{"id":15919,"date":"2016-02-05T10:19:57","date_gmt":"2016-02-05T15:19:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/soldados-2\/"},"modified":"2016-02-05T10:19:57","modified_gmt":"2016-02-05T15:19:57","slug":"soldados-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/soldados-2\/","title":{"rendered":"SOLDADOS"},"content":{"rendered":"<p>(-> federaci\u00f3n de tribus, monarqu\u00ed\u00ada, celotas, muerte de Jes\u00fas). Despu\u00e9s de los patriarcas (Gn 12-50) y Mois\u00e9s (ExDt), la Biblia ha destacado la importancia de los soldados carism\u00e1ticos (como Josu\u00e9) o de los \u00abjueces\u00bb, que aparecen en los libros que cuentan la historia m\u00e1s antigua de Israel en Palestina (Josu\u00e9, Jueces y Samuel), en el tiempo de la federaci\u00f3n* de tribus. Ellos son importantes en la historia de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>(1) Historia de Israel. Carism\u00e1ticos y profesionales. Los m\u00e1s antiguos soldados del principio no eran militares de oficio (de una monarqu\u00ed\u00ada), funcionarios de la violencia, organizados y pagados por un poder central (Estado o rey), sino carism\u00e1ticos de la guerra santa, voluntarios de Dios, llenos del esp\u00ed\u00adritu o fuerza de Yahv\u00e9, salvadores de Israel desde los tiempos antiguos, orlados de leyenda (Gede\u00f3n y Jeft\u00e9, Abim\u00e9lec y Sans\u00f3n, Barak y Eh\u00fad). Entre ellos sobresalen Josu\u00e9, conquistador, y David, primer rey efectivo de Israel. Su testimonio e influjo termina con la instauraci\u00f3n de la monarqu\u00ed\u00ada (siglo X a.C.), con el surgimiento de un ej\u00e9rcito profesional. As\u00ed\u00ad se dice que Salom\u00f3n ten\u00ed\u00ada \u00ab4.000 establos para los caballos de sus carros y 12.000 jinetes\u00bb, es decir, un cuerpo profesional de militares\u00bb, acuartelados en Jerusal\u00e9n y en otras ciudades como Meguido, donde se han excavado los establos (1 Re 4,26; cf. 2 Cr 9,25). Salom\u00f3n era adem\u00e1s comprador y comerciante de armas: \u00abLos caballos de Salom\u00f3n proven\u00ed\u00adan de Egipto y de Coa [ciudad que probablemente se hallaba en Mesopotamia], Los mercaderes del rey los adquir\u00ed\u00adan en Coa al contado. Cada carro que era importado de Egipto costaba 600 siclos de plata; y cada caballo, 150 siclos. Y as\u00ed\u00ad los ex   portaban, como intermediarios, a todos los reyes de los heteos y a los reyes de Siria\u00bb (1 Re 10,28; cf. 2 Cr 9,28).&#8217;   (2) Profec\u00ed\u00ada israelita de la paz. Pueblo sin soldados. Pero, pasado el tiempo de la monarqu\u00ed\u00ada, tras el exilio (desde el 539 a.C.), el judaismo ha dejado de tener un ej\u00e9rcito propio y se ha vuelto comunidad sacral, en torno a un templo, bajo el dominio de otros imperios (persa, helenista, romano), que han dominado el mundo con sus ej\u00e9rcitos de profesionales. Los Estados normales han creado estructuras militares para extenderse y defenderse, mostrando de esa forma su poder. En contra de eso, al menos hasta el surgimiento del Estado de Israel en el a\u00f1o 1947, el pueblo jud\u00ed\u00ado se ha desmilitarizado, abriendo un modelo de convivencia pac\u00ed\u00adfica. La federaci\u00f3n de sinagogas jud\u00ed\u00adas ha mostrado su autoridad al pervivir sin ej\u00e9rcito en el mundo. En su conjunto, desde hace m\u00e1s de 2.500 a\u00f1os, los jud\u00ed\u00ados han venido formando un pueblo sin soldados, dentro de los grandes imperios militares (persas y macedonios, sirios y romanos) que han pasado; han renunciado a la guerra sangrienta, pero han desarrollado una intensa simbolog\u00ed\u00ada militar apocal\u00ed\u00adptica. Desde su experiencia mesi\u00e1nica (escatol\u00f3gica), los \u00faltimos profetas, como Ezequiel y Daniel, hab\u00ed\u00adan entendido el fin de la historia como batalla divina (no militar, en sentido mundano), entre las fuerzas de bien (vinculadas a Israel) y las potencias enemigas.<\/p>\n<p>(3) S\u00ed\u00admbolos militares. Judaismo y cristianismo. L\u00f3gicamente, las instituciones militares reciben un car\u00e1cter simb\u00f3lico, como en el Rollo de la Guerra de Qumr\u00e1n, que narra de forma imaginaria la gran lucha de Dios (\u00e1ngeles y buenos israelitas) contra los representantes de Sat\u00e1n (poderes demon\u00ed\u00adacos, romanos). En ese contexto se sit\u00faa Jes\u00fas, que, siendo aut\u00e9ntico profeta, no ha sido caudillo militar, sino activista mesi\u00e1nico, que lucha contra Satan\u00e1s de un modo no guerrero, acogiendo y curando a los excluidos del sistema. No ha combatido con un ej\u00e9rcito contra Roma, ni ha despreciado a sus soldados (cf. Mt 8,5-13 par), sino que se ha enfrentado sin violencia a la violencia militar, desde fuera del sistema, abriendo un espacio de vida para los excluidos y un camino de comuni\u00f3n para todos los hombres. No ha combatido con armas,    pero los armados del sistema romano, unidos a los sacerdotes del templo, le han matado, porque le tem\u00ed\u00adan y envidiaban (cf. Mc 14,10). L\u00f3gicamente, la misi\u00f3n cristiana no podr\u00e1 expandirse por conquistas militares, de manera que los Padres de la Iglesia no han sido guerreros. Pero tras la conversi\u00f3n del imperio y el surgimiento de Estados cristianos enfrentados a paganos y musulmanes, tambi\u00e9n los cristianos han declarado guerras santas y ha canonizado a ciertos caudillos militares, en gesto de dudoso cristianismo.<\/p>\n<p>(4) Palestina, tierra de soldados. El tema de la violencia militar constitu\u00ed\u00ada uno de los problemas b\u00e1sicos de los jud\u00ed\u00ados del tempo de Jes\u00fas, como muestra la guerra que estallar\u00e1 en los a\u00f1os 67-70 d.C., guerra que ha marcado el despliegue del cristianismo y el surgimiento del judaismo rab\u00ed\u00adnico. Dejando a un lado a los posibles celotas* o soldadosguerrilleros al servicio de la liberaci\u00f3n jud\u00ed\u00ada, en tiempos de Jes\u00fas, hab\u00ed\u00ada en Palestina dos tipos de soldados oficiales, vinculados directa o indirectamente a Roma, (a) El ej\u00e9rcito romano propiamente dicho, que depend\u00ed\u00ada del Procurador o Prefecto (Poncio Pilato), que gobernaba de un modo directo sobre Judea y Samar\u00ed\u00ada, (b) El ej\u00e9rcito del tetrarca-rey Herodes Antipas, que gobernaba bajo tutela romana en Galilea (y el de su hermano Felipe, tetrarca de Iturea y Tracon\u00ed\u00adtide, al otro lado de la frontera galilea). El Prefecto romano contaba con unos tres mil soldados de infanter\u00ed\u00ada y algunos cientos de caballer\u00ed\u00ada, acuartelados b\u00e1sicamente en Ces\u00e1rea, que sol\u00ed\u00adan provenir del entorno pagano de Palestina y funcionaban como fuerza de ocupaci\u00f3n. De todas formas, no era frecuente verlos en la calle o en los pueblos, ni siquiera en Jerusal\u00e9n, donde gobernaba el Sumo Sacerdote y su consejo, con la ayuda de algunos miles de \u00absiervos\u00bb o soldados de la guardia paramilitar del Templo. De todas formas, en los tiempos de crisis o en las fiestas, el Prefecto romano sub\u00ed\u00ada con soldados a Jerusal\u00e9n y se instalaba en la Fortaleza Antonia, junto al templo, desde donde controlaba el conjunto de la ciudad. Probablemente resid\u00ed\u00ada all\u00ed\u00ad una peque\u00f1a cohorte o destacamento militar, pero no se mezclaba en la vida civil y religiosa de la ciudad. El Rey (= Tetrarca) Herodes Antipas gobernaba en Galilea, bajo control de Roma, pero con una gran au   tonom\u00ed\u00ada. Por eso, en tiempos de Jes\u00fas, no hab\u00ed\u00ada en Galilea un \u00abej\u00e9rcito de ocupaci\u00f3n\u00bb, ni tampoco un dominio directo de Roma, aunque muchos \u00abnacionalistas galileos\u00bb, partidarios de un Estado israelita, consideraban a Herodes Antipas como un usurpador y a sus soldados como miembros de un ej\u00e9rcito opresor. Por otra parte, es normal que los soldados de Antipas fueran tambi\u00e9n de origen pagano, como los de Poncio Pilato, aunque pod\u00ed\u00adan ser tambi\u00e9n jud\u00ed\u00ados. Antipas deb\u00ed\u00ada proteger las fronteras y mantener el orden dentro de su territorio, pagando un tributo a Roma. Para ello contaba con sus propios soldados, integrados, de alguna manera, en el dispositivo militar del Imperio: en caso de necesidad, los soldados romanos ten\u00ed\u00adan que ayudar a los de Herodes y los de Herodes ayudar a los romanos.<\/p>\n<p>(5) La respuesta de Jes\u00fas. Conforme a la imagen de Dn 7, que est\u00e1 en el fondo de varios de sus dichos sobre el Hijo del Hombre, Jes\u00fas sabe que los soldados romanos pueden entenderse como la gran bestia de Sat\u00e1n. Pues bien, con su palabra y sus gestos, \u00e9l ha transformado esa visi\u00f3n, diciendo, en contra de Dn 7,14, que \u00abel Hijo del Hombre no ha venido a que le sirvan, sino a servir\u00bb (Mc 10,45). Adem\u00e1s, rechazando la imagen donde los soldados aparecen como seres bestiales (en la l\u00ed\u00adnea de 1 Henoc), Jes\u00fas les ha presentado como seres humanos, hijos de Dios y del reino. As\u00ed\u00ad lo suponen algunos de sus dichos: \u00abSi alguien te obliga a caminar una milla, vete con \u00e9l dos\u00bb (Mt 5,40). Esta palabra se refiere al servicio obligatorio que las fuerzas del ej\u00e9rcito romano pod\u00ed\u00adan imponer sobre los s\u00fabditos jud\u00ed\u00ados, oblig\u00e1ndoles a llevar cierto peso o cargamento a lo largo de una milla. Pues bien, en vez de pregonar la insurrecci\u00f3n o la protesta violenta, en contra de esa imposici\u00f3n, Jes\u00fas pide a los oyentes que respondan con un gesto de servicio mayor que el pretendido por los mismos soldados. Esta es su forma concreta de \u00abno oponerse al mal\u00bb, una manera de vencer la perversi\u00f3n del mundo a trav\u00e9s de un gesto bueno. Jes\u00fas no condena a los soldados imperiales, sino que quiere ofrecerles la gracia del Padre Dios que es bueno para todos (cf. Mt 5,45). En este contexto se sit\u00faa la fe del centuri\u00f3n* (Mt 8,5-13 par) a quien Jes\u00fas ayuda curando a su criado (\u00bfhijo, amante?) enfermo. En esa misma l\u00ed\u00adnea avanza la  fe de otro centuri\u00f3n, jefe de soldados y verdugos, que monta guardia frente a la cruz de Jes\u00fas, confesando tras su muerte que es Hijo de Dios (Mc 15,39 par).<\/p>\n<p>(6) Soldados ante la cruz y la tumba de Jes\u00fas. Toda la tradici\u00f3n evang\u00e9lica sabe que Jes\u00fas fue crucificado por unos soldados, que ten\u00ed\u00adan la obligaci\u00f3n de actuar como verdugos (cf. Mc 15,1625). Entre ellos destaca, como he se\u00f1alado, la figura del centuri\u00f3n, quien, al ver la forma en que muere Jes\u00fas, confiesa su fe y dice: \u00c2\u00a1Este hombre era hijo de Dios!, en sentido bondadoso y reverente, que no tiene que entenderse de un modo confesional cristiano (cf. Mc 15,39 par), como har\u00e1 la tradici\u00f3n posterior de la Iglesia. M\u00e1s significativa es la tradici\u00f3n que a\u00f1ade Mateo: \u00abAl d\u00ed\u00ada siguiente&#8230; los sumos sacerdotes y los fariseos se reunieron ante Pilato, diciendo: Se\u00f1or, nos acordamos de que mientras a\u00fan viv\u00ed\u00ada, aquel enga\u00f1ador dijo: Despu\u00e9s de tres d\u00ed\u00adas resucitar\u00e9. Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer d\u00ed\u00ada, no sea que sus disc\u00ed\u00adpulos vengan y roben el cad\u00e1ver, y digan al pueblo: Ha resucitado de los muertos. Y el \u00faltimo fraude ser\u00e1 peor que el primero. Pilato les dijo: Ten\u00e9is tropas de guardia. Id y aseguradlo como sab\u00e9is hacerlo. Ellos fueron, y habiendo sellado la piedra, aseguraron el sepulcro con la guardia\u00bb (Mt 27,62-66). En su forma actual, \u00e9sta es, sin duda, una tradici\u00f3n tard\u00ed\u00ada, construida precisamente para contestar a los que acusan a los cristianos de haber robado el cad\u00e1ver del maestro, para as\u00ed\u00ad poder decir que ha resucitado. Los cristianos responden afirmando as\u00ed\u00ad que ellos no son ladrones. Pero en el fondo del relato hay una tradici\u00f3n m\u00e1s antigua: los romanos custodiaban el orden y seguridad imperial ante las tumbas de los sospechosos; nadie pod\u00ed\u00ada haber robado el cad\u00e1ver de Jes\u00fas sin que ellos lo supieran. M\u00e1s que la forma externa del texto, anecd\u00f3tica y apolog\u00e9tica, importa su sentido: los soldados imperiales, signo de todos los ej\u00e9rcitos del mundo, han recibido el encargo de vigilar una tumba. Su poder se entiende as\u00ed\u00ad como regulaci\u00f3n de muerte. Esta es la tarea de aquellos que pretenden dominar el mundo por las armas: ellos montan guardia sobre un cenotafio. Por eso, en el fondo, no son m\u00e1s que se\u00f1ores mentirosos de un cementerio vac\u00ed\u00ado, pues la vida de Jes\u00fas se encuentra en otra par te. Mirado as\u00ed\u00ad, el texto se vuelve ir\u00f3nico. Indirectamente, los soldados fueron testigos de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, mostr\u00e1ndose incapaces de defender un cad\u00e1ver. As\u00ed\u00ad fueron y se lo dijeron a los sumos sacerdotes \u00abque se reunieron en consejo con los ancianos, y tomando mucho dinero se lo dieron a los soldados, diciendo: Decid que sus disc\u00ed\u00adpulos vinieron de noche y lo robaron mientras nosotros dorm\u00ed\u00adamos. Y si esto llega a o\u00ed\u00addos del procurador, nosotros le persuadiremos y os evitaremos problemas. Ellos tomaron el dinero e hicieron como hab\u00ed\u00adan sido instruidos. Y este dicho se ha divulgado entre los jud\u00ed\u00ados hasta el d\u00ed\u00ada de hoy\u00bb (Mt 28,1215). Este pasaje, construido, sin duda, por la tradici\u00f3n cristiana, tiene un profund\u00ed\u00adsimo sentido simb\u00f3lico: los soldados de Roma (y de todos los imperios de este mundo) no han logrado mantener una vigilancia efectiva sobre la tumba de Jes\u00fas, no han podido impedir que resucite. Ante el misterio de la pascua ellos se vuelven signo in\u00fatil, fuerza de mentira. As\u00ed\u00ad lo ha precisado de manera ejemplar nuestro pasaje. Los soldados tienen que callar y as\u00ed\u00ad mantienen su secreto de mentira por dinero. Un ej\u00e9rcito asalariado que se deja vender por unos denarios; \u00e9sta es la perversi\u00f3n, el enga\u00f1o supremo de este mundo. La imagen de Mt 27,62-66 me parece luminosa. Son muchos los poderes de este mundo que quieren impedir que los muertos hablen. Siguen haciendo este oficio de represi\u00f3n in\u00fatil sobre la tumba vac\u00ed\u00ada todos aquellos que (dentro o fuera de la Iglesia) quieren controlar el camino de Jes\u00fas, mantenerlo maniatado, amordazado, queriendo impedir que resucite de verdad y que transforme el mundo. Pero no logran hacerlo, pues Jes\u00fas sigue vivo. Parece indudable que a veces algunos cristianos, eclesi\u00e1sticos o no, se han convertido en poder de control sobre la tumba del Cristo: prefieren que siga enterrado, que no salga por el mundo, que no hable, porque el mundo queremos manejarlo nosotros, seg\u00fan nuestros intereses.<\/p>\n<p>Cf. X. Pikaza, El Se\u00f1or de los ej\u00e9rcitos. Historia y teolog\u00ed\u00ada de la guerra, PPC, Madrid 1997; Religi\u00f3n y violencia en la historia de occidente, Tirant lo Blanch, Valencia 2005; E. Scn\u00fcRER, Historia del pueblo jud\u00ed\u00ado en tiempos de Jes\u00fas (175 a.C.-135 d.C.) I-II, Cristiandad, Madrid 1985.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(-> federaci\u00f3n de tribus, monarqu\u00ed\u00ada, celotas, muerte de Jes\u00fas). 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