{"id":15778,"date":"2016-02-05T10:15:15","date_gmt":"2016-02-05T15:15:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dones\/"},"modified":"2016-02-05T10:15:15","modified_gmt":"2016-02-05T15:15:15","slug":"dones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dones\/","title":{"rendered":"DONES"},"content":{"rendered":"<p>Siete dones, siete esp\u00ed\u00adritus   (-> siete, Iglesia). La tradici\u00f3n cat\u00f3lica ha puesto de relieve los siete dones o esp\u00ed\u00adritus de los que habla la traducci\u00f3n latina de Is 11,1-3 (cf. Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica 1992, n. 1831). El texto original hebreo habla m\u00e1s bien de seis esp\u00ed\u00adritus: \u00abUn reto\u00f1o brotar\u00e1 del tronco de Jes\u00e9 y un v\u00e1stago de sus ra\u00ed\u00adces dar\u00e1 fruto. Sobre \u00e9l reposar\u00e1 el esp\u00ed\u00adritu de Yahv\u00e9: esp\u00ed\u00adritu de sabidur\u00ed\u00ada y de entendimiento, esp\u00ed\u00adritu de consejo y fortaleza, esp\u00ed\u00adritu de conocimiento y temor de Yahv\u00e9. El se deleitar\u00e1 en el temor de Yahv\u00e9\u00bb. Pues bien, la traducci\u00f3n de la Vulgata ha interpretado el texto diciendo: \u00abEt requiescet super eum spiritus Domini: spiritus sapientiae et intellectus, spiritus consilii et fortitudinis, spiritus scientiae et pietatis et replebit eum spiritus timoris Domini\u00bb. Al final del texto hebreo se repet\u00ed\u00ada, por paralelismo literario, el esp\u00ed\u00adritu de temor; pero el texto latino pone \u00abpiedad\u00bb en lugar del primer \u00abtemor\u00bb. De esa forma quedan los siete dones del Esp\u00ed\u00adritu, que la tradici\u00f3n cat\u00f3lica ha destacado: sabidur\u00ed\u00ada y entendimiento, consejo y fortaleza, conocimiento, piedad y temor de Dios. La existencia de siete esp\u00ed\u00adritus constituye un dato tradicional en tiempos de Jes\u00fas, tanto en sentido negativo como positivo. Los sin\u00f3pticos hablan de siete esp\u00ed\u00adritus malos que se adue\u00f1an de los hombres (cf. Lc 11,26 par) y a\u00f1aden que Jes\u00fas los hab\u00ed\u00ada expulsado de Mar\u00ed\u00ada Magdalena (Lc 8,2). En otra perspectiva, el Apocalipsis sabe que Dios tiene siete esp\u00ed\u00adritus, que est\u00e1n siempre ante su trono, y a\u00f1ade que ellos pertenecen al Cordero, es decir, al enviado mesi\u00e1nico, como hab\u00ed\u00ada supuesto Is 1,2-3: \u00abVi un Cordero de pie, como inmolado. Ten\u00ed\u00ada siete cuernos y siete ojos, que son los siete Esp\u00ed\u00adritus de Dios enviados a toda la tierra\u00bb (Ap 5,6; cf. 1,4; 3,1; 4,5). La tradici\u00f3n teol\u00f3gica ha identificado esos siete esp\u00ed\u00adritus con el \u00fanico Esp\u00ed\u00adritu Santo, que parece identificarse, por su parte, con la nueva Jerusal\u00e9n que desciende del cielo (Ap 3,12) como presencia salvadora de Dios. El n\u00famero siete* indicar\u00ed\u00ada que ellos pertenecen a Dios. Sobre esa base han de entenderse los dones mesi\u00e1nicos del Apocalipsis, avalados tambi\u00e9n por el mismo Esp\u00ed\u00adritu de Cristo. Son los dones que el mismo Cristo, Hijo del Hombre, conceder\u00e1 por medio del Esp\u00ed\u00adritu a los triunfadores. Estos son los dones:   (1)  Arbol de Vida del para\u00ed\u00adso (Efeso: Ap 2,7; cf. Gn 2-3). Esclavo de la muerte parece el hombre y para superarla sol\u00ed\u00adan ofrecer los textos jud\u00ed\u00ados el \u00e1rbol de vida (cf. Test Lc vi 18,11; 1 Hen 24,4; 25,4-5), que aqu\u00ed\u00ad promete Cristo (para darlo en Ap 22,2.14). Sobre comida (idolocitos*) discrepan cristianos e imperio; comida ser\u00e1 el primer don de Cristo a quienes venzan.<\/p>\n<p>(2) Liberaci\u00f3n de la muerte segunda (Esmirna: Ap 2,11). La muerte era en Gn 2-3 la condici\u00f3n del hombre pecador. Por el \u00e1rbol de la vida, Jes\u00fas nos libra de ella, pero no de la muerte primera (propia de este mundo), sino de la segunda, que es destrucci\u00f3n total o condena (cf. Ap 20,6.14; 21,8). Con lenguaje jud\u00ed\u00ado (Targ Jr 51,39.57; Targ Is 17,14; 45,6.15), ofrece Juan su mensaje cristiano: s\u00f3lo muriendo (es Cordero degollado) nos libera Jes\u00fas de la muerte segunda (nos ofrece una vida que no acaba).<\/p>\n<p>(3) Man\u00e1, Piedra Blanca, Nombre nuevo (P\u00e9rgamo: Ap 2,17). S\u00ed\u00admbolo alimenticio, como el primer don. A quien resista y no tome la comida del \u00ed\u00addolo, ofrece Cristo el Man\u00e1, banquete de gracia, evocado en otros textos jud\u00ed\u00ados (cf. 2 Bar 29,8), y la Piedra Blanca, que es como un billete de entrada en la ciudad de las Piedras preciosas (cf. Ap 21,15-21). El Nombre all\u00ed\u00ad escrito es, sin duda, el de Dios y de Cristo (como en Ap 3,12), siendo, al mismo tiempo, el de cada uno de los llamados a la gloria (cf. Mt 11,27).<\/p>\n<p>(4) Poder sobre los pueblos, Astro de la ma\u00f1ana (Tiatira: Ap 2,26-28). Cristo ofrece su gloria a los vencedores (cf. Ap 12,5; con cita Sal 2,8-9), de manera que ellos podr\u00e1n reinar en el milenio (cf. 20,6) y despu\u00e9s eternamente (21,5); ellos ser\u00e1n como el Astro de la Ma\u00f1ana (cf. Ap 22,16), estrellas de Dios en el cielo (cf. Nm 24,27).<\/p>\n<p>(5) Vestido blanco, Libro de la Vida, Confesi\u00f3n ante el Padre (Sardes: Ap 3,5). Blanco es color de pureza, victoria y vi  da nueva en la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada y el Nuevo Testamento. Aqu\u00ed\u00ad parece anticipo o signo de la resurrecci\u00f3n gloriosa (cf. Ap 6,11; 7,9.13.14; 19,8). El Libro d\u00e9la Vida, bien atestiguado en la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada, se identifica en Ap con Cristo victorioso (cf. 13,8; 17,8; 20,12.15; 21,27) que defiende a los suyos ante el Padre (cf. Mt 10,32 par).<\/p>\n<p>(6) Columna del Templo de Dios, Nombre nuevo (Filadelfia: Ap 3,12). El vencedor queda integrado como pilar en el santuario de Dios, en signo que el Nuevo Testamento ha recogido al llamar a los creyentes templo de Dios (cf. 1 Cor 3,16-17; 1 Cor 6,18). Ap 21,22 dir\u00e1 que la Nueva Jerusal\u00e9n no tiene un templo especial, pues todo es templo y Dios la habita enteramente. En esa l\u00ed\u00adnea podemos entender la Presencia de Dios: el vencedor queda marcado por el Nombre de Dios, de la Nueva Jerusal\u00e9n (= Esp\u00ed\u00adritu Santo) y del Cristo.<\/p>\n<p>(7) Cena de amor, Trono de reino (Laodicea: 3,19-21). En gesto de hondo simbolismo, Cristo llama a la puerta de cada creyente, para cenar con \u00e9l, conforme a un tema universal de la comida de amor, que aparece sobre todo en la tradici\u00f3n sapiencial (Cant 5,1; Prov 9,5). Estos siete dones de las cartas del principio del Apocalipsis (Ap 2-3) aparecen parcialmente al final del libro (Ap 21-22); pero hay algunas diferencias: Ap 21-22 no recoge expresamente el signo del man\u00e1 (comida) ni el poder sobre los pueblos, ni la confesi\u00f3n de Jes\u00fas ante su Padre&#8230; Por otra parte, las cartas de Ap 2-3 no destacan el tema de las Bodas que es b\u00e1sico al final del Apocalipsis. Sea como fuere, los dones escatol\u00f3gicos pueden y deben vincularse a los siete dones mesi\u00e1nicos del Esp\u00ed\u00adritu, que la Iglesia cat\u00f3lica ha destacado a partir de una traducci\u00f3n literal de Isa\u00ed\u00adas 11,2-3, seg\u00fan la Vulgata.<\/p>\n<p>Cf. F. Contreras, El Esp\u00ed\u00adritu en el Libro del Apocalipsis, Sec. Trinitario, Salamanca 1987.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p><div><span lang=\"es\">V\u00e9ase <\/span><i><span lang=\"es\">Dones Espirituales<\/span><\/i><span lang=\"es\">.<\/span><\/div>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siete dones, siete esp\u00ed\u00adritus (-> siete, Iglesia). 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