{"id":15958,"date":"2016-02-05T10:21:14","date_gmt":"2016-02-05T15:21:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/accion-misionera\/"},"modified":"2016-02-05T10:21:14","modified_gmt":"2016-02-05T15:21:14","slug":"accion-misionera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/accion-misionera\/","title":{"rendered":"ACCION MISIONERA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1. La Acci\u00f3n Misionera. Naturaleza y formas. &#8211; 2. Modelos en la historia de la Iglesia. &#8211; 3. La expresi\u00f3n de la fe en nuestra sociedad. &#8211; 4. Un cristianismo m\u00e1s apost\u00f3lico. &#8211; 5. Proponer la fe como profec\u00ed\u00ada. &#8211; 6. Proponer la fe desde la compa\u00f1\u00ed\u00ada. &#8211; 7 Proponer la fe desde la memoria.- 8. Campos principales del anuncio. &#8211; 9. Conclusi\u00f3n y Bibliograf\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>1. La Acci\u00f3n Misionera. Naturaleza y formas. La Acci\u00f3n Misionera es la evangelizaci\u00f3n dirigida a los no creyentes y a los creyentes de religiosidad difusa, la preparaci\u00f3n de la fe (preparatio fidei). La trilog\u00ed\u00ada que asume y define el Directorio general para la catequesis de la Conferencia Episcopal espa\u00f1ola (DGC 47-49) distingue tres etapas de la Evangelizaci\u00f3n: la acci\u00f3n misionera, dirigida a los no creyentes, la acci\u00f3n catequ\u00e9tica, orientada a iniciar a la fe y a la vida cristiana y la acci\u00f3n pastoral, que es la evangelizaci\u00f3n que tiene por destinatarios a quienes son ya creyentes. El objetivo de la acci\u00f3n misionera (AM) es provocar en la persona una actitud de fe, de apertura al Evangelio, de b\u00fasqueda de Dios, admiraci\u00f3n hacia Jesucristo y disponibilidad inicial a su seguimiento. Forma parte de la acci\u00f3n misionera no s\u00f3lo aquella acci\u00f3n del cristiano y de la Iglesia que intencionalmente va dirigida a la conversi\u00f3n de la persona a Jesucristo, sino tambi\u00e9n toda expresi\u00f3n de la fe en la vida cotidiana y p\u00fablica que llega al mundo no creyente y que constituye la percepci\u00f3n que \u00e9ste hace de la fe y de su significado para \u00e9l. El contenido esencial del anuncio es el que bien recoge la Evangelii Nuntiandi: \u00abEn Jesucristo, Hijo de Dios, hecho hombre, muerto y resucitado, se ofrece la salvaci\u00f3n a todos los hombres como don de la gracia y de la misericordia de Dios\u00bb (EN 27).<\/p>\n<p>La AM de la Iglesia se expresa en m\u00faltiples formas y niveles. Destacamos el nivel interpersonal, el ambiental y el institucional-cultural.<\/p>\n<p>Primeramente, el nivel interpersonal. Es la AM practicada por el cristiano laico en la vida secular, es decir, en la familia, el trabajo y las relaciones cotidianas. Es el apostolado horizontal o capilar. J. Cardijn, fundador de la JOC, dec\u00ed\u00ada que el joven y la joven trabajadores son \u00aben su medio y entre sus compa\u00f1eros, el ap\u00f3stol primero e inmediato de Dios\u00bb. El tono apost\u00f3lico del cristiano actual es bajo. Por lo general hay una delegaci\u00f3n en las instancias pastorales de la responsabilidad misionera derivada del bautismo. El lugar principal de esta AM ha sido la familia. Hoy est\u00e1 en crisis la transmisi\u00f3n de la fe en este \u00e1mbito. En esta AM es decisivo el testimonio de vida evang\u00e9lico y el compromiso liberador. Uno y otro son anuncio de vida que es condici\u00f3n de credibilidad del anuncio de Jesucristo. Aun no es suficiente. Para que sea completo es preciso el anuncio expl\u00ed\u00adcito como bien afirma la Evangelii Nuntiandi.<\/p>\n<p>En segundo lugar, el nivel ambiental. Este tipo de AM es el desarrollado por comunidades parroquiales y asociaciones eclesiales diversas. La parroquia con su mismo estar f\u00ed\u00adsico es una presencia significativa. Las celebraciones de la vida, el matrimonio y la muerte son \u00e1mbitos de AM, unas veces mejor aprovechadas que otras. Las asociaciones laicales realizan actividades diversas: campa\u00f1as, actos abiertos, publicaci\u00f3n de revistas, comunicados p\u00fablicos&#8230;, con finalidad misionera. Entre \u00e9stas destaca el acompa\u00f1amiento al compromiso apost\u00f3lico de sus miembros, a trav\u00e9s de diferentes medios, como la animaci\u00f3n de grupos de acci\u00f3n o c\u00ed\u00adrculos de acompa\u00f1amiento. Hay organizaciones y movimientos eclesiales que desarrollan una actividad misionera en otros pa\u00ed\u00adses a\u00fan no evangelizados, para lo cual env\u00ed\u00adan personas.<\/p>\n<p>En este nivel hay que se\u00f1alar la importancia de la pre-catequesis. Es una oferta dirigida a ofrecer un primer anuncio reposado de la fe. Tambi\u00e9n podemos incluir en aquella los procesos intensivos de anuncio en un tiempo determinado, \u00abla misi\u00f3n\u00bb. Es un itinerario sistem\u00e1tico, no demasiado prolongado, en el que la persona se pone frente al kerigma de Jesucristo. La pre-catequesis es la puerta a la iniciaci\u00f3n cristiana, pretende a trav\u00e9s de una presentaci\u00f3n sint\u00e9tica de la fe, que la persona interesada en Cristo se adhiera de forma inicial a \u00e9l. Es una tarea promovida por la comunidad cristiana. Requiere el env\u00ed\u00ado eclesial de verdaderos testigos, pedagogos y acompa\u00f1antes de la fe. Normalmente se deber\u00e1 adaptar al punto de partida de los destinatarios.<\/p>\n<p>Finalmente el institucional y cultural. Es la AM desarrollada por la Iglesia instituci\u00f3n y sus instituciones. Destacan el papado, el episcopado, sus gestos, documentos y pronunciamientos. Su presencia p\u00fablica es especialmente determinante en la formaci\u00f3n de la imagen que la opini\u00f3n p\u00fablica y la cultura dominante se hace de Jesucristo y de la buena noticia. En este nivel es particularmente importante la mediaci\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n social. Las asociaciones de Iglesia como C\u00e1ritas o Manos Unidas son tambi\u00e9n formas de expresi\u00f3n social cristiana. Los medios de comunicaci\u00f3n de la Iglesia, as\u00ed\u00ad como la producci\u00f3n editorial, musical, art\u00ed\u00adstica incluso arquitect\u00f3nica son formas privilegiados de expresi\u00f3n de la fe y de anuncio de Jesucristo. Incluso personalidades de la pol\u00ed\u00adtica, la econom\u00ed\u00ada, o la cultura de reconocida identidad cristiana representan formas de anuncio misionero de indudable valor.<\/p>\n<p>2. Modelos en la historia de la Iglesia. La acci\u00f3n misionera no se ha concebido de igual forma en la historia de la Iglesia desde el discurso de Pedro en Pentecost\u00e9s. Hay diferentes modelos (Cfr. S. DIANICH, Iglesia en misi\u00f3n, Salamanca, 1988).<\/p>\n<p>La misi\u00f3n realizada. Es un modelo que atraviesa toda la historia del cristianismo hasta el siglo XX. La misi\u00f3n ha sido ya realizada. Se comienza a dar en los tiempos apost\u00f3licos. La misi\u00f3n que aparece en el Nuevo Testamento desde Jerusal\u00e9n a Roma, pasando por Antioqu\u00ed\u00ada y Siria, se vislumbra ya realizada y ya universal en la medida en que el evangelio va alcanzando los diferentes pueblos y regiones. Es vivida con una fuerte conciencia escatol\u00f3gica. Los tiempos \u00faltimos se han cumplido y el plazo para la segunda venida de Cristo se anticipa breve. Posteriormente este modelo se asienta. Una vez que las Iglesias han sido plantadas, para cuyo cuidado se eligen obispos, presb\u00ed\u00adteros y di\u00e1conos, deja de haber ap\u00f3stoles. Contin\u00faa en la medida en que se va generalizando en Europa la conversi\u00f3n de los reyes y de sus pueblos al cristianismo. Este modelo ha pervivido hasta este siglo en los pa\u00ed\u00adses llamados cat\u00f3licos. En este modelo la acci\u00f3n misionera se coloca al margen y no en el centro de la autoconciencia eclesial. La acci\u00f3n vertebradora es la acci\u00f3n pastoral que se dirige a los que se presupone que ya han acogido la fe. Esta se pone al servicio de la maduraci\u00f3n de la fe de los creyentes, a su santificaci\u00f3n por medio de los sacramentos, a la defensa de su fidelidad y a la promoci\u00f3n de la coherencia moral con la fe que profesan. La Iglesia es todo el pueblo, ya misionado. \u00bfEn qu\u00e9 consiste la misi\u00f3n? \u00bfEn qu\u00e9 consiste el anuncio? Pues en las \u00abmisiones extranjeras\u00bb, en el anuncio a los pueblos no cristianos. No hay lugar para la misi\u00f3n en el interior de la propia sociedad. Con ello lo que se presenta como problema es el destino eterno de los que mueren sin bautizar (Sto. Tom\u00e1s), el de los herejes, que han de ser f\u00ed\u00adsicamente eliminados, porque amenazan la fe del pueblo y el del Islam, como anomal\u00ed\u00ada infiel que ha de ser combatida. Tampoco hay espacio para el compromiso socio-pol\u00ed\u00adtico. Si el pueblo est\u00e1 ya cristianizado, no hay necesidad de transformaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n preterida El contexto en que nace este modelo de misi\u00f3n es la persecuci\u00f3n de los cristianos por el Imperio romano. La Iglesia joven choca contra el muro hostil de todo un Imperio. Esto le llevar\u00e1 a hacer del martirio su anuncio. El testimonio de la fe en un mundo que la env\u00ed\u00ada a la muerte es la aceptaci\u00f3n de la propia muerte en nombre de Cristo, quien tambi\u00e9n fue crucificado. El mundo, la historia, la vida terrena&#8230;, son despreciados por el radicalismo escatol\u00f3gico de la experiencia martirial. Propiamente esta experiencia clausura la misi\u00f3n, por eso es misi\u00f3n preterida: el mundo y la historia son exclusivamente el lugar del martirio y de la cruz, no pueden ser por ello espacio de di\u00e1logo y misi\u00f3n. La Iglesia es fiel al anuncio de su Se\u00f1or en la dial\u00e9ctica con el mundo. Este modelo una vez que cesan las persecuciones se va transfiriendo al terreno de la ascesis. Es la irrupci\u00f3n del monaquismo. Salir al desierto para vivir en la renuncia a lo mundano. La b\u00fasqueda y la vivencia de la cruz se buscan en el no al compromiso conformista con el mundo. La renuncia al sexo, a los bienes, a la mujer\/al hombre, al placer, a uno mismo, a las cosas mundanas es anuncio del Se\u00f1or. El mundo es lo antievang\u00e9lico y lo transitorio y contingente, es lo menos importante. Lo verdaderamente importante son las cosas eternas, las cosas de Dios. \u00bfNo representa este modelo una cancelaci\u00f3n de la misi\u00f3n?<br \/>\nLa misi\u00f3n escondida. Es un modelo de misi\u00f3n tambi\u00e9n y diversamente extendido a lo largo de la historia. Las relaciones entre el mundo y la historia con la Iglesia son de car\u00e1cter \u00abescondido\u00bb, espiritual. Sirve desde una eficacia mist\u00e9rica. Su misi\u00f3n es escondida. Este modelo subraya la intimidad de las relaciones de la Iglesia con Dios, y en particular con el Cristo muerto y resucitado. La eficacia del servicio de la Iglesia se conf\u00ed\u00ada sobre todo a la oraci\u00f3n, a la contemplaci\u00f3n, al sufrimiento, al martirio, a la pobreza, al ocultamiento. Algunas concreciones de \u00e9l. La teolog\u00ed\u00ada lunar de los Padres. Cristo ejerce una influencia en la historia al modo de la luna, de los astros en las cosechas, en las mareas, en los caracteres de las personas&#8230; Implica un repliegue en la concentraci\u00f3n de su misterio. Este modelo se despliega en la Edad Media en la Iglesia oriental. La eclesiolog\u00ed\u00ada se centra en la eucarist\u00ed\u00ada. Cuando y donde se celebra la eucarist\u00ed\u00ada se realiza una misteriosa irrupci\u00f3n de la Iglesia en el mundo. La estructura de la Iglesia se organiza en torno a la liturgia. Su funci\u00f3n es ic\u00f3nica. La relaci\u00f3n con el imperio bizantino le delega a \u00e9l la misi\u00f3n hist\u00f3rico-pol\u00ed\u00adtica. Otras realizaciones son la literatura espiritual del XIX y comienzos del XX que habla de la herej\u00ed\u00ada de la acci\u00f3n. El cura de Ars que convierte su parroquia mediante la penitencia y la oraci\u00f3n. Tambi\u00e9n Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas, que desde su vida claustral, es declarada patrona de las misiones. Este modelo subraya que la eficacia de la misi\u00f3n brota del misterio de las relaciones \u00ed\u00adntimas y escondidas de la Iglesia con Dios. Este modelo tambi\u00e9n acontece en la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, en su lectura del martirio, como eficacia escondida. Cuando la madre de dos catequistas asesinados, la se\u00f1ora Erlinda, colombiana, dice: \u00abEste es un caso muy doloroso para nosotros. Pero mis hijos no murieron, ellos siguen vivos en el coraz\u00f3n del pueblo y su sangre le da vitalidad a la comunidad, ellos cumplieron la voluntad de Dios\u00bb (G. GUTIERREZ, Beber en su propio pozo, Salamanca 1984, 149, en nota).<\/p>\n<p>La misi\u00f3n contra gentes. La misi\u00f3n contra gentes es un modelo conocido. La guerra civil espa\u00f1ola es un buen exponente. Este modelo considera al otro, al mundo, a las gentes como enemigo a combatir en nombre de Cristo. La esperanza del Pueblo de Dios, m\u00e1s que un esperar con otros es una esperanza contra los otros.Tiene sus antecedentes en la experiencia de Israel. Sus relaciones con los pueblos del entorno son tensas, dram\u00e1ticas, a vida o muerte. La guerra de Israel es la guerra de Yahv\u00e9. Etapa de misi\u00f3n contra gentes ha sido la de las Cruzadas de la Edad Media, contra los sarracenos. \u00abEn la muerte del pagano se glor\u00ed\u00ada el cristiano, porque Cristo es glorificado. En la muerte del cristiano se demuestra cu\u00e1nta magnanimidad ha tenido el rey que ha alistado al caballero\u00bb (S. Bernardo). Debajo de esto no s\u00f3lo hab\u00ed\u00ada mentalidad de la \u00e9poca sino incapacidad de la Iglesia para aceptar -desde una situaci\u00f3n de societas christiana- la no Iglesia, la alteridad religiosa y pol\u00ed\u00adtica, que el mundo puede ser diferente, independiente, y concretamente que los estados estaban legitimados sin necesidad de tutela eclesi\u00e1stica alguna. Observemos que este modelo se reproduce en la beligerante reacci\u00f3n que la Iglesia tiene ante la Ilustraci\u00f3n. Gregorio XVI en la Mirad Vos denuncia como absurda y err\u00f3nea opini\u00f3n, por no decir locura, esa de reconocer y garantizar a todos la libertad de conciencia. Este modelo ha durado hasta el concilio Vaticano II. Todav\u00ed\u00ada en 1925 P\u00ed\u00ado IX instituy\u00f3 la fiesta de Cristo Rey como una llamada a la uni\u00f3n de todas las fuerzas de la Iglesia para combatir el laicismo, \u00abla peste de nuestra \u00e9poca\u00bb (Quas primas). Algunos nuevos movimientos eclesiales de corte neointegrista tambi\u00e9n participan en este modelo contra gentes.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n ad gentes. La misi\u00f3n a los gentiles o paganos es un modelo que tiene sus precedentes en la predicaci\u00f3n y conversi\u00f3n de los pueblos sajones en el siglo VI, v\u00ed\u00ada conversi\u00f3n del rey y la corte, y en algunas pr\u00e1cticas menores pero significativas como las de los franciscanos. Su realizaci\u00f3n eminente se sit\u00faa en dos \u00e9pocas: la del descubrimiento del Nuevo Mundo y la de la expansi\u00f3n colonial del siglo XIX.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n ad gentes es un modelo de gran relevancia teol\u00f3gica y pr\u00e1ctica. Tiene dos acentos. El de la evangelizaci\u00f3n de los individuos y el de la evangelizaci\u00f3n de los pueblos. El primero busca preferentemente la conversi\u00f3n de la persona y la salvaci\u00f3n de su alma. El segundo pretende que el conjunto de un pueblo o de una naci\u00f3n se convierta al catolicismo. Es lo que se ha llamado las \u00abmisiones extranjeras\u00bb. Una actualizaci\u00f3n en vigor de este modelo es la de la plantatio ecclesiae, la plantaci\u00f3n de la Iglesia, es decir, la creaci\u00f3n de una Iglesia local, enraizada en la cultura, en el pueblo, con laicado y clero ind\u00ed\u00adgena y responsable de la Iglesia en el lugar. Este concepto de misi\u00f3n en realidad concibe la misi\u00f3n como una tarea provisional de la Iglesia, hasta que se haya producido la plantaci\u00f3n de esas Iglesias. Una vez realizada, concluye la misi\u00f3n. Con lo que la misi\u00f3n es un cap\u00ed\u00adtulo opcional de la eclesiolog\u00ed\u00ada. Por otro lado, presupone una cierta connatualidad de los pueblos con la religi\u00f3n, sea la cristiana u otra. No se pregunta por la existencia de \u00e1mbitos de evangelizaci\u00f3n dentro de un mismo pueblo, ni se plantea el problema de la secularizaci\u00f3n en pueblos cuya Iglesia ha sido plantata hace tiempo. Este modelo ha aportado toda la reflexi\u00f3n sobre la inculturaci\u00f3n de la fe. \u00bfQu\u00e9 es lo nuclear de la fe? \u00bfQu\u00e9 puede y debe ser recreado desde la diversidad cultural? Asimismo ha provocado la pregunta por cuando una adaptaci\u00f3n del Evangelio no era sino una secularizaci\u00f3n de la identidad cristiana.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica. Este modelo parte de las insuficiencias del anterior. Tiene un excepcional momento insight en 1943, con la famosa France, pays de mission?, de H. Godin e Y. Daniel. Se preguntaba si el lugar de la misi\u00f3n era all\u00ed\u00ad o si tambi\u00e9n en la misma Francia, en algunos ambientes, sobre todo en los obreros, no era tal la descristianizaci\u00f3n que requer\u00ed\u00ada una verdadera acci\u00f3n misional. Este planteamiento introdujo en la problem\u00e1tica de la misi\u00f3n la cuesti\u00f3n de la conflictividad social y de la posici\u00f3n pol\u00ed\u00adtica de la Iglesia y por otro lado hizo de la misi\u00f3n no una tarea accidental para el caso de un pa\u00ed\u00ads no cristiano cuanto un dinamismo que acompa\u00f1a siempre a la Iglesia, en cualquier ambiente, poni\u00e9ndola en crisis y provoc\u00e1ndola desde dentro. El t\u00e9rmino que polariza este modelo de misi\u00f3n, la hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica, es el Reino. La misi\u00f3n es el acontecimiento del Reino, la tarea entre el ya s\u00ed\u00ad y el todav\u00ed\u00ada no. La historia humana y pol\u00ed\u00adtica forma parte de la \u00fanica historia de la salvaci\u00f3n. La Iglesia se coloca al servicio del Reino, de la animaci\u00f3n evang\u00e9lica de la realidad.<\/p>\n<p>En este concepto de misi\u00f3n es en el que cobra relieve y entidad el laicado y su papel misionero en las realidades temporales. Asimismo ocupan un papel central en \u00e9l las cuestiones de la paz, de la justicia, de la promoci\u00f3n humana, de la liberaci\u00f3n, de los pobres. La democracia cristiana, como modelo de acci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica de los cristianos es un producto del mismo. Tambi\u00e9n la Teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica de Metz y la Teolog\u00ed\u00ada de la Liberaci\u00f3n. Este modelo va a ir presentando a la Iglesia una serie de problem\u00e1ticas teol\u00f3gicas de gran calado: lo natural y lo sobrenatural, fin \u00faltimo y fin terreno, escatolog\u00ed\u00ada e historia, reino de Dios y reino del hombre, car\u00e1cter absoluto de la verdad y contingencia de la historia, unidad de la fe y pluralidad de la experiencia, autoridad de la Iglesia y libertad de los cristianos. La Gaudium et Spes (CVII) y la Evangelii Nuntiandi (Pablo VI, 1975) son el impulso y la reflexi\u00f3n madura de este modelo de misi\u00f3n.<\/p>\n<p>3. La expresi\u00f3n de la fe en nuestra sociedad. La AM entra\u00f1a hoy diversas dificultades. La religi\u00f3n esta inmersa en un proceso de transformaci\u00f3n. Por un lado hay indiferencia hacia lo religioso, es la actitud de un tercio de la poblaci\u00f3n espa\u00f1ola. Por otro, persiste el catolicismo. Un tercio presenta una pr\u00e1ctica m\u00e1s o menos frecuente. Pero por otro emerge lentamente pero con fuerza un nuevo \u00e1mbito, el de la religiosidad difusa. En esta situaci\u00f3n la experiencia del Dios de los Evangelios no es un dato admitido y universalmente aceptado.<\/p>\n<p>El pluralismo socio-cultural y religioso ha cuestionado el supuesto cultural del Dios cristiano. Es algo que se da en todas las esferas de la vida social, laboral y familiar. Hay creyentes y no creyentes de todos los grados y tipos. La vida secular del cristiano se desarrolla en espacios plurales y, en la mayor\u00ed\u00ada de las veces, se encuentra en minor\u00ed\u00ada. El Dios de Jes\u00fas ha perdido realidad social. Cada vez es m\u00e1s marginal en las visiones del mundo dominantes. Y eso conduce a los creyentes a una situaci\u00f3n de minor\u00ed\u00ada cognitiva. En esta situaci\u00f3n \u00bfc\u00f3mo nombrar al Dios de Jesucristo si para la cultura no existe, le es insignificante, desconocido, inc\u00f3modo o sospechoso?<br \/>\nSon muy excepcionales los momentos en los que el creyente expresa su fe en la vida cotidiana, en el trato corriente. En realidad esta expresi\u00f3n se reduce al \u00e1mbito familiar, a la parroquia y a los sacramentos, a las fiestas populares tradicionales y a los peque\u00f1os grupos cristianos. La vida cotidiana, el tiempo libre, el \u00e1mbito del trabajo, otras esferas de vida p\u00fablica, la pol\u00ed\u00adtica e incluso el campo moral no son considerados por la gente como espacios donde se expresa o donde se espera que deba mostrarse el cristianismo. En la sociedad de hoy no se considera que haya unos rasgos determinados por los que se reconozca f\u00e1cilmente a los creyentes en la vida cotidiana. Es m\u00e1s, parece que los propios creyentes no se interesan por poseer dichos rasgos. Desde el \u00e1mbito cristiano, nos encontramos ante una fe sin pretensi\u00f3n de identidad p\u00fablica.<\/p>\n<p>Por otro lado, nos encontramos con una sociedad de tolerancia limitada respecto a la expresi\u00f3n de la fe. Hay fuertes reticencias ante una visibilidad del cristianismo m\u00e1s all\u00e1 del folklore, la tradici\u00f3n y el culto. Lo que traspase esos l\u00ed\u00admites es percibido como rareza o como injerencia. Lo que se salga de ah\u00ed\u00ad se considera comportamiento propio de secta o pretende invadir terrenos que no le corresponden. Es m\u00e1s, si la fe desciende a la vida cotidiana parece que esto no ocurre de modo espont\u00e1neo, sino intencionado, como para dar lecciones. Todo ello no quita para que a la sociedad le importe saber si uno es creyente. Es algo que define la intimidad de la persona. Y eso no es irrelevante. Ahora bien, parece que hay un c\u00f3digo impl\u00ed\u00adcito de conducta por el que manifestarse cristiano no es lo primero que uno debe decir, ni lo primero que uno debe preguntar. De hecho se considera de mal gusto mostrar demasiado a las claras la identidad cristiana.<\/p>\n<p>No obstante hay tres \u00e1mbitos de tolerancia a la expresi\u00f3n p\u00fablica de lo religioso: a) El deportivo. No es extra\u00f1o el recurso al lenguaje religioso para decir lo inesperado, lo inexplicable o lo insuperable de una gesta deportiva. b) El del \u00abfamoseo\u00bb. Hablar de experiencia religiosa, manifestarse p\u00fablicamente religioso o cat\u00f3lico tiene algo de chocante, de est\u00e9tica contracultural&#8230;, por tanto, da que hablar. c) Y el de los comportamientos \u00e9ticos heroicos. Se ha constatado en el caso de cat\u00e1strofes humanitarias. La presencia de lo religioso en los l\u00ed\u00admites del sufrimiento, hasta el l\u00ed\u00admite del riesgo de la propia vida, es digna de respeto y de admiraci\u00f3n. A esos se les permite expresar a Dios, pero a decir verdad como algo de otro mundo, o de otros tiempos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s hay que recoger con fuerza algo que es un acicate para la AM. Las encuestas sociol\u00f3gicas sobre el cambio socio-cultural en Europa detectan como dato significativo la emergencia de personas religiosas con necesidad de sentido y b\u00fasqueda de espiritualidad, en un sentido amplio. Ahora bien, muchas de estas personas no perciben en la Iglesia la posible respuesta para la satisfacci\u00f3n de tales necesidades.<\/p>\n<p>4. Un cristianismo m\u00e1s apost\u00f3lico. La AM del cristiano laico s\u00f3lo puede brotar con autenticidad y con credibilidad de la propia vida. Para ello se han de dar cuatro condiciones previas: un estilo de vida con identidad cristiana, cuidar la vida interior de fe, repensar hoy la experiencia cristiana de Dios y expresar la fe con naturalidad en la vida cotidiana.<\/p>\n<p>Un estilo de vida con identidad cristiana. En la ra\u00ed\u00adz de la escasez de anuncio misionero subyace precisamente un problema de vivencia religiosa de lo profano. Es decir, hay falta de identidad cristiana vivida. Una identidad vivida no puede menos que mostrarse en la vida cotidiana y social. \u00bfQu\u00e9 es un cat\u00f3lico? \u00bfQu\u00e9 hace un cat\u00f3lico? Ha de crearse una realidad y una imagen social de identidad cristiana que vaya m\u00e1s all\u00e1 de una persona que cree en Dios y va a misa. Sin diferencias en el estilo de vida cotidiano no hay anuncio posible, no hay anuncio cre\u00ed\u00adble. Los soci\u00f3logos constatan que est\u00e1 comenzando a proyectarse en la sociedad una identidad cristiana espec\u00ed\u00adfica de una minor\u00ed\u00ada cat\u00f3lica activa, m\u00e1s minor\u00ed\u00ada, que activa. Los rasgos que tal identidad presenta son: en primer lugar, la mayor participaci\u00f3n comunitaria en organizaciones de solidaridad y derechos humanos; el segundo rasgo lo constituye la valoraci\u00f3n de la oraci\u00f3n y la referencia a Dios para la propia vida y para la educaci\u00f3n de los hijos; el tercer rasgo apunta hacia una experiencia m\u00e1s valorada e integrada de vida familiar y en cuarto lugar, el valor de la vida humana, contra la violencia junto a una menor permisividad al aborto.<\/p>\n<p>El testimonio de vida es el comienzo del anuncio y la condici\u00f3n de credibilidad del mismo. Como dice la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica de Juan Pablo II sobre los laicos: Christifideles laici, los laicos y las laicas podr\u00e1n evangelizar en la medida en que \u00absaben superar en ellos mismos la fractura entre el evangelio y la vida, recomponiendo en su vida familiar cotidiana, en el trabajo y en la sociedad esa unidad de vida que en el evangelio encuentra inspiraci\u00f3n y fuerza para realizarse en plenitud\u00bb (n. 34).<\/p>\n<p>Cuidar la vida interior de fe. S\u00f3lo se puede comunicar aquella fe que se posee. S\u00f3lo quien vive la Salvaci\u00f3n del Se\u00f1or, puede desear esa vida a los dem\u00e1s. El cristianismo mayoritario ha vivido m\u00e1s desde la moral y desde la teolog\u00ed\u00ada que desde la espiritualidad. No en vano es hijo de una cultura moderna que ha primado la acci\u00f3n y la raz\u00f3n. Ahora bien, de esta manera, el organismo vivo de la fe se va vaciando, se queda agostado, sin agua. Un organismo sin una experiencia religiosa cuidada se acartona. La cultura plural y secular exige hoy al creyente no vivir la fe de o\u00ed\u00addas sino creer porque \u00e9l mismo, en primera persona, ha visto y o\u00ed\u00addo. Es preciso cuidar el encuentro con el Se\u00f1or en el silencio, en el lenguaje de los sentimientos, del consuelo y de la gratitud, en la escucha y en la sinceridad de la adoraci\u00f3n y de la desnudez. Hay que crear espacios de vida interior de fe. Un cristiano ha de reservar un rato reposado de oraci\u00f3n diaria. Es aconsejable uno o dos retiros de oraci\u00f3n a lo largo del curso. Es conveniente cada dos o tres a\u00f1os, una semana o cinco d\u00ed\u00adas de ejercicios espirituales. En esta oraci\u00f3n es muy importante el encuentro con la tradici\u00f3n de la que somos hijos. El evangelio, los salmos&#8230;, el conjunto de la Biblia, han de sernos familiar.<\/p>\n<p>Repensar hoy la experiencia cristiana de Dios. Hay un lenguaje sobre Dios propio de otros tiempos que ya no sirve en nuestra cultura. Un ejemplo del propio Papa Juan Pablo II. Dec\u00ed\u00ada que no se puede pensar en el cielo, en el infierno&#8230;, como lugares f\u00ed\u00adsicos. Y sin embargo esto ha formado parte de la creencia cristiana durante siglos y siglos. Otro dato: hasta ahora siempre nos hemos imaginado a Dios como var\u00f3n. Sin embargo, el papa dijo: \u00abDios&#8230; es tambi\u00e9n madre\u00bb. Cuando el mismo supuesto de Dios est\u00e1 confrontado en la cultura europea, la experiencia cristiana de Dios es insegura y quebradiza. En tal situaci\u00f3n el anuncio es necesariamente apagado. \u00bfQui\u00e9n es ese Dios al que queremos evocar, convocar y provocar en nuestros contempor\u00e1neos? Hoy es preciso recrear un lenguaje religioso capaz de ser comunicado y comprendido en la nueva cultura. Se impone la necesidad de tomar conciencia de nuevo sobre el ser y el significado de Dios, sobre el ser y el significado de la fe, desde el inicio del tercer milenio. No s\u00f3lo como temas de especialistas sino como b\u00fasqueda del com\u00fan de los cristianos. Dando tiempo a la comunicaci\u00f3n de estas b\u00fasquedas, a hablar de aquello que da sentido al vivir y al morir. Sin miedo a que se caigan esquemas, sin miedo a quedarnos con pocas cosas. Con af\u00e1n de verdad y de autenticidad. En una relaci\u00f3n de b\u00fasqueda y no de posesi\u00f3n. Sosteniendo las preguntas cuando no tienen respuestas f\u00e1ciles. Sin ahorrarnos la incertidumbre de un Dios que a fin de cuentas no deja de ser un misterio para la contingencia de la existencia humana. Ha de hablarse en los grupos y comunidades cristianas de Dios, de la propia experiencia de Dios, de la naturaleza de la creencia cristiana, de sus implicaciones en la vida. Tambi\u00e9n en los ambientes plurales de vida. Y estudiar teolog\u00ed\u00ada, a diversos niveles. Precisamente teolog\u00ed\u00ada es pensar sobre Dios, (\u00abTheoslogos\u00bb). La situaci\u00f3n de misi\u00f3n del cristianismo pide un centramiento nuevo en la cuesti\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>Expresar la fe en la vida cotidiana. Ha de pretenderse una expresi\u00f3n natural del lenguaje y la experiencia religiosa en la sociedad, en la plaza p\u00fablica. Ha de normalizarse esta expresi\u00f3n de fe, sin represi\u00f3n, ni exterior, ni interior. Y eso \u00bfen qu\u00e9 consiste? He aqu\u00ed\u00ad algunos ejemplos indicativos: la oraci\u00f3n antes de comer, signos religiosos ambientadores en nuestras casas y en los lugares de trabajo, la visita a una iglesia para orar unos minutos; asimismo en la vida cotidiana: testimonio creyente en \u00e1mbitos pol\u00ed\u00adticos, de medios de comunicaci\u00f3n, culturales, dichos conocidos como: \u00c2\u00a1Dios m\u00ed\u00ado!, \u00c2\u00a1conf\u00ed\u00ada en Dios!; ante situaciones que se dan en la vida: referencia expresa al evangelio ante determinadas decisiones que contrastan con lo que hace la mayor\u00ed\u00ada, hablar de mi grupo o de mi parroquia o de actividades que hago con ellos en el ambiente de trabajo, de amigos, de familia&#8230;, manifestar una objeci\u00f3n radical a un planteamiento en el grupo de militancia, en la familia o en el ambiente de trabajo por razones de fe, por ejemplo, aborto o no trabajar horas extraordinarias, la oraci\u00f3n y espacios de recogimiento en vacaciones, manifestarte cristiano y ser polo de contraste en las discusiones sobre ciertos temas en distintos c\u00ed\u00adrculos de relaciones: en el trabajo, en el centro escolar&#8230; celebrar la Pascua d&#038; Resurrecci\u00f3n bien no yendo de vacaciones o, en su caso, en el lugar de vacaciones&#8230;<\/p>\n<p>Las Cartas apost\u00f3licas son un testimonio de c\u00f3mo vivir y anunciar la Buena noticia. Destaca en los primeros ap\u00f3stoles la autenticidad, creen lo que anuncian. \u00abNo vamos como muchos, traficando con la palabra de Dios, sino que hablamos con sinceridad, como de parte de Dios, delante de Dios, y como miembros de Cristo\u00bb (2 Cor 2,17). Aman a qui\u00e9nes dirigen el anuncio: \u00abTal afecto os ten\u00ed\u00adamos, que est\u00e1bamos dispuestos a daros, no s\u00f3lo la buena noticia de Dios, sino nuestra vida: tanto os quer\u00ed\u00adamos\u00bb (1 Tes 2,8). Lo viven con fervor religioso: \u00abNinguno vive para s\u00ed\u00ad, ninguno muere para s\u00ed\u00ad. Si vivimos, vivimos para el Se\u00f1or; si morimos para el Se\u00f1or; en la vida y en la muerte somos del Se\u00f1or\u00bb (Rom 14,7-8). Mostraban valent\u00ed\u00ada ante el ambiente: \u00abNo te averg\u00fcences de dar testimonio de Dios&#8230; antes con la fuerza de Dios comparte los sufrimientos por la buena noticia\u00bb (2 Tim 1,8), \u00abDespu\u00e9s de sufrir malos tratos en Filipos, como sab\u00e9is, nuestro Dios nos dio valent\u00ed\u00ada para exponeros la buena noticia de Dios entre fuerte oposici\u00f3n\u00bb (1 Tes 2,2). Eran humildes en el ofrecimiento del anuncio y en sus frutos: \u00abNo tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy\u00bb dijo Pedro (Hch 3,6). \u00abYo plant\u00e9, Apolo reg\u00f3 pero era Dios quien hac\u00ed\u00ada crecer. As\u00ed\u00ad que ni el que planta cuenta ni el que riega, sino Dios que hace crecer&#8230; Somos colaboradores de Dios\u00bb (1 Cor 6-7.9). Eran conscientes de su debilidad y de que la fuerza les ven\u00ed\u00ada de lo alto: \u00abese tesoro que llevamos en vasijas de barro, para que se vea que su fuerza superior procede de Dios y no de nosotros\u00bb (2 Cor 4,7). \u00abA trav\u00e9s de predicaci\u00f3n defectuosa Dios extiende su salvaci\u00f3n\u00bb (1 Cor 1,21). Lo viv\u00ed\u00adan con gratitud por la tarea recibida: \u00abDoy gracias a Cristo Jes\u00fas Se\u00f1or nuestro, el cual, siendo yo antes blasfemo y perseguidor e insolente, me fortaleci\u00f3, se fi\u00f3 de m\u00ed\u00ad y me tom\u00f3 a su servicio\u00bb (1 Tim 1,12).<\/p>\n<p>5. Proponer la fe como profec\u00ed\u00ada. El Jes\u00fas de la historia, el crucificado, ha resucitado, es el Se\u00f1or, el Hijo de Dios. Este es el centro de la confesi\u00f3n cristiana. \u00bfC\u00f3mo proponer hoy este anuncio? En los puntos siguientes se caracteriza la propuesta de la fe bajo tres ep\u00ed\u00adgrafes: la fe como profec\u00ed\u00ada, la fe desde la compa\u00f1\u00ed\u00ada, la fe como memoria. El anuncio de \u00abJes\u00fas, el Se\u00f1or\u00bb no puede entenderse sino en medio de los movimientos y las tradiciones de Esperanza que recorren la historia de la humanidad. Es una Buena noticia, una esperanza que ya ha empezado a cumplirse. \u00abAlgo est\u00e1 naciendo \u00bfno lo not\u00e1is?\u00bb (Is. 43, 19). El anuncio de Jes\u00fas se caracteriza porque quiso mostrar a sus contempor\u00e1neos la existencia de una realidad nueva. \u00abEl tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios est\u00e1 cerca\u00bb (Mc 1,15). Su anuncio pone nombre a algo nuevo que existe ya en medio del mundo: el Reino de Dios. Jes\u00fas anuncia algo que ya es presencia actuante, realidad eficaz, novedad eficaz: la liberaci\u00f3n de los pobres, de los oprimidos, de los ciegos&#8230; liberaci\u00f3n que viene de Dios. (Lc 4,18-21). Un anuncio que hoy no se formule como novedad, como esperanza, como oferta de amor, como liberaci\u00f3n de los pobres, como sentido, como perd\u00f3n y reconciliaci\u00f3n, como vida para las v\u00ed\u00adctimas, no es un estilo evang\u00e9licamente correcto de proclamar: \u00c2\u00a1Jes\u00fas es Se\u00f1or!<br \/>\nEl anuncio de Jesucristo tambi\u00e9n plantea confrontaci\u00f3n y dial\u00e9ctica con el mundo. El Dios que anuncia la fe cristiana no es una divinidad gen\u00e9rica. La centralidad del anuncio no est\u00e1 tampoco en la afirmaci\u00f3n de la trascendencia. Ni tan siquiera est\u00e1 en que un hombre sea Dios. No. El Dios de los cristianos choca con la cultura y con la religiosidad de los griegos y con la de los jud\u00ed\u00ados y con las de cualquier \u00e9poca, no porque no se crea que Dios existe, o porque no se crea que un hombre pueda ser Dios, sino porque no se quiere creer que un hombre de pueblo, un pobre, una v\u00ed\u00adctima, que no es ni rey, ni potentado&#8230;, sea Dios. Como dice J. I. Gonz\u00e1lez Faus, \u00abel Nuevo Testamento no se ha preocupado tanto de enunciar el hecho de la Trascendencia y divinidad de Jes\u00fas cuanto por declarar el contenido y el significado de esa divinidad\u00bb (La Humanidad Nueva, Santander 1984, 217). Dios es buena noticia, es liberador, es se\u00f1or desde el amor, desde los pobres, no desde el poder. Si nuestro anuncio quiere ser cristiano de verdad, en el centro de tal anuncio y ello de forma innegociable se halla que un crucificado es Dios, regnavit a ligno Deus. Esta es la dial\u00e9ctica b\u00e1sica del anuncio. Para unos, que buscan sabidur\u00ed\u00ada, la cruz es una locura, para los otros, que piden se\u00f1ales, la cruz es un esc\u00e1ndalo.<\/p>\n<p>Como dec\u00ed\u00ada Pablo, lo que nosotros anunciamos es un Mes\u00ed\u00adas crucificado, un Mes\u00ed\u00adas que es fuerza de Dios y sabidur\u00ed\u00ada de Dios (cf. 1 Cor 1, 22-25). El anuncio es denuncia de idolatr\u00ed\u00adas y de falsas divinizaciones. El anuncio es denuncia pues no hay manera de borrar esa terca y maldita costumbre de la Biblia de ponerse del lado de los pobres. El cristianismo vive en demasiada connivencia con la sociedad dominante y con sus valores, propios de una cultura de la satisfacci\u00f3n. El anuncio pone al cristianismo en conflicto con esta sociedad, c\u00f3mplice del abismo de la desigualdad.<\/p>\n<p>El anuncio de Jes\u00fas est\u00e1 especialmente dirigido a los pobres: \u00abObservad, hermanos, qui\u00e9nes hab\u00e9is sido llamados: no muchos sabios en lo humano, no muchos poderosos, no muchos nobles; antes bien, Dios ha elegido a los locos del mundo para humillar a los sabios, Dios ha elegido a los d\u00e9biles del mundo para humillar a los fuertes, a los plebeyos y despreciados del mundo ha elegido Dios, a los que nada son para anular a los que son algo\u00bb (1 Cor 1,26-29). Sin embargo muchas veces se olvida esto de dos formas. Por una parte, se prescinde con frecuencia de la dimensi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica y estructural de la convivencia humana. De hecho, no pocos anuncian a Cristo sin mediaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica y econ\u00f3mica alguna. Ahora bien, hay otra forma de olvido. Los pobres no s\u00f3lo tienen necesidad material. Tambi\u00e9n tienen necesidad espiritual. A menudo lo que la Iglesia ofrece a toxic\u00f3manos, enfermos de SIDA, v\u00ed\u00adctimas, presos, pobres, gitanos en precariedad&#8230;, es exclusivamente material. Es necesario, evidentemente pero \u00bfes suficiente? La Iglesia practica solidaridad con los pobres, pero \u00bfsabe compartir con ellos la fe y la esperanza en Jesucristo?<br \/>\nLa tradici\u00f3n prof\u00e9tica ha alertado siempre sobre la necesidad de descubrir en el mundo los signos de Dios. Hoy es preciso volver a mirar nuestra realidad para reconocer en ella los signos de los tiempos. Quiz\u00e1 hay poca demanda de fe en Jesucristo pero s\u00ed\u00ad hay rumores de \u00e1ngeles que la comunidad cristiana ha de saber reconocer, discernir y acompa\u00f1ar. He aqu\u00ed\u00ad un listado de ejemplos: la alienaci\u00f3n en el trabajo, la insatisfacci\u00f3n de fondo del consumismo, la experiencia de la fragmentaci\u00f3n personal, el anhelo de naturaleza y de armon\u00ed\u00ada con ella, la pregunta por la reparaci\u00f3n de vidas de personas comprometidas que han sido v\u00ed\u00adctimas, la necesidad de ra\u00ed\u00adces culturales, familiares&#8230;, el af\u00e1n de superaci\u00f3n ante los l\u00ed\u00admites, las demandas de sacralizaci\u00f3n de momentos importantes, la creencia de que hay algo, de que hay alguien, de que existe el bien y el mal, la experiencia de la precariedad laboral, socio-cultural, de salud, de v\u00ed\u00adnculos&#8230;, la decepci\u00f3n de fondo ante la pol\u00ed\u00adtica, las realizaciones humanas; la necesidad de autorrealizaci\u00f3n, el anhelo de motivos de esperanza y de dinamismo, los fracasos personales y los \u00e9xitos, las experiencias de plenitud, la soledad&#8230;<\/p>\n<p>6. Proponer la fe desde la compa\u00f1\u00ed\u00ada. Este anuncio: \u00abJes\u00fas es el Se\u00f1or\u00bb se ha presentado a lo largo de la historia de diferentes formas. Aunque S. Pablo invitaba apasionadamente al anuncio: \u00abinsiste a tiempo y a destiempo\u00bb (2 Tim. 4,2), hay que cuidar la pedagog\u00ed\u00ada del anuncio. Hay modos concretos de anuncio que, en lugar de lograr aceptaci\u00f3n y acogida, no provocan sino rechazo. En este punto, el del anuncio desde la compa\u00f1\u00ed\u00ada, ha de destacarse la necesidad de que la propuesta de Jes\u00fas est\u00e9 hecha desde el di\u00e1logo y desde la conciencia de que todos creyentes y no creyentes comparten un mismo peregrinar por el mundo.<\/p>\n<p>Ha de estar situado en una presencia ambiental, es decir, en la convivencialidad con aquellas personas a las que se quiere anunciar. Esto supone encarnaci\u00f3n en sus vidas, amor traducido en horas de vida compartida, en horas de compromiso hacia ellas, en horas de gratuidad con ellas. En la direcci\u00f3n de esta presencia ambiental son importantes los gestos que impliquen ruptura de nivel, la invitaci\u00f3n a actos, la difusi\u00f3n de materiales, revistas, art\u00ed\u00adculos, la realizaci\u00f3n de algunas acciones, las conversaciones profundas, la narraci\u00f3n de experiencias vividas. Es conveniente que sea una presencia contemplada y revisada en la eucarist\u00ed\u00ada parroquial y en los grupos.<\/p>\n<p>Anunciar desde el di\u00e1logo, al estilo socr\u00e1tico de la may\u00e9utica, el arte de la partera. La may\u00e9utica es el di\u00e1logo que intenta partir del otro, que en lugar de adoctrinar, interroga, que as\u00ed\u00ad va ayudando a la persona a ir sacando a la luz todas las riquezas, pensamientos, experiencias que lleva dentro. No podemos hacer anuncio de Jesucristo sin preguntar, sin partir de la persona concreta. El cristiano ha de hacer la pregunta religiosa, preguntar por Dios en sus vidas&#8230; Se trata de provocar en la persona la cuesti\u00f3n del sentido, de lo que espera, de lo que le angustia, de lo que verdaderamente le mueve por dentro. Si no emerge la necesidad de sentido y de liberaci\u00f3n, si no hay sed, \u00bfpara qu\u00e9 ofrecer agua?. No ha lugar al anuncio misionero si no hay actitud activa de b\u00fasqueda, de expectaci\u00f3n. O quiz\u00e1 mejor, el primer anuncio muchas veces habr\u00e1 de ser s\u00f3lo eso: pregunta, interrogaci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>Priorizar el anuncio a personas concretas. El anuncio hay que dirigirlo a personas en su individualidad, en su concreci\u00f3n. Hermosamente lo dice G. Rovirosa, fundador de la HOAC: \u00abNo te desvivas queriendo \u00absalvar al pueblo\u00bb. Eso no lo ha conseguido nunca nadie; pero puedes ser instrumento de Cristo para salvar a \u00abalgunas\u00bb personas, las cuales, cuando tengan tu esp\u00ed\u00adritu, podr\u00e1n salvar a otras, y as\u00ed\u00ad ir\u00e1 forj\u00e1ndose una cadena ilimitada. No actuamos por nuestra cuenta; ya lo sabes; es El quien nos pone los triunfos en la mano. Cuando en tu villa se\u00e1is cinco o seis militantes convencidos, todo lo dem\u00e1s se os dar\u00e1 por a\u00f1adidura. Esta es la regla del juego para los cristianos de Cristo\u00bb (X. GARC\u00ed\u008dA, J. MART\u00ed\u008dN, T. MALAG\u00ed\u201cN, Rovirosa, ap\u00f3stol de la clase obrera, Madrid 1985).<\/p>\n<p>En las \u00faltimas d\u00e9cadas hemos ido tomando conciencia en la Iglesia de que la iniciaci\u00f3n cristiana es un proceso lento, complejo, que implica una serie de itinerarios a trav\u00e9s de los cu\u00e1les se va produciendo la personalizaci\u00f3n de la fe. Respecto del anuncio misionero hay que afirmar algo parecido. Requiere un proceso y un itinerario tanto en la preparaci\u00f3n de condiciones, en su confesi\u00f3n, como en el proceso de acogida del mismo. Y, adem\u00e1s, dicho proceso e itinerario son muy diversos. La parroquia debe organizar actos de encuentro misionero, procesos amplios, campa\u00f1as&#8230;, que hagan posible el contacto con la comunidad cristiana, la escucha del kerigma a personas que est\u00e1n en los c\u00ed\u00adrculos del apostolado, que poseen cierta actitud de apertura.<\/p>\n<p>Una caracter\u00ed\u00adstica que destacar del anuncio expl\u00ed\u00adcito de Jes\u00fas es su car\u00e1cter implicativo. Es la segunda parte del aserto de Marcos. \u00abconvert\u00ed\u00ados y creed en la Buena Nueva\u00bb (Mc 1,15). Su anuncio no es una mera informaci\u00f3n, es una interpelaci\u00f3n, una llamada a la conversi\u00f3n y a la adhesi\u00f3n de toda la persona a la nueva realidad. Tal anuncio lo hemos de realizar con convicci\u00f3n, con persuasi\u00f3n, invitando a optar por una postura y a decidirse en favor o contra del anuncio en cuesti\u00f3n. Anuncio e invitaci\u00f3n vienen a ser las dos caras de la misma moneda y, desde la fe, forman casi una unidad. Anuncio y seguimiento representan las dos partes de un mismo di\u00e1logo, el di\u00e1logo misionero. Una narraci\u00f3n excepcional de este di\u00e1logo es la de Juan, en el pasaje de Jes\u00fas y la Samaritana (Jn 4, 1-43).<\/p>\n<p>7. Proponer la fe desde la memoria. En tercer lugar, proponer la fe desde la memoria. La Buena Noticia es la narraci\u00f3n de algo que ha acontecido. Algo que ha acontecido en cada cristiano, que ha sucedido originariamente en Jes\u00fas de Nazaret. La presentaci\u00f3n de la fe es, a veces, o muy racional y especulativa o muy sentimental. En el primer caso con argumentos que pretenden probar la existencia de Dios. Al final ninguna raz\u00f3n hay que lo pruebe definitivamente. As\u00ed\u00ad, parece que el ser humano no es m\u00e1s que cabeza. Las elecciones vitales m\u00e1s decisivas no obedecen \u00fanicamente a un proceso de decisi\u00f3n racional. En el segundo caso, se basa la creencia en Dios en un sentimiento. Es un soporte d\u00e9bil, am\u00e9n del subjetivismo, irracionalidad y arbitraiedad que puede entra\u00f1ar.<\/p>\n<p>La narraci\u00f3n es un modo de presentar la fe en Jes\u00fas que ha de estar en el centro de nuestro anuncio de Jesucristo. La narraci\u00f3n remite a una historia vivida, objetiva y subjetiva. La de Jes\u00fas se narra en los Evangelios. Su g\u00e9nero literario es precisamente el de una narraci\u00f3n.Y as\u00ed\u00ad sucede con la historia de tantos hombres y mujeres que a lo largo de la historia han hecho del seguimiento de Jes\u00fas el centro de su vida. La fe es historia, es testimonio. Un testimonio que convence, que lleva a la fe. La historia del cristianismo cuenta con muchas vidas heroicas que han aportado bienes decisivos a la sociedad. La fundadora de las Siervas de Jes\u00fas, recientemente canonizada, Santa Mar\u00ed\u00ada Josefa, es la promotora de la primera guarder\u00ed\u00ada en Europa. San Francisco, San Ignacio, San Agust\u00ed\u00adn, Sto. Tom\u00e1s, Mary Word, Antonio Gaud\u00ed\u00ad&#8230; y tantas vidas de santidad de testigos menos conocidos de la fe.<\/p>\n<p>La narraci\u00f3n introduce en una historia a quien la escucha. Ella misma va incorporando al otro en la cosmovisi\u00f3n que nos sostiene. Une raz\u00f3n y experiencia. La mentalidad moderna ha separado escindido la raz\u00f3n de la experiencia, provocando racionalismo por un lado, y sentimentalismo, por otro. Ello mata el cristianismo. La narraci\u00f3n entrelaza ambas, las une estrechamente. Hace posible un lenguaje de experiencia razonable para anunciar a Jesucristo, como es todo lo profundamente humano.<\/p>\n<p>En esa narraci\u00f3n ha de contemplarse lo que la fe ha producido: instituciones, valores, econom\u00ed\u00ada, pensamiento y pol\u00ed\u00adtica. El Estado de Bienestar -salud y educaci\u00f3n- tiene su soporte cultural y sus precedentes en la acci\u00f3n y en la cultura cristianas. El grupo cooperativo de Mondrag\u00f3n es una producci\u00f3n de un cura -Jos\u00e9 M. Arizmendiarrieta- y unos militantes jocistas que quer\u00ed\u00adan construir una empresa al servicio de la persona, no del capital. Hoy en dicha cooperativa de Mondrag\u00f3n la cantidad econ\u00f3mica de quien m\u00e1s gana supone seis veces m\u00e1s que el que menos. En una multinacional, la diferencia puede ser de cuarenta veces m\u00e1s. Ese polimorfo mundo de asociaciones, fundaciones, empresas de econom\u00ed\u00ada social, voluntariado y profesionales, llamado el \u00abTercer Sector\u00bb. Su matriz es eminentemente cristiana. Ha roto las cuadr\u00ed\u00adculas de lo p\u00fablico y lo privado pues no es iniciativa del estado, sino de la sociedad civil, y porque su m\u00f3vil no es el lucro, sino el servicio social. Mueve en Espa\u00f1a el 5% del producto interior bruto.<\/p>\n<p>La Iglesia es la memoria de Jes\u00fas. \u00abHaced esto en memoria m\u00ed\u00ada\u00bb es la raz\u00f3n que re\u00fane domingo tras domingo a los cristianos en torno a la Eucarist\u00ed\u00ada. El anuncio de los ap\u00f3stoles se realizaba desde comunidades significativas (Hch 4,32-35). El anuncio de Jes\u00fas no puede realizarse sin la comunidad. Dice un pasaje de Juan: \u00ab\u00bfqu\u00e9 busc\u00e1is?, \u00bfd\u00f3nde vives?, venid y lo ver\u00e9is\u00bb (Gn 1,35-39). Cuando se abre la sed de la persona, cuando hay deseo y b\u00fasqueda, s\u00f3lo puede haber un primer s\u00ed\u00ad a la iniciaci\u00f3n y a la conversi\u00f3n cristiana si hay un encuentro con esa realidad nueva que barrunta y experimenta la respuesta a esa b\u00fasqueda en la Iglesia. En efecto, la comunidad cristiana forma parte del anuncio. Un nuevo anuncio de Jesucristo exige \u00abque se rehaga la cristiana trabaz\u00f3n de las mismas comunidades eclesiales\u00bb como dice la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica de Juan Pablo II sobre los laicos: Christifideles laici (n. 34). Esta perspectiva no puede olvidar de la memoria los peecados que en el sagrado nombre de Dios ha realizado incluso la misma Iglesia. Son una dificultad evidente para la AM que es preciso reconocer y por la que es cristiano perdir perd\u00f3n como ha hecho Juan Pablo II, en la celebraci\u00f3n del Jubileo 2000 (Memoria y Reconciliaci\u00f3n).<\/p>\n<p>8. Campos principales de anuncio. Los principales campos para el anuncio apost\u00f3lico son: la familia y las relaciones, el trabajo, los entornos asociativos, la cultura y el desarrollo tecnocient\u00ed\u00adfico, los lugares de deshumanizaci\u00f3n, los medios de comunicaci\u00f3n y la pol\u00ed\u00adtica (Cfr. Cristifideles laici nn. 34-44). Cada campo de \u00e9stos tiene su peculiar entidad e identidad. El anuncio misionero deber\u00e1 adoptar necesariamente en ellos objetivos, m\u00e9todos y formas diversos. No es lo mismo el anuncio de Jesucristo a un ni\u00f1o en el \u00e1mbito de la educaci\u00f3n familiar, lo cual tiene una pedagog\u00ed\u00ada muy pegada a la vida cotidiana y a las actitudes que el propio hijo ve en sus padres, que en un partido pol\u00ed\u00adtico de tradici\u00f3n laica donde hay que crear experiencias p\u00fablicas con suficiente organicidad para desprivartizar la fe y traducirla en lenguaje y aportaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>Los cambios que se est\u00e1n dando en la vida familiar y en el trabajo requieren un especial esfuerzo de discernimiento para clarificar qu\u00e9 significa el anuncio del Dios de Jes\u00fas, como un Dios de Vida, de Amor, de Plenitud, de Justicia. El papel de la mujer en uno y otro \u00e1mbito es uno de sus epicentros. Adem\u00e1s est\u00e1 afectando a la fe. No en vano, la mujer ha sido la principal responsable de su transmisi\u00f3n en la familia. Tambi\u00e9n implica a la Iglesia y a la teolog\u00ed\u00ada. La Iglesia como portadora del anuncio de Jesucristo ha feminizar su pensamiento, su visi\u00f3n y experiencia de Dios, su direcci\u00f3n y su rostro p\u00fablico.<\/p>\n<p>La ciencia y la religi\u00f3n han vivido innumerables momentos de desencuentro. Hoy se ha pasado a la ignorancia mutua. Es bueno recordar el papel del pensamiento y la espiritualidad cristiana en la Edad Media. Consider\u00f3 el cultivo de las artes mec\u00e1nicas como modo de colaboraci\u00f3n en la acci\u00f3n creadora de Dios. Las catedrales son expresi\u00f3n de adoraci\u00f3n y culto a Dios en una unidad excelsa entre t\u00e9cnica y religi\u00f3n. Es escasa as\u00ed\u00admismo la expresi\u00f3n art\u00ed\u00adstica religiosa. La m\u00fasica, el cine, la literatura&#8230;, viven como si Dios no existiera. El cristianismo no valora suficientemente el anuncio misionero a trav\u00e9s de estos medios y dimensiones del ser humano.<\/p>\n<p>Los lugares de deshumanizaci\u00f3n. La exclusi\u00f3n social, la pobreza, el hambre, el analfabetismo, las violaciones de los derechos humanos y en particular del derecho a la vida, etc. son lugares donde habita el propio Jesucristo crucificado. Es tarea del cristiano reconocerle ah\u00ed\u00ad al Se\u00f1or. Y practicar la caridad samaritana del amor al pr\u00f3jimo. Ello es anuncio de Dios. Ah\u00ed\u00ad podr\u00e1n reconocer todos la Misericordia actuante de Dios. En estos \u00e1mbitos aparece la necesidad de hacer el anuncio de Dios en medio de las mediaciones econ\u00f3micas y pol\u00ed\u00adticas. El desarrollo econ\u00f3mico abre posibilidades in\u00e9ditas e insospechadas de desarrollo humano que es impedido por un injusto reparto de los bienes.<\/p>\n<p>Otro \u00e1mbito son los medios de comunicaci\u00f3n. Su poder en la formaci\u00f3n de la opini\u00f3n y de las conciencias ha sustituido al que hist\u00f3ricamente ha desarrollado la religi\u00f3n. En la actualidad deforman la propuesta cristiana. Es precisa una acci\u00f3n decidida de car\u00e1cter netamente misionero en este \u00e1mbito.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n. Hay enfoques que centran la acci\u00f3n misionera contemplando la parroquia y los ministerios eclesiales como agentes principales de la misma. Como se habr\u00e1 podido observar la perspectiva que subyace al desarrollo de esta voz ha tomado como protagonista principal al cristiano laico bautizado. La nueva evangelizaci\u00f3n reclama un nuevo vigor del apostolado seglar. Las comunidades y los ministerios deben acompa\u00f1ar e impulsar este apostolado, pero no suplantar su protagonismo.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; JOSEPH CARDIJN, Laicos en primera l\u00ed\u00adnea, Nova Terra, Barcelona 1965; SEVERINO DIANICH, Iglesia en Misi\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1988; RAFAEL D\u00ed\u008dAZ-SALAZAR, SALVADO&#8217;. GINER, FERNANDO VELASCO, Formas modernas de religi\u00f3n, Alianza Universidad, Madrid 1994; Luis GONZ\u00ed\u0081LEZ-CARVAJAL, Evangelizar en un mundo poscristiano, Sal Terrae, Santander, 1993; XAVIER GARC\u00ed\u008dA, JACINTO MART\u00ed\u008dN, TOM\u00ed\u0081S MALAG\u00ed\u201cN, Rovirosa, ap\u00f3stol de la clase obrera, Madrid 1985; CARLOS GARC\u00ed\u008dA DE ANDOIN, El anuncio expl\u00ed\u00adcito de jesucristo, Ed HOAC, Madrid 1997; JUAN DE Dios MART\u00ed\u008dN VELASCO, El malestar religioso de nuestra cultura, Ed. Paulinas, Madrid 1993; OBISPOS DE EUSKALHERRIA, Evangelizar en tiempos de increencia, Carta Pastoral de Cuaresma-Pascua de Resurrecci\u00f3n 1994; BERNARD SESBO\u00dcE, Creer. Invitaci\u00f3n a la fe cat\u00f3lica para las mujeres y los hombres del siglo XXI, Paulinas, Madrid 2000; DOROTHEE SALLE, Reflexiones sobre Dios, Herder, Barcelona 1996; ANDRES TORNOS y ROSA APARICIO, \u00bfQui\u00e9n es creyente hoy en Espa\u00f1a? PPC, Madrid, 1995; IOSEP VIVES, \u00ab\u00bfHablar de Dios en el umbral del siglo XXI?\u00bb Cristianismo y Justicia 75 (1997).<\/p>\n<p>Carlos Garc\u00ed\u00ada de Andoin<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. La acci\u00f3n misionera. Naturaleza y formas: 1. La acci\u00f3n misionera con los m\u00e1s alejados: el primer anuncio; 2. La acci\u00f3n misionera con \u00abotros alejados de la fe\u00bb: la precatequesis. II. Vac\u00ed\u00ado de acci\u00f3n misionera: 1. \u00bfPor qu\u00e9 este vac\u00ed\u00ado de acci\u00f3n misionera cara al interior de la Iglesia?; 2. Exigencias de la acci\u00f3n misionera en los cristianos agentes de esta acci\u00f3n; 3. Dificultades para la acci\u00f3n misionera. III. Agentes de la acci\u00f3n misionera: 1. Todo cristiano puede y debe comunicar su experiencia de fe; 2. Condiciones b\u00e1sicas para el anuncio misionero; 3. Condiciones espec\u00ed\u00adficas en el momento actual. IV. Lugares para el anuncio misionero: 1. Fuera del \u00e1mbito parroquial; 2. Dentro de los \u00e1mbitos parroquiales; 3. Elementos necesarios para el anuncio misionero. V. El posanuncio misionero. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Muchos pastores y te\u00f3logos dejan entrever a\u00fan en sus escritos aquella trilog\u00ed\u00ada de los a\u00f1os sesenta: evangelizaci\u00f3n, catequesis y sacramentalizaci\u00f3n, identificando as\u00ed\u00ad la acci\u00f3n misionera con la evangelizaci\u00f3n o, si se prefiere, reduciendo la evangelizaci\u00f3n a la acci\u00f3n misionera. Uno de los aciertos de la catequesis espa\u00f1ola ha sido haberse dejado impregnar por el esquema evangelizador del Vaticano II en su decreto Ad gentes, y de la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica de Pablo VI Evangelii nuntiandi. Desde estos documentos, se entiende y define la evangelizaci\u00f3n como un proceso din\u00e1mico, rico y complejo, que se desarrolla gradualmente, estructurado en tres etapas: misionera, catequ\u00e9tica y pastoral (cf CAd 36-38). El Directorio general para la catequesis asume y desarrolla esta manera de entender la evangelizaci\u00f3n (DGC 47-49), que es la que recoge el documento de la Conferencia episcopal espa\u00f1ola La iniciaci\u00f3n cristiana. Reflexiones y orientaciones, aprobado por su LXX asamblea plenaria el 27 de noviembre de 1998.<\/p>\n<p>I. La acci\u00f3n misionera. Naturaleza y formas<br \/>\nLa acci\u00f3n misionera, como punto de arranque de la evangelizaci\u00f3n, se sit\u00faa en el mundo de los no creyentes. Estos no se hallan \u00fanicamente en los territorios donde a\u00fan no ha penetrado la savia del evangelio. En el mundo occidental, especialmente, \u00abgrupos enteros de bautizados han perdido el sentido vivo de la fe o incluso no se reconocen ya como miembros de la Iglesia, llevando una existencia alejada de Cristo y su evangelio\u00bb (RMi 33). En 1944 conocidos pastoralistas franceses declararon a Francia Pays de mission. Por lo que respecta a otros pa\u00ed\u00adses de tradici\u00f3n cristiana -cat\u00f3lica, protestante, anglicana-, el clima socio-religioso vivido durante siglos no ha provocado en los bautizados la necesidad de personalizar la fe y numerosos hombres y mujeres se han encontrado a la intemperie ante la avalancha de la modernidad y la posmodernidad. La vivencia religiosa de las personas no estaba lo suficientemente arraigada, y much\u00ed\u00adsimos cristianos han ido alej\u00e1ndose de la fe en mayor o menor grado y, aunque conservan en muchos casos un fondo religioso que despierta en determinadas ocasiones, construyen su vida sobre criterios del mundo, pr\u00e1cticamente al margen de la fe. Es decir, la acci\u00f3n misionera es tambi\u00e9n necesaria en muchas Iglesias de larga tradici\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>No es id\u00e9ntica la situaci\u00f3n de alejamiento de la fe de unos y otros y esto hace que la acci\u00f3n misionera no pueda ser uniforme. El punto de llegada de la acci\u00f3n misionera en unos y otros es el mismo: suscitar en ellos la conversi\u00f3n, la adhesi\u00f3n inicial a Jesucristo y a su evangelio (cf CC 40-41). Pero el punto de partida es distinto.<\/p>\n<p>1. LA ACCI\u00ed\u201cN MISIONERA CON LOS M\u00ed\u0081S ALEJADOS: EL PRIMER ANUNCIO. Con los m\u00e1s alejados, habr\u00e1 que comenzar con un primer anuncio de Jesucristo y su evangelio. Quiz\u00e1 no sea la primera vez que muchos de ellos lo oyen, ya que a menudo se trata de cristianos bautizados que pudieron ser catequizados en su infancia. Sin embargo, los muchos a\u00f1os que han vivido al margen de la fe, han desfigurado en ellos todo rasgo cristiano y es necesario situarse ante ellos como ante los no creyentes. Es \u00abun anuncio que el creyente hace al no creyente a trav\u00e9s de su vida y su testimonio de vida, en lenguaje vital y experiencial\u00bb (CAd 41) y que incluye el siguiente mensaje: \u00abEn Jesucristo, Hijo de Dios, hecho hombre, muerto y resucitado, se ofrece la salvaci\u00f3n a todos los hombres como don de la gracia y de la misericordia de Dios\u00bb (EN 27).<\/p>\n<p>Aunque el creyente no lo exprese en estos t\u00e9rminos, con su vida y sus palabras deja ver que se siente mejor emplazado en la vida desde que ha conocido a Jesucristo y lo ha acogido en su vida: con otra luz y esperanza, con otra mirada hacia la vida, con la sensaci\u00f3n de sentirse acompa\u00f1ado gratuitamente por el Esp\u00ed\u00adritu (el amor y la fuerza de Dios), con una mayor cercan\u00ed\u00ada a las personas, etc.; esto es, se siente salvado. No es f\u00e1cil determinar cu\u00e1ndo y c\u00f3mo un creyente puede hacer este primer anuncio a un increyente: Hay veces que se requiere mucho tiempo de convivencia mutua para que un increyente comience a preguntar al creyente: \u00ab\u00bfqu\u00e9 es esto?\u00bb (Mc 1,27), \u00bfc\u00f3mo lo has conseguido?, \u00bfqu\u00e9 sientes en tu interior&#8217;?, etc. Otras veces, sin embargo, un viaje, una comida, un acontecimiento de cierta relevancia en la vida de una persona, pueden transformarse en mediaci\u00f3n v\u00e1lida para poder hacer este anuncio misionero.<\/p>\n<p>El objetivo del primer anuncio es provocar en los alejados una actitud de b\u00fasqueda, el inter\u00e9s por la fe, la simpat\u00ed\u00ada por Jesucristo y su evangelio. El impacto que el encuentro con un verdadero creyente ha podido producir en un alejado, requiere ser trabajado despu\u00e9s a trav\u00e9s de un sencillo proceso de b\u00fasqueda, hasta que esta simpat\u00ed\u00ada por Jesucristo vaya tomando cuerpo y se transforme ya en una adhesi\u00f3n inicial a \u00e9l. La Iglesia siempre ha cuidado -y cuida- este proceso de b\u00fasqueda de la fe, tanto con los no bautizados (precatecumenado) como con los bautizados alejados de la fe (precatequesis). El prefijo pre- est\u00e1 indicando que estas personas no est\u00e1n a\u00fan en condiciones de participar en un catecumenado o una catequesis propiamente dicha, en tanto no se d\u00e9 en ellos una adhesi\u00f3n inicial a Jesucristo y su evangelio. \u00abEl hecho de que la catequesis, en un primer momento, asuma estas tareas misioneras, no dispensa a una Iglesia particular de promover una intervenci\u00f3n institucionalizada del primer anuncio como la (actuaci\u00f3n) m\u00e1s directa del mandato misionero de Jes\u00fas\u00bb (DGC 62).<\/p>\n<p>2. LA ACCI\u00ed\u201cN MISIONERA CON \u00abOTROS ALEJADOS DE LA FE\u00bb: LA PRECATEQUESIS. Nos referimos a aquellos hombres y mujeres que se declaran cristianos o creyentes, en los que persiste un fondo religioso que alimentan ocasionalmente, pero que construyen su vida diaria sin gran referencia a Jesucristo y su evangelio. Estos bautizados se encuentran en aquella situaci\u00f3n intermedia que, seg\u00fan el Directorio, necesita una nueva evangelizaci\u00f3n (DGC 58). En estos es necesario interpelar su distanciamiento de la fe y despertar en ellos el deseo de participar en un proceso precatequ\u00e9tico de b\u00fasqueda de la fe. Cabr\u00ed\u00ada incluir en este apartado tanto a muchos creyentes que frecuentan ocasionalmente la comunidad cristiana con motivo de alg\u00fan acontecimiento sacramental, funerales o grandes fiestas lit\u00fargicas (navidad, semana santa&#8230;), como a quienes acuden con mayor o menor asiduidad a cultos de la religiosidad popular, pero para quienes Jesucristo no ocupa el centro de su vida religiosa. Todos ellos tienen en com\u00fan que no han descubierto a\u00fan la novedad viva y la centralidad del evangelio de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>a) La precatequesis es una explicitaci\u00f3n m\u00e1s reposada del primer anuncio del evangelio, dirigida a aquellas personas en quienes se ha despertado alg\u00fan inter\u00e9s por la persona de Jes\u00fas \u00aben orden a una opci\u00f3n s\u00f3lida de la fe\u00bb (DGC 62). Es un proceso, no muy largo -depende siempre del destinatario con el que se trabaje-, en el que el grupo afronta la buena noticia que aporta Jesucristo a las vidas de sus miembros, desde los interrogantes que surgen de sus experiencias nucleares. De esta forma el proceso facilita a las personas el hecho de escuchar la invitaci\u00f3n personal de Dios y de poder experimentar un primer encuentro salvador con Jesucristo. A lo largo de los encuentros que abarca un proceso de precatequesis, se pretende transmitir lo fundamental del mensaje, el kerigma sobre Jesucristo, que podr\u00ed\u00adamos resumir as\u00ed\u00ad: Os anunciamos al Dios de la misericordia que, en su deseo de salvarnos, se ha manifestado en la presencia de Jesucristo, muerto y resucitado. Nosotros somos testigos de ello. En su nombre se nos perdonan todos los pecados. No podemos, pues, esperar otro salvador fuera de \u00e9l. Creed esta buena noticia. Convert\u00ed\u00ados, poneos a vivir mirando a Dios, dej\u00e1ndoos conducir por el Esp\u00ed\u00adritu Santo que hay en vosotros y que recibir\u00e9is amplia y gratuitamente. Y un\u00ed\u00ados a nosotros, la Iglesia de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La precatequesis busca que la persona ya interesada por Cristo se adhiera de forma inicial a \u00e9l y a su evangelio. El Ritual de la iniciaci\u00f3n cristiana de adultos insiste fuertemente en este punto: no cabe comenzar el catecumenado si no se ha dado esa adhesi\u00f3n inicial. \u00abEsp\u00e9rese a que los candidatos tengan el tiempo necesario para concebir la fe inicial\u00bb (RICA 50). \u00abS\u00f3lo contando con la actitud interior de el que crea, la catequesis propiamente dicha podr\u00e1 desarrollar su tarea espec\u00ed\u00adfica de educaci\u00f3n de la fe\u00bb (DGC 62).<\/p>\n<p>b) Todo este planteamiento est\u00e1 revelando que la acci\u00f3n misionera comprende, propiamente, dos tiempos o acciones progresivas, que responden al nivel de alejamiento de la fe de los destinatarios: el primer anuncio, en funci\u00f3n de aquellos que se encuentran en la increencia, y la precatequesis para quienes viven una cierta religiosidad cristiana, o para quienes, religiosamente inquietos, provienen de la lejan\u00ed\u00ada de la fe. Ambos tiempos son, desde luego, tiempos de \u00abb\u00fasqueda de la fe\u00bb (cf CAd 206-210). Uno y otro constituyen los dos primeros momentos del proceso de conversi\u00f3n permanente: el inter\u00e9s por el evangelio que persigue el primer anuncio, y la conversi\u00f3n que persigue la precatequesis, seguidos de los otros dos momentos: la profesi\u00f3n de fe que pretende la catequesis, y el camino hacia la perfecci\u00f3n que pretende la acci\u00f3n pastoral (cf DGC 56). La acci\u00f3n misionera no es una acci\u00f3n que se realiza \u00fanicamente en los llamados pa\u00ed\u00adses de misi\u00f3n; es necesario hacerla tambi\u00e9n al interior de la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>Dentro de la acci\u00f3n misionera, la precatequesis puede tomar dos acentos, seg\u00fan se lleve a cabo con personas provenientes de un serio alejamiento de la fe o con otras personas alejadas, pero todav\u00ed\u00ada religiosas. Una cierta analog\u00ed\u00ada de estas dos acentuaciones la encontramos en la misma predicaci\u00f3n apost\u00f3lica. Es distinto el anuncio misionero dirigido a un p\u00fablico religiosamente indiferente que hace Pablo en el are\u00f3pago de Atenas (He 17,16-31), del que hace Pedro a jud\u00ed\u00ados religiosos (He 2,22-36).<\/p>\n<p>II. Vac\u00ed\u00ado de acci\u00f3n misionera<br \/>\n1. \u00bfPOR QUE ESTE VAC\u00ed\u008dO DE ACCI\u00ed\u201cN MISIONERA CARA AL INTERIOR DE LA IGLESIA? Nos encontramos inmersos en una sociedad afectada por una indiferencia y un agnosticismo poscristianos y por un rechazo a lo institucional, todo lo cual hace que la oferta de la Iglesia no tenga muchos adeptos. Si a esto a\u00f1adimos el hecho de que los cristianos est\u00e1n poco motivados y preparados para la misi\u00f3n, se comprende el actual vac\u00ed\u00ado de acci\u00f3n misionera. Herederos de una sociedad de cristiandad, tanto en los seminarios como en los institutos catequ\u00e9ticos y en escuelas de catequistas se preparaba, y se prepara, con m\u00e1s o menos competencia, para realizar la acci\u00f3n catequizadora o catequesis. En cambio, estaba totalmente ausente -y lo est\u00e1 casi hoy d\u00ed\u00ada- la pedagog\u00ed\u00ada misionera, o c\u00f3mo ayudar a una persona a pasar de la no fe a la fe. Un dato significativo de esta deficiencia misionera: casi en ninguna di\u00f3cesis se cuenta con un departamento de acci\u00f3n misionera en funci\u00f3n de la propia di\u00f3cesis. No se entender\u00ed\u00ada que una di\u00f3cesis no tuviese un departamento de catequesis o acci\u00f3n catequizadora. Sin embargo, no se palpa a\u00fan la necesidad de un organismo diocesano competente para llevar a cabo el anuncio misionero y que canalice sus acciones, siendo as\u00ed\u00ad que la misi\u00f3n es algo esencial en la Iglesia de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>2. EXIGENCIAS DE LA ACCI\u00ed\u201cN MISIONERA EN LOS CRISTIANOS AGENTES DE ESTA ACCI\u00ed\u201cN. Ciertamente, la acci\u00f3n misionera comporta unas exigencias mayores que la acci\u00f3n catequ\u00e9tica o la acci\u00f3n pastoral -siempre le es m\u00e1s f\u00e1cil hablar de Dios al que est\u00e1 presto a escucharlo- y m\u00e1s en un momento eclesial como el que estamos viviendo. Hoy d\u00ed\u00ada, las resistencias del entorno ante el hecho religioso demandan al cristiano comprometido en la acci\u00f3n misionera: 1) una vivencia humanizadora y significativa de la fe; 2) una ilusi\u00f3n y una creatividad para encontrar nuevos caminos y posibilidades evangelizadoras; 3) una capacidad de discernir all\u00e1 donde parece nacer un inter\u00e9s por la fe y una pastoral de seguimiento; y todo ello, 4) sinti\u00e9ndose respaldado por una Iglesia, una comunidad, o, cuando menos, por un colectivo significativo, donde pueda verificarse aquello que anuncia el cristiano misionero.<\/p>\n<p>3. DIFICULTADES PARA LA ACCI\u00ed\u201cN MISIONERA. a) La gran dificultad de la acci\u00f3n misionera para el cristiano misionero reside en lograr que el destinatario capte el anuncio misionero como buena noticia. Para ello, es necesario que los destinatarios experimenten: 1) que lo que anunciamos va en l\u00ed\u00adnea de lo que ellos buscan; 2) que va m\u00e1s all\u00e1 de lo que ellos esperaban; 3) que no es pura promesa verbal; hay hechos que lo avalan.<\/p>\n<p>El evangelio, para ser visto como plenitud de humanidad, ha de ser o\u00ed\u00addo en el hombre y desde el hombre. El evangelio es una vida concreta vivida a la luz de Dios. Por eso, debajo de todo mensaje evang\u00e9lico hay que buscar la situaci\u00f3n humana que ilumina y transforma, y descubrir as\u00ed\u00ad en la fe una manera nueva de vivir. Es importante en todo anuncio misionero ayudar a los destinatarios a descubrir en ellos mismos signos, huellas de todo aquello que se les anuncia (semina Verbi).<\/p>\n<p>b) Los obst\u00e1culos para una buena acci\u00f3n misionera se encuentran a veces en los propios destinatarios. Situaciones de bienestar o consumo -y por el lado contrario, la angustia por sobrevivir-, o bloqueos de tipo afectivo, sexual, psicol\u00f3gico, etc.., pueden impedir que el individuo se sienta capaz de entrar dentro de s\u00ed\u00ad y pueda captar, en realidad, cu\u00e1les son sus necesidades y preguntas profundas. Ello obligar\u00ed\u00ada a buscar medios para ayudarles a superar tales obst\u00e1culos, empe\u00f1o harto dif\u00ed\u00adcil para educadores sencillos. Adem\u00e1s, \u00abel esfuerzo misionero exige la paciencia\u00bb (CCE 854).<\/p>\n<p>Por lo insinuado aqu\u00ed\u00ad, se entiende lo dificultoso de la acci\u00f3n misionera. Se multiplican las llamadas a la acci\u00f3n misionera, los intentos por clarificar la nueva evangelizaci\u00f3n que demandan los tiempos actuales, pero las experiencias de acci\u00f3n misionera de cierta calidad son m\u00e1s bien escasas.<\/p>\n<p>III. Agentes de la acci\u00f3n misionera<br \/>\n1. TODO CRLSTIANO PUEDE Y DEBE COMUNICAR SU EXPERIENCIA DE FE. \u00abLa Iglesia entera es misionera, la obra de la evangelizaci\u00f3n es un deber de todo el pueblo de Dios\u00bb (AG 35). Hoy se habla m\u00e1s de misi\u00f3n que de misiones, refiri\u00e9ndonos a la evangelizaci\u00f3n. El plural suele expresar territorios particulares donde es necesario hacer el primer anuncio evang\u00e9lico. La utilizaci\u00f3n del singular misi\u00f3n, en cambio, descubre que la acci\u00f3n misionera es esencial a toda la Iglesia. Todo hombre o mujer bautizado, seg\u00fan sus posibilidades, debe compartir su fe con los que no la viven. La acci\u00f3n catequizadora -la catequesis- es un servicio que requiere unas condiciones que no est\u00e1n al alcance de todos. Por eso precisamente el obispo encarga a determinados fieles la misi\u00f3n de catequizar. La acci\u00f3n misionera, en cambio, es la consecuencia de aquella llamada que Jes\u00fas lanza a todo su discipulado: \u00abId y haced disc\u00ed\u00adpulos m\u00ed\u00ados, bautiz\u00e1ndolos&#8230;\u00bb. Dentro de la acci\u00f3n misionera hay alg\u00fan campo que requiere una mayor capacitaci\u00f3n, como animar un grupo en b\u00fasqueda mediante una precatequesis; en este caso la Iglesia escoger\u00e1 a quien juzgue capacitado como acompa\u00f1ante -padrino- en la b\u00fasqueda de la fe.<\/p>\n<p>Pero \u00bfqui\u00e9n no puede comunicar a otro su propia vivencia de fe? Pablo VI lleg\u00f3 a preguntarse si cabe otra forma de comunicar el evangelio que no sea esta comunicaci\u00f3n interpersonal (cf EN 46). No se trata s\u00f3lo de comunicar la propia experiencia de fe, sino de hacerlo con la fuerza del testigo, con convicci\u00f3n y coherencia personal. Ello supone inter\u00e9s por adquirir un alto nivel de vida de fe. Pero convendr\u00e1 comunicarla en el nivel que la vayamos teniendo, conscientes de que la hondura de nuestra vivencia creyente podr\u00e1 hacer nacer en el otro una vivencia religiosa m\u00e1s aut\u00e9ntica.<\/p>\n<p>2. CONDICIONES B\u00ed\u0081SICAS PARA EL ANUNCIO MISIONERO. Hay unas exigencias b\u00e1sicas, necesarias en todo momento y lugar, para quien desee ser fecundo en el anuncio misionero a otros: 1) haber experimentado que es bueno lo que pretende anunciar; por eso lo hace, porque ha experimentado que al cambiar de rumbo su vida, ha ganado en ilusi\u00f3n y ganas de vivir; 2) una comuni\u00f3n con todo ser humano. En realidad, la evangelizaci\u00f3n es un acto de amor; nosotros no somos profesionales del anuncio misionero, sino creyentes que aman al ser humano y comparten con \u00e9l lo que ellos han gustado como bueno en sus vidas; 3) concienciarse de su responsabilidad cara a la misi\u00f3n de Jes\u00fas, que esta no es algo que incumbe \u00fanicamente a los sacerdotes, religiosas, etc.; 4) creer en su capacidad evangelizadora; todos podemos hacer algo -y lo hacemos- por mejorar la convivencia; hoy hay muchas posibilidades en la sociedad para que un creyente pueda canalizar su deseo de acercarse al mundo de los pobres y marginados; todos podemos comunicar a otros nuestra vivencia personal; todos tenemos una familia donde podemos pretender hacer nacer una peque\u00f1a experiencia de esa convivencia nueva del evangelio; todos tenemos unos amigos que nos valoran y nos escuchan y a quienes podemos transmitir nuestra vivencia de fe; 5) ser impulsado, acompa\u00f1ado y animado a ello por sus hermanos creyentes; a este respecto debe darse en las comunidades una mutua interpelaci\u00f3n evangelizadora.<br \/>\n3. CONDICIONES ESPEC\u00ed\u008dFICAS EN EL MOMENTO ACTUAL. Hay otras exigencias m\u00e1s espec\u00ed\u00adficas, propias del momento en que vivimos. Es frecuente observar que determinadas actitudes y convicciones de quien trata de misionar bloquean a veces en los interlocutores la posible recepci\u00f3n de dicho mensaje. Se trata de especificar supuestos, convicciones y actitudes que componen lo que llamamos el talante necesario para poder evangelizar.<\/p>\n<p>a) Supuestos. El agente de la acci\u00f3n misionera: 1) debe haber experimentado que es bueno lo que pretende anunciar; por eso lo hace, porque ha experimentado que al cambiar de rumbo su vida, ha ganado en ilusi\u00f3n y ganas de vivir; 2) debe haberse concienciado cara a su responsabilidad en la misi\u00f3n de Jes\u00fas; 3) debe creer en su capacidad evangelizadora; 4) debe ser impulsado y animado a evangelizar por sus hermanos creyentes y concretamente por los dirigentes de la comunidad.<br \/>\nb) Convicciones: 1) \u00abLa evangelizaci\u00f3n cuenta con los anhelos y esperanzas de los hombres, si bien los trasciende, porque la oferta evangelizadora es mayor a\u00fan que la medida del coraz\u00f3n del hombre\u00bb (Evangelizaci\u00f3n y hombre de hoy, 122). 2) Quien no conoce a Cristo, quien no ha hecho la experiencia de la fe, pierde algo vital para su realizaci\u00f3n. \u00abLa evangelizaci\u00f3n va m\u00e1s all\u00e1 de un te\u00ed\u00adsmo difuso, porque ofrece la misma relaci\u00f3n de conocimiento, amor y vida de Jes\u00fas con el Padre\u00bb (Ib, 172). 3) Dif\u00ed\u00adcilmente ganaremos a un increyente a base de razones. Nuestro reto frente a \u00e9l es demostrar que la fe humaniza m\u00e1s que la no fe. 4) La raz\u00f3n que nos mueve a ir al increyente es nuestro amor hacia su persona; deseamos transmitirle algo que para nosotros ha sido bueno. 5) Dios est\u00e1 siempre m\u00e1s all\u00e1&#8230; Es un misterio. No podemos pretender poseer a Dios, sino ser pose\u00ed\u00addos por \u00e9l. No hacemos m\u00e1s grande o m\u00e1s peque\u00f1o a Dios por afirmar o negar su realidad. 6) Desde ese punto de vista, no olvidamos que para Dios todos somos sus hijos e hijas, que en toda persona hay una semilla de Dios y que en la medida en que uno se abre al hermano, esta semilla va creciendo, se manifieste creyente o no. 7) En estos momentos de indiferencia, m\u00e1s que dar respuestas, debemos estar preocupados en suscitar preguntas. Tenemos m\u00e1s necesidad de testigos que de predicadores. \u00abPreferir la humildad de los signos al ruido de las palabras\u00bb (Ib, 140). 8) Ante el hombre y la mujer actuales, \u00absin pasi\u00f3n teol\u00f3gica, son insuficientes los caminos habituales seguidos por la Iglesia para transmitir la fe\u00bb (Ib, 160). 9) Nuestro lugar es el mundo, no la parroquia. Nuestra tarea es la de hacer el mundo nuevo de Dios, unidos a todos los que luchan por mejorar este mundo. Es imposible que nos crean si no nos ven solidarios en la lucha. Ah\u00ed\u00ad, en la lucha, debemos ayudarles a descubrir que el mundo nuevo est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de nuestras posibilidades como seres humanos. En realidad, las actitudes en la vida son la verificaci\u00f3n o descalificaci\u00f3n de lo que valen todas nuestras afirmaciones y discursos. 10) Dif\u00ed\u00adcilmente el hombre moderno podr\u00e1 escuchar la invitaci\u00f3n a la fe, mientras no nos comprometamos en la lucha por transformar las estructuras de pecado que le rodean. 11) La calidad de una parroquia se mide por su capacidad en transmitir la fe a un no creyente. 12) \u00abLa valent\u00ed\u00ada misionera y la raz\u00f3n de ser de la existencia apost\u00f3lica se nutren y templan sin cesar en la oraci\u00f3n\u00bb (Ib, 170). 13) \u00abA la Iglesia le ser\u00e1 imposible excluir toda desfiguraci\u00f3n del rostro de Cristo. Nunca ser\u00e1 la Iglesia suficientemente santa para acometer con garant\u00ed\u00ada de \u00e9xito la misi\u00f3n evangelizadora\u00bb (Ib, 170).<\/p>\n<p>c) Actitudes. Actitud del \u00abir\u00bb: No esperar a que un no creyente o alejado nos pida ayuda para buscar la fe. Ir a ofrecerle, intercambiar, dar y recibir, siempre sin agobiar. Calidad antes que cantidad. No estar preocupados por traer gente sino por ser nosotros aut\u00e9nticos seguidores de Jesucristo. Actitud espiritual: no somos nosotros fundamentalmente, sino el Esp\u00ed\u00adritu Santo, quien hace mover en el sujeto el inter\u00e9s por la fe. Actitud de amor: lo que nos mueve a dirigirnos al increyente es el amor; lo queremos y como consecuencia le ofrecemos lo mejor de nosotros. \u00abDel amor de Dios por todos los hombres la Iglesia ha sacado la fuerza de su impulso misionero\u00bb (CCE 851). Actitud de gratuidad: lo que hemos recibido gratis, lo damos gratis. Lo nuestro es compartir, ofrecer, de ninguna manera invadir, querer convencer. Actitud de igualdad: todos somos buscadores de Dios. El esp\u00ed\u00adritu de Dios act\u00faa tambi\u00e9n en ellos. Actitud de solidaridad con la gente que nos rodea, en su lucha contra el mal, reflejo de que la fe nos ha humanizado. De esta forma, la evangelizaci\u00f3n \u00abprolonga la presencia de Cristo con una nueva encarnaci\u00f3n\u00bb (Evangelizaci\u00f3n y hombre de hoy, 146). Actitud de predilecci\u00f3n hacia los alejados  cuando los imaginamos en nuestra celebraci\u00f3n. Ello debe marcar el estilo de la celebraci\u00f3n, los gestos y s\u00ed\u00admbolos a utilizar. Actitud serena ante la increencia: tenemos que aprender a cohabitar con ella. Tampoco sabemos si este fen\u00f3meno servir\u00e1 de purificaci\u00f3n a la Iglesia, si har\u00e1 nacer algo nuevo&#8230; Actitud de esperanza en lo que llevamos entre manos, superando complejos de inferioridad y evitando caer en apoyos mundanos, sabiendo que el \u00abEsp\u00ed\u00adritu Santo es, en verdad, el protagonista de toda la misi\u00f3n eclesial\u00bb (CCE 852).<\/p>\n<p>IV. Lugares para el anuncio misionero<br \/>\nEl anuncio misionero hay que hacerlo all\u00e1 donde no se conoce o no se ha experimentado la novedad salvadora de Jesucristo, all\u00e1 donde una situaci\u00f3n deshumanizada pide a gritos ser renovada por la savia nueva del evangelio.<\/p>\n<p>Pablo VI hablaba de \u00abtoda una muchedumbre muy numerosa de bautizados, que est\u00e1n totalmente al margen del bautismo y no lo viven\u00bb (EN 56). A casi 25 a\u00f1os de esta exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica, hemos de reconocer que tal muchedumbre ha crecido considerablemente, como lo ha hecho el secularismo ateo del que habla el documento papal. Es evidente que nuestros pueblos, familias, universidades&#8230; se han convertido en lugar de misi\u00f3n. \u00bfD\u00f3nde y c\u00f3mo conectar con todos aquellos que pasan de la fe? All\u00e1 donde se encuentran, esto es, en la vida de todos los d\u00ed\u00adas, y tambi\u00e9n en las comunidades cristianas, porque un buen n\u00famero de ellos acuden a solicitar alg\u00fan servicio religioso para ellos mismos o bien para alguno de sus familiares.<\/p>\n<p>1. FUERA DEL \u00ed\u0081MBITO PARROQUIAL. Desde el bautismo, todos los bautizados contamos con una misi\u00f3n prof\u00e9tica como es \u00abel anuncio de Cristo comunicado con el testimonio de la vida y de la palabra\u00bb (CCE 905). El anuncio misionero fuera de las fronteras parroquiales tiene un doble reto: 1) mostrar que una opci\u00f3n por Dios conlleva a una opci\u00f3n por el ser humano (la comuni\u00f3n solidaria con todo ser humano), y 2) hacer ver que una vida iluminada e impulsada desde el evangelio de Jes\u00fas humaniza m\u00e1s que una vida sin fe.<\/p>\n<p>Ambos retos parecen necesarios para que los no creyentes o seriamente alejados de la fe puedan quedar interpelados por una vida vivida desde la fe. Pero no basta el testimonio, el signo; es necesario ayudar a la gente a interpretarlo: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 viv\u00ed\u00ads as\u00ed\u00ad?\u00bb. Ahora bien, \u00bfcu\u00e1l es el momento id\u00f3neo para un anuncio verbal de Jesucristo? Hay movimientos religiosos que practican el anuncio directo desde el primer momento. No es f\u00e1cil decirlo. La pedagog\u00ed\u00ada utilizada por Jes\u00fas (predicar tras el signo) parece indicar que el anuncio debe estar precedido y acompa\u00f1ado por el signo testimonial. En muchos casos el discernimiento pastoral exigir\u00e1 la espera, \u00abel esfuerzo misionero exige la paciencia\u00bb (CCE 852); en otros puede que haga nacer la pregunta antes de lo esperado; en otros, por fin, bien porque el signo no es suficientemente rico, bien porque los destinatarios tienen los ojos y los o\u00ed\u00addos indispuestos para poder ver m\u00e1s all\u00e1 de lo que ven y oyen, no habr\u00e1 espacio para que el anuncio verbal pueda ser escuchado.<\/p>\n<p>Aun cuando todo bautizado es misionero y por tanto debe compartir su fe con los que no la conocen, la Iglesia deber\u00e1 favorecer aquellos movimientos que, por su carisma y organizaci\u00f3n, pueden hacer mejor el anuncio misionero en la vida p\u00fablica. Es de todos conocida la gran aportaci\u00f3n que a la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia han hecho los movimientos especializados de Acci\u00f3n Cat\u00f3lica, los Cursillos de Cristiandad, las Misiones populares etc.<\/p>\n<p>2. DENTRO DE LOS \u00ed\u0081MBITOS PARROQUIALES. Muchos de los que est\u00e1n seriamente alejados de la fe acuden a las comunidades parroquiales, bien para solicitar un servicio religioso (un funeral), bien para solicitar un sacramento para ellos mismos o para alguno de su familia. No es f\u00e1cil saber las motivaciones que les inducen a dar este paso, pues hay motivaciones que funcionan y dirigen la demanda desde el inconsciente. En efecto: 1) hay resortes arcaicos que est\u00e1n m\u00e1s o menos latentes y que son muy poderosos, como seguir con la tradici\u00f3n familiar, hacer lo que hacen todos los dem\u00e1s, ofrecer al ni\u00f1o todas las posibilidades (de lo contrario puede aparecer un cierto sentimiento de culpabilidad); 2) o es ese ni\u00f1o que llevamos todos dentro y que se despierta con todos estos acontecimientos&#8230;; 3) tampoco podemos dejar de lado las presiones ambientales, familiares&#8230;; 4) pero tambi\u00e9n es posible que en el fondo de mucha gente que solicita un sacramento haya una disponibilidad fundante hacia Dios, una apertura hacia el Misterio, sin que ellos sepan traducirlo en un acto de fe en Jesucristo, pues no en vano, desde la fe, creemos que la \u00abgracia obra de manera invisible en todos los hombres de buena voluntad\u00bb, sean creyentes o no (GS 23).<\/p>\n<p>3. ELEMENTOS NECESARIOS PARA EL ANUNCIO MISIONERO. a) La acogida. La calidad de la acogida es primordial en todo \u00e1mbito de relaciones y lo es, tambi\u00e9n, en el terreno religioso. Posiblemente, una de las cosas que sus paisanos agradec\u00ed\u00adan m\u00e1s en Jes\u00fas era su acogida. Es importante, siempre, acoger a una persona que viene solicitando algo; es un signo de humanidad. M\u00e1s a\u00fan, en nuestro caso, cuando unas personas, desde la inseguridad -y acaso desde la culpabilidad o la verg\u00fcenza- que les produce el tener que encontrarse en un \u00e1mbito que no dominan y del que se hab\u00ed\u00adan separado, acuden solicitando un servicio religioso. Sea grande o peque\u00f1a su fe, no somos qui\u00e9nes para reprochar su nivel de vida cristiana, sino al contrario, desde donde est\u00e1n ellos, hemos de tratar de conocer al m\u00e1ximo -y valorar- sus motivaciones y posicionamientos religiosos y ayudarles a abrirse al Dios del evangelio de Jes\u00fas: \u00abgratis lo hab\u00e9is recibido, dadlo gratis\u00bb (Mt 10,8).<\/p>\n<p>Ciertamente, no es f\u00e1cil equilibrar la gratuidad con la exigencia requerida por la fe, como tampoco lo es mantenerse acogedor cuando no coinciden la oferta y la demanda, cuando quien pide un servicio religioso, acaso, m\u00e1s que un sacramento lo que solicita es un rito cristiano de paso, movido en buena parte por una l\u00f3gica de comuni\u00f3n (hacer lo que hacen los otros, lo que han hecho siempre en mi casa&#8230;) y nosotros, en cambio, funcionamos con una l\u00f3gica de la diferencia, convencidos de que el sacramento produce una identidad que nos diferencia de otras personas. Con todo, una buena parte de la efectividad del anuncio misionero se juega en este primer encuentro acogedor, lo cual interpela el lugar, el talante y el lenguaje de la acogida.<\/p>\n<p>b) El contenido evangelizador de los encuentros. El que es consciente de que una gran mayor\u00ed\u00ada de quienes acuden a solicitar un servicio religioso no est\u00e1n en el nivel sacramental, plantear\u00e1 el contenido de dichos encuentros, no tanto desde la \u00f3ptica teol\u00f3gica del sacramento en cuesti\u00f3n cuanto desde el acontecimiento humano y el nivel de fe en que se encuentran los destinatarios que tiene delante, tratando de ayudarles a abrirse a la llamada de Dios. Ciertamente, no es cosa de caer en rigorismos legislativos o en ortodoxias doctrinales, pero tampoco de desembocar en un laxismo o en una tertulia de caf\u00e9. Este es un momento id\u00f3neo -algo serio ha pasado en sus vidas para acercarse a la comunidad cristiana- para interpelarles y ayudarles a descubrir la llamada que Dios les dirige en este paso que pretenden dar.<br \/>\nc) Favorecer el encuentro en la familia. La visita a la familia entra dentro de la pedagog\u00ed\u00ada del \u00abid\u00bb, a la que tanto nos invit\u00f3 el Se\u00f1or, \u00ablos envi\u00f3 a todos los pueblos y lugares\u00bb (Le 10,1). La visita favorece la imagen de una Iglesia que se acerca a la gente, en lugar de hacerlos venir al despacho parroquial, algo que puede ser bien apreciado, sobre todo por las clases populares. Aun reconociendo las dificultades que supone hoy el presentarse en un hogar -individualismo exacerbado, guardar la intimidad de cada familia, desconocimiento mutuo entre sacerdotes y buena parte de los feligreses, etc.- el encuentro en familia en torno a un acontecimiento importante, como puede ser un nacimiento, una muerte, unas bodas de plata&#8230;, es pastoralmente recomendado en una visi\u00f3n de Iglesia misionera. Naturalmente, se trata de una presencia ofertada, nunca impuesta; nadie debe sentirse violentado ni presionado a ello.<\/p>\n<p>d) El estilo misionero de la celebraci\u00f3n (s\u00ed\u00admbolos, lenguaje&#8230;). Siguiendo la recomendaci\u00f3n misionera de Jes\u00fas: dejar las 99 ovejas e ir en busca de la que se hab\u00ed\u00ada perdido, sabiendo que en dichas celebraciones ocasionales se van a encontrar hombres y mujeres que viven sin ninguna referencia expl\u00ed\u00adcita a la fe, es conveniente que la celebraci\u00f3n adquiera un estilo misionero: una predicaci\u00f3n con un tono caluroso y comunicador, en un lenguaje vital y de experiencias, anunci\u00e1ndoles al Dios-vida, cercano a sus vidas, y unos s\u00ed\u00admbolos adaptados a la mentalidad del hombre actual (recordando que la mayor parte de las personas son m\u00e1s sentimiento que raz\u00f3n).<\/p>\n<p>V. El posanuncio misionero<br \/>\nUna buena acci\u00f3n misionera pretende m\u00ed\u00adnimamente suscitar el inter\u00e9s y la simpat\u00ed\u00ada por la fe, y all\u00e1 donde este inter\u00e9s ha tomado cuerpo en una precatequesis, llegar hasta una adhesi\u00f3n inicial a Jesucristo y su evangelio, por parte de los destinatarios. No cabe pensar, por tanto, que con esta acci\u00f3n termina la iniciaci\u00f3n en la fe de un creyente, aun cuando, ciertamente, muchos de los que han escuchado nuestro anuncio misionero no tendr\u00e1n ning\u00fan inter\u00e9s mayor en continuar madurando ese peque\u00f1o despertar a la fe que se ha dado en ellos. Ser\u00ed\u00ada disparatado imaginar una fe adulta en aquel que ha mostrado un inter\u00e9s por la fe y depositar en \u00e9l responsabilidades educativas de la comunidad cristiana. El despertar a la fe requiere ser fortalecido y alimentado por sucesivas ofertas educativas de la fe: la precatequesis, la catequesis catecumenal, la vida comunitaria, etc. Muchos de nuestros esfuerzos pastorales quedan a mitad de camino de sus posibilidades porque no se ha cuidado la continuidad de dicha acci\u00f3n. Se cuida mucho m\u00e1s el pre que el pos en las diversas acciones pastorales.<\/p>\n<p>La efectividad de una buena acci\u00f3n misionera requiere estos tres pasos pastorales: 1) El discernimiento. Estar muy atento para poder discernir en los destinatarios el inter\u00e9s por la fe. Esto est\u00e1 pidiendo un cierto trato particular con las personas, saber abordar con tacto, pero a la vez con audacia, la oferta de la fe; 2) El seguimiento. Muchas de nuestras posibilidades quedan cortas porque no hemos sido capaces de plantear abiertamente la continuaci\u00f3n, el despu\u00e9s, en la b\u00fasqueda de la fe a aquellas personas en las que hemos intuido un inter\u00e9s por la fe. Ello puede ser debido, bien a la falta de tiempo, bien a que no contamos con la parres\u00ed\u00ada o audacia evang\u00e9lica suficiente para ello. La efectividad de una buena acci\u00f3n misionera est\u00e1 pidiendo tanto el seguir de cerca a esas personas como el contar con ofertas educativas que puedan continuar madurando esa fe inicial; 3) Las ofertas educativas en la fe. Naturalmente no cabe seguir de cerca a nadie si luego no contamos con los apoyos educativos suficientes. Una parroquia, una zona pastoral, debe contar con ofertas de precatequesis y de catequesis iniciatoria-catecumenal, as\u00ed\u00ad como con acompa\u00f1antes o padrinos para la fase precatequ\u00e9tica, y con catequistas capacitados para la fase catecumenal, que puedan ayudar, a esos cristianos que vuelven a la comunidad, a madurar su fe inicial.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<br \/>\nPara acabar, recogemos una sugerencia operativa de la que se ha hablado en el apartado II. Es necesario que los responsables diocesanos se planteen la urgencia de poner en marcha un servicio o departamento o delegaci\u00f3n diocesana para la acci\u00f3n misionera, muy relacionada con el servicio o departamento o delegaci\u00f3n diocesana de catequesis. El Directorio lo expresa as\u00ed\u00ad: \u00abEl hecho de que la catequesis, en un primer momento, asuma estas tareas misioneras, no dispensa a una Iglesia particular de promover una intervenci\u00f3n institucionalizada del primer anuncio, como la actuaci\u00f3n m\u00e1s directa del mandato misionero de Jes\u00fas. La renovaci\u00f3n catequ\u00e9tica debe cimentarse sobre esta evangelizaci\u00f3n misionera previa\u00bb (DGC 62).<\/p>\n<p>BIBL.: CONFERENCIA EPISCOPAL ESPA\u00ed\u2018OLA, \u00abPara que el mundo crea\u00bb (Jn 17,21). Plan pastoral de la Conferencia episcopal espa\u00f1ola, 1994-97, Edice, Madrid 1994; Congreso Evangelizaci\u00f3n y hombre de hoy, Edice, Madrid 1986; GARAUDY R., \u00bfTenemos necesidad de Dios?, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1993, 175-198; GONZ\u00ed\u0081LEZ-CARVAJAL L., Evangelizar en un mundo poscristiano, Sal Terrae, Santander 1993, 115-154; MART\u00ed\u008dN VELASCO J., Increencia y evangelizaci\u00f3n, Sal Terrae, Santander 1988, 145-249; La educaci\u00f3n de la experiencia religiosa en una sociedad secularizada, Actualidad catequ\u00e9tica 141 (1989) 31-52; Propuestas para una Iglesia evangelizadora, Teolog\u00ed\u00ada y catequesis 1 (1985) 29-42; OBISPOS DE EUSKAL-HERRIA, Evangelizar en tiempos de increencia. Carta pastoral Cuaresma-Pascua de Resurrecci\u00f3n 1994, Idatz, San Sebasti\u00e1n 1994; RUIz DE LA PE\u00ed\u2018A J. L., Crisis y apolog\u00ed\u00ada de la fe, Sal Terrae, Santander 1995, 291-302; SECRETARIADOS DE CATEQUESIS DE EUSKAL-HERRIA, A la b\u00fasqueda del Dios vivo, Bilbao 1995, 9-16; SETIEN J. M., Presencia misionera, Bolet\u00ed\u00adn diocesano, San Sebasti\u00e1n 1987, 698-703.<\/p>\n<p>F\u00e9lix Garitano Laskurain<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1. La Acci\u00f3n Misionera. Naturaleza y formas. &#8211; 2. Modelos en la historia de la Iglesia. &#8211; 3. La expresi\u00f3n de la fe en nuestra sociedad. &#8211; 4. Un cristianismo m\u00e1s apost\u00f3lico. &#8211; 5. Proponer la fe como profec\u00ed\u00ada. &#8211; 6. Proponer la fe desde la compa\u00f1\u00ed\u00ada. &#8211; 7 Proponer la fe desde la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/accion-misionera\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abACCION MISIONERA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15958","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15958","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15958"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15958\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15958"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15958"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15958"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}