{"id":15862,"date":"2016-02-05T10:17:57","date_gmt":"2016-02-05T15:17:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ovejas-y-cabras\/"},"modified":"2016-02-05T10:17:57","modified_gmt":"2016-02-05T15:17:57","slug":"ovejas-y-cabras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ovejas-y-cabras\/","title":{"rendered":"OVEJAS Y CABRAS"},"content":{"rendered":"<p>(-> pastor, juicio, cordero, chivo). Mt25,31-45 compara el juicio final con la acci\u00f3n de un pastor que, al terminar el d\u00ed\u00ada, separa ovejas y cabras (probata y eriphia). Su gesto es normal: llegada la noche, los pastores de reba\u00f1os mixtos suelen separar su ganado para ofrecer mejor refugio a las cabras, m\u00e1s sensibles al fr\u00ed\u00ado, y para que las ovejas pue dan descansar m\u00e1s tranquilas. El hecho en s\u00ed\u00ad es claro; el problema est\u00e1 en el simbolismo. \u00bfPor qu\u00e9 ha escogido Mt el signo de las ovejas y las cabras? \u00bfS\u00f3lo porque el pastor suele separarlas al llegar la noche? \u00bfDe d\u00f3nde provienen sus sentidos simb\u00f3licos?   (1) Ovejas y cabras. Probaton significa propiamente \u00aboveja\u00bb y estrictamente hablando significa s\u00f3lo \u00abovejas hembras\u00bb; pero puede tomar un sentido m\u00e1s general, de manera que, en un reba\u00f1o de probata, ovejas, puede haber tambi\u00e9n carneros; adem\u00e1s, en algunos casos, un reba\u00f1o de probata puede incluir todo el ganado menor (ovejas y cabras). Por su parte, eriphos-eriphion tiende a significar cabra-cabras, aunque tambi\u00e9n puede aludir a los machos cabr\u00ed\u00ados, como sucede generalmente en el Antiguo Testamento (cf. LXX Gn 37,31; 38,17.20). Mt 25,32 emplea el t\u00e9rmino positivo eriphos, mientras que Mt 25,33 emplea el diminutivo eriphia, que en principio significa \u00abcabritocabritos\u00bb (las cr\u00ed\u00adas de las cabras). De todas formas, en el tiempo del Nuevo Testamento los dos t\u00e9rminos tienden a ser equivalentes, de manera que los traductores vacilan: unos ponen \u00abovejas y cabras\u00bb, otros ovejas y machos cabr\u00ed\u00ados (cf. Lagrange), y otros, en fin, ovejas y cabritos. Sea como fuere, en el primer caso (probata) parece que predominan las ovejas (hembras); en el segundo caso puede tratarse de machos de cabras (bucos, boques), pero tambi\u00e9n de cabras hembras (e incluso de machos cabr\u00ed\u00ados y cameros). En este \u00faltimo caso, el pastor reunir\u00ed\u00ada por un lado a las hembras (ovejas y cabras), para orde\u00f1arlas, y pondr\u00ed\u00ada aparte a los machos (cameros y machos cabr\u00ed\u00ados), para que descansaran tranquilos a lo largo de la noche. Desde el punto de vista lexicogr\u00e1fico, esa traducci\u00f3n es posible, aunque resulta simb\u00f3licamente muy improbable, pues los reba\u00f1os de oriente constaban y constan sobre todo de animales (adultos) hembras; por eso, una separaci\u00f3n de hembras-ovejas (que ser\u00ed\u00adan la gran mayor\u00ed\u00ada) y de machoscarneros (poco numerosos, quiz\u00e1 uno o dos) no podr\u00ed\u00ada servir de base simb\u00f3lica para la divisi\u00f3n universal donde todo el ritmo de la escena quiere marcar el paralelismo de posibilidades de derecha e izquierda (de condenados y salvados).<\/p>\n<p>(2) Sentido simb\u00f3lico. Suelen aducirse varias pmebas para indicar que las  ovejas representan el costado bueno (salvados) mientras que las cabras reflejan lo perverso (condenados). Se prefiere a las ovejas por blancas (inocencia), por d\u00f3ciles, sumisas y porque parecen ser de m\u00e1s valor para los hombres. Por el contrario, las cabras aparecen como negras o rojizas, salvajes, desobedientes y sin tanto valor para los due\u00f1os y pastores. Pero esas razones no convencen del todo, pues hab\u00ed\u00ada tambi\u00e9n ovejas negras; adem\u00e1s, debido a su mayor independencia, las cabras resultaban menos gravosas, pues no requer\u00ed\u00adan tanto cuidado como las ovejas. Por otra parte, las ovejas no son m\u00e1s valiosas que las cabras; en cierto sentido, en las condiciones clim\u00e1ticas del oriente mediterr\u00e1neo, suced\u00ed\u00ada m\u00e1s bien lo contrario. Por eso, la divisi\u00f3n entre las ovejas (derecha, salvados) y las cabras tiene que responder a razones simb\u00f3licas, como muestra el conjunto de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, donde las ovejas son signo de los buenos israelitas, que escuchan la voz de Dios y reciben salvaci\u00f3n, mientras que las cabras o machos cabr\u00ed\u00ados est\u00e1n asociados bastante estrechamente a la visi\u00f3n de lo diab\u00f3lico.<\/p>\n<p>(3) Las ovejas. Unidas en reba\u00f1o, ellas son para el Antiguo Testamento un signo del pueblo israelita (2 Sm 24,17; Sal 76,21 LXX; Nm 27,17). As\u00ed\u00ad lo muestra de un modo especial Sal 73,1, LXX: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9&#8230; est\u00e1 ardiendo tu c\u00f3lera contra las ovejas de tu reba\u00f1o (probata nom\u00e9s mon)?\u00bb. Ez 34,31 asegura: \u00abVosotros&#8230; sois ovejas de mi reba\u00f1o, probata poinmion rnoti, y yo soy vuestro Dios\u00bb. La literatura rab\u00ed\u00adnica y apocal\u00ed\u00adptica utiliza el mismo simbolismo, sobre todo en 1 Hen 89-90, donde se cuenta toda la historia de Israel partiendo de la imagen de las ovejas del reba\u00f1o de Dios. En esa perspectiva se mantiene el Nuevo Testamento y de manera especial el evangelio de Mt, que utiliza siempre probaton de un modo metaf\u00f3rico. Mt 12,11-12 podr\u00ed\u00ada ser una excepci\u00f3n, pues habla del cuidado de un due\u00f1o que saca a su oveja del pozo donde ha ca\u00ed\u00addo en s\u00e1bado. Pero aun en este caso la oveja es un signo del hombre enfermo o en peligro. En esa l\u00ed\u00adnea simb\u00f3lica, Mt afirma que las gentes que escuchan y acogen la palabra de Jes\u00fas son \u00abcomo ovejas sin pastor\u00bb (Mt 9,36; cf. Ez 34,5). Sus disc\u00ed\u00adpulos reciben el encargo de acudir \u00aba las ovejas perdidas de la casa de Israel\u00bb (Mt 10,6; 15,24). Pasando ya al plano eclesial, Mt compara al creyente en peligro con una oveja que se pierde y puede perecer (Mt 18,12). Por su parte, el misionero es como oveja en medio de lobos (Mt 10,16). Llega a tanto la fuerza de la comparaci\u00f3n que se dice que los falsos disc\u00ed\u00adpulos son como \u00ablobos con piel de oveja\u00bb, es decir, creyentes fingidos (Mt 7,15; cf. 26,31). Esta visi\u00f3n de Mt podr\u00ed\u00ada ampliarse con otros pasajes del Nuevo Testamento (cf. Jn 10,1-17; Heb 13,30; 1 Pe 2,25). Todo eso permite suponer que las ovejas del juicio final (Mt 25,31-46) tienen un sentido metaf\u00f3rico: ellas constituyen el aut\u00e9ntico Israel, la nueva comunidad escatol\u00f3gica. Por eso reciben un lugar a la derecha del gran Rey, en \u00e1mbito de Reino.<\/p>\n<p>(4) Las cabras. Por comparaci\u00f3n con las ovejas, podemos suponer que tambi\u00e9n las cabras-cabritos de Mt 25,31-46 tienen un sentido metaf\u00f3rico y negativo. As\u00ed\u00ad lo confirma el an\u00e1lisis del campo sem\u00e1ntico de eriphos, tanto en la cultura griega como en el Antiguo Testamento y en los mitos de otros pueblos. La mitolog\u00ed\u00ada griega asocia la cabra con el sexo y la vida libertina, poni\u00e9ndola en relaci\u00f3n con el culto de Dionisos (Pan), de los s\u00e1tiros y faunos. Pan, antiguo dios de los pastores, tiene cuerpo inferior de macho cabr\u00ed\u00ado y un car\u00e1cter que puede llamarse caprino: irascible, lascivo, retoz\u00f3n. Su figura ha impresionado a los poetas alejandrinos tard\u00ed\u00ados, que le asocian a lo demon\u00ed\u00adaco. El culto de Dionisos incluye s\u00e1tiros o silenos, representados en forma de machos cabr\u00ed\u00ados, dotados de un fuerte poder sexual, cercano al de Pan. Mirada en perspectiva griega, la figura de Pan y de los s\u00e1tiros pudiera llamarse positiva, pues ellos simbolizan la fuerza vital de la pasi\u00f3n y la embriaguez del sexo. Pero un observador israelita o protocristiano destacar\u00ed\u00ada los rasgos negativos de su culto, asociados a veces con lo diab\u00f3lico. Un trasfondo en parte semejante puede hallarse en el Antiguo Testamento, donde una especie de demonios reciben el nombre de sa&#8217;ir, machos cabr\u00ed\u00ados o cornudos: \u00abNo inmolar\u00e1n sus v\u00ed\u00adctimas a los s\u00e1tiros con los que se han prostituido\u00bb (Lv 17,17). Por otra parte, 2 Cr 11,15; Is 13,21 y 34,14 parecen evocar tambi\u00e9n una asociaci\u00f3n ente machos cabr\u00ed\u00ados y s\u00e1tiros-demonios: la desolaci\u00f3n de Babilonia o las naciones enemigas ser\u00e1 tal que en medio de las  minas brincar\u00e1n varias especies de animales salvajes (dragones, cuervos) y demonios: L\u00f1it (esp\u00ed\u00adritu femenino) y los sa\u2020\u2122ir o s\u00e1tiros velludos. Probablemente, esos \u00abs\u00e1tiros\u00bb se encuentran asociados con Azazel, a quien debe enviarse un chivo* o macho cabr\u00ed\u00ado cada a\u00f1o (cf. Lv 16,7-10.20-23). Este \u00faltimo simbolismo tiene mucha importancia: aqu\u00ed\u00ad encontramos un macho cabr\u00ed\u00ado cargado con los pecados del pueblo, simbolizando, por tanto, el aspecto mal\u00e9fico de Israel, para ser enviado al desierto de Azazel, esto es, arrojado a la condena de un esp\u00ed\u00adritu adverso o demon\u00ed\u00adaco. De manera semejante, las cabras de Mt 25,32, significando el mundo pecador, son arrojadas o enviadas al fuego del diablo y de sus \u00e1ngeles. Ciertamente, los t\u00e9rminos empleados en ambos casos son distintos: el macho cabr\u00ed\u00ado de Lv 16,7s aparece en los LXX como kh\u00ed\u00admaros, mientras que Mt 25,32 habla de eriphos. De todas formas, la asociaci\u00f3n de la cabra, y sobre todo del macho cabr\u00ed\u00ado, con lo demon\u00ed\u00adaco depende de su figura animal y no de la palabra que se emplea al describirlo. Por otra parte, la relaci\u00f3n entre el macho cabr\u00ed\u00ado y los poderes m\u00e1gico-demon\u00ed\u00adacos constituye un dato anterior al Evangelio. Pudiera suponerse que la presencia del macho cabr\u00ed\u00ado en el aquelarre y en otras representaciones semejantes depende de los s\u00ed\u00admbolos cristianos, ligadas a Mt 25,32. Sin embargo, la constancia de la figura y su aparici\u00f3n desde los tiempos prehist\u00f3ricos nos hacen pensar en lo contrario. Estamos ante un tema precristiano, que Mt 25,31-46 se limita a recibir de su entorno cultural, dentro del Mediterr\u00e1neo oriental.<\/p>\n<p>Cf. J. Caro Baroja, Las brajas y su mundo, Alianza, Madrid 2003; G. Parrinder, La brujer\u00ed\u00ada, Buenos Aires 1965, 54-55; X. Pikaza, Hermanos de Jes\u00fas y sen\u2020\u2122idores de los m\u00e1s peque\u00f1os. Mt 25,31-46, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1984.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(-> pastor, juicio, cordero, chivo). Mt25,31-45 compara el juicio final con la acci\u00f3n de un pastor que, al terminar el d\u00ed\u00ada, separa ovejas y cabras (probata y eriphia). 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