{"id":15902,"date":"2016-02-05T10:19:19","date_gmt":"2016-02-05T15:19:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/samuel-vocacion\/"},"modified":"2016-02-05T10:19:19","modified_gmt":"2016-02-05T15:19:19","slug":"samuel-vocacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/samuel-vocacion\/","title":{"rendered":"SAMUEL, VOCACION"},"content":{"rendered":"<p>(-> Isa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas, Ezequiel, anunciaci\u00f3n). Los relatos de vocaci\u00f3n y anunciaci\u00f3n prof\u00e9tica constituyen uno de los testimonios privilegiados del encuentro y comunicaci\u00f3n del hombre con Dios. Entre ellos tiene una importancia especial el de Samuel, contado  por un narrador, y no por el mismo \u00abprofeta\u00bb, como en los casos de Isa\u00ed\u00adas y Jerem\u00ed\u00adas. A pesar de ello, constituye uno de los documentos religiosos m\u00e1s significativos de la Biblia. Citamos y comentamos la primera parte, que trata del encuentro del joven con Dios.<\/p>\n<p>(1) Texto y personajes. El texto evoca el proceso de escucha, educaci\u00f3n y juicio del profeta, que es todav\u00ed\u00ada un muchacho y que asiste como servidor de Eli, sacerdote, en el templo de Silo. \u00abEn aquellos d\u00ed\u00adas la palabra de Yahv\u00e9 era rara y no eran frecuentes las visiones. Un d\u00ed\u00ada estaba Eli acostado en su habitaci\u00f3n; se le iba apagando la vista y casi no pod\u00ed\u00ada ver. A\u00fan ard\u00ed\u00ada la l\u00e1mpara de Dios y Samuel se hallaba acostado en el templo de Yahv\u00e9 donde estaba el Arca de Dios. Y Yahv\u00e9 llam\u00f3 a Samuel y \u00e9l le respondi\u00f3: \u00c2\u00a1Aqu\u00ed\u00ad estoy! Y corri\u00f3 a donde estaba Eli y le dijo: \u00c2\u00a1Aqu\u00ed\u00ad estoy! (Vengo) porque me has llamado. Y le respondi\u00f3: No te he llamado. Vuelve, acu\u00e9state. Y se acost\u00f3. Y Yahv\u00e9 volvi\u00f3 a llamar otra vez a Samuel; y Samuel se levant\u00f3 y fue a donde estaba Eli y le dijo: \u00c2\u00a1Aqu\u00ed\u00ad estoy! (Vengo) porque me has llamado. Y le respondi\u00f3: \u00c2\u00a1No te he llamado, hijo m\u00ed\u00ado! Vuelve, acu\u00e9state. Y Samuel no conoc\u00ed\u00ada a\u00fan a Yahv\u00e9, pues no se le hab\u00ed\u00ada revelado la palabra de Yahv\u00e9. Y por tercera vez llam\u00f3 Yahv\u00e9 a Samuel y se levant\u00f3 y fue a donde estaba Eli y le dijo: \u00c2\u00a1Aqu\u00ed\u00ad estoy! (Vengo) porque me has llamado. Y comprendi\u00f3 Eli que era Yahv\u00e9 quien llamaba al joven. Y dijo Eli a Samuel: Vete, acu\u00e9state. Y si alguien te llama responde: \u00c2\u00a1Habla, Yahv\u00e9, que tu siervo escucha! Y vino Yahv\u00e9 y haci\u00e9ndose presente le llam\u00f3 como las otras veces: \u00c2\u00a1Samuel, Samuel! Y Samuel respondi\u00f3: \u00c2\u00a1Habla, que tu siervo escucha! Y dijo Yahv\u00e9 a Samuel: Mira, yo voy a hacer en Israel una cosa (= palabra) que a todos los que la oigan les retumbar\u00e1n los o\u00ed\u00addos&#8230;\u00bb (1 Sm 3,11). Esta escena, que suele llevar el t\u00ed\u00adtulo de \u00abel ni\u00f1o (o peque\u00f1o) Samuel\u00bb se ha hecho muy popular. Pero Samuel no es ni\u00f1o, sino joven (na&#8217;ar. 1 Sm 3,1): ha entrado en la adolescencia, sin alcanzar a\u00fan la madurez (puede estar entre los 15 y 25 a\u00f1os). El texto dice que sirve (mesaret) a Yahv\u00e9, como criado o ministro del sacerdote en las tareas del culto: duerme en el templo (hekah 3,3) y cuida su l\u00e1mpara hasta entrada la noche; a la ma\u00f1ana abre sus puertas (6,15); evidentemente vela por el orden de la Casa. Eli, el anciano sacerdote, liturgo de una vieja dinast\u00ed\u00ada corrompida (cf. 1 Sm 2,11-36), casi ciego, y Samuel, el joven servidor que aprende a escuchar la voz de Dios educ\u00e1ndose en el templo (3,2.7), son protagonistas de la escena.<\/p>\n<p>(2) Las tres llamadas. El texto comienza diciendo que la palabra (dabar) y la visi\u00f3n (hazon) de Yahv\u00e9 eran raras. Silencio y oscuridad dominaban en el mundo del anciano sacerdote ciego. Es como si la l\u00e1mpara de Dios fuera a extinguirse y todo el pueblo terminara a oscuras con Eli ya retirado en sus habitaciones. Avanza la noche, se extingue la l\u00e1mpara (ner), se apagan los ojos de Eli y parece que el pueblo acabar\u00e1 en un silencio ciego. Pero el texto sigue diciendo que Dios habla. A diferencia de Is 6 o Ez 1, aqu\u00ed\u00ad no hay visi\u00f3n, ni signos sagrados (trono, manto, fuego). Todo es m\u00e1s sencillo: el simple susurro de una voz, un rumor imperceptible de palabras en medio de la noche. Habla Yahv\u00e9 y Samuel no entiende. Esta es la trama de un gesto tres veces repetido, en relato que nos puede parecer mon\u00f3tono (1 Sm 3,4-5; 3,6-7; 3,8-9). Dios llama, Samuel escucha y responde diciendo \u00c2\u00a1Aqu\u00ed\u00ad estoy!, mientras corre hasta el lecho de Eli que le atiende y, sin reproche alguno, le env\u00ed\u00ada de nuevo a su lecho. El relator (y el lector) saben de antemano lo que pasa. Pero Samuel y Eli no lo saben, deben aprenderlo. La primera vez, Eli se limita a tranquilizar a Samuel. La segunda vez le sigue tranquilizando, pero a\u00fan con m\u00e1s cari\u00f1o, dici\u00e9ndole que vuelva a acostarse; por su parte, el redactor corta por un momento el hilo de la trama y, en par\u00e9ntesis aclaratorio, disculpa a Samuel: \u00c2\u00a1no conoc\u00ed\u00ada a\u00fan a Yahv\u00e9&#8230;! (3,7). La tercera vez, el sacerdote indica a Samuel que responda y dialogue con Dios, dici\u00e9ndole: \u00c2\u00a1habla, Yahv\u00e9, que tu siervo escucha! Esta es una escena conmovedora. El viejo sacerdote no conoce a Dios: \u00c2\u00a1hace tiempo que no acoge sus palabras, empe\u00f1ado como est\u00e1 en los simples cultos exteriores de su templo! Pero reconoce y quiere que otros puedan escucharle. Por eso instruye al joven ofreci\u00e9ndole una intensa lecci\u00f3n de profec\u00ed\u00ada; le ense\u00f1a a mantenerse en la presencia de Yahv\u00e9 sin escapar; le educa para abrir sus o\u00ed\u00addos a la voz m\u00e1s alta de Dios.    (3) La palabra de Yahv\u00e9 (1 Sm 3,1014). El texto dice que Dios llama a Samuel tres veces, pero Samuel s\u00f3lo responde a la tercera. Dios le comunica su voz y \u00e9l puede elevarse y actuar como profeta. No ve serafines ni siente fuego en los labios, ni contempla el carro de Dios, pero ha escuchado la llamada y eso basta, \u00c2\u00a1es ya profeta! Este es un relato instituyente. Los reyes reciben el poder a trav\u00e9s de una ceremonia de entronizaci\u00f3n; los sacerdotes por un gesto de unci\u00f3n (Lv 9) y por los dones sagrados que \u00abllenan su mano\u00bb (Ex 29,33). El profeta, en cambio, s\u00f3lo puede apoyarse en la palabra en medio del silencio de la noche. Eli le aconseja (\u00c2\u00a1mantente firme, escucha!), pero en el momento decisivo no puede acompa\u00f1arle. Samuel tiene que acoger la voz a solas: la \u00fanica garant\u00ed\u00ada prof\u00e9tica es la experiencia de su encuentro con Dios.<\/p>\n<p>Cf. J. Briend, Dios en la Escritura, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1996; G. del Olmo, Vocaci\u00f3n de l\u00ed\u00adder en el antiguo Israel, Universidad Pontificia, Salamanca 1973.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(-> Isa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas, Ezequiel, anunciaci\u00f3n). Los relatos de vocaci\u00f3n y anunciaci\u00f3n prof\u00e9tica constituyen uno de los testimonios privilegiados del encuentro y comunicaci\u00f3n del hombre con Dios. Entre ellos tiene una importancia especial el de Samuel, contado por un narrador, y no por el mismo \u00abprofeta\u00bb, como en los casos de Isa\u00ed\u00adas y Jerem\u00ed\u00adas. 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