{"id":15905,"date":"2016-02-05T10:19:25","date_gmt":"2016-02-05T15:19:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/santo-santidad\/"},"modified":"2016-02-05T10:19:25","modified_gmt":"2016-02-05T15:19:25","slug":"santo-santidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/santo-santidad\/","title":{"rendered":"SANTO, SANTIDAD"},"content":{"rendered":"<p>(-> Isa\u00ed\u00adas). Entre los atributos o rasgos b\u00e1sicos de Dios est\u00e1n lo sagrado y lo santo. Lo sagrado se opone a lo profano y, en principio, expresa aquello que tiene un poder de irradiaci\u00f3n que lo mantiene separado del resto de las cosas, en la l\u00ed\u00adnea de lo numinoso, que fascina y aterra al mismo tiempo. Por eso, los hombres normales tienen que alejarse de lo sagrado, pues si se acercaran y rozaran su poder quedar\u00ed\u00adan destruidos. Lo santo, en cambio, est\u00e1 m\u00e1s vinculado a la pureza moral y se distingue de lo que est\u00e1 manchado o implica un tipo de pecado. Aunque esta distinci\u00f3n resulta dif\u00ed\u00adcil de mantener de una forma consecuente, podemos decir que en el campo b\u00ed\u00adblico resulta dominante el rasgo de la santidad. Sagradas pueden ser las cosas, piedras y montes, vasos lit\u00fargicos y ornamentos. Pero santo, en sentido estricto, s\u00f3lo es Dios y las personas vinculadas con Dios. Teniendo esto en cuenta, presentamos brevemente algunas de las acepciones y usos que ha tenido la palabra santo en la Biblia.<\/p>\n<p>(1) Qaclos, Qaclos, Qaclos (Hagios, Santo: Is 6,3). Esta es la palabra de los serafines celestes, que cantan a Dios y le definen como santidad. Todo lo que existe sobre el mundo es realidad profana, valor que se consume, vanidad y muerte. A Dios se le define, en cambio, como Santo, en palabra que no pueden pronunciar los hombres. Por eso la proclaman sin cesar, en alternancia antifonal, los m\u00fasicos celestes, sacerdotes\/serafines que expresan la potencia laudatoria, parad\u00f3jica y sacral del cosmos. Este es el canto de Yahv\u00e9, Dios que ha revelado su nombre a Mois\u00e9s en el desierto (cf. Ex 3,14). Los serafines no pueden contemplarle, pero cantan. No alcanzan su misterio m\u00e1s profundo pero pueden y quieren alabarle, pronunciando sacralmente su nombre, Yahv\u00e9, y su sobrenombre Seba&#8217;ot, el Elevado, aquel que vence con su ej\u00e9rcito de estrellas. Este es el Dios victorioso, que reina y extiende desde el cielo su dominio sobre todo lo que existe. Por eso contin\u00faa el canto, en contrapunto de gozosa admiraci\u00f3n: \u00c2\u00a1la tierra toda est\u00e1 llena de tu gloria!, es decir, del kabocl divino que emana de su santidad.<\/p>\n<p>(2) El Santo de los Santos (Lv 16). En sentido estricto, s\u00f3lo Dios es Santo y, con \u00e9l, los hombres que acogen y cumplen su palabra. Pero la tradici\u00f3n sacerdotal ha destacado la santidad del templo de Jerusal\u00e9n y, de un modo especial, de su santuario. Los jud\u00ed\u00ados han construido un gran complejo sagrado, como signo de presencia de Dios donde podemos distinguir: el patio externo donde est\u00e1 el altar, al aire libre, a la vista de los fieles, el tabern\u00e1culo del encuentro, que podemos llamar Santo, reservado a los sacerdotes oficiantes y finalmente el Qodes o Sant\u00ed\u00adsimo, m\u00e1s all\u00e1 de la cortina, donde s\u00f3lo penetra una vez al a\u00f1o el Sumo Sacerdote (cf. 16,34). Dios se ha reservado un espacio Santo: all\u00ed\u00ad habita; desde all\u00ed\u00ad sostiene la vida de sus fieles y destruye los pecados e impurezas que ensucian su nombre y su presencia. Por eso se establecen unos ritos de purificaci\u00f3n para que devuelvan la pureza al pueblo. Como sacramento que indica la unidad y separaci\u00f3n entre Dios y el pueblo se ha establecido una cortina (paroket: Lv 16,2.12.15), un velo de misterio que separara lo que suele llamarse el Santo (tienda del encuentro) y el Sant\u00ed\u00adsimo o lugar del gran silencio donde s\u00f3lo entra una vez al a\u00f1o el Sumo Sacerdote, revestido de ornamentos oficiales, con la  sangre de propiciaci\u00f3n. En el centro del Sant\u00ed\u00adsimo se encuentra el kapporet (propiciatorio) o placa que recubre el arca de la alianza, como escabel donde Yahv\u00e9 pone sus pies, al sentarse en el trono invisible de su templo. El texto original de Lv 16 no ha distinguido a\u00fan los espacios sagrados de esa forma, con nitidez, pero la tradici\u00f3n posterior ha interpretado bien sus separaciones.<\/p>\n<p>(3)  Los Santos del Alt\u00ed\u00adsimo (Dn 7,1825). Frente a los cuatro vivientes perversos, que forman la totalidad de la historia humana, concentrada al fin en la Gran Bestia, se elevar\u00e1n los Santos del Alt\u00ed\u00adsimo, para recibir el verdadero reino de Dios, representado por el Hijo del Hombre. En su origen esos Santos pueden ser (han sido) los \u00e1ngeles buenos, que vencen a los Vigilantes Pervertidos y toman en su mano la marcha de la historia, protegiendo para siempre a los hombres. Pero ahora, en el contexto total de su visi\u00f3n, Daniel los ha identificado con los jud\u00ed\u00ados fieles, es decir, aquellos que han sufrido bajo los intentos de la helenizaci\u00f3n forzada de Ant\u00ed\u00adoco IV y han mantenido la fidelidad a su Dios en medio de las pruebas. Ellos recibir\u00e1n el reino eterno de la resurrecci\u00f3n, como sabe Dn 12,1-3. As\u00ed\u00ad termina la historia: se cumple el proceso de muerte y violencia, se acaba el enga\u00f1o del mundo. Sobre una humanidad angustiada, entregada a la mentira, aplastada y sangrante, viene a elevarse la nueva humanidad de los Santos de Dios, que son los hasidim, los piadosos, justos y sabios que entienden y cumplen el libro de Daniel.<\/p>\n<p>(4) Santificado sea tu Nombre (hagiasth\u00e9t\u00f3 to onoma son). El tema de la santidad de Dios, que es ahora un elemento central de la oraci\u00f3n del Padrenuestro*, aparece ya en las Dieciocho Bendiciones* jud\u00ed\u00adas y en el Magn\u00ed\u00adficat* cristiano. Es un motivo tradicional del judaismo. Ya Ez 36,23 ped\u00ed\u00ada a Dios que santifique su Nombre, es decir, que se exprese como Santo, liberando y salvando a los jud\u00ed\u00ados oprimidos bajo el orgullo e impureza de los hombres. Tambi\u00e9n el Padre-nuestro pide a Dios que santifique su nombre, salvando a los pobres: ofreciendo pan y perd\u00f3n a los hombres.<\/p>\n<p>(5)  Santos, los cristianos. En la terminolog\u00ed\u00ada posterior de la Iglesia cat\u00f3lica, s\u00f3lo algunos hombres y mujeres especialmente destacados por sus virtudes morales son llamados santos, a trav\u00e9s de un proceso de canonizaci\u00f3n oficial. Por el contrario, para el Nuevo Testamento todos los cristianos son santos, pues han sido elegidos y santificados por el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo. As\u00ed\u00ad escribe Pablo a los de Roma y dice que han sido \u00abllamados a ser santos\u00bb (cf. Rom 1,7; 1 Cor 1,2). Pablo llama santos, de un modo especial, a los miembros de la iglesia de Jerusal\u00e9n, que debi\u00f3 concebirse a s\u00ed\u00ad misma como expresi\u00f3n escatol\u00f3gica de la santidad de Dios (cf. 2 Cor 8,4; 9,1; Rom 15,26). Tambi\u00e9n llama santos a los \u00e1ngeles de Dios, como hac\u00ed\u00ada la apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada (cf. 1 Tes 3,13). Pero eso no impide que aplique ese nombre a todos los cristianos (cf. Rom 16,2.15; 1 Cor 1,2; 6,1; 2 Cor 1,1; Flp 1,1; etc.).<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(-> Isa\u00ed\u00adas). Entre los atributos o rasgos b\u00e1sicos de Dios est\u00e1n lo sagrado y lo santo. 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