{"id":15852,"date":"2016-02-05T10:17:38","date_gmt":"2016-02-05T15:17:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/multiplicacion\/"},"modified":"2016-02-05T10:17:38","modified_gmt":"2016-02-05T15:17:38","slug":"multiplicacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/multiplicacion\/","title":{"rendered":"MULTIPLICACION"},"content":{"rendered":"<p>Panes y peces (panes, peces, milagros, eucarist\u00ed\u00ada). El tema de la multiplicaci\u00f3n de los panes y los peces est\u00e1 bien anclado en la tradici\u00f3n de los evangelios y expresa de forma privilegiada el sentido de la vida y obra de Jes\u00fas. Aparece dos veces en Marcos (6,30.44; 8,1-10), dos veces en Mateo (cf. 14,13-21; 15,32-39) y una en Lucas (9,10-17) y en Juan (6,1-14). Aqu\u00ed\u00ad nos fijamos en el primer relato de Marcos (Mc 6,30-44), que viene despu\u00e9s de la narraci\u00f3n del banquete de Herodes, con el asesinato de Juan* Bautista (6,14-29), aunque tendremos tambi\u00e9n en cuenta el segundo (Mc 8,110) con los paralelos de Mt, Lc y Jn. Frente al banquete bien programado de Herodes, donde s\u00f3lo est\u00e1n invitados los grandes del reino (Mc 6,21) y se decide la muerte de Juan, el Evangelio expone aqu\u00ed\u00ad el banquete de los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas, al que pueden asistir todos los que quieran y vengan a buscarle, sin limitaciones de raza, poder o religi\u00f3n. La narraci\u00f3n ofrece un esquema eucar\u00ed\u00adstico, con dos partes principales, una m\u00e1s vinculada a la palabra, otra a la comida.<\/p>\n<p>(1) La Palabra compartida y compasiva (Mc 6,33-35). Jes\u00fas ha querido descansar, en un lugar ameno y solitario, con un grupo de disc\u00ed\u00adpulos. Pero, m\u00e1s que su descanso, le importa la necesidad de las gentes que acuden. Esta es la ley suprema de su vida: siendo enviado del Dios misericordioso (cf. Ex 34,6-7; Jon\u00e1s 3,3), siente compasi\u00f3n de los hombres, a quienes debe guiar como buen pastor (cf. Nm 27,17; Jr 23,4; Ez 34,23), ofreci\u00e9ndoles as\u00ed\u00ad, en el campo abierto, la palabra de Dios, sin distinciones ni limitaciones. Hab\u00ed\u00ada por entonces diversas escuelas jud\u00ed\u00adas, pero tend\u00ed\u00adan a ser elitistas, propias de los puros (esenios, fariseos&#8230;), con largos a\u00f1os de aprendizaje, de tal forma que s\u00f3lo al  gunos pod\u00ed\u00adan escuchar y entender la palabra, mientras otros segu\u00ed\u00adan siendo ignorantes (dependientes). Jes\u00fas, en cambio, ofrece su ense\u00f1anza a todos, en la universidad de la vida y de la calle. En ese sentido podemos hablar de una multiplicaci\u00f3n de la palabra compartida, que es anterior a la comunicaci\u00f3n del pan (\u00abpues no s\u00f3lo de pan vive el hombre, sino de toda palabra&#8230;\u00bb: Mt 4,4).<\/p>\n<p>(2) Liturgia de la comida: eucarist\u00ed\u00ada de los panes y los peces. Los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas no se han opuesto a que regale abiertamente la palabra, pero se oponen cuando \u00e9l les pide que alimenten a la muchedumbre con sus propios panes y peces. Para Ba\u00f1o* y Juan* Bautista era esencial una comida de pureza c\u00f3smica (silvestre). Para los fariseos* y esenios* era esencial una comida limpia. A Jes\u00fas en cambio le importa ante todo la comida compartida: abierta a los que vienen, superando las normas de pureza elitista. Este es su signo: el don de los panes* y los peces* compartidos, a partir de los mismos disc\u00ed\u00adpulos, que dan lo que tienen para todos, sabiendo que all\u00ed\u00ad donde se comparte lo que hay pueden sobrar y sobran doce cestos (cf. Mc 6,43) que son signo de las doce tribus de Israel o siete cestos (Mc 8,8) que son signo de una comida que debe compartirse con todos los pueblos de la tierra.<\/p>\n<p>(3) Las multiplicaciones son comida hist\u00f3rica y pascual. Ciertamente, el texto recoge y relata un recuerdo de la historia de Jes\u00fas, que comparte lo que tienen (\u00e9l y sus disc\u00ed\u00adpulos) con todos los que han ido a su encuentro, en gesto generoso de abundancia, de palabra y comida fraterna. Pero, al mismo tiempo, este recuerdo ha sido recreado desde la experiencia pascual, de manera que los cristianos se pueden definir como aquellos que comparten la comida y que, al hacerlo, descubren a Jes\u00fas resucitado, a quien los textos de la eucarist\u00ed\u00ada* presentan como pan compartido. El problema de la humanidad antigua y moderna no es la carencia (falta de producci\u00f3n), sino el reparto y comuni\u00f3n de bienes y vida. Por eso, el \u00abmilagro\u00bb de las comidas de Jes\u00fas no est\u00e1 en la multiplicaci\u00f3n f\u00ed\u00adsica del pan y de los peces (como en el pan y carne del cuervo de Elias, o en la harina y aceite de Eliseo: cf. 1 Re 17,1-16; 2 Re 4,1-7; 4,42-44), sino en la comunicaci\u00f3n y comuni\u00f3n de los bienes humanos. Los que hoy desta can s\u00f3lo el aspecto milagrero externo de las multiplicaciones, proyectando sobre ellas problemas de biolog\u00ed\u00ada o f\u00ed\u00adsica (ampliaci\u00f3n o producci\u00f3n instant\u00e1nea de nuevos alimentos), olvidan el aut\u00e9ntico tema: los evangelios no hablan de f\u00ed\u00adsica, sino de solidaridad humana y esperanza rnesi\u00e1nica.<\/p>\n<p>(4) Las multiplicaciones expresan el car\u00e1cter universal concreto del mensaje y vida de Jes\u00fas. Todo resulta natural en ellas, no hay nada \u00absagrado\u00bb en su despliegue: no hacen falta sacerdotes especiales, ni ceremonias de pureza, ni templos, ni ritos cultuales, pues el rito es la misma vida, comunicaci\u00f3n humana, en cuanto palabra y alimento. Por eso, los relatos de multiplicaciones, superando la barrera de la diferencia israelita, nos conducen a un lugar donde pueden encontrarse todos los humanos, jud\u00ed\u00ados y gentiles, cristianos y no cristianos, creyentes religiosos y simples hambrientos de pan y palabra, sobre el ancho campo de la vida. Religiones y ritos nacionales separan, ideolog\u00ed\u00adas y pol\u00ed\u00adticas sacrales distinguen. Jes\u00fas, en cambio, acoge y re\u00fane a todos en el ancho campo (desierto* de todos), para ofrecerles la palabra y el pan que se comparten. De esa forma, el signo del Dios de Jes\u00fas es la mesa universal: sus disc\u00ed\u00adpulos no pueden preparar una comida exclusivista, no se re\u00fanen en tomo a un pan y vino de pureza, para separarse de los transgresores de la ley (como en Qumr\u00e1n), sino al contrario: ofrecen a todos los que vienen sus panes y sus peces. Estos jud\u00ed\u00ados mesi\u00e1nicos (cristianos de Galilea), seguidores del profeta nazareno, acogen a todos y los distribuyen, sobre la hierba verde, bajo el ancho cielo, en grupos de cincuenta o cien (Mc 6,39-40), en corros de comunicaci\u00f3n humana, para que as\u00ed\u00ad puedan conocerse, compartir la mesa y dialogar desde el Reino. Son multitud (cinco mil o cuatro mil: Mc 6,44; 8,9), pero se vinculan en comunidades o gmpos menores, para comer y compartir el pan, de un modo personal, formando la iglesia del campo abierto de la vida. No son cristianos en el sentido confesional posterior, pero lo son en un sentido todav\u00ed\u00ada m\u00e1s profundo de comunicaci\u00f3n de vida.<\/p>\n<p>Cf. R. Fowler, Loaves and Fisches: The Function of the Feeding Stories in the Cospel of Mark, Scholars, Chico CA 1981; X. Pikaza, Fiesta del pan, fiesta del vino, Verbo Divino, Estella 2000.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Panes y peces (panes, peces, milagros, eucarist\u00ed\u00ada). El tema de la multiplicaci\u00f3n de los panes y los peces est\u00e1 bien anclado en la tradici\u00f3n de los evangelios y expresa de forma privilegiada el sentido de la vida y obra de Jes\u00fas. 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