{"id":15784,"date":"2016-02-05T10:15:26","date_gmt":"2016-02-05T15:15:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espada-de-dios\/"},"modified":"2016-02-05T10:15:26","modified_gmt":"2016-02-05T15:15:26","slug":"espada-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espada-de-dios\/","title":{"rendered":"ESPADA DE DIOS"},"content":{"rendered":"<p>(-> macabeos). Tanto en su forma militar como simb\u00f3lica, la espada constituye un signo de gran importan cia en la Biblia. Entre las m\u00e1s importantes est\u00e1n \u00e9stas:   (1)  Espada de fuego de los querubines que cierran el paso de vuelta al para\u00ed\u00adso, obligando a los hombres a mantener su estancia en el mundo, sin refugiarse en un tipo de retomo a la seguridad materna del principio (Gn 3,24).<\/p>\n<p>(2)  La espada del Jefe del Ej\u00e9rcito de Yahv\u00e9, que se aparece a Josu\u00e9 en el momento en que va a iniciar la conquista de Palestina, junto a Jeric\u00f3 (Jos 5,13-15). Evidentemente, el portador de la espada es el mismo Dios, que aparece aqu\u00ed\u00ad de forma guerrera, en una teofan\u00ed\u00ada cuyos rasgos son semejantes a los de Ex 3,1-22, aunque est\u00e1n mucho m\u00e1s estilizados.<\/p>\n<p>(3) La espada de los d\u00e9biles que vencen a los fuertes. Salen sin espada, contra enemigos terribles que llevan la espada, pero les vencen con la ayuda de Dios y les quitan la espada para cortarles con ella la cabeza. As\u00ed\u00ad hace David con Goliat, as\u00ed\u00ad hace Judit con Holofernes (cf. 1 Sm 17,51; Jdt 13,6-8).<\/p>\n<p>(4) La espada de Judas Macabeo. Forma parte de la historia de Judas, que aparece como nuevo David, celoso de la Ley de Dios, exhortando al ej\u00e9rcito con textos de la Ley y los Profetas (2 Mac 15,6-10). Se acerca el combate final contra Nicanor, general del ej\u00e9rcito sirio, y Judas, \u00abcon objeto de armar a cada uno de los soldados, no tanto con la seguridad de los escudos y lanzas, sino con el consuelo que hay en las buenas palabras, narr\u00f3 un sue\u00f1o digno de fe con el que alegr\u00f3 a todos. La visi\u00f3n fue as\u00ed\u00ad: On\u00ed\u00adas, el que fue sumo sacerdote&#8230; extend\u00ed\u00ada las manos y oraba por toda la comunidad de los jud\u00ed\u00ados. Despu\u00e9s se apareci\u00f3 de la misma manera un hombre distinguido, con pelo blanco y gran dignidad, rodeado de una majestad admirable y magn\u00ed\u00adfica. On\u00ed\u00adas, tomando la palabra, dijo: Este es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por el pueblo y por la Ciudad Santa, es Jerem\u00ed\u00adas, el profeta de Dios. Entonces, Jerem\u00ed\u00adas, extendiendo la derecha, entreg\u00f3 a Judas una espada de oro y al d\u00e1rsela le dijo: Toma la Santa Espada, don de Dios, con la cual destruir\u00e1s a los enemigos\u00bb (2 Mac 15,11-16). Estamos ante una teofan\u00ed\u00ada* militar, semejante a la de Jos 5,13-16, donde el Pr\u00ed\u00adncipe del Ej\u00e9rcito de Yahv\u00e9 se aparece a Josu\u00e9, con la Espada en la mano, asegur\u00e1ndole la victoria. Pues  bien, ahora, por medio de Jerem\u00ed\u00adas, Dios ofrece su espada a unos combatientes humanos (a Judas) en gesto de victoria escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>(5) La espada escatol\u00f3gica de 1 Henoc. En una l\u00ed\u00adnea semejante se sit\u00faa un pasaje central de la tradici\u00f3n ap\u00f3crifa de Henoc: \u00aby vi que se dio a las ovejas una gran Espada y salieron las ovejas contra todas las bestias salvajes a matarlas\u00bb (1 Hen 90,19). Con esta espada empieza el \u00faltimo acto de la lucha en que los buenos, con la ayuda de Dios (su gran Espada), destruir\u00e1n sobre el mundo a los perversos. Entendida como signo de la victoria de Dios, esa espada aparece en diversos textos jud\u00ed\u00ados (Is 11,4; 49,2; 4 Esd 13,4) y tambi\u00e9n en algunos cristianos (Heb 4,11; 2 Tes 2,9).<\/p>\n<p>(6) La espada de Mar\u00ed\u00ada, la madre de Jes\u00fas. El anciano Sime\u00f3n* le dice: \u00abMira, \u00e9ste [Jes\u00fas] ha sido constituido para ca\u00ed\u00adda y resurrecci\u00f3n de muchos en Israel, como se\u00f1al discutida; y una espada [romphaia] atravesar\u00e1 tu propia alma, para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones\u00bb (Lc 2,34-35). Mar\u00ed\u00ada conservaba en su coraz\u00f3n las cosas de Jes\u00fas (Lc 2,19.51) y de esa forma comparte su misma suerte, apareciendo as\u00ed\u00ad como madre sufriente. Su figura de madre sufriente se encuentra ya en el fondo de los textos que la presentan al lado de la Cruz de Jes\u00fas (veladamente en Mc 15,40.47 par; claramente en Jn 19,25-27). Mar\u00ed\u00ada recoge sin duda la experiencia de otras mujeres de Israel que hab\u00ed\u00adan sufrido por la muerte de sus hijos (cf. Mt 2,16-18). As\u00ed\u00ad viene a presentarse como madresufriente del Mes\u00ed\u00adas, pues la espada del dolor mesi\u00e1nico atraviesa su alma. As\u00ed\u00ad la vemos como signo de Israel, que se divide y sufre ante el surgimiento mesi\u00e1nico de Jes\u00fas, y como signo de la Iglesia, que lleva en su coraz\u00f3n el padecimiento de sus hijos (como supone Col 1,24-29). Ella es el s\u00ed\u00admbolo de la maternidad sufriente, que aparece en muy diversos lugares de la historia humana.<\/p>\n<p>(7) La espada del Apocalipsis. Recibe dos nombres: Makhaira (de makh\u00e9, guerra) es el instrumento b\u00e9lico por excelencia; la lleva el segundo jinete, haciendo que los hombres se maten entre s\u00ed\u00ad (Ap 6,4), poniendo en peligro la vida de la Bestia, envuelta en contiendas civiles (13,14). Romphaia, sable largo de dos filos, de origen tracio, que constituye, con el hambre, peste y fieras, un signo universal de muerte (6,8). El Ap la entiende, sobre todo, de manera simb\u00f3lica: de la boca de Jes\u00fas, como palabra poderosa de culminaci\u00f3n creadora, brota la romphaia aguda que destruye los poderes de las bestias y ofrece salvaci\u00f3n a los creyentes (Ap 1,16; 2,12.16; 19,15.21); ella viene a presentarse de esa forma como signo de la transformaci\u00f3n cristiana de la guerra. De la boca del Hijo del Hombre sale una espada, que regir\u00e1 las naciones (Ap 1,16; 2,12.16): es el poder de la palabra, que est\u00e1 por encima de todos los poderes; es el \u00abarma de Jes\u00fas\u00bb en la batalla escatol\u00f3gica, venciendo con ella a las naciones e instaurando as\u00ed\u00ad el reino de la palabra (Ap 19,15).<\/p>\n<p>Cf. P. BENOIT, \u00abEt toi-m\u00e9me, un glaive te transpercer\u00e1 l\u2020\u2122\u00e1me (Lc 2,35)\u00bb, CBQ 25 (1963) 251-261; K. BERGER, \u00abDas Canticum Simeonis (Lk 2,29-32)\u00bb, MT 27 (1985) 27-39; P. GRELOT, \u00abLc cantique de Sim\u00e9on (Luc 2,29-32)\u00bb, RB 93 (1986) 481-509.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(-> macabeos). Tanto en su forma militar como simb\u00f3lica, la espada constituye un signo de gran importan cia en la Biblia. 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