{"id":15866,"date":"2016-02-05T10:18:05","date_gmt":"2016-02-05T15:18:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/peces\/"},"modified":"2016-02-05T10:18:05","modified_gmt":"2016-02-05T15:18:05","slug":"peces","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/peces\/","title":{"rendered":"PECES"},"content":{"rendered":"<p>(-> panes, comida, multiplicaciones). Los peces, que llenan el mar (en el entorno b\u00ed\u00adblico se conocen menos los de r\u00ed\u00ado; cf. como excepci\u00f3n Is 50,2 y Ex 7,18.21; Ez 29,4-5, que alude a los del Nilo), han sido creados el d\u00ed\u00ada quinto, lo mismo que los p\u00e1jaros del aire, con quienes est\u00e1n vinculados (cf. Gn 1,2023). Ellos est\u00e1n bajo dominio del hombre, igual que los otros animales (cf. Gn 1,26). Algunos, los que tienen aletas y escamas, se pueden comer, tanto los de mar como los de r\u00ed\u00ado. Otros, que caminan por el agua en vez de nadar (del tipo de los mariscos), son impuros (cf. Lv 11,9-12; Dt 14,9-10). Los israelitas del desierto echaban en falta los peces de Egipto (Nm 11,5). Los fenicios y habitantes de la costa del Mediterr\u00e1neo, en manos de paganos, vend\u00ed\u00adan peces en Jerusal\u00e9n (Neh 11,16), de manera que una de las puertas de la ciudad se llamaba \u00abpuerta de los peces\u00bb (Sof 1,10; Neh 3,3). Entre los peces simb\u00f3licos del Antiguo Testamento, debemos recordar el gran cet\u00e1ceo de Jon\u00e1s* y el buen pez de Tob\u00ed\u00adas*, que sirve para expulsar demonios posesivos, como Asmodeo, y curar enfermedades. La Biblia ha prohibido la adoraci\u00f3n de los peces (cf. Ex 20,4; Dt 4,18). Vinculados de alg\u00fan modo a los peces est\u00e1n los grandes monstruos marinos, contra los que ha luchado Yahv\u00e9 para someterlos (cf. Tiamat, Tehom, Rahab, Leviat\u00e1n). En el Nuevo Testamento son abundantes  las referencias a peces y pesca, siempre en el lago de Galilea.<\/p>\n<p>(1) Multiplicaci\u00f3n de los panes y los peces. La uni\u00f3n de panes y peces en las multiplicaciones constituye uno de los elementos b\u00e1sicos de la tradici\u00f3n galilea, que despu\u00e9s ha sido bastante ignorado por la Iglesia, que se ha centrado en el recuerdo del pan y el vino de la \u00faltima cena (eucarist\u00ed\u00ada*) y ha tendido a pasar por alto la comida de los panes y peces. El mismo relato de las multiplicaciones* de Marcos (6,30-44 y 8,1-8), que ha puesto en paralelo los panes y peces, ha tendido a destacar luego la importancia del pan (cf. 6,37-38.44 y 8,1721). Ese proceso ha culminado en la Iglesia posterior, que ha tendido a olvidar la importancia y sentido de los peces, no s\u00f3lo en la eucarist\u00ed\u00ada, sino en la misma tradici\u00f3n de las comidas* compartidas. En este contexto deber\u00ed\u00ada recordarse que el pan y vino de la Cena pierde su sentido si se separa de los panes y peces concretos de la comida de la Iglesia. Es significativo el hecho de que se hable de panes y peces, no de panes y carne, cosa que se debe al tipo de dieta alimenticia de la costa del lago de Galilea y quiz\u00e1 tambi\u00e9n al hecho de que los animales terrestres (corderos, toros) est\u00e1n vinculados a los sacrificios del templo y constituyen una dieta m\u00e1s cara.<\/p>\n<p>(2) Pesca milagrosa. Todos los peces del mundo (Jn 21). Antes que pastores*, Jes\u00fas ha hecho a sus disc\u00ed\u00adpulos \u00abpescadores\u00bb de hombres, entendidos por tanto como peces, desde el contexto de su trabajo anterior en el lago de Galilea (cf. Mc 1,16-18 par). En ese mismo contexto se habla de una \u00abpesca milagrosa\u00bb, en la que viene a simbolizarse la tarea misionera de la Iglesia posterior (cf. Lc 5,1-11). El evangelio de Juan ha expandido esa escena. Los siete* disc\u00ed\u00adpulos pascuales han pasado la noche sin lograr nada, pero un desconocido les ha dicho que echen la red al otro lado y consiguen una gran redada, descubriendo as\u00ed\u00ad que el desconocido es Jes\u00fas y que les espera en la orilla: \u00abCuando llegaron a tierra vieron que hab\u00ed\u00ada colocada una brasa y sobre ella un Pez y un Pan. Jes\u00fas les dijo: \u00c2\u00a1Traed de los peces que hab\u00e9is pescado ahora! Subi\u00f3 Pedro y arrastr\u00f3 a la orilla la red llena de ciento cincuenta y tres peces grandes; y siendo tantos no se rompi\u00f3 la red. Y Jes\u00fas les dijo: \u00c2\u00a1Venid a comer! Ninguno de sus disc\u00ed\u00adpulos se atrevi\u00f3 a pregun tarle \u00bfqui\u00e9n eres?, aunque sab\u00ed\u00adan que era Jes\u00fas. Vino Jes\u00fas, tom\u00f3 el Pan y se lo dio y de un modo semejante el Pez\u00bb (Jn 21,9-14). Los pescadores ofrecen a Jes\u00fas su pesca misionera (153 peces grandes). Jes\u00fas, su propia vida (un pan y un pez asado). El n\u00famero de peces ha dado pie a diversas interpretaciones y evocaciones. San Jer\u00f3nimo, en su comentario a Ez 47,6-12, lo interpretaba de forma zool\u00f3gica: los sabios de su tiempo conoc\u00ed\u00adan ciento cincuenta y tres clases de peces; con ellas indicar\u00ed\u00ada el Evangelio la totalidad o universalidad de la misi\u00f3n cristiana, dirigida a todos los pueblos (PL 25,474C), como parece evocar la red barredera de Mt 13,47. Pero la mayor\u00ed\u00ada piensan que ese n\u00famero se refiere m\u00e1s directamente al conjunto de los pueblos de la tierra, que en aquel tiempo se pensaba que eran ciento cincuenta y tres.<\/p>\n<p>(3) Jes\u00fas pez. Los disc\u00ed\u00adpulos traen a Jes\u00fas los ciento cincuenta y tres peces del conjunto de la humanidad; Jes\u00fas ofrece su Pan y Pez asado a la brasa, es decir, su propia vida pascual. Tanto el pan como el pez reciben as\u00ed\u00ad un car\u00e1cter eucar\u00ed\u00adstico, son signo de Cristo. En esa l\u00ed\u00adnea, dentro de la tradici\u00f3n cristiana el pez se ha vuelto signo de Jes\u00fas por su vinculaci\u00f3n con el agua y con el nuevo nacimiento y no s\u00f3lo por su car\u00e1cter de comida (como el pan). As\u00ed\u00ad se dice que los cristianos nacen del agua bautismal, como peces: \u00abNosotros, peque\u00f1os peces como nuestro Pez Cristo Jes\u00fas, nacemos en el agua y nos salvamos permaneciendo en el agua\u00bb (Tertuliano, De Baptismo 1). Tambi\u00e9n Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada (.Praed. III, 59,2) cita el pez como s\u00ed\u00admbolo cristiano: los reci\u00e9n bautizados son peces que han sido sacados del agua. As\u00ed\u00ad dice san Agust\u00ed\u00adn que \u00abel Pez asado es Cristo sacrificado\u00bb (= Piscis assus, Cristus est passus; cf. In Joh 123, 2, comentando Jn 21,8-13). Por otra parte, desde el siglo IV, el nombre griego Icthys, pez, se entiende como acr\u00f3stico de la f\u00f3rmula de fe: Iesous Xristos Zeou Huios Soter (Jes\u00fas Cristo, Hijo de Dios, Salvador). Desde esa perspectiva, lo que la Iglesia ofrece a (comparte con) los hambrientos termina siendo el pez sagrado de la fe en Cristo, separada a veces de los panes y los peces concretos de las multiplicaciones, que est\u00e1n en la ra\u00ed\u00adz del Evangelio.<\/p>\n<p>Cf. R. M. Fowler, Loaves and fishes. The Function of the Feeding Stories in the Cospel of Mark, Ann Arbor MI 1981.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Dios cre\u00f3 los peces y otros animales acu\u00e1ticos en el quinto d\u00ed\u00ada creativo. (G\u00e9 1:20-23.) A pesar de que no se autoriz\u00f3 al hombre a comer peces hasta despu\u00e9s del Diluvio, los tuvo en sujeci\u00f3n desde el mismo principio. (G\u00e9 1:28; 9:2, 3.) Pero en lugar de ejercer un dominio apropiado sobre los animales, algunos hombres se hicieron \u2020\u0153casquivanos\u2020\u009d en sus razonamientos y llegaron a venerar a la creaci\u00f3n. (Ro 1:20-23.) Por ejemplo, al dios babilonio de las aguas (Ea) se le representaba como mitad hombre y mitad pez; Atargatis era una diosa siria pisciforme; y en Egipto no solo se consideraba sagrada cierta clase de peces, sino que incluso se momificaba a algunos. Por supuesto, la adoraci\u00f3n de peces estaba prohibida en la ley que Dios dio a Israel. (Dt 4:15-18.)<br \/>\nJesucristo, el \u2020\u0153Hijo del hombre\u2020\u009d (Mt 17:22), que tambi\u00e9n habr\u00ed\u00ada de tener a los peces en sujeci\u00f3n, demostr\u00f3 en dos ocasiones su poder al llenar de peces milagrosamente las redes de sus ap\u00f3stoles. (Sl 8:4-8; Heb 2:5-9; Lu 5:4-7; Jn 21:6.) Tambi\u00e9n demostr\u00f3 su dominio cuando, en respuesta a la cuesti\u00f3n del pago del impuesto del templo, dijo a Pedro: \u2020\u0153Ve al mar, echa el anzuelo, y toma el primer pez que suba y, al abrirle la boca, hallar\u00e1s una moneda de estater. Toma esa y d\u00e1sela a ellos por m\u00ed\u00ad y por ti\u2020\u009d. (Mt 17:24-27.)<\/p>\n<p>El pescado como alimento. El pescado, un alimento muy nutritivo y f\u00e1cil de digerir, deb\u00ed\u00ada constituir una parte importante de la dieta de los egipcios y de sus esclavos hebreos, pues la muchedumbre mixta y los hijos de Israel a\u00f1oraban en el desierto el pescado que sol\u00ed\u00adan comer en Egipto. (N\u00fa 11:5.) Por ello, la econom\u00ed\u00ada egipcia se vio muy da\u00f1ada cuando los peces del Nilo murieron al convertir Jehov\u00e1 las aguas de Egipto en sangre. (Ex 7:20, 21.)<br \/>\nEl pescado sigui\u00f3 siendo un alimento importante para los israelitas cuando se establecieron en la Tierra Prometida. Una de las puertas de Jerusal\u00e9n se llamaba la \u2020\u0153Puerta del Pescado\u2020\u009d, lo que da a entender que all\u00ed\u00ad mismo o en sus inmediaciones estaba ubicado un mercado donde se vend\u00ed\u00ada pescado. (2Cr 33:14.) Como menciona Nehem\u00ed\u00adas, en una \u00e9poca posterior los tirios vendieron pescado en Jerusal\u00e9n, incluso en s\u00e1bado. (Ne 13:16.)<br \/>\nEste alimento sol\u00ed\u00ada comerse con pan, bien asado, como era costumbre, o simplemente salado y secado. Es probable que los peces que emple\u00f3 Jes\u00fas para alimentar milagrosamente primero a 5.000 hombres y m\u00e1s tarde a 4.000 \u2014adem\u00e1s de a mujeres y ni\u00f1os\u2014 fueran pescados secos y salados. (Mt 14:17-21; 15:34-38.) Despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, Jes\u00fas comi\u00f3 un poco de pescado asado para probar a sus ap\u00f3stoles que no estaban viendo un esp\u00ed\u00adritu, y en otra ocasi\u00f3n prepar\u00f3 un desayuno con pan y pescado cocido a la brasa. (Lu 24:36-43; Jn 21:9-12.)<\/p>\n<p>Los peces de Israel. Con la excepci\u00f3n del mar Muerto, en las aguas interiores de Palestina abundan los peces. All\u00ed\u00ad se pueden encontrar la brema, la carpa, la perca y otras variedades poco comunes, como el Chromis simonis, que cr\u00ed\u00ada en la boca. El macho del Chromis simonis introduce los huevos \u2014unos doscientos\u2014 en su boca, donde la cr\u00ed\u00ada permanece por varias semanas despu\u00e9s de haber salido del huevo.<br \/>\nAlgunas clases de peces llegan a vivir en los manantiales salados cercanos al mar Muerto, pero mueren si se les lleva al agua misma de este mar. La causa se atribuye a la alta concentraci\u00f3n de cloruro de magnesio que hay en el mar Muerto. La r\u00e1pida corriente del Jord\u00e1n \u2014sobre todo en \u00e9poca de inundaciones\u2014 arrastra a muchos peces hasta el mar Muerto, donde, aturdidos, constituyen el alimento de aves de presa, o bien sus cuerpos muertos son arrojados en la orilla y devorados por aves de carro\u00f1a. Por otra parte, el profeta Ezequiel contempl\u00f3 en visi\u00f3n un r\u00ed\u00ado que proced\u00ed\u00ada del templo de Jehov\u00e1 y sanaba las aguas del mar Muerto, lo que daba origen a una floreciente industria pesquera. (Eze 47:1, 8-10.)<\/p>\n<p>Limpios e inmundos. Aunque la sabidur\u00ed\u00ada del rey Salom\u00f3n abarcaba el campo de la historia natural, incluido el conocimiento de los peces (1Re 4:33), ni en una sola ocasi\u00f3n se menciona por nombre una clase espec\u00ed\u00adfica de peces en las Escrituras. No obstante, la Ley hac\u00ed\u00ada una distinci\u00f3n entre los animales acu\u00e1ticos que eran limpios y los que eran inmundos. \u00danicamente los que tuviesen aletas y escamas ser\u00ed\u00adan limpios para alimento, lo que descartaba al bagre, la anguila, la lamprea, la raya, el tibur\u00f3n y los crust\u00e1ceos, muchos de los cuales se alimentan de aguas residuales y de materia en descomposici\u00f3n, por lo que a menudo son portadores de las bacterias causantes de la fiebre tifoidea y paratifoidea. (Le 11:9-12.) Por lo tanto, los pescadores israelitas ten\u00ed\u00adan que separar los peces aptos para el consumo de aquellos que no lo eran, un aspecto que se resalta en la ilustraci\u00f3n de Jes\u00fas sobre la red barredera. (Mt 13:47, 48.)<\/p>\n<p>El pez que se trag\u00f3 a Jon\u00e1s. A pesar de que el mismo Hijo de Dios atestigu\u00f3 la veracidad del relato sobre el \u2020\u0153gran pez\u2020\u009d que se trag\u00f3 a Jon\u00e1s, suele citarse este incidente para desacreditar el registro b\u00ed\u00adblico. (Mt 12:40.) Por supuesto, hay que tener en cuenta que la Biblia simplemente dice que \u2020\u0153Jehov\u00e1 asign\u00f3 un gran pez para que se tragara a Jon\u00e1s\u2020\u009d, y que no se menciona qu\u00e9 clase de pez era. (Jon 1:17.) Se sabe que hay criaturas marinas capaces de tragarse a un hombre, como, por ejemplo, el tibur\u00f3n blanco y el cachalote. (V\u00e9anse Mammals of the World, de Walker, revisi\u00f3n de R. Nowak y J. Paradiso, 1983, vol. 2, p\u00e1g. 901; Australian Zoological Handbook, \u2020\u0153The Fishes of Australia\u2020\u009d, de G. P. Whitley, Sydney, 1940, parte 1: \u2020\u0153The Sharks\u2020\u009d, p\u00e1g. 125.)<\/p>\n<p>Uso figurado. Algunas veces en las Escrituras se compara a los hombres con peces. El congregador asemej\u00f3 a los hombres a peces, en el sentido de que pod\u00ed\u00adan ser \u2020\u0153cogidos en lazo [&#8230;] en un tiempo calamitoso\u2020\u009d, como peces en una red. (Ec 9:12.) Jesucristo hizo a sus seguidores pescadores de hombres, y compar\u00f3 a las personas justas con peces excelentes, y a los inicuos, con peces inservibles que son desechados. (Mr 1:17; Mt 13:47-50; v\u00e9ase CAZA Y PESCA.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(-> panes, comida, multiplicaciones). Los peces, que llenan el mar (en el entorno b\u00ed\u00adblico se conocen menos los de r\u00ed\u00ado; cf. como excepci\u00f3n Is 50,2 y Ex 7,18.21; Ez 29,4-5, que alude a los del Nilo), han sido creados el d\u00ed\u00ada quinto, lo mismo que los p\u00e1jaros del aire, con quienes est\u00e1n vinculados (cf. 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