{"id":15930,"date":"2016-02-05T10:20:19","date_gmt":"2016-02-05T15:20:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tiempo-tiempos-finales\/"},"modified":"2016-02-05T10:20:19","modified_gmt":"2016-02-05T15:20:19","slug":"tiempo-tiempos-finales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tiempo-tiempos-finales\/","title":{"rendered":"TIEMPO, TIEMPOS FINALES"},"content":{"rendered":"<p>(-> historia, apocal\u00ed\u00adptica). Suelen distinguirse las religiones del eterno retomo, en las que todo vuelve (no hay tiempo ni historia), y las de la historia salvadora (en las que existe un despliegue lineal de la obra de Dios en el tiem  po). Podemos decir que la Biblia es el libro de la revelaci\u00f3n* de Dios (de la salvaci\u00f3n* humana) en el tiempo y que nos lleva del primer para\u00ed\u00adso (Ad\u00e1n) al para\u00ed\u00adso final (cielo). Para los jud\u00ed\u00ados, el tiempo b\u00e1sico sigue estando al final: cuando llegue la revelaci\u00f3n mesi\u00e1nica. Para los cristianos, la plenitud del tiempo est\u00e1 vinculada a Jesucristo, porque \u00abel tiempo se ha cumplido\u00bb (cf. Mc 1,15) y \u00abal llegar la plenitud de los tiempos, Dios envi\u00f3 a su Hijo\u00bb (Gal 4,4).<\/p>\n<p>(1) Israel. Tiempos sagrados, fiestas y peregrinaciones. La instituci\u00f3n temporal m\u00e1s importante de Israel ha sido y sigue siendo el s\u00e1bado. Pero la misma Ley a\u00f1ade que Dios cre\u00f3 las grandes lumbreras del cielo (sol y luna) \u00abpara se\u00f1alar las fiestas, los d\u00ed\u00adas y los a\u00f1os\u00bb (cf. Gn 1.14), de manera que existen unos ritmos religiosos temporales, que se vinculan al sol (solsticio de invierno y verano) y a la luna (neomenias), para expandirse especialmente en los grandes complejos festivos de Azimos-Pascua (primavera), Semanas o Pentecost\u00e9s (verano) y Tabern\u00e1culos y Expiaci\u00f3n (oto\u00f1o; cf. Ex 23,14-19; Dt 16; Lv 16; 23). Esas fiestas, que han empezado teniendo un sentido agrario y pastoral, vinculado a las primeras espigas y corderos (Pascua), a la cosecha de cereales (Pentecost\u00e9s) y a la vendimia (Tabern\u00e1culos), recibieron despu\u00e9s una interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica, en l\u00ed\u00adnea israelita: la pascua es liberaci\u00f3n del \u00e9xodo, Pentecost\u00e9s alianza del Sina\u00ed\u00ad, Tabern\u00e1culos paso por el desierto y plenitud escatol\u00f3gica. La celebraci\u00f3n compartida de estas fiestas ha ido forjando la identidad y la pertenencia israelita. En ese contexto se sit\u00faan las condenas que siguen: \u00abquien haga trabajo en s\u00e1bado ser\u00e1 excluido del pueblo\u00bb (Ex 31.14)\t; \u00abquien no guarde penitencia el d\u00ed\u00ada de la expiaci\u00f3n ser\u00e1 excluido de su pueblo\u00bb (cf. Lv 23,29). Much\u00ed\u00adsimos jud\u00ed\u00ados sub\u00ed\u00adan cada a\u00f1o, para celebrarlas en Jerusal\u00e9n, no s\u00f3lo desde Palestina, sino de la di\u00e1spora, fortaleciendo sus lazos de identidad social y religiosa: la ley de las fiestas constituye un elemento integrador del pueblo que se identifica y celebra su vida y elecci\u00f3n por ellas, como saben los cristianos que celebran la Pascua por Jes\u00fas y Pentecost\u00e9s por el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>(2) Tiempos finales. Orden apocal\u00ed\u00adptico. Uno de los efectos b\u00e1sicos de la interpretaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, en l\u00ed\u00adnea apocal\u00ed\u00adptica es la fijaci\u00f3n del orden o despliegue de los tiempos finales. El esquema m\u00e1s perfecto y desarrollado es el que ofrece, desde claves jud\u00ed\u00adas, pero con orientaci\u00f3n cristiana, el Apocalipsis de Juan: (a) Lucha mesi\u00e1nica, con la destrucci\u00f3n de Babilonia (Ap 12,1-19,10). La historia se concibe como lucha entre el Drag\u00f3n (con sus Bestias y Prostituta) y los elegidos de Jes\u00fas (equivalentes a los justos israelitas). El primer acto de la lucha culmina con la destrucci\u00f3n de Babel, la prostituta, signo del imperio mundial, al que vencen y devoran los mismos poderes perversos de la historia (= los reyes de la tierra); por ahora no interviene directamente el Mes\u00ed\u00adas, sino los agentes hist\u00f3ricos perversos, que luchan y se destruyen entre s\u00ed\u00ad. (b) Victoria mesi\u00e1nica (Ap 19,11-21). El Mes\u00ed\u00adas de Dios, que aparece montado en un Caballo Blanco, dirigiendo el ej\u00e9rcito supremo (de \u00e1ngeles y humanos fieles), vence con la espada de su boca a las bestias perversas y a los malos reyes de la tierra, arroj\u00e1ndolos al abismo. Esta victoria mesi\u00e1nica se concibe como juicio divino sobre la historia perversa del mundo, (c) Reino mesi\u00e1nico, el Milenio (Ap 20,1-6). Fiel a la m\u00e1s honda experiencia jud\u00ed\u00ada, el Ap de Juan ha presentado un reino mesi\u00e1nico, entendi\u00e9ndolo en forma de triunfo de los justos (los sacrificados de la historia, los m\u00e1rtires y testigos de la verdad) que viven y gozan, de forma desbordada, durante el tiempo largo de los mil a\u00f1os de triunfo mesi\u00e1nico. (d) Lucha final, victoria de Dios (Ap 20,7-15). Siguiendo la misma din\u00e1mica de la apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada, el autor del Ap de Juan sabe que hay una lucha y victoria de Dios m\u00e1s all\u00e1 del mesianismo hist\u00f3rico, m\u00e1s all\u00e1 del Milenio de triunfo de los justos. Por eso, vuelve a presentar la lucha, esta vez de forma universal: todos los males (= los Malos) de la historia se vinculan, con Gog y Magog, para alzarse contra Dios, siendo derrotados, de manera ya definitiva, (e) Reino de Dios, la eternidad final. Al triunfo mesi\u00e1nico segu\u00ed\u00ada el milenio de vida gozosa sobre el mundo. El triunfo de Dios queda expresado en forma de Vida sin fin, en el misterio del mismo Dios. El autor del Ap describe esta Vida final en formas teol\u00f3gicas (se cumple el pacto: Dios habita para siempre con los humanos), mesi\u00e1nicas (son las Bodas del Mes\u00ed\u00adas Cordero) e israelitas (la Nueva Jerusal\u00e9n). Todas ellas se vinculan  desde el signo mesi\u00e1nico del Cristo cristiano, es decir, desde la simbolog\u00ed\u00ada de la vida, muerte y pascua de Jes\u00fas. Pero, en el fondo, todos los elementos siguen siendo jud\u00ed\u00ados. Estos cinco elementos unifican, de forma arm\u00f3nica, el despliegue del juicio mesi\u00e1nico y divino, con el reino mesi\u00e1nico (Milenio) y la plenitud de Dios que ofrece su Vida final a los humanos. Ninguno de los apocalipsis jud\u00ed\u00ados ha distinguido y unificado con esta nitidez los momentos del drama final; pero un esquema como \u00e9ste se encuentra en el fondo de todos ellos.<\/p>\n<p>Cf. O. CULLMANN, Cristo y el tiempo, Estela, Barcelona 1968; X. PIKAZA, Apocalipsis, Verbo Divino, Estella 1999; E. SCH\u00dcRER, Historia del pueblo jud\u00ed\u00ado en tiempos de Jes\u00fas (175 a.C.-135 d.C.) I-II, Cristiandad, Madrid 1985, 632-714.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(-> historia, apocal\u00ed\u00adptica). Suelen distinguirse las religiones del eterno retomo, en las que todo vuelve (no hay tiempo ni historia), y las de la historia salvadora (en las que existe un despliegue lineal de la obra de Dios en el tiem po). 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