{"id":15911,"date":"2016-02-05T10:19:36","date_gmt":"2016-02-05T15:19:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sentado-a-la-derecha-del-padre\/"},"modified":"2016-02-05T10:19:36","modified_gmt":"2016-02-05T15:19:36","slug":"sentado-a-la-derecha-del-padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sentado-a-la-derecha-del-padre\/","title":{"rendered":"SENTADO A LA DERECHA DEL PADRE"},"content":{"rendered":"<p>(-> ascensi\u00f3n, elevaci\u00f3n, trono). El credo oficial m\u00e1s antiguo de la Iglesia afirma que Jes\u00fas \u00abresucit\u00f3, subi\u00f3 a los cielos y est\u00e1 \u00absentado a la derecha de Dios Padre\u00bb. Esta afirmaci\u00f3n, que aparece en varios lugares importantes del Nuevo Testamento (Mc 14,62 par; Col 3,1; Hebl2,2), ofrece uno de los s\u00ed\u00admbolos b\u00e1sicos de la tradici\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>(1) Introducci\u00f3n. El Se\u00f1or Sentado. Sobre el triunfo pascual de Jes\u00fas ofrece el Nuevo Testamento varias concepciones: Jes\u00fas sigue con sus enviados hasta el d\u00ed\u00ada de la consumaci\u00f3n del mundo (Mt 28,20); \u00e9l es cabeza que sostiene y vitaliza el cuerpo de la Iglesia (tradici\u00f3n paulina), es vida y luz que alumbra a los creyentes (evangelio de Jn)&#8230; Pues bien, al lado de esas concepciones, la dogm\u00e1tica cristiana ha resaltado de manera constante y uniforme una visi\u00f3n que est\u00e1 enraizada en el Antiguo Testamento (Sal 110,1), donde se dice que el Se\u00f1or mesi\u00e1nico est\u00e1 sentado a la derecha de Dios. Pues bien, seg\u00fan ese simbolismo, Jes\u00fas est\u00e1 \u00absentado\u00bb, conforme a un gesto que es espec\u00ed\u00adficamente humano. Los animales se sostienen en sus patas, nadan, vuelan, caminan, se agazapan o se acuestan. Algunos pueden sentarse f\u00ed\u00adsicamente, pero s\u00f3lo de manera material. No liberan las manos para la comunicaci\u00f3n dialogada, no construyen una sede o trono como signo de su autoridad. Por el contrario, los hombres se definen como aquellos que pueden ponerse en pie (liberando las manos para el trabajo) y sentarse (para descanso, autoridad y\/o convivencia). Por eso, cuando el Credo afirma que Jes\u00fas est\u00e1 sentado, le presenta como humano, en la l\u00ed\u00adnea de los reyes que toman asiento para imponer su autoridad, de los magistrados que ocupan su sede para juzgar o de los maestros que sientan c\u00e1tedra para ense\u00f1ar a los disc\u00ed\u00adpulos. Tambi\u00e9n se sientan juntos los amigos, familiares y hermanos para compartir la palabra y alegr\u00ed\u00ada de la vida. Pues bien, Jes\u00fas resucitado se sienta, apareciendo como humano culminado. El Antiguo Testamento presentaba a Dios sentado sobre el trono de su gloria; pues bien, sobre ese trono se sit\u00faa ahora Jes\u00fas (cf. Mt 25,31-45).<\/p>\n<p>(2) Lugar y tiempo. Reasumiendo una tradici\u00f3n antigua de la Iglesia, Hch 2,33-34 dice que Jes\u00fas, \u00abhabiendo sido elevado a la derecha de Dios&#8230;\u00bb. De esa forma supone que hay un espacio superior, un campo de ser o realidad m\u00e1s alta donde viene a expandirse y reflejarse el poder de lo divino (= su derecha). En esta l\u00ed\u00adnea se sit\u00faan los textos que afirman que Jes\u00fas ha sido recibido o acogido en el cielo, lugar de plenitud, espacio de Dios (cf. Hch 3,21; Ef 6,9; Col 4,1; Heb 8,1). Al sentarse en el ci\u00e9lo, Jes\u00fas ha llegado a la meta de su vida en Dios y, seg\u00fan Heb 1,3, lo ha hecho despu\u00e9s de haber realizado la purificaci\u00f3n de los pecados. De esa forma se unen el espacio y tiempo de la pascua: el cielo donde Jes\u00fas asciende, el futuro de su plenitud, abierta por el Esp\u00ed\u00adritu a todos los hombres. Un hombre puede sentarse en solitario para descansar, pensar o dominar, encontr\u00e1ndose aislado o teniendo a los dem\u00e1s ante \u00e9l, separados de su sede, en actitud de escucha pasiva. Pues bien, hay una manera m\u00e1s perfecta de sentarse y es hacerlo en amistad y celebraci\u00f3n, es decir, en compa\u00f1\u00ed\u00ada. La riqueza y calidad de esa sesi\u00f3n est\u00e1 en el valor personal de los acompa\u00f1antes. Por eso, nuestro texto a\u00f1ade que Jes\u00fas \u00abse sent\u00f3 a la derecha de Dios Padre\u00bb, en espacio y tiempo de amor compartido. Jes\u00fas y el Padre, sentados y dialogando en el Esp\u00ed\u00adritu, aparecen de esa forma como foco de vida para los hombres.<\/p>\n<p>(3) Culminaci\u00f3n del tiempo. En un sentido, la historia culmina all\u00ed\u00ad donde Jes\u00fas se sienta a la derecha del Padre: ha terminado su marcha, parece que s\u00f3lo queda el silencio sin fin. Pues bien, sobre ese silencio se eleva la m\u00e1s honda palabra y acci\u00f3n de Jes\u00fas: no ha subido al cielo para volver a bajar y ascender, conforme al mito del eterno retomo, comenzando de nuevo el ritmo de renacimientos, sino para expandir y mantener su triunfo por siempre, ofreciendo su evangelio de amor y libertad a los pobres y excluidos de la tierra en los que est\u00e1 presente. Cristo ha muerto una sola vez y para siempre, redimiendo a los hombres (Heb 9,12.26-28). Por eso, el pasado no vuelve: \u00c2\u00a1He aqu\u00ed\u00ad que hago nuevas todas las cosas! (cf. Ap 21,5); la sesi\u00f3n es culmen de la historia salvadora. Ciertamente, Jes\u00fas se ha sentado para descansar. Es como el hombre o mujer que, a la ca\u00ed\u00adda de la tarde, toma asiento ante la casa o en el centro de ella, recibiendo a familiares, amigos y conocidos. De manera semejante se sent\u00f3 Jes\u00fas en el brocal del pozo antiguo de Siquem, al borde de camino fatigoso (cf. Jn 4,5-6). Ahora lo hace en su sede final, pues el trayecto ha sido duro y su acci\u00f3n arriesgada. Pero, al mismo tiempo, se ha sentado para ratificar su tarea y mantener lo realizado, ofreciendo su sangre a favor de los hombres (Heb 10,12). En ese sentido podemos y debemos a\u00f1adir que el mismo Jes\u00fas, sentado en el trono de su gloria (cf. Mt 25,31), sigue sufriendo en los hombres que esperan redenci\u00f3n, en los hambrientos, sedientos, exiliados, enfermos y encarcelados; en ellos vive, por ellos se sigue entregando mientras el mundo contin\u00faa siendo lugar no redimido.<\/p>\n<p>(4) Se ha sentado para reinar. Desde esa perspectiva es importante se\u00f1alar que Jes\u00fas est\u00e1 sentado y no acostado: vela con los suyos y no duerme; se interesa por los hombres y mujeres de la tierra, no se olvida. No ha pasado por la historia para abandonarla, sino para gozar con los suyos la alegr\u00ed\u00ada de la acci\u00f3n bien hecha, el placer de la existencia compartida, mientras sigue sufriendo y esperando con aquellos que sufren y esperan. No escapa y se refugia a solas, en gesto de olvido. Por el contrario, Cristo coloca el trono de su gloria en el mismo campo de lucha de la historia, para acompa\u00f1ar a los hombres m\u00e1s amenazados. All\u00ed\u00ad se sienta con autoridad de servicio, no para imponerse con violencia sobre los dem\u00e1s, sino para ayudarles en la marcha de la vida. De esa forma actualiza el reinado de Dios sobre el mundo: se sienta para acompa\u00f1ar mejor a los humanos, en gesto de paz, superando con su entrega de amor la violencia de la historia. S\u00f3lo desde esa base se puede a\u00f1adir que se ha sentado para juzgar. El credo de la Iglesia manteniendo una divisi\u00f3n ilustrativa (propia de la teolog\u00ed\u00ada de Lc-Hch), distingue entre sesi\u00f3n presente (Jes\u00fas est\u00e1 elevado a la derecha del Padre) y juicio futuro (ha de venir&#8230;). La tradici\u00f3n m\u00e1s antigua ha vinculado ambos gestos: \u00abver\u00e9is al Hijo del Humano sentado a la derecha de Poder [= Dios] y viniendo en las nubes del cielo\u00bb (cf. Mc 14,62 par); el mismo Jes\u00fas que est\u00e1 sentado y comparte la gloria de Dios est\u00e1 viniendo para culminar el juicio mesi\u00e1nico. La misma c\u00e1tedra de su descanso y gozo, de su reinado y magisterio, aparece as\u00ed\u00ad como promesa de juicio salvador: viene Jes\u00fas para ofrecer a los hombres su impulso de vida en amor, que en eso consiste su juicio. S\u00f3lo partiendo de eso se puede a\u00f1adir que Jes\u00fas est\u00e1 sentado para comer y celebrar, en banquete de participaci\u00f3n vital. Las palabras griegas que la tradici\u00f3n emplea en cada caso son semejantes: kathesthai (sentarse) y anakeisthai, anaklinein (recostarse). Jes\u00fas mismo ha destacado la felicidad de aquellos que participar\u00e1n en  la mesa del Reino (cf. Lc 14,15; Mt 8,11 par): al final de su camino sobre el mundo, \u00e9l ha querido celebrar con los suyos un banquete, ofreci\u00e9ndoles su vida en alimento (cf. Lc 22,14-20 par).<\/p>\n<p>Cf. M. GOURGUES, A la Droite de Dieu. R\u00e9surrecction de Je&#8217;sus et Actaalization du Psaunie 110, 1 dans le Nouveau Testament, Gabalda, Par\u00ed\u00ads 1978; V. LARRA\u00ed\u2018AGA, La Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or en el Nuevo Testamento I-II, CSIC, Madrid 1943; G. LOHFINK, Die Himmelfalirt Jesu, Kosel, M\u00fanich 1971; G. O\u2020\u2122COLLINS, Jes\u00fas resucitado. Estudio hist\u00f3rico, fundamental y sistem\u00e1tico, Herder, Barcelona 1988; H.B. SWETE, The Ascended Christ. A Study in the Earliest Christian Teaching, Macmillan, Londres 1910.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(-> ascensi\u00f3n, elevaci\u00f3n, trono). El credo oficial m\u00e1s antiguo de la Iglesia afirma que Jes\u00fas \u00abresucit\u00f3, subi\u00f3 a los cielos y est\u00e1 \u00absentado a la derecha de Dios Padre\u00bb. 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