{"id":15933,"date":"2016-02-05T10:20:24","date_gmt":"2016-02-05T15:20:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/torah-ley-judia\/"},"modified":"2016-02-05T10:20:24","modified_gmt":"2016-02-05T15:20:24","slug":"torah-ley-judia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/torah-ley-judia\/","title":{"rendered":"TORAH, LEY JUDIA"},"content":{"rendered":"<p>(ley, judaismo, rabinismo, libro, Misn\u00e1). La Torah (traducida al griego como Nomos y al lat\u00ed\u00adn como Lex, Ley) constituye un elemento esencial de vida y de la Biblia israelita, de tal forma que el judaismo posb\u00ed\u00adblico ha venido a convertirla en principio de identificaci\u00f3n y sentido de toda su experiencia religiosa. Ciertamente, hay unos libros de la Torah (que se identifican con el Pentateuco o con toda la Escritura); pero existe tambi\u00e9n la Torah Oral (recogida parcialmente en la Misn\u00e1) y, sobre todo, la Torah Celestial (cf. Misn\u00e1, San 10,1), que se identifica de alg\u00fan modo con la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios. En esa l\u00ed\u00adnea, siguiendo una tradici\u00f3n ya iniciada en Eclo 24, la Misn\u00e1 afirma que el mundo \u00abfue creado por la Torah\u00bb (->bot 3,14), que es el Orden Universal y la esencia divina de los Mandamientos, de tal forma que ella se identifica con el mismo Dios en cuanto revelado a su pueblo. Sobre el sentido de la Torah y su relaci\u00f3n con el Mes\u00ed\u00adas y el reino de Dios han existido fuertes controversias en el cristianismo primitivo (Iglesia*). Conforme a la versi\u00f3n de Pablo, un tipo de Torah israelita tiende a reducirse a unas obras* de la Ley, que culminan o acaban (\u00bfquedan abolidas?) en Cristo (Rom 10,4). Por el contrario, el judaismo rab\u00ed\u00adnico ha considerado a la Torah como expresi\u00f3n de la presencia eterna de Dios en Israel. Ciertamente, la Torah puede y debe adaptarse, pero ella sigue siendo la verdad y contenido de la revelaci\u00f3n de Dios. Sobre este tema contin\u00faa abierto el di\u00e1logo y enfrentamiento entre jud\u00ed\u00ados y cristianos.<\/p>\n<p>(1) Judaismo rab\u00ed\u00adnico, experiencia de la Torah. Este es un motivo que de alguna forma nos conduce al centro de las grandes religiones y culturas de la historia. Los chinos han interpretado el tao y los griegos al logos como mediador y centro de toda realidad. Pues bien, para los rabinos ese principio y sentido universal es la Torah: ella les ofrece el instrumento capaz de mantener en armon\u00ed\u00ada la vida social, la estructura del mundo; ella es su tesoro, la gran joya donde encuentra su sentido y plenitud todo lo humano. Esta es la riqueza suprema, la raz\u00f3n de su existencia: Dios les ha colocado entre los pueblos para ofrecer el testimonio de su Ley y sostener de esa manera el mundo. Dios ha creado el mundo a trav\u00e9s de la Torah, de tal forma que s\u00f3lo en ella encuentra su valor, su estructura y permanencia. Si nadie descubriera y respetara esa Torah sobre la tierra, si todos la olvidaran y quebraran su equilibrio, el mundo entero perder\u00ed\u00ada su sentido, sumi\u00e9ndose en el caos. Esta es la experiencia de los rabinos tras la ruptura del 70 d.C. Parec\u00ed\u00ada que la historia entera se romp\u00ed\u00ada, en un caos sin verdad ni consistencia, como si Dios negara su presencia. Pues bien, reci\u00e9n salvados de la ruina, sin hundirse en la desesperaci\u00f3n, los rabinos jud\u00ed\u00ados de los siglos II y III d.C. expresaron y cultivaron la certeza de que, con su estudio y cumplimiento de la Torah, ellos manten\u00ed\u00adan la existencia y el orden del mundo de Dios. Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 la paradoja. Otros (griegos o chinos) parecen hablar de una Ley impersonal, de un destino. Estos rabinos jud\u00ed\u00ados, en cambio, saben que la Torah (Ley en plenitud, no simple Nomos legalista, ni Lex jur\u00ed\u00addica) es la misma norma de existencia social y religiosa que define su forma de vida en el mundo, siendo Presencia personal de Dios. Como depositarios de esa Torah, ellos se sintieron responsables de todo el universo, enviados a fundar el cosmos (mantener su estabilidad) y a sostener la vida humana (dar sentido a la existencia de los hombres y los pueblos) a trav\u00e9s de la observancia de la Torah. As\u00ed\u00ad aparecieron como transparencia de Dios en persona. No eran sectarios, grupo aparte, alejados de todos, en lucha contra los poderes adversarios, como algunos iniciados de Qumr\u00e1n. Ciertamente, se separan de otros por su ley, pero lo hacen al servicio de todos los hombres. Desde su propio particularismo jud\u00ed\u00ado, descubren y cultivan una vocaci\u00f3n universal, pues Dios mismo les ha confiado la Ley para que por ella (y por ellos) se mantenga el universo. S\u00f3lo ha existido, que yo sepa, un grupo humano con pretensiones semejantes: los cristianos. Pero los cristianos han abandonado la Torah (entendida como Nomos nacional jud\u00ed\u00ado) para centrarse en Jes\u00fas, a quien han visto como salvador universal. En contra de eso, los jud\u00ed\u00ados rab\u00ed\u00adnicos han sentido el deber de cultivar su propia identidad, reinterpretando de forma nacional las tradiciones anteriores y codific\u00e1ndolas a modo de Torah nacional y personal, vivida en el seno del propio grupo humano. De esa  forma se mantienen fieles a su propia vocaci\u00f3n: son el Israel eterno.<\/p>\n<p>(2) El yugo de la Torah, identidad israelita. Dios ha concedido a Israel el yugo de la Torah. Es como si los restantes pueblos hubieran preferido mantenerse salvajes, siguiendo sus propias apetencias y caprichos. S\u00f3lo los jud\u00ed\u00ados han recibido el yugo, dej\u00e1ndose \u00abdomesticar\u00bb por Dios. Por eso, ellos no se cargan con otras muchas tareas de este mundo, pues Dios les ha escogido para ofrecer el testimonio del mayor tesoro, la verdad m\u00e1s alta de la vida, su Ley vivificadora (cf. Misn\u00e1, Abot 3,5). Ciertamente, los rabinos saben que el yugo de la Ley es suave y ligero (Mt 11,29-30). Pero, conforme a la sentencia m\u00e1s famosa de R. Janina, habr\u00ed\u00adan a\u00f1adido: \u00absin el temor [= moraa&#8217;i los hombres se destru\u00ed\u00adan mutuamente\u00bb (Abot 3,3). Yugo que sujeta y estimula: eso es la Torah para Israel. Es yugo amoroso de hijos (Abot 3,14), pero incluye tambi\u00e9n mucho temor: la obediencia a la Palabra de Dios, el respeto a sus instituciones. As\u00ed\u00ad lo han visto y destacado los grandes rabinos jud\u00ed\u00ados del siglo I d.C. (contempor\u00e1neos de Jes\u00fas, como Hillel y Samay) y sobre todo los que han venido tras la ca\u00ed\u00adda del templo (70 d.C.), tomando sobre sus hombros la tarea de recrear el Israel eterno (como Yohanan ben Zakay, Gamaliel II o Jehud\u00e1-ha-Nas\u00ed\u00ad y otros muchos).<\/p>\n<p>(3)  La Torah de Dios, el Dios de la Torah. Entre Dios y la Torah hay una especie de identificaci\u00f3n funcional, pues la Torah viene de Dios, como expresi\u00f3n de su misterio m\u00e1s profundo, como don de su amor especial hacia Israel. Quiz\u00e1 puede afirmarse que ella es la revelaci\u00f3n plena de Dios, la Palabra de su amor hacia los hombres (cf. Abot 3,23). La Torah no es s\u00f3lo Libro (aunque lo es en un sentido). Tampoco es una Ley normativa que se impone desde fuera, aunque lo es de alguna forma. Ella es, m\u00e1s bien, una presencia personal, un tipo de comportamiento social que se hace objeto de di\u00e1logo y respeto entre todos los rabinos. Dios les ha dado la Torah, pero no ha quedado fuera, como al margen de aquello que piensan y dicen, sino que est\u00e1 con ellos (en ellos) como presencia de misterio, que sanciona y da sentido a su estudio\/compromiso por la Ley. Quiz\u00e1 se puede decir, con una terminolog\u00ed\u00ada cristiana posterior, que la Torah tiene dos naturalezas, de manera que aparece como realidad humana y como presencia del mismo Dios. Todos los israelitas saben que all\u00ed\u00ad donde dos o tres personas estudian (recrean) la Torah se encuentra Dios en medio de ellos, como Cristo est\u00e1 en medio de aquellos que se re\u00fanen en su nombre, seg\u00fan Mt 18,20. Pero vengamos al texto jud\u00ed\u00ado, dejemos que hable: \u00abRab\u00ed\u00ad Anan\u00ed\u00adas, hijo de Teradi\u00f3n, dec\u00ed\u00ada: si dos est\u00e1n sentados juntos y no median entre ellos las palabras de la Torah, es una reuni\u00f3n de insolentes, como est\u00e1 escrito: en la junta de los insolentes no se sienta (Sal 1,1). Pero si dos personas est\u00e1n sentadas juntas y median entre ellas las palabras de la Torah, la Shekin\u00e1 (= Dios) est\u00e1 en medio de ellos, como est\u00e1 escrito: cuando los temerosos de Yahv\u00e9 se hablan mutuamente, Yahv\u00e9 les habla y escucha y es escrito un libro de memorias en su presencia para los justos de Yahv\u00e9 y para los que consideran su Nombre (Mal 3,16)\t&#8230; Rab\u00ed\u00ad Sime\u00f3n dec\u00ed\u00ada: si tres comen en una mesa y no hablan en ella sobre las palabras de la Torah, es como si comieran de los sacrificios de los muertos, tal como est\u00e1 escrito: porque todas las mesas est\u00e1n llenas de v\u00f3mito y de inmundicia, sin que quede lugar libre (Is 21,8). Pero si tres comen en una mesa y hablan entre ellos palabras de la Torah, es como si comieran de la mesa de Dios (del Maqom), tal como est\u00e1 escrito: me dijo: \u00e9sta es la mesa que est\u00e1 ante Yahv\u00e9 (Ez 41,22)&#8230; Rab\u00ed\u00ad Jalafta, hijo de Dosa, de la aldea de Hanania, dec\u00ed\u00ada: si diez se sienta y se ocupan de la Torah, la Shekin\u00e1 est\u00e1 en medio de ellos, por cuanto est\u00e1 escrito: Dios (Elohim) est\u00e1 en medio de la comunidad de Dios\u00bb (Adat-&#8216;El) (Sal 82,19) (Abot 3,26). La misma conversaci\u00f3n de los sabios rabinos viene a presentarse as\u00ed\u00ad como signo y realidad de Dios, presente entre los suyos. La Torah es as\u00ed\u00ad una presencia personal, pero no es una persona como Jes\u00fas, el Cristo.<\/p>\n<p>Cf. G. F. MOORE, Jndaism in the First Centuries of tiie Christian Era. The Age of the Tannaini I-III, Harvard University Press, Cambridge MA 1927-1930; J. NEUSNER, Fonnative Jndaism; Religious, historical and literary studies, Scholars, Chico CA 1984; R. H. PFEIFFER, Flistory ofthe New Testament Times witii Introduction to tiie Apoctypha, Harper, Nueva York 1949; S. SAFRAI y M. STERN (eds.), Tiie Jewish Peopie in tiie First Christian Century I-II, Van Gorcum, Assen 1974-1976; E. P. SANDERS, Jndaism. Practice and Belief. 63 BCE-66 CE, SCM, Londres 1992.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ley, judaismo, rabinismo, libro, Misn\u00e1). La Torah (traducida al griego como Nomos y al lat\u00ed\u00adn como Lex, Ley) constituye un elemento esencial de vida y de la Biblia israelita, de tal forma que el judaismo posb\u00ed\u00adblico ha venido a convertirla en principio de identificaci\u00f3n y sentido de toda su experiencia religiosa. 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