{"id":15921,"date":"2016-02-05T10:20:01","date_gmt":"2016-02-05T15:20:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tabernaculo-tienda\/"},"modified":"2016-02-05T10:20:01","modified_gmt":"2016-02-05T15:20:01","slug":"tabernaculo-tienda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tabernaculo-tienda\/","title":{"rendered":"TABERNACULO, TIENDA"},"content":{"rendered":"<p>(-> arca, presencia, templo). La palabra castellana evoca dos t\u00e9rminos hebreos distintos: uno es mishkan, de shakan, habitar, que significa \u00abmorada\u00bb, palabra emparentada con la Shekin\u00e1, que es Dios como presencia; otro es snk, snkot, que significa \u00abtienda\u00bb y de muerte necesaria para alejar a los ad\u00falteros; es el mes\u00ed\u00adas de la ley que premia a los buenos y castiga a los malos. El idilio final de la familia (humanidad) feliz, en el parque del agua y la vida, se edifica sobre la expulsi\u00f3n de los culpables. Goza Susana y se sigue ba\u00f1ando con sus criadas, ya sin miedo, mientras son apedreados y mueren para siempre los jueces malos, bajo las piedras del torrente seco. Esta es una imagen perfecta del mesianismo de la ley, que los apocal\u00ed\u00adpticos de Israel y ciertos moralistas posteriores de la Iglesia cristiana han elaborado. Es l\u00f3gico que este pasaje de justicia intramundana (Dn 13) haya sido introducido tras el Daniel sapiencial (Dn 1-6) y apocal\u00ed\u00adptico (Dn 7-12), como recogiendo y culminando ambos motivos. Es un pasaje hermoso, pero no es evangelio, pues su mes\u00ed\u00adas o cristo es s\u00f3lo un juez que cumple la ley con agudeza superior, utilizando para ello las armas de la muerte. Es un pasaje necesario, pues Susana tiene que ser defendida en contra de los malos jueces que quieren condenarla a muerte. Pero, en s\u00ed\u00ad mismo, resulta inquietante, pues necesita que mueran los malos jueces. Daniel es necesario en un nivel de pura ley, pero no es salvador, ni es juez de gracia, como el Cristo de la escena de la ad\u00faltera* de Jn 8,1-11.<\/p>\n<p>Cf. A. Gonz\u00e1lez Lamadrid (ed.) Historia, Narrativa, Apocal\u00ed\u00adptica, Verbo Divino, Estella 2000; L. A. Schokel y J. L. Sicre, Profetas II, Cristiandad, Madrid 1980, 1221-1308. se aplica a los hombres m\u00e1s que a Dios. De todas formas, los dos sentidos de la palabra castellana tabern\u00e1culo pueden relacionarse.<\/p>\n<p>(1) Tabern\u00e1culo, presencia de Dios (templo*). En el mismo contexto de la alianza, que se establece y se renueva (cf. Ex 19-24; 32-34), el libro del Exodo trata del santuario como signo y presencia de Dios entre los suyos (Ex 25-31; 35^-0). Los dos temas (alianza y santuario) se implican y entrelazan de forma teol\u00f3gica y literaria: cerrado el primer pacto (Ex 19-24), Dios llama a Mois\u00e9s a la monta\u00f1a para revelarle all\u00ed\u00ad la forma de su \u00abtemplo m\u00f3vil\u00bb. Pero el pueblo peca: rompe la alianza, rechaza la presencia sagrada. S\u00f3lo cuando Dios retorna y el pueblo le acepta de nuevo (Ex 32-34) puede comenzar la construcci\u00f3n (Ex 35\u201440). Este es un santuario itinerante, propio del Dios que camina con el pueblo, en medio de las pruebas y dificultades del desierto, en busca de la tierra prometida. Sus elementos fundamentales son una tienda o tabern\u00e1culo, es decir, una casa port\u00e1til donde Dios acampa, un arca concebida como dep\u00f3sito del libro de la alianza y trono para Dios, y, finalmente, un altar para los sacrificios. Lo esencial no es ya el lugar, ni un monte de dioses ni tampoco una ciudad santificada, conforme a tradiciones usuales en muchos pueblos del entorno. Para los redactores del Pentateuco (Ex 25-40) el signo y presencia de Dios es una tienda m\u00f3vil, con el espacio sagrado que se crea en su entorno. Dios caminante es Yahv\u00e9, Dios de peregrinos. El arca est\u00e1 m\u00e1s ligada al movimiento; por eso la llevan a hombros los levitas mientras peregrinan por la tierra. Por el contrario, el tabern\u00e1culo o tienda del encuentro cumple su funci\u00f3n en los tiempos de acampada del pueblo. \u00abHar\u00e1s el Tabern\u00e1culo de diez cortinas de lino torcido, azul, p\u00farpura y carmes\u00ed\u00ad; lo har\u00e1s con querubines de obra primorosa. La longitud de cada cortina ser\u00e1 de veintiocho codos, y su anchura de cuatro codos; todas las cortinas tendr\u00e1n una misma medida. Cinco cortinas estar\u00e1n unidas una con la otra, y las otras cinco cortinas unidas una con la otra\u00bb (Ex 26,1-4). Esta es la tienda o morada m\u00f3vil de Dios, que se coloca en el centro del campamento de los israelitas caminantes. Ciertamente, es m\u00e1s rica que las otras tiendas, m\u00e1s lujosa y noble. Pero no es m\u00e1s que una tienda de campa\u00f1a: un conjunto de estacas y tablones recubiertos de lona encarnada, con un techo de piel de cabra. All\u00e1 en su tienda, como un peregrino m\u00e1s entre los hombres y mujeres de su pueblo, habita Dios. Por eso, cuando llega el momento de la marcha, los levitas deben levantar su tien da: recogen las estacas y tablones, pliegan las telas y pieles y lo llevan todo a hombros hasta el nuevo campamento. As\u00ed\u00ad se puede suponer que caminaba Dios con Abrah\u00e1n, que habit\u00f3 como extranjero en tiendas, porque esperaba \u00abla ciudad con cimientos permanente, cuyo arquitecto y constructor es Dios\u00bb (Heb 11,9-10). Este tabern\u00e1culo constituye el signo mayor de la presencia de Dios, es el lugar de su reuni\u00f3n con los hombres, como han puesto de relieve los textos donde se dice que Dios bajaba como una \u00abcolumna de nube\u00bb, para indicar de esa manera su cercan\u00ed\u00ada misteriosa y oculta en medio de los hombres (cf. Ex 33,6-10). S\u00f3lo Mois\u00e9s penetraba en la tienda, para conversar con Dios cara a cara (Ex 33,11), y de tal forma se dejaba iluminar por su presencia que despu\u00e9s, cuando sal\u00ed\u00ada, llevaba el rostro brillante, irradiando gloria (Ex 34,35). Esa tem\u00e1tica ha recibido un sentido cristiano all\u00ed\u00ad donde se dice que \u00abla Palabra de Dios se encarn\u00f3 y puso su tienda entre nosotros\u00bb (Jn 1,14). Por otra parte, a diferencia de los israelitas, que no pod\u00ed\u00adan mirar hacia el rostro de Mois\u00e9s por el resplandor que destellaba cuando sal\u00ed\u00ada de la tienda de Dios (Ex 34,33-35), los cristianos pueden mirar hacia Jes\u00fas con el rostro descubierto, porque la gloria del Hijo de Dios no deslumbra a los hombres (cf. 2 Cor 3).<\/p>\n<p>(2) Fiesta de los Tabern\u00e1culos. La tercera fiesta. La fiesta de los Tabern\u00e1culos o tiendas se celebra al final del a\u00f1o agr\u00ed\u00adcola, en torno a septiembre, para dar gracias a Dios por la cosecha y, especialmente, por la \u00faltima cosecha significativa, que es la del vino. \u00abEl d\u00ed\u00ada 15 del mes s\u00e9ptimo, cuando hay\u00e1is almacenado los productos de la tierra, celebrar\u00e9is la fiesta de Yahv\u00e9 durante siete d\u00ed\u00adas. El primer d\u00ed\u00ada ser\u00e1 una fiesta sab\u00e1tica, y el octavo d\u00ed\u00ada ser\u00e1 una fiesta sab\u00e1tica. El primer d\u00ed\u00ada tomar\u00e9is para vosotros ramas de palmera, ramas de \u00e1rboles frondosos y de sauces de los arroyos; y os regocijar\u00e9is delante de Yahv\u00e9, vuestro Dios, durante siete d\u00ed\u00adas. Siete d\u00ed\u00adas habitar\u00e9is en caba\u00f1as. Todo israelita habitar\u00e1 en caba\u00f1as, para que vuestros descendientes sepan que yo hice habitar a los hijos de Israel en caba\u00f1as cuando los saqu\u00e9 de la tierra de Egipto. Yo, Yahv\u00e9, vuestro Dios\u00bb (Lv 23,39-43; cf. Dt 16,13-16). Se trat\u00f3 en principio de una fiesta agraria, vincula  da a la vendimia, d\u00ed\u00adas de gozo en el campo, con una especie de retorno a la naturaleza. L\u00f3gicamente, los israelitas posteriores, habitantes de ciudades, recordaron en esta fiesta el paso de las viejas tribus por el desierto, mientras viv\u00ed\u00adan en tiendas. M\u00e1s a\u00fan, en este contexto, los israelitas han proyectado esta fiesta hacia el final de los tiempos, de tal forma que la llegada del d\u00ed\u00ada de Yahv\u00e9 y su triunfo se concibe como una celebraci\u00f3n de los Tabern\u00e1culos, como ha recordado el mismo Apocalipsis: \u00abVi un cielo nuevo y una tierra nueva&#8230; la nueva Jerusal\u00e9n que descend\u00ed\u00ada del cielo de parte de Dios, preparada como una novia adornada para su esposo. O\u00ed\u00ad una gran voz que proced\u00ed\u00ada del trono diciendo: Este es el tabern\u00e1culo de Dios con los hombres, y \u00e9l habitar\u00e1 con ellos; y ellos ser\u00e1n su pueblo\u00bb (Ap 21,2-3).<\/p>\n<p>(3) Habit\u00f3 entre nosotros. Significativamente, la palabra clave de la encarnaci\u00f3n cristiana evoca la fiesta de los Tabern\u00e1culos, cuando se dice \u00abla Palabra se hizo carne y habit\u00f3 [esk\u00e9n\u00f3sen] entre nosotros\u00bb (Jn 1,14). Esta es la fiesta del s\u00e1bado final, la semana \u00faltima, sin m\u00e1s semanas, la expresi\u00f3n de Dios como presencia. En esa l\u00ed\u00adnea se ha situado el libro del Apocalipsis donde la inmensa multitud de los salvados celebra de forma anticipada la victoria de Dios con palmas en las manos, como en el d\u00ed\u00ada de los Tabern\u00e1culos (cf. Ap 7,9). El Apocalipsis concibe el Templo celeste de Dios como Tienda de reuni\u00f3n y consejo amistoso (Ap 15,5; cf. Ex 25-40). Muy posiblemente, esa Tienda de Dios se identifica para Juan con las iglesias cristianas, contra las que blasfema la Bestia (Ap 13,6), a no ser que Tienda o Morada se hayan vuelto un t\u00ed\u00adtulo del mismo Dios. El \u00e1ngel hermeneuta nos ha dicho que el Sentado sobre el Trono habitar\u00e1 (se har\u00e1 Tienda) para los salvados (7,15). L\u00f3gicamente, la nueva Jerusal\u00e9n (Ciudad, Novia) es Tienda o Tabern\u00e1culo donde Dios habita con los hombres. Esta ser\u00e1 la fiesta del Dios que se hace presencia de consuelo y vida para ellos (21,3-4).<\/p>\n<p>Cf. R. DE VAUX, Instituciones del Antiguo Testamento, Herder, Barcelona 1985, 382397.622-630; R. VICENT, La fiesta jud\u00ed\u00ada de las Caba\u00f1as (Sukkot). Interpretaciones midr\u00e1sicas en la Biblia y en el judaismo antiguo. Verbo Divino, Estella 1995; H. ZORRILLA, La fiesta de los oprimidos. Relectura de Jn 7,110,21, DEI, San Jos\u00e9 de Costa Rica 1981.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(-> arca, presencia, templo). 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