{"id":15901,"date":"2016-02-05T10:19:17","date_gmt":"2016-02-05T15:19:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sacrificios\/"},"modified":"2016-02-05T10:19:17","modified_gmt":"2016-02-05T15:19:17","slug":"sacrificios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sacrificios\/","title":{"rendered":"SACRIFICIOS"},"content":{"rendered":"<p>1.Origen y sentido<\/p>\n<p>(-> ritos, sacerdocio, violencia). La antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica se encuentra internamente vinculada con los sacrificios, entendidos como expresi\u00f3n de sometimiento del hombre a Dios o como  forma de canalizaci\u00f3n de la violencia*. Un sentido especial han alcanzado dentro de la Biblia los sacrificios de reparaci\u00f3n y expiaci\u00f3n, que sirven para que los hombres muestren su sumisi\u00f3n a Dios y limpien sus pecados*. Conforme al Nuevo Testamento, no existe m\u00e1s sacrificio que la fidelidad de la vida, es decir, el amor* personal y la comuni\u00f3n gratuita entre los hombres, tal como aparece en la muerte y pascua de Cristo.<\/p>\n<p>(1) Sentido y finalidad. Los sacrificios forman parte del despliegue de nuestra conciencia conflictiva, son un elemento b\u00e1sico del desarrollo religioso y social de la humanidad. Ciertamente, en un nivel, ellos han sido superados, de forma casi paralela, por las grandes religiones y culturas de Oriente y Occidente, desde China hasta Grecia, pasando por la India e Israel. A partir del tiempo eje (siglos VI-IV a.C.), las grandes culturas de Eurasia ya no matan a los padres, hijos o hermanos (y ni siquiera animales) para garantizar la protecci\u00f3n divina y asentarse sobre el mundo. Pero, en otro sentido, los sacrificios perviven en nuestra cultura occidental violenta, recibiendo formas nuevas (desacralizadas). La violencia originaria (prehumana) se hallaba controlada dentro del gran orden de la vida, a partir de un orden que pudi\u00e9ramos llamar \u00absabidur\u00ed\u00ada c\u00f3smica\u00bb o equilibrio de los instintos. Pues bien, al llegar al nivel del ser humano, esa violencia estalla, rompe las limitaciones y\/o estructuras anteriores, corriendo el riesgo de introducirse, como un c\u00e1ncer maligno, en las mismas fuentes de la vida, hasta destruirla por entero. L\u00f3gicamente, como medio para \u00abreprimir\u00bb la violencia, impidiendo que ella se apodere de todo viviente, el Dios b\u00ed\u00adblico ha impuesto los sacrificios violentos de animales (cf. Gn 8-9), que sirven para ritualizar y as\u00ed\u00ad controlar esa violencia, centr\u00e1ndola en algunas personas especiales, que aparecen como v\u00ed\u00adctimas y, sobre todo, transfiri\u00e9ndola hacia los animales. Este paso de la violencia interhumana (expresada en los sacrificios humanos) a los sacrificios de animales constituye uno de los procesos culturales m\u00e1s importantes de la historia humana.<\/p>\n<p>(2) Componentes fundamentales. Los sacrificios son muy distintos entre s\u00ed\u00ad. Pero podemos fijar algunos elemen tos comunes en casi todos ellos, (a) Transposici\u00f3n o sustituci\u00f3n: los sacrificios animales han surgido de la necesidad de reprimir la violencia interhumana: el toro o cordero son sustitutos del padre\/madre, hijo\/hija o hermano\/ hermana a quien en realidad queremos matar, (b) Miedo a matar y comerla carne: antes que matar y comer a un animal, los hombres deb\u00ed\u00adan tener la certeza de que su \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb no iba a combatirles; as\u00ed\u00ad sacrifican al animal, pero empiezan ofreci\u00e9ndolo a Dios, para que avale su gesto, para que lo asuma dentro de su orden de conjunto. Seg\u00fan eso, los sacrificios animales son ambivalentes. Por un lado, ellos nacen del miedo a Dios: tenemos que aplacar su ira con nuestra sumisi\u00f3n, ofreci\u00e9ndole la vida de animales o personas, (c) Generosidad. Por otro lado, ellos surgen de nuestra generosidad: queremos ofrecerle lo mejor que tenemos; sobre esa base, todo sacrificio aparece como un don: es ofrenda creadora, un regalo para Dios. Todas las religiones conocidas han desarrollado alg\u00fan tipo de ritual de sacrificios, vinculado casi siempre a la muerte de animales, pero hay algunas que han destacado de un modo especial este aspecto del culto, de manera que pueden servir de referencia para conocer el ritual de los sacrificios de Israel, codificado de un modo particular en el Lev\u00ed\u00adtico (aunque tambi\u00e9n en los otros libros del Pentateuco).<\/p>\n<p>(3) Religiones sacrificiales. Entre las religiones que han destacado la importancia de los sacrificios queremos citar el victimismo azteca y el ritual del brahmanismo hind\u00fa, para fijarnos despu\u00e9s en el sistema sacrificial israelita y en la superaci\u00f3n de los sacrificios, (a) Victimismo azteca. Ya de antiguo la religi\u00f3n n\u00e1huatl, del altiplano mesoamericano, hab\u00ed\u00ada destacado el sacrificio de un ser divino, que debe morir para as\u00ed\u00ad dar vida a los humanos. Pues bien, los constructores del imperio azteca (de Tenochtitl\u00e1n) interpretaron la relaci\u00f3n entre el Dios-Sol (su Dios supremo) y el Pueblo elegido (ellos mismos) como sacrificio compartido. Para agradecer a Dios su don y mantener la armon\u00ed\u00ada del conjunto c\u00f3smico, ellos, sacerdotes elegidos, se comprometieron a ofrecerle en sacrificio la vida (sangre y coraz\u00f3n) de m\u00faltiples guerreros vencidos, de varones especiales (y en casos tambi\u00e9n de mujeres). De esa manera, una de las m\u00e1s va  liosas intuiciones religiosas de la historia vino a convertirse en patolog\u00ed\u00ada de sangre, que los conquistadores espa\u00f1oles cortaron, con otro tipo de religi\u00f3n (y de violencia), (b) Brahmanismo hind\u00fa. Entre la vieja tradici\u00f3n v\u00e9dica y la interioridad posterior de las Upanishadas y el budismo, se sit\u00faa en la India el per\u00ed\u00adodo brahm\u00e1nico, centrado en la m\u00ed\u00adstica y ritual de los sacrificios (sobre todo entre los siglos IX y IV a.C.). Los hind\u00faes m\u00e1s representativos de este per\u00ed\u00adodo, sobre todo sacerdotes, concibieron toda realidad como sacrificio: un proceso de muerte que da vida, conforme a un ritual muy preciso que ellos conocen y realizan. Ni matar ni morir son en s\u00ed\u00ad importantes, pues todo pasa y todo se mantiene vinculado en el proceso de la muerte vivificadora, que se expresa por el fuego que consume las v\u00ed\u00adctimas animales. M\u00e1s tarde, el mismo avance religioso y la b\u00fasqueda de un sentido m\u00e1s profundo en los mismos sacrificios hizo que gran parte de los hind\u00faes superaran los ritos externos, de muerte animal, entendiendo la piedad como identificaci\u00f3n no victimista con lo divino, (c) Ritual israelita, novedad cristiana. Los sacerdotes jud\u00ed\u00ados del segundo Templo (entre el siglo V a.C. y I d.C.) han interpretado tambi\u00e9n la religi\u00f3n de una manera sacrificial, centr\u00e1ndola en la exigencia de expiar los pecados y de aplacar a Dios con la sangre de las v\u00ed\u00adctimas, vinculando as\u00ed\u00ad la religi\u00f3n con los rituales del templo. En contra de eso, la celebraci\u00f3n cristiana de la eucarist\u00ed\u00ada se funda en las comidas* de Jes\u00fas con sus disc\u00ed\u00adpulos, culminadas en la \u00faltima cena (eucarist\u00ed\u00ada*) y ratificadas en las experiencias pascuales de la Iglesia primitiva: es comida de fraternidad, evocaci\u00f3n del cuerpo de Jes\u00fas, no sacrificio expiatorio para aplacar a Dios, aunque la misma tradici\u00f3n eclesial la ha interpretado desde una vertiente sacrificial, relacion\u00e1ndola con la pascua, alianza y expiaci\u00f3n israelita.<\/p>\n<p>(4) Superaci\u00f3n y\/o transposici\u00f3n de los sacrificios. El sistema azteca qued\u00f3 truncado a la llegada de los espa\u00f1oles, que ofrecieron y, de alguna forma, impusieron su visi\u00f3n sacrificial de Cristo (y de Mar\u00ed\u00ada, la Madre de Dios), de manera que no sabemos lo que hubiera sucedido si la cultura n\u00e1huatl se hubiera desarrollado sin intromisiones cristianas. El sistema del brahmanismo de la India ha sido superado por la experiencia de interioridad de los hind\u00faes y budistas posteriores (a partir del siglo V-IV a.C.). El judaismo posb\u00ed\u00adblico ha superado los sacrificios por necesidad (ca\u00ed\u00adda del templo), pero tambi\u00e9n por el propio impulso interior de su experiencia social y legal: el \u00fanico sacrificio agradable a Dios es la obediencia del pueblo (de los creyentes), el cumplimiento de la Ley. El cristianismo ha superado el sistema sacrificial a partir de la experiencia de Jes\u00fas y, sobre todo, por la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica del pan y vino compartido, aunque ciertos cristianos han querido reintroducir dentro de la eucarist\u00ed\u00ada algunos elementos sacrificiales, vinculados a la violencia religiosa (a la necesidad de aplacar a Dios).<\/p>\n<p>Cf. R. Girard, La violencia y lo sagrado, Anagrama, Barcelona 1983; H. Hubert y M. Mauss, \u00abDe la naturaleza y de la funci\u00f3n de los sacrificios\u00bb, en M. Mauss, LO sagrado y lo profano. Obras I, Barral, Barcelona 1970; B. Janowski, S\u00fchne ais Heilsgeschehen: Studien zur S\u00fchnetheologie der Priesterschrift und zur Wurzel KPR in Alten Orient und in Alten Testament, WMANT 55, Neukirchen 1982; S. LEVI, La Doctrine du sacrifice dans les bralimanas, PUF, Par\u00ed\u00ads 1966; B. A. Levine, In the presence of the Lord: A Study of Cidt and Some Cidtic Tenns in Ancient Israel, SJLLT 5, Brill, Leiden 1974; L. Maldonado, La violencia de lo sagrado. Crueldad versus oblatividad o el ritual del sacrificio, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1974; X. Pikaza, Violencia y religi\u00f3n en la historia de occidente, Tirant lo Blanch, Valencia 2005; J. P. Roux, La sangre. Mitos, s\u00ed\u00admbolos y realidades, Pen\u00ed\u00adnsula, Barcelona 1990.<\/p>\n<p>SACRIFICIOS<br \/>\n2.Antiguo Testamento<\/p>\n<p>(-> diluvio, holocaustos, ritos, sacerdotes, Abrah\u00e1n). Conforme a la Biblia, en el principio no hab\u00ed\u00ada sacrificios, de forma que ellos no aparecen en los relatos de la creaci\u00f3n, ni en el para\u00ed\u00adso original (Gn 1-3). S\u00f3lo m\u00e1s tarde, sin que Dios lo mande, empiezan a existir los sacrificios vegetales y animales, vinculados a la historia de violencia de Ca\u00ed\u00adn y Abel (Gn 4), que desembocan en el diluvio universal (Gn 6-7).<\/p>\n<p>(1) Historia de No\u00e9. El principio de los sacrificios. Precisamente para superar la violencia anterior e impedir nuevos diluvios, ha establecido Dios los sacrificios, vinculados a la humanidad no\u00e1quica, no ad\u00e1nica, ni cristiana: \u00abY edific\u00f3 No\u00e9 un altar a Yahv\u00e9, y tom\u00f3 de  todo animal puro y de toda ave pura, y ofreci\u00f3 un holocausto en el altar. Y percibi\u00f3 Yahv\u00e9 el grato olor; y dijo Yahv\u00e9 en su coraz\u00f3n: No volver\u00e9 m\u00e1s a maldecir la tierra por causa del hombre; porque los pensamientos del coraz\u00f3n del hombre son malos desde su juventud; ni volver\u00e9 m\u00e1s a destruir todo ser viviente, como he hecho. Mientras la tierra permanezca, no cesar\u00e1n la sementera y la siega, el fr\u00ed\u00ado y el calor, el verano y el invierno, y el d\u00ed\u00ada y la noche\u00bb (Gn 8,20-22). A primera vista parece un hecho extra\u00f1o. Dios mismo ha mandado a No\u00e9 que introduzca en el arca una pareja de cada animal, para que as\u00ed\u00ad puedan salvarse en medio del diluvio (Gn 5,19-21), aunque despu\u00e9s, previendo lo que pasar\u00e1, en nueva versi\u00f3n del mismo hecho (o en palabra que proviene de un documento distinto), le mand\u00f3 que tomara siete parejas de los animales puros, para poder ofrecer algunos en sacrificio (Gn 7,2-3). (a) No\u00e9 ha salvado a animales en el arca para sacrificarlos despu\u00e9s, descargando sobre ellos su violencia. Estamos lejos de Gn 1-2, donde todos los animales eran puros y acompa\u00f1aban al hombre en el camino de la vida. Ahora se ha establecido un foso de cercan\u00ed\u00ada y distancia entre hombres y animales (aunque todos naveguen en la misma barca), (b) Hay animales puros (tehora) y otros que no los son. Los primeros valen para la comida y sacrificios; los otros no se pueden ofrecer a Dios ni tomar en alimento (cf. Lv 11; Dt 14). De esa forma se divide la misma vida en clave religiosa avalada por Dios, en gesto que conocen muchas religiones, (c) El sacrificio es un rito sangriento, realizado sobre el altar (mizbeaj) que el mismo No\u00e9 ha edificado. Antes la vida era profana: los hombres veneraban a Dios con su misma existencia agradecida (en el para\u00ed\u00adso) y bastaba el culto del d\u00ed\u00ada de descanso o S\u00e1bado. Ahora resulta necesaria una religi\u00f3n. Lo primero que construye el hombre nuevo (el No\u00e9 liberado) es un altar, para mostrar de esa forma su sometimiento sagrado, (d) Los sacrificios de No\u00e9 son ofrendas (o\/of) que ascienden (&#8216;alah) hacia Dios en holocausto, totalmente quemadas. En el principio de la nueva existencia posdiluviana se acent\u00faa aqu\u00ed\u00ad el principio del don, entendido como entrega de la vida que se mata y quema ante Dios, en sumisi\u00f3n perfecta. Es eviden te que se trata de un gesto parad\u00f3jico y terrible, salvador y amenazante: Dios se ha esforzado por salvar la vida de animales y hombres en el arca; pues bien, para agradecer a Dios y demostrar su dependencia, los hombres le queman grasa y carne de animales. Antes (a pesar del relato de Ca\u00ed\u00adn-Abel en Gn 4,1-16) no hab\u00ed\u00ada sacrificios: los hombres habitaban en gesto de fuerte libertad, en transparencia ante Dios y ante los animales. Pero el pecado ha roto ese equilibrio, llevando al hombre hasta el riesgo de su propia destrucci\u00f3n (diluvio). Pues bien, para superar ese riesgo, en el comienzo de la nueva historia, No\u00e9 ofrece ante el altar de Dios el sacrificio de animales, iniciando la era de la violencia religiosa.<\/p>\n<p>(2) La era de los sacrificios, era de la represi\u00f3n. Tras el diluvio, en el comienzo de la nueva era humana, se sit\u00faan los sacrificios como signo de represi\u00f3n. Ellos no expresan la verdad original (antes no exist\u00ed\u00adan), sino que son un remedio derivado que controla (y expresa) la violencia: como medio para dominarla, como un modo de lograr concordia con m\u00e9todos de muerte, No\u00e9 inaugura la nueva humanidad sobre el sacrificio que es signo de todas las posibles represiones posteriores. Los animales act\u00faan como sustitutos: son chivos* expiatorios de una violencia dirigida en principio contra otros hombres. Yahv\u00e9 oli\u00f3 (= acept\u00f3 con agrado) el aroma aplaca dor, conforme a una visi\u00f3n usual en la literatura de los sacrificios (Lv 1,9; 17,6; Nm 15,3.7.10; etc.). Yahv\u00e9 estaba airado, descargando su violencia en el diluvio. Por eso, No\u00e9 quema ante \u00e9l la grasa y carne de animales, en gesto de sumisi\u00f3n violenta; sube el aroma del humo aplacador (rea] hanijoaj, cf. Ex 29,18; Lv 3,16; etc.). Este es un Dios que necesita que los hombres aplaquen su violencia con chivos expiatorios, animales sacrificados por los que expulsen y canalicen la violencia. As\u00ed\u00ad se introduce en la vida una fuerte disociaci\u00f3n entre el interior y el exterior, entre el coraz\u00f3n perverso y la pureza externa de los sacrificios. Este Dios del sacrificio de No\u00e9 parece un Se\u00f1or resignado: desear\u00ed\u00ada que los hombres fueran distintos (cf. Gn 1-2), pero les acepta como son y les sigue protegiendo desde el fondo de su misma violencia. Esta resignaci\u00f3n se expresa de forma religiosa: est\u00e1 vinculado al holocausto fundador en el que No\u00e9, nuevo    patriarca de una humanidad violenta, quema ante el Se\u00f1or Yahv\u00e9 animales de todas las especies puras, de cuadr\u00fapedos y aves (los reptiles no se sacrifican). Desde la tierra reci\u00e9n amanecida del diluvio se eleva hasta la altura el humo del sacrificio animal (y humano) que durar\u00e1 por los siglos. En esta perspectiva, sobre los animales quemados en gesto propiciatorio, proclama Dios su palabra de recreaci\u00f3n c\u00f3smica: \u00abno volver\u00e9 a matar a los vivientes&#8230;\u00bb (Gn 8,21).<\/p>\n<p>(3) Una paz sacrificial. Esta es la paradoja sangrante del Dios de No\u00e9, que necesita muerte para no matar a todos los vivientes; \u00e9sta es la condici\u00f3n de la violencia sagrada que s\u00f3lo se vence (se aplasta o domina) con nueva violencia controlada. Sobre esa base se a\u00f1ade que el ritmo del mundo se independiza de la conducta humana. Sea cual fuere la acci\u00f3n de los hombres, habr\u00e1 siempre fr\u00ed\u00ado y calor, verano e invierno, d\u00ed\u00ada y noche&#8230; (8,22). Esta promesa de estabilidad c\u00f3smica puede interpretarse en dos l\u00ed\u00adneas distintas, que se han ido alternando a lo largo de la historia, (a) La l\u00ed\u00adnea del sacrificio: Dios sostiene al mundo, el orden de las cosas se mantiene, porque los hombres ofrecen sacrificios. La conducta moral resulta secundaria. Dios no deja el mundo en manos de la elecci\u00f3n de los hombres, como hab\u00ed\u00ada hecho en Gn 2-3, sino que lo condiciona a la ofrenda de los sacrificios que le aplacan d\u00ed\u00ada tras d\u00ed\u00ada, record\u00e1ndole por un lado la peque\u00f1ez del hombre (su violencia) y por otro su m\u00e1s honda sumisi\u00f3n (expresada en la ofrenda de animales), (b) La l\u00ed\u00adnea de la misericordia. Conforme a la interpretaci\u00f3n de Mt 5,45-47, Dios eleva su sol y ofrece su lluvia sobre justos y pecadores porque ha renunciado al tali\u00f3n y ya no castiga a los perversos con cat\u00e1strofes de tipo c\u00f3smico, ni les exige sacrificios; signo de su amor permanente y gratuito es la vida (sol y lluvia, ritmo de los tiempos) que ofrece por igual a todos los humanos. Los sacrificios son un elemento del despliegue y desarrollo de las religiones. Son expresi\u00f3n de la gracia de Dios y del pecado y violencia de los hombres. Ellos expresan el conflicto m\u00e1s hondo de la vida. Desde esa perspectiva, bien mirados, los sacrificios animales son ambivalentes: nacen del miedo a Dios; tenemos que aplacar su ira con nuestra sumisi\u00f3n, ofreci\u00e9ndole la vida de animales o personas; surgen   de nuestra generosidad: queremos ofrecerle lo mejor que tenemos.<\/p>\n<p>(4) Los sacrificios b\u00ed\u00adblicos. En base a lo anterior se entienden los diversos tipos de sacrificios que han sido codificados por el judaismo sacerdotal del per\u00ed\u00adodo del segundo Templo (entre el siglo V y I a.C.), cuyo rituales ha conservado Lv 1-7, que ahora evocaremos, distinguiendo tres tipos de sacrificios, (a) El holocausto constituye el ejemplo m\u00e1s claro y radical de sacrificio: el sacerdote ofrece la v\u00ed\u00adctima (toro, cordero&#8230;) ante Dios, derrama su sangre en el suelo, y la quema totalmente sobre el altar, expresando as\u00ed\u00ad la absoluta soberan\u00ed\u00ada del Se\u00f1or Divino, a quien los hombres debemos y ofrecemos todo lo que existe (cf. Gn 8,20; 22,2-3; Ex 29,18.25; 40,29; Lv 1,3-17; Nm 7,1-89; etc.). Tambi\u00e9n otros pueblos, de la India a Grecia, han conocido sacrificios de este tipo, el m\u00e1s significativo de los cuales era la hecatombe (ofrenda de cien toros). Ellos han dominado la conciencia teol\u00f3gica de muchos cristianos de los siglos XVIII y XIX, que supon\u00ed\u00adan que la mejor manera de honrar a Dios y reconocer su soberan\u00ed\u00ada era ofrecer y consumir la vida ante su altar. No hay en ellos ning\u00fan tipo de intercambio o comercio con Dios, sino un despliegue de su grandeza y de nuestro vasallaje; nada nos debe, nada le pedimos; simplemente reconocemos su supremac\u00ed\u00ada, (b) Hay sacrificios de reparaci\u00f3n, expiaci\u00f3n y petici\u00f3n, que sirven no s\u00f3lo para aplacar a Dios, sino para conseguir su favor o perd\u00f3n. En el fondo de ellos aparece un tipo de comercio divino, una forma de comunicaci\u00f3n dual, en l\u00ed\u00adnea de pacto, tal como ha sido fijada en el ritual de Lv 4-10. Uno de los ejemplos m\u00e1s significativos, que exponemos al hablar del chivo*, es el sacrificio de la gran fiesta de la Expiaci\u00f3n (Lv 16): los israelitas reconocen la grandeza de Dios, confiesan sus pecados y reciben el perd\u00f3n a trav\u00e9s de un intenso ritual de intercambios sacrales, que el Nuevo Testamento ha evocado en Hebreos 7-10. Estos son los sacrificios dominantes del judaismo sacral de tiempos de Jes\u00fas, con su destrucci\u00f3n (una parte de la v\u00ed\u00adctima se quema para Dios) y comuni\u00f3n (otra parte la comparten sacerdotes y oferente, como comida sagrada). Estrictamente hablando, ellos han sido superados por el mismo Jes\u00fas, al  iniciar y culminar un camino no sacrificial de encuentro con Dios y de reconciliaci\u00f3n interhumana, (c) Hay sacrificios pac\u00ed\u00adficos, de comuni\u00f3n y alianza, donde el aspecto b\u00e1sico es el don que los hombres ofrecen a Dios y la comida compartida de los mismos hombres (cf. Lv 3). Ciertamente, sangre y grasa son para Dios, pero la parte fundamental de la v\u00ed\u00adctima la preparan y comen con gozo los mismos oferentes. As\u00ed\u00ad realizan una experiencia b\u00e1sica de donaci\u00f3n y vida compartida, en comunicaci\u00f3n sacral. Por eso se llaman sacrificios pac\u00ed\u00adficos (zebah shelamim). Dios no es simplemente Aquel ante quien debemos negar nuestra existencia (holocausto), ni Se\u00f1or que pide reparaci\u00f3n (expiaci\u00f3n), sino un Amigo a quien debemos agradecer sus dones, compartiendo ante El (y con El) nuestra existencia, para vivir de esa manera pacificados. Estos tres tipos de sacrificios (de holocausto, de expiaci\u00f3n y de pacificaci\u00f3n) aparecen vinculados en el ritual jud\u00ed\u00ado de los sacrificios, concebido como pieza clave de la piedad sacerdotal, desde el siglo V a.C. al I d.C. Pero tanto el judaismo posterior como el cristianismo han superado ese esquema, elaborando un c\u00f3digo y camino distinto de encuentro con Dios. Por eso, es normal que algunos te\u00f3logos hayan pensado que es preciso superar incluso la misma terminolog\u00ed\u00ada del sacrificio al hablar del Dios jud\u00ed\u00ado o cristiano. De todas formas, all\u00ed\u00ad donde destaca el \u00faltimo elemento (comuni\u00f3n y alianza, donaci\u00f3n de vida), el ritual del sacrificio puede reasumirse dentro del cristianismo, pero sabiendo que a Dios no se le puede honrar en l\u00ed\u00adnea de exclusi\u00f3n o negaci\u00f3n, sino en l\u00ed\u00adnea de amor y vida.<\/p>\n<p>Cf. R. ALBERTZ, Historia de la religi\u00f3n de Israel en tiempos del Antiguo Testamento I-II, Trotta, Madrid 1999; G. A. ANDERSEN, Sacrifices and Offerings in Ancient Israel: Sudies in their Social and Political Importance, HSM 41, Atlanta 1987; B. JANOWSKI, S\u00fchne ais Heilsgeschehen: Studien zur S\u00fchnetheologie der Priesterschrift und zur Wurzel KPR in Alten Orient und in ALten Testament, WMANT 55, Neukirchen 1982; N. KIUCHI, The Purification offering in the Priestly Literature, JSOT SuppSer 56, Sheffield 1987; B.A. LEVINE, In the presence of the Lord: A Study of Cidt and Some Cidtic Terms in Ancient Israel, SJLLT 5, Brill, Leiden 1974; R. DE VAUX, Instituciones del Antiguo Testamento, Herder, Barcelona 1985.<\/p>\n<p>SACRIFICIOS<br \/>\n3. Jes\u00fas<\/p>\n<p>(-> sacerdocio, chivos, expiaci\u00f3n). En medio de un mundo de sangre, entendida como signo de muerte o fuente de gracia creadora, ha elevado Jes\u00fas el \u00absacrificio\u00bb de su vida, en el que se invierten y niegan los sacrificios anteriores.<\/p>\n<p>(1) Jes\u00fas no ha sido sacerdote oficial, ni el cristianismo es religi\u00f3n sacerdotal, sino prof\u00e9tica y\/o rnesi\u00e1nica. Por eso, los elementos sacrales de la vida y mensaje de Jes\u00fas han de entenderse desde el fondo prof\u00e9tico y mesi\u00e1nico de su mensaje, situ\u00e1ndose as\u00ed\u00ad cerca de los fariseos y del judaismo rab\u00ed\u00adnico posterior, (a) Los fariseos no rechazaban los sacrificios del templo de Jerusal\u00e9n, pero los sustitu\u00ed\u00adan de hecho a trav\u00e9s del car\u00e1cter sagrado de su existencia diaria: la casa de un fariseo es su templo, su vida familiar el culto, su comida el banquete sacrificial, su estudio de la Ley la alabanza verdadera. La desacralizaci\u00f3n farisea se vuelve principio de nueva y m\u00e1s profunda sacralizaci\u00f3n, que abarca toda su existencia, (b) Jes\u00fas supera los elementos sacerdotales de tipo sacral, introduciendo los valores religiosos (la presencia de Dios) en su vida rnesi\u00e1nica, es decir, en su gesto de curaci\u00f3n de los enfermos y acogida a los marginados. Por eso afirma que el culto sacrificial del templo est\u00e1 ya superado (cf. Mc 11,10-27 par). Rabinos y cristianos han superado el ritual de los sacrificios. Por eso, tras la ruina y ca\u00ed\u00adda del templo (70 d.C.), no sentir\u00e1n necesidad de sustituirlos. Para los rabinos jud\u00ed\u00ados, el aut\u00e9ntico sacrificio es la vida de los fieles al servicio de la Ley. Los cristianos est\u00e1n convencidos de que la era de los sacrificios ha terminado con Jes\u00fas (sacerdocio*; cf. Heb 4-6).<\/p>\n<p>(2) Reinterpretaci\u00f3n sacrificial de Jes\u00fas. Jes\u00fas no ha sido sacerdote, en la l\u00ed\u00adnea de Aar\u00f3n o Sadoc, sacrificador de animales, ni su muerte puede entenderse como sacrificio en la l\u00ed\u00adnea de los sacrificios anteriores. Pero, a fin de comprender mejor la muerte y pascua de Jes\u00fas, algunos judeocristianos de tradici\u00f3n heterodoxa (no lev\u00ed\u00adtica) han podido reformar e invertir la visi\u00f3n anterior de los sacrificios, presentando la muerte de Jes\u00fas como aut\u00e9ntico sacrificio donde culmina (se supera y cumple para siempre) la historia de los sa  crificios anteriores. Estos son algunos de los elementos de esa inversi\u00f3n, (a) Sufrimiento redentor. Jes\u00fas se ha encarnado en una historia de sufrimiento, voluntariamente asumido y desgarradoramente doloroso (Heb 2,10.14; 12,2; 13,12; etc.), de manera que en los d\u00ed\u00adas de su carne, con clamor y l\u00e1grimas, ha elevado su oraci\u00f3n y s\u00faplica al Dios que pod\u00ed\u00ada liberarle de la muerte (5,7); pues bien, Dios le ha escuchado, no para liberarle del sufrimiento, sino para perfeccionarle y plenificarle a trav\u00e9s del mismo sufrimiento, para bien de todos los humanos, (b) Inversi\u00f3n de la violencia. Dios no quiere el sufrimiento de Jes\u00fas, haci\u00e9ndole morir, sino su vida: le quiere a \u00e9l, acompa\u00f1\u00e1ndole en su entrega de amor por los humanos. Jes\u00fas ha realizado su camino personal al encarnarse y dar su vida en amor por los dem\u00e1s, dej\u00e1ndose matar y no matando. As\u00ed\u00ad aparece como obediente, dialogando con Dios en transparencia de amor, como Hijo que entrega la vida en favor de los hermanos, como Se\u00f1or que alcanza su poder al darse y al perderlo por los otros. S\u00f3lo en este contexto Heb ha podido presentar su muerte como sacrificio (5,7-10; cf. 12,4-11), vinculando la ofrenda de su vida y la respuesta de Dios que le acoge y plenifica por la pascua. El sacrificio de Jes\u00fas no es un rito separado, sino su mismo amor a Dios y a los humanos.<\/p>\n<p>(3) La sangre del Hijo, comuni\u00f3n humana. Conforme al simbolismo de Israel (cf. Lv 17,11-14), la sangre del sacrificio tiene gran valor de evocaci\u00f3n: indica muerte (siendo expresi\u00f3n de un animal que se ha matado), significando, al mismo tiempo, vida (es signo de nacimiento, tanto en contexto humano de menstruaci\u00f3n y parto como en contexto divino de amor generoso). La sangre es el signo m\u00e1s fuerte de la ambivalencia sagrada: en los sacrificios animales y en la ejecuci\u00f3n de los asesinos es violencia y venganza (y as\u00ed\u00ad muere Jes\u00fas, v\u00ed\u00adctima del odio asesino de la historia); al mismo tiempo, ella se vuelve por Jes\u00fas un signo fuerte de entrega de la vida, expresi\u00f3n de la bondad de un Dios que acoge y ama a quienes mueren en favor de sus hermanos. Pues bien, Jes\u00fas ha muerto ofreciendo su vida\/sangre por los otros, en solidaridad gratuita, en favor de todos ellos, y Dios acoge el amor de su vida en la pascua, haci\u00e9ndole principio de existencia para los humanos. Por eso se dice, en s\u00ed\u00admbolo intenso, que Jes\u00fas ha penetrado y permanece, como triunfador y sacerdote, rodeado de su sangre, en el templo o tabern\u00e1culo celeste, realizando de esa forma el \u00fanico sacrificio, que es el don de la vida que \u00e9l ofrece a los dem\u00e1s. En ese sentido se puede afirmar que el vino de la eucarist\u00ed\u00ada (que sigue siendo vino de solidaridad humana) simboliza y hace presente el sacrificio de Jes\u00fas, es signo de su amor ofrecido a favor de los hombres y mujeres; \u00e9sta es la sangre de la nueva alianza cristiana, el sacrificio de la verdadera comuni\u00f3n entre los hombres (cf. Mc 14,24 par; 1 Cor 11,25; Heb 9; 10,29; 12,24; 13,12&#8230;). De esa forma, el sacrificio de Jes\u00fas supera la violencia de los sacrificios anteriores y puede presentarse como antisacrificio: los cristianos no quieren mantener el orden de la realidad sobre la violencia de los sacrificios que unos imponen a los otros, al servicio de alg\u00fan tipo de sistema, sino que buscan y proponen un tipo de sociedad no violenta, no sacrificial, donde cada uno es capaz de ofrecer gratuitamente su vida al servicio de los dem\u00e1s, como hizo Jes\u00fas y como ellos recuerdan y celebran en la eucarist\u00ed\u00ada; por eso, no ofrecen un sacrificio para aplacar a Dios, sino que acogen el amor generoso de Dios que supera todos los sacrificios.<\/p>\n<p>Cf. W. BOUSSET, Kyrios Christos. Geschichte des Christusglaubens von den Anfangen des Christentums bis Ireneus, Vandenhoeck, Gotinga 1913; O. GONZ\u00ed\u0081LEZ DE CARDEDAL, La Entra\u00f1a del cristianismo, Sec. Trinitario, Salamanca 1997; A. GRILLMEIER, Jesucristo en la fe de la iglesia, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1998; E. J\u00dcNGEL, Dios, misterio del mundo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1985; R. SCHWAGER, Brauchen wir einen S\u00fandenbock? Gewalt und Erl\u00f3sung in den biblischen Schriften, M\u00fanich 1978; Jes\u00fas im Heilsdrama. Entwurf einer biblischen Erl\u00f3sungslehere, Innsbruck 1990; B. SESBO\u00dcE, Jesucristo, el t\u00ed\u00adnico mediador I-II, Sec. Trinitario, Salamanca 1990-1992.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1.Origen y sentido (-> ritos, sacerdocio, violencia). La antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica se encuentra internamente vinculada con los sacrificios, entendidos como expresi\u00f3n de sometimiento del hombre a Dios o como forma de canalizaci\u00f3n de la violencia*. Un sentido especial han alcanzado dentro de la Biblia los sacrificios de reparaci\u00f3n y expiaci\u00f3n, que sirven para que los hombres &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sacrificios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSACRIFICIOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15901","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15901","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15901"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15901\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15901"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15901"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15901"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}