{"id":15800,"date":"2016-02-05T10:15:58","date_gmt":"2016-02-05T15:15:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/geraseno\/"},"modified":"2016-02-05T10:15:58","modified_gmt":"2016-02-05T15:15:58","slug":"geraseno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/geraseno\/","title":{"rendered":"GERASENO"},"content":{"rendered":"<p>(-> exorcismos). Entre la \u00abgente de Jes\u00fas\u00bb destaca un \u00ablegionario\u00bb de Gerasa, ciudad pagana rica, en el territorio de la Dec\u00e1polis, al otro lado del Jord\u00e1n, donde el Evangelio dice que fue una vez Jes\u00fas. Un turista hubiera visitado templos y teatros, signos de la cultura del poder. Jes\u00fas, en cambio, vino al cementerio.<\/p>\n<p>(1) El endemoniado de Gerasa: \u00abY sali\u00f3 a su encuentro un hombre de los sepulcros, pose\u00ed\u00addo por un esp\u00ed\u00adritu inmundo. Ten\u00ed\u00ada su morada en los sepulcros y ni con cadenas pod\u00ed\u00ada ya nadie sujetarlo. Muchas veces le hab\u00ed\u00adan atado con grilletes y cadenas, pero \u00e9l hab\u00ed\u00ada roto las cadenas y destrozado los grilletes. Nadie pod\u00ed\u00ada domarlo. Continuamente, noche y d\u00ed\u00ada, andaba entre los sepulcros y por los montes, dando gritos e hiri\u00e9ndose con piedras\u00bb (Mc 5,3-5). Este es el Geraseno, pose\u00ed\u00addo por un esp\u00ed\u00adritu inmundo, contrario a la ley de la buena sociedad. No tiene un esp\u00ed\u00adritu interior o privado, sino un demonio social, como muestran los diversos rasgos de la escena: las cadenas con las que intentan amarrarle, sus intentos de suicidio&#8230; Los esp\u00ed\u00adritus de este geraseno son legi\u00f3n, como el ej\u00e9rcito romano (\u00abMc llamo Legi\u00f3n, porque somos muchos\u00bb, Mc 5,9), y est\u00e1n relacionados con los habitantes de la gran ciudad, que le expulsan y le atan (encerr\u00e1ndole en una c\u00e1rcel\/sepulcro), sin lograr nunca domarle, como si fuera un animal furioso, al que se apresa con cadenas para que no da\u00f1e y perturbe. Las conexiones con nuestra sociedad y sistema de opresi\u00f3n resultan evidentes: tambi\u00e9n nosotros, para vivir tranquilos, expulsamos a los que juzgamos peligrosos (quiz\u00e1 lo son, en un aspecto), proyectando sobre ellos nuestra legi\u00f3n de demonios. All\u00e1 en las afueras de la ciudad (entonces y hoy), como estercolero o sepulcro, est\u00e1 la c\u00e1rcel y el homo donde se queman las basuras. Ir\u00f3nicamente, el texto se\u00f1ala que los gerasenos no pod\u00ed\u00adan atar ni domar a este loco: la gran ciudad de la Dec\u00e1polis era incapaz de reducir con prisiones (grillos, cadenas) la violencia del poseso. Significativamente, el texto no expone la posible culpa de este geraseno. No cuenta sus haza\u00f1as o delitos. S\u00f3lo dice que es poseso (loco) y relaciona su enfermedad con la violencia del sistema. Por eso, cuando Jes\u00fas quiere saber c\u00f3mo se llama, \u00e9l mismo responde: \u00abLegi\u00f3n es mi nombre&#8230;\u00bb. Su locura es un reflejo de la enfermedad social de la ciudad (imperio) que se expresa de un modo especial en el sistema militar que emplea para garantizar su seguridad violenta. Ciertamente, est\u00e1n en guerra: Gerasa y el geraseno, el imperio y sus \u00ablocos\u00bb o expulsados. Unos y otros, opresores y oprimidos, siguen inmersos en una espiral de lucha sin fin, sin c\u00e1rcel ni condena que pueda resolver el conflicto.<\/p>\n<p>(2) El exorcismo de Jes\u00fas. Oponi\u00e9ndose a la acci\u00f3n de la ciudad, Jes\u00fas inicia con este loco-expulsado una cura de  atenci\u00f3n personal y liberaci\u00f3n por la palabra. No le pone nuevos grillos, no le echa nada en cara, ni le acusa ni condena. Simplemente comparte con \u00e9l la palabra: dialoga, le conoce, escucha sus razones. Desde ah\u00ed\u00ad, los diversos momentos de su curaci\u00f3n reciben un valor simb\u00f3lico (universal) y reflejan con todo realismo la conversi\u00f3n (transformaci\u00f3n) del poseso, (a) Jes\u00fas expulsa a sus demonios, dejando que vayan al lugar que han escogido (cerdos): as\u00ed\u00ad salen del cuerpo del poseso, de un modo visible, en clara escenograf\u00ed\u00ada de catarsis interior y exterior, (b) Los demonios se destruyen: ellos mismos han querido introducirse en los cerdos, donde encuentran un lugar que les parece propio de su condici\u00f3n (son signo jud\u00ed\u00ado de impureza), para despu\u00e9s precipitarse en la hondura del mar (expresi\u00f3n de muerte: cf. Mc 5,9-14). (c) El geraseno as\u00ed\u00ad curado (sin la legi\u00f3n, que perece en el fondo del agua) puede iniciar una vida de libertad y comunicaci\u00f3n, de manera que la gente de la ciudad viene y le encuentra curado: \u00abVieron al endemoniado que hab\u00ed\u00ada tenido la legi\u00f3n, sentado, vestido y en su sano juicio; y tuvieron miedo. Los que lo hab\u00ed\u00adan visto les contaron qu\u00e9 hab\u00ed\u00ada acontecido al endemoniado y lo de los cerdos, y ellos comenzaron a implorar a Jes\u00fas que saliera de sus territorios. Y mientras \u00e9l entraba en la barca, el que hab\u00ed\u00ada sido pose\u00ed\u00addo por el demonio le rogaba que le dejase estar con \u00e9l. Pero Jes\u00fas no se lo permiti\u00f3, sino que le dijo: \u00abVete a tu casa, a los tuyos, y cu\u00e9ntales las cosas tan grandes que el Se\u00f1or ha hecho por ti, y c\u00f3mo tuvo misericordia de ti\u2020\u009d. El fue y comenz\u00f3 a proclamar en Dec\u00e1polis las cosas que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada hecho por \u00e9l, y todos se maravillaban\u00bb (Mc 5,14-20).<\/p>\n<p>(3) La reacci\u00f3n de los gerasenos. Este es el centro del relato: aquella ciudad no quer\u00ed\u00ada la curaci\u00f3n de su legionario loco; tampoco nuestra sociedad moderna quiere seriamente que se curen sus violentos. Por eso, al situarse ante el antiguo encarcelado, que no grita sino que habla, no amenaza a los dem\u00e1s, sino que comparte la vida con ellos, los representantes del orden, en vez de alegrarse, sienten miedo: no son capaces de buscar una sociedad (estado) donde los problemas se arreglen por la palabra; no quieren sentarse con Jes\u00fas y el antiguo endemoniado, en un corro de amistad dialogal (cf. Mc 3,31-35); nece sitan que locos y\/o presos se pudran en sepulcros vivientes, no pueden sentirse seguros sin expulsar y echar la culpa a aquellos a quienes consideran peligrosos. Para vivir tranquilos, justificando su propia violencia, los \u00abbuenos\u00bb ciudadanos necesitan c\u00e1rceles y s\u00f3lo viven seguros si expulsan, atan y demonizan a los que consideran asociales. Primero les utilizan (les hacen legi\u00f3n de soldados, al servicio del sistema de violencia) y luego les expulsan, acus\u00e1ndoles de in\u00fatiles y peligrosos. Primero les enloquecen o criminalizan y luego les encierran o recluyen entre los sepulcros de la ciudad. Por eso ruegan a Jes\u00fas que salga de su tierra. No quieren cambiar y convertirse, expulsando sus demonios de violencia, pues los necesitan. Entendido as\u00ed\u00ad, este relato cobra una inquietante actualidad. Ciertamente, hay muchos que quieren arreglar los problemas sociales dialogando como Jes\u00fas. Pero el conjunto de la sociedad prefiere la opresi\u00f3n generalizada y la c\u00e1rcel, como los magistrados de Gerasa que expulsan a Jes\u00fas, para seguir como estaban.<\/p>\n<p>Cf. R. GIRARD, El chivo expiatorio, Anagrama, Barcelona 1986; Veo a Sat\u00e1n caer como un rel\u00e1mpago, Anagrama, Barcelona 2002; X. PIKAZA, Pan, casa y palabra. La iglesia en Marcos, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1997.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(-> exorcismos). Entre la \u00abgente de Jes\u00fas\u00bb destaca un \u00ablegionario\u00bb de Gerasa, ciudad pagana rica, en el territorio de la Dec\u00e1polis, al otro lado del Jord\u00e1n, donde el Evangelio dice que fue una vez Jes\u00fas. Un turista hubiera visitado templos y teatros, signos de la cultura del poder. Jes\u00fas, en cambio, vino al cementerio. 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