{"id":15822,"date":"2016-02-05T10:16:41","date_gmt":"2016-02-05T15:16:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jinete\/"},"modified":"2016-02-05T10:16:41","modified_gmt":"2016-02-05T15:16:41","slug":"jinete","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jinete\/","title":{"rendered":"JINETE"},"content":{"rendered":"<p>v. Caballo<br \/>\nExo 15:1 ha echado en el mar al caballo y al j<br \/>\nAct 23:23 mand\u00f3 que preparasen .. setenta j y<br \/>\nRev 9:16 el n\u00famero de los .. j era 200 millones<\/p>\n<hr>\n<p>El tema de los jinetes, con sus caballos de guerra, es conocido en el Antiguo Testamento, donde est\u00e1 vinculado sobre todo al recuerdo del \u00e9xodo, cuando Dios arroj\u00f3 al mar \u00aba caballos y jinetes\u00bb (Ex 15,1). La tradici\u00f3n israelita sabe tambi\u00e9n que los jinetes de guerra con sus carros de caballos son incapaces de salvar, pues la salvaci\u00f3n est\u00e1 fundada en la ayuda de Dios (cf. Am 2,1; Is 2,7; 31,1; etc.). Pero la tradici\u00f3n conoce tambi\u00e9n la figura de unos caballos que salen a realizar la obra de Dios, cada uno con su color particular (alazanes, negros, blancos, overos: Zac 6,1-9).<\/p>\n<p>(1) Los cuatro jinetes y caballos del Apocalipsis (Ap 6,1-8). Sobre esa base se entienden los jinetes y caballos del Apocalipsis, que aparecen como portadores del juicio de Dios, llevando consigo los males de la historia: \u00abY vi c\u00f3mo el Cordero romp\u00ed\u00ada el primero de los siete sellos y o\u00ed\u00ad a uno de los cuatro Vivientes que dec\u00ed\u00ada con voz como de trueno: \u00c2\u00a1Ven! Mir\u00e9 y he aqu\u00ed\u00ad un caballo blanco y el que lo montaba ten\u00ed\u00ada un arco; y se le dio una corona y sali\u00f3 como vencedor, dispuesto a vencer. Cuando rompi\u00f3 el segundo sello, o\u00ed\u00ad al segundo Viviente que dec\u00ed\u00ada: \u00c2\u00a1Ven! Y sali\u00f3 otro caballo de color rojo. A quien lo montaba se le dio (poder) para arrancar la paz de la tierra y que los humanos se maten entre s\u00ed\u00ad, y se le dio una espada grande. Cuando rompi\u00f3 el tercer sello, o\u00ed\u00ad al tercer Viviente que dec\u00ed\u00ada: \u00c2\u00a1Ven! Mir\u00e9 y he aqu\u00ed\u00ad un caballo negro. El que lo montaba ten\u00ed\u00ada una balanza en su mano. Y en medio de los cuatro Vivientes o\u00ed\u00ad como una voz que dec\u00ed\u00ada: Por un kilo de trigo, el salario de un d\u00ed\u00ada&#8230; Cuando rompi\u00f3 el cuarto sello, o\u00ed\u00ad la voz del cuarto Viviente que dec\u00ed\u00ada: \u00c2\u00a1Ven! Mir\u00e9 y he aqu\u00ed\u00ad un caballo amarillo. Y el nombre de quien lo montaba era Muerte, y el Hades lo segu\u00ed\u00ada. Y se les dio poder sobre la cuarta parte de la tierra, para matar por medio de la espada, el hambre, la peste y las fieras de la tierra\u00bb (Ap 6,1-8). Los tres \u00faltimos (espada, hambre y peste\/muerte) son bien conocidos en la tradici\u00f3n israelita (cf. 2 Sm 24; Ez 14,21; Eclo 39,28-31; Mc 13,7-9.24-25). El primero (jinete con arco) es m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil de interpretar, pues ofrece rasgos que parecen positivos, pues su caballo es de color blanco, lleva un arco en la mano y en su frente una corona de victoria, de manera que muchos exegetas lo interpretan como signo del Cristo guerrero (que aparecer\u00e1 en Ap 19,11). Al principio de todo, como anuncio mesi\u00e1nico, surgir\u00ed\u00ada este jinete anticipando el triunfo de Dios. Adem\u00e1s, el texto conclusivo de Ap 6,8 parece que alude s\u00f3lo a los tres \u00faltimos jinetes (espada, hambre y peste\/guerra). En contra de eso, pensamos que los cuatro caballos-jinetes forman un conjunto inseparable y los tres \u00faltimos expresan lo que est\u00e1 velado en el primero. Lo que podr\u00ed\u00ada parecer (y ser) principio bueno (color blanco, corona de victoria) ha de entenderse como fuente de enga\u00f1o, sentido negativo del Imperio de Roma: empieza cabalgando el jinete del caballo blanco, con arco en la mano, para enga\u00f1ar mejor, con su falsa corona de victoria; parece promesa de vida, anuncio de salvaci\u00f3n, pero es principio de todos los males. Este primer jinete es anticristo, antisigno del Jinete mesi\u00e1nico (de Ap 19,11-16). De todas formas, el texto ofrece cierta ambig\u00fcedad y su sentido s\u00f3lo emerge claramente a la luz del desarrollo posterior (Ap 13-18). A pesar de eso, podemos y debemos ver a los jinetes como poderes de muerte que despliegan lo que est\u00e1 en el fondo del Imperio romano: son divisas de la historia destructora, camino que parece bueno (jinete blanco con arco) pero lleva a la muerte expresada por el Hades (cuarto jinete). Muchos motivos de este friso de muerte son tradicionales. Pero la visi\u00f3n de conjunto es nueva: estos jinetes son la humanidad que, pudiendo realizarse de manera positiva y tender a la victoria del bien (que podr\u00ed\u00ada anunciar el jinete blanco del principio), se destruye a s\u00ed\u00ad misma en su violencia.    (2) El primer caballo-jinete (Ap 6,1-2) es blanco y expresa la fuerza y ambig\u00fcedad de la potencia humana que se expresa en el imperio mundial de Roma, antisigno de Cristo. As\u00ed\u00ad aparece ahora, en caballo blanco, color de cielo, con arco en su mano y corona de triunfo en su frente: ha salido a vencer, parece que puede imponerse sobre todos los poderes de la tierra. Su insignia es el arma de guerra que evoca batallas m\u00ed\u00adtico-simb\u00f3licas del Dios israelita (cf. Hab 3,4-15): en el fondo est\u00e1 la imagen del Dios Tormenta (Baal*, Hadad), que dispara sus rayos y quiz\u00e1 el mismo Marduk*, matando con arco al monstruo\/madre Tiamat; m\u00e1s cercano puede estar el imperio de los jinetes partos, enemigos de Roma y muchas veces vencedores en la guerra, que amenazan con arco y caballo blanco la frontera del imperio. Pero esos rasgos pueden quedar en penumbra. En el primer plano aparece el jinete universal (y aqu\u00ed\u00ad romano) de la guerra, que sale a triunfar, buscando corona de la victoria que lleva a la muerte.<\/p>\n<p>(3) El segundo caballo-jinete (Ap 6,3-4) es rojo fuego de sangre (pyrros), con espada de guerra. Para llevar su corona y triunfar sobre la tierra, el caballo blanco ha debido te\u00f1irse de sangre, con un jinete que tiene el poder de quitar la paz a la tierra. El mismo imperio, elevado sobre el deseo de sangre, con una corona de triunfo, se vuelve historia infinita de matanza despiadada. Para conservarse como imperio, los hombres (los romanos) luchan mutuamente, en camino de muerte (cf. Mc 13,8), expresada por la gran espada, que ha dado a Roma su victoria. Pablo (Rom 13,4) cre\u00ed\u00ada que la espada en Roma es buena. Por el contrario, a la luz de su experiencia militar y judicial, el Ap la toma como mala: no hay makhaira (espada) positiva, ni victoria mesi\u00e1nica que pueda lograrse por ella (contra 1 Hen 90,19 y 2 Mac 15,16). Para el Ap s\u00f3lo es buena la espada verbal o romphaia: palabra victoriosa de Jes\u00fas, Logos de Dios (cf. Ap 1,16; 19,15).<\/p>\n<p>(4) El tercer caballo-jinete (Ap 6,5-6) es negro, color de luto, signo del hambre que avanza con s\u00e9quito de muerte. El jinete lleva en sus manos la balanza (dsygon) y ella pudiera presentarse como positiva: Dios mismo garantiza en Israel la justicia a trav\u00e9s de una balanza fiel, promoviendo el derecho, san cionando con su medida justa el juicio (cf. Lv 19,16; Ez 45,10). La balanza (libra) es signo astrol\u00f3gico y expresi\u00f3n de justicia, que Roma ha querido ofrecer a la tierra: libra es ley, orden de un imperio que se piensa legal. Pero Juan sabe que ella se ha pervertido, lo mismo que antes se hab\u00ed\u00ada pervertido la espada de victoria. Ya no hay justicia en las balanzas, no se respeta el derecho, no se garantiza la vida de los pobres. La ley de Roma se vuelve as\u00ed\u00ad principio de hambre. Por eso Juan explica el sinsentido de esta balanza infame que condena a muerte a los pobres: una medida de trigo por un denario&#8230; Un denario es lo que gana al d\u00ed\u00ada el jornalero. Por un denario se compraban en tiempos normales hasta doce medidas de trigo, para el jornalero y su familia. La nueva balanza del jinete del caballo negro les condena al hambre: con su jornal s\u00f3lo se pueden comprar una raci\u00f3n de trigo (para una sola persona) o tres malas raciones de cebada, que sirven para tres personas, pero son insuficientes para una familia numerosa. Ha subido el precio de forma asesina, mueren de hambre los pobres. Mientras tanto, los alimentos caros (aceite y vino) llenan el mercado, pero est\u00e1n s\u00f3lo al alcance de los ricos. Esta es la balanza del imperio malo que se eleva sobre el hambre de los pobres. (5) El cuarto caballo y jinete (Ap 6,7-8) son del color verdusco de la muerte\/peste. La Biblia griega (los LXX) suele traducir por muerte (tlianatos) la palabra hebrea peste (deber) que hallamos en las trilog\u00ed\u00adas tradicionales de guerra, hambre y peste (cf. 2 Sm 24 y Ez 14,21: cf. apeste, fame et bello de las letan\u00ed\u00adas cristianas). La progresi\u00f3n resulta clara: tras la guerra y el hambre llega la epidemia, enfermedad misteriosa que trae la muerte para gran parte de la poblaci\u00f3n. Lo que empezaba pareciendo victoria imperial (corona de vida) se ha vuelto procesi\u00f3n de infierno, con la peste\/muerte en el \u00faltimo vag\u00f3n del tren de la historia. La imagen no necesita comentario: sobre un caballo verdusco cabalga la peste, segando con su hoz el hilo de vida de los hombres; por eso sigue el Hades, viejo Dios idol\u00e1trico de mundos inferiores, convertido en dep\u00f3sito de cad\u00e1veres, fracaso de la historia. No hace falta decir de d\u00f3nde viene: ella sigue, como \u00faltimo caballo a los caballos anteriores.  Tras el blanco de la gloria mentirosa, el rojo de espada y el negro del hambre, avanza el \u00faltimo jinete en caballo verde\/gris de muerte. Este es el final; no hay quinto jinete, pues el cuarto es Hades. Mirados en conjunto, estos jinetes expresan la verdad mentirosa del imperio humano, tal como ha venido a expresarse en Roma. Tras su fachada blanca de victoria (arco de Dios, corona triunfal del primer jinete) se esconde la realidad funesta de la guerra interminable, el hambre injusta, la muerte. As\u00ed\u00ad lo ratifica la conclusi\u00f3n del texto (Ap 6,8b) diciendo: se les dio (a Muerte y Hades e indirectamente a los cuatro jinetes) el poder de matar a una cuarta parte de los seres vivos. El final del texto (Ap 1,8) recoge los males anteriores, a\u00f1adiendo las fieras (1,8), como si ellas completaran la dura cabalgata de violencia. Esta no ha sido buena guerra de Dios o su Mes\u00ed\u00adas que cabalga en caballo de justicia (cf. Sal 45,6), ofreciendo a los buenos victoria (cf. 2 Mac 3,24-25), sino guerra perversa de un imperio de hambre y muerte.<\/p>\n<p>(6) El Logos montado a Caballo. Cristo jinete (palabra*, Cristo*, espada*, vendimia*). Los cuatro jinetes y caballos anteriores representaban los males del mundo. Pues bien, al final del gran drama de la historia viene a revelarse el Jinete vencedor. \u00abVi luego el cielo abierto y apareci\u00f3 un caballo blanco y el Sentado encima de \u00e9l se llama Fiel y Verdadero, y juzga y combate con justicia. Sus ojos son como llamas de fuego y m\u00faltiples diademas adornan su cabeza. Lleva escrito un Nombre que nadie conoce sino \u00e9l. Va envuelto en un manto empapado de sangre y su Nombre es \u00e9ste: \u00c2\u00a1El Logos (= Palabra) de Dios! Los ej\u00e9rcitos del cielo, con sus jinetes vestidos de lino blanco pur\u00ed\u00adsimo, galopan tras sus huellas sobre blancos caballos. De su boca sale una espada afilada, para dominar a las naciones, y \u00e9l las pastorear\u00e1 con vara de hierro. El es quien pisa el lagar del vino de la ira del furor del Dios todopoderoso. Y sobre su manto y su muslo lleva escrito este Nombre: Rey de reyes y Se\u00f1or de se\u00f1ores\u00bb (Ap 21,11-16). Este es el Jinete-Cristo, vencedor de la guerra final seg\u00fan el Apocalipsis. Un jinete misterioso, en caballo blanco, con arco de guerra y corona de victoria abr\u00ed\u00ada la cabalgata de la historia destructora de este mundo, que llevaba a la guerra, el hambre y la peste o muerte (cf. Ap 6,1-8). Ahora aparece otro jinete, un Sentado a caballo (como Dios en el Trono), portador de victoria verdadera. El lector advierte pronto que este Sentado\/Jinete es Jes\u00fas. No se manifiesta en forma de Cordero (aunque lo sigue siendo) ni de Hijo del Humano, aunque lo sea tambi\u00e9n (cf. Ap 5,6; 1,13), sino de Capit\u00e1n del ej\u00e9rcito de Dios. Con gestos de guerra han querido combatirle los poderes del mundo; en gesto de guerra m\u00e1s alta responde, cabalgando invicto en favor de la verdad y la justicia (cf. Sal 45,5), para juzgar guerreando (Ap 19,11; cf. Sal 9,9) y culminar la obra de Dios. La aparici\u00f3n de un jinete celeste que ayuda a luchar y triunfar es tradicional: \u00ab[A los que quer\u00ed\u00adan saquear sacrilegamente el templo de Jerusal\u00e9n] se les apareci\u00f3 un caballo, montado por un terrible jinete y enjaezado con riqu\u00ed\u00adsima montura. El caballo pate\u00f3 con sus pezu\u00f1as delanteras a Heliodoro; el jinete llevaba armadura de oro\u00bb (2 Mac 3,25). \u00abCuando estaban todav\u00ed\u00ada cerca de Jerusal\u00e9n, un caballero vestido de blanco apareci\u00f3 al frente de ellos (de los luchadores macabeos), llevando una armadura de oro. Todos juntos bendijeron al Dios misericordioso y se animaron, dispuestos a atacar a hombres y a fieras, y a penetrar hasta por muros de hierro. As\u00ed\u00ad marchaban en orden de batalla con su aliado celeste a la cabeza, se\u00f1al de que el Se\u00f1or se hab\u00ed\u00ada compadecido de ellos\u00bb (2 Mac 11,8.10). La tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica sabe que no basta una justicia forense (dar a cada uno lo suyo, en equilibrio legal), sino que es necesaria la justicia liberadora o rnesi\u00e1nica que destruye el mal del mundo y abre el ancho campo de la vida para los que estaban oprimidos.<\/p>\n<p>(7) Los rasgos del Cristo Jinete. Estos son sus elementos distintivos, (a) Sus ojos son llama de fuego (Ap 19,12; cf. 1,14; 2,18): juzga a trav\u00e9s de la mirada, pero sobre todo libera a trav\u00e9s de la Palabra. Por eso es Logos o Palabra de Dios, (b) Tiene un nombre que s\u00f3lo \u00e9l conoce (19,12). Lo lleva escrito en su cabeza o frente (cf. 9,4; 14,1; 22,4) y se lo dar\u00e1 a los vencedores (Ap 3,12). Es Nombre mesi\u00e1nico de intimidad y compa\u00f1\u00ed\u00ada, de amor y triunfo verdadero, no el n\u00famero de muerte de la Bestia (cf. Ap 13,17-18, n\u00famero 6-6-6), ni el misterio falso de la Prostituta (17,56). Probablemente, forma parte de la disciplina del arcano que los jud\u00ed\u00ados han aplicado a Dios (YHWH, las Cuatro Letras, Tetragrama de la tradici\u00f3n israelita). No lo ha querido Juan decir, ser\u00e1 bueno que no lo investiguemos: el Jinete pertenece al misterio de Dios, eso basta, (c) Se llama Logos (19,13), es la Palabra creadora del principio de la historia israelita (Gn 1), que los jud\u00ed\u00ados han llamado Dabar. Este es el momento culminante de la creaci\u00f3n, el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada, la obra cumplida: Habl\u00f3 Dios en otro tiempo, de diversas formas, por patriarcas y profetas; ahora lo hace de manera plena por su Hijo (cf. Hebl,l-3). En el principio y fin de Dios se encuentra su Palabra (cf. Jn 1,1-14). Los poderes anteriores (Bestia, Prostituta, Reyes) eran signo de enga\u00f1o, sangre de violencia. El poder de Dios en Cristo es la Palabra, (d) Lleva escrito en manto y muslo: Rey de Reyes y Se\u00f1or de Se\u00f1ores (19,16; cf. Dt 10,17). Por encima de los Reyes y se\u00f1ores de este mundo, que se identifican con la Bestia o se asocian a ella (cf. Ap 16,12; 17,9.12), se eleva el verdadero Rey y Se\u00f1or, en t\u00ed\u00adtulo aplicado a Dios (15,3) o al Cordero (17,4). Frente al poder del mundo que domina a los hombres para destruirles emerge el Jinete vencedor, cuyo nombre s\u00f3lo \u00e9l conoce. Este es el Hijo del Hombre que dirige su mensaje a las iglesias (Ap 1,9-20), el Cordero degollado (Ap 5) y rey victorioso. Es el Logos, la aut\u00e9ntica raz\u00f3n montada a caballo (conforme a una imagen evocada por Hegel, en un contexto muy distinto, relacionado con Napole\u00f3n).<\/p>\n<p>(8) La sangre. El jinete lleva el manto empapado en Sangre (Ap 19,13), en signo antiguo (cf. Is 63,1-6) que debe ser interpretado de forma pascual. La borracha Prostituta (Ap 17,6) bebe sangre de m\u00e1rtires. En contra de eso, este Jinete es el Cordero degollado (Ap 5), que no bebe la sangre de los dem\u00e1s, a los que oprime y mata, sino que va revestido de su propia sangre salvadora (Ap 7,14) y de la sangre de los mismos creyentes (= oprimidos), degollados a lo largo de la historia (cf. 18,24), que siguen pidiendo justicia\/venganza (6,10; 19,2). Jes\u00fas lleva la sangre en su manto (en el lugar donde est\u00e1 escrito su nombre de Rey), como signo de victoria: es debilidad hecha principio de fortaleza, fuerza de los crucificados. Con ella vence, haciendo suya la voz de las v\u00ed\u00adctimas del mundo. Por eso le siguen los ej\u00e9rcitos del cielo, montados en caballos blancos&#8230; (19,14), dirigidos antes por Miguel, contra el Drag\u00f3n (12,7). Pero aqu\u00ed\u00ad no hay batallas de tipo estelar (\u00c2\u00a1guerra de galaxias!). El Capit\u00e1n del ej\u00e9rcito del cielo es el mismo Jes\u00fas crucificado, con el manto de Victoria te\u00f1ido de sangre. Por eso, los soldados de su ej\u00e9rcito podr\u00e1n ser los m\u00e1rtires humanos como en Ap 7,1-8 o 14,1-5: ellos combaten con su sangre, con el testimonio de su vida, con su resistencia activa; pero resulta preferible tomarles como \u00e1ngeles en sentido estricto, pues los m\u00e1rtires son manto de Victoria (de Sangre) del Jinete.<\/p>\n<p>(9) La palabra. De la boca del jinete sale una espada&#8230; (Ap 19,15), que es Palabra o Logos de Dios, como espada que juzga (mata y da vida) a los humanos. De esa espada* ha tratado ya el Ap (1,16; 2,12.16), siguiendo la mejor tradici\u00f3n israelita (cf. Is 11,4; Sal 17,24.27; Sab 18,15) y cristiana (Heb 4,12). Esta es el arma de Jes\u00fas, vara de hierro para dirigir a las naciones (cf. 12,5, con cita de Sal 2,9), sin car\u00e1cter destructivo. Por eso, a Jes\u00fas le podemos llamar el guerrero y pastor de la Palabra. Con la Palabra dirige (es vara de pastor), con ella vence (ella es espada de guerrero). Precisamente all\u00ed\u00ad donde resultaba m\u00e1s hiriente (espada, vara de hierro), el simbolismo se vuelve parad\u00f3jicamente m\u00e1s humano, menos belicista: el arma de Jes\u00fas es su sangre y\/o palabra.<\/p>\n<p>Cf. J. Comblin, Cristo en el Apocalipsis, Herder, Barcelona 1969; R. Schnakenburg, \u00abLa figura de Cristo en el Apocalipsis de Juan\u00bb, en Mysterium Salutis in\/I, Cristiandad, Madrid 1971, 292-401: E. Sch\u00fcssler Fiorenza, Apocalipsis. Visi\u00f3n de un mundo justo. Verbo Divino, Estella 1997; A. Yabro Collins, The Combat Mvth in the Book of Revelation, HDR 9, Missoula MO 1976.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>1. jippeus (iJppeuv\u00bb, 2460), jinete. Se usa en plural en Act 23:23,32; cf. jippos, caballo; v\u00e9ase CABALLO.\u00c2\u00b6 2. jippikos (iJppikov\u00bb, 2461), adjetivo que significa \u00abde un caballo\u00bb o \u00abde jinetes\u00bb, ecuestre. Se usa como nombre, denotando caballer\u00ed\u00ada (Rev 9:16  \u00abjinetes\u00bb), en una cantidad de \u00abdoscientos millones\u00bb.\u00c2\u00b6<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. 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