{"id":15969,"date":"2016-02-05T10:21:37","date_gmt":"2016-02-05T15:21:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/caritativa-y-social-pastoral\/"},"modified":"2016-02-05T10:21:37","modified_gmt":"2016-02-05T15:21:37","slug":"caritativa-y-social-pastoral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/caritativa-y-social-pastoral\/","title":{"rendered":"CARITATIVA Y SOCIAL, PASTORAL"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1. Qu\u00e9 es la pastoral caritativa y social. &#8211; 2. Presupuestos y contenidos de la pastoral caritativa y soda\/. 2.1. Lo social es \u00e1mbito de gracia y de pecado. 2.2. El ejercicio de la caridad no se agota en la limosna; se abre a la llamada caridad pol\u00ed\u00adtica\u00bb 2.3. El servicio al mundo como signo de una Iglesia evangelizadora y misionera. 2.4. La promoci\u00f3n de la justicia es parte constitutiva de la evangelizaci\u00f3n. 2.5. Una correcta relaci\u00f3n entre escatolog\u00ed\u00ada e historia. 2.6. Desde un concepto de \u00absalvaci\u00f3n integral\u00bb 2.7 La fe exige la presencia evang\u00e9lica (desde la opci\u00f3n preferencial por los pobres) de los cristianos en la vida p\u00fablica. 2.8. La conversi\u00f3n social\u00bb &#8211; 3. La mediaci\u00f3n institucional. 3.1. Radicaci\u00f3n edesial. 3.3. \u00abQue cada cual se ponga al servicio de los dem\u00e1s\u00bb La animaci\u00f3n comunitaria. 3.4. &#8216;Da fruto en su saz\u00f3n&#8217;: Las acciones sociocaritativas. 3.5. Manteneos un\u00e1nimes, en un mismo sentir&#8217;: La coordinaci\u00f3n. &#8211; 4. A modo de conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>1. Qu\u00e9 es la pastoral caritativa y social<br \/>\nEntendemos por pastoral caritativa y social el conjunto de la actividad pastoral que tiene por objeto el ejercicio de la caridad y la promoci\u00f3n de la justicia, seg\u00fan los planes de Dios, en la l\u00ed\u00adnea de la fraternidad, fruto de la filiaci\u00f3n acogida y vivida como gracia. No se trata, por tanto, de una simple acci\u00f3n caritativa y social de la Iglesia, como actividad superpuesta a su misi\u00f3n; ni de la realizaci\u00f3n de acciones de suplencia respecto a las carencias y limitaciones de las pol\u00ed\u00adticas sociales de la sociedad civil. La pastoral caritativa y social es, m\u00e1s bien, la expresi\u00f3n concreta de la responsabilidad de la misi\u00f3n eclesial, cuando \u00e9sta se confronta con el mandato de anunciar y realizar la salvaci\u00f3n en su integridad, no quedando la realidad mundana y material al margen de la transformaci\u00f3n evang\u00e9lica, que el conjunto de la acci\u00f3n pastoral intenta realizar.<\/p>\n<p>La importancia de la pastoral caritativa y social y la necesidad de ser implanta-da en los diferentes niveles eclesiales vienen dadas por el hecho de ser una de las dimensiones troncales de la acci\u00f3n pastoral que, sin ella, quedar\u00ed\u00ada esencialmente desequilibrada. Un paso decisivo en la clarificaci\u00f3n de esta conciencia, lo dio la firme declaraci\u00f3n del S\u00ed\u00adnodo de los Obispos de 1971. \u00abla acci\u00f3n a favor de la justicia y la participaci\u00f3n en la transformaci\u00f3n del mundo se nos presentan como una dimensi\u00f3n constitutiva de la predicaci\u00f3n del evangelio, es decir, de la misi\u00f3n de la Iglesia para la redenci\u00f3n del g\u00e9nero humano y la liberaci\u00f3n de toda situaci\u00f3n opresiva\u00bb. \u00abParte constitutiva\u00bb, \u00abparte integrante\u00bb, \u00abparte esencial\u00bb son expresiones que se han ido repitiendo desde entonces. Se apoya as\u00ed\u00ad, desde una renovada concepci\u00f3n de la misi\u00f3n de la Iglesia y no desde otros presupuestos una ver-tiente de la pastoral, cuya existencia pr\u00e1ctica no hab\u00ed\u00ada faltado nunca en la Iglesia, pero cuyo estatuto no hab\u00ed\u00ada sido asumido al menos en la pr\u00e1ctica a la par con las vertientes de transmisi\u00f3n (catequesis) y celebraci\u00f3n de la fe (liturgia).<\/p>\n<p>No puede decirse que la caridad y sus obras hubieran estado ausentes, antes, en la praxis eclesial. Al contrario, hay que decir que el amor cristiano ha escrito las p\u00e1ginas m\u00e1s hermosas en toda la historia de la Iglesia y ha dejado testimonios que son un tesoro no s\u00f3lo para la Iglesia, sino para la humanidad entera. Quiz\u00e1s, el paso m\u00e1s importante que hayamos podido dar recientemente ha sido el entronque de toda la actividad caritativa y social con la evangelizaci\u00f3n. Lo aclaraba as\u00ed\u00ad Pablo VI en Evangelii Nuntiandi: \u00abentre evangelizaci\u00f3n y promoci\u00f3n humana, desarrollo, liberaci\u00f3n existen efectivamente lazos muy fuertes. V\u00ed\u00adnculos de orden antropol\u00f3gico&#8230;, de orden teol\u00f3gico&#8230;, de orden eminentemente evang\u00e9lico, como es el de la caridad\u00bb (n. 31). En toda la reflexi\u00f3n posterior fue quedando muy claro que, aunque la salvaci\u00f3n cristiana no se reduce a la liberaci\u00f3n humana, porque la sobre-pasa y la transciende, \u00e9sta no queda fuera de una salvaci\u00f3n que, por ser integral, la incluye, al tiempo que la abre a realizaciones insospechadas y absolutamente gratuitas.<\/p>\n<p>2. Presupuestos y contenidos de la pastoral caritativa y social<br \/>\nUna pastoral caritativa y social viva y significativa en la comunidad cristiana es fruto de una serie de convicciones, que forman parte del acervo doctrinal de la Iglesia, y est\u00e1n llamadas a configurar el estilo de su misi\u00f3n, profundamente humanizadora. Enumeramos algunas de esas convicciones, y sus consecuencias para la pastoral.<\/p>\n<p>2.1. Lo social es \u00e1mbito de gracia y de pecado<br \/>\nEntre persona y sociedad se da una interrelaci\u00f3n tal que no se puede primar la persona sin incluir necesariamente su \u00e1mbito social: \u00abla persona humana tiene una originaria y estructural dimensi\u00f3n social&#8230;; se da as\u00ed\u00ad una interdependencia y reciprocidad entre las personas y la sociedad: todo lo que se realiza a favor de la persona es tambi\u00e9n un servicio prestado a la sociedad, y todo lo que se realiza a favor de la sociedad acaba siendo en beneficio de la persona\u00bb (ChL, 40). Lo social no es un a\u00f1adido, sino una necesidad de la persona, para llegar a ser. Se deduce de aqu\u00ed\u00ad que no se puede interpretar en t\u00e9rminos de bondad o maldad \u00e9tica, de gracia y de pecado, \u00fanicamente el mundo interior de las intenciones, o los componentes de la conducta individual. Tambi\u00e9n los hechos, las realidades y las instituciones sociales, como todo lo humano, deben ser interpretados bajo categor\u00ed\u00adas \u00e9ticas, religiosas y cristianas: las hay que favorecen la vida justa; las hay que la frenan. Aqu\u00e9llas son gracia; \u00e9stas son pecado.<\/p>\n<p>Dos consecuencias importantes para la identidad de la Pastoral caritativa y social: la ampliaci\u00f3n del concepto de pecado, que abarca tambi\u00e9n la ruptura de compromisos con la realidad social (cfr. n\u00c2\u00b0s 36 y 37 de Sollicitudo rei socialis), por lo que hay que hablar, junto al pecado personal, de un pecado social o pecado estructural; y la pastoralidad del compromiso a favor de una sociedad m\u00e1s justa: \u00abpara la Iglesia, ense\u00f1ar y difundir la doctrina social pertenece a su misi\u00f3n evangelizadora y forma parte esencial del mensa-je cristiano, ya que esta doctrina expone consecuencias directas en la vida de la sociedad y encuadra incluso el trabajo cotidiano y las luchas por la justicia en el testimonio de Cristo Salvador\u00bb (CA, 5).<\/p>\n<p>2.2. El ejercicio de la caridad no se agota en la limosna; se abre a la llamada \u00abcaridad pol\u00ed\u00adtica\u00bb<br \/>\nEl t\u00e9rmino \u00abcaridad\u00bb y su ejercicio aparecen, con frecuencia, gravados por una serie de prejuicios, que tienden a su relegaci\u00f3n en \u00e1mbitos excesivamente individualistas, asistencialistas y te\u00f1idos, con frecuencia, de paternalismo, creador de dependencias. Esto ha hecho que, con frecuencia, se opongan caridad y justicia. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que la vida teologal se realiza en las mis-mas dimensiones en que acontece la vida humana: la dimensi\u00f3n individual y la social.<\/p>\n<p>La dimensi\u00f3n social y pol\u00ed\u00adtica de la caridad reside, por tanto, en ser un amor eficaz a las personas, actualizado en la b\u00fasqueda sincera del bien com\u00fan, por encima del bien individual o corporativo. Son, por tanto, falsas concepciones de la caridad las que la entienden como suplencia de las deficiencias de la justicia, o como encubrimiento de un orden establecido en la explotaci\u00f3n y la dominaci\u00f3n.<\/p>\n<p>De manera positiva, podr\u00ed\u00adamos dar esta definici\u00f3n de la \u00abcaridad pol\u00ed\u00adtica\u00bb: el compromiso vivo y operante, fruto del amor cristiano a los dem\u00e1s hombres considerados como hermanos, a favor de un mundo m\u00e1s fraterno, con especial atenci\u00f3n a las necesidades de los m\u00e1s pobres.<\/p>\n<p>Juan Pablo II, hablando de la solidaridad como virtud, la describe \u00abno como un sentimiento de vaga compasi\u00f3n o enternecimiento superficial por los males de tantas personas, cercanas o lejanas. Es, al contrario contin\u00faa, la determinaci\u00f3n firme y perseverante de comprometerse por el bien com\u00fan, por el bien de todos y de cada uno, porque todos somos responsables de todos&#8230; Las actitudes y &#8216;estructuras&#8217; de pecado s\u00f3lo se vencen presupuesta la gracia divina mediante una actitud diametralmente opuesta: el compromiso por el bien del pr\u00f3jimo, con la disponibilidad, en sentido evang\u00e9lico, a &#8216;perderse&#8217; a favor del otro, en lugar de oprimirlo para el provecho propio\u00bb (SRS, 38).<\/p>\n<p>La pastoral caritativa y social debe, por tanto, tender a superar la tensi\u00f3n entre la caridad y la justicia. Lo har\u00e1 s\u00f3lo en la medida en que la virtud de la caridad sea presentada y vivida como exigencia de soluciones radicales, aquellas que van a la ra\u00ed\u00adz de los problemas, y no se quedan atendiendo tan s\u00f3lo a su superficie. Una opci\u00f3n por un ejercicio de la caridad preventivo y no s\u00f3lo curativo; un ejercicio de la caridad que sabe moverse con facilidad en el nivel de las causas y no se queda s\u00f3lo en el de los efectos. Nos los recuerdan nuestros obispos en La caridad en la vida de la Iglesia: \u00abel servicio de la caridad a favor de los pobres no puede ser entendido como algo ajeno a la obligaci\u00f3n que tienen las personas, los grupos sociales y las instituciones p\u00fablicas y privadas, de promover relaciones de justicia aut\u00e9ntica-mente humanas. Mucho menos ha de verse en la acci\u00f3n caritativosocial la intenci\u00f3n de ocultar las m\u00faltiples formas de injusticia arraigadas en la sociedad (Introducci\u00f3n a las Propuestas).<\/p>\n<p>De ah\u00ed\u00ad la necesidad de una estructura parroquial, arciprestal y diocesana que, expresando el compromiso de toda la comunidad, integre bien la necesaria asistencia inmediata con la promoci\u00f3n y la formaci\u00f3n en la justicia. Cuando estas dos realidades se dan institucionalmente por separado, se corre el riesgo de crear organismos de sola asistencia inmediata, sin calado social y transformador; y, por otra parte, organismos s\u00f3lo \u00abpensantes\u00bb, sin la necesaria referencia a la acci\u00f3n transformadora.<\/p>\n<p>2.3. El servicio al mundo como signo de una Iglesia evangelizadora y misionera<br \/>\nAs\u00ed\u00ad lo afirma Juan Pablo II, refiri\u00e9ndose, en concreto al tema del desarrollo: \u00abesta visi\u00f3n de fe explica claramente por qu\u00e9 la Iglesia se preocupa de la problem\u00e1tica del desarrollo, lo considera un deber de su ministerio pastoral y ayuda a todos a reflexionar sobre la naturaleza y caracter\u00ed\u00adsticas del aut\u00e9ntico desarrollo humano. Con su compromiso desea, por una aparte, servir al plan divino que ordena todas las cosas hacia la plenitud que reside en Cristo (cfr Col 1,19) y que El comunic\u00f3 a su Cuerpo, y, por otra, responde a su vocaci\u00f3n fundamental de &#8216;sacramento&#8217;, o sea, &#8216;signo e instrumento de la \u00ed\u00adntima uni\u00f3n con Dios y de la unidad de todo el g\u00e9nero humano\u00bb&#8216; (SRS, 31).<\/p>\n<p>Revela as\u00ed\u00ad la Iglesia el amor universal de Dios, que tiene una preferencia especial por los m\u00e1s pobres y necesitados, al tiempo que, en su acci\u00f3n pastoral, produce signos de salvaci\u00f3n. En el conjunto de la evangelizaci\u00f3n, estos signos dan credibilidad a la palabra que anuncia y a la celebraci\u00f3n de la fe. Lo recuerda Juan Pablo II: \u00abla Iglesia es consciente de que su mensaje social se har\u00e1 cre\u00ed\u00adble por el testimonio de sus obras antes que por su coherencia y l\u00f3gica internas. De esta consciencia deriva tambi\u00e9n su opci\u00f3n preferencial por los pobres\u00bb (CA, 56).<\/p>\n<p>La pastoral caritativa y social tiene as\u00ed\u00ad una aut\u00e9ntica envergadura teol\u00f3gica: verifica en la pr\u00e1ctica la imagen de Dios que transmite la teolog\u00ed\u00ada. De ah\u00ed\u00ad la pregunta que se hacen nuestros obispos, tomando pie de la afirmaci\u00f3n conciliar acerca de la falta de testimonio como causa de ate\u00ed\u00adsmo: \u00ab\u00bfqu\u00e9 imagen dar\u00ed\u00adamos de Dios, si los cristianos call\u00e1ramos ante la injusta situaci\u00f3n de tantos millones de hombres en el mundo? \u00bfNo facilitar\u00ed\u00adamos as\u00ed\u00ad, como dijo el Concilio, el ate\u00ed\u00adsmo de tantos hombres de buena voluntad, que no pueden comprender un Dios que permite que algunos derrochen mientras otros mueren de hambre? Para evitar este silencio, que ser\u00ed\u00ada culpable y blasfemo, la Iglesia debe hablar y debe obrar, bien sea luchando por la justicia, cuando la pobreza sea causada por la injusticia, bien actuando por caridad a\u00fan en los casos en que la situaci\u00f3n sea ocasionada por los mismos que la padecen\u00bb (La Iglesia y los Pobres, 20).<\/p>\n<p>2.4. La promoci\u00f3n de la justicia es parte<br \/>\nconstitutiva de la evangelizaci\u00f3n<br \/>\nLa pastoral caritativa y social es la vertiente pr\u00e1ctica de la Doctrina Social de la Iglesia, de la que afirma Juan Pablo II: \u00abla ense\u00f1anza y difusi\u00f3n&#8217; de la Doctrina Social de la Iglesia forma parte de la misi\u00f3n de la Iglesia. Y, como se trata de una doctrina que debe orientar la conducta de las personas, tiene como consecuencia el &#8216;compromiso por la justicia&#8217;, seg\u00fan la funci\u00f3n, vocaci\u00f3n y circunstancias de cada uno\u00bb (SRS, 41). Y nuestros Obispos afirman: \u00abel servicio a los pobres&#8230; es una expresi\u00f3n irrenunciable de la acci\u00f3n evangelizadora de las comunidades cristianas. La llamada &#8216;diakon\u00ed\u00ada&#8217;, o servicio de la caridad, se hace as\u00ed\u00ad parte integrante del anuncio de la obra salvadora y liberadora de Jes\u00fas\u00bb (La Caridad en la vida de la Iglesia. Introducci\u00f3n a las Propuestas). Los dos textos son un desarrollo de la lapidaria afirmaci\u00f3n del S\u00ed\u00adnodo de los Obispos de 1971: \u00abla promoci\u00f3n de la justicia es parte constitutiva de la evangelizaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Afirmaciones tan claras, referidas a la integralidad de la evangelizaci\u00f3n, nos hacen descubrir un aut\u00e9ntico desequilibrio pastoral cuando, a la transmisi\u00f3n y celebraci\u00f3n de la fe (catequesis y liturgia) no acompa\u00f1a, ni en objetivos, agentes e instrumentos, el testimonio de la caridad y de la justicia. Se puede afirmar que este equilibrio s\u00ed\u00ad est\u00e1 conseguido en el nivel doctrinal y de los principios, pero est\u00e1 lejos de ser una realidad en el nivel de la pr\u00e1ctica pastoral. Esta est\u00e1 mucho m\u00e1s volcada a la liturgia y a la catequesis que a la acci\u00f3n caritativa y social.<\/p>\n<p>2.5. Una correcta relaci\u00f3n entre escatolog\u00ed\u00ada e historia<br \/>\nSin este presupuesto, la pastoral caritativa y social no pasar\u00e1 del organigrama. Se trata, en efecto, de saber calibrar desde la fe la relaci\u00f3n entre la transformaci\u00f3n cotidiana de la historia y su plenitud escatol\u00f3gica, que esperamos como don de Dios. Bas\u00e1ndose en Gaudium et Spes, recuerda Juan Pablo II: \u00abla Iglesia sabe muy bien que ninguna realizaci\u00f3n temporal se identifica con el Reino de Dios, que esperamos al final de los tiempos, cuando el Se\u00f1or vuelva. Pero la espera no podr\u00e1 ser nunca una excusa para desentenderse de los hombres en su situaci\u00f3n personal y concreta, y en su vida social, nacional e internacional&#8230; Aunque imperfecto y provisional, no se habr\u00e1 perdido ni habr\u00e1 sido en vano nada de lo que puede y debe realizar el esfuerzo solidario de todos, y la gracia divina, en un momento de la historia, para hacer &#8216;m\u00e1s humana&#8217; la vida de los hombres\u00bb (SRS, 48).<\/p>\n<p>La pastoral caritativa y social, que intenta entra\u00f1ar el evangelio en la historia, para irla abriendo progresivamente al Reino, da al conjunto de la pastoral en anclaje encarnatorio e intramundano, que aleja a la escatolog\u00ed\u00ada de la pura ilusi\u00f3n, y a la esperanza, de la pasiva espera de lo que vendr\u00e1 sin la responsabilidad y el esfuerzo humano. Al servicio de una buena relaci\u00f3n entre escatolog\u00ed\u00ada e historia, la pastoral caritativa y social debe ayudar a quitar fundamento a la acusaci\u00f3n de alienante, que con frecuencia se vierte sobre la experiencia religiosa.<\/p>\n<p>2.6. Desde un concepto de \u00absalvaci\u00f3n integral\u00bb<br \/>\nEvangelii Nuntiandi estableci\u00f3 magistral y magisterialmente la relaci\u00f3n entre salvaci\u00f3n cristiana y liberaci\u00f3n humana, no identific\u00e1ndolas, pero s\u00ed\u00ad entrelaz\u00e1ndolas teol\u00f3gicamente, de tal modo que no pueden aparecer como realidades extra-\u00f1as o paralelas las que est\u00e1n relacionadas por lazos indisolubles (cfr n. 31). Y es que la ra\u00ed\u00adz de todas las esclavitudes es el pecado; sean esclavitudes personales o sociales son expresi\u00f3n o manifestaci\u00f3n del pecado. El hambre, la miseria, la incultura, la falta de participaci\u00f3n sociopol\u00ed\u00adtica, las carencias econ\u00f3micas, la falta de participaci\u00f3n real en los bienes cuyo destino es universal, todo tipo de injusticia, de explotaci\u00f3n, de dominio opresor&#8230;, todo es manifestaci\u00f3n del pecado, como desviaci\u00f3n hist\u00f3rica del hombre respecto al plan de Dios sobre la historia del mundo y de la humanidad. Tal como se nos ha manifestado en la historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El anuncio salvador de Cristo y su realizaci\u00f3n, hist\u00f3ricamente iniciada en la comunidad de los creyentes, han de abarcar todos estos aspectos del pecado. La salvaci\u00f3n integral del hombre exige planteamientos pastorales que asuman esta tarea global de lucha contra el pecado del mundo. Desde un concepto de salvaci\u00f3n integral, todo este campo de intervenci\u00f3n pastoral no habr\u00ed\u00ada que relegarlo a la as\u00ed\u00ad llamada \u00abpreevangelizaci\u00f3n\u00bb&#8230; El evangelio y su anuncio (evangelizaci\u00f3n) afectan al hombre concreto, hist\u00f3ricamente situado, ofreci\u00e9ndole la posibilidad de salvaci\u00f3n en Cristo Jes\u00fas, \u00ab\u00fanico nombre en el que el hombre puede salvarse\u00bb, del grado de esclavitud que hist\u00f3ricamente est\u00e1 viviendo. Como fruto del pecado personal y social. La trascendencia de la salvaci\u00f3n no significa que \u00e9sta comienza donde acaba la historia, sino que, inserta ya en la historia, supera una salvaci\u00f3n puramente intramundana, abri\u00e9ndola a una plenitud gratuita.<\/p>\n<p>La pastoral caritativa y social debe tender a crear una conciencia cr\u00ed\u00adtica frente a todas las esclavitudes, contrarias al plan salvador de Dios. Ante la resignaci\u00f3n pasiva que muchas veces invade las con-ciencias, es tarea evangelizadora promover la sincera b\u00fasqueda de liberaci\u00f3n. Todo lo que en la historia contradice la paternidad de Dios y la fraternidad universal, no es querido por Dios: \u00abDios no quiere la pobreza, que impide a los seres humanos ser libres y vivir de acuerdo con su dignidad\u00bb (La Caridad en la vida de la Iglesia. Introducci\u00f3n a las Propuestas).<\/p>\n<p>2.7. La fe exige la presencia evang\u00e9lica (desde la opci\u00f3n preferencial por los pobres) de los cristianos en la vida p\u00fablica<br \/>\nContra toda privatizaci\u00f3n de la fe, la conciencia de los creyentes y de las comunidades cristianas tiene que mover-se en la l\u00ed\u00adnea de ser luz del mundo y sal de la tierra: iluminar y salar la realidad en la que est\u00e1n insertas.<\/p>\n<p>Pero la presencia de los cristianos en la vida p\u00fablica ha de ser evang\u00e9lica. No se trata de una simple presencia sociol\u00f3gica en busca del poder, del prestigio o del dominio. Su modelo es la presencia de Jes\u00fas, que toma el lugar de los pobres. La opci\u00f3n preferencial por los pobres es, en efecto, la contrase\u00f1a del talante evang\u00e9lico de toda presencia p\u00fablica del creyente.<\/p>\n<p>Al impulsar la presencia de los cristianos en la vida p\u00fablica, la pastoral caritativa y social ha de subrayar la referencia de toda la comunidad al estilo de presencia del Jes\u00fas hist\u00f3rico, desde su preferencia por los m\u00e1s pobres. Desde Cristo, que opta por los pobres desde la pobreza, la pastoral caritativa y social comprende que ha de estimular a los creyentes y a las comunidades cristianas a una presencia salvadora desde los pobres y con los pobres m\u00e1s que a una salvaci\u00f3n entendida simplemente como una acci\u00f3n \u00abpara\u00bb los pobres. Los documentos de la Iglesia son fuertes en su cr\u00ed\u00adtica del paternalismo. Recordemos s\u00f3lo el \u00e1mbito vital que da Juan Pablo II a la opci\u00f3n preferencial por los pobres: \u00abse refiere a la vida de cada cristiano, en cuanto imitador de la vida de Jes\u00fas, pero se aplica igualmente a nuestras responsabilidades sociales y, consiguientemente, a nuestro modo de vivir y a las decisiones que, en coherencia, se deben tomar en lo que se refiere a la pro-piedad y al uso de los bienes&#8230; Nuestra vida diaria, as\u00ed\u00ad como las decisiones en el campo pol\u00ed\u00adtico y econ\u00f3mico, deben estar marcadas por estas realidades (las realidades de pobreza y marginaci\u00f3n) (SRS, 42).<\/p>\n<p>2.8. La \u00abconversi\u00f3n social\u00bb<br \/>\nLa pastoral caritativa y social est\u00e1 llamada a promover la dimensi\u00f3n social de la conversi\u00f3n. Y, siendo la conversi\u00f3n un aut\u00e9ntico \u00abcambio de direcci\u00f3n\u00bb (el verbo \u00absub\u00bb en hebreo, y \u00abmet\u00e1nonia\u00bb en griego son dos maneras muy fuertes de hablar del nivel radical en donde se dan los cambios profundos, personales y sociales, que supone la conversi\u00f3n) exige, en el \u00e1mbito de lo social, cambios audaces que toquen la reorientaci\u00f3n misma del orden social. Esta necesaria audacia parte de una constataci\u00f3n creyente: \u00ablas desigualdades inicuas y las opresiones de todo tipo&#8230; est\u00e1n en contradicci\u00f3n con el Evangelio de Cristo y no puedan dejar tranquila la conciencia de ning\u00fan cristiano\u00bb (Libertad cristiana y Liberaci\u00f3n, 57). La pastoral caritativa y social ha de tender a suscitar la creaci\u00f3n de un \u00aborden social justo\u00bb, que sea fruto de un coraz\u00f3n con-vertido, ciertamente, pero sin olvidar que \u00abla prioridad reconocida a la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n, en ning\u00fan modo elimina &#8216;la necesidad de un cambio de estructuras injustas\u00bb (ibidem, 75). Hay que ponerse humildemente al lado de los pobres, acompa\u00f1ando sus procesos de liberaci\u00f3n, su lucha \u00abpara conseguir estructuras e instituciones en las que sean verdadera-mente respetados los derechos humanos\u00bb (ibidem). Y no s\u00f3lo hay que pensar en los casos extremos de pobreza y opresi\u00f3n en tantos pa\u00ed\u00adses del Tercer Mundo; tambi\u00e9n entre nosotros, \u00abdeterminadas situaciones de grave injusticia requieren el coraje de unas reformas en profundidad y la supresi\u00f3n de privilegios injustificables\u00bb (ibidem, 72).<\/p>\n<p>Es una constante en el magisterio de Juan Pablo II la invitaci\u00f3n a los cristianos a ser socialmente transformadores pro-fundos y audaces. Un primer paso para ello es descubrir el ego\u00ed\u00adsmo y la insolidaridad en la base de muchas estructuras sociales (\u00abel excesivo af\u00e1n de ganancia y la sed de poder\u00bb, en palabras del Papa). Pero se necesita, adem\u00e1s, iluminar esa realidad desde la luz del Evangelio, para descubrir su dimensi\u00f3n de pecado y, una vez que la conciencia de pecado existe, iniciar un proceso de aut\u00e9ntica conversi\u00f3n. La generosidad del compromiso cristiano no se mide, en efecto, s\u00f3lo por la esplendidez de las limosnas, sino tambi\u00e9n, y principalmente, por la implicaci\u00f3n pr\u00e1ctica en la transformaci\u00f3n de la sociedad. La pastoral caritativa y social debe ayudar a ampliar el campo de la conversi\u00f3n, e introducir todos los aspectos de la \u00e9tica social cristiana, a los que hay que atender con la misma seriedad y compromiso con que justamente atendemos otros campos de la moral.<\/p>\n<p>3. La mediaci\u00f3n institucional<br \/>\nLa pastoral caritativa y social, en cual-quiera de sus niveles eclesiaies, demanda una estructuraci\u00f3n b\u00e1sica que pueda constituirse en veh\u00ed\u00adculo organizativo de la dimensi\u00f3n pastoral que representa. Ninguna de las dimensiones de la \u00fanica misi\u00f3n de la Iglesia puede desarrollarse, en efecto, sin una institucionalizaci\u00f3n, que la preserve de ser \u00fanicamente \u00abpensamiento inoperante\u00bb. Por tanto, la pastoral caritativa y social debe tener en la comunidad cristiana, en toda comunidad cristiana, no s\u00f3lo planteamientos te\u00f3ricos, sino cauces operativos, que le den visibilidad en el conjunto de la pastoral. Presento algunos aspectos de esta \u00abvisibilidad institucional\u00bb de la pastoral caritativa y social:<\/p>\n<p>3.1. Radicaci\u00f3n eclesial<br \/>\nA partir, sobre todo, del Vaticano II, se ha desarrollado la conciencia teol\u00f3gico-pastoral en el sentido de que la acci\u00f3n caritativa y social no es un a\u00f1adido a las exigencias de la misi\u00f3n de la iglesia, sino elemento integrante de la misma. El punto de arranque de la pastoral caritativa y social hay que buscarlo, por tanto, en la rica complejidad de la misi\u00f3n de la Iglesia particular. Su propia identidad es la que le exige emplearse a fondo en esta dimensi\u00f3n de su acci\u00f3n pastoral. Por tanto su organizaci\u00f3n pr\u00e1ctica (cauces, agentes, actividades, programaciones&#8230;) no puede quedar librada solamente a opciones carism\u00e1ticas particulares o a organismos nacionales o internacionales que plantaran sus \u00abdelegaciones\u00bb en la di\u00f3cesis. Del ministerio episcopal en cada di\u00f3cesis nace no s\u00f3lo el impulso general que el obispo tiene que dar a la pastoral caritativa y social de su propia Iglesia, sino la necesidad de una eficaz \u00abepiscop\u00e9\u00bb (vigilancia) para que existan todos los cauces concretos de trabajo pastoral en este campo, y para que la leg\u00ed\u00adtima diversidad de carismas e instituciones que en \u00e9l trabajan confluyan armoniosamente en la comuni\u00f3n eclesial, de la que el obispo, en su propia Iglesia, es origen y garant\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La estructuraci\u00f3n de la pastoral caritativa y social desemboca en un servicio pastoral con el que el Obispo promueve y garantiza aurtorizadamente la responsabilidad de su Iglesia particular en la promoci\u00f3n, armonizaci\u00f3n y actualizaci\u00f3n de una dimensi\u00f3n irrenunciable de la Iglesia que preside.<\/p>\n<p>3.2. \u00abComo el \u00e1rbol al borde de la acequia\u00bb: la motivaci\u00f3n<br \/>\nLa pastoral caritativa y social no es la \u00abcara profana\u00bb de la misi\u00f3n religiosa de la Iglesia. No puede entenderse, en efecto, sin una motivaci\u00f3n creyente profunda, que le da su identidad espec\u00ed\u00adfica. El peligro de \u00abfundonarizaci\u00f3n\u00bb, que acecha a toda instituci\u00f3n eclesial, cobra especial intensidad cuando se refiere a las instituciones que se mueven en el campo de la pastoral social. Es preciso, por tanto, una atenci\u00f3n especial para que las personas, instituciones, objetivos, programaciones&#8230;, que se mueven en este campo de la pastoral:<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Promuevan su acci\u00f3n como manifestaci\u00f3n visible del amor preferencial de Dios por los pobres, creando, con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, en toda la comunidad cristiana, una inclinaci\u00f3n constitutiva al mundo de la pobreza, como dimensi\u00f3n y verificaci\u00f3n privilegiada de toda su tarea pastoral. Sin este anclaje, desde la pastoral caritativa y social se promover\u00e1 una acci\u00f3n social meritoria, pero no una aut\u00e9ntica pastoral social.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Estimulen una aut\u00e9ntica espiritualidad de la pastoral caritativa y social, alimentada en la misericordia entra\u00f1able del Padre, en el \u00ababajamiento\u00bb (k\u00e9nosis) del Hijo, y en la unci\u00f3n y env\u00ed\u00ado del Esp\u00ed\u00adritu para el anuncio de la Buena Noticia a los pobres. Esta espiritualidad es la entra\u00f1a de la \u00abpasi\u00f3n testimonial\u00bb que exige el trabajo en este campo de la pastoral.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Al no ser la pastoral caritativa y social la \u00abcara profana\u00bb de la misi\u00f3n religiosa de la Iglesia, no puede obviarse la motivaci\u00f3n de fe de quienes la promueven, la integran y la desarrollan. \u00abProfanizar\u00bb la pastoral caritativa y social, haci\u00e9ndola puramente t\u00e9cnica, ser\u00ed\u00ada un atentado contra su identidad. Su dimensi\u00f3n \u00abmisionera\u00bb, sin embargo, la hace especialmente apta como plataforma para sumar voluntades que se integran en determinados niveles de las acciones, a\u00fan sin compartir el n\u00facleo de fe que las pone en marcha, las mueve y las alimenta.<\/p>\n<p>La tendencia a la aconfesionalidad en algunas expresiones concretas de la pastoral caritativa y social revela una comprensi\u00f3n inadecuada de su dimensi\u00f3n confesante. Esta no equivale, en efecto, a aislamiento y selecci\u00f3n de destinatarios, inadvertencia a las exigencias de una intervenci\u00f3n social seria y actualizada, o cerraz\u00f3n respecto a quienes ofrecen su disponibilidad o profesionalidad, a\u00fan sin compartir la \u00ed\u00adntima motivaci\u00f3n de fe.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 No puede perderse la \u00abreflexi\u00f3n creyente\u00bb como parte integrante de la pastoral caritativa y social, tanto para el discernimiento evang\u00e9lico de la realidad como para calibrar el talante de las respuestas, La dimensi\u00f3n \u00aboperativa\u00bb de este campo de la pastoral puede, en efecto, llevar a un \u00abactivismo\u00bb vac\u00ed\u00ado de pensamiento y, por tanto, insignificante en el nivel de las res-puestas. Esta reflexi\u00f3n creyente es muy importante para los voluntarios, que tienen siempre la tentaci\u00f3n de confundir su aportaci\u00f3n con la espontaneidad de !a buena voluntad, y para que los profesionales no lleguen ni a sospechar que la motivaci\u00f3n es cosa de \u00abpoca monta\u00bb para el resultado de la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>En general, el tema de la \u00abmotivaci\u00f3n\u00bb es de especial\u00ed\u00adsima importancia y actualidad en la pastoral caritativa y social. Las tensiones que su presencia o ausencia produce provienen, con frecuencia, de la confusi\u00f3n de una \u00abacci\u00f3n creyentemente motivada\u00bb con una acci\u00f3n excluyente, mal realizada y orientada de manera proselitista. Pr\u00e1cticas err\u00f3neas aparte (de las que nadie estamos libres), es \u00e9sta una confusi\u00f3n lamentable.<\/p>\n<p>3.3. \u00abQue cada cual se ponga al servicio de los dem\u00e1s\u00bb. La animaci\u00f3n comunitaria<br \/>\nToda dimensi\u00f3n de la pastoral de la Iglesia, y la pastoral caritativa y social m\u00e1s, tiende a una especie de autocomplacencia, que le hace desarrollarse pensando s\u00f3lo en s\u00ed\u00ad misma, descuidando al conjunto de la comunidad cristiana que es, sin embargo, su raz\u00f3n de ser. Los equipos de personas (sacerdotes, religiosos\/as y seglares) que, en los diferentes niveles eclesiales, tienen encomendada alguna dimensi\u00f3n troncal de !a misi\u00f3n de la Iglesia (y la pastoral caritativa y social lo es) no forman una \u00abasociaci\u00f3n\u00bb, cuyo fin fuera alimentarse a s\u00ed\u00ad misma, para asegurar su crecimiento y pervivencia, sino un servicio pastoral, para que toda la comunidad crezca en dimensiones que, desde el punto de vista cristiano, no son optativas, sino fundamentales.<\/p>\n<p>Por eso, hay que plantearse la tarea de animaci\u00f3n comunitaria de la pastoral caritativa y social. Los equipos responsables de !a misma son esencialmente \u00abfuncionales\u00bb, est\u00e1n en funci\u00f3n del crecimiento de toda la comunidad en el compromiso sociocaritativo de su fe. No pueden ser equipos cerrados, autosuficientes y a la defensiva respecto a cualquier idea, iniciativa o perspectiva de trabajo que les venga de la comunidad misma. Precisamente porque, desde su tarea animadora, deben ejercer el ministerio de la inquietud. Tarea suya es mantener vivo en toda !a comunidad el compromiso con los pobres, el discernimiento creyente de las situaciones de injusticia, la propuesta de acciones que sean asumidas por todos, aunque no intervengan todos directamente en su realizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La pastoral caritativa y social debe ayudar a toda la comunidad a hacerse una idea completa de la misi\u00f3n de la Iglesia. Y lo ha de hacer con paciencia y constancia, porque es frecuente en nuestras comunidades una concepci\u00f3n del quehacer de la Iglesia, donde no entra lo que la pastoral caritativa y social representa. La divulgaci\u00f3n y popularizaci\u00f3n de la Doctrina Social de la Iglesia, la promoci\u00f3n de un voluntariado serio y comprometido, la presentaci\u00f3n constante de las exigencia sociales de la fe, la organizaci\u00f3n de campa\u00f1as especiales de sensibilizaci\u00f3n&#8230; son otros tantos medios de animaci\u00f3n comunitaria.<\/p>\n<p>Es importante que el equipo responsable de la pastoral caritativa y social, en cualquiera de sus niveles, no se considere como el origen y la meta de lo que es y lo que hace, sino que se vea permanente-mente remitido hacia la comunidad; de toda ella ha de hacer \u00abuna comunidad para los dem\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p>3.4. \u00abDa fruto en su saz\u00f3n\u00bb: Las acciones sociocaritativas<br \/>\nLa pastoral caritativa y social, \u00bfdebe o no impulsar acciones propias en su campo espec\u00ed\u00adfico? No se trata de un dilema te\u00f3rico. Hay, en efecto, quienes piensan que las \u00abacciones propias\u00bb no son competencia de esta dimensi\u00f3n de la pastoral, que deber\u00ed\u00ada centrarse solamente en la tarea de animaci\u00f3n, dejando el campo de la acci\u00f3n a las mediaciones civiles, sobre todo en los contextos del Estado de Bienestar.<\/p>\n<p>Mi opini\u00f3n personal, creo que suficientemente contrastada, no es la de mantener o, incluso, tensionar m\u00e1s el dilema, sino caminar hacia una buena integraci\u00f3n de la animaci\u00f3n y la acci\u00f3n, de modo que las acciones propias de todas las instituciones y grupos de Iglesia que trabajan en la pastoral caritativa y social ayuden eficazmente a la creaci\u00f3n de una conciencia nueva, en la l\u00ed\u00adnea de la solidaridad y la justicia en el conjunto del tejido social. Este encuadre de la acci\u00f3n en la animaci\u00f3n plantea una serie de exigencias a las acciones promovidas por las instituciones y grupos de pastoral social.<\/p>\n<p>No pueden ser colocadas en la l\u00ed\u00adnea de la competencia o la suplencia. Lo expresan as\u00ed\u00ad nuestros Obispos en La Iglesia y los Pobres: \u00abla acci\u00f3n caritativa y social de la Iglesia no puede entenderse como una competencia imposible y pretenciosa con otras instituciones sociales del Estado, de las Autonom\u00ed\u00adas o de otras organizaciones no gubernamentales, ni tampoco como una suplencia en aquello que por cualquier causa no est\u00e9 cubierto por la Administraci\u00f3n, ni siquiera como una aportaci\u00f3n m\u00e1s de una ONG c\u00ed\u00advica, neutra y an\u00f3nima\u00bb.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n caritativa y social no le viene exigida a la Iglesia desde fuera: suplir; es una exigencia que arranca de dentro: expresar la totalidad de su misi\u00f3n, \u00abque no se reduce a la predicaci\u00f3n y a los sacramentos, sino que se extiende tambi\u00e9n al mandamiento de la caridad, en especial a los m\u00e1s pobres y necesitados. Con San Agust\u00ed\u00adn podr\u00ed\u00adamos decir que as\u00ed\u00ad como los sacramentos manifiestan la presencia de Cristo dentro de la comunidad de los creyentes, la acci\u00f3n caritativa y social es como el sacramento para los no creyentes\u00bb (IP, 110).<\/p>\n<p>Deben, por tanto, ser acciones integradas en el conjunto de la pastoral de las di\u00f3cesis y de las parroquias. Es preciso un esfuerzo de integraci\u00f3n pastoral de todas las instituciones y grupos eclesiales de pastoral caritativa y social en una doble direcci\u00f3n: en ser consideradas eclesialmente como propias y, por tanto, ser pro-movidas, acompa\u00f1adas, apreciadas y conjuntadas con el resto de la acci\u00f3n pastoral; y, en otra direcci\u00f3n, las mismas instituciones y grupos eclesiales de pastoral caritativa y social, tentados con frecuencia de autosuficiencia, aislamiento y cerraz\u00f3n institucional, deben imponerse una especie de \u00abautocontrol\u00bb eclesial y pastoral, para no marchar por libre.<\/p>\n<p>Acciones que est\u00e9n siempre arraigadas en opciones \u00e9ticosociales y teol\u00f3gicas profundas: la persona humana y su dignidad inviolable de imagen de Dios; su libertad y sus derechos; su imprescindible protagonismo; un concepto humano y humanizador del desarrollo; el destino universal de los bienes de la tierra&#8230;<\/p>\n<p>Acciones transmisoras de un proyecto de sociedad basado en el compartir, como alternativa al basado en el tener. Con incidencia en el cambio estructural y cultural: las actitudes consumistas, la asociaci\u00f3n de la posici\u00f3n social con la acumulaci\u00f3n material; las que definen los objetivos del hombre en t\u00e9rminos de \u00abobtener m\u00e1s\u00bb en lugar de \u00abtener lo suficiente\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>Acciones integradas siempre en un proceso educativo de solidaridad y justicia. Significativas del modelo de sociedad y de hombre que est\u00e1 en juego. Creadoras de esperanza: cambiadas determinadas actitudes subjetivas y situaciones objetivas la vida podr\u00ed\u00ada ser diferente para todos. Estimuladoras de procesos de integraci\u00f3n, promoviendo la autodependencia y el acceso a la sociedad por parte de los empobrecidos y excluidos. No se trata, en efecto, de hacer \u00abllevadera\u00bb la exclusi\u00f3n mediante medidas de protecci\u00f3n social, sino de crear una sociedad accesible para todos.<\/p>\n<p>3.5. \u00abManteneos un\u00e1nimes, en un mismo sentir\u00bb: La coordinaci\u00f3n<br \/>\nEn la pastoral caritativa y social, el tema de la coordinaci\u00f3n es importante y delicado. Porque al reconocimiento de la abundancia de instituciones. Grupos, acciones, programas&#8230; en el contexto eclesial, hay que a\u00f1adir inmediatamente la constataci\u00f3n de su disgregaci\u00f3n. La impresi\u00f3n es que cada instituci\u00f3n trabaja por su \u00abcuenta y riesgo\u00bb, sin un dise\u00f1o global en el que poder encajar las realizaciones concretas, que son muchas. La misma palabra \u00abcoordinaci\u00f3n\u00bb levanta recelos y sospechas. Temor a ser absorbidos, a desaparecer, a perder la identidad espec\u00ed\u00adfica que dio origen a la congregaci\u00f3n religiosa, a la instituci\u00f3n, al grupo, o a la genialidad personal. Con frecuencia, la coordinaci\u00f3n es percibida m\u00e1s como amenaza que como posibilidad y desaf\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>Pero en la pastoral caritativa y social la falta de coordinaci\u00f3n provoca duplicaciones, repeticiones e incidencias m\u00faltiples y dispersas en los mismos problemas y en las mismas personas, produciendo una merma de la creatividad y un plus de ineficacia.<\/p>\n<p>En la pastoral caritativa y social, la coordinaci\u00f3n viene exigida:<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Por el reconocimiento pr\u00e1ctico de la Iglesia particular como realizaci\u00f3n y expresi\u00f3n de la comuni\u00f3n y participaci\u00f3n en la misi\u00f3n de la Iglesia en el mundo. La variedad leg\u00ed\u00adtima de instituciones y realizaciones no puede ni debe obviar el hecho del sujeto eclesial de esta dimensi\u00f3n pastoral. Lo mismo que en la transmisi\u00f3n y en la celebraci\u00f3n de la fe, tambi\u00e9n en el testimonio de la caridad y en la promoci\u00f3n de la justicia, el sujeto sustentador es la comunidad eclesial. Esta se convierte en el n\u00facleo teol\u00f3gico-pastoral de armonizaci\u00f3n de una acci\u00f3n que, m\u00e1s que ninguna otra en la pastoral, tiende a la dispersi\u00f3n y al aislamiento, cuando no a la rivalidad.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 La renovada concepci\u00f3n de la misi\u00f3n de la Iglesia permite una mejor integraci\u00f3n de la pastoral caritativa y social en el conjunto de la acci\u00f3n pastoral. Lo que, en otros tiempos, podr\u00ed\u00ada aparecer como un ap\u00e9ndice m\u00e1s o menos obligado en la acci\u00f3n pastoral, es, hoy, percibido como parte integrante de la misma y, por tanto, llamado a armonizarse \u00ed\u00adntimamente con los grandes pilares de la evangelizaci\u00f3n: el anuncio de la palabra y la celebraci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 La gravedad y complejidad de los problemas sociales, en la medida en que es percibida como reto por los actores de la pastoral caritativa y social, produce un saludable sentido de impotencia, que empuja a trabajar estrechamente unidos, para dar envergadura y realismo a las res-puestas. Suscita as\u00ed\u00ad, en la pr\u00e1ctica, la necesidad y el gozo de la complementariedad, que viene a sustituir al orgulloso sentimiento de autosuficiencia.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Afirmada la especificidad de la pastoral caritativa y social, tanto en su inspiraci\u00f3n original como en sus realizaciones, su trabajo concreto la pone en relaci\u00f3n con realizaciones sociales de las Administraciones p\u00fablicas y de otras instituciones y grupos de la sociedad civil. La superaci\u00f3n de todo tipo de competitividad o de vano sentimiento de monopolio, abre tambi\u00e9n el cauce para una coordinaci\u00f3n extraeclesial, exigida, sobre todo, por los mismos destinatarios de las acciones.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 La pastoral caritativa y social pro-mueve, por tanto, la coordinaci\u00f3n en estos tres niveles: al interior de ella misma; con el resto de la pastoral de la Iglesia, y con todas aquellas manifestaciones de la sociedad civil, p\u00fablicas o priva-das, que tienen tambi\u00e9n en los m\u00e1s pobres y necesitados el campo de su intervenci\u00f3n.<\/p>\n<p>4. A modo de conclusi\u00f3n<br \/>\nUnas afirmaciones conclusivas podr\u00ed\u00adan resumir lo expuesto:<\/p>\n<p>4.1. La pastoral caritativa y social es parte integrante de la pastoral de la Iglesia.<\/p>\n<p>4.2. Lo que da origen y contenido a la pastoral caritativa y social procede de la misma fe, que debe verificarse en el amor.<\/p>\n<p>4.3. La estructuraci\u00f3n de esta dimensi\u00f3n de la pastoral de la Iglesia ha de armonizar las m\u00faltiples y variadas formas de testimonio de la caridad y promoci\u00f3n de la justicia, que el Esp\u00ed\u00adritu suscita en la Iglesia, con la irresponsabilidad jer\u00e1rquica, respecto a una dimensi\u00f3n de la misi\u00f3n eclesial que no es puramente carism\u00e1tica u optativa.<\/p>\n<p>4.4. La eclesialidad, como inspiraci\u00f3n y como referencia, es inherente a todas las manifestaciones de la pastoral caritativa y social. La consideraci\u00f3n socio-l\u00f3gica, como ONGs, para su encuadre en el concierto de una sociedad plural, no debe incidir en los planteamientos de la identidad.<\/p>\n<p>4.5. La promoci\u00f3n y acompa\u00f1amiento de la pastoral caritativa y social es parte del est\u00ed\u00admulo de la dimensi\u00f3n testimonial de la evangelizaci\u00f3n y, bien desarrollada, contribuye a dar credibilidad al mensaje anunciado y a la fe celebrada. De ah\u00ed\u00ad su car\u00e1cter espec\u00ed\u00adficamente misionero.<\/p>\n<p>4.6. Dado su car\u00e1cter eclesial, no puede considerarse como un atentado a la libertad de acci\u00f3n carism\u00e1tica, la existencia de un \u00abcauce autorizado\u00bb que pro-mueva la convergencia y estimule la conjunci\u00f3n de la multiplicidad.<\/p>\n<p>4.7. Ninguna realizaci\u00f3n concreta de la Iglesia puede verse privada de los medios humanos y materiales necesarios, para que la pastoral caritativa y social tenga, en el conjunto de la pastoral, la visibilidad necesaria, propia de una pastoral encarnada.<\/p>\n<p>Pedro Jaramillo Rivas<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1. Qu\u00e9 es la pastoral caritativa y social. &#8211; 2. Presupuestos y contenidos de la pastoral caritativa y soda\/. 2.1. Lo social es \u00e1mbito de gracia y de pecado. 2.2. El ejercicio de la caridad no se agota en la limosna; se abre a la llamada caridad pol\u00ed\u00adtica\u00bb 2.3. El servicio al mundo como &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/caritativa-y-social-pastoral\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCARITATIVA Y SOCIAL, PASTORAL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15969","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15969","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15969"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15969\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15969"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15969"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15969"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}