{"id":15804,"date":"2016-02-05T10:16:06","date_gmt":"2016-02-05T15:16:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/guerra-final\/"},"modified":"2016-02-05T10:16:06","modified_gmt":"2016-02-05T15:16:06","slug":"guerra-final","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/guerra-final\/","title":{"rendered":"GUERRA FINAL"},"content":{"rendered":"<p>(-> \u00e1ngeles, Sat\u00e1n, Qumr\u00e1n, dualismo). El tema de la guerra final forma parte del despliegue apocal\u00ed\u00adptico. Se supone que la historia ha tenido un proceso, que puede resumirse en forma de ca\u00ed\u00adda, opresi\u00f3n y lucha posterior, en la que intervienen esp\u00ed\u00adritus buenos y perversos. Esa lucha tiene un desenlace, que llamamos guerra final, con el triunfo de Dios y de los esp\u00ed\u00adritus buenos en contra de los perversos.<\/p>\n<p>(1) Apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada. Introducci\u00f3n. El tema de la guerra est\u00e1 en el centro de la apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada, tal como indicaremos, destacando dos textos fundamentales. Uno m\u00e1s antiguo (de 1 Henoc), otro m\u00e1s reciente (de los esenios de Qumr\u00e1n). En ambos casos se trata de una guerra teol\u00f3gica, aunque no excluye el enfrentamiento militar. Uno de los testimonios del entorno b\u00ed\u00adblico donde la guerra sat\u00e1nica del fin de los tiempos se encuentra m\u00e1s desarrollada es el de 1 Henoc. Los \u00e1ngeles* perversos han invadido y pervertido la tierra; Dios ha escuchado el clamor que la tierra y las almas* de los asesinados han alzado hasta el cielo por los \u00e1ngeles (1 Hen 9) y se dispone a cumplir su sentencia a trav\u00e9s de los cuatro arc\u00e1ngeles* supremos (Uriel y Gabriel inician la obra; Rafael y Miguel la culminan).<\/p>\n<p>(2) Arc\u00e1ngeles guerreros, (a) Uriel ( = Arsyalalyur en el texto et\u00ed\u00adope) instruye a No\u00e9, para que la humanidad pueda salvarse del diluvio, en la l\u00ed\u00adnea de una tradici\u00f3n que conocemos por Gn 6-9 (1 Hen 10,2-3). (b) Gabriel instiga a los gigantes (h\u00ed\u00adbridos: diablo-humanidad), destructores de los hombres, para que se enfrenten y destruyan hasta el fin unos a otros, en espiral de violencia donde todos acaban por matarse (1 Hen 10,9-10). (c) Rafael est\u00e1 encargado de prender, encerrar y juzgar a Azazel (culpable de todo mal), para que la tierra pueda ser vivificada o restaurada (1 Hen 10,4-8). (d) Miguel debe anunciar y realizar el juicio contra Semyaza y sus seguidores hasta aniquilarlos, de manera que pueda brotar la paz y bendici\u00f3n sobre la tierra (1 Hen 10,11-22). Esos cuatro momentos y gestos de los \u00e1ngeles de Dios se encuentran vinculados y expresan el sentido y la crisis actual de la historia. Ellos no aluden a algo que sucedi\u00f3 en otro tiempo con No\u00e9 (no cuentan una historia ya pasada, como en Gn 6-8), sino que anuncian algo que est\u00e1 por llegar, que es inminente. No\u00e9 se identifica con la humanidad de los tiempos finales, a la que Uriel tiene que instruir, a fin de que se encuentre preparada para la gran liberaci\u00f3n. Esa humanidad se encuentra amenazada por los h\u00ed\u00adbridos bestiales, los gigantes de la guerra y de la sangre, a quienes Gabriel instiga, para que se combatan y devoren, hasta matarse unos a otros, en un proceso en que los poderes bestiales se destruyen a s\u00ed\u00ad mismos (lo mismo que en Ap 17,15-18). La guerra se decide por encima de los hombres: no tiene sentido pensar que ellos pueden resolverla a trav\u00e9s de su fuerza. A partir de ah\u00ed\u00ad debemos a\u00f1adir que el autor de este pasaje (como gran parte de la apocal\u00ed\u00adptica antigua) es antimilitarista en un nivel mundano, porque la guerra de la que habla se realiza en un plano superior del que los hombres no son responsables.<\/p>\n<p>(3) Los dos planos de la guerra. El conflicto se despliega en dos niveles, (a) Hay un plano de violencia perversa que se destruye a s\u00ed\u00ad misma: los \u00e1ngeles malvados y sus servidores se matan entre s\u00ed\u00ad, en guerra despiadada, como dir\u00e1 tambi\u00e9n Ap 17,15-18, al afirmar que las bestias matan a la prostituta, (b) Hay un plano de violencia salvadora: Dios, act\u00faa a trav\u00e9s de los dos arc\u00e1ngeles supremos (Rafael y Miguel) que se oponen y vencen a los archi-diablos perversos (Azazel y Semyaza). Esta es una guerra superior, y s\u00f3lo Dios puede ven  cerla por sus \u00e1ngeles. Esta es la guerra final, como Dios mismo lo dice instruyendo a Miguel: \u00abElimina a todas las almas lascivas y a todos los hijos de los Vigilantes que han oprimido a los hombres. Elimina toda opresi\u00f3n de la faz de la tierra, desaparezca todo acto de maldad. Surja el v\u00e1stago de justicia y verdad, trasf\u00f3rmense sus obras en bendici\u00f3n y planten con j\u00fabilo obras de justicia y verdad eternamente&#8230; Entonces ser\u00e1n humildes todos los justos, vivir\u00e1n hasta engendrar mil hijos y cumplir\u00e1n en paz todos los d\u00ed\u00adas de su mocedad y su vejez. En esos d\u00ed\u00adas toda la tierra ser\u00e1 labrada con justicia, toda ella estar\u00e1 cuajada de \u00e1rboles y ser\u00e1 llena de bendici\u00f3n&#8230; Que todos los hijos de los hombres sean justos, y que todos los pueblos me adoren y bendigan, prostern\u00e1ndose ante m\u00ed\u00ad. Sea pura la tierra de toda corrupci\u00f3n y pecado, de toda plaga y dolor&#8230; En esos d\u00ed\u00adas abrir\u00e9 los tesoros de mis bendiciones que hay en el cielo para hacerlos descender a la tierra, sobre las obras y el esfuerzo de los hijos de los hombres. La paz y la verdad se har\u00e1n compa\u00f1\u00ed\u00ada para siempre, en todas las generaciones\u00bb (1 Hen 10,15-11,2). Este es el juicio de Dios, la culminaci\u00f3n de su obra. No ha sido necesaria una guerra humana (no hay mes\u00ed\u00adas militar), ni hacen falta salvadores especiales (ni siquiera Henoc). Dios mismo destruye a los perversos y recrea a los justos, por medio de los \u00e1ngeles, especialmente por Miguel, a quien la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada entiende como protector del pueblo israelita (cf. Dn 12,1). Dios act\u00faa as\u00ed\u00ad como Se\u00f1or del Arbol del conocimiento del bien y del mal. Por eso destruye-condena a los esp\u00ed\u00adritus perversos o representantes del mal (Azazel*\/Semyaza*) y con ellos a sus seguidores, y salva a los hombres buenos, concedi\u00e9ndoles, al fin de una guerra destructora, aquello que Gn 1 y Gn 2-3 hab\u00ed\u00adan ofrecido por pura gracia a los hombres del principio: la armon\u00ed\u00ada c\u00f3smica, el Ed\u00e9n o para\u00ed\u00adso.<\/p>\n<p>(4) El testimonio de los esenios de Qumr\u00e1n. Viv\u00ed\u00adan inmersos en un contexto de guerra escatol\u00f3gica, propia de los tiempos finales, una guerra que enfrentaba a los ej\u00e9rcitos de Dios contra los poderes enemigos, tambi\u00e9n de tipo sobrehumano. Hasta ahora las cosas hab\u00ed\u00adan podido parecer confusas. Dios era mezcla de bien y de mal, el cielo era lugar donde pod\u00ed\u00ada imperar la pre potencia, como en ciertos mitos del entorno sirio, mesopotamio y griego: poblaban su cielo dioses agresores, violentos, violadores. Gran parte de las representaciones religiosas del entorno parec\u00ed\u00adan satanizadas. Por eso, muchos quer\u00ed\u00adan librarse de esos dioses falsos, superar la esclavitud de los poderes sat\u00e1nicos que hab\u00ed\u00adan dominado sobre el mundo. En ese contexto se entiende la guerra de los cielos: no es una lucha de Dios contra los perversos de la historia, ni de los hombres contra Dios, sino que parecen enfrentarse dos elementos de Dios (el bueno y el perverso). Este no es un problema te\u00f3rico, de especulaci\u00f3n intelectual, sino de vida y compromiso para los jud\u00ed\u00ados. Precisamente por eso, esos esenios jud\u00ed\u00ados se hab\u00ed\u00adan separado del conjunto israelita. Ellos se saben testigos de la verdadera alianza, sienten la necesidad de alejarse f\u00ed\u00adsicamente del grueso de los israelitas, dominados por el Pr\u00ed\u00adncipe de las Tinieblas, es decir, por el Drag\u00f3n que sigue dirigiendo desde su cielo falso la historia pervertida de la tierra. Conocen la Revelaci\u00f3n del Angel de la Luz y para recibir su claridad emigran al desierto: \u00abhasta ahora los esp\u00ed\u00adritus de la Verdad y de la Injusticia disputan en el coraz\u00f3n del ser humano, pues Dios los ha dispuesto por partes iguales hasta el final fijado y la nueva creaci\u00f3n\u00bb (Regla de la Comunidad, 1QS 4,232-225). Mientras preparan en el desierto la guerra escatol\u00f3gica, ellos, los fieles de Qumr\u00e1n, se sienten privilegiados: conocen el Buen Esp\u00ed\u00adritu, siguen sus dictados, luchan con odio eterno contra los principios del Esp\u00ed\u00adritu Perverso, prepar\u00e1ndose para la gran batalla, cuando los \u00e1ngeles de Dios organicen sus ej\u00e9rcitos y luchen para destruir a la asamblea de las naciones&#8230; (cf. Regla de la Guerra, 1QM 13-15).<\/p>\n<p>(5) Una visi\u00f3n com\u00fan, una diferencia cristiana. En esa misma l\u00ed\u00adnea de Qumr\u00e1n se han situado los videntes de Henoc, con otros muchos movimientos religiosos y sociales del judaismo del tiempo de Jes\u00fas. Unos y otros, qumramitas y henoquitas, unidos a los otros grupos israelitas, planean y preparan esa guerra, pero la ven todav\u00ed\u00ada en el futuro y la preparan, en general, con medios de violencia simb\u00f3lica. En contra de eso, el movimiento cristiano ha reinterpretado la lucha final a la luz del nacimiento pascual del Hijo (Ap  12,5), como algo que se est\u00e1 realizando ya, porque el tiempo se ha cumplido (cf. Mc 1,14-15). Esa no es guerra militar externa, sino entrega personal, al servicio del Reino, que est\u00e1 ya \u00abdentro de vosotros\u00bb (cf. Lc 17,21). Por eso, es necesaria la \u00abviolencia\u00bb (Mt 11,12), pero una violencia que se expresa en la entrega de la vida a favor de los dem\u00e1s (cf. Mc 10,45), en la lucha contra los poderes que destruyen a los hombres (exorcismos*). M\u00e1s que una batalla entre \u00e1ngeles buenos y malos (Miguel y el Drag\u00f3n), \u00e9sta es la guerra y victoria primordial de Cristo, Cordero degollado, que vence muriendo, siendo ajusticiado. Por eso, recogiendo una tradici\u00f3n com\u00fan al Nuevo Testamento (cf. Lc 10,18; Jn 12,31; Col 2,15), el Apocalipsis puede decir que el Drag\u00f3n ya ha sido derrotado. Desde aqu\u00ed\u00ad se entiende la paradoja cristiana: la derrota celeste de Sat\u00e1n, expulsado del cielo (separado de Dios), puede interpretarse como principio de una lucha m\u00e1s intensa en la tierra, la gran lucha del Apocalipsis.<\/p>\n<p>(6) Apocalipsis. (1) Miguel y el Drag\u00f3n. En el conjunto del Apocalipsis, la guerra final se decide precisamente al final del libro, cuando el Jinete* de la Palabra vence a las bestias y Dios vence al Drag\u00f3n (Ap 19-20). Pero el mismo Apocalipsis, asumiendo un tema que es propio de la apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada (cf. Dn 12,1-13 y 1 Hen 10), habla de una guerra final entre los ej\u00e9rcitos de Miguel y el Drag\u00f3n: \u00abSe trab\u00f3 entonces en el cielo una batalla: Miguel y sus \u00e1ngeles entablaron combate contra el Drag\u00f3n. Y el Drag\u00f3n y sus \u00e1ngeles lucharon encarnizadamente, pero fueron derrotados y los arrojaron del cielo para siempre. Y el gran Drag\u00f3n, que es la antigua serpiente, que tiene por nombre Diablo y Satan\u00e1s y anda seduciendo a todo el mundo, l\u00fae precipitado a la tierra junto con sus \u00e1ngeles. Y en el cielo se oy\u00f3 una voz potente que dec\u00ed\u00ada: Ahora se ha realizado la salvaci\u00f3n y el poder y el reinado de nuestro Dios\u00bb (Ap 12,7-10). Mujer y Drag\u00f3n se han enfrentado como signos primordiales (Ap 12,1-5), en los que se expresa y condensa todo el sentido de la realidad. La mujer no combat\u00ed\u00ada, pero resist\u00ed\u00ada la amenaza. Por ella luchaba Miguel, gran pr\u00ed\u00adncipe del pueblo de Dios. Miguel y el Drag\u00f3n combaten as\u00ed\u00ad en guerra formal, dirigiendo dos ej\u00e9rcitos, uno de \u00e1ngeles buenos y otro de demonios perversos (dualismo). El Drag\u00f3n hab\u00ed\u00ada expulsado a la mujer y se podr\u00ed\u00ada suponer que hab\u00ed\u00ada quedado solo, triunfante sobre el cielo de la altura c\u00f3smica (no ante el Trono de Dios, donde subi\u00f3 el Hijo en 12,5), ocupando el lugar de mediador entre Dios y los hombres. Parece seguro de su poder, pero de pronto aparece Miguel, Pr\u00ed\u00adncipe de Dios y protector del pueblo de la alianza (cf. Dn 10,13.21), y lucha como estaba anunciado: \u00abEntonces se levantar\u00e1 Miguel, el arc\u00e1ngel que se ocupa de su pueblo&#8230; Entonces se salvar\u00e1 tu pueblo\u00bb (Dn 12,1). Es evidente que los dos luchadores enfrentados vienen de Dios: uno (Miguel) representa el aspecto positivo y salvador, la victoria del amor sobre la muerte; el otro (Drag\u00f3n o Sat\u00e1n) representa el aspecto malo del mundo ang\u00e9lico, el potencial de sacralidad hecha envidia, falsedad y tiniebla. Seg\u00fan los cristianos, Miguel, general del ej\u00e9rcito de Dios, no act\u00faa de manera aut\u00f3noma, sino al servicio de Jes\u00fas. Por eso, en el conjunto y al final del Apocalipsis, \u00e9l desaparece y emerge en su lugar el triunfo de Cordero (Ap 5), que act\u00faa como Jinete de la Palabra de Dios (Ap 19).<\/p>\n<p>(1) Apocalipsis. (2) Violencia divina, violencia humana. Muchos pueblos han vinculado la violencia divina (feomaquia) y la violencia humana (antliropomaquia). Este mismo tema juega un papel especial en el Apocalipsis, donde podemos distinguir varios niveles de violencia, (a) Hay una violencia divina, que se manifiesta, al menos en el plano externo, en todos los castigos que Dios va enviando en contra de los hombres pecadores, (b) Hay una violencia sat\u00e1nica, que est\u00e1 en el fondo del tema b\u00e1sico de la apocal\u00ed\u00adptica, cuando concibe a los hombres como v\u00ed\u00adctimas de una invasi\u00f3n celeste. En el fondo de la violencia humana ha visto tambi\u00e9n el Apocalipsis el influjo de Sat\u00e1n* (Drag\u00f3n), que, no pudiendo devorar al Hijo de la Mujer (Ap 12,3-6) y despu\u00e9s de haber perdido la batalla celeste contra Miguel* y sus \u00e1ngeles (12,7-9), se dispone a combatir contra los restantes hijos de la mujer (12,17), destruyendo as\u00ed\u00ad la obra de Dios sobre la tierra. Sat\u00e1n realiza su obra por medio de la Bestia* que parece invencible (13,4.7), reuniendo a los poderes de la muerte en la batalla del d\u00ed\u00ada de Dios, en el campo de Armagued\u00f3n* (16,13-16), pero ha sido derrotado primero por mil a\u00f1os  (19,19; 20,1-2) y luego para siempre (20,7-10). (c) Hay una violencia interhumana, que est\u00e1 representada por las luchas y guerras de los grandes imperios que, seg\u00fan Dn 7, est\u00e1n en el fondo de toda guerra humana. Esa violencia aparece representada en el principio del Apocalipsis por la espada* del segundo jinete (Ap 6,2-4; cf. 6,8), a cuyo lado est\u00e1n los terribles caballos* de combate, especializados en la muerte (cf. 9,7-11; 15-19). (d) Hay lina violencia mesi\u00e1nica, propia del Cordero y del mismo Dios. El Cristo del Ap lleva desde el principio la espada de la palabra (Ap 1,16) y con ella amonesta a las iglesias (Ap 2-3), para que se purifiquen (cf. 2,16) y triunfen sobre el mal de los pueblos (2,25-27). El mismo Cordero sacrificado (5,6) aparece lleno de poder (cf. 6,16-17), pudiendo as\u00ed\u00ad vencer a las Bestias (17,14), present\u00e1ndose al fin de la historia como jinete que logra implantar la paz a trav\u00e9s de la palabra (19,11-16). Esta es una guerra de Dios (cf. 20,7-10), al servicio de la nueva comuni\u00f3n de amor y de vida de la Ciudad reconciliada (21,2-22,5), en la que gozan los creyentes, a quienes el mismo Cristo dice: \u00c2\u00a1al vencedor dar\u00e9&#8230;! (cf. Ap 2,7.11.17.26; 3,5.12.21). Desde ese con texto podemos terminar diciendo que la violencia y la superaci\u00f3n de la violencia constituyen uno de los temas principales no s\u00f3lo de la Biblia hebrea, sino tambi\u00e9n de muchos ap\u00f3crifos como 1 Henoc, donde la guerra se acaba entendiendo de forma \u00absobrenatural\u00bb, como lucha de los grandes \u00e1ngeles* en contra de los demonios invasores. Jes\u00fas ha renunciado a la guerra (a la espada), dejando su defensa y el futuro de su vida en manos del Dios de la gracia. Rom 12-13 supone que los poderes sociales o del Estado* pueden emplear en su nivel la espada, para mantener el orden social; pero los cristianos no pueden hacerlo, sino que han de responder a la violencia con amor y perd\u00f3n no violento.<\/p>\n<p>Cf. Ch. BR\u00dcTSCH, La Ciarte de l\u2020\u2122Apocalypse, Labor et Fides, Ginebra 1966; R. E. CHARLES, The Revelation of St. John I-II, ICC, Clark, Edimburgo 1971; N. COHN, El cosmos, el caos y el mundo venidero. Las antiguas ra\u00ed\u00adces de la fe apocal\u00ed\u00adptica, Cr\u00ed\u00adtica, Barcelona 1995; M. DELCOR, Mito y tradici\u00f3n en la literatura apocal\u00ed\u00adptica, Cristiandad, Madrid 1977; X. PIKAZA, El Apocalipsis, Verbo Divino, Estella 1999; J. V\u00ed\u0081ZQUEZ, Los hijos de la luz y los hijos de las tinieblas. El pr\u00f3logo de la regla de la comunidad de Qumr\u00e1n, Verbo Divino, Estella 2000.<br \/>\n .<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(-> \u00e1ngeles, Sat\u00e1n, Qumr\u00e1n, dualismo). El tema de la guerra final forma parte del despliegue apocal\u00ed\u00adptico. 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