{"id":15842,"date":"2016-02-05T10:17:18","date_gmt":"2016-02-05T15:17:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maria-magdalena\/"},"modified":"2016-02-05T10:17:18","modified_gmt":"2016-02-05T15:17:18","slug":"maria-magdalena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maria-magdalena\/","title":{"rendered":"MARIA MAGDALENA"},"content":{"rendered":"<p>(Marta, mujeres, sepulcro, Iglesia 1). Ha desempe\u00f1ado un papel importante en el principio de la Iglesia, como testigo primero y m\u00e1s significativo de la muerte y sepultura de Jes\u00fas y del descubrimiento de su tumba vac\u00ed\u00ada, con otras dos mujeres, una de las cuales (Mar\u00ed\u00ada, la de Santiago y Jos\u00e9) puede ser la madre de Jes\u00fas (como sabe Jn 19,25; cf. Mc 15,40.47; 16,1-8). As\u00ed\u00ad aparece unida a otras mujeres, como transmisora del mensaje pascual para los disc\u00ed\u00adpulos. Est\u00e1 firmemente anclada en la tradici\u00f3n de la muerte, sepultura y anuncio pascual de Jes\u00fas. No conocemos su familia, sino s\u00f3lo su nombre, por el que sabemos que es natural de Magdala, ciudad de la ribera del lago de Galilea, al sur de Cafarna\u00fan, lo que supone que es una mujer independiente, pues no est\u00e1 definida por los rasgos familiares (no aparece ni como hija, ni como esposa, ni como madre de otra parte).<\/p>\n<p>(1) Sin\u00f3pticos. Presentan a Mar\u00ed\u00ada entre las disc\u00ed\u00adpulas de Jes\u00fas, que le hab\u00ed\u00adan seguido y servido en Galilea, sigui\u00e9ndole hasta Jerusal\u00e9n, donde permanecen a su lado hasta la cruz, a diferencia de los disc\u00ed\u00adpulos varones (cf. Mc 15,50-51; cf. Mt27,56.61; 28,1). Ella aparece como testigo del sepulcro* vac\u00ed\u00ado y debe transmitir el anuncio de la pascua* (Mc 15,47; 16,1). El relato de la pasi\u00f3n y pascua de Lc 23-24 conserva las mismas tradiciones, pero a\u00f1ade una muy significativa, citando entre las mujeres que segu\u00ed\u00adan a Jes\u00fas, de un modo especial, a \u00abMar\u00ed\u00ada Magdalena, de la que hab\u00ed\u00ada echado siete demonios\u00bb (Lc 8,2); de esa manera la convierte, al menos impl\u00ed\u00adcitamente, en pecadora, es el sentido de \u00abposesa\u00bb. Resulta dif\u00ed\u00adcil saber si estamos ante una tradici\u00f3n hist\u00f3rica o ante una interpretaci\u00f3n del mismo Lucas, que ha querido poner de relieve el poder de sanci\u00f3n y de perd\u00f3n de Jes\u00fas. El mismo evangelio de Lucas parece identificarla con la pecadora* que ha ungido los pies del Se\u00f1or (cf. Lc 7,36-49), cambiando totalmente el sentido del gesto de Mc 14,3-9 (la mujer de la unci\u00f3n ya no es profeta, sino pecadora perdonada). Conforme a esta visi\u00f3n de Lucas, Mar\u00ed\u00ada Magdalena ser\u00ed\u00ada una prostituta convertida a la que Jes\u00fas acoge en su discipulado, donde viene a realizar un papel importante en el momento clave de la crucifixi\u00f3n y de la pascua. M\u00e1s a\u00fan, por asociaci\u00f3n l\u00f3gica y \u00abeconom\u00ed\u00ada de nombres\u00bb, alg\u00fan lector podr\u00ed\u00ada suponer que esta pecadora Mar\u00ed\u00ada es la misma Mar\u00ed\u00ada hermana de Marta* de Lc 10,38-42. El evangelio de Juan ha seguido ese camino insinuando (o haciendo posible) que la mujer de la unci\u00f3n (Jn 12,1-8) pueda ser la misma Mar\u00ed\u00ada Magdalena, hermana de L\u00e1zaro y de Marta.<\/p>\n<p>(2)  El evangelio de Juan ha mantenido la tradici\u00f3n de la presencia de Mar\u00ed\u00ada Magdalena en la tumba vac\u00ed\u00ada (Jn 20,1), pero ha desarrollado de un modo ejemplar su experiencia pascual, present\u00e1ndola como el primer testigo de la resurrecci\u00f3n, en l\u00ed\u00adnea de amor. Ella ha permanecido ante la cruz de Jes\u00fas, aunque su papel queda eclipsado por la madre y el disc\u00ed\u00adpulo amado (Jn 19,25-27), y despu\u00e9s, en contra de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica (cf. Mc 15,47  par), ella no aparece como testigo de la sepultura (Jn 19,38-42). De todas formas, ella viene al sepulcro el domingo de pascua a la ma\u00f1ana, pero, a diferencia de Mc 16,1 par, no lleva perfumes para ungir a Jes\u00fas. Viene dos veces. Primero va sola; ya no necesita de las compa\u00f1eras que seg\u00fan la tradici\u00f3n iban con ella. Va sola pero act\u00faa como representante de todos los disc\u00ed\u00adpulos, de manera que, cuando encuentra el sepulcro vac\u00ed\u00ado (Jn 20,1), vuelve a cont\u00e1rselo a Pedro y al disc\u00ed\u00adpulo amado, representantes oficiales de la comunidad. Despu\u00e9s va con los dos disc\u00ed\u00adpulos, que descubren el sepulcro vac\u00ed\u00ado y se marchan. Los disc\u00ed\u00adpulos se marchan del huerto de la sepultura, pero ella quiere encontrar el cad\u00e1ver y llevarlo consigo y tenerlo a su lado (Jn 20,1415). Significativamente, lo mismo que ante la tumba de L\u00e1zaro, ella est\u00e1 llorando y no hace caso ni a los \u00e1ngeles que se interesan por su llanto (Jn 20,12-13). S\u00f3lo busca a Jes\u00fas. Pues bien, Jes\u00fas se le muestra en los rasgos de un jardinero que le dice simplemente \u00ab\u00c2\u00a1Mar\u00ed\u00ada!\u00bb. Al o\u00ed\u00adr su nombre, ella entiende y se vuelve \u00aby le dice en hebreo Rabboni! (que significa maestro). Jes\u00fas le dice: no me toques m\u00e1s, que todav\u00ed\u00ada no he subido al Padre. Vete a donde mis hermanos y diles: subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios. Vino Mar\u00ed\u00ada Magdalena y anunci\u00f3 a los disc\u00ed\u00adpulos: he visto al Se\u00f1or y me ha dicho estas cosas\u00bb (Jn 20,16-18). Mar\u00ed\u00ada quiere quedarse con Jes\u00fas, como si el tiempo se hubiera cumplido y parado por siempre. Ya no existe para ella m\u00e1s gozo ni misterio que amar a Jes\u00fas abrazando en el huerto sus pies de amigo y Se\u00f1or resucitado. Pero Jes\u00fas quiere que ella realice m\u00e1s tareas. Por eso, el encuentro se vuelve principio de un nuevo servicio. De esa forma Mar\u00ed\u00ada, la vidente tempranera de la pascua viene a convertirse en primera de todos los ap\u00f3stoles. Ha encontrado a Jes\u00fas en el huerto de la pascua. Ha tocado sus pies, ha sentido la fuerza de su vida. Pero, sobre todo, ha escuchado su palabra, siendo as\u00ed\u00ad la primera persona que acoge la palabra del resucitado, para responder y realizar su obra. De esa forma aparece como el primer ap\u00f3stol de la Iglesia. Ella deja el sepulcro, el encuentro inmediato con Jes\u00fas, y va a decir a los ap\u00f3stoles aquello que ha visto y vivido.<\/p>\n<p>(3) La tradici\u00f3n posterior se ha dividido en torno a Mar\u00ed\u00ada Magdalena. La l\u00ed\u00adnea m\u00e1s oficial ha destacado los aspectos devocionales, privados y penitenciales de su figura, que ha quedado marginada en la vida p\u00fablica de la Iglesia, en contra del testimonio de Jn 20,1-18 y de Mc 16,9 (donde se dice que ella fue la primera que vio a Jes\u00fas resucitado). As\u00ed\u00ad lo muestran 1 Cor 15,3-9, donde Pablo no cita la aparici\u00f3n de Jes\u00fas a Mar\u00ed\u00ada, y el conjunto del libro de los Hechos que no cuenta la historia de las mujeres en la Iglesia primitiva (a pesar de citarlas en Hch 1,1314). Dentro de la Iglesia, las mujeres como Magdalena han venido a presentarse como signo p\u00fablico de penitencia. Pero otra tradici\u00f3n, atestiguada por algunos ap\u00f3crifos, ha presentado a Mar\u00ed\u00ada Magdalena como signo de una Iglesia donde las mujeres han ejercido las tareas fundamentales de predicaci\u00f3n y presidencia de comunidades, que han venido a estar b\u00e1sicamente definidas por la presencia femenina, rompiendo as\u00ed\u00ad la divisi\u00f3n de espacios que marcaba la tradici\u00f3n romanohelenista (los varones en la vida p\u00fablica, las mujeres en casa). En un momento dado, la Iglesia ha cre\u00ed\u00addo que eso implicaba un peligro para el buen orden comunitario. Por eso ha querido relegar (y ha relegado a las mujeres) al plano privado de la obediencia y de la escucha de la palabra (as\u00ed\u00ad lo indican las cartas pastorales: 1 Tim, Tito). Pero en el fondo de ese intento puede descubrirse la importancia que ha tenido Mar\u00ed\u00ada Magdalena, tal como lo atestigua Celso y lo recuerdan diversos textos gn\u00f3sticos donde Mar\u00ed\u00ada Magdalena aparece como figura dirigente dentro de la Iglesia, al lado (y a veces en contra) de Pedro. La relectura de la figura y funci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada Magdalena en el nacimiento del cristianismo constituye uno de los temas y tareas m\u00e1s importantes de la ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica en los pr\u00f3ximos decenios.<\/p>\n<p>(4) Reflexi\u00f3n sobre la Magdalena. Experiencia pascual, experiencia de mujeres. Ellas hab\u00ed\u00adan acompa\u00f1ado a Jes\u00fas durante su ministerio y siguieron con \u00e9l (cerca de \u00e9l) hasta la cruz, queriendo seguirle despu\u00e9s, al otro lado de la muerte, pero al modo antiguo, es decir, ungiendo su cuerpo para enterrarlo con honor, guardando su luto y venerando su memoria en un sepulcro*.  Sin embargo, ellas no pudieron cumplir los ritos funerarios, porque los soldados (o unos delegados de los sacerdotes) hab\u00ed\u00adan arrojado el cad\u00e1ver en una fosa com\u00fan de ajusticiados. Pues bien, por providencia cristiana, lo que en un plano era un fracaso (no pudieron obtener el cuerpo y celebrar el rito de unci\u00f3n y llanto f\u00fanebre: un entierro sagrado) se transform\u00f3, por la misma din\u00e1mica del evangelio, en certeza superior de Vida y Presencia mesi\u00e1nica. Ciertamente, fue su amor el que descubri\u00f3 que Jes\u00fas estaba vivo; pero, al mismo tiempo, en un nivel m\u00e1s hondo, ellas supieron que era el mismo Dios quien les llevaba a descubrir a Jes\u00fas resucitado. Por caminos en principio diferentes al de Pedro y los Doce, las mujeres supieron que Jes\u00fas estaba vivo, es decir, resucitado, en ellas y con ellas, ofreci\u00e9ndoles de nuevo, ahora, de un modo m\u00e1s profundo, el don y tarea de su Reino. Es muy probable que ellas iniciaran caminos de experiencia y creaci\u00f3n pascual (Iglesia) que la tradici\u00f3n patriarcal posterior ha velado.<\/p>\n<p>(5) La Iglesia, creaci\u00f3n de una mujer hist\u00e9rica. A mediados del siglo II d.C., Celso, fil\u00f3sofo pagano, escribe un libro donde define al cristianismo como creaci\u00f3n de un grupo de mujeres hist\u00e9ricas: \u00abPero debemos examinar la cuesti\u00f3n de si alguien que realmente hab\u00ed\u00ada muerto ha resucitado alguna vez con el mismo cuerpo&#8230; Pues bien, \u00bfqui\u00e9n fue el que vio eso? Una mujer hist\u00e9rica, como t\u00fa dices, o quiz\u00e1 algunas otras que hab\u00ed\u00adan sido embaucadas por la misma brujer\u00ed\u00ada, o que lo so\u00f1aron, hall\u00e1ndose en un estado peculiar de mente o que, motivadas por su mismo deseo, tuvieron una alucinaci\u00f3n fundada en alguna impresi\u00f3n equivocada (una experiencia que ha sucedido a miles de personas); pero es todav\u00ed\u00ada m\u00e1s probable que ellas quisieran impresionar a otros cont\u00e1ndoles una f\u00e1bula fant\u00e1stica, de tal manera que a trav\u00e9s de esta historia, propia de animales sin razonamiento, ellas tuvieran una oportunidad de impresionar a otros mendigos\u00bb. Celso critica a los cristianos desde una perspectiva social y religiosa, y lo hace destacando y condenando la funci\u00f3n que las mujeres (especialmente Magdalena) ejercieron en la vida de Jes\u00fas y en el comienzo de la Iglesia. Los c\u00ed\u00adrculos cristianos mantuvieron por un tiempo la memoria de Mar\u00ed\u00ada Magdalena, a quien tomaron no s\u00f3lo como seguidora y amiga de Jes\u00fas, sino como fundadora de la Iglesia (cf. Mc 16,1-11; Mt 28,1-8; Lc 24,1-11; Jn 20,1-18 y varios escritos gn\u00f3sticos del siglo II y III). Pues bien, cuando condena a Mar\u00ed\u00ada Magdalena, llam\u00e1ndola hist\u00e9rica, Celso rechaza igualmente a las mujeres que segu\u00ed\u00adan realizando una funci\u00f3n importante en el siglo II, liderando comunidades y presidiendo asambleas, con funciones que despu\u00e9s se har\u00e1n exclusivas de obispos o presb\u00ed\u00adteros varones.<\/p>\n<p>(6) Mar\u00ed\u00ada Magdalena, Iglesia de mujeres. Celso y otros muchos pensadores romanos y\/o helenistas del siglo II condenaron el car\u00e1cter \u00abfemenino\u00bb de la Iglesia, pues pensaban que ella mezclaba dos planos que deb\u00ed\u00adan hallarse separados: el oficial, dirigido por sacerdotes y varones, que forman la estructura dominante de la sociedad; el privado, propio de la casa, donde han de estar las mujeres. A su juicio, el cristianismo negaba la distinci\u00f3n de esos niveles, destruyendo as\u00ed\u00ad la estructura jer\u00e1rquica de la sociedad y del Imperio. Ciertamente, desde mediados del siglo II, la administraci\u00f3n oficial de la Iglesia (impulsada ya por las cartas pastorales, atribuidas a Pablo: 1 y 2 Tim, Tit) tiende a ratificar la estructura patriarcal del entorno, siguiendo modelos helenistas. Pero gran parte del poder real de las iglesias (y a veces la misma autoridad oficial) se hallaba en manos de mujeres, de tal forma que Celso y otros pensaron que el cristianismo era una religi\u00f3n femenina. Esas comunidades dirigidas por mujeres asumen y desarrollan algunos de los elementos b\u00e1sicos del mensaje de Jes\u00fas, quien, al situarse ante las mujeres de su tiempo, criticando tradiciones que parec\u00ed\u00adan inmutables por hallarse avaladas por Mois\u00e9s (cf. Mc 10,1-12), hab\u00ed\u00ada dicho que al principio no fue as\u00ed\u00ad. Ciertamente, los Doce hab\u00ed\u00adan sido varones, como los doce Patriarcas de Israel, en su misi\u00f3n israelita, pero en el conjunto del movimiento de Jes\u00fas y de la Iglesia primitiva hay otras l\u00ed\u00adneas de autoridad y testimonio en las que no se distinguen las funciones de varones y mujeres (cf. Gal 3,28).<\/p>\n<p>(7) Recuperar a las mujeres al comienzo de la Iglesia. Ciertamente, el relato de las apariciones de Pablo (1 Cor 15), escrito desde una perspectiva masculina, no recoge la presencia de las  mujeres. De un modo convergente, para potenciar el evangelio en la sociedad grecorromana (con religi\u00f3n oficial masculina), Lucas contar\u00e1 la historia del primer cristianismo a partir de los varones (en Hechos) y las cartas pastorales (1-2 Tim, Tit) intentar\u00e1n imponer la estructura masculina en la autoridad cristiana. Pero en principio la Iglesia no fue as\u00ed\u00ad. Las mujeres de la pascua no depend\u00ed\u00adan de Pedro y de los Doce, ni recibieron su autoridad o mensaje a trav\u00e9s de unos varones, sino que eran cristianas aut\u00f3nomas y creadoras de comunidad, de manera que, seg\u00fan Celso y otros, la Iglesia pudo presentarse como lugar peligroso, pues negaba la distinci\u00f3n de poder entre los sexos. Al principio no hab\u00ed\u00ada dominio de Pedro sobre las mujeres, sino caminos convergentes y fraternos, de varones y mujeres que compart\u00ed\u00adan una misma experiencia y tarea, superando el modelo social de un mundo que daba a los hombres el poder en la ciudad y encerraba a las mujeres en la casa. Ciertamente, las mujeres de la pascua deben compartir su experiencia con Pedro y los otros disc\u00ed\u00adpulos (cf. Mc 16; Mt 28; Lc 24; Jn 20) y parece que lo han hecho (a pesar de la divergencia entre los diversos textos), pero no para someterse a Pedro y quedar subordinadas, sino para ofrecer un testimonio de Jes\u00fas, que se comunica y expresa de formas distintas y complementarias por varones y mujeres. En esa l\u00ed\u00adnea el origen m\u00faltiple del mensaje pascual (mirado desde varones y mujeres) constituye un dato irrenunciable de la Iglesia, aunque algunas comunidades posteriores lo hayan silenciado, impidiendo que las mujeres accedan a los ministerios. Las mujeres del principio descubrieron y expandieron (cultivaron) una forma de presencia pascual que pudo servir para superar el riesgo apocal\u00ed\u00adptico de aquellos cristianos que tend\u00ed\u00adan a esperar pasivamente la vuelta de Jes\u00fas. Ellas supieron que lo esencial era amar como \u00e9l hab\u00ed\u00ada amado, retomando su experiencia mesi\u00e1nica, a partir de los excluidos y crucificados de la sociedad. As\u00ed\u00ad ofrecieron una contribuci\u00f3n esencial al movimiento cristiano. Pero m\u00e1s que el influjo de unas mujeres aisladas importa el hecho de que las iglesias primitivas fueron lugares de convivencia abierta (escandalosa, seg\u00fan muchos), comunidades que superaban la divisi\u00f3n de jerarqu\u00ed\u00adas y funciones del entorno pagano (el hombre en p\u00fablico, la mujer en casa), abriendo as\u00ed\u00ad un camino que despu\u00e9s ha sido en gran parte ignorado por la instituci\u00f3n masculina de la Gran Iglesia. Una visi\u00f3n novelada moderna, que hace a Magdalena esposa de Jes\u00fas y madre de sus hijos, carece de todo fundamento.<\/p>\n<p>Cf. E. BAUTISTA, La mujer en la Iglesia primitiva, Verbo Divino, Estella 1993; C. BERNABE, Mar\u00ed\u00ada Magdalena, Verbo Divino, Estella 1994; M. MACDONALD, Las mujeres en el cristianismo primitivo y la opini\u00f3n pagana. El poder de la mujer hist\u00e9rica, Verbo Divino, Estella 2004; M. SAWICKI, Seeing the Lord. Resurrection and Early Cliristian Practices, Fortress, Mine\u00e1polis 1994; J. SCHABERG, La resurrecci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada Magdalena, Verbo Divino, Estella 2007; E. SCH\u00dcSSLER FIORENZA, En memoria de Ella, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1989; K. Jo TORJESEN, Cuando las mujeres eran sacerdotes: el liderazgo de las mujeres en la primitiva iglesia y el esc\u00e1ndalo de su subordinaci\u00f3n con el auge del cristianismo, El Almendro, C\u00f3rdoba 1997; X. TUNC, Tambi\u00e9n las mujeres segu\u00ed\u00adan a Jes\u00fas, Presencia Teol\u00f3gica 98, Sal Terrae, Santander 1999; B. WITHERINGTON III, Women in the ministry of Jesus, Cambridge University Press 1984; Women in the Earliest Churches, Cambridge University Press 1988.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>\u00abY algunas mujeres que hab\u00ed\u00adan sido sanadas de esp\u00ed\u00adritus malignos y de enfermedades; Mar\u00ed\u00ada la llamada Magdalena, de la que hab\u00ed\u00adan salido siete demonios\u00bb. (Lucas 8:2)<br \/>\nL\u00e9ase Lucas 8:1-2; Mateo 28:1-15. Mar\u00ed\u00ada Magdalena es el equivalente femenino de Pedro en el c\u00ed\u00adrculo que segu\u00ed\u00ada a Jes\u00fas Los dos se caracterizaban por su celo y su fervor; fervor que a veces era excesivo y ten\u00ed\u00ada que ser reprendido.<\/p>\n<p>Magdala, la ciudad natal de Mar\u00ed\u00ada, estaba a tres millas de Capernaum. No es raro pues que oyera pronto de Jes\u00fas y se pusiera en contacto directo con El. Mar\u00ed\u00ada era un personaje conocido en Magdala. Era relativamente rica y hab\u00ed\u00ada estado sujeta a la influencia de los demonios. Algunos dicen que era ad\u00faltera, pero no es justo decirlo no teniendo ning\u00fan dato. No ten\u00ed\u00ada nada que ver con la mujer pecadora que lav\u00f3 los pies a Jes\u00fas. Podemos suponer, por su posesi\u00f3n de demonios, que era de naturaleza apasionada e impetuosa. Pero Mar\u00ed\u00ada se hab\u00ed\u00ada librado de estas influencias. Jes\u00fas expuls\u00f3 sus siete demonios y a partir de aquel momento, Mar\u00ed\u00ada Magdalena, dedic\u00f3 su fervor apasionado a servir a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Permaneci\u00f3 con las mujeres que segu\u00ed\u00adan a Jes\u00fas y sus disc\u00ed\u00adpulos, que les serv\u00ed\u00adan seg\u00fan necesitaban y que cuidaban de ellos. Necesitaban dinero, alimento, vestido. El dinero lo prove\u00ed\u00adan estas mujeres, seg\u00fan vemos en Lucas 8:3.<\/p>\n<p>Pero, este servicio material no era la \u00fanica prueba de lealtad de Mar\u00ed\u00ada Magdalena a su Salvador. Cuando Jes\u00fas fue a Jerusal\u00e9n para sufrir y ser crucificado, Mar\u00ed\u00ada Magdalena le acompa\u00f1aba. En la cruz, todos los disc\u00ed\u00adpulos excepto Juan, hab\u00ed\u00adan huido en el momento de la crisis. Pero, Mar\u00ed\u00ada Magdalena permaneci\u00f3 y fue testigo de la muerte de Jes\u00fas (Marcos 15:40,41). Y despu\u00e9s de los sucesos del G\u00f3lgota, particip\u00f3 en los preparativos de su entierro. Fue tambi\u00e9n una de las mujeres que se dirigi\u00f3 al sepulcro para derramar especias sobre la tumba. Y cuando hallaron que el cuerpo no estaba all\u00ed\u00ad, fue Mar\u00ed\u00ada la que fue a Jerusal\u00e9n y hall\u00f3 a Pedro y le comunic\u00f3 la noticia que lo hab\u00ed\u00adan robado.<\/p>\n<p>Pero, esto no fue bastante. Regres\u00f3 inmediatamente a la tumba, probablemente antes que los ap\u00f3stoles llegaran all\u00ed\u00ad. Sabemos que tuvo un encuentro con Jes\u00fas y que no le reconoci\u00f3, pero fue sin duda la primera mujer que le vio. Fue necesario que Jes\u00fas la llamara por su nombre antes que sus ojos fueran abiertos. Entonces le reconoci\u00f3 y cay\u00f3 de rodillas. Otra vez muestra su celo y trata de acercarse a Jes\u00fas, pero el Se\u00f1or le ordena que no le toque. En su fervor, consumida por \u00e9l, como en todo en su vida, Jes\u00fas tuvo que frenar a Mar\u00ed\u00ada. Cuan distinta, por ejemplo, de Mar\u00ed\u00ada de Nazaret, o de Salom\u00e9, o de Marta, la hermana de L\u00e1zaro.<\/p>\n<p>Pero, este fervor, esta impetuosidad, debidamente templado puede dar mucho fruto. La Iglesia no tiene que despreciar a las Magdalenas.<\/p>\n<p>Preguntas Sugeridas Para Estudio Y Discusi\u00f3n:<br \/>\n1. \u00bfDe cu\u00e1l ap\u00f3stol de Jes\u00fas es el equivalente Mar\u00ed\u00ada Magdalena? \u00bfPor qu\u00e9?<br \/>\n2. \u00bfCu\u00e1l era la debilidad del car\u00e1cter de Mar\u00ed\u00ada Magdalena?<br \/>\n3. \u00bfEn qu\u00e9 forma especial ayudaba a Jes\u00fas?<\/p>\n<p><b>Fuente: Mujeres de la Biblia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Marta, mujeres, sepulcro, Iglesia 1). Ha desempe\u00f1ado un papel importante en el principio de la Iglesia, como testigo primero y m\u00e1s significativo de la muerte y sepultura de Jes\u00fas y del descubrimiento de su tumba vac\u00ed\u00ada, con otras dos mujeres, una de las cuales (Mar\u00ed\u00ada, la de Santiago y Jos\u00e9) puede ser la madre de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maria-magdalena\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMARIA MAGDALENA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15842","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15842","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15842"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15842\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15842"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15842"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15842"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}