{"id":15970,"date":"2016-02-05T10:21:40","date_gmt":"2016-02-05T15:21:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catecumenal\/"},"modified":"2016-02-05T10:21:40","modified_gmt":"2016-02-05T15:21:40","slug":"catecumenal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catecumenal\/","title":{"rendered":"CATECUMENAL"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: Introducci\u00f3n. &#8211; 1. Identidad y finalidad de la Acci\u00f3n catecumenal. 1.1. La Acci\u00f3n catecumenal se inspira en el Catecumenado bautismal. 1.2. La catequesis, elemento central para la iniciaci\u00f3n cristiana en el Catecumenado. 1.3. La catequesis iniciatoria es el otro nombre de la Acci\u00f3n catecumenaL 1.4. Rasgos de identidad de la catequesis iniciatoria. &#8211; 2. Algunas consecuencias para lo praxis. 2.1. Lugar de \/a Acci\u00f3n catecumenal o catequesis iniciatoria en la acci\u00f3n evangelizadora de la Iglesia. 2.2. Vigencia de la catequesis iniciatoria en la acci\u00f3n evangelizadora de la Iglesia. 2. Urgencia de la catequesis iniciatoria en nuestro tiempo. 2.3. La catequesis kerigm\u00e1tica o de car\u00e1cter misionero: la precatequesis. 2.4. La catequesis iniciatoria y la catequesis permanente (DGC, 69-721. &#8211; A modo de conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<br \/>\nEn la Presentaci\u00f3n de este Diccionario de Evangelizaci\u00f3n y Pastoral, se presentan cuatro realidades eclesiales que fundamentan la acci\u00f3n salvffica de la Iglesia hasta el final de los tiempos: la Evangelizaci\u00f3n y, dentro de ella, la Acci\u00f3n misionera, la Acci\u00f3n catecumenal, y la Acci\u00f3n pastoral. Nos referimos a cuatro conceptos clave de la actual teolog\u00ed\u00ada de la acci\u00f3n eclesial, que, como se dice en los art\u00ed\u00adculos correspondientes, han tomado carta de naturaleza en ella, en su actual significaci\u00f3n, a partir del S\u00ed\u00adnodo sobre la Evangelizaci\u00f3n (1974) y su correspondiente Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Evangelii Nuntiandi (EN, 1975) de Pablo VI, y del S\u00ed\u00adnodo sobre la Catequesis (1977) y sus correspondientes: Mensaje al Pueblo de Dios (MPD-77) y Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Catechesi Tradendae (CT, 1979) de Juan Pablo II. En este art\u00ed\u00adculo abordamos la Acci\u00f3n catecumenal.<\/p>\n<p>Ha sido tan profundo el cambio socio-cultural del mundo en los \u00faltimos veinticinco-treinta a\u00f1os, que la Iglesia ha tenido necesidad de actuar de formas muy creativas a la hora de cumplir el mandato misionero de su Se\u00f1or (cf Mt 28,18-20) y por tanto, tambi\u00e9n ha tenido que expresar de manera renovada y unitaria su teolog\u00ed\u00ada sobre su acci\u00f3n apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>Por eso, si en las d\u00e9cadas de los 60-70 se hablaba del ministerio de la Palabra, del ministerio de la Liturgia y del ministerio de la Caridad; y si, en el ministerio de la Palabra se distingu\u00ed\u00ada: la evangelizaci\u00f3n para la conversi\u00f3n de los no creyentes, la catequesis para profundizar en la fe-conversi\u00f3n; la homil\u00ed\u00ada, para preparar a los fieles a adentrarse en el misterio que se celebra, y la teolog\u00ed\u00ada para la exposici\u00f3n sistem\u00e1tica y la investigaci\u00f3n de las verdades de la fe (cf DCG 17), hoy, a la luz del Vaticano II y, particularmente, de EN (1975) y CT (1979), esas realidades de la acci\u00f3n eclesial se engloban en el gran concepto de Evangelizaci\u00f3n: \u00abla dicha y vocaci\u00f3n propia de la Iglesia; su identidad m\u00e1s profunda. Ella existe para evangelizar\u00bb (EN 14; cf EN 17-24).<\/p>\n<p>La evangelizaci\u00f3n es \u00abun proceso complejo\u00bb con componentes muy variados: apuntando a la transformaci\u00f3n profunda de la humanidad, abarca el testimonio, el anuncio expl\u00ed\u00adcito, la adhesi\u00f3n del coraz\u00f3n, la entrada en la comunidad, la celebraci\u00f3n y acogida de los signos sacramentales y las iniciativas de compromisos transformadores y misioneros (cf EN, 24-3\u00c2\u00b0).<\/p>\n<p>Todos estos elementos del proceso evangelizador se estructuran \u00aben tres etapas o momentos esenciales\u00bb (CT, 18): la Acci\u00f3n misionera, para los no creyentes o indiferentes; la Acci\u00f3n catecumenal, para los que optan por el Evangelio, y la Acci\u00f3n pastoral, para los cristianos ya maduros y su formaci\u00f3n permanente en el seno de la comunidad cristiana (cf DGC 49).<\/p>\n<p>Importante. Estos tres \u00abmomentos\u00bb de la Evangelizaci\u00f3n de la Iglesia no s\u00f3lo se vivieron hist\u00f3ricamente en los primeros siglos de la Iglesia: 1) cuando los ap\u00f3stoles, y los cristianos comunicaban a los paganos -para provocar su conversi\u00f3n- el n\u00facleo del mensaje de Jes\u00fas: \u00abmuri\u00f3, resucit\u00f3 y vive por nosotros y con nosotros\u00bb; 2) cuando los creyentes se iniciaban en la vida cristiana en el Catecumenado e ingresaban en la comunidad cristiana mediante los sacramentos de la iniciaci\u00f3n; y 3) cuando los convertidos y bautizados viv\u00ed\u00adan en las \u00abcomunidades cristianas, nutridas con la Palabra, la Eucarist\u00ed\u00ada y la Caridad fraterna y dando testimonio de Cristo en medio del mundo pagano.<\/p>\n<p>Estos \u00abmomentos\u00bb no son s\u00f3lo per\u00ed\u00adodos hist\u00f3ricos, ni etapas cerradas: \u00abse reiteran siempre que sea necesario\u00bb para las personas concretas o para grupos o comunidades necesitados de aliento cristiano, porque \u00abtratan de dar el alimento evang\u00e9lico m\u00e1s adecuado (seg\u00fan etapas), al crecimiento espiritual de cada persona o de toda una comunidad\u00bb (DGC 49, final).<\/p>\n<p>En este encuadramiento \u00bfqu\u00e9 finalidad tiene la Acci\u00f3n catecumenal? \u00bfqu\u00e9 elementos eclesiales la dinamizan? \u00bfqu\u00e9 relaci\u00f3n tiene con las etapas anterior y posterior? \u00bfes un per\u00ed\u00adodo opcional para la formaci\u00f3n cristiana? \u00bfcu\u00e1les son las condiciones de su eficacia evangelizadora? \u00bfqui\u00e9nes la ponen en movimiento?<br \/>\n1. Identidad y finalidad de la Acci\u00f3n Catecumenal<br \/>\n1.1. La Acci\u00f3n catecumenal se inspira en el Catecumenado bautismal<br \/>\nEl Vaticano II, en el Decreto sobre la actividad misionera (AG), evoca el proceso que la Iglesia sigue pr\u00e1cticamente desde el principio a la hora de promover cristianos y comunidades de Iglesia.<\/p>\n<p>En primer lugar, la Iglesia ha de anunciar al Dios vivo y a Jesucristo para que \u00ablos no cristianos, por el Esp\u00ed\u00adritu Santo que abre sus corazones, creyendo se conviertan libremente al Se\u00f1or y se adhieran sinceramente a El\u00bb (AG 13, 1\u00c2\u00ba: Acci\u00f3n misionera).<\/p>\n<p>En segundo lugar, AG deja constancia de la Acci\u00f3n catecumenal: \u00abLos que han recibido de Dios la fe en Cristo por la Iglesia, deben ser admitidos con ceremonias lit\u00fargicas al catecumenado; \u00e9ste no es una mera exposici\u00f3n de dogmas y preceptos, sino una formaci\u00f3n y el noviciado debidamente prolongado de toda la vida cristiana, en que los disc\u00ed\u00adpulos se unen a Cristo, su Maestro\u00bb (n\u00c2\u00b0 14, 1\u00c2\u00b0, a).<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, el Concilio expone la identidad y finalidad de esta formaci\u00f3n catecumenal: \u00abPor lo tanto, hay que iniciar adecuadamente a los catec\u00famenos en el misterio de la salvaci\u00f3n, en la pr\u00e1ctica de las costumbres evang\u00e9licas y en los ritos sagrados que deben celebrarse en tiempos sucesivos (SC 64-65), e introducirlos en la vida de la fe, la liturgia y la caridad del Pueblo de Dios\u00bb (AG 14, 1\u00c2\u00b0, b). M\u00e1s a\u00fan, \u00abLos catec\u00famenos deben aprender a cooperar activamente en la evangelizaci\u00f3n (aqu\u00ed\u00ad, acci\u00f3n misionera) y construcci\u00f3n de la Iglesia con el testimonio de vida y la profesi\u00f3n de fe\u00bb (n\u00c2\u00b0 14, 4\u00c2\u00b0).<\/p>\n<p>Como final del proceso catecumenal, los catec\u00famenos celebran los sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana bautismo, confirmaci\u00f3n y eucarist\u00ed\u00ada e ingresan en la comunidad cristiana (cf AG 14, 2\u00c2\u00b0 y 15). Seg\u00fan todo lo dicho, el Catecumenado bautismal o etapa catecumenal es el cauce formativo para realizar la iniciaci\u00f3n cristiana (AG 14, 4\u00c2\u00b0).<\/p>\n<p>1.2. La catequesis, elemento central para la iniciaci\u00f3n cristiana en el Catecumenado<br \/>\nPor la historia del Catecumenado bautismal (cf J. DANIELOU-R. Du CHARLAT, La Cat\u00e9ch\u00e9se aux pr\u00e9miers si\u00e9cles, Fayard-Mame, Par\u00ed\u00ads, 1968) y de la catequesis patr\u00ed\u00adstica (cf. E. ROMERO POSSE, Catequesis en la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica, en Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, S. Pablo Madrid 1999, 362-374) y por el Ritual de la Iniciaci\u00f3n Cristiana de Adultos (RICA), (Editoriales Asociadas Madrid 1976, en Observaciones generales, Santa Sede, y Observaciones previas, Comisi\u00f3n de Liturgia, 9-33), se deduce, que la m\u00e9dula espiral del Catecumenado es la catequesis de car\u00e1cter iniciatorio, apoyada por celebraciones lit\u00fargicas y por la propia comunidad cristiana, y concebida como un aprendizaje -un rodaje- de la vida cristiana.<\/p>\n<p>Este car\u00e1cter iniciatorio o catecumenal estuvo bastante ausente de la catequesis a lo largo de todo el siglo XX, a pesar de los grandes avances del movimiento catequ\u00e9tico en sus diversos per\u00ed\u00adodos: metodol\u00f3gico-doctrinal, kerigm\u00e1tico, antropol\u00f3gico y social-liberador. La catequesis daba por supuesta una fe robustecida, por eso no iniciaba, no propiciaba la fundamentaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>Para la Conferencia Episcopal Italiana con su documento II rinnovamento della catechesi (1970) y, sobre todo, la EN (1975 n\u00c2\u00b0 17-24 y 44), el MPD del S\u00ed\u00adnodo de 1977 (passim), la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica CT (1979, n\u00c2\u00b0 18; 21,22,3\u00c2\u00b0; 25) y la Comisi\u00f3n Episcopal de Ense\u00f1anza y Catequesis de la Iglesia Espa\u00f1ola con su Catequesis de la Comunidad (1983, n\u00c2\u00b0 46,59-65) y su Catequesis de Adultos (1990, passim), devolvieron esta dimensi\u00f3n iniciatoria o catecumenal a la concepci\u00f3n y a la praxis de la catequesis, enriqueci\u00e9ndola en su funci\u00f3n fundamentadora.<\/p>\n<p>En este clima de recuperaci\u00f3n de la catequesis de iniciaci\u00f3n cristiana, propia del Catecumenado bautismal, se publica el nuevo Directorio General para la Catequesis. Este afirma que:<\/p>\n<p>\u00abLa catequesis es elemento fundamental de la iniciaci\u00f3n cristiana&#8230; El eslab\u00f3n que une la catequesis con el bautismo es la profesi\u00f3n (viva) de fe&#8230; La finalidad de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica consiste precisamente en esto: propiciar una viva, expl\u00ed\u00adcita y operante profesi\u00f3n (de la vida) de fe.<\/p>\n<p>Para lograrlo, la Iglesia transmite a los catec\u00famenos y a los catequizandos la experiencia viva que ella misma tiene del Evangelio, su fe, para que aqu\u00e9llos la hagan suya al profesarla (con una vida coherente). Por eso, la aut\u00e9ntica catequesis es siempre una iniciaci\u00f3n ordenada y sistem\u00e1tica a la revelaci\u00f3n que Dios mismo ha hecho al hombre en Jesucristo, revelaci\u00f3n conservada en la memoria profunda de la Iglesia y en las Sdas. Escrituras y comunicada constantemente mediante una `traditio&#8217; transmisi\u00f3n viva y activa, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n (CT 22)\u00bb (DGC 66).<\/p>\n<p>La finalidad de la catequesis. Por lo dicho sobre la catequesis de iniciaci\u00f3n cristiana, \u00abel fin definitivo de la catequesis es poner a uno no s\u00f3lo en contacto sino en comuni\u00f3n, en intimidad con Jesucristo\u00bb (DGC 80; 40-41; 98-99). Supuesta la conversi\u00f3n \u00abinicial\u00bb de alguien al Se\u00f1or, mediante el primer anuncio, \u00abla catequesis se propone fundamentar y hacer madurar esta primera adhesi\u00f3n&#8230; (Ayuda) a conocer mejor a ese Jes\u00fas en cuyas manos se ha puesto: conocer su \u00abmisterio\u00bb, el Reino de Dios que anuncia, las exigencias y las promesas contenidas en su mensaje evang\u00e9lico, los senderos que \u00e9l ha tratado a quien quiera seguirle\u00bb (DGC 80).<\/p>\n<p>Esta comuni\u00f3n con Cristo lleva a unirse con cuanto es de Cristo: con Dios, su Padre, con su Esp\u00ed\u00adritu, con la Iglesia, su Cuerpo, y con los hombres, sus hermanos (cf DGC 81).<\/p>\n<p>1.3. La catequesis iniciatoria es el otro nombre de la Acci\u00f3n catecumenal<br \/>\nDec\u00ed\u00adamos m\u00e1s arriba que el Catecumenado es el cauce formativo para la iniciaci\u00f3n cristiana: es decir, para que uno llegue a descubrir y a vivir las riquezas (\u00abmirabilia\u00bb) que el Esp\u00ed\u00adritu del Padre y del Resucitado realiza o realiz\u00f3 en los bautizados. Pues bien, para esto, la catequesis es el elemento fundamental. Ahora se entiende por qu\u00e9, en la renovaci\u00f3n catequ\u00e9tica, a la catequesis se la apellida con el adjetivo de iniciatoria o tambi\u00e9n de inspiraci\u00f3n catecumenal (cf MPD-71, n\u00c2\u00b0 8,3\u00c2\u00b0; DGC,90-91). \u00abLa recuperaci\u00f3n del car\u00e1cter iniciatorio de la catequesis es uno de los aciertos m\u00e1s destacables de la Iglesia\u00bb (E Garitano).<\/p>\n<p>1.4. Rasgos de identidad de la catequesis iniciatoria<br \/>\nTodos los elementos de la catequesis iniciatoria o Acci\u00f3n catecumenal, logran la finalidad de fundamentar y consolidar la comuni\u00f3n viva con Cristo. En este sentido la catequesis de iniciaci\u00f3n no es una acci\u00f3n facultativa, sino b\u00e1sica y necesaria para la construcci\u00f3n de la personalidad del seguidor de Cristo. Por eso el crecimiento interior de la Iglesia y su fidelidad al Proyecto de Dios dependen esencialmente de la catequesis de iniciaci\u00f3n. Esta es, pues, un \u00abmomento prioritario\u00bb de la evangelizaci\u00f3n (cf DGC 64) porque, por sus componentes educativos acoge en su seno la capacidad forjadora de cristianos del Catecumenado bautismal.<\/p>\n<p>Los componentes educativos o rasgos fundamentales de la catequesis de iniciaci\u00f3n, pueden resumirse as\u00ed\u00ad (DGC 67-68 y 78):<\/p>\n<p>a. En lo concerniente a la Palabra: Es una formaci\u00f3n org\u00e1nica y sistem\u00e1tica de los creyentes. Org\u00e1nica, porque procura una s\u00ed\u00adntesis viva de todo el mensaje cristiano, dando unidad a todos sus elementos en torno al misterio de Cristo Salvador (cristocentrismo). Sistem\u00e1tica, porque sigue un programa articulado. Este rasgo distingue fundamentalmente la catequesis de otras formas de la Palabra de Dios. Pero esta iniciaci\u00f3n ordenada y sistem\u00e1tica tiene mucho que ver con la vida humana. La revelaci\u00f3n, lejos de estar aislada de la vida, se refiere al sentido \u00faltimo de la existencia y la ilumina, para inspirarla o para juzgarla a la luz del evangelio. Todo catequista es educador de la fe de toda persona humana y de toda la persona humana.<\/p>\n<p>Es una educaci\u00f3n cristiana integral (CT 21), porque educa, desarrolla, todas las dimensiones existenciales de la personalidad humana y as\u00ed\u00ad propicia un aut\u00e9ntico seguimiento de Cristo. Lleva a profesar la fe \u00abdesde el coraz\u00f3n\u00bb (S. Agust\u00ed\u00adn), desbordando, aunque la incluya, la mera doctrina. Es un aprendizaje -un rodaje, un entrenamiento- de toda la vida cristiana, en aquello que es com\u00fan a todos los cristianos. La catequesis como educaci\u00f3n cristiana integral no promueve especializaciones ni en el mensaje, ni en el m\u00e9todo. Estas especializaciones quedan para la catequesis permanente (que se da en la Acci\u00f3n pastoral) de la que hablamos despu\u00e9s (cf DGC, 67-3\u00c2\u00b0).<\/p>\n<p>Es una formaci\u00f3n b\u00e1sica, esencial (CT 21,2\u00c2\u00b0), centrada en lo nuclear de la experiencia cristiana, en las certezas m\u00e1s b\u00e1sicas de la fe y en los valores evang\u00e9licos m\u00e1s fundamentales. Es decir, enra\u00ed\u00adza o consolida en una primera profundizaci\u00f3n aspectos de la fe como: la experiencia de encuentro con Dios-Cristo, la adhesi\u00f3n a \u00e9l, la vivencia comunitaria, los criterios morales, el aprendizaje de la oraci\u00f3n y la celebraci\u00f3n liturgia, la sensibilidad misionera y las primeras experiencias de transformaci\u00f3n del mundo seg\u00fan el evangelio (DGC 68; 90). Esta educaci\u00f3n en las certezas y convicciones b\u00e1sicas lleva a la catequesis a ser un servicio a la unidad de la fe.<\/p>\n<p>Esta educaci\u00f3n catequ\u00e9tica, a la luz del catecumenado, tiene un car\u00e1cter transitorio: tiene un principio y un final. No es muy prolongada, ni permanece \u00absine die\u00bb. Esta catequesis iniciatoria -o Acci\u00f3n catecumenal- desemboca en la Acci\u00f3n pastoral (cf DGC, 49), dentro ya de la comunidad cristiana, en la que, entre otras acciones, es muy importante la catequesis permanente o la educaci\u00f3n permanente en la fe (cf DGC 49, 69-70) con sus m\u00faltiples formas (cf DGC 71-72).<\/p>\n<p>b. En lo que se refiere a la Liturgia. La catequesis iniciatoria tiene un componente lit\u00fargico-oracional muy importante. El Catecumenado bautismal primitivo fue el seno materno de la Iglesia, en donde \u00e9sta engendr\u00f3, nutri\u00f3 y promovi\u00f3 verdaderos seguidores de Jes\u00fas y verdaderas comunidades, vivas y din\u00e1micas. Hoy ese seno maternal de la Iglesia lo encuentran en la catequesis iniciatoria. Esta, como sucedi\u00f3 en el Catecumenado, pivota especialmente sobre dos ejes: la acci\u00f3n catequ\u00e9tica y la acci\u00f3n lit\u00fargica. Ellas se van combinando felizmente dentro del itinerario por etapas, que entra\u00f1a el proceso de hacerse cristiano. A la luz del Ritual de la Iniciaci\u00f3n Cristiana de Adultos (RICA) (Roma, 1972 y Espa\u00f1a, 1976), que actualiza, despu\u00e9s del Concilio, el proceso catecumenal de los primeros siglos, se detectan los siguientes aspectos catequ\u00e9tico-lit\u00fargicos complementarios:<\/p>\n<p>En primer lugar, la catequesis narrativa (narratio) que abarca los hitos m\u00e1s sobresalientes (mirabiliora) de la historia de la salvaci\u00f3n del A. Testamento; la vida, palabras y obras de Jes\u00fas, en el N. Testamento, sobre todo las culminantes: pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n, ascensi\u00f3n y env\u00ed\u00ado del Esp\u00ed\u00adritu, que ponen en marcha a la Iglesia, y tambi\u00e9n los acontecimientos estelares del \u00abtiempo de la Iglesia hasta nuestros d\u00ed\u00adas\u00bb (S. Agust\u00ed\u00adn, en \u00abCatechizandis rudibus\u00bb).<\/p>\n<p>En segundo lugar, entrever\u00e1ndola con estos acontecimientos fundadores de la fe, est\u00e1 la catequesis sobre las fiestas de Israel, como \u00abmemoriales\u00bb de los acontecimientos \u00abfuertes\u00bb del A. Testamento (Exodo, Alianza&#8230;) y sobre las fiestas cristianas: la Pascua semanal y anual, \u00abmemoriales\u00bb del coraz\u00f3n de la salvaci\u00f3n en el N. Testamento, la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>La catequesis descubre que estas fiestas pascuales son actualizaci\u00f3n progresiva -A. y N. Testamento- del Proyecto Salvador y Liberador de Dios \u00aben Cristo\u00bb. La catequesis resalta que todas estas fiestas afirman la identidad del Pueblo de Dios, del \u00abNuevo Pueblo de Dios\u00bb, mediante la exquisita Pedagog\u00ed\u00ada divina: desde la Fiesta gozosa en memoria de la intervenci\u00f3n divina liberadora y palpable, Dios va introduciendo a su Pueblo en la Familia divina, la Comunidad cristiana adulta, anticipo de la Pascua definitiva.<\/p>\n<p>En tercer lugar, est\u00e1 la celebraci\u00f3n de algunos ritos lit\u00fargicos que se celebran acompa\u00f1ando a las catequesis. Estos ritos sostienen la educaci\u00f3n y el crecimiento interior de los catec\u00famenos o catequizandos. Por ejemplo: 1) Celebraciones de la Palabra espec\u00ed\u00adficas para ellos y la participaci\u00f3n en la Liturgia de la Palabra, en la Eucarist\u00ed\u00ada de la comunidad cristiana; 2) \u00abSacramentales\u00bb, como bendiciones y oraciones para obtener la ayuda divina y robustecerse frente al pecado (exorcismos); 3) Ritos de paso de una etapa a otra; de un a\u00f1o a otro.<\/p>\n<p>En cuarto lugar, subrayamos estos Ritos de paso. Consisten: 1) en una celebraci\u00f3n de la Palabra en torno a actitudes de la vida cristiana, en especial a la perseverancia y a la fidelidad; 2) en la \u00abentrega\u00bb del Credo y del Padrenuestro como documentos fundamentales de la fe; y 3) en la unci\u00f3n con \u00f3leo, signo de fuerza que da el Se\u00f1or, para profundizar en la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>En quinto lugar, hay que destacar la conclusi\u00f3n festiva de la iniciaci\u00f3n cristiana. Tras abundantes catequesis de la H\u00c2\u00aa de la Salvaci\u00f3n, del Credo apost\u00f3lico y del Padrenuestro, con sus consecuencias \u00e9ticas, y todo ello en un clima -sobre todo en las \u00faltimas semanas- hondamente religioso, llega la celebraci\u00f3n o renovaci\u00f3n gozosa y poblada de s\u00ed\u00admbolos de los tres sacramentos de la iniciaci\u00f3n: el bautismo, la confirmaci\u00f3n y la eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>En sexto lugar, la \u00faltima etapa iniciatoria es la catequesis mistag\u00f3gica, es decir, una catequesis muy vivencial sobre los tres sacramentos celebrados o renovados, pero descubriendo el significado de la experiencia sacramental a partir de ritos simb\u00f3licos de cada sacramento (mistagog\u00ed\u00ada o conducci\u00f3n hacia el misterio).<\/p>\n<p>Catequesis y Liturgia. Por lo dicho, la Acci\u00f3n catecumenal tiene dos componentes ineludibles: la catequesis y la liturgia, como acciones eclesiales en fecunda interacci\u00f3n. El secreto de esta complementariedad din\u00e1mica est\u00e1 en que ambas, en su coraz\u00f3n, son portadoras de Cristo, Crucificado y Resucitado. De ah\u00ed\u00ad que una Catequesis que anuncia los acontecimientos fundantes de la fe, pero no favorezca su celebraci\u00f3n salvadora y liberadora de Cristo, no es una verdadera catequesis cristiana. Y a su vez una liturgia que celebra los acontecimientos fundantes de la fe -y por tanto a Cristo Vivo y Liberador-, pero no los ha hecho preceder de un proceso catequ\u00e9tico personalizador y comunitario, no es una verdadera liturgia cristiana. Ni Palabra sin Sacramento, que celebra la fe, ni Sacramento sin Palabra, que aviva la fe.<\/p>\n<p>Por eso, la catequesis, sobre todo, la iniciatoria, tiene entre otras tareas: la la de propiciar la adhesi\u00f3n de la fe a Cristo y los conocimientos de la fe; y 2a la de educar para participar en la acci\u00f3n lit\u00fargica en la que Cristo act\u00faa como Salvador juntamente con su Iglesia. Y esto supone educar para la oraci\u00f3n personal, la acci\u00f3n de gracias, la penitencia, la plegaria confiada&#8230; (cf DGC, 85).<\/p>\n<p>c. En lo referente a la Comunidad. La catequesis iniciatoria o acci\u00f3n catecumenal, por su configuraci\u00f3n a partir del Catecumenado, adem\u00e1s de la catequesis y la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, implica en su ser y en su actuar la Comunidad cristiana como una referencia constante. Por eso, otra de las tareas de la catequesis iniciatoria educar, introducir, iniciar a la experiencia de la vida comunitaria, la cual no se improvisa.<\/p>\n<p>Para ello la catequesis fomenta algunas actitudes evang\u00e9licas: esp\u00ed\u00adritu de sencillez y humildad, solicitud por los m\u00e1s peque\u00f1os, atenci\u00f3n preferente a los que se han alejado, la correcci\u00f3n fraterna, la oraci\u00f3n en com\u00fan, el perd\u00f3n mutuo&#8230;, actitudes que quedan englobadas en el amor fraterno. M\u00e1s a\u00fan, esta vivencia comunitaria ha de fomentarla la catequesis extendi\u00e9ndola al esp\u00ed\u00adritu ecum\u00e9nico, estimulando actitudes fraternales hacia los miembros de otras iglesias y comunidades eclesiales (cf DGC, 86).<\/p>\n<p>d. En lo que concierne al Servicio (testimonio, compromiso, misi\u00f3n). La catequesis -a la luz del Catecumenado bautismal- est\u00e1 abierta al dinamismo transformador del mundo. Por eso, trata de sensibilizar -no de capacitar en profundidad- a los seguidores de Jes\u00fas para estar presentes, en cuanto cristianos, en la sociedad, en la vida profesional, cultural y social. Este Servicio cristiano tiene tres formas de expresi\u00f3n: el testimonio personal, de coherencia entre fe y vida de cada d\u00ed\u00ada; el compromiso tanto, en el interior de la Iglesia para mantenerla testimonial y activa, como en el compromiso temporal, de mejora de la convivencia ciudadana y de las estructuras c\u00ed\u00advicas; y el dinamismo misionero, tanto respecto de los pueblos nunca evangelizados (\u00abmissio ad gentes\u00bb), como respecto del interior de la Iglesia, hacia los bautizados increyentes o indiferentes tan abundantes en muchas Iglesias necesitadas de una \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb. (cf DGC, 86, 2\u00c2\u00aa parte).<\/p>\n<p>Si la catequesis actual se inspira en el Catecumenado primitivo, como garant\u00ed\u00ada para promover cristianos aut\u00e9nticos y comunidades din\u00e1micas en su fe, quiz\u00e1 haya que seguir mirando a las fuentes cristianas, para descubrir nuevos elementos de ese secreto del cristianismo que cal\u00f3 y transform\u00f3 la cultura pagana del Imperio en los tres primeros siglos, a pesar de reticencias y persecuciones (cf J. MART\u00ed\u008dN VELASCO, Testimonio cristiano y anuncio del evangelio, en El malestar religioso de nuestra cultura, Ed. Paulinas, Madrid 1993, 335-344).<\/p>\n<p>2. Algunas consecuencias para la praxis<br \/>\n2.1. Lugar de la Acci\u00f3n catecumenal o catequesis iniciatoria en la acci\u00f3n evangelizadora de la Iglesia<br \/>\nEste lugar puede entenderse, primero, respecto a las otras dos grandes acciones que abarca la evangelizaci\u00f3n eclesial y, segundo, en relaci\u00f3n con las abundantes acciones espec\u00ed\u00adficas o concretas que realiza la Iglesia.<\/p>\n<p>a. Lugar de la Acci\u00f3n catecumenal o catequesis iniciatoria respecto de la Acci\u00f3n misionera y de la Acci\u00f3n pastoral.<\/p>\n<p>A la catequesis, en general, tambi\u00e9n a la catequesis iniciatoria, siempre se la ha considerado como perteneciente a la Acci\u00f3n pastoral de la Iglesia, es decir, dentro ya de la comunidad cristiana. Las parroquias de los pa\u00ed\u00adses tradicionalmente cristianos siempre han tenido la catequesis, as\u00ed\u00ad como la misa dominical y los sacramentos, como elementos centrales de su tarea pastoral. Esta consideraci\u00f3n de la catequesis como elemento de la Acci\u00f3n comunitario-pastoral trae consigo consecuencias que hoy muchos no aceptamos: primera, la catequesis es \u00abpara los de casa, para los de siempre, como ha ocurrido en muchas experiencias de catequesis de adultos\u00bb (F. Garitano); segunda, de alguna manera, la catequesis iniciatoria o Acci\u00f3n catecumenal queda bastante devaluada, ya que vivimos en tiempos de indiferencia religiosa, en que hay que potenciar la Acci\u00f3n misionera, y menos -al parecer- la Acci\u00f3n catecumenal o catequesis iniciatoria.<\/p>\n<p>Felizmente, ya desde EN (1975), y CT (1979), y, especialmente en la Iglesia Espa\u00f1ola, desde Catequesis de la Comunidad (1983, n\u00c2\u00b0 24-38), y en la Iglesia universal, desde el Directorio General para la Catequesis (1997, n\u00c2\u00b0 60-68), la catequesis al servicio de la iniciaci\u00f3n cristiana \u00abes uno de esos momentos -muy importante, por cierto- en el proceso total de la evangelizaci\u00f3n\u00bb (DGC, 63; cf CT 18, 20, 3\u00c2\u00b0).<\/p>\n<p>Si los tres grandes momentos o etapas del proceso de la Evangelizaci\u00f3n son: la Acci\u00f3n misionera, la Acci\u00f3n catecumenal o catequesis iniciatoria y la Acci\u00f3n pastoral, la Acci\u00f3n catecumenal o catequesis iniciatoria es una acci\u00f3n necesaria y primordial. \u00abSin ella la Acci\u00f3n misionera no tendr\u00ed\u00ada continuidad ni llegar\u00ed\u00ada a desplegar su fecundidad. Sin ella la Acci\u00f3n pastoral de la comunidad cristiana no tendr\u00ed\u00ada ra\u00ed\u00adces y ser\u00ed\u00ada superficial y confusa. Sin ella, pr\u00e1cticamente, no habr\u00ed\u00ada Iglesia y, hablando en general, no habr\u00ed\u00ada cristianos\u00bb (CC 35; cf CT, 15; DGC 64). Y cuanto se dice aqu\u00ed\u00ad de la catequesis iniciatoria, se refiere a la catequesis de todas las edades.<\/p>\n<p>Por tanto, la catequesis de iniciaci\u00f3n no es -repetimos- una acci\u00f3n facultativa, optativa, sino b\u00e1sica y fundamental para la construcci\u00f3n tanto de la personalidad del disc\u00ed\u00adpulo de Cristo como de la misma comunidad (cf DGC 64, 2\u00c2\u00b0).<\/p>\n<p>b. Lugar de la catequesis en relaci\u00f3n a las abundantes acciones especificas y concretas que realiza la Iglesia<br \/>\nNo pocos agentes pastorales (presb\u00ed\u00adteros, religiosos\/as y laicos\/as) se han acostumbrado a buscar una alternativa a la catequesis de ni\u00f1os (de 9 a\u00f1os en adelante), de adolescentes y de j\u00f3venes, y adultos: el escultismo, otros grupos de tiempo libre, actividades extraescolares&#8230;, encuadramiento en actividades sociales en el barrio, en grupos de oraci\u00f3n&#8230;, oferta de unos cursos monogr\u00e1ficos de teolog\u00ed\u00ada, o sobre el Concilio&#8230;<\/p>\n<p>Hoy puede darse con frecuencia el caso, bien de ni\u00f1os mayores y de preadolescentes, bien de adolescentes, de j\u00f3venes o de adultos, cuyo nivel de fe no permite abordarles en grupos de catequesis iniciatoria, de inspiraci\u00f3n catecumenal, y entonces se recurre a este tipo de acciones.<\/p>\n<p>Pero estos agrupamientos nunca podr\u00e1n considerarse como alternativa a la catequesis iniciatoria, sino como plataformas de Acci\u00f3n misionera, en que ellos pueden descubrir, si est\u00e1n bien pensadas y realizadas, a Jes\u00fas de Nazaret amante de la naturaleza, de su Padre, de los pobres&#8230; y abrirse a \u00e9l en una actitud de primera conversi\u00f3n o adhesi\u00f3n a su Persona.<\/p>\n<p>Es entonces cuando, en actitud de confianza en el esp\u00ed\u00adritu, convendr\u00ed\u00ada comenzar la catequesis iniciatoria dentro de una programaci\u00f3n fiel al esp\u00ed\u00adritu del Catecumenado. Pero si llegadas al umbral de la adhesi\u00f3n a Cristo Salvador, las personas no son introducidas en el clima de una catequesis de iniciaci\u00f3n, su fe quedar\u00e1 sin fundamentaci\u00f3n y adolecer\u00e1n toda la vida de infantilismo religioso.<\/p>\n<p>Esto supone que los agentes pastorales hayan ca\u00ed\u00addo en la cuenta de que hay acciones que son preferentemente misioneras, que conducen a la opci\u00f3n inicial por Jes\u00fas Resucitado; otras que son acciones preferentemente catequ\u00e9ticas, es decir, que inician, introducen en los fundamentos de la fe viva en Cristo, y otras acciones que son preferentemente pastorales, que ayudan a permanecer fieles a Jes\u00fas en la comunidad cristiana y a abrirse al trabajo con los hermanos y a\u00fan al trabajo misionero con los increyentes o indiferentes (cf V. M.8 PEDROSA. \u00bfC\u00f3mo poner en marcha grupos de catequesis de adultos? Ed. S. P\u00ed\u00ado X, Madrid 1996, pp. 23-26).<\/p>\n<p>2.2. Urgencia de la catequesis iniciatoria en nuestro tiempo<br \/>\nLa Iglesia, en los tiempos en que vivi\u00f3 en un clima pagano, sinti\u00f3 la necesidad de realizar el anuncio misionero, por una parte, y por otra, de promover la iniciaci\u00f3n cristiana de los convertidos en una verdadera \u00abescuela de fe\u00bb, en una instituci\u00f3n -el Catecumenado- educadora de la fe de los creyentes en todas sus dimensiones: de conocimiento experiencial y doctrinal de Cristo, de celebraci\u00f3n, de formaci\u00f3n moral y de compromiso transformador y misionero.<\/p>\n<p>Hoy, en nuestra sociedad de \u00abcultura postcristiana y neopagana&#8230; con fuerte impregnaci\u00f3n laicista\u00bb (Plan Pastoral de la C.E. Espa\u00f1ola, 1994-1997), las Iglesias particulares han de recuperar ya la aut\u00e9ntica Acci\u00f3n catecumenal, esto es, el verdadero proceso de catequesis de iniciaci\u00f3n cristiana, que ha de llevarse a cabo, especialmente, con j\u00f3venes y adultos j\u00f3venes. As\u00ed\u00ad se lo propusieron, por ejemplo, los Obispos de Pamplona y Tudela, Bilbao, San Sebasti\u00e1n y Vitoria en 1994:<\/p>\n<p>\u00abDar pasos concretos para establecer la catequesis de iniciaci\u00f3n cristiana para adultos como un servicio permanente de cada parroquia\u00bb de la misma manera que las parroquias hay implantado la catequesis infantil con su proceso, m\u00e9todo y estructura de catequesis\u00bb (Carta Pastoral&#8230; 1994, n\u00c2\u00b0 90).<\/p>\n<p>2.3. La catequesis kerigm\u00e1tica o de car\u00e1cter misionero: la precatequesis<br \/>\nNo obstante, el realismo pastoral lleva a los Papas, a los Pastores y a todos los expertos en la Acci\u00f3n catecumenal o catequ\u00e9tico iniciatoria a afirmar que, a esta catequesis propiamente dicha, le suele preceder la que el DGC llama \u00abla `catequesis kerigm\u00e1tica&#8217;, y que algunos denominan `precatequesis\u00bb (n\u00c2\u00b0 62) o tambi\u00e9n \u00abcatequesis de car\u00e1cter misionero\u00bb (n\u00c2\u00b0 33).<\/p>\n<p>En efecto, la situaci\u00f3n socio cultural que acabamos de describir, la presenta el DGC (n\u00c2\u00b0 58) en tres pinceladas:<\/p>\n<p>a. Hay pueblos y agrupaciones humanas en que Cristo y su Evangelio no son conocidos. Esta situaci\u00f3n reclama la misi\u00f3n \u00abad gentes\u00bb o la Acci\u00f3n misionera en orden a invitarlos a la conversi\u00f3n al Cristo Salvador.<\/p>\n<p>b. Hay contextos culturales en donde viven \u00abcomunidades cristianas dotadas de estructuras eclesiales adecuadas y s\u00f3lidas, que tienen un gran fervor de fe y de vida, que irradian el xestimonio del Evangelio\u00bb (RM 33,3\u00c2\u00b0). Estas comunidades necesitan una intensa Acci\u00f3n pastoral con procesos de iniciaci\u00f3n cristiana bien articulados para ni\u00f1os, adolescentes y j\u00f3venes, y una buena formaci\u00f3n permanente para los adultos.<\/p>\n<p>c. Sin embargo, en muchos pa\u00ed\u00adses de tradici\u00f3n cristiana se da una situaci\u00f3n intermedia (cf RM 33,4\u00c2\u00b0), en que grupos enteros de bautizados han perdido el sentido vivo de la fe o incluso no se reconocen ya como miembros de la Iglesia, llevando una existencia alejada de Cristo y de su Evangelio (cf n\u00c2\u00b0 58, c). Esta situaci\u00f3n requiere en nueva evangelizaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 acci\u00f3n prioritaria ha de desarrollar aqu\u00ed\u00ad la Iglesia? Una Acci\u00f3n misionera dirigida a bautizados de toda edad, que se han alejado de la fe para que puedan retornar a la fe en su Salvador.<\/p>\n<p>A esta acci\u00f3n de la Iglesia -por consideraci\u00f3n al bautismo ya celebrado- la suele llamar catequesis kerigm\u00e1tica o precatequesis, que presenta la Buena Nueva para lograr una fe v\u00e1lida o conversi\u00f3n inicial verdadera al Se\u00f1or Jes\u00fas. \u00abS\u00f3lo a partir de la conversi\u00f3n y la fe, la catequesis propiamente dicha (la catequesis de iniciaci\u00f3n) podr\u00e1 desarrollar su tarea espec\u00ed\u00adfica de educaci\u00f3n de la fe\u00bb (DGC 62, 1\u00c2\u00b0). En estos casos, la catequesis, antes de asumir su funci\u00f3n iniciatoria debe asumir subsidiariamente y con frecuencia, la funci\u00f3n misionera de convocar a la fe (cf DGC,52). Algunos catequetas piensan que esta catequesis kerigm\u00e1tica, en realidad es lisa y llanamente la acci\u00f3n misionera tanto para no bautizados como para bautizados, no convertidos (cf A. ALCEDO, La catequesis kerigm\u00e1tica en el nuevo DGC, \u00abTeolog\u00ed\u00ada y Catequesis\u00bb 67 [19981 25-46).<\/p>\n<p>2.4. La catequesis iniciatoria y la catequesis permanente (DGC, 69-72)<br \/>\nDurante a\u00f1os, han estado latentes en la Iglesia dos concepciones diferentes de catequesis: La de los que la conceb\u00ed\u00adan como una acci\u00f3n fundamentalmente iniciatoria (la catequesis de iniciaci\u00f3n) y la de los que identificaban la catequesis con el proceso cristiano de educaci\u00f3n en la fe a lo largo de toda la vida (catequesis permanente). Caricaturizando un poco las dos corrientes, se podr\u00ed\u00ada decir:<\/p>\n<p>Los primeros (el mundo misionero apoyado en sus Semanas Internacionales de Catequesis, y sobre todo, las Di\u00f3cesis espa\u00f1olas) aceptaban que la catequesis iniciatoria, en cuanto inspirada en el Catecumenado primitivo, tiene un comienzo y un final, es b\u00e1sica y elemental, org\u00e1nica y sistem\u00e1tica, es integral y concluye con la profesi\u00f3n de fe, la celebraci\u00f3n de los sacramentos de la iniciaci\u00f3n y el ingreso en la comunidad adulta. En adelante, no habr\u00e1 ya catequesis sino una educaci\u00f3n permanente en la fe para los j\u00f3venes, adultos y mayores.<\/p>\n<p>Los segundos (Europa y Latinoam\u00e9rica) aseguraban que lo propio de la catequesis es empezar con la catequesis familiar, parroquial y escolar debidamente correlacionadas, y continuar a lo largo de toda la vida en catequesis permanente. Sin poner un cuidado especial en la catequesis iniciatoria, aspiraban a una buena formaci\u00f3n catequ\u00e9tica, de grado medio y a\u00fan superior (teolog\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>El DGC nace con vocaci\u00f3n de integraci\u00f3n, conjugando ambas concepciones (cf DGC 34-72). La catequesis de iniciaci\u00f3n -la catequesis propiamente dicha- y la catequesis permanente no son excluyentes, sino complementarias (DGC 69). Son dos niveles distintos de catequesis especialmente diferentes: La catequesis iniciatoria necesita, para su continuidad de la catequesis permanente y \u00e9sta, a su vez, necesita, para su fundamentaci\u00f3n teologal, de la catequesis iniciatoria.<\/p>\n<p>Hoy, la catequesis de iniciaci\u00f3n necesita la catequesis permanente. En primer lugar, porque aunque se asimile bien el mensaje cristiano org\u00e1nicamente cristoc\u00e9ntrico, el pensamiento teol\u00f3gico avanza tan r\u00e1pidamente que ser\u00ed\u00ada preciso actualizar la formaci\u00f3n recibida con una formaci\u00f3n continua sobre el mensaje evang\u00e9lico. Y, en segundo lugar, porque, dada la fragmentariedad de la cultura actual, existe el peligro de que los adolescentes, j\u00f3venes y adultos en proceso de iniciaci\u00f3n cristiana, no asimilen el mensaje cristiano organizado en torno a Jesucristo y hayan de completarlo en la catequesis permanente. Adem\u00e1s esta conlleva celebraciones, escucha de la Palabra&#8230; que afianzan la comuni\u00f3n personal con Cristo.<\/p>\n<p>A su vez, si la catequesis fundante o iniciatoria no basta para promover cristianos adultos en la fe, tampoco basta s\u00f3lo la catequesis permanente. La catequesis iniciatoria es la que fundamenta la adhesi\u00f3n inicial a Jesucristo (fides, qua), mediante el anuncio org\u00e1nico y b\u00e1sico y en comunidad del mensaje cristiano (fides, quae). Fundamentar la fe es ayudar a interiorizar sus dimensiones de encuentro con Jes\u00fas, de celebraci\u00f3n festiva, de vivencia comunitaria, de consecuencias morales, de compromiso con el mundo y de sentido misionero. Sin esta experiencia de fe que pone al cristiano en comuni\u00f3n con Cristo Salvador y Liberador, y que viene de la catequesis iniciatoria, no hay posibilidad de catequesis permanente.<\/p>\n<p>Resumen. Por lo dicho, el DGC habla de tres formas de catequesis: la catequesis kerigm\u00e1tica o precatequesis, la catequesis iniciatoria y la catequesis permanente. La primera tiene una estrecha relaci\u00f3n con la Acci\u00f3n misionera. La \u00faltima se realiza ya en la Acci\u00f3n pastoral de la comunidad cristiana. S\u00f3lo la segunda, la catequesis iniciatoria est\u00e1 vinculada a la Acci\u00f3n catecumenal, e incluso se identifica con ella.<\/p>\n<p>A modo de conclusi\u00f3n<br \/>\nEn estos primeros art\u00ed\u00adculos abordamos los tres niveles en que se realiza la Evangelizaci\u00f3n de la Iglesia: la Acci\u00f3n o Evangelizaci\u00f3n misionera; la Acci\u00f3n o Evangelizaci\u00f3n catecumenal y la Acci\u00f3n o Evangelizaci\u00f3n pastoral. En el presente art\u00ed\u00adculo hemos abordado la Acci\u00f3n o Evangelizaci\u00f3n catecumenal y hemos descubierto que coincide con la Catequesis de la iniciaci\u00f3n cristiana, la catequesis propiamente dicha. En este sentido, la Acci\u00f3n o Evangelizaci\u00f3n, condici\u00f3n ineludible para promover cristianos adultos en la fe con una primera madurez cristiana, y para promover comunidades cristianas vivas y din\u00e1micas.<\/p>\n<p>A mi modo de ver, tanto las di\u00f3cesis, como las parroquias y comunidades eclesiales dan por supuesto, con demasiada frecuencia, que esta iniciacion a la vida creyente se est\u00e1 haciendo bien. En los primeros siglos, la Iglesia evangeliz\u00f3 el mundo porque dispuso de un gran cauce de consolidaci\u00f3n de la fe cristiana: la Instituci\u00f3n catecumenal. Hoy habr\u00e1 una \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb, si las comunidades de Iglesia procuran revitalizar como elemento fundamental la Acci\u00f3n catecumenal, la Catequesis de iniciaci\u00f3n cristiana tal como se ha esbozado.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, esto quiz\u00e1 no sea suficiente, si las di\u00f3cesis no promueven, con toda la creatividad que puede otorgar el Esp\u00ed\u00adritu del Resucitado una Acci\u00f3n misionera institucionalizada, como lo propone el DGC: \u00abEl hecho de que la catequesis, en un primer momento, asuma estas tareas misioneras, no dispensa a una Iglesia particular de promover una intervenci\u00f3n institucionalizada del primer anuncio, como la actuaci\u00f3n m\u00e1s directa del mandato misionero de Jes\u00fas. La renovaci\u00f3n catequ\u00e9tica debe cimentarse sobre esta evangelizaci\u00f3n misionera previa\u00bb (n\u00c2\u00b0 62, final).<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; C. VATICANO II, Ad Gentes (1965); CONGREGACI\u00ed\u201cN PARA EL CLERO, Directorio General para la Catequesis, Librer\u00ed\u00ada Editrice Vaticana, Citta del Vaticano 1997; PABLO VI, Evangelii Nuntiandi, PPC, Madrid 1975; JUAN PABLO II, Catechesi Tradendae, PPC, Madrid 1979; SINODO-77, Mensaje al Pueblo de Dios, PPC , Madrid 1977; COMISI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE E. y CATEQUESIS, Catequesis de la Comunidad, EDICE, Madrid 1983. Catequesis de Adultos, EDICE, Madrid 1990; VARIOS, \u00abS\u00ed\u00adnite\u00bb 106 (1994) Monogr\u00e1fico sobre: Pero \u00bfexiste la catequesis de adultos?; C. GARC\u00ed\u008dA DE ANDOIN, La iniciaci\u00f3n cristiana (formaci\u00f3n y contenidos), en CEAS, Pastoral de juventud y Etapa catecumenal, EDICE, Madrid 2000; J. M. ESTEPA, La misi\u00f3n prof\u00e9tica de la Iglesia: Evangelizaci\u00f3n, Catequesis y el CCE, \u00abActualidad Catequ\u00e9tica\u00bb 176 (1997) 71-93; F. GARITANO, Acci\u00f3n catequizadora en V. M.\u00c2\u00b0 PEDROSA, M.\u00c2\u00b0 NAVARRO, R. L\u00ed\u0081ZARO, J. SASTRE, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, S. Pablo, Madrid 1999, 37-48; V. M.\u00bb PEDROSA &#8211; R. L\u00ed\u0081ZARO, Catequesis, IBIDEM, 295-316; A. CA\u00ed\u2018IZARES &#8211; M. DEL CAMPO (EDS), Evangelizaci\u00f3n, Catequesis, Catequistas, EDICE, Madrid 1999; J. SASTRE, Naturaleza de la catequesis fines y tareas, \u00abSinite\u00bb 117 (1998) 29-46; J. MART\u00ed\u008dN VELASCO, El malestar religioso de nuestra cultura, Ed. Paulinas, Madrid 1993, 293-344.<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa. Pedrosa Ar\u00e9s<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: Introducci\u00f3n. &#8211; 1. Identidad y finalidad de la Acci\u00f3n catecumenal. 1.1. La Acci\u00f3n catecumenal se inspira en el Catecumenado bautismal. 1.2. La catequesis, elemento central para la iniciaci\u00f3n cristiana en el Catecumenado. 1.3. La catequesis iniciatoria es el otro nombre de la Acci\u00f3n catecumenaL 1.4. Rasgos de identidad de la catequesis iniciatoria. &#8211; 2. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catecumenal\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCATECUMENAL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15970","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15970","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15970"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15970\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15970"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15970"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15970"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}