{"id":15964,"date":"2016-02-05T10:21:28","date_gmt":"2016-02-05T15:21:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/arte-sacro\/"},"modified":"2016-02-05T10:21:28","modified_gmt":"2016-02-05T15:21:28","slug":"arte-sacro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/arte-sacro\/","title":{"rendered":"ARTE SACRO"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1. Introducci\u00f3n. &#8211; 2. y el Verbo se hizo carne\u00bb &#8211; 3. Agentes de la Pastoral programada a trav\u00e9s del Patrimonio. &#8211; 4. El uso de los \u00abBienes Culturales\u00bb de la Iglesia. &#8211; 5. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>1. Introducci\u00f3n<br \/>\nIncluir en un Diccionario de Pastoral la palabra Patrimonio o su hom\u00f3loga en este caso que nos ocupa, Arte sacro, es, seguramente, descubrir uno de los filones que tiene la pastoral a partir del Concilio Vaticano II. Es verdad que este apartado de la actividad evangelizadora es relativamente nuevo dentro de los cauces de una Iglesia concebida como Comunidad, abierta al mundo y en di\u00e1logo permanente con nuestra sociedad, ya que lo que normalmente suele privar dentro una pastoral de conjunto ha ido por otros cauces:<\/p>\n<p>Se habla mucho de los j\u00f3venes, se multiplican los compromisos de justicia, se aprecia la cercan\u00ed\u00ada al mundo de los marginados, etc&#8230;<\/p>\n<p>Sin embargo el Concilio Vaticano II dedica todo el cap\u00ed\u00adtulo VII de la Sacrosanctum Concilium al arte y los objetos sagrados, destacando las afirmaciones siguientes: \u00abEntre las actividades m\u00e1s nobles del ingenio humano se cuentan, con raz\u00f3n, las bellas artes, principalmente el arte religioso y su cumbre, que es el arte sacro&#8230; Por esta raz\u00f3n, la santa madre Iglesia fue siempre amiga de las bellas artes, busc\u00f3 constantemente su noble servicio, principalmente para que las cosas destinadas al culto sagrado fueran dignas, decorosas y bellas, signos y s\u00ed\u00admbolos de las realidades celestiales. M\u00e1s a\u00fan: la Iglesia se consider\u00f3 siempre, con raz\u00f3n, como \u00e1rbitro de las mismas, discerniendo entre las obras de los artistas aquellas que estaban de acuerdo con la fe, la piedad y las leyes religiosas tradicionales y que eran consideradas aptas para el uso sagrado\u00bb (SC 22).<\/p>\n<p>Las palabras del Concilio corresponden al texto del documento relativo a la Sagrada Liturgia y por lo tanto en el \u00e1mbito de la Iglesia que celebra la fe. Este aspecto de la vida de la Iglesia en muchos momentos no ha sido considerado estrictamente como campo de pastoral, que caminaba por los dignos caminos mencionados anteriormente. Pero dos circunstancias hacen pensar que nos encontramos ante un medio de evangelizaci\u00f3n que a\u00fan est\u00e1 por descubrir: por un lado es el propio Concilio el que invita a un di\u00e1logo fe &#8211; cultura y por otro es la inquietud social por el Patrimonio la que se pregunta por el significado de este en nuestro mundo moderno.<\/p>\n<p>Por otra parte la Constituci\u00f3n sobre la Iglesia en el mundo actual dedica todo el Cap\u00ed\u00adtulo II al progreso de la cultura indicando que \u00ab&#8230;tambi\u00e9n las ciencias y las artes son de gran importancia para la vida de la Iglesia, ya que tratan de desentra\u00f1ar la \u00ed\u00adndole propia del hombre, sus problemas y sus experiencias, en un esfuerzo continuo por conocerse y perfeccionarse a s\u00ed\u00ad mismo y al mundo, esforz\u00e1ndose por descubrir su posici\u00f3n exacta en la historia y en el universo, iluminar sus miserias y sus alegr\u00ed\u00adas, sus carencias y sus facultades, y proyectar un provenir mejor del hombre\u00bb (GS 62).<\/p>\n<p>Nuestras Comunidades cristianas no han llegado a percibir el sentido pastoral del Patrimonio, dimanado especialmente de estas propuestas del Concilio. Mas bien ha sido considerado en algunos sectores como un elemento perteneciente a un momento de la historia de la Iglesia en que esta se rodeaba de mecenas y arist\u00f3cratas, y por ello, en parte, rechazable en raz\u00f3n de la connivencia que ello supon\u00ed\u00ada con los poderes terrenos. No en vano muchas de nuestras iglesias sufr\u00ed\u00adan las limpiezas de im\u00e1genes y retablos, que significaban para algunos un signo de poder. Seguramente que por este motivo la pastoral de las Di\u00f3cesis no ha contado con una parcela destinada al Patrimonio.<\/p>\n<p>Sin embargo poco a poco las aguas han vuelto a su cauce. No solo se ha ido descubriendo el verdadero significado del di\u00e1logo fecultura, propuesto por el propio Concilio, sino que ha sido la misma realidad sociol\u00f3gica del momento la que ha hecho redescubrir lo que fue el arte desde sus comienzos y la necesidad de una visi\u00f3n cristiana de este sector de la vida de la Iglesia, tan apreciado hoy por nuestra sociedad. No se trata ya de reconocer las dificultades evangelizadoras para la Iglesia en nuestro mundo moderno y de aprovechar la coyuntura de un Patrimonio que llama la atenci\u00f3n y que sirve para hablar de Dios. Si solo fuera eso nos encontrar\u00ed\u00adamos ante la pobreza de una pastoral que se sirve de los \u00faltimos recursos para cumplir con su misi\u00f3n. Se trata sencillamente de dar al arte sacro su verdadero sentido, de hacer que cumpla con su cometido.<\/p>\n<p>Hoy en nuestras Comunidades se est\u00e1n revalorizando las celebraciones y ello redunda en bien del Patrimonio, que es recuperado, y de nuestros templos, que se convierten en verdaderos lugares sagrados de encuentro y de oraci\u00f3n. Pero reducir el Patrimonio \u00fanicamente a este aspecto lit\u00fargico ser\u00ed\u00ada restrictivo y supondr\u00ed\u00ada una traici\u00f3n a lo que ha supuesto a lo largo de toda la vida de la Iglesia.<\/p>\n<p>Actualmente m\u00e1s que nunca es necesario que los pastoralistas unifiquen los esfuerzos e inquietudes que surgen en el Pueblo de Dios y que consideren como medios indispensables todos los recursos que tiene la Iglesia para revitalizarse interiormente y acercarse al mundo. Nuestro Patrimonio no ha de ser considerado \u00fanicamente como un medio material que sirve para el culto y las celebraciones, envuelve toda una historia de s\u00ed\u00admbolos, de teolog\u00ed\u00ada, de fe que sirve para descubrir a Dios y acercarnos a El. En las obras de arte no solo se halla escrita y descrita la vida de las Comunidades, est\u00e1 tambi\u00e9n el reto que tiene hoy nuestro Patrimonio para divulgar la fe entre los visitantes y curiosos, entre los ni\u00f1os que descubren a Dios por medio las im\u00e1genes y entre los adultos que siguen necesitando de s\u00ed\u00admbolos para acercarse a la divinidad.<\/p>\n<p>Estas son las motivaciones que hacen que la palabra Patrimonio tenga cabida en un Diccionario de Pastoral. El mundo de las artes, tambi\u00e9n las modernas, de los estudiosos que investigan la historia de nuestros pueblos, de los consejos pastorales que tanto tiempo y desvelos dedican a la rehabilitaci\u00f3n de sus templos y de los numerosos visitantes ajenos a nuestra cultura no ha de ser olvidado por una digna programaci\u00f3n pastoral, que tiene en cuenta todos los sectores y personas de su entorno.<\/p>\n<p>2. \u00abY el Verbo se hizo carne\u00bb (Jn 1, 14)<br \/>\nNo es este el momento ni el lugar para describir el origen de las im\u00e1genes en los lugares sagrados ni la causa de la lucha iconoclasta. Lo cierto es que poco a poco, aun conservando las diferencias entre los pueblos orientales y los occidentales, las representaciones se fueron haciendo un hueco en nuestros templos. Y todo ello es una consecuencia de la cercan\u00ed\u00ada de lo divino a lo humano o de la percepci\u00f3n terrena da la vida de Dios. San Juan fue expl\u00ed\u00adcito en su testimonio: Dios se hizo hombre. El te\u00f3logo oriental Paul Evdokimov describe la estrecha relaci\u00f3n entre la Palabra y la Imagen. Dios y su Palabra entran en la historia de los hombres. Esta Palabra de Vida \u00abse ha manifestado, y nosotros hemos visto y testificamos, que estaba en el Padre y se nos manifest\u00f3\u00bb (lJn 1,2) A partir de la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios el misterio y la imagen se hallan unidos y esta es la expresi\u00f3n mas grandiosa y elocuente del arte sacro, la uni\u00f3n de Dios con el hombre, la mezcla del Esp\u00ed\u00adritu y la carne.<\/p>\n<p>\u00abEn EI estaba la vida\u00bb. A las im\u00e1genes de nuestros templos solamente les falta hablar, o quiz\u00e1s hablan pero no las entendemos del todo. Miles de a\u00f1os de historia, de vida cristiana, de vida de Iglesia y de comunidad se manifiestan en nuestros templos y en nuestros retablos; piedra y esp\u00ed\u00adritu, madera y s\u00ed\u00admbolo, material perecedero y doctrina divina mezclan el arte de nuestros templos. Los Sacramentos dan la Vida, pero las im\u00e1genes nos lo ense\u00f1an con una catequesis que se transmite de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hoy que tanto hablamos de la pedagog\u00ed\u00ada de los medios adecuados para la comprensi\u00f3n, de la imagen como v\u00ed\u00ada de comunicaci\u00f3n vemos que eso comenz\u00f3 hace muchos a\u00f1os en nuestros retablos.<\/p>\n<p>\u00abTodas las cosas fueron hechas por El\u00bb. En la Pascua del a\u00f1o 1999 el Papa Juan Pablo II ha dirigido una carta a los artistas, a los que descubre como imagen de Dios, ya que \u00abnadie mejor que vosotros, artistas, puede intuir algo del phatos con el que Dios, en el alba de la creaci\u00f3n, contempl\u00f3 la obra de sus manos. Un eco de aquel sentimiento se ha reflejado infinitas veces en la mirada con que vosotros, el igual que los artistas de todos los tiempos, atra\u00ed\u00addos por el asombro del ancestral poder de los sonidos y de las palabras, de los colores y de las formas, hab\u00e9is admirado la obra de vuestra inspiraci\u00f3n, descubriendo en ella como la resonancia de aquel misterio de la creaci\u00f3n a la que Dios, \u00fanico creador de todas las cosas, ha querido en cierto modo asociaros\u00bb (n\u00c2\u00b0 1). El Esp\u00ed\u00adritu que aleteaba en medio del caos del Universo y que dio sentido a la obra de Dios, impregn\u00e1ndola de su fuerza y sentido, es el mismo que inspira a los artistas a la hora de modelar y potenciar su capacidad creativa. El artista logra esto a trav\u00e9s de una especie de iluminaci\u00f3n interior, despertando las energ\u00ed\u00adas de su mente y de su coraz\u00f3n para concebir la idea y darle forma en la obra de arte. De esta manera el artista se siente continuador de la obra creadora de Dios, en su funci\u00f3n de art\u00ed\u00adfice en cuanto imagen de Dios.<\/p>\n<p>\u00abLa luz luce en las tinieblas\u00bb. Los distintos momentos que ha vivido la expresi\u00f3n art\u00ed\u00adstica a lo largo de los siglos han respondido a las circunstancias sociales e hist\u00f3ricas del artista. No han faltado en ellas momentos de decadencia y de esplendor, de representaciones maravillosas y de obras decadentes. Muchas veces el artista se ha fijado en los dolores cotidianos o en las tragedias de la sociedad del tiempo. Atendamos por un momento al arte sacro. Han abundado los dolores y tragedias de la vida plasmados en relatos de Pasi\u00f3n, es f\u00e1cil encontrar el sufrimiento de la Dolorosa o los fallos de los ap\u00f3stoles; no es extra\u00f1o tampoco descubrir los sufrimientos de los santos. Pero junto a todas estas tinieblas de penas encontramos, en una disposici\u00f3n iconogr\u00e1fica, las alegr\u00ed\u00adas de la Resurrecci\u00f3n, la victoria de los santos o la justicia equitativa de los hombres. El arte, especialmente el religioso, muestra un largo camino de los hombres hacia la perfecci\u00f3n, una muestra de virtudes que suponen una superaci\u00f3n constante, un gui\u00f3n explicativo que culmina siempre en la perfecci\u00f3n y en la victoria. Resurrecci\u00f3n, milagros, Natividad, Epifan\u00ed\u00ada, Cena del Se\u00f1or, etc&#8230;, son pruebas contundentes de una expresi\u00f3n art\u00ed\u00adstica que tiende a la victoria de la Vida sobre la muerte, de la luz sobre las tinieblas.<\/p>\n<p>\u00abY habit\u00f3 entre nosotros\u00bb. El Antiguo Testamento prohib\u00ed\u00ada hacer representaciones de Dios, ya que trasciende toda representaci\u00f3n material: \u00abYo soy el que soy\u00bb. Sin embargo en el misterio de la Encarnaci\u00f3n el Hijo de Dios se ha hecho visible. Dios se ha hecho hombre en Jesucristo, que de esta manera se ha convertido en el punto de referencia para comprender el misterio de Dios, de la existencia humana y del mundo.<\/p>\n<p>Dios hecho hombre y manifestado a trav\u00e9s e las im\u00e1genes ha comenzado a ser uno de nosotros a partir de su Encarnaci\u00f3n y como el hombre no tiene otros medios de expresar sus vivencias y su fe que los humanos, como las palabras, los sonidos, el lenguaje, las im\u00e1genes, ha plasmado a Dios a trav\u00e9s de estos medios. Dios se ha hecho uno de nosotros y se ha dejado plasmar como uno de nosotros. En algunos momentos de la expresi\u00f3n art\u00ed\u00adstica en que los otros medios se hallaban menos extendidos, la f\u00f3rmula de las im\u00e1genes era el m\u00e1s eficaz para conocer, vivir y manifestar la fe. Si el lugar m\u00e1s id\u00f3neo para conocer y celebrar nuestra fe son los templos, no en vano los artistas la plasmaban y manifestaban en ellos, unas veces por encargo, otras por cercan\u00ed\u00ada a esa Comunidad, pero siempre por una convicci\u00f3n; no es extra\u00f1o por ello que en los momentos en que la palabra y el lenguaje eran patrimonio de unos pocos, la imagen y el retablo eran el medio m\u00e1s id\u00f3neo para entender, comunicar y vivir la fe.<\/p>\n<p>La Imagen es la Biblia de los pobres. En el a\u00f1o 599 San Gregorio Magno dirig\u00ed\u00ada estas palabras al Obispo de Marsella, Sereno: \u00abLa pintura se usa en las iglesias para que los analfabetos, al menos mirando a las paredes, puedan leer lo que no son capaces de descifrar en los c\u00f3dices\u00bb (PL 77, 1128-1129). Si las catequesis de muchos siglos en la Historia de la Iglesia fueron explicadas a los m\u00e1s pobres a trav\u00e9s de estas im\u00e1genes, \u00bfpor qu\u00e9 no recuperar hoy el protagonismo de las personas m\u00e1s sencillas en la posesi\u00f3n y dominio de nuestros retablos, que a menudo se quedan en manos de los estudiosos, los cuales \u00fanicamente descubren en ellos expresiones art\u00ed\u00adsticas?<br \/>\nSi Cristo ha nacido para todos, especialmente para los m\u00e1s pobres y sencillos, las expresiones art\u00ed\u00adsticas de este misterio han de ser patrimonio de esas mismas personas.<\/p>\n<p>\u00abVino a los suyos y los suyos no le recibieron\u00bb: El arte, que ha nacido en las expresiones religiosas, ha ido tomando a lo largo de la historia caminos divergentes que le han separado de la fe. En la Edad Moderna el Humanismo cristiano ha ido evolucionando, llegando en ocasiones a unas expresiones art\u00ed\u00adsticas ajenas al hecho religioso. Este clima ha conducido a una separaci\u00f3n entre el mundo del arte y el de la fe, constatando al menos un menor inter\u00e9s de muchos artistas por los temas religiosos. Esto ha llevado a la Iglesia a respetar profundamente esta postura. A pesar de todo ha seguido manteniendo un gran aprecio por el valor del arte como tal. Y es que al arte cuando es aut\u00e9ntico tiene una \u00ed\u00adntima afinidad con el mundo de la fe, de tal manera que incluso en las condiciones de mayor despego de la cultura respecto de la Iglesia el arte continua siendo una especie de puente tendido hacia la experiencia religiosa, ya que todo arte esconde algo de misterio. Y es que cuando el artista busca y plasma la belleza va m\u00e1s all\u00e1 de lo cotidiano, de lo que ven nuestros ojos; incluso cuando representa el desconcierto de la persona o el mal est\u00e1 demandando una especie de redenci\u00f3n universal. Por ello nos hallamos ante un gran reto, el que supone de acercamiento entre la fe y la cultura entre las expresiones art\u00ed\u00adsticas y la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abY hemos visto su gloria\u00bb. Las maravillas del Patrimonio pueden ser analizadas desde el punto de vista de una recuperaci\u00f3n completa de todos los edificios, hecho muy dif\u00ed\u00adcil en algunos casos. Puestos a so\u00f1ar podemos ver unas catedrales llenas de luz, blancas como el primer d\u00ed\u00ada, porque se han restaurado en su integridad; podemos imaginarnos unos templos muy bien consolidados y llenos de turistas; podemos contemplar una orfebrer\u00ed\u00ada maravillosa detr\u00e1s de las vitrinas, y so\u00f1amos con unas rutas llenas de ensue\u00f1o y plagadas de joyas que llenan la geograf\u00ed\u00ada y el paisaje. Si es solamente esto a\u00fan estamos en la oscuridad de las tinieblas, a\u00fan no hemos visto las maravillas de Dios, que encierran esas joyas. La verdadera gloria de Dios es que las catedrales sirvan como puntos de encuentro para el Pueblo cristiano, que las iglesias sean punto de referencia parroquial y comunitaria, que la importancia de los retablos no radique ni en su restauraci\u00f3n ni en su estudio, sino en la verdadera expresi\u00f3n del misterio vislumbrado por ni\u00f1os y j\u00f3venes, que nuestros museos no sean visitados por muchos o pocos turistas, sino que sean un itinerario de fe y de interrogantes, que el arte preste un servicio al mundo de la cultura y sirva pastoralmente a los turistas y que cada uno de los templos sea un hervidero de paz y de solidaridad para un mundo que sigue necesitando y buscando a Dios.<\/p>\n<p>3. Agentes de la pastoral programada a trav\u00e9s del patrimonio<br \/>\nEl Obispo Diocesano: Por instituci\u00f3n divina es sucesor de los ap\u00f3stoles en virtud del Esp\u00ed\u00adritu Santo que se le ha conferido y est\u00e1 constituido como pastor de su iglesia particular. Entre las funciones que tiene encargadas y que a la vez encomienda a sus colaboradores se halla la de santificar. Si quisi\u00e9ramos encuadrar cada una de las Delegaciones Sectoriales de una Di\u00f3cesis en una funci\u00f3n propia del obispo tal vez habr\u00ed\u00ada que situar la de Patrimonio en esta funci\u00f3n santificadora. Por ello el obispo diocesano es el primero al que corresponde descubrir y encauzar todas las inquietudes de su Di\u00f3cesis en relaci\u00f3n con el Patrimonio. El preside la Comisi\u00f3n Diocesana de Patrimonio, de la que se hablar\u00e1 m\u00e1s adelante, y a su vez encomienda y conoce las decisiones del Cabildo de la Catedral. En el n\u00famero 124 de la Constituci\u00f3n sobre la Sagrada Liturgia el Concilio Vaticano II encarga a los ordinarios una serie de funciones que el obispo, a su vez, encomienda a las distintas Comisiones o Delegaciones, especialmente en lo referente al Arte Sacro. Cuando el obispo de una Di\u00f3cesis es sensible a las obras de arte, a los templos y a un deseo de di\u00e1logo con la cultura, el Patrimonio de dicha Di\u00f3cesis adquiere un alto nivel por la finalidad que tiene, por la conservaci\u00f3n y por el servicio que presta a la sociedad.<\/p>\n<p>El Consejo Presbiteral: La funci\u00f3n de este \u00f3rgano es ayudar al Obispo en el gobierno de la Di\u00f3cesis conforme a la norma del derecho. Sin entrar en la constituci\u00f3n del mismo, en sus estatutos y en sus miembros, es conveniente recoger en este apartado la necesidad de una inquietud en el Presbiterio por abordar tambi\u00e9n aquello que est\u00e9 relacionado con el Patrimonio. Especialmente en algunas Di\u00f3cesis cargadas de historia y de arte es muy conveniente que entre los miembros del Presbiterio haya sacerdotes especialistas en Patrimonio que ayuden a descubrir la funci\u00f3n pastoral de la historia y del arte como la memoria de un pasado que es gu\u00ed\u00ada de las nuevas Comunidades.<\/p>\n<p>El Consejo Pastoral Diocesano: Este Consejo tiene como funci\u00f3n estudiar y valorar lo que se refiere a las actividades pastorales y sugerir conclusiones pr\u00e1cticas sobre ellas. Si en dicho Consejo ha de estar representada toda la Di\u00f3cesis sus miembros, muchos de ellos laicos, han de recoger las inquietudes y posibilidades que tiene toda la Di\u00f3cesis para hacer llegar el mensaje de Cristo a todos >los lugares de la misma. En esta tarea todas las iniciativas son valiosas y han de recoger las propuestas de la sociedad actual sobre las obras de arte, en raz\u00f3n de la demanda social que suponen y de la obligaci\u00f3n que tiene la Iglesia de ponerlas al servicio de la misma, no solo con el fin de cumplir la ley, sino especialmente de darles el sentido que tienen dentro del contexto de la fe y de la Comunidad. La programaci\u00f3n pastoral de una Di\u00f3cesis no puede olvidar las inquietudes sociales del momento y el movimiento de masas por nuestras iglesias y catedrales.<\/p>\n<p>Los Arciprestazgos: A pesar de que el Arciprestazgo no tiene personalidad jur\u00ed\u00addica propia es el \u00f3rgano intermedio, para la pastoral diocesana, entre la Di\u00f3cesis y la Parroquia. Varias de ellas quedan agrupadas en este ente que facilita una labor evangelizadora com\u00fan y compartida y que se hace m\u00e1s necesaria donde las Parroquias son reducidas. Todo arciprestazgo tiene unas notas comunes que facilitan una convivencia y una programaci\u00f3n comunes. El arcipreste ha de ser el elemento aglutinador de todas las inquietudes y entre estas no han de faltar las actividades relacionadas con el Patrimonio, sentido en este caso de cerca por los propios fieles, que ven identificada su fe con unos lugares religiosos. Estos han de ser suficiente signo de atracci\u00f3n como para que el pueblo de Dios no solo utilice estos lugares para sus celebraciones, sino que les vea como espacios donde se ha plasmado su fe y siguen sirviendo para la instrucci\u00f3n y adoctrinamiento de la misma en los que se hallan en periodo de formaci\u00f3n. Entre las funciones propias del Arciprestazgo se halla la de conservar, difundir y utilizar pedag\u00f3gicamente el patrimonio eclesial: Inmueble, mueble y documental. El Arciprestazgo tiene un representante en la Delegaci\u00f3n Diocesana de Patrimonio. Dentro de las diversas y numerosas acciones pastorales ocupan un lugar importante los desvelos, preocupaciones y acciones comunes que tienden a conseguir tales proyectos. Poco a poco estas actividades van encajando como actividad propiamente pastoral y como signo de comunidad.<\/p>\n<p>La Delegaci\u00f3n Diocesana para el Patrimonio: Esta es la Delegaci\u00f3n Sectorial Diocesana que se encarga de coordinar todas las actividades pastorales que utilizan el Patrimonio. A su vez este se convierte en motivo de inquietud y de actuaci\u00f3n por parte de la misma Delegaci\u00f3n. Los objetivos mas importantes de la Delegaci\u00f3n son los siguientes: Cuidar todo el Patrimonio Diocesano en cuatro aspectos o secciones: Bienes Inmuebles y Arqueolog\u00ed\u00ada, Bienes muebles, Patrimonio Documental de Archivos y Bibliotecas y Difusi\u00f3n Cultural, evangelizar a trav\u00e9s de este Patrimonio, potenciar talleres y escuelas de formaci\u00f3n y de restauraci\u00f3n y formar gu\u00ed\u00adas del Patrimonio con finalidades tur\u00ed\u00adsticas.<\/p>\n<p>Pertenecen a esta Delegaci\u00f3n los representantes de cada uno de los arciprestazgos, que tienen como funci\u00f3n presentar los programas, propuestas y dificultades de cada una de dichas demarcaciones o grupos y llevar a los mismos la programaci\u00f3n y propuestas de la Delegaci\u00f3n; igualmente tienen relaci\u00f3n permanente con esta Delegaci\u00f3n los miembros componentes de la Comisi\u00f3n Diocesana de Patrimonio, de la que se hablar\u00e1 posteriormente; tambi\u00e9n pertenecen a esta Delegaci\u00f3n todos los t\u00e9cnicos que, de manera ocasional o continuada, colaboran en las actividades de la Delegaci\u00f3n, sea en Inventario o en actividades ocasionales, como cursillos, propuestas de rehabilitaci\u00f3n, etc.. Al lado de todas estas personas se encuentra, como coordinador, el Delegado Diocesano de Patrimonio, que act\u00faa en nombre del Obispo en todos los temas del ramo. Esta Comisi\u00f3n tiene tambi\u00e9n relaci\u00f3n permanente con las restantes delegaciones diocesanas de Patrimonio de las Di\u00f3cesis espa\u00f1olas a trav\u00e9s de la Secretar\u00ed\u00ada de la Comisi\u00f3n Episcopal de Patrimonio, pero especialmente con los otros delegados de su Comunidad Aut\u00f3noma, ya que en ella se deciden y programan las restauraciones, al contar cada una de ellas con las correspondientes competencias.<\/p>\n<p>La Comisi\u00f3n Diocesana para el Patrimonio Cultural: Es el \u00f3rgano diocesano consultivo del Obispo, por \u00e9l presidido, que decide en todos los temas de Patrimonio de la Di\u00f3cesis. Este organismo tiene tal importancia en la Di\u00f3cesis que ya el Concilio Vaticano II indica a los ordinar\u00ed\u00ados del lugar que oigan a la Comisi\u00f3n Diocesana de arte sagrado en los temas de obras de arte. Incluso insin\u00faa que tambi\u00e9n sean escuchadas otras personas t\u00e9cnicas. Por ello pertenecen a esta Comisi\u00f3n el Vicario General, como vicepresidente, el Delegado diocesano de Patrimonio, el fabriquero de la Catedral, el Director del Taller diocesano de Restauraci\u00f3n, el aparejador diocesano, cinco representantes de los arciprestazgos y algunos laicos como el arquitecto diocesano, el arquitecto territorial de la Administraci\u00f3n y un profesor universitario; cuenta igualmente con un secretario. La relaci\u00f3n de esta Comisi\u00f3n con la Administraci\u00f3n se lleva a cabo a trav\u00e9s de un representante de la Di\u00f3cesis en la Comisi\u00f3n Territorial de Patrimonio de la Provincia, que suele ser el Delegado de Patrimonio.<\/p>\n<p>Este organismo diocesano tiene relaci\u00f3n permanente con la administraci\u00f3n, especialmente para aquellos inmuebles que est\u00e1n declarados Bien de Inter\u00e9s Cultural o para los muebles que se hallan incluidos en aqu\u00e9llos.<\/p>\n<p>La Parroquia: Es la figura de la Iglesia m\u00e1s cercana y donde se perciben m\u00e1s los signos de la presencia de aquella en la sociedad. Se convierte en el \u00e1mbito mas id\u00f3neo de integraci\u00f3n entre el P\u00e1rroco y los fieles laicos, que ven en el templo el signo de la presencia de Dios en la sociedad y el lugar emblem\u00e1tico donde se vive la fe por historia y por tradici\u00f3n. De ah\u00ed\u00ad el aprecio de toda la Comunidad a estos signos, que son el templo y todos los bienes muebles que contiene. Estos se han convertido para toda la Comunidad en los lugares y los elementos de definici\u00f3n de la fe, por lo que, adem\u00e1s de tener un valor art\u00ed\u00adstico e hist\u00f3rico, encierran otro que es una mezcla de lo sentimental y de lo simb\u00f3lico, de lo cultural y lo sagrado.<\/p>\n<p>Este significado del patrimonio para el fiel laico se halla potenciado en este momento por el aprecio que todo un pueblo tiene respecto del Patrimonio. Por ello la Parroquia es el lugar mas propicio para que los bienes culturales de la Iglesia sean utilizados en su verdadero sentido, el sagrado, el pastoral. Ha de servir para educar en la fe, para formar a todos los fieles all\u00ed\u00ad bautizados, para educar en el gusto est\u00e9tico y en el valor sagrado de los bienes, para que sea signo de encuentro entre parroquianos y turistas y para que el templo y sus elementos sean utilizados como medio unificador, formativo y de compromiso en la fe. A esto ha de ayudar el Consejo Pastoral de la Parroquia, que no solamente dedica tiempo, mucho, a sus cuentas parroquiales y a sus programas pastorales, sino que ha de unificar ambos elementos sabiendo que tambi\u00e9n ha de ser utilizada su iglesia para educar a los ni\u00f1os, sus retablos para la catequesis y sus im\u00e1genes para el d\u00ed\u00ada de la procesi\u00f3n; todo ello sirva para descubrir los valores simb\u00f3licos que encierran.<\/p>\n<p>Al pertenecer al dicho Consejo Pastoral laicos que incluso pueden ser unos buenos profesionales de la educaci\u00f3n o de la t\u00e9cnica ellos mismos son los medios de la Parroquia para llegar a todos los \u00e1mbitos de la sociedad con este significado sagrado del arte. Este sector de la pastoral compromete por otro lado a todas las fuerzas vivas de la Parroquia: madres que ense\u00f1an a sus hijos, profesores y sus alumnos m\u00e1s j\u00f3venes, personas de tercera edad que recogen una historia pasada pero viva, etc.<\/p>\n<p>4. El uso de los \u00abbienes culturales\u00bb de la Iglesia<br \/>\nLa propiedad, gesti\u00f3n y uso de los bienes de arte sacro corresponde, de acuerdo con la legislaci\u00f3n vigente, tanto can\u00f3nica como civil, a las diversas Entidades jur\u00ed\u00addicas que integran la Iglesia Cat\u00f3lica. Las vicisitudes de la historia, a menudo complejas, muestran el inter\u00e9s de esta por las Bellas Artes y por la cultura, por lo que la han hecho acreedora a un reconocimiento social y jur\u00ed\u00addico, ya que ha puesto ambas al servicio de nuestro pueblo.<\/p>\n<p>Este Patrimonio ha de ser contemplado al amparo de los Acuerdos entre el Estado Espa\u00f1ol y la Santa Sede, firmados en 1979, y que, seg\u00fan los principios de la Constituci\u00f3n Espa\u00f1ola de 1978, exigen desarrollos legislativos ulteriores en cada una de las materias y en cada Comunidad Aut\u00f3noma.<\/p>\n<p>La Comisi\u00f3n Mixta del Ministerio de Cultura y de la Conferencia Episcopal, creada en cumplimiento del art\u00ed\u00adculo XV del vigente `Acuerdo entre el Estado Espa\u00f1ol y la Santa Sede sobre ense\u00f1anza y asuntos culturales&#8217;; aprob\u00f3 el 30 de Octubre de 1980 el Documento relativo al Marco jur\u00ed\u00addico de actuaci\u00f3n mixta Iglesia-Estado sobre Patrimonio hist\u00f3rico-art\u00ed\u00adstico e indica en el n\u00famero 2: \u00abSe reconoce por el Estado la funci\u00f3n primordial de culto y la utilizaci\u00f3n para finalidades religiosas de muchos de esos bienes que ha de ser respetada. Sin perjuicio de ello la Iglesia reitera su voluntad de continuar poni\u00e9ndolos al alcance y servicio del pueblo espa\u00f1ol y se compromete a cuidarlos y a usarlos de acuerdo con su valor art\u00ed\u00adstico e hist\u00f3rico\u00bb.<\/p>\n<p>Por otra parte el mismo Documento indica en el n\u00famero tres los principios que se tendr\u00e1n en cuenta en el tratamiento de los bienes eclesi\u00e1sticos que forman parte del Patrimonio Hist\u00f3rico y Documental, destacando el primero: \u00abEl respeto del uso preferente de dichos bienes en los actos lit\u00fargicos y religiosos y la utilizaci\u00f3n de los mismos, de acuerdo con su naturaleza y fines, por sus leg\u00ed\u00adtimos titulares\u00bb.<\/p>\n<p>En virtud de estas orientaciones, con la transferencia de competencias, se firmaron posteriormente los Acuerdos entre las Autonom\u00ed\u00adas y las Iglesias Particulares, o Di\u00f3cesis, organizadas bien por Provincias Eclesi\u00e1sticas o bien por Regiones. En todos ellos se acuerda la constituci\u00f3n de una Comisi\u00f3n Mixta Gobierno Aut\u00f3nomo &#8211; Obispos de las Di\u00f3cesis y se fijan los criterios de actuaci\u00f3n conjunta de las mismas en materia de- Patrimonio.<\/p>\n<p>Conocida esta normativa es necesario valorar el motivo por el que han ido surgiendo tantos bienes de arte sacro, lo cual viene a complementar la normativa anterior. Los templos no solo han nacido como una digna y maravillosa expresi\u00f3n art\u00ed\u00adstica, no han sido levantados exclusivamente por una motivaci\u00f3n de grandeza humana o de prestigio personal con las congruas ayudas de la aristocracia. Cada obra escult\u00f3rica no ha sido solo expresi\u00f3n de la corriente art\u00ed\u00adstica del momento, cada ornamento lit\u00fargico no era solo el medio para plasmar la belleza y la riqueza de cada familia. Todo el arte sacro tiene una motivaci\u00f3n, ha nacido dentro de un contexto religioso que le hace precisamente sacro porque es utilizado para una finalidad sagrada, para una relaci\u00f3n de los hombres con Dios. Cada retablo no es solamente un escaparate de figuras y formas, es sobre todo un medio de expresar lo que el artista vive, lo que se le indica que represente y la forma para que el mensaje all\u00ed\u00ad contenido sea mejor comprendido y divulgado.<\/p>\n<p>Por ello, cuando hoy visitan nuestras iglesias, ermitas y museos tantos turistas, cercanos o alejados de estas motivaciones religiosas, no les podemos hurtar el profundo sentido de fe de todos estos elementos art\u00ed\u00adsticos que nos hablan y nos acercan a Dios y nos presentan palmariamente los misterios de fe.<\/p>\n<p>Un templo tiene una historia art\u00ed\u00adstica y una evoluci\u00f3n de acuerdo con los diferentes momentos de su construcci\u00f3n, pero tambi\u00e9n encierra una motivaci\u00f3n, unos s\u00ed\u00admbolos en cada uno de sus elementos, que no han sido ah\u00ed\u00ad colocados por casualidad y que se siguen utilizando para un servicio comunitario y una ense\u00f1anza que est\u00e1n en su misma entra\u00f1a. Esta es la l\u00ed\u00adnea que hoy ha de dar la Iglesia a tantas visitas tur\u00ed\u00adsticas: No privar del verdadero sentido que vio nacer la obra art\u00ed\u00adstica y su sentido actual. Este gran reto puede establecer nuevos v\u00ed\u00adnculos entre todos los pueblos y culturas que dar\u00e1n un mayor impulso a una riqueza que el cristiano comunica porque no la tiene en exclusiva, cumpliendo as\u00ed\u00ad lo que ya dijo San Juan en su primera carta: \u00abLo que era desde el principio, lo que hemos o\u00ed\u00addo, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos tocando al Verbo de vida&#8230; lo que hemos visto y o\u00ed\u00addo, os lo anunciamos a vosotros, a fin de que viv\u00e1is tambi\u00e9n en comuni\u00f3n con nosotros\u00bb (1 Jn 1, 1-2).<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con este uso secular que la Iglesia ha realizado del Patrimonio sacro no hay que olvidar un signo que ha traspasado las fronteras de nuestro pa\u00ed\u00ads y que por lo tanto es aplicable al arte sacro en general. Se trata de las Exposiciones, destacando entre ellas \u00abLas Edades del Hombre\u00bb. Desde el a\u00f1o 1988 la Iglesia en Castilla y Le\u00f3n se plante\u00f3 un reto que a\u00fan sigue vivo y que ha sido una clara muestra del gran atractivo que supone el patrimonio cuando es presentado con una visi\u00f3n especial. Las Edades del Hombre han ido sacando a la luz, de modo paulatino y pedag\u00f3gico, el arte sencillo, maravilloso y misterioso de nuestros templos. Los guiones explicativos, el maravilloso marco de las Catedrales y el propio arte han maravillado a propios y extra\u00f1os, los unos porque desconoc\u00ed\u00adan la que ten\u00ed\u00adan entre manos, los otros porque han contemplado unido no solo en el espacio sino en el contexto todo un misterio que se desarrolla a la par que el hombre nace, vive y muere.<\/p>\n<p>Otras muchas exposiciones sirvieron de antesala de estas magnas muestras, todas ellas marcaron el camino de un proceso que va caminando por todas las Di\u00f3cesis castellano &#8211; leonesas y que descubre el misterio del hombre encerrado en el misterio de Dios. Otras muchas muestras han seguido los pasos de las Edades del Hombre, que en la misma medida han servido de reto en cada lugar.<\/p>\n<p>Todas estas muestras se hallan enmarcadas dentro del proceso, ya iniciado por las Di\u00f3cesis hace algunas d\u00e9cadas, de concentrar en museos las obras de arte de aquellos templos que ya han perdido su significado como lugar sagrado o incluso de los que carecen de la necesaria protecci\u00f3n. Estos son los museos diocesanos. Es verdad que la obra de arte sacro han de estar depositada donde cumple su funci\u00f3n o es utilizada. Sin embargo la realidad es mucho mas problem\u00e1tica. Parroquias sin feligreses, templos sin protecci\u00f3n y la falta de uso continuado de los mismos invitan a tomar decisiones que redunden en bien de una sensata conservaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para ello son imprescindibles los museos diocesanos que han de seguir mostrando a los visitantes un arte sacro en consonancia con su finalidad y con la indicaci\u00f3n de su lugar de procedencia. Los museos diocesanos descubren la historia de las Comunidades Parroquiales.<\/p>\n<p>Finalmente bueno ser\u00e1 aplicar a la realidad restauradora y de rehabilitaci\u00f3n de templos, retablos e im\u00e1genes unos criterios que est\u00e1n basados en un di\u00e1logo entre la Ley y el uso y que permitan acomodar los edificios y los bienes muebles en su \u00abnueva ubicaci\u00f3n\u00bb a su misi\u00f3n primordial pero con una nueva orientaci\u00f3n. En este sentido la historia se ha convertido tambi\u00e9n en maestra de la vida, ya que si bien ha sabido pasar de un estilo a otro sin estridencias lo ha hecho utilizando e integrando formas diferentes y a menudo contrarias en un mismo edificio y ha sabido recuperar \u00ed\u00adntegramente una imagen deteriorada porque era utilizada por el pueblo cristiano.<\/p>\n<p>El respeto a la obra de arte y a la incorporaci\u00f3n de diferentes elementos no ha impedido ni ha de impedir en el futuro que se recupere el arte sacro pensando sobre todo en una evoluci\u00f3n constante que mira al pasado para conservar, pero que tambi\u00e9n pone los ojos en el futuro descubriendo nuevos artistas. En este momento tan delicado sobre unos criterios de restauraci\u00f3n que se aplican solo para conservar u otros que incitan a acomodar a los usos propios, se ha de llegar a una s\u00ed\u00adntesis integradora que abra las puertas a los nuevos artistas, que tambi\u00e9n son creadores y a los que igualmente la Iglesia habr\u00e1 de acoger y potenciar.<\/p>\n<p>5. Conclusi\u00f3n<br \/>\nLa Historia de la Iglesia, sus usos y costumbres y todas sus experiencias han sido un veh\u00ed\u00adculo de inquietudes, de proyectos y realidades. Este momento hist\u00f3rico que nos ha tocado vivir es sumamente rico en acontecimientos, experiencias y posturas enriquecedoras con respecto al Patrimonio. La Iglesia en Espa\u00f1a no es ajena a este gran reto, ya que gestiona una parte importante del Patrimonio, el que se denomina sacro, pero que queda englobado en la gran inquietud que toda la sociedad muestra hacia el legado de nuestros antepasados en forma de arte. Por ello hoy mas que nunca se requiere una coordinaci\u00f3n y uni\u00f3n de todos los sectores de nuestra sociedad para utilizar, conservar y mostrar el patrimonio. Tal vez de esta manera empieza ya a cumplir el ineludible designio de servir de v\u00ed\u00adnculo de uni\u00f3n en nuestra sociedad, que tanto sigue necesitando signos y motivaciones que le hagan pensar en un di\u00e1logo y una paz, que van m\u00e1s all\u00e1 de los simples intereses materiales y que se simboliza en una de las mas sugerentes actividades humanas, el arte.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; PLAZAOLA ARTOLA, J., Historia y sentido del arte cristiano, Biblioteca de Autores Cristianos. Madrid, 1996; PLAZAOLA ARTOLA, J., Historia del arte cristiano, Biblioteca de Autores Cristianos. Colecci\u00f3n Sapientia Fidei. Madrid, 1999; NAVAL, F., Elementos de Arqueolog\u00ed\u00ada y Bellas Artes, Santo Domingo de la Calzada, 1904; FERN\u00ed\u0081NDEZ RoiG, J., Iconograf\u00ed\u00ada de los santos, Ediciones Omega., S. A. Barcelona, 1950; REAu, L., Iconograf\u00ed\u00ada del arte cristiano, 7 Tomos. Ediciones El Serbal. Barcelona, 1997; IGUACEN BoRAu, D., Diccionario del Patrimonio Cultural de la Iglesia, Ediciones Encuentro. Madrid, 1991; HANI, J., El simbolismo del templo cristiano, Ediciones Sophia Perennis. Barcelona, 1996.<\/p>\n<p>Juan Alvarez Quevedo<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1. Introducci\u00f3n. &#8211; 2. y el Verbo se hizo carne\u00bb &#8211; 3. Agentes de la Pastoral programada a trav\u00e9s del Patrimonio. &#8211; 4. El uso de los \u00abBienes Culturales\u00bb de la Iglesia. &#8211; 5. Conclusi\u00f3n. 1. Introducci\u00f3n Incluir en un Diccionario de Pastoral la palabra Patrimonio o su hom\u00f3loga en este caso que nos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/arte-sacro\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abARTE SACRO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15964","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15964","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15964"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15964\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15964"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15964"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15964"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}