{"id":15912,"date":"2016-02-05T10:19:39","date_gmt":"2016-02-05T15:19:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sentidos-de-la-biblia\/"},"modified":"2016-02-05T10:19:39","modified_gmt":"2016-02-05T15:19:39","slug":"sentidos-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sentidos-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"SENTIDOS DE LA BIBLIA"},"content":{"rendered":"<p>(-> hermen\u00e9utica, cr\u00ed\u00adtica b\u00ed\u00adblica, lecturas, historia). La tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00ada puesto ya de relieve los sentidos e interpretaciones de la Biblia. Sin embargo, dentro de la tradici\u00f3n cristiana, esos sentidos b\u00ed\u00adblicos han sido m\u00e1s desarrollados, a partir de Or\u00ed\u00adgenes, desde una perspectiva helenista, que hab\u00ed\u00ada ya influido en autores jud\u00ed\u00ados como Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>(1) Los cuatro sentidos. Esta es la visi\u00f3n de la Biblia que ha dominado a lo largo de la antig\u00fcedad y de la Edad Media, distinguiendo cuatro sentidos o caminos de interpretaci\u00f3n de la Escritura dentro de la Iglesia, (a) En primer lugar, el Evangelio ha de entenderse como historia y letra porque narra los acontecimientos de la vida de Jes\u00fas, (b) Ha de interpretarse tambi\u00e9n como alegor\u00ed\u00ada, s\u00ed\u00admbolo que expresa en lecturas multiformes la presencia de Dios entre los hombres, (c) Tiene, al mismo tiempo, un sentido moral, antropol\u00f3gico, pues debe aplicarse a la vida concreta de los hombres, para transformarla en clave de gracia y exigencia de justicia, (d) Finalmente el Evangelio es palabra escatol\u00f3gica o de anagog\u00ed\u00ada, porque pone al hombre ante la urgencia y la promesa de su realizaci\u00f3n total, all\u00e1 en la meta de la historia. En este diccionario hemos comentado de diversas maneras esa visi\u00f3n y la hemos tomado como base del estudio de algunos conceptos y signos principales de la Biblia, destacando el aspecto de historia (letra, acontecimiento) y el de palabra (donde se incluye el aspecto aleg\u00f3rico, moral y anag\u00f3gico). Nos hemos situado en una perspectiva cat\u00f3lica, pero, al mismo tiempo, hemos querido mantenemos en comuni\u00f3n con las restantes lecturas eclesiales del \u00fanico evangelio de Jes\u00fas que sigue apareciendo como pluriforme entre nosotros. Para precisar nuestra visi\u00f3n, hemos querido empezar destacando la importancia de la historia b\u00ed\u00adblica, para distinguir despu\u00e9s, de manera general, entre simbolismo (alegor\u00ed\u00ada) y dogma en la visi\u00f3n del Evangelio, insistiendo en el car\u00e1cter existencial (moral) y comunitario de la Biblia. De esa forma reelaboramos la visi\u00f3n antigua y medieval de los cuatro sentidos de la Biblia.<\/p>\n<p>(2) La Biblia es historia. Ella nos ofrece el testimonio del camino de liberaci\u00f3n de los hebreos y el sentido de la vida de Jes\u00fas; as\u00ed\u00ad debemos llegar hasta el nivel originario de su mensaje en favor de los perdidos y los pobres de la tierra. S\u00f3lo de esa forma, si asumimos dentro del anuncio de la pascua el contenido y tarea de la historia de Israel y de Jes\u00fas, como palabra de liberaci\u00f3n para los hombres, podremos afirmar que la Biblia es Evangelio. En ese aspecto sigue siendo decisiva la actitud de Pablo cuando identifica al Se\u00f1or pascual con el Jes\u00fas cmcificado. Es tambi\u00e9n fundamental la opci\u00f3n de Marcos, cuando escribe eso que pudi\u00e9ramos llamar el pr\u00f3logo alargado de la muerte de Jes\u00fas y lo presenta como evangelio ante el conjunto de la Iglesia. Frente a todas las posibles ilusiones y evasiones de car\u00e1cter espiritualizante, el mensaje de la Biblia ha de entenderse como voz de encarnaci\u00f3n, palabra hist\u00f3rica que nos sit\u00faa ante el m\u00e1s hondo compromiso de la vida de Jes\u00fas como profeta asesinado. En esa l\u00ed\u00adnea, sigue siendo absolutamente necesaria una cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rico-literaria de la Biblia.<\/p>\n<p>(3)  La Biblia es alegor\u00ed\u00ada, en una l\u00ed\u00adnea de simbolizaci\u00f3n, como destacaron ya los te\u00f3logos alejandrinos del siglo III d.C. Ciertamente, los primeros te\u00f3logos cristianos que emplearon este m\u00e9todo quisieron mantener la palabra y letra de los evangelios, aunque luego la entend\u00ed\u00adan como una expresi\u00f3n o simbolismo de verdades m\u00e1s profundas. Pero en un momento ulterior ciertos alegoristas (antiguos y modernos) han corrido el riesgo de difuminar y disolver el Evangelio, convirtiendo su palabra en un pretexto para descubrir en el fondo de ella realidades eternas, desligadas de la historia. En ese sentido es peligroso todo alegorismo. Pero, a pe  sar de sus peligros, este m\u00e9todo resulta todav\u00ed\u00ada muy valioso. Quiere liberar el mensaje b\u00ed\u00adblico de una fijaci\u00f3n literalista y dogm\u00e1tica, abri\u00e9ndolo a niveles m\u00e1s hondos de creatividad personal y de experiencia religiosa. Pienso que en este plano, si est\u00e1 firme la \u00abletra\u00bb de la historia de Jes\u00fas (no la letra de la Ley), los fieles pueden vivir y explicitar con gran libertad el contenido de la Biblia, como un texto que ellos mismos reescriben, como un libro que ellos mismos van reformulando, como gu\u00ed\u00ada personal de su existencia. En ese aspecto nos parece esencial la alegor\u00ed\u00ada o simbolizaci\u00f3n religiosa y personal de la Escritura, antes de toda fijaci\u00f3n racionalista de su sentido.<\/p>\n<p>(4) Biblia y dogma. M\u00e1s tarde, sobre todo a partir de la escol\u00e1stica y neoescol\u00e1stica (desde el siglo XIII d.C. en adelante), muchos te\u00f3logos han interpretado la Biblia de manera dogmatizante. M\u00e1s all\u00e1 de las an\u00e9cdotas que cambian, de los s\u00ed\u00admbolos e historias secundarias, ellos piensan que los cristianos deben acercarse a la Biblia y entenderla como un libro de dogmas, donde la palabra de Dios ha revelado su verdad por siempre. Sin duda alguna, esta lectura es acertada, pues la Biblia es la verdad de Dios revelada en el camino de la historia. En esa l\u00ed\u00adnea, ella contiene y presenta la verdad de Jesucristo (y de la Iglesia) de una forma mucho m\u00e1s profunda que todos los concilios y los credos posteriores, que, mirados as\u00ed\u00ad, resultan secundarios o, mejor dicho, derivados, como la Iglesia siempre ha recordado. Sin embargo, el Evangelio no se puede interpretar como si fuera un libro de dogm\u00e1tica, como una cantera de la que se extraen verdades de fe, que pueden separarse y definirse dogm\u00e1ticamente por la Iglesia. Interpretando la Biblia de esa forma correr\u00ed\u00adamos el riesgo de forzarla, destacando aspectos conceptuales que resultan secundarios y olvidando lo que es m\u00e1s importante, aquel camino bien concreto, dram\u00e1tico y recreador, de la historia de Dios entre (para) los hombres. Este es el dogma de la Biblia: que los hombres puedan dialogar y dialoguen con Dios, en un camino que aparece reflejado de manera ejemplar (no exclusiva) en la Escritura de Israel y de la Iglesia cristiana. Como hemos dicho ya, el Evangelio es mucho m\u00e1s que un formulario de doctrinas, m\u00e1s que un manual de discusi\u00f3n para te\u00f3logos.<\/p>\n<p>(5) Lectura existencial. Hay una interpretaci\u00f3n existencialista que presenta el Evangelio como principio personal y espiritual, como una voz que gu\u00ed\u00ada a los creyentes a lo largo de su historia. La Biblia aparece as\u00ed\u00ad como Palabra que me llama, me interroga, me transforma. Lo que esta perspectiva busca es, ante todo, la realizaci\u00f3n existencial de la persona; por eso, ella presenta el Evangelio como voz personal que nos invita a superar el mundo viejo (dominado por la muerte), como voz de una exigencia que nos capacita para vivir en plenitud, en dimensi\u00f3n de gracia. En esta l\u00ed\u00adnea se ha movido sobre todo R. Bultmann, con aquellos que luego han entendido la palabra de Jes\u00fas de una manera interior, como voz que nos libera del cosmos y la historia (nos descosmiza y deshistoriza) para situarnos ante el misterio superior del Dios que llama desde su gracia y su verdad eterna. Evidentemente, este camino es bueno y necesario, como siempre ha sabido la Iglesia cristiana, porque el Evangelio es palabra de libertad interior, de plenitud personal, de fidelidad y gozo que me capacitan para superar la propia muerte. Pero, llevado hasta el extremo, puede convertir el Evangelio en signo de ego\u00ed\u00adsmo: algo que vale para m\u00ed\u00ad, en verdad interna, mientras todo el mundo contin\u00faa oprimido por las fuerzas de injusticia de los hombres (de la historia). Por eso debemos a\u00f1adir un nuevo sentido a la lectura de la Biblia.<\/p>\n<p>(6) El evangelio es, finalmente, palabra y compromiso comunitario, eclesial, de liberaci\u00f3n, es decir, de anuncio de Reino. S\u00f3lo se comprende y actualiza el Evangelio all\u00ed\u00ad donde la Iglesia (en sus diversas confesiones) asume la exigencia de Reino de Jes\u00fas y la convierte en principio de su vida. En esta l\u00ed\u00adnea han entendido el Evangelio todos los aut\u00e9nticos cristianos de la historia. En esta l\u00ed\u00adnea se sit\u00faa de manera preferente una tendencia mayoritaria de la Iglesia cat\u00f3lica, empe\u00f1ada en la liberaci\u00f3n social, a partir del Evangelio. As\u00ed\u00ad lo han destacado de nuevo, en perspectiva pol\u00ed\u00adticosocial, muchos cristianos de Am\u00e9rica Latina. Ellos no quieren ofrecer una visi\u00f3n parcial del Evangelio, no exponen un camino marginal que se pudiera colocar sencillamente al lado de los otros, sino exponer y actualizar, traducir e interpretar todo el Evangelio de Jes\u00fas, en clave de comuni\u00f3n y participaci\u00f3n, des  de el mismo fondo de la Iglesia. S\u00f3lo se entiende la Biblia all\u00ed\u00ad donde se vive y actualiza, como experiencia de liberaci\u00f3n de los antiguos y los nuevos hebreos, que salen de Egipto, como denuncia prof\u00e9tica en contra de las instituciones del sistema que domina sobre el mundo, como un momento del anuncio de la liberaci\u00f3n de los pobres, seg\u00fan el Evangelio de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Cf. L. ALONSO SCH\u00ed\u201cKEL, La palabra inspirada. La Biblia a la luz de la ciencia del lenguaje, Cristiandad, Madrid 1985; A. M. ARTOLA y J. M. S\u00ed\u0081NCHEZ CARO, Biblia y Palabra de Dios, Verbo Divino, Estella 1989; J. S. CROATTO, Hermen\u00e9utica B\u00ed\u00adblica. Para una teor\u00ed\u00ada de la lectura como producci\u00f3n de sentido, Lumen, Buenos Aires 2000; Hermen\u00e9utica Pr\u00e1ctica. Los principios de la hermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica en ejemplos, Verbo Divino, Quito 2002; H. DE LuBAC, Exe&#8217;g\u00e9se. Les quatre sens de LEcriture I-II, Aubier, Par\u00ed\u00ads 1959 y 1963; X. PIKAZA, Ex\u00e9gesis y filosof\u00ed\u00ada, La Casa de la Biblia, Madrid 1972.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(-> hermen\u00e9utica, cr\u00ed\u00adtica b\u00ed\u00adblica, lecturas, historia). La tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00ada puesto ya de relieve los sentidos e interpretaciones de la Biblia. 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