{"id":15990,"date":"2016-02-05T10:22:19","date_gmt":"2016-02-05T15:22:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/familia-perspectiva-europea\/"},"modified":"2016-02-05T10:22:19","modified_gmt":"2016-02-05T15:22:19","slug":"familia-perspectiva-europea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/familia-perspectiva-europea\/","title":{"rendered":"FAMILIA (PERSPECTIVA EUROPEA)"},"content":{"rendered":"<p>1. Introducci\u00f3n<br \/>\nSi tuvi\u00e9ramos que resumir el contenido principal de esta colaboraci\u00f3n lo har\u00ed\u00adamos tomando prestadas unas palabras: \u00abFamilia en estado de misi\u00f3n\u00bb. En esta realidad, como en otras, en el momento actual tenemos que hablar con claridad y decididamente de una pastoral de misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Antes de entrar propiamente en la llamada pastoral familiar \u00aben misi\u00f3n\u00bb, y para comprender el alcance de la misma, enumeramos algunos movimientos dedica-dos al apostolado y pastoral familiar y, segundo, subrayamos algunas claves de este apostolado y pastoral familiar.<\/p>\n<p>A. En cuanto a los movimientos de apostolado familiar, destacamos los grupos de espiritualidad familiar (C. Colombo, 1961), Domus Christianae (G. Ros-si, 1939), Equipos de Notre Dame (H. Caffarel, 1939), Movimiento Familiar Cristiano (R Richard, 1948), etc. Dos notas comunes a todos:<\/p>\n<p>1) Llamada a vivir la vocaci\u00f3n universal a la santidad en la espec\u00ed\u00adfica situaci\u00f3n familiar, profundizando en las realidades del matrimonio, en el interior de la misma relaci\u00f3n conyugal, contribuyendo con ello a la edificaci\u00f3n de la propia familia y de la Iglesia de Cristo en el mundo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>2) Familia \u00ababierta\u00bb como sujeto y objeto de evangelizaci\u00f3n. \u00abNo se puede evangelizar sin familia cristiana, y no hay familia cristiana sin evangelizar\u00bb.<\/p>\n<p>B. En cuanto a algunas claves de es-te apostolado y pastoral familiar, se trata-r\u00ed\u00ada de hacer viable y patente tanto la Carta sobre los Derechos de la Familia, como la Carta del Papa Juan Pablo II a las Familias. Lo recordamos brevemente:<\/p>\n<p>1) Los derechos de la familia. -A existir, crecer y realizarse como familia. -A ejercer su responsabilidad en el campo de la transmisi\u00f3n de vida y educaci\u00f3n de los hijos. -A la intimidad de la vida conyugal y familiar. -A vivir sus propias creencias, ejercer sus manifestaciones y su difusi\u00f3n. -A una vivienda adecuada y protecci\u00f3n social. -A crear asociaciones para la pro-moci\u00f3n y defensa de sus derechos. -A la emigraci\u00f3n para buscar mejores condiciones de vida. -A la protecci\u00f3n y asistencia de todos sus miembros; especialmente enfermos, ni\u00f1os y ancianos.<\/p>\n<p>2) Carta del Papa Juan Pablo II a las familias (22-2-94): El Papa Juan Pablo II hizo p\u00fablica el 22 de febrero de 1994 una Carta a las Familias, con motivo del A\u00f1o Internacional de la Familia. Dicha carta de 102 p\u00e1ginas, en su edici\u00f3n espa\u00f1ola, consta de una introducci\u00f3n y dos grandes partes: \u00abLa civilizaci\u00f3n del amor\u00bb, y \u00abel es-poso est\u00e1 con vosotros\u00bb. El estilo de dicha carta es de \u00abmeditaci\u00f3n profunda\u00bb sobre la familia. No se trata de recordarnos los Derechos de la Familia (ya lo hizo en 1983), o de defender la familia, sino que el Papa trata de indicarnos cu\u00e1les son los fundamentos profundos y el valor de la familia, desde un punto de vista humano y cristiano. En la introducci\u00f3n, el Papa afirma que la familia es camino importante para la Iglesia, y la Iglesia la valora porque en una familia se quiso encarnar el Hijo de Dios, y vivir su misterio (n. 2). En la primera parte (\u00abLa civilizaci\u00f3n del amor\u00bb) se afirma que Dios cre\u00f3 al var\u00f3n y a la mujer, y que el origen de la familia hay que buscarlo en Dios mismo, en el misterio de la Trinidad (n. 6). Por eso, las personas humanas est\u00e1n llamadas a formar una alianza conyugal, en la que el var\u00f3n desarrolla su paternidad y la mujer, su maternidad (n. 7). Hombre y mujer deben unirse en la profundidad del amor y de la verdad (n. 8), y su mutuo consentimiento es la garant\u00ed\u00ada y la base del bien com\u00fan del matrimonio y de la familia (n. 10). Hombre y mujer unidos, en la entrega sincera de s\u00ed\u00ad mismos, hacen posible el nacimiento de una nueva vida (n. 11), desde la civilizaci\u00f3n del amor (n. 12). Por ello, se pide una maternidad y paternidad responsables, es decir, no se-parar la dimensi\u00f3n unitiva (amor) y procreativa (n. 12). El Papa afirma que no es f\u00e1cil este amor que pide el proyecto cristiano de familia: es un amor exigente (n. 14), no utilitarista, superficial explotador o placentero, sino personalista, libre y responsable (n. 14). Finaliza el Papa esta primera parte de su carta haciendo una llamada a que los padres sean educado-res verdaderos de sus hijos en todos los campos, incluido el espiritual (n. 15), y recordando que la familia es una instituci\u00f3n b\u00e1sica y necesaria para la sociedad (n. 17). En este sentido el Estado, afirma el Papa, debe realizar una pol\u00ed\u00adtica familiar de ayuda, y favorecer uno de sus derechos fundamentales: un trabajo digno para poder subsistir las familias (n. 17). En una segunda parte (\u00abEl esposo est\u00e1 con vosotros\u00bb), hace referencia el Papa al modelo de familia que expresamente quiso Jes\u00fas. Es posible realizar lo que Jes\u00fas quiere para las familias porque El (como Esposo) est\u00e1 en medio de las familias con su ayuda (n. 18). M\u00e1s a\u00fan: la familia, como la Iglesia, es esposa de Jes\u00fas, seg\u00fan San Pablo nos ense\u00f1a (n. 19). El Papa lanza un mensaje de esperanza a todos los matrimonios y familias: \u00ab\u00c2\u00a1No teng\u00e1is miedo; el Esposo est\u00e1 con vosotros!\u00bb (nn. 20-22). En definitiva, en la familia, cada persona, debe realizar su verdadera vocaci\u00f3n a lo m\u00e1s alto a lo que est\u00e1 llamado: la santidad (n. 23). En resumen, el Papa Juan Pablo II ha puesto de relieve la importancia de la familia desde lo que es su misterio m\u00e1s profundo: querida por Dios, en la que las personas se realizan mediante la entrega de s\u00ed\u00ad mismas, y en la que es posible realizar un proyecto de amor, vida y verdad, y con ello el nacimiento de una nueva civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Completando este apartado, resumimos la teolog\u00ed\u00ada, y por lo mismo la pastoral de la familia en estos puntos: la familia, como una Iglesia de comuni\u00f3n; Iglesia dom\u00e9stica e Iglesia en acci\u00f3n. Todo ello comporta el ser una comunidad de vida y de amor, una comunidad de personas, un servicio a la vida, y una participaci\u00f3n activa en la vida y misi\u00f3n de la Iglesia y en el desarrollo de la sociedad. Se debe caminar hacia una familia que sepa romper su individualismo y, de manera asociativa, en la Iglesia y en la sociedad, sepa reclamar y reivindicar sus derechos, su rol y su mi-si\u00f3n.<\/p>\n<p>2. Pautas de pastoral familiar<br \/>\nSe\u00f1alado lo anterior, entramos propia-mente a desarrollar algunas de las pautas o claves de lo que puede ser una verdadera pastoral familiar. Adem\u00e1s de nuestra propia experiencia, nos remitimos a un va-lioso documento de la Conferencia Episcopal Italiana.<\/p>\n<p>Una afirmaci\u00f3n subrayamos desde el comienzo: La pastoral familiar, como verdadero Evangelio de la Familia hoy, bien se puede resumir en tres verbos: anunciar, celebrar y servir. En definitiva, coincide con las dimensiones de lo que la propia Iglesia debe hacer en pastoral: anuncio, celebraci\u00f3n, testimonio. No en vano la familia, \u00ed\u00adntima comuni\u00f3n de personas en vi-da y amor, ha sido definida como verdadera Iglesia dom\u00e9stica. Y, si la Iglesia dom\u00e9stica debe crecer, lo tiene que hacer en todas y cada una de sus dimensiones constitutivas. En este sentido, el Directorio Italiano (n. 17) subraya con acierto: \u00abLa Iglesia entera debe anunciar la Buena Noticia de lo que es la Familia con su predicaci\u00f3n, su catequesis y su testimonio; lo celebrar\u00e1 en su liturgia y en los sacramentos; lo servir\u00e1 con diversas iniciativas y estructuras pastorales\u00bb.<\/p>\n<p>2.1. Tipolog\u00ed\u00ada de la familia actual<br \/>\nA la hora de realizar una verdadera pastoral de la familia, debemos situarnos y detenernos a contestar esta pregunta: \u00bfDe qu\u00e9 familia estamos hablando? Sin entrar en detalles exhaustivos, y sin reiterar los que otros autores han escrito, nos atrevemos a reflejar, como rasgos m\u00e1s caracter\u00ed\u00adsticos de la familia de hoy, los siguientes: La familia de la d\u00e9cada 90-2000 es una familia nuclear, privatizada, plural y funcional en una sociedad postmoderna y neoliberal. Ampliamos un poco m\u00e1s lo que se quiere decir con estas afirmaciones.<\/p>\n<p>Los soci\u00f3logos, y el reflejo en los mass media, hablan de una sociedad cambiante, en crisis, con tintes o apellidos cada vez m\u00e1s postmodernos y neoliberales. Los modelos de familia, y las realidades y combinaciones de \u00e9sta, son inmensos. Cuando los mass media quieren reflejar estos comportamientos, ofrecen productos tan dispares como: \u00abMira qui\u00e9n habla\u00bb; \u00abLos Simpsons\u00bb; las telenovelas; La familia de los Monsters; las series de familias negras norteamericanas, etc.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo ser\u00ed\u00adan los rasgos de esta familia postmoderna y neoliberal?:<\/p>\n<p>&#8211; Familia nuclear, es decir, padres y no muchos hijos, y en la que cada vez m\u00e1s raramente convive una tercera generaci\u00f3n, la de los abuelos.<\/p>\n<p>&#8211; Existen, de hecho, grandes diferencias en cuanto a la configuraci\u00f3n de la familia, la vivencia de valores y comportamientos .<\/p>\n<p>&#8211; Son familias en las que suele haber poco tiempo para la convivencia y el di\u00e1logo. Se habla, por eso, de familias funcionales, muy flexibles y adaptables a lo que el mercado de trabajo o las modas culturales reclaman.<\/p>\n<p>&#8211; Familias muy influenciadas por los medios de comunicaci\u00f3n social: para los ni\u00f1os -hablamos principalmente de la TV, v\u00ed\u00addeos y ordenadores- \u00e9stos se convierten, de hecho, en su ni\u00f1era y hasta en su principal educador; para los abuelos, la radio y la TV -en menor medida la prensa-son el recurso ordinario para romper su soledad; y, para muchas parejas, son la excusa para la falta de di\u00e1logo.<\/p>\n<p>&#8211; Dentro de la familia que venimos describiendo, los roles de pareja y las responsabilidades se reparten cada vez m\u00e1s. La mujer est\u00e1 siendo protagonista de su emancipaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Ante la profunda crisis social y estructural, la familia tiene miedo al futuro, y se refleja en repercusiones concretas en esa misma realidad familiar: visi\u00f3n pesimista ante la vida, poco di\u00e1logo, posturas inflexibles, deterioro de la salud f\u00ed\u00adsica y ps\u00ed\u00adquica. Y, ante el deterioro de servicios y de calidad de vida, masivo \u00e9xodo de los n\u00facleos rurales a la ciudad.<\/p>\n<p>&#8211; Hay miedo a la educaci\u00f3n de los hijos, y se suele confiar \u00e9sta muy temprana-mente a otras instituciones educativas. Con lo que esto supone de positivo y negativo. Incluso la vivencia religiosa se comparte muy poco en familia, aunque cada uno de los miembros la viva por se-parado o en comunidades de referencia.<\/p>\n<p>&#8211; El hogar cada vez m\u00e1s se est\u00e1 convirtiendo en vivienda-escaparate, o museo de los bienes patrimoniales, y, por lo mismo, espejo del prestigio y poder social adquiridos.<\/p>\n<p>&#8211; A nivel social se est\u00e1 imponiendo la privatizaci\u00f3n de la familia, y desentendimiento estatal. Da la impresi\u00f3n de que el Estado prefiere atender a los miembros de la familia por colectivos separados, y no a la familia en cuanto tal.<\/p>\n<p>&#8211; Aumentan cada vez m\u00e1s las familias \u00abat\u00ed\u00adpicas\u00bb: madre soltera, separados y divorciados, viudos y viudas, y hasta formas de convivencia que abogan por un reconocimiento social desde una vivencia homosexual o lesbiana.<\/p>\n<p>&#8211; Ante el aumento de familias monoparentales y el bajo \u00ed\u00adndice de natalidad, ya se comienza a hablar de \u00abla civilizaci\u00f3n de los jubilados\u00bb.<\/p>\n<p>A\u00f1adamos, finalmente, a estos datos descriptivos, el que son familias, las post-modernas y neoliberales, con poco sentido de la militancia social y de la solidaridad, a pesar de la gran informaci\u00f3n de la que disponen. Y que se valora mucho, y cada vez m\u00e1s, la b\u00fasqueda de la calidad de vida, desde un narcisismo o individualismo a veces sospechoso.<\/p>\n<p>2.2. Los grandes principios de una pastoral familiar<br \/>\nEn forma de s\u00ed\u00adntesis, enunciamos algunos principios irrenunciables para una pastoral familiar:<\/p>\n<p>&#8211; Como en toda pastoral aut\u00e9ntica, la Iglesia, a trav\u00e9s de la pastoral familiar har\u00e1 presente lo m\u00e1s importante y lo que da sentido a todo: la presencia del misterio vivo y actualizado de Jesucristo.<\/p>\n<p>&#8211; Dentro del misterio de Jesucristo, y en El, del Dios Vivo Trinitario, la pastoral familiar se inscribe en la gran vocaci\u00f3n a hacer posible el Amor y la Vida.<\/p>\n<p>&#8211; En el sentido anterior, tendremos que acoger, reflexionar, anunciar y vivir las ense\u00f1anzas aut\u00e9nticas sobre el matrimonio y la familia emanadas de las Fuentes Vivas de la Revelaci\u00f3n, Tradici\u00f3n y Magisterio.<\/p>\n<p>&#8211; Mucha atenci\u00f3n, hoy, al campo educativo y de progresiva maduraci\u00f3n de la vocaci\u00f3n cristiana, seg\u00fan edades, vivida en el seno de la familia como un verdadero proceso catecumenal.<\/p>\n<p>&#8211; Los propios miembros de la familia deber\u00e1n ser los evangelizadores de la familia. Para ello, deber\u00e1n ser acompa\u00f1a-dos por agentes adecuados y tener a su disposici\u00f3n estructuras adecuadas, en los \u00e1mbitos de la parroquia, arciprestazgo y di\u00f3cesis, sin olvidar los movimientos.<\/p>\n<p>&#8211; Para que se pueda cumplir lo anterior, la responsabilidad de la pastoral familiar incumbe a toda la comunidad cristiana y es responsable de la misma toda la Iglesia, contextuada en Iglesias particulares.<\/p>\n<p>Los nueve obispos de \u00abIglesia en Castilla\u00bb concretaban de esta manera los principales y m\u00e1s necesarios objetivos de la Pastoral Familiar:<\/p>\n<p>&#8211; Ayudar a descubrir y proclamar el gran Evangelio de la Vida.<\/p>\n<p>&#8211; Promover y r\u00e9cordar la ense\u00f1anza genuinamente cristiana sobre la familia y el matrimonio.<\/p>\n<p>&#8211; Promover una aut\u00e9ntica espiritualidad y teolog\u00ed\u00ada matrimonial.<\/p>\n<p>&#8211; Hacer realidad el protagonismo de las familias en la Iglesia y en la sociedad.<\/p>\n<p>&#8211; Cuidar y celebrar consciente y plenamente el sacramento del matrimonio.<\/p>\n<p>2.3. Las grandes acciones de una pastoral familiar: tiempos, estructuras, agentes y situaciones<br \/>\nComo tendremos ocasi\u00f3n de comprobar, coinciden con algunas de las etapas existenciales por las que atraviesa la persona. Por lo dem\u00e1s, es el esquema que se sigue en la cuarta parte de Familiaris Consortio. En este sentido, bien se puede afirmar que \u00abla Iglesia acompa\u00f1a a la familia cristiana en su camino.<\/p>\n<p>2.3.1. Acci\u00f3n pastoral remota: la sensibilizaci\u00f3n en el amor.<\/p>\n<p>Esta acci\u00f3n pastoral remota comenzar\u00ed\u00ada desde la infancia, \u00e9poca clave en el desarrollo de la persona.<\/p>\n<p>Si la pastoral familiar se inserta en la gran vocaci\u00f3n al Amor y a la Vida, ya des-de la familia, se debe educar, y el \u00e1mbito educativo se debe ampliar a otras instancias sociales, en orden a sensibilizar y hacer cre\u00ed\u00adble dicha gran vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>M\u00e1s en concreto, dentro de la pastoral familiar, esta acci\u00f3n pastoral remota debe saber integrar y valorar las dos gran-des vocaciones al amor: el matrimonio y la virginidad. Y debe saber educar en la castidad, desde una visi\u00f3n realista e integral de la sexualidad.<\/p>\n<p>No cabe duda de que en esta etapa remota, como afirman los obispos italianos (n. 29), la catequesis juega un papel decisivo. Una catequesis que no se reduce a una transmisi\u00f3n doctrinal, sino a la formaci\u00f3n de una nueva mentalidad y a favorecer una experiencia de vida.<\/p>\n<p>Si se habla de momentos privilegia-dos de catequesis en esta acci\u00f3n pastoral remota, sugerimos los sacramentos de iniciaci\u00f3n, la catequesis de adolescencia y juventud y, por qu\u00e9 no, la catequesis permanente de adultos.<\/p>\n<p>2.3.2. Acci\u00f3n pastoral pr\u00f3xima e in-mediata: vivirla preparaci\u00f3n al matrimonio como un verdadero tiempo de gracia y crecimiento en la vocaci\u00f3n al amor y a la vida.<\/p>\n<p>Es cierto que la preparaci\u00f3n inmediata al matrimonio, el llamado noviazgo, hoy est\u00e1 en crisis y profundamente cuestionado, al menos en su vivencia m\u00e1s cl\u00e1sica. Pero existencialmente, y as\u00ed\u00ad lo reconocen las propias parejas, es un momento decisivo en sus vidas.<\/p>\n<p>Pastoralmente hablamos de \u00abpastoral prematrimonial\u00bb. En ella, las dimensiones personalistas, humanas y cristianas se vuelven a colocar sobre el tapete, con transparencia, en orden a vivir un tiempo de gracia, responsabilidad y crecimiento.<\/p>\n<p>Es un medio pastoral privilegiado, en muchos casos, para entrar en contacto con los llamados \u00abalejados\u00bb.<\/p>\n<p>La metodolog\u00ed\u00ada y acompa\u00f1amiento pastoral nunca deber\u00ed\u00ada limitarse a unos pocos d\u00ed\u00adas, o meses, anteriores a una celebraci\u00f3n. Las parroquias, y los movimientos, como principales responsables, est\u00e1n llamados a equilibrar fidelidad y creatividad en b\u00fasqueda de nuevos m\u00e9todos y acciones que sepan aunar el encuentro, el di\u00e1logo, la oraci\u00f3n, la celebraci\u00f3n y el compromiso responsable. Todo esto su-pone un proceso y, a veces, se puede considerar hasta un catecumenado \u00aben pareja\u00bb.<\/p>\n<p>En todo caso, hay que abrir a las parejas m\u00e1s all\u00e1 de su peque\u00f1o mundo intimista a dimensiones fraternas, comunitarias y universales.<\/p>\n<p>Desde esta pastoral integral podr\u00e1n poco a poco entender, por ejemplo, por qu\u00e9 la uni\u00f3n y el amor interpersonal tiene dimensiones \u00abcomunitarias\u00bb, y las relaciones prematrimoniales no son s\u00f3lo una decisi\u00f3n de dos. Se integran en un proyecto comunitario cristiano y deben dar raz\u00f3n responsable ante la comunidad cristiana y humana.<\/p>\n<p>Para que esta acci\u00f3n pastoral pr\u00f3xima sea posible, es necesario disponer de recursos humanos (agentes) y materiales. Los centros de orientaci\u00f3n familiar son un pilar b\u00e1sico para esta etapa pastoral, como lo ser\u00e1n para las posteriores.<\/p>\n<p>2.3.3. Acci\u00f3n pastoral matrimonial: celebrar la Buena Nueva.<\/p>\n<p>Esta etapa o dimensi\u00f3n de la pastoral familiar se centra en la celebraci\u00f3n del sacramento pero no se cierra en la misma.<\/p>\n<p>Por supuesto, la pastoral, en este momento decisivo, se centra en descubrir y vivir lo que significa y encierra el misterio sacramental. Es importante subrayar, y que as\u00ed\u00ad se asimile, que el sacramento es signo de la uni\u00f3n de Cristo con su Iglesia y en el que participa toda la comunidad.<\/p>\n<p>Se debe realizar una pastoral lit\u00fargica \u00abfestiva, de la alegr\u00ed\u00ada, de la solidaridad\u00bb.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad, m\u00e1s que en ninguna otra etapa, se siente hoy el peso de los problemas relacionados con la fe.<\/p>\n<p>Desde nuestra experiencia, y sin que sea un recetario pr\u00e1ctico, subrayamos lo siguiente :<\/p>\n<p>&#8211; Cuidar mucho la preparaci\u00f3n y celebraci\u00f3n del sacramento (c. 1064). Se debe evitar tanto el laxismo como el rigorismo. Los rectores de iglesias no parroquiales, santuarios o templos cerci\u00f3rense de la preparaci\u00f3n adecuada de los contrayentes.<\/p>\n<p>&#8211; Se debe exigir a los contrayentes madurez de fe y vida cristiana (Cf. Ritual del matrimonio, 6), haber recibido el sacramento de la confirmaci\u00f3n, a no ser que exista una dificultad grave (c. 1065); haber recibido una s\u00f3lida formaci\u00f3n (c. 1063) y estar dispuestos a recibir, en la celebraci\u00f3n, los sacramentos de la Penitencia y Eucarist\u00ed\u00ada (c. 1065, 2).<\/p>\n<p>&#8211; Como normas pr\u00e1cticas y concretas:<\/p>\n<p>* Las parejas deben presentarse en la parroquia al menos tres meses antes de la celebraci\u00f3n, d\u00e1ndose a conocer oportunamente a la comunidad parroquial (amonestaciones).<\/p>\n<p>* Recomi\u00e9ndese vivamente el participar en cursillos prematrimoniales.<\/p>\n<p>* Los novios deben realizar expresa-mente una petici\u00f3n por escrito y contestar\u00e1n a un cuestionario adecuado sobre sus intenciones (expediente).<\/p>\n<p>&#8211; Actitudes ante diferentes situaciones problem\u00e1ticas:<\/p>\n<p>* Cuando ambos se declaran no creyentes y excluyen expl\u00ed\u00adcitamente propiedades o exigencias fundamentales del matrimonio cristiano: ayudarles a superar estas situaciones. Si no hay cambio de actitudes, habr\u00e1 que manifestarles que no pueden ser admitidos a la celebraci\u00f3n cristiana del sacramento (cf. c. 1101, 2 y FC, 68) y dejarles siempre la puerta abierta para seguir dialogando.<\/p>\n<p>* Cuando uno se declara creyente y el otro, no: cerciorarse de que el no creyente acepta el matrimonio sacramental y sus consecuencias en atenci\u00f3n al miembro creyente, en lo relativo a la convivencia y educaci\u00f3n de los hijos. Si no acepta las exigencias m\u00ed\u00adnimas de la Iglesia, se proceder\u00e1 como en el caso anterior (1101, 2).<\/p>\n<p>* Cuando se declaran creyentes pero no practicantes: se les debe conceder el sacramento siempre que manifiesten condiciones m\u00ed\u00adnimas de aceptaci\u00f3n de lo que \u00e9ste significa. Si no se ve adecuada la celebraci\u00f3n en el marco de la Eucarist\u00ed\u00ada, cel\u00e9brese el sacramento fuera de la misma.<\/p>\n<p>* Cuando han convivido como parejas previamente a su matrimonio y quieren casarse por la Iglesia: aclararles lo que significa el matrimonio como sacramento. Si no muestran disposici\u00f3n verdadera, se les puede retrasar la celebraci\u00f3n. Si se pi-de el matrimonio a causa de un embarazo, hay que examinar con cuidado la libertad de los contrayentes.<\/p>\n<p>* Cuando est\u00e1n unidos civilmente y quieren casarse sacramentalmente: clarificarles lo que significa el matrimonio sacramental. Si no est\u00e1n preparados, retrasarlo.<\/p>\n<p>* Bautizados unidos s\u00f3lo civilmente y que quieren casarse sacramentalmente con un nuevo c\u00f3nyuge: deben quedar libres, previamente, de todo compromiso civil. En estos casos es muy conveniente acudir al obispo por las interferencias que existen entre la legislaci\u00f3n civil y la can\u00f3nica.<\/p>\n<p>* Parejas que pertenecen a distinta confesi\u00f3n religiosa: se seguir\u00e1 la norma can\u00f3nica requerida para los \u00abMatrimonios Mixtos\u00bb (cc. 1124-1129).<\/p>\n<p>* Divorciados o casados de nuevo civilmente que quieren recibir los sacramentos: tienen derecho a una atenci\u00f3n pastoral, pero, mientras dure su situaci\u00f3n irregular, no pueden ser admitidos a la comuni\u00f3n sacramental.<\/p>\n<p>Recordamos, en este apartado, el documento de la Cdngregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, Carta a los obispos de la Iglesia Cat\u00f3lica sobre la recepci\u00f3n de la comuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica por parte de los fieles divorciados vueltos a casar (14-9-94), en la que se afirma que, aunque los fieles divorciados y vueltos a casar son y permanecen cristianos y miembros del pueblo de Dios, y, como tales, no est\u00e1n excluidos del todo de la comuni\u00f3n con la Iglesia; sin embargo, porque no est\u00e1n en la \u00abplenitud\u00bb de la comuni\u00f3n eclesial, no pueden ser admitidos a la comuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica. Esta exclusi\u00f3n no es discriminaci\u00f3n, sino expresi\u00f3n de una situaci\u00f3n an\u00f3mala con relaci\u00f3n a la moral cristiana y a la teolog\u00ed\u00ada del matrimonio. La participaci\u00f3n en la vida de la Iglesia no se reduce a la recepci\u00f3n de la Eucarist\u00ed\u00ada. Se subraya que no est\u00e1n separados de la Iglesia y, en cuanto bautizados, deben escuchar la Pa-labra de Dios, pueden frecuentar la Eucarist\u00ed\u00ada, deben perseverar en la oraci\u00f3n, incrementar las obras de caridad y el compromiso en favor de la Eucarist\u00ed\u00ada, educar a los hijos en la fe cristiana, cultivar el esp\u00ed\u00adritu y las obras de penitencia, etc. La Iglesia reza por ellos, los anima, se presenta como madre de misericordia y los sostiene en la fe y la esperanza.<\/p>\n<p>&#8211; En lo que se refiere a la celebraci\u00f3n misma, es conveniente que los contrayentes intervengan activamente y que la celebraci\u00f3n no sea ostentosa. Insistir en que la celebraci\u00f3n se haga en la parroquia donde uno, o los dos contrayentes, tienen su domicilio o cuasidomicilio. Para celebrarlo en otro lugar se requiere la licencia del propio Ordinario o del p\u00e1rroco propio (c. 1115).<\/p>\n<p>&#8211; Celebrado el matrimonio, no se puede demorar su inscripci\u00f3n, donde proceda, ni olvidar una pastoral familiar adecua-da, principalmente en los primeros a\u00f1os.<\/p>\n<p>En cualquier caso, en cuanto a la pastoral en situaciones dif\u00ed\u00adciles e irregulares, deben primar los principios de acogida, caridad, claridad, misericordia y solidaridad<br \/>\n2.3.4. Acci\u00f3n pastoral familiar: Hacia una pastoral integral.<\/p>\n<p>Hemos venido repitiendo, y no nos cansaremos de hacerlo, que la pastoral familiar es responsabilidad de toda la Iglesia (Familiaris Consortio n. 70).<\/p>\n<p>En esta acci\u00f3n pastoral se deben, y se pueden, distinguir diversas fases:<\/p>\n<p>&#8211; La de los primeros a\u00f1os, con sus dificultades propias y caracter\u00ed\u00adsticas. Es muy importante un acompa\u00f1amiento personal y comunitario al mismo tiempo. Los objetivos de la pastoral en esta primera etapa deben subrayar la responsabilidad, la generosidad y apertura a la vida, la formaci\u00f3n permanente.<\/p>\n<p>Las iniciativas pueden ser muchas, siempre con creatividad: acogida e invitaci\u00f3n a participar en la vida comunitaria; encuentro anual de los j\u00f3venes esposos; encuentros de formaci\u00f3n y oraci\u00f3n; fondo de ayuda y voluntariado a parejas con problemas (materiales y de otra naturaleza)&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; Despu\u00e9s de los primeros a\u00f1os la pastoral se ampl\u00ed\u00ada y complica: desde las preparaciones puntuales con los hijos, a los bautismos y primeras comuniones y confirmaciones, hasta el sostenimiento progresivo en la formaci\u00f3n, celebraci\u00f3n y encuentros. Pasando por hacer responsables a todos los miembros de la familia, primero de su propia familia y, al mismo tiempo, de la comunidad donde viven y crecen.<\/p>\n<p>&#8211; No hace falta a\u00f1adir que se debe estar muy atento en posibles procesos de crisis, incluidas separaciones, o de muerte de uno de los c\u00f3nyuges. En esos momentos el acompa\u00f1amiento personal y comunitario se hace m\u00e1s necesario que nunca.<\/p>\n<p>En esta pastoral familiar propiamente dicha, la presencia y promoci\u00f3n de asociaciones y movimientos se hacen necesarias. Y, con ello, una presencia activa de la familia, muchas veces reivindicativa, en \u00e1mbitos sociales y eclesiales.<\/p>\n<p>La familia, no se puede olvidar, es evangelizada y evangelizadora al mismo tiempo. Y debe ayudar a desarrollar, en su seno, las dimensiones bautismales de sus miembros: sacerdotes, profetas y reyes.<\/p>\n<p>3. Estructuras y agentes de pastoral familiar<br \/>\n3.1. Estructuras principales<br \/>\nToda la Iglesia, como hemos venido repitiendo, es la responsable de esta pastoral familiar global (Familiaris Consortio n. 70).<\/p>\n<p>Nos centramos en las Di\u00f3cesis, don-de las familias viven en una \u00abiglesia que crece entre las casas de sus hijos\u00bb (Christifideles Laici). Se debe tener en cuenta lo siguiente:<\/p>\n<p>&#8211; El Obispo, el primero, con su presbiterio, y en comuni\u00f3n con las directrices de la Conferencia Episcopal, debe sentirse directamente responsable de esta pastoral familiar.<\/p>\n<p>&#8211; Debe existir un organismo propia-mente diocesano (Delegaci\u00f3n o Secretariado) para coordinar y promocionar dicha pastoral familiar.<\/p>\n<p>&#8211; Promover la existencia de un verdadero Directorio para la pastoral familiar, en comuni\u00f3n con las directrices de las Conferencias Episcopales (Fam. Consor. n. 66)<br \/>\n&#8211; Promover centros de Orientaci\u00f3n Familiar, con sentido cristiano y fidelidad eclesial. Sin miedo a desarrollar, te\u00f3rica y pr\u00e1cticamente, todo lo relacionado con los m\u00e9todos naturales de regulaci\u00f3n de la natalidad.<\/p>\n<p>&#8211; Hacer protagonistas a las propias familias de esta pastoral familiar, con el testimonio de la propia vida y el fomento de asociaciones de familias y para las familias, tanto a un nivel eclesial como civil.<\/p>\n<p>&#8211; Promover iniciativas, a todos los ni-veles diocesanos, de defensa de la vida, y de ayuda a las familias en problemas materiales, ps\u00ed\u00adquicos o propiamente espirituales.<\/p>\n<p>&#8211; Arciprestal y parroquialmente, tienen que existir Comisiones Especiales para la pastoral familiar.<\/p>\n<p>&#8211; M\u00e1s en concreto, algunas de las estructuras que favorecer\u00e1n la pastoral familiar, adem\u00e1s de las se\u00f1aladas anterior-mente, ser\u00e1n las siguientes: grupos de matrimonios y movimientos familiares; es-cuelas de formaci\u00f3n y de padres; Jornadas sobre familia; escuelas de agentes de pastoral familiar.<\/p>\n<p>Recientemente, Mar\u00ed\u00ada Navarro escrib\u00ed\u00ada: \u00abes preciso que la comunidad cristiana preste una atenci\u00f3n especial\u00ed\u00adsima a los padres, e incluso abuelos, mediante contactos personales, encuentros con otros padres, e incluso mediante una catequesis de adultos dirigida a ellos, en la situaci\u00f3n concreta en que se encuentran\u00bb.<\/p>\n<p>3.2. Agentes de la Pastoral familiar<br \/>\nEn continuidad con el apartado anterior, recalcamos, en primer lugar, el obispo del lugar y los presb\u00ed\u00adteros y di\u00e1conos. Y, al mismo tiempo e inseparablemente, las propias familias. Sin olvidar a los religiosos y fieles laicos voluntarios y especializados. La mujer, especialmente, tiene una misi\u00f3n peculiar por sus caracter\u00ed\u00adsticas personales (Christifideles Laici, n. 40; 51).<\/p>\n<p>Un problema complementario y preocupante es la formaci\u00f3n de estos agentes de pastoral familiar. Se deben procurar medios e instituciones. Y dicha formaci\u00f3n debe tener un esp\u00ed\u00adritu humanista, cristiano, eclesial. Conjuntando lo te\u00f3rico con lo pr\u00e1ctico. Y, siempre, con un claro sentido de \u00abenv\u00ed\u00ado\u00bb por la comunidad de origen.<\/p>\n<p>4. La familia sujeto activo de una pastoral de misi\u00f3n<br \/>\nPudiera dar la impresi\u00f3n, aunque hemos insistido en lo contrario, de que la familia en la pastoral familiar es sujeto \u00abreceptor o pasivo\u00bb. No es as\u00ed\u00ad. La familia es evangelizada y debe evangelizar. Recibe, pero sobre todo da. No s\u00f3lo en su propio \u00e1mbito, sino m\u00e1s all\u00e1 del mismo.<\/p>\n<p>Sin profundizar ni alargarnos innecesariamente, s\u00e9\u00f1alamos algunas de las dimensiones y sugerencias para una pastoral familiar con protagonismo de la propia familia, en l\u00ed\u00adnea de misi\u00f3n:<\/p>\n<p>a) En relaci\u00f3n a la propia instituci\u00f3n familiar: adopci\u00f3n y acogida de ni\u00f1os con problemas; ayuda y acogida a familias de inmigrantes; promoci\u00f3n de asociaciones de familias.<\/p>\n<p>b) En instituciones parroquiales: nos remitimos a todo lo expresado en los apartados anteriores y que entra dentro de las funciones o munus de anuncio, celebraci\u00f3n, compromiso y comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>c) En relaci\u00f3n a la vida eclesial en general: cooperaci\u00f3n en recursos humanos y materiales; cultivo y animaci\u00f3n de vocaciones misioneras; ayuda y colaboraci\u00f3n entre comunidades e Iglesias.<\/p>\n<p>5. Palabras finales<br \/>\nDesgraciadamente, la pastoral familiar no ha adquirido a\u00fan ni la prioridad ni la centralidad que merece: se hace, con demasiada frecuencia, una pastoral de acciones (puntual), pero no vertebrada; tal vez nos centramos demasiado en una pastoral estrictamente prematrimonial; a los agentes les sobra voluntarismo y les falta rigor y preparaci\u00f3n. Los obispos es-pa\u00f1oles, recientemente, han pedido perd\u00f3n, en nombre de la Iglesia, por no haber sabido valorar suficientemente la familia o no haber trabajado lo necesario por ella o haber contribuido, siguiendo los criterios del mundo, a fomentar la crisis del matrimonio y de la familia.<\/p>\n<p>Una frase final y rotunda: hay que arriesgarse en la pastoral familiar, porque \u00c2\u00a1el futuro de la humanidad se fragua en la familia!, y porque la pastoral familiar, como ha escrito un autor de nuestros d\u00ed\u00adas, es siempre \u00abuna buena inversi\u00f3n\u00bb. A\u00f1ado: una necesaria inversi\u00f3n. Todo un reto, una llamada y una esperanza.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; COMISI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE MISIONES Y COOPERACI\u00ed\u201cN ENTRE IGLESIAS, Familia en estado de. misi\u00f3n, Edice, Madrid 1994; CONFERENZA EPISCOPAL ITALIANA, Direttorio di pastorale familiare per la Chiesa in Italia, Roma 1993; OBISPOS DE IGLESIA EN CASTILLA, Familia e Iglesia en Castilla hoy. Instrucci\u00f3n pastoral de los obispos, Villagarc\u00ed\u00ada de Campos 1995; J. M. ARTADI, Historia y teolog\u00ed\u00ada del sacramento del matrimonio, Fundaci\u00f3n Santa Mar\u00ed\u00ada, Madrid 1987; W. KASPER, Teolog\u00ed\u00ada del matrimonio cristiano, Sal Terrae, Santander 1980; J. P. BAGOT, Para vivir el matrimonio, Verbo Divino, Estella 1990. R. BERZOSA MART\u00ed\u008dNEZ, Para comprender y vivir la iglesia diocesana, Burgos 1998.<\/p>\n<p>Ra\u00fal Berzosa Mart\u00ed\u00adnez<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Introducci\u00f3n Si tuvi\u00e9ramos que resumir el contenido principal de esta colaboraci\u00f3n lo har\u00ed\u00adamos tomando prestadas unas palabras: \u00abFamilia en estado de misi\u00f3n\u00bb. En esta realidad, como en otras, en el momento actual tenemos que hablar con claridad y decididamente de una pastoral de misi\u00f3n. Antes de entrar propiamente en la llamada pastoral familiar \u00aben &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/familia-perspectiva-europea\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abFAMILIA (PERSPECTIVA EUROPEA)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15990","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15990","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15990"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15990\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15990"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15990"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15990"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}