{"id":15948,"date":"2016-02-05T10:20:55","date_gmt":"2016-02-05T15:20:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vigilantes-invasion-de-los\/"},"modified":"2016-02-05T10:20:55","modified_gmt":"2016-02-05T15:20:55","slug":"vigilantes-invasion-de-los","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vigilantes-invasion-de-los\/","title":{"rendered":"VIGILANTES, INVASION DE LOS"},"content":{"rendered":"<p>(1 Hen 6-11) (-> apocal\u00ed\u00adptica, pecado, \u00e1ngeles). El tema de la invasi\u00f3n y violaci\u00f3n provocada por unos \u00e1ngeles, encargados de velar por los hombres (es decir, de vigilarles y ayudarles), constituye de alg\u00fan modo el mito fundacional de la apocal\u00ed\u00adptica*. Estos \u00e1ngeles vigilantes o custodios eran unos seres intermedios* a los que Dios hab\u00ed\u00ada dado el encargo de velar por los hombres, de iluminarles y ayudarles. Pero ellos, en vez de hacerlo, poni\u00e9ndose al servicio de los hombres, les invaden y violan: \u00abEn aquellos d\u00ed\u00adas, cuando se multiplicaron los hijos de los hombres, sucedi\u00f3 que les nacieron hijas bellas y hermosas. Las vieron los \u00e1ngeles, los hijos de los cielos, las desearon y se dijeron: Ea, escoj\u00e1monos de entre los humanos y engendremos hijos. Semyaza, su jefe, les dijo: Temo que no quer\u00e1is que tal acci\u00f3n llegue a ejecutarse&#8230; Lc respondieron todos: Jur\u00e9monos y compromet\u00e1monos bajo anatema&#8230; Entonces juraron todos de consuno y se comprometieron a ello bajo anatema. Eran doscientos los que bajaron a Ardis, que es la cima del monte Herm\u00f3n, al que llamaron as\u00ed\u00ad porque en \u00e9l juraron y se comprometieron bajo anatema. Estos eran los nombres de sus jefes: Semyaza, que era su jefe supremo, Urakiva, Rameel, Kokabiel&#8230; Tomaron mujeres. Cada uno tom\u00f3 la suya. Y comenzaron a convivir con ellas\u00bb (1 Hen 6,1-7,1). Los \u00e1ngeles de Dios, que deb\u00ed\u00adan haber sido maestros y custodios de los hombres (cf. Jub 4,14), se han vuelto sus adversarios y seductores: desean tener lo que les falta (mujeres e hijos) y juran lograrlo en el Herm\u00f3n (en hebreo, hnn: juramento, anatema), en un lugar llamado Ardis (posible corrupci\u00f3n de Yared, padre de Henoc: cf. Gn 5,18-20). El texto tiene car\u00e1cter narrativo: no elabora ni justifica los hechos; no dice si las mujeres excitaron a los \u00e1ngeles, ni pregunta por su sexo, aunque todo el simbolismo supone que los \u00e1ngeles son masculinos. Tampoco dice nada sobre la posible reacci\u00f3n de los varones. Pero es evidente que a trav\u00e9s del mito de la invasi\u00f3n y violaci\u00f3n ang\u00e9lica, el texto ha querido contar una historia humana de violencia sexual y pol\u00ed\u00adtica. Estos \u00ab\u00e1ngeles violadores\u00bb son sin duda un signo de los hombres \u00abpoderosos\u00bb que ejercen y despliegan su dominio en for  ma de violaci\u00f3n sexual y social generalizada. El mito distingue los dos niveles (el humano y el ang\u00e9lico-demon\u00ed\u00adaco), pero supone que se encuentran vinculados. Estos \u00e1ngeles invasores act\u00faan de forma meditada y firme, bajo juramento, ratificando con fuerza lo que hacen. No piden permiso a Dios, ni dialogan con las mujeres; simplemente las violan. Este es el principio de nuestra historia. Ciertamente, hab\u00ed\u00ada previamente seres humanos y todav\u00ed\u00ada siguen existiendo algunos que no nacen de violaci\u00f3n (por lo menos los videntes o sabios vinculados a la tradici\u00f3n de Henoc). Pero la humanidad en su conjunto comienza a estar determinada por este pecado original, que los hombres padecen, no cometen. En ese \u00e1mbito, el texto sigue presentando el nacimiento de los gigantes, hijos del cruce humano-ang\u00e9lico, seres que llevan en su carne una se\u00f1al de desmesura: son h\u00ed\u00adbridos enormes, de tres mil codos cada uno (cf. 1 Hen 7,2), seres de violencia que destruyen y consumen los bienes del mundo: \u00abAgotaban todo el producto de la tierra, com\u00ed\u00adan a los hombres\u00bb, igual que a los restantes animales, y beb\u00ed\u00adan su sangre\u00bb (1 Hen 7,3-6). La narraci\u00f3n ha introducido as\u00ed\u00ad en el comienzo de la historia actual de la humanidad unos vivientes de car\u00e1cter destructor y ciego, como algunos titanes griegos y los monstruos de muchos mitos de otros pueblos. Este tema parece estar en el fondo de Gn 6,1-8 y de un Libro de No\u00e9, despu\u00e9s perdido. En este momento del mito no se habla todav\u00ed\u00ada de la funci\u00f3n de Henoc*, que ser\u00e1 despu\u00e9s b\u00e1sica para solucionar los problemas surgidos.<\/p>\n<p>Cf. X. PIKAZA, Antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 2006.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(1 Hen 6-11) (-> apocal\u00ed\u00adptica, pecado, \u00e1ngeles). El tema de la invasi\u00f3n y violaci\u00f3n provocada por unos \u00e1ngeles, encargados de velar por los hombres (es decir, de vigilarles y ayudarles), constituye de alg\u00fan modo el mito fundacional de la apocal\u00ed\u00adptica*. Estos \u00e1ngeles vigilantes o custodios eran unos seres intermedios* a los que Dios hab\u00ed\u00ada dado &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vigilantes-invasion-de-los\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVIGILANTES, INVASION DE LOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15948","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15948","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15948"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15948\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15948"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15948"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15948"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}