{"id":15898,"date":"2016-02-05T10:19:10","date_gmt":"2016-02-05T15:19:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ruah\/"},"modified":"2016-02-05T10:19:10","modified_gmt":"2016-02-05T15:19:10","slug":"ruah","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ruah\/","title":{"rendered":"RUAH"},"content":{"rendered":"<p>(Esp\u00ed\u00adritu Santo, pnenma). Palabra hebrea que significa \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb (en griego pneuma). Hemos estudiado en otras entradas el sentido b\u00e1sico del esp\u00ed\u00adritu y del pneuma. Ahora recogemos algunos aspectos distintivos de la experiencia del esp\u00ed\u00adritu en la Biblia hebrea, tomando como base la palabra ruah.   (1) Comparaci\u00f3n. Griegos e israelitas. La cultura hebrea no est\u00e1 muy alejada de la griega, como muestra el sentido y evoluci\u00f3n de esta palabra. Ruah se puede traducir como \u00abviento, esp\u00ed\u00adritu\u00bb, y se encuentra muy cerca del pneuma griego: es el viento original y misterioso, imprevisible, omnipresente; es el aire, realidad fundante, divina y numinosa, en la que se asienta todo lo que existe. Es el humo de un incendio, expresi\u00f3n del gran fuego que todo lo destruye; pero es, a la vez, el aliento donde todo nace y recibe su sentido. En ese contexto, debemos recordar que, en contra de otros pueblos, Israel no ha tendido a divinizar el viento como aislado, convirti\u00e9ndole en un dios junto a otros, en el interior de un pante\u00f3n de dioses c\u00f3smicos. Al contrario, Israel ha partido de una concepci\u00f3n casi divina del viento y lo ha ido des-divinizando progresivamente, hasta convertirlo en agente de Dios o s\u00ed\u00admbolo de su presencia y acci\u00f3n entre los hombres. En este contexto se puede trazar un paralelo significativo: los griegos desmitifican el esp\u00ed\u00adritu, para concebirlo como una realidad c\u00f3smica o para ponerlo bajo el poder del pensamiento (de la nolis racional, que todo lo conoce, porque tiene una ra\u00ed\u00adz divina); los hebreos lo desmitifican haci\u00e9ndolo expresi\u00f3n de la presencia de un Dios personal que dialoga con los hombres. \u00abEs veros\u00ed\u00admil que, a causa de lo que se puede llamar mentalidad primitiva, el viejo Israel haya conocido en su con  texto hist\u00f3rico-geogr\u00e1fico la divinizaci\u00f3n de diversas fuerzas naturales: todo lo que tiene un gran poder es numinoso y revela la presencia de un alma. Se podr\u00ed\u00ada, pues, hablar muy bien de esp\u00ed\u00adritus del desierto, del mar, de la tempestad, etc. No est\u00e1 excluido que en la literatura de Israel se encuentren restos de la as\u00ed\u00ad llamada visi\u00f3n animista del mundo. Pero, significativamente, a estos demonios (esp\u00ed\u00adritus del desierto, etc.) no se les conoce jam\u00e1s con el t\u00e9rmino de ruah. La ruah designa, m\u00e1s bien, una fuerza de la naturaleza, y se expresa con su mismo nombre: es el viento&#8230; Es poco veros\u00ed\u00admil que los hebreos hayan partido de un aspecto material y casi cient\u00ed\u00adfico del viento para espiritualizarlo luego. En contra de eso, debemos reconocer que el viento era un elemento muy apropiado para hallarse espiritualmente divinizado en la mentalidad primitiva. Todo nos permite suponer que el t\u00e9rmino ruah ten\u00ed\u00ada resonancias espirituales&#8230; porque, en su mismo sentido de viento, presentaba ya un significado espiritual. Se puede pensar que si este t\u00e9rmino ha tenido un despliegue extraordinario, no ha sido a causa de sus notas objetivas (como viento f\u00ed\u00adsico), sino a causa de su car\u00e1cter divino&#8230;\u00bb (D. Lys, 337).<\/p>\n<p>(2) Ruah, la acci\u00f3n de Dios. No empieza siendo un t\u00e9rmino f\u00ed\u00adsico, bien objetivo y preciso, que despu\u00e9s se convierte en signo de la acci\u00f3n de Yahv\u00e9, sino que es desde el principio algo misterioso, espiritual y material al mismo tiempo, c\u00f3smico y divino; en ese sentido, puede presentarse como expresi\u00f3n de la unidad m\u00e1s honda que vincula a Dios y al mundo. Quiz\u00e1 pudi\u00e9ramos hablar de una totalidad sagrada, de un espaciotiempo abarcador que rodea y vincula a Dios y a los hombres, en la misma l\u00ed\u00adnea de Grecia donde el pnetuna puede evocar la totalidad divina en la que estamos inmersos. Pero a trav\u00e9s de un proceso de reconocimiento hist\u00f3rico y de di\u00e1logo con Dios, la ruah ha venido a dualizarse, apareciendo por un lado como realidad creada (puro viento, aire c\u00f3smico) y por otro como s\u00ed\u00admbolo de la presencia actuante de Yahv\u00e9. En ese segundo aspecto se puede hablar incluso de una personificaci\u00f3n de la ruah, como vemos ya en 1 Re 22,20-22, donde Yahv\u00e9 dialoga con el \u00abej\u00e9rcito de los cielos\u00bb, es decir, con la corte divina de sus \u00e1ngeles-esp\u00ed\u00adritus a los que pide consejo so bre la manera de destruir a Ajab, el rey israelita. \u00abEntonces se adelant\u00f3 el Ruah, se puso ante Yahv\u00e9 y dijo: \u00abYo le enga\u00f1ar\u00e9\u00bb. Yahv\u00e9 le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfDe qu\u00e9 modo?\u00bb. Respondi\u00f3: \u00abIr\u00e9 y me har\u00e9 ruah de mentira en la boca de todos sus profetas\u00bb. Yahv\u00e9 dijo: \u00abT\u00fa conseguir\u00e1s enga\u00f1arle. Vete y hazlo as\u00ed\u00ad\u00bb\u00bb (1 Re 22,20-22). La ruah est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad personificada de forma masculina (en general el t\u00e9rmino suele ser femenino, con sentido m\u00e1s bien impersonal). Este Ruah, que aparece aqu\u00ed\u00ad como un ser independiente, que dialoga con Dios (como un gran Angel de su corte), representa la misma acci\u00f3n de Dios que puede presentarse como fuerza destructora para los perversos. Estamos ante una visi\u00f3n sacrodemon\u00ed\u00adaca de Dios, que puede presentarse como fuerza de enga\u00f1o y destrucci\u00f3n para los perversos, en el principio de una l\u00ed\u00adnea que lleva al discernimiento de los esp\u00ed\u00adritus, a la separaci\u00f3n de poderes sagrados, positivos y perversos (dualismo*). En este caso, Dios utiliza su mal esp\u00ed\u00adritu para destruir a los perversos. Este discernimiento de los esp\u00ed\u00adritus nos sit\u00faa ante el enigma de la ambivalencia de la ruah, que se vincular\u00e1 m\u00e1s tarde a los buenos y malos esp\u00ed\u00adritus, a los dioses y diablos, \u00e1ngeles y demonios. En las reflexiones que siguen destacaremos el aspecto positivo de la ruah.   (3) Notas de la ruah. Ella es, casi siempre, ambivalente: indica, por un lado, un fen\u00f3meno del cosmos (como el viento que Dios envi\u00f3, seg\u00fan Ex 14,21, para separar las aguas del mar de los Juncos); pero, al mismo tiempo, expresa algo que es propio de Dios, como en 2 Sm 22,16, donde se dice que fue la misma respiraci\u00f3n de Dios (el soplo de sus narices) la que sec\u00f3 las aguas del mar. Posiblemente, ambos lenguajes son complementarios. Viento y aliento aparecen por un lado como obra de un Dios trascendente y por otro como su presencia concreta en el mundo. S\u00f3lo hay un Dios que es trascendente (no se identifica con nada que podamos representar o pensar, no se puede fijar en estatuas o signos del cosmos); pero, al mismo tiempo, este Dios act\u00faa de una forma poderosa, creadora, de manera que el viento del mundo (y el aliento del hombre) se conciben como un momento de su acci\u00f3n, pudiendo convertirse en s\u00ed\u00admbolo de su presencia salvadora. La Biblia sabe que la respiraci\u00f3n del hom  bre es presencia de la ruah de Dios (cf. Gn 2,7), de manera que todos los hombres tienen ruah, de un modo que podemos llamar ordinario. Pero hay algunos que la tienen o reciben de una forma extraordinaria, de manera que pueden realizar grandes obras. El hombre al que Dios concede la ruah queda capacitado para realizar empresas imposibles para otros: el hombre de ruah puede interpretar los sue\u00f1os (Gn 41,38) y predecir las cosas futuras (cf. Nm 24,2), venciendo en la guerra (profetas* carism\u00e1ticos); pero, sobre todo, el hombres de ruah puede dialogar con Dios, en cuya presencia vive. Desde esa base podemos evocar tres rasgos b\u00e1sicos de la presencia y actuaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, como fuerza creadora, salvadora y escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>(4) Fuerza creadora. En el principio cre\u00f3 Dios los cielos y la tierra. La tierra era algo ca\u00f3tico y vac\u00ed\u00ado, pero la ruah de Dios aleteaba sobre la superficie de las aguas (Gn 1,1-2). Sin el soplo directo de Dios, la realidad del mundo es caos. Sin su ruah el hombre muere: pierde su aliento, se agota su vida y se convierte en un cad\u00e1ver. S\u00f3lo el aliento de Dios ofrece vida y orden al caos subyacente de las cosas. Aqu\u00ed\u00ad no se habla s\u00f3lo de una acci\u00f3n primera de Dios que por su voluntad y palabra ha suscitado el mundo para siempre, en el principio, sino que se habla de una acci\u00f3n y presencia permanente de Dios. El mundo en s\u00ed\u00ad carece de orden, fondo o consistencia. Existe, y es distinto de Dios; pero no puede mantenerse ni alcanzar sentido por s\u00ed\u00ad mismo. Pero la ruah de Dios est\u00e1 presente y hace que el mundo se convierta en lugar y habitaci\u00f3n, camino y vida para el hombre. En un sentido, la realidad existe y es distinta de Dios; pero en su verdad m\u00e1s honda, ella s\u00f3lo adquiere ser y existe por el aliento de Dios que la sostiene. El cometido del aliento de Dios en Gn 1,2 es, ante todo, de car\u00e1cter vivificante: hace milagrosa y libremente que la vida exista. Debemos precisar que esa vida no se limita a la animaci\u00f3n de vivientes superiores e inferiores (animales y plantas), sino que ella est\u00e1 presente en todo lo que existe, en cuanto opuesto a la nada y a la muerte. La ruah es presencia creadora: es la misma realidad de Dios como cercano y actuante (cf. Gn 2,7). Utilizando una terminolog\u00ed\u00ada moderna, podr\u00ed\u00adamos decir que la misma realidad del mundo (naturaleza) se encuentra apoyada y sostenida por la gracia (presencia vivificante de Dios). No hablamos as\u00ed\u00ad del Dios en s\u00ed\u00ad; tampoco existe el hombre (el mundo) por s\u00ed\u00ad mismo. Existe (desde nosotros) un Dios para el mundo (Dios que sostiene el mundo con su ruah); y existe un mundo en Dios (fundado en la ruah divina). A Dios se le conoce por su ruah (su acci\u00f3n); el mundo existe s\u00f3lo en cuanto est\u00e1 fundamentado en esa acci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>(5) Fuerza salvadora. Recordemos los textos cl\u00e1sicos: \u00abMois\u00e9s extendi\u00f3 su mano sobre el mar, y Yahv\u00e9 hizo soplar durante toda la noche una fuerte ruah del este que sec\u00f3 el mar y se dividieron las aguas\u00bb (Ex 14,21). \u00abEl fondo del mar qued\u00f3 a la vista, los cimientos del orbe desaparecieron, ante la increpaci\u00f3n de Yahv\u00e9, al resollar la ruah en sus narices\u00bb (2 Sm 22,16). La ruah creadora se convierte en fuerza salvadora. Aquella actuaci\u00f3n de Dios que conced\u00ed\u00ada vida y realidad al mundo se presenta ahora como potencia que libera, abriendo un camino de salvaci\u00f3n para los hombres. El Antiguo Testamento desconoce la divisi\u00f3n de unos hechos naturales (creaci\u00f3n) y otros sobrenaturales (salvaci\u00f3n): todo es natural, es presencia de Dios, actuaci\u00f3n de su ruah sobre el mundo, y todo es, a la vez, sobrenatural, pues el hombre y el mundo se basan en algo m\u00e1s grande que ellos mismos. La reflexi\u00f3n de Israel ha percibido la fuerza de la ruah creadora y salvadora de Dios como ligada de una forma especial al surgimiento del pueblo en tiempo de los Jueces. Cuando parece que Israel se pierde, cuando sufre dominado por las fuerzas enemigas de este mundo, Dios impulsa por su ruah a unos hombres (jueces*) que destacan en la guerra y que liberan a los suyos de la mano esclavizante de otros pueblos (cf. Je 3,10; 6,34; 11,29; 1 Sm 11,6; etc.). La ruah de Dios se despliega en el camino de los hombres, y lo alienta, lo promueve, lo sostiene. De esa forma, los israelitas han superado el nivel de la esclavitud agobiante de la naturaleza que, aun estando sostenida por la ruah de Dios, somete a los hombres a sus ritmos eternamente iguales. Ellos se han liberado de la naturaleza, para penetrar en el campo de la historia donde la ruah de Yahv\u00e9 dirige al hombre hacia un futuro enriquecido por la esperanza del mismo Dios que viene.    (6) Fuerza escatol\u00f3gica. Israel ha sentido que el presente est\u00e1 cuajado de opresi\u00f3n, de esclavitud, pecado y desenga\u00f1o. Pero la ruah de Dios es poderosa. Su acci\u00f3n debe suscitar algo que es nuevo. Como expresi\u00f3n de su fuerza creadora surgir\u00e1 el rey mesi\u00e1nico. \u00abSaldr\u00e1 un v\u00e1stago del tronco de Jes\u00e9, y brotar\u00e1 un reto\u00f1o de sus ra\u00ed\u00adces. Reposar\u00e1 sobre \u00e9l la ruah de Yahv\u00e9, ruah de sabidur\u00ed\u00ada e inteligencia, ruah de consejo y fortaleza, ruah de ciencia y temor de Dios&#8230;\u00bb (Is 11,1-2; dones* del Esp\u00ed\u00adritu). La ruah se concibe aqu\u00ed\u00ad como presencia de Dios sobre el Mes\u00ed\u00adas y sobre el pueblo mesi\u00e1nico. Su fuerza ser\u00e1 fuerza de justicia: salvar\u00e1 a los pobres, ser\u00e1 redenci\u00f3n para los d\u00e9biles. As\u00ed\u00ad a\u00f1ade, ya de forma personal, el Tercer Isa\u00ed\u00adas: \u00abLa ruah del Se\u00f1or Yahv\u00e9 est\u00e1 sobre m\u00ed\u00ad, porque Yahv\u00e9 me ha ungido. Mc ha enviado a anunciar la buena nueva a los pobres, a vendar los corazones rotos; a pregonar liberaci\u00f3n a los cautivos; libertad para los presos; a pregonar un a\u00f1o de gracia de Yahv\u00e9, d\u00ed\u00ada de venganza de nuestro Dios\u00bb (Is 61,1-2). La justicia rnesi\u00e1nica se interpreta en t\u00e9rminos de liberaci\u00f3n. La ruah conduce a los hombres al encuentro con Yahv\u00e9, un encuentro que supone castigo para los opresores y bendici\u00f3n para los pobres y perdidos. As\u00ed\u00ad lo ha visto Ezequiel cuando nos habla de los huesos muertos de su pueblo: \u00abAs\u00ed\u00ad dice el Se\u00f1or a estos huesos: He aqu\u00ed\u00ad que yo voy a hacer entrar la ruah en vosotros y vivir\u00e9is. Os cubrir\u00e9 de nervios; har\u00e9 crecer sobre vosotros la carne; os cubrir\u00e9 de piel, os dar\u00e9 una ruah y vivir\u00e9is; y sabr\u00e9is que yo soy Yahv\u00e9\u00bb (Ex 37,6). Esta vida nueva que aqu\u00ed\u00ad se promete es \u00abresurrecci\u00f3n integral\u00bb, interior y exterior, individual y comunitaria, dentro de este mundo. Es creaci\u00f3n interior, pero llena y transforma al hombre entero: \u00abOs rociar\u00e9 con agua pura y quedar\u00e9is purificados; os purificar\u00e9 de todas vuestras manchas y de todos vuestros \u00ed\u00addolos. Y os dar\u00e9 un coraz\u00f3n nuevo, infundir\u00e9 sobre vosotros un ruah nuevo; quitar\u00e9 de vuestra carne el coraz\u00f3n de piedra y os dar\u00e9 un coraz\u00f3n de carne. Infundir\u00e9 mi ruah en vosotros y har\u00e9 que os conduzc\u00e1is seg\u00fan mis preceptos&#8230;\u00bb (Ez 36,25-27). Dios hab\u00ed\u00ada infundido en el hombre su Esp\u00ed\u00adritu, pero no lo hab\u00ed\u00ada dado del todo; Dios hab\u00ed\u00ada estado con los hombres, pero no se hab\u00ed\u00ada comprometido con ellos plenamente. Ahora el profeta descubre y promete la presencia plena de su Esp\u00ed\u00adritu. Desde ese fondo, desde la esperanza abierta hacia el futuro del Esp\u00ed\u00adritu, que es futuro del Dios que viene al pueblo y futuro del pueblo que renace en Dios, se entienden las palabras de la profec\u00ed\u00ada de transformaci\u00f3n final: \u00abSuceder\u00e1 despu\u00e9s de esto que yo derramar\u00e9 mi ruah en toda carne; profetizar\u00e1n vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos tendr\u00e1n sue\u00f1os sagrados, y vuestros j\u00f3venes ver\u00e1n visiones. Hasta en los siervos y las siervas, derramar\u00e9 mi ruah aquel d\u00ed\u00ada\u00bb (J1 3,1-2). El hombre se halla abierto ante el futuro del Esp\u00ed\u00adritu, es decir, abierto ante Dios. Por eso, todo el pueblo (unido a la misma creaci\u00f3n) viene a interpretarse como realidad expectante, centrada ext\u00e1ticamente en el futuro del Dios que viene. No nos interesa se\u00f1alar ahora los aspectos del futuro que suscita la ruah de Dios; s\u00f3lo queremos decir que es un futuro salvador y cumplimiento de la creaci\u00f3n primera. Desde aqu\u00ed\u00ad advertimos que la creaci\u00f3n no es realidad que se encuentre ya acabada; Dios no es la santidad actual del mundo (garant\u00ed\u00ada de aquello que ahora existe). Dios es \u00e1mbito de futuro creador para los hombres. Esto es lo que significa ahora la ruah, como sabr\u00e1 y ratificar\u00e1 desde otra perspectiva todo el Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>Cf. J. FERN\u00ed\u0081NDEZ LAGO, El Esp\u00ed\u00adritu Santo en el mundo y en la Biblia, Inst. Teo. Compostelano, Santiago 1998; D. LYS, R\u00faach. Lc souffie dans l&#8217;Ancien Testament, PUF, Par\u00ed\u00ads 1962; E. PUECH, La croyance des Esse&#8217;niens en la vie future: immortalite&#8217;, re&#8217;surrection, vie \u00e9temelle? Histoire d\u00ed\u00adme croyance dans le juda\u00ed\u00adsrne anden I-II, Gabalda, Par\u00ed\u00ads 1993; H. W. WOLFF, Antropolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento, BEB 99, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1997.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Esp\u00ed\u00adritu Santo, pnenma). Palabra hebrea que significa \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb (en griego pneuma). Hemos estudiado en otras entradas el sentido b\u00e1sico del esp\u00ed\u00adritu y del pneuma. Ahora recogemos algunos aspectos distintivos de la experiencia del esp\u00ed\u00adritu en la Biblia hebrea, tomando como base la palabra ruah. (1) Comparaci\u00f3n. Griegos e israelitas. 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