{"id":15920,"date":"2016-02-05T10:20:00","date_gmt":"2016-02-05T15:20:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sophia\/"},"modified":"2016-02-05T10:20:00","modified_gmt":"2016-02-05T15:20:00","slug":"sophia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sophia\/","title":{"rendered":"SOPHIA"},"content":{"rendered":"<p>(-> sabidur\u00ed\u00ada, gnosticismo). Figura principal del mito gn\u00f3stico*, vinculada al Gran Padre, Esp\u00ed\u00adritu divino, del que se ha separado. Ella no aparece en el Nuevo Testamento, sino s\u00f3lo en los mitos y textos gn\u00f3sticos posteriores (del siglo II d.C.). Pero su figura y funci\u00f3n se encuentra preparada no s\u00f3lo en las tradiciones de la apocal\u00ed\u00adptica* jud\u00ed\u00ada (cf. 1 Henoc*), sino en algunos textos del Nuevo Testamento (especialmente de Pablo y de Juan).<\/p>\n<p>(1) El mito de Sophia. Ofrecemos una visi\u00f3n introductoria de este mito, partiendo de los textos gn\u00f3sticos de Nag Hammadi. \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu invisible&#8230; no encierra dentro de s\u00ed\u00ad nada inferior, puesto que lo mejor est\u00e1 en \u00e9l, siendo \u00e9l solo absolutamente perfecto&#8230; Es incircunscriptibie, porque nadie le precede para circunscribirle; indistinto, porque nadie le precede para imponerle una distinci\u00f3n; inconmensurable, porque nadie le precede para medirle; invisible, porque nadie le ve; eterno, porque siempre es; inexpresable, porque nadie puede captarlo para expresarlo; innombrable, porque nadie le precede para nombrarle\u00bb (Ap\u00f3crifo de Juan, NHL, II. 1,2-3). Pues bien, dentro de ese para\u00ed\u00adso de si lencio moraba Sophia, como culminaci\u00f3n de una divinidad entendida como para\u00ed\u00adso total: est\u00e1 dentro del pleroma o plenitud que forman los cuatro u ocho aspectos polares (masculino\/femenino) de la divinidad (que pueden llamarse Barbelo u Ogd\u00f3ada). Pero, al mismo tiempo, ella se encuentra al borde de ese pleroma, en el lugar donde mirando hacia lo externo puede despe\u00f1arse (despe\u00f1amos), haciendo que quiebre la armon\u00ed\u00ada divina y que se exprese (brote) aquello que carece de sentido (un mundo material donde las almas divinas se encadenan a la tierra material). As\u00ed\u00ad relata el mito: \u00abLa Sophia deseaba hacer manifiesto a qu\u00e9 se parec\u00ed\u00ada lo que ella pensaba, sin aguardar el benepl\u00e1cito del Esp\u00ed\u00adritu, que no estaba de acuerdo, ni su colaboraci\u00f3n y aprobaci\u00f3n. Como consecuencia del desacuerdo de la persona de su pareja, no encontr\u00f3 su conformidad&#8230; y sin el benepl\u00e1cito del Esp\u00ed\u00adritu (masculino) y sin el reconocimiento de su pareja realiz\u00f3 su salida. Presa de la fuerza irresistible que hay en ella, su pensamiento no qued\u00f3 improductivo y fue entonces cuando apareci\u00f3 viniendo de ella un producto incompleto y discordante, ya que lo hab\u00ed\u00ada creado sin su pareja. El no se parec\u00ed\u00ada en nada al aspecto de su madre, siendo \u00e9l mismo de otra forma. Cuando ella (Sophia) se dio cuenta de que el objeto de su deseo hab\u00ed\u00ada tomado la forma an\u00f3mala de una serpiente, con cuello de le\u00f3n, de ojos crepitantes y brillantes de rel\u00e1mpago, lo rechaz\u00f3 lejos de ella y lejos de los lugares celestiales, para que no lo viere ninguno de los inmortales, ya que lo hab\u00ed\u00ada creado por ignorancia. Y lo rode\u00f3 de una nube luminosa y puso un trono en medio de la nube, de manera que nadie lo viera m\u00e1s que el Esp\u00ed\u00adritu Santo que se llama madre de los vivientes y le dio el nombre de Yaldabaot\u00bb (Ap\u00f3crifo de Juan, NHL II. 1,9-10). La divinidad aparece al mismo tiempo como relaci\u00f3n de polaridad sexual (lo masculino y femenino se completan) y procesi\u00f3n o proceso de vida, es decir, generaci\u00f3n. En su forma perfecta ese proceso deb\u00ed\u00ada cerrarse en el misterio intradivino, formando una especie de cuaternidad (u ogd\u00f3ada) inmanente en c\u00ed\u00adrculo pleno de comunicaci\u00f3n y engendramiento. Para que la divinidad se mantenga en s\u00ed\u00ad misma (dentro de Barbelo, la totalidad sagrada de cuatro u ocho elementos), los aspectos polares de lo masculino y femenino  deben corresponderse. Si lo hubieran hecho plenamente y para siempre, si Sophia no hubiera mirado y deseado de un modo ego\u00ed\u00adsta (rompiendo su pareja), no habr\u00ed\u00ada existido este mundo que, de forma condensada, puede presentarse como un error femenino.<\/p>\n<p>(2) Redenci\u00f3n, integraci\u00f3n, retomo. La redenci\u00f3n se interpreta como integraci\u00f3n y retorno. Cuando todo vuelva a ser perfecto en el final desaparecer\u00e1 de nuevo el mundo. Eso significa que la creaci\u00f3n en su conjunto ha sido mala, negativa. No ha sido efecto de la voluntad positiva del Dios abarcador (del Pl\u00e9roma) o acci\u00f3n de su principio masculino, sino una consecuencia indeseada del deseo ego\u00ed\u00adsta de Sophia: es un enga\u00f1o de car\u00e1cter femenino. El mundo surge como efecto de la apetencia engendradora negativa (o imperfecta) del cuerpo divino femenino. En cuanto masculino, el Esp\u00ed\u00adritu es perfecto: se basta a s\u00ed\u00ad mismo, existe en armon\u00ed\u00ada y expresa de manera siempre plena lo que lleva en su interior. Por el contrario, el aspecto femenino es peligroso y para que no sea destructivo deb\u00ed\u00ada haberse mantenido siempre en unidad profunda con lo masculino, en gesto de obediencia y colaboraci\u00f3n. Pero en el momento en que Sophia, la mujer divina, queda aislada y quiere engendrar desde su propia independencia (sin contar con su pareja) ella suscita algo monstruoso. De esa forma se vuelve ad\u00faltera en s\u00ed\u00ad misma (pues no hay un Drag\u00f3n* malo con quien pudiera corromperse, como en el fondo de Ap 12,1-3). La mujer s\u00f3lo es fecunda y buena cuando ha sido inseminada por lo masculino (el esposo verdadero es quien la salva). Al separarse del esposo ella se vuelve fuente de pecado; as\u00ed\u00ad Sophia es la expresi\u00f3n de la corporalidad monstruosa del principio solitario femenino. El cuerpo de la mujer centrado en s\u00ed\u00ad mismo, en b\u00fasqueda de satisfacci\u00f3n aislada, \u00e9se es el origen de todos los males para el gnosticismo. Quiz\u00e1 pudi\u00e9ramos decir: cuerpo de mujer, esto es, pecado. Nadie ha violado a Sophia desde fuera (en contra de 1 Henoc*)&#8217;, ella misma ha violado o destruido su elemento divino al volverse prostituta, dando a luz a un aborto, que somos nosotros, el conjunto de este mundo, que no es creaci\u00f3n* buena de Dios, sino consecuencia de una ca\u00ed\u00adda (pecado*, vigilantes*). La sigla NHL corresponde a J. M. Robinson (ed.), Nag Hammadi Library in English, Brill, Leiden 1977.<\/p>\n<p>Cf. J. Monserrat Torrents, LOS gn\u00f3sticos, Gredos, Madrid 1983; A. Orbe, Introducci\u00f3n a la teolog\u00ed\u00ada de los siglos II-III, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1988; A. Pi\u00f1ero (ed.), Textos gn\u00f3sticos. Biblioteca de Nag Hanunadi I-m, Trotta, Madrid 1997-2000.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(-> sabidur\u00ed\u00ada, gnosticismo). Figura principal del mito gn\u00f3stico*, vinculada al Gran Padre, Esp\u00ed\u00adritu divino, del que se ha separado. Ella no aparece en el Nuevo Testamento, sino s\u00f3lo en los mitos y textos gn\u00f3sticos posteriores (del siglo II d.C.). 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