbanas, dominadas por una organizaci\u00f3n clasista que reproduc\u00ed\u00ada las tramas de dominaci\u00f3n del Imperio romano. Quiso ser universal desde las zonas campesinas donde habitaban los humildes, mujeres y varones, excluidos de la gran sociedad de consumo y poder de su tiempo. De esa forma volvi\u00f3 a los or\u00ed\u00adgenes de la vida humana, de manera que en su mensaje pod\u00ed\u00adan caber (desde Israel) todos los hombres y mujeres, por encima de las leyes de separaci\u00f3n nacional, social o religiosa que trazaba la cultura dominante.<\/p>\n<p>(1) Las gentes de Jes\u00fas. Por eso acogi\u00f3 en su movimiento y vincul\u00f3 en su Reino a todos los que quisieran escucharle y seguirle, sin imponerles normas especiales de pureza o de conocimiento, como hac\u00ed\u00adan otros grupos del tiempo, entre ellos los esenios y los fariseos. (a) Pobres. Los primeros destinatarios del mensaje de Jes\u00fas eran los pobres*, publ\u00ed\u00adcanos y prostitutas, hambrientos y enfermos, expulsados del sistema (hu\u00e9rfanos, viudas, extranjeros). Para ellos vivi\u00f3, desde ellos quiso iniciar su movimiento, de tal forma que la misi\u00f3n y la unidad del cristianismo posterior depende de ellos. Para ser destinatarios del Reino de Jes\u00fas no necesitan ninguna cualidad social o intelectual, solamente el hecho de estar necesitados, (b) Simpatizantes. Adem\u00e1s de esos pobres, y a veces entre ellos, Jes\u00fas ten\u00ed\u00ada simpatizantes y amigos, varones y mujeres, pertenecientes a la sociedad media de su tiempo, que continuaban viviendo en las casas y campos por donde \u00e9l pasaba anunciando el Reino y curando a los enfermos. Estos son los que formar\u00e1n las comunidades o iglesias de Galilea. Pero Jes\u00fas no quiso crear con ellos una iglesia, en el sentido posterior, una comunidad organizada, con sus ritos de iniciaci\u00f3n (como en Qumr\u00e1n* e incluso entre algunas comunidades de fariseos). Sus amigos y seguidores segu\u00ed\u00adan formando parte de las instituciones sociales establecidas (sinagoga, pueblo israelita), (c) Seguidores. Al lado de esos \u00abamigos de las casas\u00bb, Jes\u00fas ten\u00ed\u00ada disc\u00ed\u00adpulos o se guidores estrictamente dichos, que dejaban casas y posesiones para caminar con \u00e9l, anunciando y preparando la llegada del reino de Dios. Eran seguidores en sentido estricto, personas que asum\u00ed\u00adan un tipo de itinerancia mesi\u00e1nica, caminando por los pueblos y aldeas de Galilea, proclamando y acelerando la llegada del Reino. Jes\u00fas caminaba as\u00ed\u00ad, rodeado de socios y colaboradores, varones y mujeres, que asumir\u00e1n y desarrollar\u00e1n despu\u00e9s su movimiento, desde una perspectiva de seguimiento y entrega radical, de forma itinerante, imitando quiz\u00e1 el ideal de los israelitas antiguos que caminaban hacia la tierra prometida. Ellos, los disc\u00ed\u00adpulos itinerantes, que dejan casa, familia y posesiones, para formar una comunidad m\u00f3vil en torno a Jes\u00fas, son un elemento esencial del despliegue cristiano, entendido en su radicalidad. (d) Los Doce. Jes\u00fas convoc\u00f3 finalmente a Doce* disc\u00ed\u00adpulos especiales a quienes instituy\u00f3 como representantes y mensajeros del nuevo Israel (signo de la totalidad israelita, representada por las doce tribus). As\u00ed\u00ad les mando, ya en el tiempo de su vida, para anunciar la llegada del Reino, sin autoridad administrativa o sacral (no eran sacerdotes), sino como n\u00facleo o coraz\u00f3n de la nueva humanidad reconciliada. Por su especial simbolismo, que retoma la figura de los doce Patriarcas de Israel, esos Doce ten\u00ed\u00adan que ser varones. Con estos cuatro tipos de personas (pobres, amigos sedentarios, disc\u00ed\u00adpulos itinerantes y los Doce) inicio Jes\u00fas su movimiento que desde Israel (las doce tribus) deb\u00ed\u00ada abrirse y se abri\u00f3 pronto a los pobres del entorno, israelitas o no israelitas.<\/p>\n<p>(2) Las mujeres de Jes\u00fas. Introducci\u00f3n (ungido*, sepulcro*, resurrecci\u00f3n*). Uno de los datos m\u00e1s significativos del movimiento de Jes\u00fas es la existencia de mujeres, que comparten con los hombres llamada, camino y tareas. Por la importancia que este dato tiene para la Iglesia posterior, hemos querido destacarlo de un modo especial. El testimonio de los evangelios resulta un\u00e1nime. Marcos sabe que unas mujeres siguieron y sirvieron a Jes\u00fas (Mc 15,40.47; 16,1). Lucas lo tematiza diciendo: \u00abAconteci\u00f3 despu\u00e9s, que \u00e9l andaba de ciudad en ciudad y de aldea en aldea, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios. Los Doce iban con \u00e9l, y tambi\u00e9n algunas mujeres que hab\u00ed\u00adan sido sanadas de esp\u00ed\u00adritus malignos y de enfermedades: Mar\u00ed\u00ada, llamada Magdalena, de la cual hab\u00ed\u00adan salido siete demonios; Juana, la mujer de Cuza, administrador de Herodes; Susana, y muchas otras. Ellas les serv\u00ed\u00adan con sus bienes\u00bb (Lc 8,1-3). Este dato ha de entenderse en dos planos. (1) Desde la peculiaridad del mensaje de Jes\u00fas, que no aparece como fundador de un movimiento de pureza, ni de estudio-conocimiento, en el que no tendr\u00ed\u00adan cabida entonces las mujeres, sino como portador de un mensaje de Dios para todos. (2) Desde una nueva valoraci\u00f3n de la vida humana, en la que se supera una distinci\u00f3n de funciones entre hombres y mujeres que hab\u00ed\u00ada determinado la historia anterior del judaismo.<\/p>\n<p>(3) Las mujeres de la tumba. Quiz\u00e1 el dato m\u00e1s significativo en el discipulado de las mujeres es el hecho de que ellas aparezcan en el comienzo de la experiencia y misi\u00f3n pascual, de manera que puede afirmarse que han sido las fundadoras de la Iglesia, antes que Pedro y los doce. Ellas hab\u00ed\u00adan acompa\u00f1ado a Jes\u00fas durante el tiempo de la vida y no le hab\u00ed\u00adan traicionado en el juicio, sino que estuvieron cerca de la cruz y quisieron acompa\u00f1arle hasta despu\u00e9s de su muerte (quisieron llorar por \u00e9l, guardando su luto), como recuerdan los textos de la pasi\u00f3n de Marcos (15,40.47). Sin embargo, como supone el mismo Evangelio (Mc 16,1-8), ellas no pudieron culminar los ritos funerarios, pues no lograron encontrar el cuerpo que buscaban, por razones que siguen siendo misteriosas, (a) Porque la tumba donde hab\u00ed\u00adan colocado a Jes\u00fas se encontr\u00f3 despu\u00e9s vac\u00ed\u00ada, (b) O porque los soldados romanos hab\u00ed\u00adan arrojado el cad\u00e1ver a una fosa com\u00fan de ajusticiados, sin que familiares o amigos pudieran despedirle de un modo sagrado, (c) O porque unos delegados del Sanedr\u00ed\u00adn jud\u00ed\u00ado hab\u00ed\u00adan enterrado los cad\u00e1veres de los tres ajusticiados, para que no colgaran insepultos, ensuciando la tierra en un d\u00ed\u00ada de fiesta y para que disc\u00ed\u00adpulos o amigos no pudieran utilizarlos para sus propios fines. Humanamente hablando, la falta del cad\u00e1ver amigo resulta terrible, pues un muerto sin buen enterramiento es algo escandaloso. En este contexto se inscribe la novedad  pascual de las mujeres. Todo nos permite suponer que ellas no tuvieron ni siquiera el consuelo de tocar y amortajar (despedir) el cad\u00e1ver del amigo muerto, honr\u00e1ndolo con buenas ceremonias funerarias y poni\u00e9ndole as\u00ed\u00ad en manos de Dios.<\/p>\n<p>(4) Mujeres de la pascua. Pues bien, lo que pod\u00ed\u00ada haber sido un rito emocionado, pero pasajero, de embalsamamiento y llanto f\u00fanebre (\u00c2\u00a1un entierro heroico!) se transform\u00f3, por la misma experiencia del amor que triunfa de la muerte, en certeza superior de una Vida y Presencia mesi\u00e1nica de Dios. Mar\u00ed\u00ada Magdalena y las mujeres (entre las que podemos contar a la madre de Jes\u00fas, leyendo de forma unitaria los textos de Mc 15,40.47; 16,1 y Jn 19,35-27) descubrieron, por una experiencia propia (distinta de la de Pedro y de los Doce), que Jes\u00fas estaba vivo, es decir, resucitado, en ellas y con ellas, ofreci\u00e9ndoles su amor culminado y confi\u00e1ndoles la tarea de continuar su movimiento, en nombre de todos los m\u00e1rtires del mundo. Es posible que las mujeres iniciaran caminos de experiencia pascual y creaci\u00f3n comunitaria (iglesia) que la tradici\u00f3n posterior, dominada por varones, ha dejado en la penumbra o silenciado. En principio, ellas no dependen de Pedro y de los Doce, no son depositarlas sumisas de una autoridad m\u00e1s alta o de un mensaje que reciben a trav\u00e9s de unos varones, sino que emergen como cristianas aut\u00f3nomas y, todav\u00ed\u00ada m\u00e1s, como creadoras primeras de la Iglesia. No se puede hablar de potestad o dominio de Pedro sobre ellas. Por su parte, Pablo supone que ellas realizan una funci\u00f3n esencial de misioneras y dirigentes de las comunidades, lo mismo que los hombres (cf. Gal 3,28; Rom 16), a pesar de que no las cita como testigos oficiales de la pascua (1 Cor 15,3-9). Ciertamente, la tradici\u00f3n posterior, transmitida b\u00e1sicamente por varones, ha supuesto que el \u00e1ngel de Dios o Jes\u00fas resucitado les pidi\u00f3 que fueran y dijeran lo que sent\u00ed\u00adan y sab\u00ed\u00adan a Pedro y los restantes disc\u00ed\u00adpulos (cf. Marcos 16; Juan 20). Es muy posible que ellas fueran a compartir su experiencia con Pedro (en contra de una lectura parcial de Mc 16,7-8), pero no lo hicieron para someterse a Pedro y ser en adelante subordinadas, sino todo lo contrario: para dar testimonio de una experien cia com\u00fan, propia de Jes\u00fas, que se abre y expresa igualmente a trav\u00e9s de varones y mujeres. Por eso, la experiencia pascual de la Iglesia tiene varios puntos de partida, entre los que podemos contar con uno m\u00e1s propio de varones (con Pedro) y otro m\u00e1s de mujeres (con Mar\u00ed\u00ada Magdalena, a la que seg\u00fan Mc 16,9 se apareci\u00f3 Jes\u00fas, como a primera testigo de la pascua). Este doble punto de partida constituye un dato irrenunciable de la Iglesia, aunque algunas comunidades posteriores lo hayan silenciado hasta el d\u00ed\u00ada de hoy. Las mujeres descubrieron y pusieron de relieve (cultivaron) una experiencia pascual originaria, que est\u00e1 en la base de toda la Iglesia posterior. La experiencia pascual de las mujeres, vinculada a una tumba vac\u00ed\u00ada, permiti\u00f3 que muchos cristianos superaran el riesgo de pura apocal\u00ed\u00adptica de algunas comunidades (que tend\u00ed\u00adan a esperar a Jes\u00fas, con los brazos cruzados). Las mujeres supieron que lo importante era amar como hab\u00ed\u00ada amado Jes\u00fas, creando en su nombre grupos de experiencia mesi\u00e1nica, a partir de los rechazados y excluidos, de los crucificados y asesinados, como Jes\u00fas. De esa forma ofrecieron una contribuci\u00f3n esencial al cristianismo, conforme a los relatos evang\u00e9licos. Ellas fueron, con Pedro y con los Doce (desde perspectivas distintas), las cristianas m\u00e1s antiguas, las fundadoras de la Iglesia. L\u00f3gicamente, las mujeres no pudieron ni quisieron crear una Iglesia distinta (s\u00f3lo de mujeres), sino que se integraron (quisieron integrarse) en la \u00fanica comunidad, que tampoco es de varones, sino de todos (varones y mujeres), a partir de Jes\u00fas, el gran rechazado, que es Principio y Centro de la nueva humanidad reconciliada. Ellas, con Pedro y los Doce, son garantes de la realidad y obra del Cristo (cf. Mc 16,78). El testimonio cristiano y eclesial de estas mujeres sigue abierto y pendiente todav\u00ed\u00ada, pues no ha llegado a expresarse plenamente en la tradici\u00f3n posterior de la Iglesia.<\/p>\n<p>Cf. E. BAUTISTA, La mujer en la Iglesia primitiva, Verbo Divino, Estella 1993; G. LOHFINK, La Iglesia que Jesils quer\u00ed\u00ada. Dimensi\u00f3n comunitaria de la fe cristiana, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1998; Ph. PERKINS, Resurrection, New Testament Witness and Contemporary Reflection, Chapman, Londres 1984; M. SaWICKI, Seeing the Lord. Resurrection and  Early Christian Practices, Fortress, Mine\u00e1polis 1994; E. W. STEGEMANN y W. STEGEMANN, EListoria social del cristianismo primitivo. Los inicios en el judaismo y las comunidades cristianas en el mundo mediterr\u00e1neo, Verbo Divino, Estella 2001; X. TUNC, Tambi\u00e9n las mujeres segu\u00ed\u00adan a Jes\u00fas, Presencia Teol\u00f3gica 98, Sal Terrae, Santander 1999.<\/p>\n<p>DISC\u00ed\u008dPULOS DE JES\u00daS<br \/>\n2. El Disc\u00ed\u00adpulo Amado<\/p>\n<p>(-> Juan evangelista, amor, Pedro). Hacia el a\u00f1o 100-110 d.C., una comunidad cristiana muy especial, de origen jud\u00ed\u00ado, que hab\u00ed\u00ada empezado a desarrollarse en Jerusal\u00e9n y despu\u00e9s (quiz\u00e1 tras la guerra del 67-70) en alguna zona del entorno (Siria-Transjordania o Asia Menor), animada por un enigm\u00e1tico \u00abdisc\u00ed\u00adpulo amado de Jes\u00fas\u00bb, se integr\u00f3 en la Gran Iglesia. Los fieles de esa comunidad trajeron consigo un evangelio (Juan, Jn) que constituye uno de los testimonios m\u00e1s altos del cristianismo.<\/p>\n<p>(1) No sabemos qui\u00e9n era&#8230; Su identidad resulta muy dif\u00ed\u00adcil de precisar; algunos le han identificado con Juan* el zebedeo, pero las razones para ello no son convincentes. Otros piensan que puede ser el mismo L\u00e1zaro, a quien Jes\u00fas amaba (cf. Jn 11,5.28). Pero todo nos permite suponer que el evangelio ha querido mantener en la sombra la identidad de este disc\u00ed\u00adpulo, para que los lectores puedan identificarse con \u00e9l. Es el disc\u00ed\u00adpulo que se reclina y apoya su cabeza sobre el pecho de Jes\u00fas, en la \u00faltima cena, en gesto de hondo car\u00e1cter simb\u00f3lico, que implica intimidad, como indica la conversaci\u00f3n que sigue, que lo relaciona de un modo especial con Pedro (relaci\u00f3n positiva) y con Judas (relaci\u00f3n negativa) (Jn 13,21-27). Todo nos permite suponer que sigue siendo el que acompa\u00f1a a Pedro tras el prendimiento y que, siendo amigo (conocido) del Sumo Sacerdote, consigue que a Pedro le abran tambi\u00e9n la puerta de la casa donde se celebra el juicio de Jes\u00fas (cf. Jn 18,1516). Esta amistad del disc\u00ed\u00adpulo amado con el Sumo Sacerdote constituye uno de los grandes enigmas del evangelio de Juan. Los que han pensado que era una simple referencia laboral (el disc\u00ed\u00adpulo amado [= Juan Zebedeo] llevar\u00ed\u00ada el pescado a la casa de los sumos sacerdotes) no han entendido el simbolismo del evangelio, que quiere presentar al disc\u00ed\u00adpulo amado como alguien que est\u00e1 cerca de la \u00e9lite sacerdotal jud\u00ed\u00ada. Este disc\u00ed\u00adpulo amado se mantiene bajo la cruz, donde no est\u00e1 Pedro y donde \u00e9l aparece ya como signo de una Iglesia que acoge a la Madre de Jes\u00fas, representando as\u00ed\u00ad la unidad del Antiguo y del Nuevo Testamento, de Israel y de la Iglesia (Jn 19,26-27). El disc\u00ed\u00adpulo amado y Pedro siguen juntos tras la muerte de Jes\u00fas y, por indicaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada Magdalena, corren al sepulcro vac\u00ed\u00ado, donde ven el sudario y las vendas, cuidadosamente dobladas. Ese signo basta para que el disc\u00ed\u00adpulo amado crea en Jes\u00fas resucitado.<\/p>\n<p>(2) Pedro se hace disc\u00ed\u00adpulo amado. El testimonio b\u00e1sico sobre el disc\u00ed\u00adpulo amado aparece en Jn 21, donde lo vemos de nuevo con Sim\u00f3n Pedro. La Gran Iglesia (Pedro) admite en su instituci\u00f3n a los seguidores del disc\u00ed\u00adpulo amado. Por su parte la comunidad del disc\u00ed\u00adpulo amado incluye al final de su evangelio un cap\u00ed\u00adtulo en el que admite la autoridad de Pedro, con sus estructuras eclesiales (Jn 21). Ese cap\u00ed\u00adtulo (Jn 21) es resultado de un pacto institucional, realizado a finales del siglo I d.C., entre la Gran Iglesia de Pedro y la comunidad del disc\u00ed\u00adpulo amado. No quiere narrar hechos distintos, nuevas historias antes ignoradas sobre Jes\u00fas y sus disc\u00ed\u00adpulos pascuales, sino recrear la esencia cristiana, vinculando la comunidad del disc\u00ed\u00adpulo amado y la Gran Iglesia de Pedro (a la que alude tambi\u00e9n Mt 16,18-19). Los s\u00ed\u00admbolos (pesca milagrosa, comida a la orilla del lago&#8230;) son tradicionales (cf. Lc 5,111). Nueva es la interpretaci\u00f3n. El relato comienza con Sim\u00f3n Pedro, que dice voy a Pescar. Sin este principio no hubiera habido Iglesia, como han indicado otros testimonios de Mt y LcHch. Se le juntan varios disc\u00ed\u00adpulos, hasta Siete (como los helenistas de Hch 6): Pedro, Tom\u00e1s, Natanael, dos zebedeos (Santiago y Juan) y dos cuyo nombre no se cita (Jn 21,2). Uno (\u00bfzebedeo, desconocido?) es el disc\u00ed\u00adpulo amado. Son Siete (como los helenistas de Hch 6-7), no Doce como los ap\u00f3stoles de Jerusal\u00e9n. \u00abSubieron a la barca y esa noche no pescaron nada\u00bb. Amanec\u00ed\u00ada y estaba Jes\u00fas a la orilla, pero los disc\u00ed\u00adpulos no sab\u00ed\u00adan que era \u00e9l. Jes\u00fas les dijo. \u00ab\u00c2\u00a1Muchachos! \u00bfTen\u00e9is algo de comer?\u00bb. Respondieron: \u00ab\u00c2\u00a1No!\u00bb. El les dijo: \u00ab\u00c2\u00a1Echad la red a la derecha de la barca y encontrar\u00e9is!\u00bb. La echaron y  no pod\u00ed\u00adan arrastrarla por la cantidad de peces. Entonces, el disc\u00ed\u00adpulo al que Jes\u00fas amaba dice a Pedro: \u00c2\u00a1Es el Se\u00f1or!\u00bb&#8230; (Jn 21,3-7). Pedro ha dirigido la faena, pero no sabe ver, sino que depende de otros, y especialmente del disc\u00ed\u00adpulo amado, para descubrir as\u00ed\u00ad a Jes\u00fas que espera en la orilla, recibiendo los peces que le traen y ofreci\u00e9ndoles el pan y el pez del Reino. \u00abDespu\u00e9s que comieron, Jes\u00fas dijo: \u00abSim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas m\u00e1s que \u00e9stos?\u2020\u009d. Lc dijo: \u00ab\u00c2\u00a1S\u00ed\u00ad, Se\u00f1or! T\u00fa sabes que te quiero\u2020\u009d. Lc dijo: \u00ab\u00c2\u00a1Apacienta mis corderos!&#8230;\u2020\u009d (Jn 21,15-17). En este contexto volvemos a descubrir la vinculaci\u00f3n y diferencia entre Pedro y el disc\u00ed\u00adpulo amado. Ambos han estado en la barca de la pesca; ambos deben seguir vinculados. Pedro tiene que aprender a amar a Jes\u00fas; el disc\u00ed\u00adpulo amado debe aceptar el ministerio de Pedro.<\/p>\n<p>(3) El disc\u00ed\u00adpulo amado permanece. Pues bien, despu\u00e9s de recordar que Pedro ha cumplido bien su tarea y ha muerto por Jes\u00fas, el evangelista a\u00f1ade que \u00abJes\u00fas le dijo \u00c2\u00a1S\u00ed\u00adgueme! Pero Pedro, volvi\u00e9ndose, vio que tambi\u00e9n le segu\u00ed\u00ada el disc\u00ed\u00adpulo amado&#8230; y dijo a Jes\u00fas \u00bfY \u00e9ste qu\u00e9? Jes\u00fas le respondi\u00f3: Si yo quiero que \u00e9l permanezca hasta mi vuelta, \u00bfa ti qu\u00e9? T\u00fa s\u00ed\u00adgueme\u00bb (Jn 21,21 22). Pedro ha recibido una autoridad de amor y debe ejercerla siguiendo a Jes\u00fas y cuidando a las ovejas. Pero no puede imponerse sobre el disc\u00ed\u00adpulo amado, ni fiscalizarle. Contra la patolog\u00ed\u00ada de un pastor (jerarca) que quiere tener la exclusiva y vigila a los dem\u00e1s, eleva nuestro texto el buen recuerdo de Pedro ya muerto que ha dejado a su vera un lugar para el disc\u00ed\u00adpulo amado, el recuerdo de un disc\u00ed\u00adpulo amado que supo mantenerse al lado de Pedro.<\/p>\n<p>Cf. R. E. Brown, La comunidad del disc\u00ed\u00adpulo amado. Estudio de la eclesiolog\u00ed\u00ada ju\u00e1nica, BEB 43, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1987.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1.Hombres y mujeres Galilea, pobres, mujeres). Jes\u00fas ofreci\u00f3 su mensaje de Reino y su gesto de solidaridad en los campos y pueblos de su tierra (Galilea), abriendo su experiencia para todos: varones y mujeres, pobres y ricos, adultos y ni\u00f1os. 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