{"id":15988,"date":"2016-02-05T10:22:14","date_gmt":"2016-02-05T15:22:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dominus-jesus-y-dialogo-interreligioso\/"},"modified":"2016-02-05T10:22:14","modified_gmt":"2016-02-05T15:22:14","slug":"dominus-jesus-y-dialogo-interreligioso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dominus-jesus-y-dialogo-interreligioso\/","title":{"rendered":"DOMINUS JESUS Y DIALOGO INTERRELIGIOSO"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: Pr\u00f3logo. &#8211; 1. Relectura de la Declaraci\u00f3n \u00abDominus lesus\u00bb. 1.1. Introducci\u00f3n y objetivos de la Declaraci\u00f3n. 1.2. Peligros de hoy en el di\u00e1logo interreligioso. 1.3. Plenitud y definitivdad de la revelaci\u00f3n de Jesucristo. 1.4. El logos encamado y el Esp\u00ed\u00adritu Santa 1.5. Unicidad y universalidad del misterio salvifico de Jesucristo. 1.6. Unicidad y unidad de la Iglesia. 1.7 Iglesia, reino de Dios y reino de Cristo. 1.8. La Iglesia y las religiones en relaci\u00f3n con la salvaci\u00f3n. 1.9. Conclusi\u00f3n. &#8211; 2. Lectura glosada y pastoral de la Declaraci\u00f3n. 2.1. Punto de partida: sentido y valor de las religiones a la luz de la revelaci\u00f3n cristiana. 2.2. \u00bfSe puede hablar de \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb en las dem\u00e1s religiones. 2.3. Misi\u00f3n de la Iglesia y di\u00e1logo interreligioso: \u00bfEl di\u00e1logo es ya evangelizaci\u00f3n? &#8211; 3. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Pr\u00f3logo<br \/>\nEl 6 de Agosto de 2000 la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe publicaba una Declaraci\u00f3n titulada \u00abDominus Jesus\u00bb sobre el di\u00e1logo interreligioso y ecum\u00e9nico. Las reacciones no se hicieron esperar y de signo ambiguo. La mayor\u00ed\u00ada de voces aparecidas en los medios de comunicaci\u00f3n social, as\u00ed\u00ad como opiniones de comentaristas, tachaban el documento de \u00abun paso atr\u00e1s\u00bb en el di\u00e1logo. (Ejem. \u00abABC\u00bb [9-9-00] 41; \u00abVida Nueva\u00bb [30-9-00] 32-33). Mientras, en otras publicaciones se afirmaba. \u00abque era una declaraci\u00f3n necesaria\u00bb (\u00abPalabra\u00bb 436 [Octubre 2000] 5-9). Por su parte, el Papa Juan Pablo II, en el \u00abAngelus\u00bb del d\u00ed\u00ada 1-10-00 volv\u00ed\u00ada a insistir en los contenidos esenciales de dicha Declaraci\u00f3n, subrayando, adem\u00e1s, que \u00abel documento manifiesta la misma pasi\u00f3n ecum\u00e9nica que la enc\u00ed\u00adclica \u00abUt unum sint\u00bb (Cf. VIS 2000.10.02 [530]).<\/p>\n<p>Ante esta controversia la pregunta que hacemos es la misma que en su d\u00ed\u00ada hizo un Editorial de \u00abRaz\u00f3n y Fe\u00bb: \u00ab\u00bfDe verdad es posible el di\u00e1logo interreligioso?\u00bb (cf. n\u00c2\u00b0 239 [1999] 119-126). Y, si as\u00ed\u00ad fuere, a\u00f1adimos, \u00ab\u00bfen qu\u00e9 sentido?\u00bb.<\/p>\n<p>Desde estas coordenadas, nos atrevemos a hacer una relectura, primero literal, y despu\u00e9s glosada, de dicha Declaraci\u00f3n. Para abordar, en sentido propio, la pastoral del di\u00e1logo interreligioso.<\/p>\n<p>1. Relectura de la Declaraci\u00f3n \u00abDominus Jesus\u00bb<br \/>\n1.1. Introducci\u00f3n y objetivos de la Declaraci\u00f3n<br \/>\nLa misi\u00f3n universal de proclamar la Buena Nueva nace del mandato de Jesucristo (Mc 16,15-16) (n. 1). Hoy, esta misi\u00f3n est\u00e1 lejos a\u00fan de su cumplimiento (Pede. Missio) (n. 2).<\/p>\n<p>El di\u00e1logo interreligioso no sustituye sino que acompa\u00f1a la \u00abmissio Ad gentes\u00bb (n. 2). Dicho di\u00e1logo forma parte de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia (Red. Missio, 55), y comporta una actitud de comprensi\u00f3n y una relaci\u00f3n de conocimiento rec\u00ed\u00adproco y de mutuo enriquecimiento, en la obediencia a la verdad y en el respeto a la libertad (n. 2).<\/p>\n<p>En la teor\u00ed\u00ada y praxis de este di\u00e1logo han nacido problemas nuevos, por eso, esta Declaraci\u00f3n quiere ayudar a Obispos y fieles. Su lenguaje expositivo no es el de tratar de modo org\u00e1nico toda la problem\u00e1tica de la unicidad y universalidad salv\u00ed\u00adfica del misterio de Jesucristo y de la Iglesia, ni proponer soluciones a las cuestiones teol\u00f3gicas libremente disputadas, sino la de exponer nuevamente la doctrina de fe cat\u00f3lica, y, al mismo tiempo, indicar algunos problemas abiertos a ulteriores profundizaciones y confutar determinadas posiciones err\u00f3neas o ambiguas (n. 3).<\/p>\n<p>1.2. Peligros de hoy en el di\u00e1logo interreligioso<br \/>\nLos peligros son algunas teor\u00ed\u00adas de tipo relativista que justifican el pluralismo religioso no s\u00f3lo de hecho sino de derecho, o por principio, y dan por superadas verdades como:<\/p>\n<p>* el car\u00e1cter definitivo y completo de la revelaci\u00f3n de Jesucristo;<br \/>\n* la naturaleza de la fe cristiana respecto a las creencias de otras religiones;<br \/>\n* el car\u00e1cter inspirado de la SE, la unidad personal entre el Verbo Eterno de Dios y Jes\u00fas de Nazaret;<br \/>\n* la unidad entre la econom\u00ed\u00ada del Verbo Encarnado y el Esp\u00ed\u00adritu Santo;<br \/>\n* la unicidad y universalidad salv\u00ed\u00adfica del misterio de Jesucristo;<br \/>\n* la mediaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica universal de la Iglesia;<br \/>\n* la inseparabilidad -aun en la distinci\u00f3n- entre el Reino de Dios, el Reino de Cristo y la Iglesia;<br \/>\n* la subsistencia de la Iglesia en la Iglesia cat\u00f3lica (n. 4).<\/p>\n<p>Las ra\u00ed\u00adces de estas afirmaciones hay que buscarlas en algunos presupuestos filos\u00f3ficos y teol\u00f3gicos: la convicci\u00f3n de la inaferrabilidad e inefabilidad de la verdad divina, ni siquiera por parte de la revelaci\u00f3n cristiana; la actitud relativista sobre la verdad que afirma que aquello que es verdad para unos no lo es para otros; la contraposici\u00f3n radical entre la mentalidad l\u00f3gica de Occidente y la simb\u00f3lica de Oriente; el subjetivismo que no logra encontrar la verdad del ser; la dificultad de comprender y acoger en la historia la presencia de eventos definitivos y escatol\u00f3gicos; el vaciamiento metaf\u00ed\u00adsico del evento de la encarnaci\u00f3n hist\u00f3rica del Logos eterno, reducido a un mero aparecer de Dios en la historia; el eclecticismo de diversas ideas teol\u00f3gicas sin preocuparse de su coherencia sistem\u00e1tica y compatibilidad con la verdad cristiana; la tendencia a leer e interpretar la SE fuera de la Tradici\u00f3n y el Magisterio de la Iglesia (n. 4).<\/p>\n<p>1.3. Plenitud y definitividad de la revelaci\u00f3n de Jesucristo<br \/>\nLa revelaci\u00f3n de Jesucristo tiene un car\u00e1cter definitivo y completo. Con su presencia y manifestaci\u00f3n, con palabras y obras, se\u00f1ales y milagros, con su muerte y resurrecci\u00f3n, y con el env\u00ed\u00ado del Esp\u00ed\u00adritu Santo, lleva a plenitud toda la revelaci\u00f3n (Dei Verbum, 2) (n. 5). La Iglesia proclama el Evangelio como la plenitud de la verdad (Rede. Missio, 5).<\/p>\n<p>Es contraria, por lo tanto, a la fe la tesis del car\u00e1cter limitado, incompleto e imperfecto de la revelaci\u00f3n de Jesucristo que ser\u00ed\u00ada complementaria a la de otras religiones. En el fondo se esconde la teor\u00ed\u00ada de que la verdad acerca de Dios no podr\u00ed\u00ada ser acogida ni manifestada en su globalidad y plenitud por ninguna religi\u00f3n hist\u00f3rica, ni siquiera por el cristianismo ni Jesucristo (n. 6).<\/p>\n<p>Es cierto que la verdad sobre Dios no es abolida ni reducida porque sea dicha en lenguaje humano. Pero ella sigue siendo \u00fanica, plena y completa porque habla y act\u00faa en Jesucristo, quien es el Hijo de Dios encarnado (n. 6).<\/p>\n<p>La respuesta adecuada a la revelaci\u00f3n en Jesucristo es la obediencia en la fe. Para profesar la fe es necesaria la gracia de Dios, que previene y ayuda, y los auxilios internos del Esp\u00ed\u00adritu Santo, el cual mueve el coraz\u00f3n y lo convierte a Dios, abre los ojos de la mente y da la suavidad en el aceptar y creer la verdad (Dei Verbum, 5).<\/p>\n<p>Se debe distinguir entre fe cristiana y creencia en otras religiones. Mientras la fe hace referencia a lo revelado, las creencias son la totalidad de experiencias y pensamientos que los hombres en la b\u00fasqueda de la verdad, han ideado y creado en su referencia a lo Divino y Absoluto (Pides et Ratio, 31-32). Las creencias son todav\u00ed\u00ada experiencias religiosas en b\u00fasqueda de la verdad absoluta y carentes a\u00fan del asentimiento a Dios que se revela (n. 7).<\/p>\n<p>En cuanto al valor de los textos sagrados de otras religiones, es cierto que muchas personas, a trav\u00e9s de ellos, han llegado a una experiencia religiosa con Dios, y reflejan un destello de la Verdad que ilumina a todos los hombres (Nostra Aetate, 2; Ad Gentes, 9), pero la Iglesia reserva la calificaci\u00f3n de textos inspirados por el Esp\u00ed\u00adritu Santo a los b\u00ed\u00adblicos (Dei Verbum, 11), porque estos ense\u00f1an firmemente, con fidelidad y sin error, la verdad que Dios quiso consignar sobre nuestra salvaci\u00f3n (Dei Verbum 11). Los libros sagrados de otras religiones reciben del misterio de Cristo aquellos elementos de bondad y gracia que est\u00e1n presentes en ellos. De cualquier forma Dios no deja de hacerse presente de muchos modos no s\u00f3lo en personas sino en pueblos, mediante sus riquezas espirituales, aunque dichas religiones contengan lagunas, insuficiencias y errores (Rede. Missio, 55: Evan. Nuntiandi, 53) (n. 8).<\/p>\n<p>1.4. El logos encarnado y el Esp\u00ed\u00adritu Santo en la obra de salvaci\u00f3n<br \/>\nEn la teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea se presenta a Jesucristo como si fuese una figura hist\u00f3rica particular y finita, que revela lo divino de manera no exclusiva sino complementaria a otras presencias reveladoras y salv\u00ed\u00adficas. Seg\u00fan esto, el Infinito, el Absoluto, el Misterio \u00faltimo de Dios se manifestar\u00e1 a la humanidad en modos diversos y en figuras hist\u00f3ricas diversas, de las que Jes\u00fas de Nazaret ser\u00ed\u00ada una de ellas (n. 9).<\/p>\n<p>Incluso, se afirma, habr\u00ed\u00ada dos econom\u00ed\u00adas de salvaci\u00f3n: la del Verbo encarnado, limitada s\u00f3lo a los cristianos, y otra del Verbo eterno, v\u00e1lida tambi\u00e9n fuera de la Iglesia, y en la que la presencia de Dios ser\u00ed\u00ada incluso m\u00e1s plena (n. 9).<\/p>\n<p>Todo ello contrasta con la Fe de la Sagrada Escritura y de los Concilios, donde se afirma que uno s\u00f3lo, y el mismo, es Jes\u00fas de Nazaret y el Verbo eterno de Dios (n. 10). Cristo, nuevo Ad\u00e1n, imagen de Dios invisible (Col 1,15) es tambi\u00e9n el hombre perfecto, el \u00fanico sujeto que une las dos naturalezas (divina y humana) en una \u00fanica Persona (n. 11). S\u00f3lo en Jesucristo se manifiesta la unidad intr\u00ed\u00adnseca de la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica de la Trinidad, desde la eternidad hasta la encarnaci\u00f3n. Jesucristo es el \u00fanico mediador y salvador universal (n. 11).<\/p>\n<p>Algunos proponen la hip\u00f3tesis de una econom\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu Santo con un car\u00e1cter m\u00e1s universal que la del Verbo encarnado, crucificado y resucitado. Pero esto va en contra del verdadero misterio trinitario y no ve en Jesucristo el lugar de la presencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo y la fuente de su efusi\u00f3n a la humanidad. Queda claro el v\u00ed\u00adnculo entre el misterio salv\u00ed\u00adfico del Verbo encarnado y el Esp\u00ed\u00adritu Santo. La acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo no est\u00e1 fuera o al lado de la acci\u00f3n de Cristo. Los hombres no pueden entrar en comuni\u00f3n con Dios si no es por medio de Cristo y bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo (n. 12).<\/p>\n<p>1.5. Unicidad y universalidad del misterio salvifico de Jesucristo<br \/>\nFrente a la tesis que niega la unicidad y universalidad del misterio salv\u00ed\u00adfico de Jesucristo, est\u00e1 el testimonio constante de la Sagrada Escritura (Ejem. 1 Jn 4,14; Hec 10,36; 1 Cor 8,5-6; Jn 3,16-17). La voluntad salv\u00ed\u00adfica universal de Dios uno y Trino es ofrecida y cumplida una vez para siempre en el misterio de la encarnaci\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo (nn. 13-14).<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada, bajo la gu\u00ed\u00ada del Magisterio, est\u00e1 invitada a explorar si es posible, y en qu\u00e9 medida, las figuras y elementos positivos de otras religiones pueden entrar en el plan divino de salvaci\u00f3n. Se debe profundizar c\u00f3mo la mediaci\u00f3n del Redentor no excluye, sino que suscita en sus criaturas una m\u00faltiple cooperaci\u00f3n que participa de la fuente \u00fanica de Salvaci\u00f3n (LG, 62). Todas la mediaciones parciales, de cualquier tipo y orden, cobran significado y valor \u00fanicamente en la mediaci\u00f3n de Cristo y no pueden ser entendidas como paralelas o complementarias o incluso fuera de la \u00fanica mediaci\u00f3n de Cristo (RM, 5) (n. 14).<\/p>\n<p>No hay que temer pronunciar palabras como \u00abunicidad, universalidad, absolutez\u00bb que s\u00f3lo tratan de ser fieles al dato revelado. Con la SE y la Tradici\u00f3n se debe decir que Jesucristo tiene, para el g\u00e9nero humano y su historia, un significado y un valor singular y \u00fanico, s\u00f3lo de \u00e9l propio, exclusivo, universal y absoluto (RM, 6) (n. 15).<\/p>\n<p>1.6. Unicidad y unidad de la Iglesia<br \/>\nJesucristo constituy\u00f3 a la Iglesia no s\u00f3lo como una comunidad de disc\u00ed\u00adpulos, sino como misterio de salvaci\u00f3n. El mismo est\u00e1 en la Iglesia y la Iglesia en El (Jn 15,1; Gal 3,28; Ef 4,15-16; Hec 9,5). La Iglesia es el Cuerpo de Cristo; Cristo y la Iglesia no se pueden confundir pero tampoco separar y constituyen su \u00fanico Cristo total, se relacionan como Esposo y Esposa (2 Cor 11,2; Ef 5, 25-29; Ap 21, 2.9) (n. 16).<\/p>\n<p>En conexi\u00f3n con la unicidad de Jesucristo se afirma la unicidad de la Iglesia por \u00e9l fundada y en la que vive. Existe una continuidad hist\u00f3rica -radicada en la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica- entre la Iglesia fundada por Cristo y la Iglesia cat\u00f3lica (n. 16).<\/p>\n<p>La Iglesia \u00absubsiste\u00bb en la cat\u00f3lica. Con ello se quieren armonizar dos principios: 1) a pesar de las divisiones, la Iglesia s\u00f3lo existe plenamente en la cat\u00f3lica; 2) fuera de su estructura visible pueden encontrarse muchos elementos de verdad y santificaci\u00f3n, ya sea en las Iglesias o en las Comunidades eclesiales separadas de la Iglesia cat\u00f3lica. Esta eficacia deriva de la misma plenitud de gracia y verdad que fue concedida a la Iglesia cat\u00f3lica. No es adecuado, por lo mismo, como afirman L. Boff y otros, decir que la \u00fanica Iglesia de Cristo puede subsistir en otras Iglesias cristianas. Fuera de la Iglesia cat\u00f3lica existen s\u00f3lo \u00abelementos eclesiales\u00bb de la \u00fanica Iglesia y que conducen a esa misma Iglesia cat\u00f3lica (n. 16).<\/p>\n<p>Las iglesias que no est\u00e1n en perfecta comuni\u00f3n con la Iglesia cat\u00f3lica pero se mantienen unidas a ellas por medio de v\u00ed\u00adnculos estrech\u00ed\u00adsimos como la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica y la Eucarist\u00ed\u00ada v\u00e1lidamente consagrada, son verdaderas Iglesias particulares (UR, 14-15).<\/p>\n<p>Por el contrario, las comunidades eclesiales que no han conservado el episcopado v\u00e1lido y la genuina e \u00ed\u00adntegra sustancia del misterio eucar\u00ed\u00adstico, no son Iglesia en sentido propio; sin embargo, los bautizados han sido incorporados a Cristo y est\u00e1n en una cierta comuni\u00f3n, si bien imperfecta, con la Iglesia. El Bautismo en s\u00ed\u00ad tiende al completo desarrollo de la vida en Cristo mediante la \u00ed\u00adntegra profesi\u00f3n de fe, la Eucarist\u00ed\u00ada y la plena comuni\u00f3n en la Iglesia (UR, 22) (n. 17).<\/p>\n<p>Por lo tanto, los fieles no pueden imaginar que la Iglesia de Cristo es la suma de las Iglesias y comunidades eclesiales; ni tienen la facultad de pensar que la Iglesia de Cristo hoy no existen en ning\u00fan lugar y que por tanto debe ser objeto de b\u00fasqueda por parte de todas las Iglesias y comunidades. El Esp\u00ed\u00adritu de Cristo se ha servido de las otras iglesias y comunidades como medios de salvaci\u00f3n, pero gracias a la plenitud de gracia y verdad de la \u00fanica Iglesia cat\u00f3lica (UR,. 3).<\/p>\n<p>La falta de unidad entre los cristianos es una herida para la Iglesia, no en el sentido de quedar privada de su unidad, sino en cuanto obst\u00e1culo para la realizaci\u00f3n plena de su universalidad ne la historia (UR, 4) (n. 17).<\/p>\n<p>1.7. Iglesia, reino de Dios y reino de Cristo<br \/>\nLa Iglesia constituye en la tierra el germen y el principio de ese Reino (LG, 5). Por un lado es signo e instrumento del Reino, llamada a anunciarlo e instaurarlo. Por otro, es el pueblo reunido por la unidad de la Trinidad y por lo tanto el reino de Cristo presente ya en el misterio, constituyendo as\u00ed\u00ad su germen e inicio. El Reino tiene una dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica: una realidad presente en el tiempo, pero su definitiva realizaci\u00f3n llegar\u00e1 con el fin y el cumplimiento de la historia (LG, 9). Existe una \u00ed\u00adntima conexi\u00f3n entre Cristo, el Reino, y la Iglesia. El Reino, conocido por revelaci\u00f3n, no se puede separar ni de Cristo ni de la Iglesia. A la vez que se distingue de Cristo y del Reino, est\u00e1 indisolublemente unida a ambos (RM, 18) (n. 18).<\/p>\n<p>Todo lo cual no hace olvidar que el Reino, en su fase hist\u00f3rica, no se identifica con la Iglesia en su realidad visible y social porque no se debe excluir la obra de Cristo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo fuera de los confines visibles de la Iglesia (RM, 18). El Reino interesa y debe alcanzar a todos: personas, sociedad, mundo entero. Esto no justifica posturas \u00abreinoc\u00e9ntricas\u00bb en las que se ve un modelo de Iglesia \u00abpara los dem\u00e1s\u00bb, como Cristo es \u00abel hombre para los dem\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p>Esta postura deja en segundo lugar o en penumbra a Cristo, subrayando un teocentrismo, porque Cristo no ser\u00ed\u00ada entendido por quienes no profesan la fe cristiana, mientras que se puede coincidir en la realidad divina. Igualmente privilegian el misterio de la creaci\u00f3n, reflejado en las diversas culturas y creencias, pero no dicen nada sobre el misterio de la redenci\u00f3n. Finalmente, esta concepci\u00f3n termina por marginar o menospreciar a la Iglesia como reacci\u00f3n a un \u00abeclesiocentrismo\u00bb de otras \u00e9pocas. La Iglesia es s\u00f3lo un signo, ambiguo. Todas estas tesis niegan la unicidad de la relaci\u00f3n que Cristo y la Iglesia tienen con el Reino de Dios (n.19).<\/p>\n<p>1.8. La Iglesia y las religiones en relaci\u00f3n con la salvaci\u00f3n<br \/>\nExisten cuestiones que deben ser profundizadas: a) Unir dos verdades: la posibilidad real de salvaci\u00f3n en Cristo para todos los hombres y la necesidad de la Iglesia en orden a esta misma salvaci\u00f3n (RM, 9). La salvaci\u00f3n de Cristo es accesible en virtud de la gracia que aun teniendo una misteriosa relaci\u00f3n con la Iglesia no les introduce formalmente en ella, sino que les ilumina de manera adecuada en su situaci\u00f3n interior y ambiental. Esta gracia proviene de Cristo; es fruto de su sacrificio y es comunicada por el ES. Est\u00e1 relacionada con la Iglesia que procede de la Trinidad (n. 20).<\/p>\n<p>Esta gracia salv\u00ed\u00adfica de Dios para los no-cristianos, donada siempre por medio de Cristo en el Esp\u00ed\u00adritu y que tiene una misteriosa relaci\u00f3n con la Iglesia, el Vaticano II se limit\u00f3 a afirmar que Dios la dona \u00abpor caminos que El sabe\u00bb (AG, 7), lo cual no equivale a decir que la Iglesia sea un camino de salvaci\u00f3n al lado de aquellos constituidos por las otras religiones, como si fueran complementarias a la Iglesia o incluso substancialmente equivalentes a ella.<\/p>\n<p>Algunas oraciones y ritos pueden asumir un papel de preparaci\u00f3n al evangelio, en cuanto son pedagog\u00ed\u00ada por las que los corazones se abren a la acci\u00f3n de Dios, pero no se les puede atribuir un origen divino ni una eficacia ex opere operato, que es propia de los sacramentos cristianos (RM, 55). Y no se puede olvidar que otros ritos no cristianos, en cuanto dependen de supersticiones o de otros errores, constituyen m\u00e1s bien un obst\u00e1culo para la salvaci\u00f3n (1 Co 10, 20-21; RM, 55) (n. 21).<\/p>\n<p>No se puede pensar, en aras de un relativismo religioso, que una religi\u00f3n es tan buena como otra. Si bien es cierto que los no cristianos pueden recibir la gracia divina, tambi\u00e9n es cierto que objetivamente se hallan en una situaci\u00f3n gravemente deficitaria ne relaci\u00f3n a quienes tienen la plenitud de los medios salv\u00ed\u00adficos, y esto \u00faltimo no por los m\u00e9ritos de los fieles, sino de Cristo (LG, 14) (n. 22).<\/p>\n<p>La missio ad gentes, tambi\u00e9n en medio del di\u00e1logo interreligioso, conserva \u00ed\u00adntegra su fuerza y su necesidad (AG, 7). El di\u00e1logo, aunque forma parte de la misi\u00f3n evangelizadora, constituye s\u00f3lo una parte de las acciones de la Iglesia en su misi\u00f3n ad gentes (RM, 55). La paridad, que es presupuesto del di\u00e1logo, se refiere a la igualdad de la dignidad personal de las partes, no a los contenidos doctrinales, ni mucho menos a Jesucristo -que es el mismo Dios hecho hombre- comparado con los fundadores de otras religiones. Guiada por la caridad y el respeto de la libertad, la Iglesia debe anunciar la verdad definitivamente revelada, proclamar la necesidad de la conversi\u00f3n a Jesucristo y la adhesi\u00f3n a la Iglesia a trav\u00e9s del Bautismo y los dem\u00e1s sacramentos que hacen participar de la vida trinitaria (n. 22).<\/p>\n<p>1.9. Conclusi\u00f3n<br \/>\nSe reafirma la fe de la Iglesia proclamada por el Vaticano II: La religi\u00f3n verdadera subsiste en la Iglesia cat\u00f3lica y apost\u00f3lica; todos los hombres est\u00e1n obligados a buscar la verdad y, una vez conocida, a abrazarla y practicarla (DH, 1). La revelaci\u00f3n de Cristo seguir\u00e1 iluminando la historia de la humanidad porque la verdad, que es Cristo, se impone como autoridad universal (Fides et Ratio, 15).<\/p>\n<p>2. Lectura glosada y pastoral de la Declaraci\u00f3n<br \/>\nSobre el di\u00e1logo interrelegioso, recientemente han aparecido diversas obras y art\u00ed\u00adculos que, al final, se\u00f1alaremos. Lo que ahora intentamos hacer es, sin salirnos, de la l\u00ed\u00adnea m\u00e1s autorizada, glosar a\u00fan m\u00e1s los problemas de fondo que se expresan en la Declaraci\u00f3n \u00abDominus lesus\u00bb. Lo hacemos en diversos apartados.<\/p>\n<p>2.1. Punto de partida: sentido y valor de las religiones a la luz de la revelaci\u00f3n cristiana<br \/>\nNo hay duda de que el di\u00e1logo interreligioso es uno de los signos de nuestro tiempo. No desde el f\u00e1cil irenismo o el relativismo. S\u00f3lo desde ah\u00ed\u00ad el creyente puede dialogar sobre un Misterio que le supera. Y, al mismo tiempo que debe sentir la humildad y su pobreza, no debe tener complejo de inferioridad. Aunque el creyente es bien poco, su fe, su Dios, la tradici\u00f3n cat\u00f3lica que se le ha confiado, deben ser el punto de firmeza de su consciencia.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la fe cristiana, Dios eterno e infinito se ha revelado de dos maneras: primero, de una forma \u00abnatural\u00bb (\u00abDios nos ha dado el mundo\u00bb), en la creaci\u00f3n, donde ha dejado huellas de su perfecci\u00f3n, belleza, sabidur\u00ed\u00ada y amor. Despu\u00e9s, o al mismo tiempo, de una forma sobrenatural en la Historia de la Salvaci\u00f3n (\u00abDios se da a s\u00ed\u00ad mismo y nos hace part\u00ed\u00adcipes de su vida\u00bb) que encuentra su punto culminante en el misterio de la persona y obra de nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n<p>Dios se fue revelando \u00abprogresivamente\u00bb en la Historia hasta desvelarse por entero en Jesucristo. Jesucristo en la medida y norma de nuestro conocimiento del misterio de Dios.<\/p>\n<p>Desde aqu\u00ed\u00ad se abre un problema muy actual: \u00bfQu\u00e9 significado y valor debe conceder la teolog\u00ed\u00ada cristiana a las dem\u00e1s religiones respecto de la salvaci\u00f3n? Es lo que se llama la \u00abteolog\u00ed\u00ada cristiana de las religiones\u00bb, que tiene estos puntos de partida:<\/p>\n<p>a) Universalidad de la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios para toda la humanidad: \u00abDios quiere que todos los hombre se salven y lleguen al conocimiento de la verdad\u00bb (Tim 2,4). Despu\u00e9s del pecado esta salvaci\u00f3n supone la restauraci\u00f3n del hombre por medio de la gracia sanante.<\/p>\n<p>b) Dios realiza su designio firme y universal de salvaci\u00f3n por medio de su Hijo, que se ha encarnado en Jes\u00fas de Nazaret, ha sufrido y muerto en la cruz para salvar a los hombres del pecado y de la muerte y ha resucitado para comunicarnos la Vida y hacernos part\u00ed\u00adcipes del mismo Dios y de su vida divina.<\/p>\n<p>c) La salvaci\u00f3n, en su plenitud y perfecci\u00f3n, se realiza en la Iglesia que Jes\u00fas quiso, estableciendo sus fundamentos durante su vida terrena y cuyo nacimiento proclam\u00f3 en Pentecost\u00e9s por medio del Esp\u00ed\u00adritu Santo y al cual confi\u00f3 los medios de salvaci\u00f3n, esto es, la Palabra de Dios contenida en la Sagrada Escritura y los sacramentos por los cuales \u00e9l comunica la vida y gracia de salvaci\u00f3n. La Iglesia es, a la vez, visible e invisible, Cuerpo de Cristo (LG 48) y signo e instrumento de la uni\u00f3n de los hombres con Dios y de los hombres entre s\u00ed\u00ad (LG 1). Esto significa que la salvaci\u00f3n no es un hecho individual e interior, sino que se realiza dentro de una comunidad con medios visibles y externos (sacramentos).<\/p>\n<p>Significa, adem\u00e1s, que la salvaci\u00f3n implica una adhesi\u00f3n a Cristo, y en Cristo y por Cristo, a la Iglesia, su cuerpo m\u00ed\u00adstico. Y significa que s\u00f3lo en la Iglesia se encuentra la Plenitud de la salvaci\u00f3n. De ah\u00ed\u00ad la necesidad de pertenecer a la Iglesia, cualquiera sea el modo de pertenencia a la misma. Y la Iglesia, en cuanto sacramento universal de salvaci\u00f3n de Cristo, entra siempre de alguna manera en la realizaci\u00f3n de salvaci\u00f3n de los hombres, no s\u00f3lo de los cristianos sino \u00abde aquellos que buscan a Dios con sincero coraz\u00f3n\u00bb. Todos los que se salvan -de modo visible e invisible, en la realidad hist\u00f3rica o en el deseo- entran a formar parte del Pueblo de Dios del que la Iglesia es una parte, y signo e instrumento de unidad-en Cristo de todos los salvados.<\/p>\n<p>d) Para salvarse es necesaria la fe sobrenatural que Dios concede por gracia y a la que el hombre s\u00f3lo puede predisponerse, ayudado por la misma gracia y haciendo el bien. Esta fe es viva, es decir, de adhesi\u00f3n confiada del esp\u00ed\u00adritu y del coraz\u00f3n a Dios. Aunque, existencialmente, madura progresivamente y en algunos momentos puede ser obscura y poco elaborada e incluso impl\u00ed\u00adcita, siguiendo s\u00f3lo la voz de la propia conciencia y haciendo lo que \u00e9sta le dice que debe cumplir.<\/p>\n<p>En resumen, en el problema de la salvaci\u00f3n son cuatro los puntos troncales a los que la teolog\u00ed\u00ada cristiana no puede renunciar: voluntad salv\u00ed\u00adfica universal de salvaci\u00f3n por parte de Dios; Jesucristo, Salvador \u00fanico y universal de los hombres; la Iglesia, sacramento universal de salvaci\u00f3n; la necesidad absoluta de la fe en Dios y en Cristo para salvarse. Entonces, \u00bfc\u00f3mo se concilian estos cuatro puntos, en lo que respecta a la salvaci\u00f3n, con aquellos que no son cristianos, sino pertenecientes a otras religiones e incluso, a veces, contrarios al cristianismo?<br \/>\nExiste una doble respuesta:<\/p>\n<p>&#8211; Dios Trino act\u00faa con su gracia de salvaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras visibles de la Iglesia y alcanza a todos los hombres uni\u00e9ndolos a Cristo y agreg\u00e1ndolos invisiblemente a su Iglesia (LG 16), porque Cristo ha muerto y resucitado por todos los hombres (GS 22; RM, 10). No se dice por qu\u00e9 caminos la gracia de Dios y de Cristo llega a los hombres que no conocen el Evangelio ni la Iglesia, porque \u00abson caminos que s\u00f3lo Dios sabe\u00bb (AG, 7).<\/p>\n<p>&#8211; Esta segunda postura retoma el discurso teol\u00f3gico donde lo hab\u00ed\u00ada cerrado la primera: no se contenta con afirmar que Dios da su gracia salvadora a los hombres por caminos que s\u00f3lo El conoce, sino que trata de buscar cu\u00e1les son esos caminos, o esas \u00absemillas del Verbo\u00bb (spermata tou Logou) de las que hablaba, entre otros, S. Justino; incluso se habla de secretas \u00abrevelaciones\u00bb hechas a hombres paganos, como afirman S.Agust\u00ed\u00adn, S. Basilio o S. Gregorio Magno. Pues bien, seg\u00fan esta segunda postura, los caminos por los que Dios comunica su gracia de salvaci\u00f3n son las mismas religiones que profesan las diferentes personas con sinceridad y fidelidad.<\/p>\n<p>Dos razones se aducen:<\/p>\n<p>&#8211; Las religiones tienen valores positivos capaces de alimentar una vida religiosa sincera y profunda y por eso son veh\u00ed\u00adculos de la gracia de Cristo. En este sentido, como afirma J. Dupuis, en una opini\u00f3n no compartida por todos, ya el Vaticano II reconoci\u00f3 la acci\u00f3n del verbo y del Esp\u00ed\u00adritu no s\u00f3lo en el coraz\u00f3n de los hombres sino tambi\u00e9n en algunos elementos objetivos que forman parte de las tradiciones religiosas de la humanidad. Se apoya en Nostra Aetate, n\u00c2\u00b0 2, para afirmar que en las dem\u00e1s religiones hay elementos \u00abverdaderos y santos\u00bb. Seg\u00fan Dupuis, el propio Juan Pablo II ha continuado esta l\u00ed\u00adnea de presencia expl\u00ed\u00adcita y operante del Esp\u00ed\u00adritu en las religiones cuando afirma que en la Encarnaci\u00f3n \u00abDios se ha unido en cierta manera a todo hombre\u00bb (Redemptor Hominis 13).<\/p>\n<p>&#8211; Por eso, las religiones se pueden calificar de \u00absacramentales\u00bb en el camino hacia Dios. Bien entendido que ese car\u00e1cter sacramental lo es en cuanto Cristo, Sacramento del Padre, por su Esp\u00ed\u00adritu, esta presente en ellas. Y bien entendido que s\u00f3lo en la Iglesia, Sacramento de Cristo, se consuma la salvaci\u00f3n plena como \u00abv\u00ed\u00ada ordinaria\u00bb.<\/p>\n<p>Las dem\u00e1s religiones, como afirma J. Dupuis, son medios \u00abimperfectos y extraordinarios\u00bbde la \u00fanica salvaci\u00f3n. S\u00f3lo en la Iglesia se encuentra la mediaci\u00f3n perfecta y completa del misterio. Incluso si num\u00e9ricamente las mayor\u00ed\u00ada de los hombres se salvaran por el camino de las religiones, \u00e9ste medio seguir\u00ed\u00ada siendo extraordinario. Sin olvidar que no todo en las religiones es santo y verdadero. Hay incluso elementos incompatibles con el cristianismo. Por eso, la mediaci\u00f3n sacramental que ejercen las religiones es de un orden de naturaleza diferente al de la Iglesia cristiana. Son como reg\u00ed\u00admenes distintos de salvaci\u00f3n. S\u00f3lo, insistimos en ello, la Iglesia es verdadero sacramento: en la Iglesia realmente resuena la voz y la presencia del Dios Vivo por medio del Hijo, en el Esp\u00ed\u00adritu. En las dem\u00e1s religiones resuena a trav\u00e9s de hombres sabios y santos. En la Iglesia act\u00faa Cristo mismo por medio de los sacramentos; en las dem\u00e1s religiones los ritos y pr\u00e1cticas s\u00f3lo ayudan a entrar en comuni\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p>En definitiva, y sin orgullo malsano, hay que decir que la Iglesia es el \u00abcumplimiento\u00bb de los valores religiosos presentes en otras tradiciones. La Iglesia es recapitulaci\u00f3n y cumplimiento de todos los valores humanos y religiosos porque es cuerpo de Cristo, aunque en su concreci\u00f3n hist\u00f3rica, por las miserias y pecados de los cristianos, no aparezca esta imagen de cumplimiento.<\/p>\n<p>Su actitud frente a otras religiones es de respeto y di\u00e1logo, no de anexi\u00f3n ni de conquista. Ni inclusi\u00f3n ni exclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>2.2. \u00bfSe puede hablar de \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb en las dem\u00e1s religiones?<br \/>\nLa pregunta, en el di\u00e1logo interreligioso se plantea tambi\u00e9n de esta manera: \u00bfSon reveladas las Escrituras de religiones no cristianas?<br \/>\na) Comenzemos diciendo que el cristianismo ofrece un car\u00e1cter de revelaci\u00f3n \u00abhist\u00f3rico\u00bb, se constituye a trav\u00e9s de acontecimientos hist\u00f3ricos, cuya plenitud se alcanza en Jesucristo. Hechos y palabras en la revelaci\u00f3n cristiana, como atestiguan las Escrituras, est\u00e1n unidos (DV, 2). Dios interviene en la historia realmente a trav\u00e9s de mediaciones. Y estas mediaciones, en forma de hechos, unas veces hablan por s\u00ed\u00ad mismos de la revelaci\u00f3n de Dios y, otras, necesitan de la Palabra que los explique. As\u00ed\u00ad pues, la revelaci\u00f3n cristiana &#8211; hecha de acontecimientos hist\u00f3ricos interpretados por palabras de hombres carism\u00e1ticos- la distingue de cualquier otra revelaci\u00f3n, sea filos\u00f3fica o m\u00ed\u00adstica, supraespacial o supratemporal, o reducida a la \u00abpalabra revelada\u00bb.<\/p>\n<p>b) La revelaci\u00f3n cristiana, adem\u00e1s de hist\u00f3rica, es progresiva, es decir, se va cumpliendo progresivamente. As\u00ed\u00ad el Antiguo Testamento preanunciaba a Jesucristo, la plenitud.<\/p>\n<p>c) La tercera caracter\u00ed\u00adstica de la revelaci\u00f3n cristiana es que alcanza su plenitud en el acontecimiento de la Encarnaci\u00f3n y vida de Jesucristo. El cristianismo es la \u00fanica religi\u00f3n cuya revelaci\u00f3n se encarna en una Persona que se presenta como la verdad viviente y absoluta. Otras religiones han tenido fundadora pero ninguna de ellos se ha propuesto como objeto de fe de sus disc\u00ed\u00adpulos. Encontrar a Cristo es encontrar a Dios. Creer en Cristo es creer en Dios.<\/p>\n<p>d) Y la cuarta caracter\u00ed\u00adstica de la revelaci\u00f3n cristiana es su unicidad. Ya no hay que esperar otra etapa o etapas de revelaci\u00f3n: Jes\u00fas cumpli\u00f3 de modo definitivo el plan de Salvaci\u00f3n de Dios. En El, Dios ha dicho todo lo que quer\u00ed\u00ada revelarnos.<\/p>\n<p>Asentado lo anterior tenemos que decir que la revelaci\u00f3n cristiana est\u00e1 contenida en la Biblia y en la Tradici\u00f3n de origen apost\u00f3lico y ha sido confiado a la Iglesia, en particular al Magisterio, para que la custodie \u00ed\u00adntegra y la transmita fielmente. La Biblia contiene libros \u00abinspirados\u00bb (sagrados) por Dios, no en el sentido de que han sido escritos o dictados por Dios, sino escritos \u00abbajo la inspiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo y por eso tienen a Dios como autor: en la redacci\u00f3n de los libros sagrados Dios eligi\u00f3 a hombres que utiliz\u00f3 usando sus propias facultades y medios, de forma que, obrando El en ellos y por ellos, escribieron como verdaderos autores todo y s\u00f3lo lo que El quer\u00ed\u00ada\u00bb (DV 11).<\/p>\n<p>\u00bfSe puede sostener que las dem\u00e1s religiones tienen libros inspirados, conteniendo la revelaci\u00f3n divina? As\u00ed\u00ad, por ejemplo, la ortodoxia isl\u00e1mica, sostiene que el Cor\u00e1n, palabra por palabra es de Dios, en cuanto es un libro revelado por Dios al Profeta mediante un Angel y derivado de un arquetipo celeste. Los libros hindu\u00ed\u00adstas (Vedas) afirman tambi\u00e9n contener la revelaci\u00f3n divina, o, entre los mazde\u00ed\u00adtas, el Avesta, o en el budismo los Tres Sutras, o los Cuatro Libros de Confucio y el Libro de la Vida y de la Virtud de Lao Tse para el tao\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>Para resolver el problema planteado, si son libros revelados, debemos afirmar:<\/p>\n<p>a. Dios, en su obra de salvaci\u00f3n, se sirve de tradiciones religiosas como v\u00ed\u00adas extraordinarias de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>b. Lo que en estas tradiciones hay de verdadero y santo se contempla a la luz del Verbo de Dios que ilumina a todo hombre y a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, presente en la historia humana (Jn 1,9).<\/p>\n<p>c. Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (1 Tm 2,4) y por ello suscita en medio de los pueblos mensajeros y profetas a trav\u00e9s de los cuales esparce semillas del Verbo (San Justino). En realidad el carisma prof\u00e9tico no est\u00e1 limitado al pueblo hebreo. Seg\u00fan S. Ireneo el Hijo se ha revelado a los hombres ya antes de la encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>d. Los libros sagrados de las tradiciones religiosas han alimentado y sostenido la vida y la pr\u00e1ctica de los adeptos a dichas religiones y por eso han sido instrumentos de gracia y de salvaci\u00f3n en manos de Dios. En cierta manera han sido escritos por hombres profundamente religiosos bajo un particular influjo del Esp\u00ed\u00adritu Santo y por ello, en cierta manera tambi\u00e9n, contienen una \u00abrevelaci\u00f3n divina\u00bb. Entre estos profetas-escritores, Mahoma ocupa un lugar singular. Y el Cor\u00e1n, m\u00e1s que cualquier otro libro sagrado, contiene verdades religiosas y normas de vida moral y religiosa de alt\u00ed\u00adsimo valor: monote\u00ed\u00adsmo, espera del juicio final, oraci\u00f3n, limosna, ayuno y peregrinaci\u00f3n. Bien entendido, sin embargo, que s\u00f3lo Jes\u00fas trajo la revelaci\u00f3n definitiva y que el cristianismo, no el Islam, es la \u00fanica religi\u00f3n agradable a Dios y universal. As\u00ed\u00ad mismo, son incompatibles con el cristianismo las afirmaciones del Islam que no reconocen la Trinidad, la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas o la Redenci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, Dios, mediante la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo tambi\u00e9n ha esparcido innumerables semillas del Verbo en algunos libros sagrados de otras tradiciones religiosas, pero con estas precisiones:<\/p>\n<p>a. No todo lo que contienen dichos libros es palabra de Dios. Hay errores, incluso graves.<\/p>\n<p>b. En este sentido dichas revelaciones son como una \u00abetapa preliminar\u00bb en la historia de la salvaci\u00f3n y est\u00e1 orientada y ordenada a la Palabra \u00faltima y definitiva. Los libros sagrados de las dem\u00e1s religiones son como una \u00abpreparaci\u00f3n o conducci\u00f3n\u00bb, imperfecta y lejana, a la plenitud de la revelaci\u00f3n de Jesucristo.<\/p>\n<p>2.3. Misi\u00f3n de la Iglesia y di\u00e1logo interreligioso: \u00bfEl di\u00e1logo es ya evangelizaci\u00f3n?<br \/>\nDurante decenios se ha venido debatiendo si el di\u00e1logo interreligioso formaba o no formaba parte de la evangelizaci\u00f3n. Evangelii Nuntiandi (1975) parece afirmar que este di\u00e1logo no entraba en la misi\u00f3n de evangelizaci\u00f3n propiamente dicha. Ser\u00e1 en 1984, cuando en un documento del Consejo Pontificio para el Di\u00e1logo Interreligioso, se destaque que la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia es una realidad unitaria pero compleja y articulada. Los elementos principales de esta labor evangelizadora son: presencia y testimonio; compromiso para la promoci\u00f3n social y la liberaci\u00f3n del hombre; vida lit\u00fargica, oraci\u00f3n y contemplaci\u00f3n; di\u00e1logo interreligioso y, finalmente, anuncio y catequesis. En otro documento publicado por la Evangelizaci\u00f3n de los Pueblos (1991) con motivo del 25 aniversario de la declaraci\u00f3n \u00abNostra Aetate\u00bb se pon\u00ed\u00ada en alerta frente a aquellos que creen que el di\u00e1logo interreligioso sustituye sencillamente al anuncio evangelizador.<\/p>\n<p>El di\u00e1logo interreligioso significa conocimiento mutuo y enriquecimiento rec\u00ed\u00adproco, en obediencia a la verdad y respeto a la libertad. El di\u00e1logo no es un encuentro en el que se tiende a criticar al otro para hacer prevalecer la propia opini\u00f3n; no es pol\u00e9mica entre adversarios. El di\u00e1logo implica, primero, una actitud de respeto y confianza, basado en la sinceridad y la buena fe. Y, adem\u00e1s, implica, que los que dialogan est\u00e9n convencidos de que en las posiciones del otro hay verdades y valores que, eventualmente, pueden enriquecer y completar la propia postura. Y finalmente, el di\u00e1logo implica que los dialogantes pueden cuestionarse a s\u00ed\u00ad mismos, revisar sus opiniones en contraste con la verdad, aunque implique problemas de conciencia. Los que dialogan tienen que ser s\u00f3lidos en sus convicciones y exponerlas con integridad, sin falsos irenismos y con pleno respeto a la identidad del otro. Pero el di\u00e1logo no anula el anuncio expl\u00ed\u00adcito de Jesucristo como invitaci\u00f3n a un compromiso de fe y entrar, mediante el Bautismo, en la comunidad de creyentes, que es la Iglesia.<\/p>\n<p>Asentado lo anterior, hay que afirmar que el di\u00e1logo interreligioso no es una t\u00e1ctica para obtener conversiones al cristianismo. Se acoge al otro de forma confiada, pero sin ingenuidades. Los cristianos, en el di\u00e1logo, no s\u00f3lo dan sino que recibe. Pero siempre el di\u00e1logo interreligioso, por parte del cristianismo, debe ser sincero, lo cual comporta: que todo participante en el di\u00e1logo se presente como es; que la fe se muestre en su integridad, reconociendo lo que es compatible e incompatible, lo que son \u00absemillas del Verbo\u00bb y lo que no pueden ser. Por eso, en todo di\u00e1logo se debe aceptar el ser cuestionados. Esto implica graves dificultades porque se trata de llegar a la verdad, o al menos de crecer en la verdad religiosa.<\/p>\n<p>Se suele afirmar que hay diversas formas de di\u00e1logo o niveles , como expres\u00f3 el papa Juan Pablo II en una Audiencia General (19-5-99), quien matiz\u00f3 \u00abque este di\u00e1logo presupone que el hombre, creado a imagen de Dios, es tambi\u00e9n lugar privilegiado de su presencia salv\u00ed\u00adfica\u00bb:<\/p>\n<p>a. El di\u00e1logo de la vida, es decir, del ejemplo y testimonio, y que acoge a todas las personas.<\/p>\n<p>b. El di\u00e1logo de las obras o de colaboraci\u00f3n mutua en diversas acciones, especialmente en el campo de la defensa de los derechos humanos, educaci\u00f3n en la paz, defensa del medio ambiente, solidaridad con el mundo sufriente, promoci\u00f3n de la justicia social y del desarrollo integral.<\/p>\n<p>c. Di\u00e1logo de la experiencia religiosa, que exige compartir a un nivel m\u00e1s profundo: m\u00ed\u00adstico y que exige competencia y prudencia. La m\u00ed\u00adstica nunca puede ser pretexto para el relativismo.<\/p>\n<p>d. Di\u00e1logo de intercambios teol\u00f3gicos, profundizando en las diversas religiones y apreciando los valores espirituales y de contenidos. No s e deben limitar a la buscar un \u00abm\u00ed\u00adnimo com\u00fan denominador\u00bb sino que debe prestar un \u00abvaliente servicio a la verdad\u00bb.<\/p>\n<p>En cualquier caso, la Iglesia insiste hoy en que el di\u00e1logo interreligioso, aunque sea en este cuarto punto, no sustituye al anuncio evangelizador, porque no se identifican ni son intercambiables. En el di\u00e1logo ejerce una funci\u00f3n prof\u00e9tica, pero en el anuncio evangelizador, hacia el que el di\u00e1logo se encamina, tiende a conducir a los hombres a un encuentro expl\u00ed\u00adcito y personal con Jesucristo. No se puede renunciar nunca a contemplar en Jesucristo el \u00fanico y universal mediador.<\/p>\n<p>No queremos ni debemos alargarnos m\u00e1s. Tres \u00faltimos pensamientos:<\/p>\n<p>a) Tomamos prestadas unas palabras de la revista \u00abLa Civilt\u00e1 Cattolica\u00bb (IV [1994] 225), \u00abJes\u00fas, en el afirmar que era Mes\u00ed\u00adas e Hijo de Dios, ha sido ante todo sincero: no ha querido enga\u00f1arse ni enga\u00f1ar a quienes lo escuchaban, sino que ha dicho la verdad sobre lo que pensaba de su persona. En toda su vida ha mostrado no ser un exaltado, ni un megal\u00f3mano, sino una persona psicol\u00f3gicamente sana, dotada de gran realismo y capaz de no evadirse: incapaz, pues, de atribu\u00ed\u00adrse cualidades que no tuviera, o autoenga\u00f1arse sobre su persona&#8230; La afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas como Mes\u00ed\u00adas e Hijo de Dios ha tenido una confirmaci\u00f3n de valor absoluto: Dios, le ha resucitado de la muerte, confirmando con este hecho sus palabras\u00bb.<\/p>\n<p>b) Unas frases de la exhortaci\u00f3n \u00abTertio Millennio Adveniente\u00bb, en su n. 59: \u00abLa Iglesia hoy repite lo se\u00f1alado en GS: la clave, el centro y el fin de toda la historia humana se encuentra en su Se\u00f1or y Maestro. La Iglesia afirma que en todos los cambios subsisten muchas cosas que no cambian y que tienen su fundamento \u00faltimo en Cristo que es el mismo ayer, hoy y por los siglos\u00bb. Ponerlo de manifiesto es tarea de todos los que nos llamamos y queremos ser cristianos.<\/p>\n<p>c) Y, finalmente, unos apuntes necesarios: se deben evitar, en el di\u00e1logo interreligioso, \u00abexclusivismos\u00bb (\u00abfuera de la Iglesia no hay salvaci\u00f3n\u00bb), \u00abinclusivismos\u00bb (\u00aben las mismas religiones, y no s\u00f3lo en el coraz\u00f3n de las personas, hay semillas de verdad. De alg\u00fan modo las dem\u00e1s religiones est\u00e1n \u00abincluidas\u00bb en el cristianismo y se dan \u00abcristianos an\u00f3nimos\u00bb), \u00abrelativismos o pluralismo fragmentado\u00bb (todo es lo mismo y tiene igual valor: El, el Indecible, est\u00e1 por encima de todo). S\u00ed\u00ad di\u00e1logo sincero, contextualizado, salvando la centralidad de Jesucristo y la universalidad de la Iglesia.<\/p>\n<p>3. Conclusi\u00f3n<br \/>\nEn el Angelus del 1-10-00 al que hemos hecho referencia m\u00e1s arriba el Papa Juan Pablo II afirm\u00f3 que, en la cumbre del A\u00f1o Jubilar, ha querido invitar a todos los cristianos a renovar su adhesi\u00f3n a Cristo en la alegr\u00ed\u00ada de la fe, atestiguando un\u00e1nimemenete que El es tambi\u00e9n, hoy y ma\u00f1ana, el camino la verdad y la vida. Esto no significa arrogancia y desprecio hacia otras religiones, sino agradecimiento gozoso hacia Jesucristo que se nos ha revelado, de forma gratuita y nos ha comprometido a que sigamos dando gratis lo que como tal hemos recibido. Porque la Verdad y el Amor, que son Dios mismo, pertenecen a toda la humanidad.<\/p>\n<p>El camino trazado, en la teolog\u00ed\u00ada y en la praxis, como afirma el propio Juan Pablo II sigue abierto. Y debe recorrerse, a\u00f1adimos, con mayor pasi\u00f3n y profundidad si cabe.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; AA.VV., \u00abRevista Civilt\u00e1 Cattolica\u00bb (1995) 3-16; 107-119; 319-332; (1996) 107-122; AA.W., Caminos de salvaci\u00f3n. El di\u00e1logo interreligioso: \u00abSal Terrae\u00bb (Enero 1997); AA.W., El. cristianismo y las dem\u00e1s religiones: \u00abCommunio\u00bb (Enero-Marzo 1999) 109-133; J. ALEMANY, Jesuitas por el di\u00e1logo interreligioso: \u00abRaz\u00f3n y Fe\u00bb 240 (1999) 213-220; Editorial: \u00ab\u00bfDe verdad es posible el di\u00e1logo interreligioso?\u00bb: \u00abRaz\u00f3n y Fe\u00bb 239 (1999) 119-126; W. ARIARAJAH, La Biblia y las gentes de otras religiones, Sal Terrae, Santander 1998; J. C. BASSET, El di\u00e1logo interreligioso, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1999; S. KESHAVJEE, El rey, el sabido y el buf\u00f3n, Destino, Barcelona 1998; F. VARILLON, El cristianismo ante las grandes religiones, Mensajero, Bilbao 1997; M. AMALADOSS, El evangelio al encuentro de las culturas, Mensajero, Bilbao 1998; K. J. KUSCHEL, Discordia en la casa de Abrah\u00e1n, Verbo Divino, Estella 1996; M. DHAVAMONY, Teolog\u00ed\u00ada de las religiones, San Pablo, Madrid 1998; M. FEDOU, Las religiones seg\u00fan la fe cristiana, DDB, Bilbao 2000; J. IMBACH, \u00bfDe qui\u00e9n es Jes\u00fas?, Herder, Barcelona 1991; A. PIERIS, El rostro asi\u00e1tico de Cristo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1991; J. Duruis, Cristolog\u00ed\u00ada, Verbo Divino, Estella 1994; H. KuNC, El cristianismo y las dem\u00e1s religiones, Cristiandad, Madrid 1990; J. Duruis, Hacia una teolog\u00ed\u00ada cristiana del pluralismo religioso, Sal Terrae, Santander 2000; A. TORRES QUEIRUGA, El di\u00e1logo de las religiones, Cuadernos FS, Sal Terrae, Santander 1992; J. MELLONI, Los ciegos y el elefante. El di\u00e1logo interreligioso, Cuadernos Cristianismo y Justicia, Barcelona 2000; R. BERZOSA MART\u00ed\u008dNEZ, Evangelizar en una nueva cultura, San Pablo, Madrid 1998, 52-75; 114-116; 172-185.<\/p>\n<p>Ra\u00fal Berzosa Mart\u00ed\u00adnez<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: Pr\u00f3logo. &#8211; 1. Relectura de la Declaraci\u00f3n \u00abDominus lesus\u00bb. 1.1. Introducci\u00f3n y objetivos de la Declaraci\u00f3n. 1.2. Peligros de hoy en el di\u00e1logo interreligioso. 1.3. Plenitud y definitivdad de la revelaci\u00f3n de Jesucristo. 1.4. El logos encamado y el Esp\u00ed\u00adritu Santa 1.5. Unicidad y universalidad del misterio salvifico de Jesucristo. 1.6. Unicidad y unidad &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dominus-jesus-y-dialogo-interreligioso\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDOMINUS JESUS Y DIALOGO INTERRELIGIOSO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15988","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15988","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15988"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15988\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15988"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15988"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15988"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}