{"id":15957,"date":"2016-02-05T10:21:12","date_gmt":"2016-02-05T15:21:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/accion-pastoral\/"},"modified":"2016-02-05T10:21:12","modified_gmt":"2016-02-05T15:21:12","slug":"accion-pastoral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/accion-pastoral\/","title":{"rendered":"ACCION PASTORAL"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO. Introducci\u00f3n. 1. La realidad de lo pr\u00e1ctica pastoral. 2. La comunidad cristiana: La di\u00f3cesis. Lo parroquia. Otros \u00e1mbitos eclesiales. 3. La \u00abAcci\u00f3n pastoral-comunitaria\u00bb y las \u00abpastorales espec\u00ed\u00adficas\u00bb 4. Las pastorales espec\u00ed\u00adficas\u00bb La adversidad y el Esp\u00ed\u00adritu. 5. Objetivo, contenidos, destinatarios y agentes de la 3\u00c2\u00aa \u00abetapa\u00bb de la Evangelizaci\u00f3n: la &#8216;Acci\u00f3n pastoral-comunitaria\u00bb Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<br \/>\nEn el art\u00ed\u00adculo Evangelizaci\u00f3n de esta misma obra (pg. 417), se abordan las tres \u00abetapas\u00bb o \u00abmomentos esenciales\u00bb en que se desarrolla el proceso evangelizador, tal como aparece en el Decreto AG (nn 11-18). Primeramente, la Acci\u00f3n misionera para los no creyentes y para los que viven en la indiferencia religiosa. Despu\u00e9s, la Acci\u00f3n catequ\u00e9tico-iniciatoria o catecumenal para los que optan por el Evangelio y para los que necesitan completar o reajustar su iniciaci\u00f3n a la vida cristiana. Por fin la Acci\u00f3n pastoral para los cristianos ya insertos en la comunidad cristiana, pero que necesitan seguir madurando su fe y vida cristiana (Cf DGC 49). Las dos primeras \u00abetapas\u00bb est\u00e1n descritas en sus respectivos art\u00ed\u00adculos: Acci\u00f3n misionera y catecumenal. (Acci\u00f3n). En el presente art\u00ed\u00adculo se describe con alguna detenci\u00f3n la Acci\u00f3n pastoral en su sentido general, tambi\u00e9n llamada, la Acci\u00f3n pastoral-comunitaria.<\/p>\n<p>1. La realidad de la pr\u00e1ctica pastoral<br \/>\n\u2020\u00a2 Son ya bastantes los agentes eclesiales que atienden con cierto cuidado cuanto se refiere a la preparaci\u00f3n catequ\u00e9tica y a la celebraci\u00f3n de la Primera Penitencia y de la Primera Eucarist\u00ed\u00ada, as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n de la Confirmaci\u00f3n: catequistas aptos, temas catequ\u00e9ticos espec\u00ed\u00adficos y adaptados, ritos lit\u00fargicos, atenci\u00f3n religiosa a los padres&#8230; y todo ello en un clima de espiritualidad y escucha a la vida, propio del talante catecumenal.<\/p>\n<p>Lo mismo se puede decir de la formaci\u00f3n b\u00e1sica o catequesis iniciatoria que se ofrece a los j\u00f3venes y a los adultos religiosamente inquietos. Bastantes acompa\u00f1antes-catequistas-animadores procuran asegurar ese clima catecumenal, con todos los elementos que lo propician, para lograr unos cristianos firmes, coherentes, y testigos. Y esto sucede tanto en los grupos parroquiales, como en otros \u00e1mbitos educativo-cristianos: en las reuniones de matrimonios interesados en su vida cristiana, en los grupos de antiguos alumnos y alumnas de los Centros cristianos, en las reuniones de grupos de tiempo libre parroquiales y colegiales, etc., etc.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Sin embargo, esa atenci\u00f3n concentrada en llevar una buena pedagog\u00ed\u00ada religiosa a lo largo del proceso educativo-catecumenal durante dos o tres a\u00f1os, no permite -\u00bfimpide?- a estos responsables cuidar, con el mismo esmero, el \u00abdespu\u00e9s\u00bb de esos procesos b\u00e1sicos, es decir, prever y, si fuera necesario, elaborar detalladamente los cauces o plataformas pastorales, en que los cristianos \u00abregenerados\u00bb o \u00abrenovados\u00bb puedan seguir fielmente vinculados a la comunidad y activos en medio de la sociedad.<\/p>\n<p>Esta no es una cuesti\u00f3n menor, sino de gran trascendencia. Una comunidad cristiana ser\u00e1 viva no tanto por tener muchos grupos en formaci\u00f3n cristiana (fruto de la Acci\u00f3n catecumenal), cuanto porque su n\u00facleo eclesial se va constituyendo por grupos de fe, peque\u00f1as comunidades estables, grupos de referencia cristiana, grupos de acci\u00f3n apost\u00f3lica y transformadora&#8230; que van surgiendo ya en la etapa de Acci\u00f3n pastoral. \u00c2\u00a1Y estas \u00absalidas\u00bb hay que tenerlas ya preparadas, para ofrecerlas oportunamente a los que terminan su iniciaci\u00f3n o reiniciaci\u00f3n cristiana!<br \/>\n2 La comunidad cristiana: La di\u00f3cesis. La parroquia. Otros \u00e1mbitos eclesiales<br \/>\n\u2020\u00a2 En primer lugar, hay que recordar que la comunidad cristiana es no s\u00f3lo el origen y el lugar de toda catequesis iniciatoria, sino tambi\u00e9n la meta de esta catequesis o educaci\u00f3n b\u00e1sica de todo cristiano (Cf DGC 254). La comunidad cristiana, despu\u00e9s de acoger y acompa\u00f1ar a los interesados en adentrarse en la vida nueva, por fin, los incorpora en su seno, como miembros del Cuerpo de Cristo resucitado, que ella misma es (DGC 254). La 2\u00c2\u00aa \u00abetapa\u00bb o Acci\u00f3n catecumenal proporciona a los fieles una primera madurez cristiana. Pero los reci\u00e9n iniciados necesitan una comunidad viva y madura -adulta- que los vaya consolidando en su fe a trav\u00e9s de una formaci\u00f3n integral o educaci\u00f3n cristiana permanente (cf DGC 69-72). \u00c2\u00a1Ella es la promotora de la 3a \u00abetapa\u00bb o Acci\u00f3n pastoral-comunitaria!<br \/>\nLa comunidad cristiana primordial es la Di\u00f3cesis, la Iglesia particular, presidida por el Obispo diocesano. En la comuni\u00f3n de todas las Iglesias particulares toma cuerpo y vida la Iglesia Universal, y a ellas les comunica su fecundidad maternal: la fecundidad misionera de nacimiento a la fe, la fecundidad catecumenal de crecimiento en la fe, y tambi\u00e9n la fecundidad pastoral de consolidaci\u00f3n permanente en la fe y de apertura a la misi\u00f3n, bajo la gu\u00ed\u00ada del Pastor diocesano. La Comunidad diocesana y su Pastor son los referentes din\u00e1micos de esa 3\u00c2\u00aa \u00abetapa\u00bb de la evangelizaci\u00f3n: la Acci\u00f3n pastoral-comunitaria de la Di\u00f3cesis.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 En segundo lugar, el Obispo y sus colaboradores y colaboradoras m\u00e1s inmediatos saben que la Acci\u00f3n pastoral-comunitaria diocesana se lleva a cabo prioritariamente en la parroquia, esa \u00abIglesia que se encuentra entre las casas de los hombres, que vive y obra profundamente injertada en la sociedad humana e \u00ed\u00adntimamente solidaria con sus aspiraciones y dramas&#8230;, (cuya) originaria vocaci\u00f3n y misi\u00f3n (es) ser en el mundo el lugar de la comuni\u00f3n&#8230;, signo e instrumento de la com\u00fan vocaci\u00f3n a la comuni\u00f3n&#8230;, la casa abierta a todos y al servicio de todos&#8230;, la fuente de la aldea (Juan XXIII), a la que todos acuden para calmar la sed\u00bb (ChL 27, final). Ciertamente la parroquia es \u00abel lugar m\u00e1s significativo en que se forma y manifiesta la comunidad cristiana\u00bb (DGC 257), el lugar privilegiado para la Acci\u00f3n catecumenal (Ibidem 257,b) y tambi\u00e9n para la Acci\u00f3n pastoral, en cuanto \u00e9sta se identifica -podr\u00ed\u00ada decirse- con la educaci\u00f3n o formaci\u00f3n permanente (Cf DGC 69-72) de los cristianos.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 En tercer lugar, el Obispo y sus colaboradores y colaboradoras tambi\u00e9n promueven la Acci\u00f3n pastoral-comunitaria en otros \u00e1mbitos educativos, como los movimientos apost\u00f3licos, los nuevos movimientos eclesiales, las peque\u00f1as comunidades cristianas, las asociaciones, las fraternidades, etc. y tambi\u00e9n en los \u00e1mbitos apost\u00f3licos en que se desarrollan las diversas pastorales espec\u00ed\u00adficas: de la salud, de los presos, de Caritas, de la familia, de las diversas edades, de la ense\u00f1anza, de los marginados, del Apostolado seglar, etc.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Por fin, en cuarto lugar, la Acci\u00f3n pastoral-comunitaria tiene un campo privilegiado, como ya hemos dicho, en la comunidad parroquial, sobre todo cuando \u00e9sta se concibe, se desarrola y se vive como \u00abcomuni\u00f3n de comunidades\u00bb en el sentido amplio de grupos de fe, fraternidades, plataformas o cauces de acci\u00f3n transformadora y misionera, peque\u00f1as comunidades eclesiales, grupos asociativos de vida cristiana, etc. Por ejemplo, Juan Pablo II se expresa as\u00ed\u00ad en ChL 61: \u00abDentro de algunas parroquias, sobre todo si son extensas y dispersas, las peque\u00f1as comunidades eclesiales&#8230; pueden ser una ayuda notable en la formaci\u00f3n de los cristianos, pudiendo hacer m\u00e1s capilar e incisiva la conciencia y la experiencia de la comuni\u00f3n y de la misi\u00f3n eclesial\u00bb.<\/p>\n<p>3. La \u00abAcci\u00f3n pastoral-comunitaria\u00bb y las \u00abpastorales espec\u00ed\u00adficas\u00bb<br \/>\nCon frecuencia se piensa que la Iglesia diocesana ha de disponer de una organizaci\u00f3n vigorosa, para que sus actividades eclesiales sean eficaces en la implantaci\u00f3n cada vez m\u00e1s arraigada del Reino de Dios en el espacio diocesano. Si esto fuera as\u00ed\u00ad, sin m\u00e1s, el principio originante de la organizaci\u00f3n pastoral de la Di\u00f3cesis ser\u00ed\u00ada la eficacia de la pr\u00e1ctica pastoral. Pero, esto no es as\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 La organizaci\u00f3n de la Acci\u00f3n pastoral-comunitaria surge en la Di\u00f3cesis de la misma naturaleza de la Iglesia diocesana, habitada y dinamizada por el Esp\u00ed\u00adritu de su Se\u00f1or Resucitado y Salvador. La Di\u00f3cesis es la Iglesia en que est\u00e1 presente y activa la Iglesia Universal con todas las funciones para dar a luz, en el mundo, el Misterio Salvador del Reino, el Proyecto de Dios: la funci\u00f3n de la Palabra, la de la Liturgia (Eucarist\u00ed\u00ada), la del Servicio y la funci\u00f3n de la Comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>El Obispo, cabeza de la Iglesia diocesana, es el garante de todo cuanto promueve su unidad interna, la Comuni\u00f3n, y de las acciones propias de las otras funciones: la Palabra, la Liturgia y el Servicio. Es el Obispo el que crea -o acoge como suyos- los organismos necesarios para dinamizar esas funciones implantadoras del Misterio del Reino, al frente de las cuales pone a sus colaboradores (presb\u00ed\u00adteros, religiosos y laicos). Ellos, en comuni\u00f3n con el Pastor diocesano y respetando los organismos de comuni\u00f3n que \u00e9l mismo ha establecido para la Acci\u00f3n pastoral (consejo episcopal, consejo pastoral diocesano&#8230;), trazan los planes y programaciones de las diversas pastorales espec\u00ed\u00adficas, a la luz de las necesidades diocesanas, en relaci\u00f3n con los pobres, las edades, los estados de vida, la situaci\u00f3n religiosa, etc.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Resumiendo. La organizaci\u00f3n de esta 3a \u00abetapa\u00bb o Acci\u00f3n pastoral-comunitaria no nace, en la Di\u00f3cesis, de una estrategia log\u00ed\u00adstica para enraizar el Misterio del Reino con la m\u00e1xima eficacia pastoral. Nace de una Iglesia particular, en que est\u00e1 presente la Iglesia Universal, Cuerpo de Cristo, agraciada con el Misterio de Comuni\u00f3n y Misi\u00f3n de Cristo, Resucitado y Salvador, su Esposo y Cabeza. Ella quiere colaborar con el Esp\u00ed\u00adritu de su Se\u00f1or, que la mueve a que este Misterio Salv\u00ed\u00adfico sea reconocido, acogido y vivido en plenitud por los creyentes, a medida que sus agentes pastorales anuncian la Palabra, celebran la Eucarist\u00ed\u00ada (los sacramentos), promueven la fraternidad, y sirven a la transformaci\u00f3n de la propia Iglesia diocesana y del mundo. Dicho de otra manera, la Iglesia hace todo esto a medida que, con sus agentes corresponsables, va desplegando su Acci\u00f3n pastoral-comunitaria en pastorales espec\u00ed\u00adficas diversas seg\u00fan las necesidades -previamente discernidas- de su propia realidad eclesial y del mundo en que vive (Cf J. A. RAMOS, La pastoral diocesana, en Teolog\u00ed\u00ada pastoral, BAC, Madrid 1995, 306-318).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 De aqu\u00ed\u00ad que no toda acci\u00f3n pastoral concreta de las pastorales espec\u00ed\u00adficas sea necesariamente v\u00e1lida para desvelar y enraizar este Misterio Gratuito y Salvador en nuestra tierra. S\u00f3lo ser\u00e1n v\u00e1lidas las acciones que sean: fieles a la Palabra de Dios, respetuosas con la naturaleza del Culto cristiano, favorecedoras del Servicio evang\u00e9lico a la comunidad cristiana y al mundo, e impulsoras de la Comuni\u00f3n eclesial.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Por lo expuesto en los art\u00ed\u00adculos Evangelizaci\u00f3n, Acci\u00f3n misionera, Catecumenal (Acci\u00f3n) y en el presente art\u00ed\u00adculo, Acci\u00f3n pastoral, el concepto m\u00e1s fundamental de esta obra es el de Evangelizaci\u00f3n, subrayado con \u00e9nfasis por Pablo VI en su Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Evangelii nuntiandi. Sin embargo, dada la finalidad inmediata de la obra, que es clarificar la finalidad, contenido, destinatarios y agentes de las diversas pastorales especificas, la obra se ha titulado: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n. Por eso, la mayor parte de su contenido se dedica a describir las abundantes pastorales especificas de la Iglesia y otras realidades concretas de la organizaci\u00f3n diocesana, pero justificando, en algunos art\u00ed\u00adculos, que todo ello tiene su origen fontal en la tarea evangelizadora de la Iglesia (cf EN 14).<\/p>\n<p>4. Las \u00abpastorales espec\u00ed\u00adficas\u00bb de la Iglesia. La diversidad y el Esp\u00ed\u00adritu<br \/>\n\u2020\u00a2 A prop\u00f3sito del contenido del art\u00ed\u00adculo Pastoral misionera y catequ\u00e9tica (pgs. 852-866), fue conveniente exponer de forma sint\u00e9tica el dinamismo de la Evangelizaci\u00f3n, es decir, los tres \u00abMomentos o etapas del proceso evangelizador\u00bb (pp. 854-856). En el cuadro sin\u00f3ptico (p. 855) se esquematiza lo concerniente a la 3a \u00abetapa\u00bb de la Evangelizaci\u00f3n: La Acci\u00f3n pastoral-comunitaria.<\/p>\n<p>All\u00ed\u00ad se dice que esta 3a \u00abetapa\u00bb abarca, por una parte, las acciones que se realizan en la comunidad para la comunidad, es decir, hacia dentro (ad intra) de la misma; y, por otra parte, abarca las acciones que se realizan en la comunidad y desde la comunidad hacia fuera (ad extra) de la comunidad. Estas \u00faltimas acciones, ciertamente, proceden de la 3a \u00abetapa\u00bb, de la Acci\u00f3n pastoral-comunitaria, pero revierten en la la \u00abetapa\u00bb, en la Acci\u00f3n misionera, con lo cual la Iglesia y sus agentes est\u00e1n en un permanente proceso evangelizador: de la misi\u00f3n a la iniciaci\u00f3n catecumenal a la comuni\u00f3n de nuevo a la misi\u00f3n&#8230; etc.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Conviene recordar que las acciones propias de la Acci\u00f3n pastoral-comunitaria abarcan numerosas pastorales especificas, y \u00e9stas tienen conexiones preferentes con alguna de las cuatro mediaciones eclesiales ya conocidas. En concreto, y poniendo s\u00f3lo algunos ejemplos, tienen relaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Con la Palabra: P. B\u00ed\u00adblica, P. Misionera y Catequ\u00e9tica, P. de la Homil\u00ed\u00ada, la Teolog\u00ed\u00ada en todas sus dimensiones, P. de la Espiritualidad, P. Misionera, etc.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Con la Liturgia: R Lit\u00fargica, P. de los Sacramentos de la iniciaci\u00f3n, P. Sacramental, P. de la Oraci\u00f3n, R de las Exequias, etc.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Con la Comunidad: P. Parroquial, P. Familiar, P. de Consejos, P. de las Comunidades cristianas (\u00abComuni\u00f3n de Comunidades\u00bb), R de las Asociaciones, etc.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Con el Servicio: P. Vocacional, P. Matrimonial y Prematrimonial, P. Presbiteral, P. de los Religiosos, P. de la Salud, P. Penitenciaria (presos), P. Social, P. de los Discapacitados, R de los Excluidos sociales, P. Obrera, etc.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 En las tres \u00abetapas\u00bb o Acciones de la Evangelizaci\u00f3n, pero m\u00e1s, si cabe, en esta profusi\u00f3n de pastorales espec\u00ed\u00adficas, conviene recordar las palabras de S. Pablo: \u00abHay diversidad de dones, pero un mismo Esp\u00ed\u00adritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Se\u00f1or; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. En cada uno se manifiesta el Esp\u00ed\u00adritu para el bien com\u00fan\u00bb (1 Co 12,4-7). \u00abNo habr\u00e1 nunca evangelizaci\u00f3n sin la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (EN 75). Por eso \u00abpuede decirse que el Esp\u00ed\u00adritu Santo es el agente principal de la evangelizaci\u00f3n\u00bb (EN 75, 8\u00c2\u00b0) en todos los \u00abmomentos\u00bb o \u00abetapas\u00bb de la misma.<\/p>\n<p>5. Objetivo, contenidos, destinatarios y agentes de la 3\u00c2\u00ba \u00abetapa\u00bb de la Evangelizaci\u00f3n: la \u00abAcci\u00f3n pastoral-comunitaria\u00bb<br \/>\nPor lo dicho hasta ahora, se puede colegir cu\u00e1les son algunos de los componentes de esta \u00faltima \u00abetapa\u00bb de la Evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) Objetivo. \u00abla Acci\u00f3n pastoral se compone de todas aquellas iniciativas que una comunidad cristiana realiza con los fieles, es decir, con los ya iniciados (e incorporados a la comunidad adulta) Estas iniciativas se encaminan tanto a seguir aduc\u00e1ndoles en la fe, como a hacer de ellos miembros activos de la vida y misi\u00f3n de la Iglesia&#8230; Lo peculiar de la Acci\u00f3n pastoral es la educaci\u00f3n y la alimentaci\u00f3n cotidianas de la fe, con vistas a la comuni\u00f3n y a la misi\u00f3n\u00bb (C Ad 51).<\/p>\n<p>El DGC afirma que lo espec\u00ed\u00adfico de la Acci\u00f3n pastoral-comunitaria es la educaci\u00f3n permanente en la vida cristiana: \u00abLa educaci\u00f3n permanente de la fe se dirige no s\u00f3lo a cada cristiano&#8230; sino tambi\u00e9n a la comunidad cristiana como tal, para que vaya madurando tanto en su vida interna de amor de Dios y de amor fraterno, cuanto en su apertura al mundo como comunidad misionera (cf n\u00c2\u00b0 70, 2\u00c2\u00b0).<\/p>\n<p>b) Contenidos. La comunidad cristiana, ofrece a los cristianos y cristianas llegados a esta \u00abetapa\u00bb una formaci\u00f3n continuada en aquellas dimensiones de la fe integral, en que han sido introducidos en la catequesis iniciatorio-catecumenal:<\/p>\n<p>1. La experiencia de fe. Es decir, seguir cultivando peri\u00f3dicamente el encuentro con el Dios-Abb\u00e1, con Jes\u00fas Vivo y con su Esp\u00ed\u00adritu Vivificante, a la luz de la Palabra, en contacto con los pobres, en los acontecimientos, en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica. Pero \u00abes muy probable que sin una asidua e intensa oraci\u00f3n personal, resulte extraordinariamente dif\u00ed\u00adcil hacer la experiencia de Dios en las celebraciones comunitarias y en el desarrollo de la vida ordinaria (J. Mart\u00ed\u00adn Velasco). Para los cristianos y cristianas sinceros, las cuestiones referentes a la Iglesia no son las m\u00e1s importantes; en cambio s\u00ed\u00ad lo es todo lo referente a Dios: \u00abHabladnos de Dios&#8230; descubridnos su novedad\u00bb, parecen decirnos.<\/p>\n<p>2. Las catequesis ocasionales proporcionan a los creyentes el alimento de la doctrina y la sabidur\u00ed\u00ada cristianas con motivo de acontecimientos, de celebraciones, de momentos gozosos o de crisis sociales o eclesiales: una lectura cristiana de situaciones actuales, la profundizaci\u00f3n en la Sda. Escritura, una visi\u00f3n m\u00e1s mistag\u00f3gica de algunos sacramentos, de los tiempos fuertes lit\u00fargicos, etc. \u00abCuanto m\u00e1s nos formamos, m\u00e1s sentimos la exigencia de proseguir y profundizar tal formaci\u00f3n; como tambi\u00e9n cuanto m\u00e1s somos formados, m\u00e1s nos hacemos capaces de formar a los dem\u00e1s\u00bb (ChL 63 final. Cf Las formas m\u00faltiples de catequesis permanente, DGC 71-72).<\/p>\n<p>3. Unas celebraciones adecuadas al nivel de fe de estos cristianos. Insertos habitualmente en las celebraciones lit\u00fargicas de la comunidad parroquial, conviene proporcionar peri\u00f3dicamente (por ejemplo, cada trimestre), a estos cristianos \u00abrenovados\u00bb, unas Eucarist\u00ed\u00adas de grupo, con lectura reposada de la Palabra de Dios, con canciones significativas, en clima profundamente religioso&#8230;; o unos encuentros de oraci\u00f3n comunitaria densos, con silencios para la oraci\u00f3n personal, con lenguajes simb\u00f3licos actuales&#8230; Estas celebraciones son un \u00ablugar\u00bb privilegiado para la experiencia de Dios.<\/p>\n<p>4. La vivencia comunitaria. Es bueno y deseable que los cristianos y cristianas \u00abnuevos\u00bb se ejerciten en la comunidad eclesial parroquial y diocesana a la que han sido iniciados. Pero las parroquias que son \u00ablugar\u00bb referencial para todo cristiano y aun no cristiano de unas realidades religiosas, no son \u00abespacios\u00bb c\u00e1lidos de amistad, de oraci\u00f3n, de revisi\u00f3n cristiana, de fiesta, de compartir, para muchos cristianos que han experimentado esta comuni\u00f3n fraterna en su formaci\u00f3n b\u00e1sica, catecumenal. Por eso, para alimentar este aspecto de la fe conviene alimentar la creaci\u00f3n de grupos de referencia, peque\u00f1as comunidades cristianas&#8230; en vinculaci\u00f3n con las parroquias, con los arciprestazgos, con centros educativos religiosos&#8230; donde se profundice esta \u00abespiritualidad de comuni\u00f3n\u00bb y se interiorice la Iglesia como \u00abla casa y la escuela de la comuni\u00f3n\u00bb (NM1, 43.)<br \/>\n5. La dimensi\u00f3n transformadora y misionera. Precisamente, los incorporados a esta \u00abetapa\u00bb comunitaria-pastoral han de tener la oportunidad de desarrollar aquella sensibilidad apost\u00f3lica y misionera en que se iniciaron en la formaci\u00f3n b\u00e1sica o catequesis catecumenal: aprendiendo determinados m\u00e9todos de an\u00e1lisis de la realidad, profundizando en t\u00e9cnicas de din\u00e1micas de grupo, ejercitando con m\u00e1s exigencia la revisi\u00f3n de vida, el proyecto personal de vida cristiana, el contacto peri\u00f3dico con personas comprometidas en acciones transformadoras, ejercitando el anuncio expl\u00ed\u00adcito de Jes\u00fas con determinadas personas ya previamente \u00abtrabajadas\u00bb&#8230; (cf NMI 54-56).<\/p>\n<p>\u00abEl Esp\u00ed\u00adritu nos lleva a descubrir m\u00e1s claramente que hoy la santidad no es posible sin un compromiso con la justicia, sin una solidaridad con los pobres y oprimidos. El modelo de santidad de los fieles laicos tiene que incorporar la dimensi\u00f3n social en la transformaci\u00f3n del mundo seg\u00fan el plan de Dios\u00bb (ChL 4).<\/p>\n<p>c.) Destinatarios. La Acci\u00f3n comunitaria-pastoral tiene como destinatarios a todos los fieles de la comunidad cristiana, cuya fe est\u00e1 suficientemente fundamentada (Cf CAd 51). Estos ya no necesitan una formaci\u00f3n sistem\u00e1tica prolongada -como la catequesis- sino los apoyos necesarios &#8211; fraternos, oracionales, doctrinales, apost\u00f3licos&#8230;- para poder vivir y crecer como cristianos dentro de la comunidad y abiertos al mundo (comuni\u00f3n y misi\u00f3n). En este sentido, los creyentes que ingresaron en la Acci\u00f3n iniciatorio-catecumenal con la ayuda de la Acci\u00f3n misionera (testimonio, primer anuncio de Jes\u00fas, conversi\u00f3n&#8230;), ahora se convierten en sujetos activos de la misi\u00f3n o Acci\u00f3n misionera. \u00abEl que recibi\u00f3 la fe colabora en comunicarla\u00bb (CAd 51).<\/p>\n<p>d) Agentes de la Acci\u00f3n pastoral comunitaria diocesana. En principio, el agente primero es toda la comunidad cristiana; pero lo son, en ella especialmente todos los j\u00f3venes y adultos que han sido conscientemente iniciados en la vida cristiana -mediante la Acci\u00f3n catecumenal- y han descubierto, en el discernimiento de su vocaci\u00f3n cristiana, algunas cualidades o carismas del Esp\u00ed\u00adritu con que poder trabajar a favor de los \u00abnecesitados\u00bb, dentro o fuera de la comunidad. De esta manera, se inscriben entre los cristianos y cristianas que se han comprometido en alguna de las \u00abpastorales espec\u00ed\u00adficas\u00bb. En la mayor parte de los casos, estos agentes de la Acci\u00f3n pastoral que atienden a los creyentes necesitados, se convierten tambi\u00e9n en agentes de la Acci\u00f3n misionera, pues muchos de sus atendidos, o no est\u00e1n bautizados o, si lo est\u00e1n, hace tiempo que se han alejado de las pr\u00e1cticas de la Iglesia e incluso han dejado de creer en el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<br \/>\nRecogemos un pensamiento del comienzo de este art\u00ed\u00adculo. Los agentes eclesiales -desde los presb\u00ed\u00adteros a los laicos- estamos generalmente m\u00e1s preocupados de lo que precede que de lo que sigue -del \u00abdespu\u00e9s\u00bb- en nuestras tareas misioneras, catecumenales y pastorales.<\/p>\n<p>En realidad, la Iglesia se fortalece en su ser y en su quehacer evangelizador no tanto por procesos formativos bien estructurados y dinamizados, pero sin culminaci\u00f3n pastoral estable, cuanto por procesos suficientemente cuidados: 1) que desembocan en grupos de vida cristiana, fraternidades, peque\u00f1as comunidades&#8230; estables, debidamente perfiladas en sus objetivos, vivencia comunitaria, impulso oracional, revisi\u00f3n de vida, compromiso misionero y transformador de la sociedad, y 2) que desembocan tambi\u00e9n -por su din\u00e1mica- en alguna de las pastorales especificas, en donde estos cristianos y cristianas van haciendo el aprendizaje de tareas pastorales concretas.<\/p>\n<p>Comuni\u00f3n y Misi\u00f3n, bajo el soplo del Esp\u00ed\u00adritu, dan sentido cristiano de plenitud a nuestros creyentes. Todo esto es propio de la Acci\u00f3n pastoral-comunitaria de la Iglesia diocesana.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; PABLO VI, Evangelii Nuntiandi, PPC, Madrid 1975; JUAN PABLO II. Novo Millennio Ineunte, PPC Madrid 2001. Christifideles Laici. Ed. Paulinas, Madrid 1988; CONGREGACION PARA EL CLERO, Directorio General para la Catequesis, Libreria Editrice Vaticana, Citt\u00e1 del Vaticano 1997; COMISION EPISCOPAL DE ENSE\u00ed\u2018ANZA Y CATEQUESIS, Catequesis de la Comunidad, EDICE, Madrid 1983. Catequesis de Adultos. Orientaciones pastorales, EDICE, Madrid 1990; F. GARITANO. Acci\u00f3n pastoral, en Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid 1999, 59-68;. J. SASTRE, Evangelizaci\u00f3n, en V. Me PEDROSA, J. SASTRE, R. BERZOSA, Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Ed. Monte Carmelo, Burgos 2001, 417; V. Ma PEDROSA: Pastoral misionera y catequ\u00e9tica en Ib\u00ed\u00addem, pp. 853-856. La Catequesis en la Iglesia local (seg\u00fan el DGC), \u00abS\u00ed\u00adnite\u00bb 117 (1998) 121-152; J. A. RAMOS, Teolog\u00ed\u00ada pastoral, BAC, Madrid 1995, 306-318.<\/p>\n<p>Vicente M.\u00c2\u00b0 Pedrosa Ar\u00e9s<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Necesidad de la acci\u00f3n pastoral: 1. La etapa o acci\u00f3n catequizadora no prepara la etapa o acci\u00f3n pastoral; 2. Causas de esta carencia de preparaci\u00f3n. II. Qu\u00e9 es la acci\u00f3n pastoral: 1. La catequesis permanente o educaci\u00f3n permanente en la fe; 2. Hacia una maduraci\u00f3n de las diversas dimensiones de la fe. III. Vac\u00ed\u00ado de la acci\u00f3n pastoral: 1. Desconcierto pastoral y malentendidos; 2. Prever de forma concreta \u00abel despu\u00e9s\u00bb. IV. Agentes de la acci\u00f3n pastoral y principios pastorales.<\/p>\n<p>I. Necesidad de la acci\u00f3n pastoral<br \/>\n1. LA ETAPA O ACCI\u00ed\u201cN CATEQUIZADORA NO PREPARA LA ETAPA O ACCI\u00ed\u201cN PASTORAL. La catequesis corre el riesgo de esterilizarse, si una comunidad de fe y de vida cristiana no acoge al catec\u00fameno en cierta fase de su catequesis. Por eso, la comunidad eclesial, a todos los niveles, es doblemente responsable respecto a la catequesis: tiene la responsabilidad de atender a la formaci\u00f3n de sus miembros, pero tambi\u00e9n la responsabilidad de \u00abacogerlos en un ambiente donde puedan vivir, con la mayor plenitud posible, lo que han aprendido\u00bb (CT 24; cf IC 61).<\/p>\n<p>Por lo que se deduce de este texto, la acci\u00f3n pastoral sigue a la acci\u00f3n catequizadora y se refiere a los j\u00f3venes que han superado ya esa acci\u00f3n catequizadora -catequesis de iniciaci\u00f3n- y a los adultos que han recorrido el proceso de catequesis iniciatoria, para concluir su iniciaci\u00f3n cristiana. Unos y otros son ya sujetos activos de la etapa o acci\u00f3n pastoral en la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>La adultez o madurez en la fe es un objetivo cuyo alcance est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la madurez que puede proporcionar un proceso catequ\u00e9tico. Los s\u00ed\u00admbolos que utilizamos -y que utilizaron los santos Padres- para describir los logros cristianos de la catequesis o acci\u00f3n catequizadora apuntan a los \u00abcimientos de un edificio\u00bb, \u00abal esqueleto humano\u00bb, \u00aba las ra\u00ed\u00adces de una planta\u00bb. Estas im\u00e1genes -en los santos Padres- describen el catecumenado, ese per\u00ed\u00adodo iniciatorio de catequesis b\u00e1sica en los comienzos de la experiencia de fe; per\u00ed\u00adodo de introducci\u00f3n a la lectura y comprensi\u00f3n de la Palabra, de rodaje en la experiencia comunitaria. Pero, como dice el Directorio general para la catequesis, \u00abel proceso permanente de conversi\u00f3n va m\u00e1s all\u00e1 de lo que proporciona la catequesis de base. Para favorecer tal proceso se necesita una comunidad cristiana que acoja a los iniciados para sostenerlos y formarlos en la fe\u00bb (DGC 59). \u00abLa experiencia religiosa se convertir\u00e1 en un fen\u00f3meno muy fugaz sin el apoyo de la instituci\u00f3n. La instituci\u00f3n -en nuestro caso la comunidad creyente-ser\u00e1 la que permita que dicha experiencia crezca y se transmita de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n\u00bb1.<\/p>\n<p>Los cristianos que han superado la etapa catequ\u00e9tica o acci\u00f3n catequizadora iniciatoria deber\u00ed\u00adan encontrar en la comunidad, por lo menos, el nivel de vida comunitaria, oracional, de lectura de la Palabra comunitariamente comentada, el impulso misionero, etc., que han vivido en grupo a lo largo del proceso catequ\u00e9tico, de forma que vayan creciendo en todos esos aspectos. No es esa, sin embargo, la realidad de nuestras parroquias. Much\u00ed\u00adsimos grupos que terminan el proceso catequ\u00e9tico o acci\u00f3n catequizadora suelen experimentar un gran desconcierto. Bastantes grupos querr\u00ed\u00adan continuar, pero ante la carencia de ofertas parroquiales que canalicen la experiencia de fe vivida en ellos, unos terminan por continuar profundizando el evangelio dominical; otros, alg\u00fan libro de actualidad; otros grupos tratan de convertirse en una especie de movimiento apost\u00f3lico, incluso se dan grupos que abordan temas que han sido elaborados para la etapa del primer anuncio y la precatequesis.<\/p>\n<p>En realidad los catequizandos tendr\u00ed\u00adan que ser informados y preparados para el despu\u00e9s de la etapa catequ\u00e9tica, para la etapa comunitario-pastoral que despu\u00e9s van a vivir en la comunidad cristiana. Desgraciadamente, no es esa la realidad. Lo reconoce la Comisi\u00f3n internacional para la catequesis: \u00abUn criterio, entre los m\u00e1s valiosos del proceso de la catequesis de adultos, desdichadamente descuidado con frecuencia, es el expresado por el compromiso de la comunidad que acoge y sostiene al adulto\u00bb (CACC 28).<\/p>\n<p>2. CAUSAS DE ESTA CARENCIA DE PREPARACI\u00ed\u201cN. Sin ninguna pretensi\u00f3n de analizar dicha carencia, cabr\u00ed\u00ada apuntar a dos causas f\u00e1cilmente detectables:<br \/>\na) Ninguna comunidad va a acoger -o se va a sentir responsabilizada para acoger- a aquellas personas -j\u00f3venes o adultas- que provienen de una etapa de la evangelizaci\u00f3n -la acci\u00f3n catequizadora- con la que la comunidad no se ha sentido identificada o responsable. En concreto, la experiencia catequizadora con adultos es, en muchos casos, iniciativa de un sacerdote o un laico concreto; la comunidad la conoce, m\u00e1s o menos, pero no se siente responsable de esa acci\u00f3n como puede sentirse quiz\u00e1 de la misa dominical o de la catequesis de ni\u00f1os. Sin embargo, \u00abel pueblo de Dios siempre debe entender y mostrar que la iniciaci\u00f3n (cristiana) de los adultos es cosa suya y asunto que ata\u00f1e a todos los bautizados\u00bb (RICA 14). En realidad, ese catequista laico -o presb\u00ed\u00adtero- deber\u00ed\u00ada actuar como portavoz del deseo que la comunidad est\u00e1 viviendo y hace de puente entre ella y los adultos convocados; as\u00ed\u00ad el grupo de catequesis de adultos ser\u00ed\u00ada \u00abun \u00e1rbol arraigado en el terreno firme de la comunidad cristiana\u00bb (CF 72).<\/p>\n<p>b) Nuestra praxis pastoral -lo decimos m\u00e1s arriba- est\u00e1 m\u00e1s pendiente del antes que del despu\u00e9s en todos sus trabajos pastorales. Ha sido in\u00fatil insistir en dise\u00f1ar el perfil de unas comunidades juveniles de referencia, antes de lanzarse a la catequesis preconfirmatoria situada en la adolescencia. Por eso, la mayor parte de los esfuerzos en torno a la confirmaci\u00f3n no han sido m\u00e1s fecundos: han desembocado en el vac\u00ed\u00ado comunitario. En esta incoherencia pastoral se sit\u00faa una catequesis iniciatoria de adultos o de adolescentes-j\u00f3venes, no canalizada despu\u00e9s convenientemente en la vida de la comunidad.<\/p>\n<p>II. Qu\u00e9 es la acci\u00f3n pastoral<br \/>\nLa acci\u00f3n pastoral no se entiende en este trabajo \u00aben su sentido amplio, como sin\u00f3nimo de toda la acci\u00f3n evangelizadora de la Iglesia, sino en su sentido estricto, como (tercera) etapa de la evangelizaci\u00f3n dirigida a los fieles de las comunidades cristianas que han sido ya iniciados en la fe\u00bb (CAd 38). Esta acci\u00f3n pastoral es requerida, bien porque la catequesis no busca m\u00e1s que una iniciaci\u00f3n b\u00e1sica en la vida cristiana y esta debe ir madurando y creciendo despu\u00e9s, progresivamente, en la vida de la comunidad, bien porque, a lo largo del proceso, se han observado lagunas importantes en algunas de las tareas catequ\u00e9ticas, lagunas impropias de un creyente adulto en la fe y que es preciso subsanar. Efectivamente \u00abhay acciones que preparan a la catequesis y acciones que emanan de ella\u00bb (DGC 63).<\/p>\n<p>Esta oferta de acompa\u00f1amiento a los iniciados por parte de la comunidad est\u00e1 en la l\u00ed\u00adnea de lo que hac\u00ed\u00adan los cristianos veteranos con los reci\u00e9n bautizados (los ne\u00f3fitos) en la \u00e9poca de los santos Padres: organizaban unas eucarist\u00ed\u00adas conjuntas -ne\u00f3fitos y cristianos adultos en la fe- en el tiempo de pascua: bien para acogerlos en la comunidad, bien para profundizar y gustar los sacramentos recibidos. Pablo era consciente de la d\u00e9bil madurez de fe de los bautizados de Corinto que hab\u00ed\u00adan sido iniciados en el camino: \u00abos di a beber leche, no alimento s\u00f3lido, porque no lo pod\u00ed\u00adais soportar\u00bb (lCor 3,2).<\/p>\n<p>1. LA CATEQUESIS PERMANENTE O EDUCACI\u00ed\u201cN PERMANENTE EN LA FE. La acci\u00f3n pastoral abarca todos aquellos medios que sirven a la maduraci\u00f3n integral de los cristianos. Entre ellos, sobresale la catequesis permanente o educaci\u00f3n permanente en la fe, en sus diversas formas. Entre estas se encuentran: la catequesis ocasional, como lectura cristiana de nuevos acontecimientos, el estudio y profundizaci\u00f3n de la Sagrada Escritura, la renovaci\u00f3n de los sacramentos recibidos, fundamentalmente del bautismo, apoy\u00e1ndose en los tiempos fuertes lit\u00fargicos, el estudio teol\u00f3gico para crecer en la inteligencia de la fe y poder as\u00ed\u00ad dar m\u00e1s claramente \u00abraz\u00f3n de nuestra esperanza\u00bb (lPe 3,15), etc. Esto es lo que el nuevo Directorio propone como \u00abformas m\u00faltiples de catequesis permanente\u00bb (DGC 72), siempre que \u00abno se relativice el car\u00e1cter prioritario de la catequesis como iniciaci\u00f3n\u00bb. Todas estas ofertas son, pues, un segundo grado (nivel) de catequesis, posterior a la catequesis de iniciaci\u00f3n\u00bb (DGC 51, nota 64). Cuanto m\u00e1s nos formamos, m\u00e1s sentimos la exigencia de proseguir y profundizar tal formaci\u00f3n; como tambi\u00e9n, cuanto m\u00e1s somos formados, m\u00e1s capaces nos hacemos de formar a los dem\u00e1s (cf ChL 63).<\/p>\n<p>2. HACIA UNA MADURACI\u00ed\u201cN DE LAS DIVERSAS DIMENSIONES DE LA FE. Pero, la comunidad cristiana debe ofrecer, adem\u00e1s, a estos reci\u00e9n iniciados en la etapa catequ\u00e9tica o acci\u00f3n catequizadora una continuidad en la maduraci\u00f3n de aquellas dimensiones de la fe en que han sido iniciados y que constituyen la esencia de la misma. Concretamente, debe ayudar al crecimiento de:<br \/>\na) La experiencia de la fe. K. Rahner dice: \u00abel cristiano del futuro o ser\u00e1 m\u00ed\u00adstico o no existir\u00e1 en absoluto\u00bb2. El autor entiende al m\u00ed\u00adstico como un cristiano dotado de una experiencia profunda de cercan\u00ed\u00ada y acogida de Dios en su interior. Muchas de las experiencias catequizadoras con j\u00f3venes y adultos han abusado de hojas, libros, cuadernos.., han ense\u00f1ado muchas cosas, pero no han favorecido la experiencia del encuentro con Dios, con Jes\u00fas, el Se\u00f1or, en la fe, que es la base de la iniciaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>Por lo que respecta a los adolescentes, los encuentros preconfirmatorios a lo m\u00e1s que llegan, quiz\u00e1, es a que comiencen a descubrir la simpat\u00ed\u00ada por Jes\u00fas, que Jes\u00fas y su mensaje puede ser interesante para sus vidas; pero no llegan, al menos en un largo per\u00ed\u00adodo de su catequesis preconfirmatoria, a la experiencia de encuentro con Dios, con Cristo, el Se\u00f1or. Parte de nuestros iniciados -recientes y menos recientes- se han marchado de nuestras comunidades parroquiales acaso en busca de experiencias religiosas orientales, porque en la catequesis de iniciaci\u00f3n hemos destacado la vertiente del compromiso en el campo socio-pol\u00ed\u00adtico o exigencia transformadora de la fe y no hemos favorecido suficientemente ni el encuentro vivo y personal con Jes\u00fas, el Se\u00f1or (la experiencia cristiana), ni les hemos ofrecido con el mismo inter\u00e9s cauces de interioridad, oraci\u00f3n, lectura cristiana de la vida, etc. \u00abLos valores cristianos, a falta de la savia vital que los nutre (la oraci\u00f3n), con el tiempo se ven aquejados de una anemia progresiva que los va vaciando de sustancia\u00bb3. \u00abEs muy probable que, sin una asidua e intensa oraci\u00f3n personal, resulte extraordinariamente dif\u00ed\u00adcil hacer la experiencia de Dios en las celebraciones comunitarias y en el desarrollo de la vida ordinaria\u00bb4.<\/p>\n<p>Jes\u00fas dio una importancia capital a la oraci\u00f3n personal en su vida. Los catequizandos y los catec\u00famenos se encargan de recordar a la Iglesia que las cuestiones eclesiales no son para ellos las m\u00e1s importantes. Para ellos, la gran cuesti\u00f3n es Dios: \u00abHabladnos de Dios. Con los catec\u00famenos, la Iglesia siempre debe volver a empezar y a descubrir lo que constituye su fundamento, antes de hablar de s\u00ed\u00ad misma. Nuestra misi\u00f3n consiste en acoger a los catec\u00famenos y escuchar lo que Dios dice a las Iglesias por medio de ellos. Si los ha llamado es con vistas a una novedad que queda por descubrir\u00bb5.<\/p>\n<p>b) Una vivencia de celebraci\u00f3n adecuada al nivel de fe de estos iniciados. \u00abLa liturgia&#8230; es el lugar privilegiado de la catequesis del pueblo de Dios\u00bb (CCE 1074) y \u00abla homil\u00ed\u00ada vuelve a recorrer el itinerario de fe propuesto por la catequesis\u00bb (CT 48).<\/p>\n<p>Con todo, parece obligado que las comunidades cristianas ofrezcan peri\u00f3dicamente a los cristianos ya iniciados unas eucarist\u00ed\u00adas distintas, m\u00e1s reposadas, en las que se pueda comentar en com\u00fan la Palabra, recitar salmos, cantar recogidamente, etc., como lo hac\u00ed\u00adan durante el proceso catequ\u00e9tico. Esto es m\u00e1s necesario trat\u00e1ndose de j\u00f3venes, ya que dicen no hallarse a gusto en el marco de nuestras celebraciones parroquiales. Su mundo simb\u00f3lico-cultural diferente, la calidez de sus grupos de fe, etc., est\u00e1n pidiendo celebraciones peri\u00f3dicas pensadas para ellos. La maduraci\u00f3n de la fe y la experiencia de las celebraciones que han promovido las catequesis preconfirmatorias no son, quiz\u00e1, lo suficientemente fuertes como para impulsar a los adolescentes reci\u00e9n entrados en la juventud a participar habitualmente en la celebraci\u00f3n dominical adulta. Por eso es importante estimular a estos j\u00f3venes a no perder el contacto con esta celebraci\u00f3n dominical, pero ofreci\u00e9ndoles en momentos oportunos celebraciones m\u00e1s adaptadas a ellos, porque \u00abla catequesis (y la misma educaci\u00f3n permanente) se intelectualiza si no cobra vida en la pr\u00e1ctica sacramental\u00bb (CT 23).<\/p>\n<p>c) La dimensi\u00f3n comunitaria. Las comunidades parroquiales no suelen ofrecer espacios y relaciones c\u00e1lidas de amistad, oraci\u00f3n, compartir y fiesta, como los cristianos iniciados lo han encontrado en el camino catequ\u00e9tico-catecumenal. De ah\u00ed\u00ad que las comunidades cristianas deban ofrecer en su interior plataformas comunitarias que puedan servir de referencia, de acompa\u00f1amiento y de acogida para nuevos grupos en b\u00fasqueda de la fe. El estilo de vida y funcionamiento de estas comunidades no es algo definido y terminado, donde se incorporan calladamente los que vuelven; al contrario, \u00abestos se unen a un modo de existencia que tambi\u00e9n ellos contribuyen a definir\u00bb6.<\/p>\n<p>No obstante, para potenciar esta dimensi\u00f3n comunitaria, Juan Pablo II recalca la conveniencia de las peque\u00f1as comunidades eclesiales en el marco de las parroquias y no como un movimiento paralelo que absorba a sus propios miembros; estas \u00abpueden ser una ayuda notable en la formaci\u00f3n de los cristianos, pudiendo hacer m\u00e1s capilar e incisiva la conciencia y la experiencia de la comunidad y de la misi\u00f3n eclesial\u00bb (ChL 61; DGC 258c).<\/p>\n<p>d) La dimensi\u00f3n apost\u00f3lico-misionera. Dado que la misi\u00f3n pertenece a la esencia de la Iglesia (\u00abella existe para evangelizar\u00bb [EN 14]), \u00abdesign\u00f3 a doce para que estuvieran con \u00e9l y para enviarlos a predicar\u00bb (Mc 3,14), y reconociendo que la dimensi\u00f3n de la misi\u00f3n es hoy d\u00ed\u00ada, acaso, la dimensi\u00f3n menos trabajada en los procesos catequ\u00e9ticos, las comunidades deber\u00e1n pensar en esa laguna, presentando a los catequizandos ofertas que les ayuden, por una parte, a crecer en conciencia e ilusi\u00f3n misionera, y por otra, a canalizar su capacidad y deseo de compromiso (pedagog\u00ed\u00ada del compromiso). \u00abLa comunidad es misionera y la misi\u00f3n es para la comunidad\u00bb (ChL 32). El compromiso, la actividad, es quiz\u00e1s el apoyo de mayor enganche para que los adolescentes -ya j\u00f3venes confirmados- contin\u00faen suficientemente adheridos a la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>En este sentido, ser\u00ed\u00ada de desear y de esperar que los cristianos iniciados en la lectura de los acontecimientos desde claves cristianas pudieran desembocar en grupos de revisi\u00f3n de vida o movimientos apost\u00f3licos. \u00abEs muy propio de los seglares, repletos del Esp\u00ed\u00adritu Santo, convertirse en constante fermento para animar y ordenar los asuntos temporales seg\u00fan el evangelio de Cristo\u00bb (AG 15).<\/p>\n<p>En una palabra, todo catequizado debe encontrar en la comunidad la forma de desarrollar y crecer en todas las dimensiones de la fe en que han sido iniciados. Para \u00e9l es muy importante poder verificar en la comunidad lo que ha tratado de descubrir en el proceso catequ\u00e9tico. \u00abLa experiencia habla claramente del fallo de una catequesis que s\u00f3lo presenta la experiencia cristiana como deber\u00ed\u00ada ser, es decir, en abstracto, sin confrontaci\u00f3n visible y constatable con la realidad vivida por la comunidad\u00bb7. Es triste reconocer que esta convicci\u00f3n, tan l\u00f3gica pastoralmente, no se verifica en la mayor parte de las parroquias.<\/p>\n<p>III. Vac\u00ed\u00ado de la acci\u00f3n pastoral<br \/>\n1. DESCONCIERTO PASTORAL Y MAL ENTENDIDOS. Hemos recordado que muchos de los grupos de catequesis de j\u00f3venes y adultos, una vez terminado su proceso catequ\u00e9tico, han sufrido una gran desorientaci\u00f3n y, en algunos casos, una sensaci\u00f3n de abandono, dado que la mayor\u00ed\u00ada de las parroquias no cuentan con un proyecto pastoral donde se contempla la catequesis de adultos ni su salida hacia el futuro. Ante esto, y ante el deseo de no querer perder lo adquirido a lo largo del proceso catequ\u00e9tico, muchos grupos optan por seguir reuni\u00e9ndose comentando alg\u00fan libro, preparando la liturgia dominical con los textos b\u00ed\u00adblicos&#8230; Otros optan por transformarse en una peque\u00f1a comunidad cristiana, pero sin una perspectiva clara: hacia d\u00f3nde va, c\u00f3mo incorporar lo espec\u00ed\u00adfico del camino catequ\u00e9tico recorrido, cu\u00e1l es su diferencia con lo que hasta ahora han vivido en el proceso de catequesis iniciatoria&#8230; Este hecho afecta m\u00e1s claramente a aquellos miembros que se han visto obligados a ir a otra parroquia para realizar su proceso catequ\u00e9tico.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n puede provocar malentendidos en los responsables parroquiales, que llegan a pensar que el trabajo catequ\u00e9tico con adultos desangra a las parroquias, porque se lleva a sus mejores cristianos, o que, al final, desemboca en algo que la catequesis de adultos ha tratado siempre de evitar: que la catequesis promueva \u00abun movimiento comunitario paralelo, al margen de nuestras parroquias, sin contribuir a renovarlas, lo que supondr\u00ed\u00ada que la catequesis no ejerce su misi\u00f3n de incorporar a los cristianos a la comunidad\u00bb (CAd 54).<\/p>\n<p>2. PREVER DE FORMA CONCRETA \u00abEL DESPUES\u00bb. Por lo que respecta a los adolescentes-j\u00f3venes, es claramente constatable que, una vez terminada la catequesis iniciatoria de la confirmaci\u00f3n, muchos abandonan la comunidad cristiana, salvo en contados casos en que determinados j\u00f3venes contin\u00faan porque, detr\u00e1s de ellos, hay una comunidad de j\u00f3venes mayores que los ha acogido. Bastantes responsables parroquiales se preguntan: \u00bfqu\u00e9 aporta la catequesis a la vida parroquial, si todos los esfuerzos catequ\u00e9ticos, sobre todo con adolescentes, no se ven compensados con una posterior incorporaci\u00f3n activa a la vida de la comunidad? Se les puede responder interpelando su modelo de funcionamiento pastoral: hay que prever salidas, al catecumenado de confirmaci\u00f3n, por ejemplo, mediante grupos de fe en los que se realice la educaci\u00f3n permanente de la fe, se contrasten las acciones apost\u00f3licas llevadas a cabo en el entorno social, se celebre gozosamente la fe y as\u00ed\u00ad se colabore al crecimiento de la comunidad parroquial. Esto supondr\u00ed\u00ada una preparaci\u00f3n de animadores de estos grupos o de otras posibles salidas pastorales.<\/p>\n<p>La catequesis es s\u00f3lo una forma peculiar de educar la fe; no se le debe atribuir, ni ella debe apropiarse, m\u00e1s campos ni responsabilidades que los suyos propios (cf CC 59). \u00abNo es tarea espec\u00ed\u00adfica de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica el promocionar, crear y organizar la vida comunitaria de una Iglesia local\u00bb (CC 288). Pero el movimiento catequ\u00e9tico no puede abandonar a quienes, una vez iniciados, buscan apoyos comunitarios. Son varios los secretariados diocesanos de catequesis que, en labor de suplencia, han tratado de impulsar y coordinar ese movimiento comunitario plural de j\u00f3venes ya iniciados.<\/p>\n<p>Las actuales parroquias \u00bfpueden organizar una acci\u00f3n pastoral de cara a los iniciados en la fe? Este planteamiento de unas comunidades que siguen, acogen y planifican acciones para quienes terminan su iniciaci\u00f3n cristiana, o vuelven a la fe, est\u00e1 suponiendo unas aut\u00e9nticas comunidades propias para tiempos de misi\u00f3n, y la parroquia, instituci\u00f3n heredada de la cristiandad, dif\u00ed\u00adcilmente puede responder a esa exigencia comunitaria, a no ser que se transforme mucho m\u00e1s de lo que se ha transformado. En efecto, \u00abla comunidad cristiana es germen y matriz de iniciaci\u00f3n, cuando se sit\u00faa en estado de misi\u00f3n, y en continua referencia catecumenal\u00bb (C. Florist\u00e1n).<\/p>\n<p>\u00bfNo habr\u00e1 que tomar m\u00e1s en serio que las parroquias que quieran convocar a los adultos a grupos de catequesis han de contar con plataformas o cauces comunitarios adultos capaces de acompa\u00f1ar y acoger a los que realicen el camino catequ\u00e9tico? Ciertamente, cuando los grupos de catequesis de adultos empiezan en una parroquia, hay que iniciarlos lo mejor que se pueda, pero con la intenci\u00f3n de que, m\u00e1s adelante, la parroquia cuente con estas plataformas comunitarias que sean punto de referencia, de acogida y acompa\u00f1amiento para otros grupos catequ\u00e9ticos de adultos, de j\u00f3venes y hasta de ni\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00bfHabr\u00e1 que reconocer que aquellos lugares pastorales en que existen comunidades juveniles asentadas, sean parroquiales o de otro estilo (CVX, Fraternidades marianistas, franciscanas, Juventudes marianas, vicencianas, comunidades Adsis, neocatecumenales&#8230;), son los lugares m\u00e1s indicados desde donde se puede convocar a los adolescentes a la confirmaci\u00f3n? Ciertamente, para comenzar habr\u00e1 que hacerlo lo mejor que se pueda, para que en el futuro se den esas comunidades juveniles vivas. Otra cosa ser\u00e1n las relaciones que las comunidades no parroquiales han de promover y cultivar con la di\u00f3cesis y las estructuras de la Iglesia diocesana, con la ayuda de la misma di\u00f3cesis.<\/p>\n<p>IV. Agentes de la acci\u00f3n pastoral y principios pastorales<br \/>\nEl esquema todav\u00ed\u00ada utilizado para hablar de los agentes-responsables -\u00abla acci\u00f3n misionera es obra de todos; la acci\u00f3n catequ\u00e9tica es obra de los catequistas, y la acci\u00f3n pastoral pertenece a los pastores\u00bb- no responde ya a una actual concepci\u00f3n de la Iglesia evangelizadora. Las tres acciones implican a toda la comunidad cristiana, si bien los grados de responsabilidad en los cristianos pueden variar de unos a otros. No cabe responsabilizar \u00fanicamente a los p\u00e1rrocos o a los consejos pastorales parroquiales de la ausencia de una buena acci\u00f3n pastoral. Hay que reconocer que los mismos iniciados en la fe no muestran con frecuencia verdadero inter\u00e9s por poner en marcha o incorporarse a esas plataformas comunitarias: grupos de fe, escuelas b\u00ed\u00adblicas, grupos de revisi\u00f3n de vida, comunidades eclesiales de base&#8230; \u00bfSer\u00e1 que no ha sido acertada la catequesis de iniciaci\u00f3n en la fe? \u00bfO tendremos que invocar, una vez m\u00e1s, a nuestra debilidad, a nuestra condici\u00f3n de pecado: \u00abllevamos este tesoro en vasijas de barro\u00bb? (2Cor 4,7). A la hora de intentar poner en marcha la acci\u00f3n pastoral, parece obligado recordar tres principios pastorales:<br \/>\na) No hay catequesis sin comunidad. Los catequistas no transmiten lo que se les ocurre. Disponen del mandato de Jes\u00fas: \u00abEnse\u00f1\u00e1ndoles a guardar todo lo que yo os he mandado\u00bb (Mt 28,20). Esto Jes\u00fas se lo dice a los ap\u00f3stoles como Iglesia naciente. La comunidad cristiana es el origen de la catequesis. M\u00e1s a\u00fan, \u00abel \u00e1mbito normal de la catequesis es la comunidad\u00bb (MPD 13). M\u00e1s todav\u00ed\u00ada, \u00abla catequesis es una acci\u00f3n educativa que se realiza desde la responsabilidad de toda la comunidad, en un contexto o clima comunitario referencial, para que los que se catequizan se incorporen activamente a la vida de dicha comunidad\u00bb (CAd 126).<\/p>\n<p>b) No hay comunidad sin catequesis. Desde los comienzos de la Iglesia de Jes\u00fas observamos que la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica y la catequesis -la escucha de la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles (He 2,42)- eran uno de los pilares de la comunidad. Esta iba creciendo porque los que se bautizaban -tras haber escuchado y obedecido al evangelio (una vez iniciados) (cf He 2,37-40; 8,4-10)- se agregaban a la comunidad (He 2,41; 8,11-13). La comunidad se re\u00fane en torno a Jes\u00fas, y la meta de la catequesis es vincular a los catequizandos con Jes\u00fas (cf He 9,5-6).<br \/>\nc) Es incoherente una catequesis de iniciaci\u00f3n cristiana si no est\u00e1n proyectados, para despu\u00e9s, unos medios que den profundidad y madurez a dicha iniciaci\u00f3n: la catequesis o educaci\u00f3n permanente en la fe, \u00abelementos muy importantes de la acci\u00f3n pastoral (cf DGC 49, 51c, 69-72). Esto no indica que toda comunidad parroquial debe ser capaz de ofrecer todos los medios posibles para realizar una aut\u00e9ntica acci\u00f3n pastoral. Tanto las peque\u00f1as comunidades eclesiales de base y los grupos de fe, como los cursos teol\u00f3gico-b\u00ed\u00adblicos, las celebraciones especiales para iniciados etc., pueden -y en algunos casos deben- ser interparroquiales. Esto es m\u00e1s patente en la actual situaci\u00f3n pastoral, con una carencia fuerte de presb\u00ed\u00adteros que impulsen la acci\u00f3n pastoral. Los \u00e1mbitos pastorales supraparroquiales que comienzan a ser una realidad en muchas di\u00f3cesis, son un claro exponente de todo ello.<\/p>\n<p>Reconocemos al Esp\u00ed\u00adritu Santo, el Esp\u00ed\u00adritu de Dios, como el gran agente de la acci\u00f3n pastoral. Sin \u00e9l, Dios queda lejos, Cristo queda en el pasado, el evangelio es letra muerta, la Iglesia es simple organizaci\u00f3n, una dominaci\u00f3n la autoridad, una propaganda la misi\u00f3n, una evocaci\u00f3n m\u00e1gica el culto y una moral de esclavos el quehacer cristiano\u00bb8.<\/p>\n<p>NOTAS: 1. P. BERGER, Una gloria lejana, Herder, Barcelona 1994, 209. &#8211; 2.- K. RAHNER, Elementos de espiritualidad para la Iglesia de ma\u00f1ana. Stuttgart 1989; cf Schriften 14, 180. &#8211; 3. J. L. Ruiz DE LA PE\u00ed\u2018A, Crisis y apolog\u00ed\u00ada de la fe, Sal Terrae, Santander 1995, 338. &#8211; 4. J. MART\u00ed\u008dN VELASCO, La experiencia cristiana de Dios, Trotta, Madrid 1995, 68. &#8211; 5. COMISI\u00ed\u201cN NACIONAL FRANCESA DE CATEQUESIS, Catecumenado de adultos, Mensaje-ro, Bilbao 1996, 14. &#8211; 6 Cf Ib, 7. -7. E. ALBERICH, Catequesis y praxis eclesial, CCS, Madrid 1983, 194. -8. Congreso Evangelizaci\u00f3n y hombre de hoy, Edice, Madrid 1986, 174; cf EN 74-80.<\/p>\n<p>BIBL.: BOURGEOIS H., Los que vuelven a la fe, Mensajero, Bilbao 1995; GARITANO F., La catequesis de la comunidad cristiana y en la Iglesia local, Teolog\u00ed\u00ada y catequesis 4 (1983) 559-577; Una praxis pastoral que estimule la pertenencia a la comunidad cristiana, Teolog\u00ed\u00ada y catequesis 51 (1994) 85-101; GONZ\u00ed\u0081LEZ FAUS J. I., Nueva evangelizaci\u00f3n, nueva Iglesia, Cristianisme i justicia, Barcelona 1992, 14-26; MOVILLA S., Del catecumenado a la comunidad, San Pablo, Madrid 1982, 141-183; PAGOLA J. A., \u00bfC\u00f3mo renovar nuestras parroquias?, en Congreso: Parroquia evangelizadora, Edice, Madrid 1988, 3&#8242; ponencia, 133-181: SECRETARIADO DIOCESANO DE CATEQUESIS DE MADRID, De la cristiandad a la comunidad, San Pablo, Madrid 1978; XIII REUNI\u00ed\u201cN DE VICARIOS DE PASTORAL, Evangelizaci\u00f3n de la increencia. La renovaci\u00f3n de la acci\u00f3n pastoral, Publicaci\u00f3n ciclostilada, Madrid 1987, 58-66.<\/p>\n<p>F\u00e9lix Garitano Laskurain<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO. Introducci\u00f3n. 1. La realidad de lo pr\u00e1ctica pastoral. 2. La comunidad cristiana: La di\u00f3cesis. Lo parroquia. Otros \u00e1mbitos eclesiales. 3. La \u00abAcci\u00f3n pastoral-comunitaria\u00bb y las \u00abpastorales espec\u00ed\u00adficas\u00bb 4. Las pastorales espec\u00ed\u00adficas\u00bb La adversidad y el Esp\u00ed\u00adritu. 5. Objetivo, contenidos, destinatarios y agentes de la 3\u00c2\u00aa \u00abetapa\u00bb de la Evangelizaci\u00f3n: la &#8216;Acci\u00f3n pastoral-comunitaria\u00bb Conclusi\u00f3n. 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