{"id":15781,"date":"2016-02-05T10:15:20","date_gmt":"2016-02-05T15:15:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/emaus-catequesis-mesianica\/"},"modified":"2016-02-05T10:15:20","modified_gmt":"2016-02-05T15:15:20","slug":"emaus-catequesis-mesianica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/emaus-catequesis-mesianica\/","title":{"rendered":"EMAUS, CATEQUESIS MESIANICA"},"content":{"rendered":"<p>(-> comidas, multiplicaciones). El relato del encuentro de los dos disc\u00ed\u00adpulos con Jes\u00fas en Ema\u00fas (Lc 24,13-35) es una catcquesis b\u00ed\u00adblica, que culmina en la eucarist\u00ed\u00ada. Los jud\u00ed\u00ados tana\u00ed\u00adtas (rabinismo*) de ese mismo tiempo estaban empezando a interpretar la Biblia de Israel a partir de su nueva experiencia social, desde el fondo de las tradiciones nacionales, que sirven para interpretar la ley antigua. Los cristianos, en cambio, han interpretado la Ley y los Profetas a partir de la muerte mesi\u00e1nica de Jes\u00fas y desde su presencia eucar\u00ed\u00adstica. Los jud\u00ed\u00ados quer\u00ed\u00adan reconocer la presencia de Dios manteni\u00e9ndose fieles a su tradici\u00f3n nacional. Los cristianos afirmar\u00e1n que le han visto en Jes\u00fas crucificado, a trav\u00e9s de un proceso de conversi\u00f3n que no se entiende ya como punto de partida o presupuesto para encontrar a Dios, sino como resultado de una presencia gratuita del Dios de Jes\u00fas, que camina con ellos y les ense\u00f1a a entender las Escrituras. Estos cristianos parten de un fracaso: hab\u00ed\u00adan conocido a Jes\u00fas, pero les ha decepcionado: ha sido un var\u00f3n profeta, poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante el pueblo, y ellos pensaban que ten\u00ed\u00ada que redimir a Israel, pero ha sido ajusticiado y todo sigue como estaba (cf. Lc 24,19-21). Se han situado ante Jes\u00fas, le han visto y o\u00ed\u00addo, han recibido el impacto de sus signos y han pensado que \u00e9l pod\u00ed\u00ada \u00abredimir a Israel\u00bb, liberar al pueblo del yugo de los enemigos, estableciendo desde Jerusal\u00e9n un reino mesi\u00e1nico de paz y concordia universal. De esa forma han entendido y han querido aplicar desde Jes\u00fas toda una serie de esperanzas escatol\u00f3gicas, presentes en los textos prof\u00e9ticos (Isa\u00ed\u00adas, Ezequiel) y apocal\u00ed\u00adpticos (Daniel, 1 Henoc, etc.). Es evidente que Jes\u00fas ha suscitado una esperanza de ese tipo, como han sabido no s\u00f3lo aquellos que le han condenado a muerte (sacerdotes de Jerusal\u00e9n, procurador romano), sino sus mismos disc\u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>(1) Fugitivos de Jerusal\u00e9n. Un mesianismo fracasado. Humanamente hablando, la vida y mensaje de Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada sido un fracaso, como dicen estos fugitivos al viajero que se les junta en el camino: \u00abNuestros sacerdotes y jefes le entregaron, en juicio de muerte, y (los romanos) le crucificaron\u00bb (Lc 24.20). Todo jud\u00ed\u00ado sab\u00ed\u00ada que el mesianismo era objeto de disputa y recelos entre los diversos grupos del pueblo, especialmente para las autoridades. Algunos esenios*, como los de Qumr\u00e1n, hab\u00ed\u00adan tenido que establecerse en el desierto para mantener su mesianismo, opuesto al de los sacerdotes de Jerusal\u00e9n; tambi\u00e9n Juan* Bautista, que anunciaba el juicio de Dios hab\u00ed\u00ada sido asesinado por Herodes, rey semijud\u00ed\u00ado de Galilea y Perea. Otros pretendientes mesi\u00e1nicos fueron tambi\u00e9n asesinados, seg\u00fan Flavio* Josefo. Por eso, en alg\u00fan sentido, la muerte de Jes\u00fas forma parte de las disputas mesi\u00e1nicas jud\u00ed\u00adas de aquel tiempo; los sacerdotes y jefes de Jerusal\u00e9n, defensores del orden sacral establecido, pensaron que era necesario entregarlo a los romanos, para bien del pueblo. Los romanos le crucificaron. Hasta aqu\u00ed\u00ad todo es duro, pero, de alguna forma, cabe en las expectativas jud\u00ed\u00adas del tiempo, al menos seg\u00fan nuestro pasaje. Estos fugitivos de Jerusal\u00e9n contaban con la posibilidad de la muerte del Mes\u00ed\u00adas, pero vinculada a la esperanza de su retorno glorioso inmediato; \u00abPero en todas estas cosas, han pasado ya tres d\u00ed\u00adas desde que esto ha sucedido&#8230; y nada de lo que esperaban ha pasado\u00bb (cf. Lc 14.21). Tres d\u00ed\u00adas son el tiempo de la culminaci\u00f3n, signo de plenitud escatol\u00f3gica, que estos disc\u00ed\u00adpulos entienden en sentido cronol\u00f3gico: Jes\u00fas tendr\u00ed\u00ada que haber resucitado gloriosamente, a los tres d\u00ed\u00adas exactos, cambiando el orden y los poderes del mundo. Estos disc\u00ed\u00adpulos no se han escapado al ver la cruz alzada en el Calvario (como han hecho los doce*), tampoco en el momento del entierro, ni en el d\u00ed\u00ada siguiente&#8230;, ni siquiera al comienzo del tercero. Han resistido los tres d\u00ed\u00adas de luto en Jerusal\u00e9n. Pero esos d\u00ed\u00adas han pasado y, l\u00f3gicamente, les ha entrado  el desencanto. Quiz\u00e1 ellos tambi\u00e9n esperaban que el milagro sucediera al comienzo de este tercer d\u00ed\u00ada, cuando las mujeres fueron al sepulcro, queriendo ungir el cuerpo. Pero no ha pasado nada: simples visiones, fantas\u00ed\u00ada femenina en torno a un sepulcro vac\u00ed\u00ado o no encontrado. Los disc\u00ed\u00adpulos varones han ido y han chocado ante ese monumento, hecho para recordar a Jes\u00fas, pero no les ha servido para nada. Han visto que est\u00e1 vac\u00ed\u00ado, pero un sepulcro* vac\u00ed\u00ado no es m\u00e1s que indicaci\u00f3n de un \u00abhueco\u00bb, algo que simplemente no se entiende, pero nada m\u00e1s (cf. Lc 24,2124). Aqu\u00ed\u00ad termina la narraci\u00f3n de los fugitivos: esto es lo que queda de Jes\u00fas, una tumba abierta y vac\u00ed\u00ada, lugar para posibles especulaciones de robos o de visiones fantasmag\u00f3ricas. Evidentemente, ellos razonan bien; est\u00e1 pasando el tercer d\u00ed\u00ada y escapan. Estos fugitivos habr\u00ed\u00adan aceptado la muerte de Jes\u00fas, siempre que en la ma\u00f1ana del tercer d\u00ed\u00ada hubiera llegado su victoria, la redenci\u00f3n de Israel. Dios habr\u00ed\u00ada dejado que maten a su Cristo, pero luego tendr\u00ed\u00ada que haberse vengado de sus asesinos, imponiendo su victoria sobre el mundo. En el fondo, la pasi\u00f3n habr\u00ed\u00ada sido una experiencia pasajera, invertida inmediatamente por un tipo de pascua gloriosa. Pues bien, Jes\u00fas, el caminante oculto, les responde con dos argumentos: con una nueva interpretaci\u00f3n de las Escrituras y con una nueva experiencia pascual, que se expresa en el pan compartido.<\/p>\n<p>(2) Cateqnesis b\u00ed\u00adblica. En el fondo de la experiencia pascual de los cristianos hay una nueva interpretaci\u00f3n de las Escrituras, que ellos comparten con los jud\u00ed\u00ados: \u00ab\u00c2\u00a1Oh insensatos y tardos de coraz\u00f3n para creer todo lo que los profetas han dicho! \u00bfNo era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Mois\u00e9s, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que dec\u00ed\u00adan sobre \u00e9l\u00bb (Lc 24,25-27). Los jud\u00ed\u00ados rab\u00ed\u00adnicos han empezado a interpretar todas las Escrituras desde las normas de una ley que regula la vida del pueblo de la alianza. Por el contrario, los cristianos han empezado a entenderlas desde la visi\u00f3n de un Mes\u00ed\u00adas que asume el sufrimiento de los hombres, para culminar as\u00ed\u00ad el camino de la historia. No se trata de discusi\u00f3n sobre peque\u00f1os detalles, de dispu tas concretas sobre textos aislados, sino de la comprensi\u00f3n de conjunto de todo el texto b\u00ed\u00adblico (Antiguo Testamento), entendido como testimonio de un camino de muerte y de vida. Este es el principio y sentido de toda la hermen\u00e9utica cristiana: con su vida y muerte, Jes\u00fas interpreta las Escrituras; ellas, por su parte, interpretan a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>(3) Pan compartido. Pero la pura hermen\u00e9utica textual no basta; ninguna visi\u00f3n te\u00f3rica, por m\u00e1s brillante que sea, puede resolver el sentido de la Escritura y de la vida de Jes\u00fas. Por eso es necesaria la experiencia de la comida* compartida: los disc\u00ed\u00adpulos llevan a Jes\u00fas a su casa \u00aby aconteci\u00f3 que estando sentado con ellos a la mesa, tom\u00f3 el pan y lo bendijo, lo parti\u00f3, y les dio. Entonces se les abrieron los ojos, y le reconocieron; mas \u00e9l desapareci\u00f3 de su vista\u00bb (Lc 24,30). Ellos le han visto y conocido al comer: no se le ve y distingue, no se le conoce y experimenta con los puros ojos del entendimiento, sino con los ojos del coraz\u00f3n y, de un modo, especial \u00abcon los ojos de la comida\u00bb. Somos lo que comemos: con qui\u00e9n comemos, c\u00f3mo comemos. De esa forma, aprendiendo a comer y, comiendo juntos, los disc\u00ed\u00adpulos de Ema\u00fas descubren la verdad de la catequesis pascual y se deciden a compartir la vida de la comunidad de los seguidores de Jes\u00fas (cf. Lc 24,33-35). Saben que comer juntos es la verdad del Evangelio (cf. Gal 2,5.14).<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(-> comidas, multiplicaciones). El relato del encuentro de los dos disc\u00ed\u00adpulos con Jes\u00fas en Ema\u00fas (Lc 24,13-35) es una catcquesis b\u00ed\u00adblica, que culmina en la eucarist\u00ed\u00ada. 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