{"id":15791,"date":"2016-02-05T10:15:41","date_gmt":"2016-02-05T15:15:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/expulsion\/"},"modified":"2016-02-05T10:15:41","modified_gmt":"2016-02-05T15:15:41","slug":"expulsion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/expulsion\/","title":{"rendered":"EXPULSION"},"content":{"rendered":"<p>Fuera del para\u00ed\u00adso<br \/>\n(Gn 3,21-24) (-> ca\u00ed\u00adda, pecado, para\u00ed\u00adso). \u00abY Yahv\u00e9 Elohim hizo al hombre y a su mujer t\u00fanicas de pieles, y los visti\u00f3. Y dijo Yahv\u00e9 Elohim: He aqu\u00ed\u00ad que el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome tambi\u00e9n del \u00e1rbol de la vida, y coma, y viva para siempre. Y lo sac\u00f3 Yahv\u00e9 del huerto del Ed\u00e9n, para que labrase la tierra de que fue tomado. Ech\u00f3, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Ed\u00e9n querubines, y una espada encendida que se revolv\u00ed\u00ada por todos lados, para guardar el camino del \u00e1rbol de la vida\u00bb (Gn 3,21 24). El texto es enigm\u00e1tico. Parece por un lado que Dios se ensa\u00f1a sobre el hombre d\u00e9bil, en gesto de violencia. Pero, en otro sentido, Dios se limita a testificar lo que ha pasado, dejando que el mismo ser humano pueda subsistir en medio de una vida convertida en violencia. No condena, simplemente dice al hombre su verdad: le ilumina por dentro para que descubra su nuevo ser: su vida en el pecado. Estrictamente hablando, parece que el hombre tendr\u00ed\u00ada que haber muerto (como supon\u00ed\u00ada Gn 2,17: el d\u00ed\u00ada en que comas de ese \u00e1rbol morir\u00e1s&#8230;). Pues bien, se ha arriesgado a comer, pero no ha muerto; quiz\u00e1 podemos decir que vive por gracia o misericordia divina. El tiempo de la muerte se ha alejado, abri\u00e9ndose de esa forma un hueco de vida condenada a la muerte pero llena de sentido.<\/p>\n<p>(1) Les hizo unas t\u00fanicas&#8230; (Gn 3,21). Hab\u00ed\u00adan empezado a cubrirse ellos mismos (3,7). Dios asume y ratifica ese gesto, confeccionando para ellos, como sastre, vestidos de piel. No se explica la raz\u00f3n, pero es evidente que las cosas han cambiado: los hombres dejan de ser hermanos de los animales, desnudos como ellos, sobre el ancho campo bueno del gozoso para\u00ed\u00adso, de manera que para cubrir su desnudez, tapar sus verg\u00fcenzas (y vencer el fr\u00ed\u00ado) tienen que emplear la piel de los animales sacrificados. Ellos, por s\u00ed\u00ad mismos, hab\u00ed\u00adan te  jido vestidos vegetales (hojas de higuera: 3,7). Dios les ha dado vestidos de piel, que exigen la muerte o sacrificio de animales.<\/p>\n<p>(2) Y les expuls\u00f3 Yahv\u00e9 Dios del para\u00ed\u00adso de Ed\u00e9n, para que labrasen la tierra de donde hab\u00ed\u00adan sido tornados (Gn 3,23). El Adam se ha vuelto fuerte en l\u00ed\u00adnea de mal. Es un peligro que siga en el para\u00ed\u00adso, pues ya es corno uno de nosotros, dice Dios en terminolog\u00ed\u00ada ir\u00f3nica de intenso simbolismo. Un hombre endiosado habitando en un para\u00ed\u00adso de poder acabar\u00ed\u00ada poniendo en peligro todo lo que existe. Por eso es mejor que Dios le expulse para que descubra sus l\u00ed\u00admites en medio de la tierra dura y aprenda a comportarse en su limitaci\u00f3n. De todas formas, \u00e9ste es un gesto muy ambiguo. Da la impresi\u00f3n de que Dios tiene envidia y miedo del hombre, ratificando as\u00ed\u00ad lo que hab\u00ed\u00ada dicho la serpiente (en Gn 3,5)\t: precisamente por envidia expulsa al ser humano. Pero, en otra perspectiva, se puede afirmar que Dios protege al hombre de su hybris o desmesura, ayud\u00e1ndole a vivir en limitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>(3) Los querubines guardan con espada de fuego la puerta del gran parque. Seres como \u00e9stos aparecen en otros lugares (cf. Ex 25,18; 1 Re 6,24; Sal 18,11 y sobre todo Ez 1 y 10), como animales sagrados que sirven de soporte a Dios o guardan sus posesiones. Ellos defienden el camino que lleva al para\u00ed\u00adso. Este es su signo divino: una espada de fuego ante el \u00e1rbol de la vida, para que los hombres no puedan comer de su fruto. Tomado as\u00ed\u00ad, el texto es ambiguo. Por un lado parece que Dios est\u00e1 celoso de los hombres y no quiere compartir con ellos su vida y por eso les expulsa. Pero, por otro lado, el Dios que expulsa a los hombres es el Dios bueno, que quiere iniciar con ellos un camino de vida m\u00e1s alta, sin imposici\u00f3n, sin robo. Eso significa que no hay retorno hacia el Ed\u00e9n: no podemos vivir de nostalgia, ni remontarnos al pasado, queriendo recuperar el sue\u00f1o del principio. Hemos salido de la madre tierra o para\u00ed\u00adso y ya no podemos volver. Esta visi\u00f3n del no retomo puede parecemos dura: un Dios celoso impide que encontremos el camino de vuelta al origen perdido y de esa forma nos domina, impone su poder sobre nosotros, quiz\u00e1 act\u00faa por envidia. Pero en el fondo hay una certeza bondadosa: Dios nos ratifica en aquello que hemos querido ser, impidiendo que   vivamos en el sue\u00f1o de un retomo a la unidad sagrada. No hay vuelta posible. Tenemos que asumir el camino de dureza de esta vida y tender hacia el futuro de un mesianismo que nosotros mismos vamos trazando. Carece de sentido un eterno retorno, una vuelta a los or\u00ed\u00adgenes sagrados, a la infancia de la seguridad en lo divino.<\/p>\n<p>(4) Una expulsi\u00f3n buena para los hombres. Tomado al pie de la letra, el texto parece suponer que Dios tiene miedo de los hombres y que les castiga, sac\u00e1ndoles del para\u00ed\u00adso, para que no le hagan competencia. Pero mirada desde otra perspectiva, la expulsi\u00f3n es buena. Un hombre endiosado que hubiera alcanzado su pretendido para\u00ed\u00adso (capitalista, comunista, racial) pondr\u00ed\u00ada en peligro la existencia de todas las cosas de su entorno. Por eso, lo mejor que puede sucederle a un hombre (a un partido, a un sistema) de ese tipo es que Dios mismo le expulse para que descubra su limitaci\u00f3n en medio de la tierra trabajosa. Este pasaje recuerda un elemento de nuestra existencia; somos seres dislocados, estamos como desplazados; no hemos alcanzado a\u00fan nuestra verdad, no hemos logrado aquello que queremos. Al mismo tiempo se\u00f1ala el destino de aquellos que han querido alcanzar por s\u00ed\u00ad mismos alg\u00fan pretendido para\u00ed\u00adso; todos han ca\u00ed\u00addo, ninguno ha logrado imponer su prepotencia sobre el mundo. \u00bfPor qu\u00e9? Porque Dios ama la vida, porque la vida triunfa de aquellos que quieren someterla con violencia.<\/p>\n<p>Cf. S. CROATTO, El hombre en el mundo. Creaci\u00f3n y designio Estudio de G\u00e9nesis 1:12:3, La Aurora, Buenos Aires 1974; E. DREWERMANN, Strukturen des B\u00f3sen I-III, Schonningh, Paderborn 1977; R. GIRARD, La violencia y lo sagrado, Anagrama, Barcelona 1982; M. NAVARRO, Barro y Aliento. Gn 1-3, Paulinas, Madrid 1993.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Acci\u00f3n judicial de expulsar o excluir a un transgresor tanto de ser miembro de una comunidad u organizaci\u00f3n como de asociarse con ella. Es un principio y derecho inherente a las sociedades religiosas an\u00e1logo a la facultad que tienen los cuerpos pol\u00ed\u00adticos y municipales de imponer la pena capital, la proscripci\u00f3n y el destierro. En la congregaci\u00f3n de Dios se toma esta medida para mantener la pureza doctrinal y moral de la organizaci\u00f3n. La expulsi\u00f3n es necesaria para la existencia de la organizaci\u00f3n y, en particular, de la congregaci\u00f3n cristiana. Esta debe permanecer limpia y conservar el favor de Dios a fin de poder representarle y ser usada por El. En caso contrario, Dios expulsar\u00ed\u00ada o cortar\u00ed\u00ada a toda la congregaci\u00f3n. (Rev 2:5; 1Co 5:5, 6.)<\/p>\n<p>La acci\u00f3n de Jehov\u00e1. En muchos casos, Jehov\u00e1 Dios ha tomado la acci\u00f3n de expulsar. Por ejemplo, sentenci\u00f3 a muerte a Ad\u00e1n y lo ech\u00f3 fuera del jard\u00ed\u00adn junto con su esposa Eva. (G\u00e9 3:19, 23, 24.) Desterr\u00f3 a Ca\u00ed\u00adn, quien lleg\u00f3 a andar errante y fugitivo por la tierra. (G\u00e9 4:11, 14, 16.) Arroj\u00f3 a los \u00e1ngeles que pecaron al T\u00e1rtaro, condici\u00f3n de densa oscuridad en la que est\u00e1n reservados para juicio. (2Pe 2:4.) En un solo d\u00ed\u00ada se cort\u00f3 a 23.000 fornicadores de Israel. (1Co 10:8.) Por mandato divino, Ac\u00e1n fue ejecutado debido a que hab\u00ed\u00ada robado algo que estaba dedicado a Jehov\u00e1. (Jos 7:15, 20, 21, 25.) Debido a su rebeli\u00f3n, el levita Cor\u00e9, as\u00ed\u00ad como los rubenitas Dat\u00e1n y Abiram, fue cortado del pueblo de Israel, en tanto que a M\u00ed\u00adriam se la hiri\u00f3 de lepra, y quiz\u00e1s habr\u00ed\u00ada muerto en esa condici\u00f3n si Mois\u00e9s no hubiera abogado por ella. De este modo, solo se la expuls\u00f3 del campamento de Israel y qued\u00f3 en cuarentena durante siete d\u00ed\u00adas. (N\u00fa 16:27, 32, 33, 35; 12:10, 13-15.)<\/p>\n<p>Bajo la ley mosaica. Una persona pod\u00ed\u00ada ser cortada, es decir, ejecutada, por cometer violaciones graves o deliberadas de la ley que Dios hab\u00ed\u00ada dado por medio de Mois\u00e9s. (Le 7:27; N\u00fa 15:30, 31.) Entre las ofensas que se sancionaban con semejante castigo estaban la apostas\u00ed\u00ada, la idolatr\u00ed\u00ada, el adulterio, el comer sangre y el asesinato. (Dt 13:12-18; Le 20:10; 17:14; N\u00fa 35:31.)<br \/>\nPara que se castigara a una persona con esa pena, las pruebas deb\u00ed\u00adan demostrarse por el testimonio de, al menos, dos testigos (Dt 19:15), y estos testigos ten\u00ed\u00adan que ser los primeros en lapidar al culpable (Dt 17:7), lo que demostrar\u00ed\u00ada su celo por la ley de Dios y por la pureza de la congregaci\u00f3n de Israel. Por otra parte, ser\u00ed\u00ada un factor disuasivo para no dar un testimonio falso, descuidado o precipitado.<\/p>\n<p>El Sanedr\u00ed\u00adn y las sinagogas. Durante el ministerio terrestre de Jes\u00fas, las sinagogas se usaban como tribunales para juzgar a los violadores de la ley jud\u00ed\u00ada. El Sanedr\u00ed\u00adn era el tribunal m\u00e1s alto. Bajo la dominaci\u00f3n de Roma los jud\u00ed\u00ados no ten\u00ed\u00adan la misma autoridad que hab\u00ed\u00adan tenido bajo el gobierno teocr\u00e1tico. Aun en el caso de que el Sanedr\u00ed\u00adn condenara a alguien a muerte, no siempre pod\u00ed\u00ada aplicar esa pena debido a las restricciones que los romanos le hab\u00ed\u00adan impuesto. Las sinagogas jud\u00ed\u00adas ten\u00ed\u00adan un sistema de excomuni\u00f3n o expulsi\u00f3n que constaba de tres pasos que recib\u00ed\u00adan nombres distintos. El primer paso era la pena de nid\u00c2\u00b7d\u00fay, que en un principio se impon\u00ed\u00ada por un tiempo relativamente corto: solo por treinta d\u00ed\u00adas. La persona sobre la que reca\u00ed\u00ada este castigo no pod\u00ed\u00ada disfrutar de ciertos privilegios: se le permit\u00ed\u00ada ir al templo, pero all\u00ed\u00ad estaba restringida en ciertos aspectos, y todos, excepto su familia, ten\u00ed\u00adan que mantenerse a una distancia de cuatro codos (unos dos metros) de ella. El segundo paso era j\u00e9\u00c2\u00b7rem, que significa algo dedicado a Dios o proscrito. Este era un juicio m\u00e1s severo. Al ofensor no se le permit\u00ed\u00ada ense\u00f1ar ni ser ense\u00f1ado en compa\u00f1\u00ed\u00ada de otros, ni realizar ninguna transacci\u00f3n comercial, salvo comprar los art\u00ed\u00adculos de primera necesidad. No obstante, no se le echaba por completo de la comunidad jud\u00ed\u00ada y exist\u00ed\u00ada la posibilidad de que volviese a ella. Por \u00faltimo, estaba scham\u00c2\u00b7mat\u00c2\u00b7t\u00e1\u00c2\u00b4, que era un cortamiento total de la congregaci\u00f3n. Algunos creen que no hab\u00ed\u00ada diferencias entre estas dos \u00faltimas formas de excomuni\u00f3n.<br \/>\nPara los jud\u00ed\u00ados la persona que era echada y cortada por completo del pueblo debido a su iniquidad era merecedora de la pena de muerte, aunque no siempre ten\u00ed\u00adan autoridad para ejecutarla. A pesar de todo, la forma de cortamiento que empleaban era un arma muy poderosa dentro de la comunidad jud\u00ed\u00ada. Jes\u00fas predijo que sus seguidores ser\u00ed\u00adan expulsados de las sinagogas. (Jn 16:2.) El temor a ser expulsados impidi\u00f3 que algunos jud\u00ed\u00ados, entre ellos gobernantes, confesaran a Jes\u00fas. (Jn 9:22, nota; 12:42.) Un ejemplo de esta acci\u00f3n tomada por la sinagoga fue el caso del ciego curado por Jes\u00fas que habl\u00f3 favorablemente de \u00e9l. (Jn 9:34.)<br \/>\nDurante el tiempo de su ministerio terrestre, Jes\u00fas dio instrucciones sobre el procedimiento que deb\u00ed\u00ada seguirse cuando se comet\u00ed\u00ada contra otra persona un pecado grave que por su naturaleza no requer\u00ed\u00ada la intervenci\u00f3n de la congregaci\u00f3n jud\u00ed\u00ada si se resolv\u00ed\u00ada convenientemente. (Mt 18:15-17.) Anim\u00f3 a que se procurase ayudar al malhechor, a la vez que se proteg\u00ed\u00ada a la congregaci\u00f3n de pecadores persistentes. La \u00fanica congregaci\u00f3n de Dios que entonces exist\u00ed\u00ada era la de Israel. \u2020\u02dcHablar a la congregaci\u00f3n\u2020\u2122 no significaba que toda la naci\u00f3n, ni siquiera todos los jud\u00ed\u00ados de una determinada comunidad, ten\u00ed\u00ada que sentarse para juzgar al ofensor. Hab\u00ed\u00ada hombres de mayor edad sobre quienes descansaba esta responsabilidad. (Mt 5:22.) Al ofensor que rehusaba escuchar a estos hombres responsables se le consideraba \u2020\u0153como hombre de las naciones y como recaudador de impuestos\u2020\u009d, con quienes los jud\u00ed\u00ados no pod\u00ed\u00adan tener ning\u00fan compa\u00f1erismo. (Comp\u00e1rese con Hch 10:28.)<\/p>\n<p>La congregaci\u00f3n cristiana. Bas\u00e1ndose en los principios de las Escrituras Hebreas, las Escrituras Griegas Cristianas confirman tanto por mandato como por precedente la validez de la expulsi\u00f3n o excomuni\u00f3n en la congregaci\u00f3n cristiana. Mediante el ejercicio de esta facultad conferida por Dios, la congregaci\u00f3n se mantiene limpia y en una buena posici\u00f3n ante El. Con la autoridad de que fue investido, el ap\u00f3stol Pablo orden\u00f3 la expulsi\u00f3n de un fornicador incestuoso que hab\u00ed\u00ada tomado a la esposa de su padre. (1Co 5:5, 11, 13.) Tambi\u00e9n hizo uso de esta autoridad para expulsar a Himeneo y a Alejandro. (1Ti 1:19, 20.) Sin embargo, Di\u00f3trefes, por su parte, trat\u00f3 de hacer un uso indebido de la expulsi\u00f3n. (3Jn 9, 10.)<br \/>\nEntre las ofensas que podr\u00ed\u00adan resultar en que a alguien se le expulsara de la congregaci\u00f3n cristiana est\u00e1n: la fornicaci\u00f3n, el adulterio, la homosexualidad, la avidez, la extorsi\u00f3n, el robo, la mentira, la borrachera, la injuria, el espiritismo, el asesinato, la idolatr\u00ed\u00ada, la apostas\u00ed\u00ada y el causar divisiones en la congregaci\u00f3n. (1Co 5:9-13; 6:9, 10; Tit 3:10, 11; Rev 21:8.) Al que promov\u00ed\u00ada una secta se le trataba con misericordia, d\u00e1ndole una primera y una segunda advertencia antes de tomar contra \u00e9l la acci\u00f3n de expulsi\u00f3n. El principio que aparece en la Ley y seg\u00fan el cual dos o tres testigos deben confirmar las pruebas en contra del acusado tambi\u00e9n aplica en la congregaci\u00f3n cristiana. (1Ti 5:19.) A aquellos a los que se juzga culpables de practicar el pecado se les censura b\u00ed\u00adblicamente delante de \u2020\u0153los presentes\u2020\u009d, es decir, los que han testificado sobre la conducta pecaminosa, para que todos ellos sientan temor sano hacia tal pecado. (1Ti 5:20; v\u00e9ase CENSURA.)<br \/>\nTambi\u00e9n se le manda a la congregaci\u00f3n cristiana que deje de tener trato social con los desordenados y los que no andan correctamente, pero que no merecen una expulsi\u00f3n completa. Pablo escribi\u00f3 a la congregaci\u00f3n de Tesal\u00f3nica con respecto a estas personas: \u2020\u0153Dejen de asociarse con \u00e9l, para que se averg\u00fcence. Y, no obstante, no est\u00e9n consider\u00e1ndolo como enemigo, sino contin\u00faen amonest\u00e1ndolo como a hermano\u2020\u009d. (2Te 3:6, 11, 13-15.)<br \/>\nSin embargo, el ap\u00f3stol Pablo mand\u00f3 con respecto a los cristianos que m\u00e1s tarde repudiaron la congregaci\u00f3n cristiana o fueron expulsados de ella: \u2020\u0153Cesen de mezclarse en la compa\u00f1\u00ed\u00ada de\u2020\u009d tal persona; y el ap\u00f3stol Juan escribi\u00f3: \u2020\u0153Nunca lo reciban en casa ni le digan un saludo\u2020\u009d. (1Co 5:11; 2Jn 9, 10.)<br \/>\nA los que han sido expulsados de la congregaci\u00f3n se les puede recibir de nuevo en ella si manifiestan arrepentimiento sincero. (2Co 2:5-8.) Este proceder tambi\u00e9n es una protecci\u00f3n para la congregaci\u00f3n, ya que as\u00ed\u00ad se evita que Satan\u00e1s la alcance debido a irse al otro extremo, adoptando una actitud dura y no perdonadora. (2Co 2:10, 11.)<br \/>\nEn lo referente a expulsi\u00f3n de demonios, v\u00e9anse ESPIRITISMO; POSESI\u00ed\u201cN DEMONIACA.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuera del para\u00ed\u00adso (Gn 3,21-24) (-> ca\u00ed\u00adda, pecado, para\u00ed\u00adso). \u00abY Yahv\u00e9 Elohim hizo al hombre y a su mujer t\u00fanicas de pieles, y los visti\u00f3. 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