{"id":15820,"date":"2016-02-05T10:16:37","date_gmt":"2016-02-05T15:16:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/isaac-sacrificio-de\/"},"modified":"2016-02-05T10:16:37","modified_gmt":"2016-02-05T15:16:37","slug":"isaac-sacrificio-de","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/isaac-sacrificio-de\/","title":{"rendered":"ISAAC, SACRIFICIO DE"},"content":{"rendered":"<p>(-> Abrah\u00e1n, sacrificios, hijo, Jeft\u00e9). Isaac aparece en la Biblia como hijo de Abrah\u00e1n, aunque en principio debi\u00f3 de ser una figura independiente, vinculada a un Dios fuerte (el terror de Isaac: Gn 31,53). Su historia ha quedado vinculada a la tradici\u00f3n de su sacrificio, que se sit\u00faa en la l\u00ed\u00adnea de los sacrificios de los hijos e hijas, especialmente de los primog\u00e9nitos, de los que hablan muchas religiones de Oriente, lo mismo que la Biblia, donde se dice que diversos personajes, especialmente los reyes de Jerusal\u00e9n, sacrificaron a sus hijos para evitar la ira de Dios u obtener su favor (cf. 2 Re 16,3; 21,6; 23,10; Jr 7,31; etc.), cosa que la Ley condena con fuerza (Dt 18,21; Lv 18,10). Pues bien, en ese contexto se sit\u00faa el Sacrificio de Isaac, que ocupa un lugar central en el simbolismo de la Biblia. Siglo tras siglo, en largos milenios, muchos padres hab\u00ed\u00adan ofrecido sus primog\u00e9nitos queridos a un dios celoso del poder paterno. As\u00ed\u00ad reconoc\u00ed\u00adan su poder y aseguraban su protecci\u00f3n (y la vida de los restantes hijos) en la tierra.<\/p>\n<p>(1) Abrah\u00e1n y el sacrificio de su hijo. En ese contexto se entiende la obediencia de Abrah\u00e1n (que escucha a Dios, ofreci\u00e9ndole su hijo, lo m\u00e1s grande que tiene) y la transformaci\u00f3n de Dios, que ya no quiere v\u00ed\u00adctimas humanas, de manera que Abrah\u00e1n sustituye a Isaac por un cordero, ofrecido en holocausto (quem\u00e1ndolo del todo), sobre el monte Moria, que la tradici\u00f3n identifica con el monte del templo de Jerusal\u00e9n. \u00abDijo Dios: \u00c2\u00a1Abrah\u00e1n!&#8230; Toma a tu hijo \u00fanico&#8230; Isaac y vete al pa\u00ed\u00ads de Moria y ofr\u00e9 cemelo all\u00ed\u00ad en sacrificio en uno de los montes que yo te indicar\u00e9&#8230; Abrah\u00e1n tom\u00f3 le\u00f1a para el holocausto, se la carg\u00f3 a su hijo Isaac y \u00e9l llevaba el fuego y el cuchillo. Los dos caminaban juntos. Isaac dijo a Abrah\u00e1n, su padre: Tenemos fuego y le\u00f1a, pero \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 el cordero para el holocausto? Abrah\u00e1n contest\u00f3: Dios proveer\u00e1 el cordero para el holocausto, hijo m\u00ed\u00ado&#8230; Cuando llegaron al sitio que le hab\u00ed\u00ada dicho Dios, Abrah\u00e1n levant\u00f3 un altar&#8230; y tom\u00f3 el cuchillo para degollar a su hijo; pero el \u00e1ngel ele Yahv\u00e9 le grito: \u00c2\u00a1Abrah\u00e1n, Abrah\u00e1n! El contest\u00f3: \u00c2\u00a1Aqu\u00ed\u00ad estoy! Y el \u00e1ngel le dijo: No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora s\u00e9 que temes a Dios, porque no me has negado a tu hijo, tu \u00fanico hijo. Abrah\u00e1n levant\u00f3 los ojos y vio un cordero enredado por los cuernos en la maleza; tom\u00f3 el cordero y lo ofreci\u00f3 en holocausto en lugar de su hijo\u00bb (Gn 22,1-13). Por un lado, Abrah\u00e1n pertenece al mundo antiguo donde su paternidad parec\u00ed\u00ada amenazada por un dios de violencia a quien debemos aplacar, ofreci\u00e9ndole en sacrificio el propio hijo. Por otro lado, abre un tipo nuevo de paternidad, que se expresa en la fe: \u00abpor no haberte reservado tu \u00fanico hijo, te bendecir\u00e9, multiplicar\u00e9 a tus descendientes&#8230;\u00bb (Gn 22,17). Abrah\u00e1n sabe que hay algo m\u00e1s grande que el hijo, pero descubre tambi\u00e9n que al hijo no se le puede sacrificar por nada. En el fondo de la petici\u00f3n de Dios y de la respuesta de Abrah\u00e1n est\u00e1 el recuerdo de los sacrificios humanos. Muchos padres hab\u00ed\u00adan entendido la religi\u00f3n como exigencia de sacrificar a los hijos, para aplacar de esa manera al Dios airado. Pero, cambiados los tiempos, mudada la imagen de Dios, Abrah\u00e1n* descubre que Dios quiere su fe, no la vida de Isaac. De esa forma se instaura y funda el rito de la sustituci\u00f3n de la v\u00ed\u00adctima: en vez de matar a su hijo, Abrah\u00e1n ofrece a Dios un cordero sobre el monte del Templo.<\/p>\n<p>(2) Principio de sustituci\u00f3n. Estrictamente hablando, Dios no quiere sacrificios, sino fe. No necesita imponer su autoridad, no quiere que se mate en su honor vida ninguna. Pero el texto antiguo no ha sacado todav\u00ed\u00ada esa consecuencia; por eso, hace que Abrah\u00e1n ofrezca a Dios un camero sustitutivo en vez del hijo. Dios no quiere que matemos externamente aquello que amamos (hijo); le basta un s\u00ed\u00admbolo (cordero); de esa forma, el sacrificio animal que an  tes era (conforme a Gn 8,15-9,17) expresi\u00f3n de sangre, tali\u00f3n de violencia, tiende a convertirse en s\u00ed\u00admbolo de fidelidad al Dios que acoge y celebra con gozo fecundo la fe del patriarca. Gn 22 ratifica la ofrenda del carnero, en sustituci\u00f3n del hijo, como si Dios necesitara la sumisi\u00f3n humana, unida a la sangre para as\u00ed\u00ad calmarse. Eso significa que Dios no necesita ya sacrificios humanos, pero quiere todav\u00ed\u00ada sacrificios. A Dios le pertenece todo, pero de un modo distinto, no por la muerte, sino para la vida, no por el sacrificio, sino por la bendici\u00f3n. En el fondo, aqu\u00ed\u00ad se expresa ya el principio de la sustituci\u00f3n y de la superaci\u00f3n de los sacrificios por la fe: Dios no quiere que se mate en su honor vida ninguna (ni siquiera la vida de un carnero); pero el texto antiguo no ha sacado todav\u00ed\u00ada esa consecuencia. Por eso, hace que Abrah\u00e1n ofrezca a Dios un camero sustitutivo en vez del hijo.<\/p>\n<p>(3) Interpretaci\u00f3n cristiana. La liturgia ha vinculado la muerte de Jes\u00fas, entendida de un modo sacrificial, con el sacrificio de Isaac: \u00abMira con ojos de bondad esta ofrenda y ac\u00e9ptala, como aceptaste&#8230; el sacrificio de Abrah\u00e1n, nuestro padre en la fe\u00bb (Canon Io). En esa l\u00ed\u00adnea, la eucarist\u00ed\u00ada ser\u00ed\u00ada una expresi\u00f3n de la sacralidad violenta (= justiciera) del Dios que pide a Abrah\u00e1n la vida de su hijo, para aplacarse con ella, aunque despu\u00e9s le contente el cordero. As\u00ed\u00ad podr\u00ed\u00ada entenderse una frase de Pablo, cuando afirma que Dios impidi\u00f3 que Abrah\u00e1n matara a su hijo Isaac, \u00abpero no perdon\u00f3 a su Hijo Jesucristo, sino que lo entreg\u00f3 en favor de todos nosotros\u00bb (cf. Rom 8,32). Pero Pablo ha situado el tema en una l\u00ed\u00adnea no sacrificial, sino de amor total, de manera que el texto debe traducirse: \u00abDios no se reserv\u00f3 a su Hijo, sino que nos lo regal\u00f3&#8230;\u00bb. En esta l\u00ed\u00adnea, conforme a una palabra prof\u00e9tica, retomada por el Evangelio (Mt 9,13; 12,7; cf. Os 6,6), la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica dir\u00e1 que Dios quiere misericordia y no sacrificios. De esa forma se abre con Abrah\u00e1n un camino que necesitar\u00e1 mucho tiempo para desplegarse, como ha ido poniendo de relieve la tradici\u00f3n de jud\u00ed\u00ados, cristianos y musulmanes.<\/p>\n<p>Cf. A. GONZ\u00ed\u0081LEZ, Abrah\u00e1n, padre de los creyentes, Taurus, Madrid 1963; F. GARC\u00ed\u008dA L\u00ed\u201cPEZ y F. GALINDO (eds.), Biblia, literatura e iglesia, Universidad Pontificia, Salamanca 1995; W. VOGELS, Abraham y su leyenda: G\u00e9nesis 12,1-25,11, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1997.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(-> Abrah\u00e1n, sacrificios, hijo, Jeft\u00e9). Isaac aparece en la Biblia como hijo de Abrah\u00e1n, aunque en principio debi\u00f3 de ser una figura independiente, vinculada a un Dios fuerte (el terror de Isaac: Gn 31,53). 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