{"id":15998,"date":"2016-02-05T10:22:36","date_gmt":"2016-02-05T15:22:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/inculturacion-de-la-fe\/"},"modified":"2016-02-05T10:22:36","modified_gmt":"2016-02-05T15:22:36","slug":"inculturacion-de-la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/inculturacion-de-la-fe\/","title":{"rendered":"INCULTURACION DE LA FE"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: Pre\u00e1mbulo. &#8211; 1. Qu\u00e9 entendemos por inculturaci\u00f3n. &#8211; 2. No siempre fue f\u00e1cil de entender. &#8211; 3. El proceso de inculturaci\u00f3n en A.L. &#8211; 4. Inculturaci\u00f3n y nueva evangelizaci\u00f3n en Santo Domingo. &#8211; 5. Los retos y las proyecciones actuales. &#8211; Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Pre\u00e1mbulo<br \/>\nLa problem\u00e1tica pastoral de la evangelizaci\u00f3n en A.L. esta siendo actualmente muy marcada por la necesidad de una mayor inserci\u00f3n en la diversidad de las culturas, lo que trae como consecuencia, en estos tiempos de una m\u00e1s real valoraci\u00f3n de las culturas, que nos planteemos con seriedad el aspecto de la \u00abinculturaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Precisamente, la nueva evangelizaci\u00f3n y su proyecci\u00f3n a las culturas existentes en A.L. fue el tema central de la Conferencia de Santo Domingo (1992) y tambi\u00e9n temas centrales en los dos \u00faltimos Congresos Misioneros Latino-Americanos (COMLA, 1995 y 1999). Es claro, por lo tanto, el inter\u00e9s y la centralidad del tema. Hoy, m\u00e1s que nunca, la misi\u00f3n evangelizadora tiene que tomar decididamente el cauce del discernimiento y del di\u00e1logo con las culturas.<\/p>\n<p>La pedagog\u00ed\u00ada divina de la encarnaci\u00f3n nos obliga a superar los horizontes estrechos de una visi\u00f3n monocultural del cristianismo. Nos ense\u00f1a a abrirnos sin prejuicios a la experiencia pluricultural y multirreligiosa de los pueblos de nuestro continente y de sus culturas. La inculturaci\u00f3n se impone como necesidad interna de toda evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Am\u00e9rica Latina y el Caribe, aunque es mayoritariamente cristiana y cat\u00f3lica, no tiene una sola cultura, En A.L. y en el Caribe hay una pluralidad de culturas, unas m\u00e1s antiguas, abor\u00ed\u00adgenes; otras tra\u00ed\u00addas por nuevas razas y pueblos; otras que son productos de cruces \u00e9tnicos, y otras, finalmente, nacidas por las circunstancias de la cultura moderna y de las nuevas situaciones sociales. Estamos hablando, es l\u00f3gico, de la variedad de culturas ind\u00ed\u00adgenas, de las culturas afroamericanas, de las mestizas, de las nuevas culturas urbanas, y de las mayoritarias urbanas marginales.<\/p>\n<p>Hay una realidad importante que resaltar a la hora de tener cada cultura en cuenta en el proceso de evangelizaci\u00f3n, y es la com\u00fan realidad socio-pol\u00ed\u00adtica-econ\u00f3mica que sit\u00faa a la mayor\u00ed\u00ada de los pertenecientes a la mayor\u00ed\u00ada de las culturas mencionadas, en una situaci\u00f3n social marginal, en una situaci\u00f3n de exclusi\u00f3n, dentro de una misma naci\u00f3n o estado que debiera ser, al menos, igualitario para todos.<\/p>\n<p>Existe, por lo tanto, una amenaza contra las propias culturas, amenaza de marginaci\u00f3n, de exclusi\u00f3n y aun de destrucci\u00f3n (por absorci\u00f3n de las culturas modernas), y a la vez existe tambi\u00e9n una situaci\u00f3n de exclusi\u00f3n social y de despojo para la gran mayor\u00ed\u00ada de los pertenecientes a estos grupos culturales. (las culturas ind\u00ed\u00adgenas y el despojo de sus tierras de propiedad secular es un signo claro de los dos presupuestos mencionados).<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n aunque antigua, se vive cada d\u00ed\u00ada con mayor intensidad y es motivo de serias reflexiones. Por eso las preocupaciones en torno a la problem\u00e1tica de una evangelizaci\u00f3n dentro del mayor respeto a la variedad de las culturas, tienen en Am\u00e9rica Latina desde hace unas cuantas d\u00e9cadas una mayor fuerza: la valoraci\u00f3n de la cultura, como consecuencia de los estudios de antropolog\u00ed\u00ada social, el respeto a la dignidad de la persona humana, y la necesidad de ser fieles al Evangelio las han impulsado.<\/p>\n<p>Es necesario, por otra parte, comprender el sentido verdadero de la misi\u00f3n dentro del \u00e1mbito del respeto profundo a los valores y derechos tanto del Evangelio como de las culturas, que nos lleva a un movimiento rec\u00ed\u00adproco, de ida y vuelta: el de la inculturaci\u00f3n que se dirige a la fe y al evangelio; y el de la evangelizaci\u00f3n que lleva a la fe a penetrar en las culturas.<\/p>\n<p>Hoy nos encontramos en A.L. con otros factores dignos de tener en cuenta por su incidencia en el aspecto que estamos tratando.<\/p>\n<p>En primer lugar un fen\u00f3meno muy importante: las grandes urbes latino-americanas. Am\u00e9rica Latina se est\u00e1 despoblando en su \u00e1rea rural en proporciones mucho mayores que sucede en Europa o EE.UU. Esto lleva a crear unas gigantescas y problem\u00e1ticas urbes, macro ciudades, desproporcionadas y llenas de dificultades de todo tipo, donde malviven millones de personas que pueblan los sectores marginales en las peores condiciones imaginables. Este problema urbano y su cultura (algunos hablan de subcultura) de marginaci\u00f3n, es quiz\u00e1 una de las primeras preocupaciones de la Iglesia de hoy.<\/p>\n<p>Por otra parte, preocupa la notable presencia del protestantismo fundamentalista (adventistas, pentecostales etc.) y de las sectas paracristianas (Testigos de Jehov\u00e1, mormones, israelitas y otros) que se insertan principalmente en los grupos marginales tanto rurales (y a\u00fan ind\u00ed\u00adgenas) como en las grandes periferias de las ciudades.<\/p>\n<p>Aunque debemos tambi\u00e9n la presencia de otros grupos cristianos con mucha mayor tradici\u00f3n hist\u00f3rica y que se plantean los mismos interrogantes que nosotros los cat\u00f3licos: (metodistas, anglicanos, presbiterianos, etc.). Con estos grupos la preocupaci\u00f3n fundamental est\u00e1 en el di\u00e1logo y en las relaciones ecum\u00e9nicas, y tambi\u00e9n en todo lo que significa la defensa y promoci\u00f3n de los derechos humanos en una l\u00ed\u00adnea liberadora de compromiso con el pobre.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, dentro de nuestra Iglesia, est\u00e1 el aspecto muy positivo de la gran difusi\u00f3n de la Biblia, hecho mucho m\u00e1s notorio entre el pueblo sencillo y sus comunidades eclesiales, su uso correcto por parte de la mayor\u00ed\u00ada de los fieles ya habituados a lectura, y ello con la consecuencia de que tenemos una parte del laicado, el que participa en las comunidades o grupos, mejor formado en la fe y con una apertura m\u00e1s radical hacia el compromiso con el pobre y una exigencia de fidelidad hacia los valores evang\u00e9licos.<\/p>\n<p>1. Qu\u00e9 entendemos por inculturaci\u00f3n<br \/>\nAunque es un concepto ya abundamente usado es bueno puntualizar el sentido que queremos dar a la palabra. Para ello nada mejor que distinguirlo primero de otros t\u00e9rminos correlativos, y, despu\u00e9s, tomar la definici\u00f3n que fue usada en la Conferencia de Santo Domingo, y por lo tanto com\u00fan a toda A.L. y el Caribe.<\/p>\n<p>Definamos primero los tres t\u00e9rminos que aparecen muy relacionados con la noci\u00f3n de cultura: enculturaci\u00f3n, aculturaci\u00f3n e inculturaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Enculturaci\u00f3n es un t\u00e9rmino usado en el vocablo antropol\u00f3gico, paralelo a socializaci\u00f3n usado en la terminolog\u00ed\u00ada sociol\u00f3gica. Se trata por lo tanto del proceso por el que una persona es introducida en su propia cultura.<\/p>\n<p>Aculturaci\u00f3n, significa, por otra parte, el proceso de transformaciones que se verifican en el individuo o en el grupo, por el contacto de una cultura que no es la suya propia, o por la interacci\u00f3n de dos o m\u00e1s culturas distintas.<\/p>\n<p>Ni una ni otra acepci\u00f3n satisfacen a lo que queremos decir actualmente al referirnos al proceso de evangelizaci\u00f3n en su relaci\u00f3n con la cultura. El Vaticano II en su Decreto Conciliar \u00abAd gentes\u00bb y Pablo VI en la \u00abEvangelii Nuntiandi\u00bb ponen las bases doctrinales en las relaciones entre evangelizaci\u00f3n y cultura, bases que nos llevar\u00e1n al uso de la nueva palabra que estamos definiendo: \u00abinculturaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Juan Pablo II introduce el uso de la palabra pero al principio no la distingue del t\u00e9rmino: \u00abaculturaci\u00f3n\u00bb, ya que las usa indistintamente. Ha sido en la d\u00e9cada de los 80 cuando ya el t\u00e9rmino \u00abinculturaci\u00f3n\u00bb toma fuerza para definir con mayor exactitud las relaciones entre evangelizaci\u00f3n y cultura.<\/p>\n<p>El S\u00ed\u00adnodo Extraordinario de 1985 revaloriza ya el t\u00e9rmino en su Relaci\u00f3n final, cuando dice que: \u00abLa inculturaci\u00f3n es diversa de la mera adaptaci\u00f3n externa, porque significa una \u00ed\u00adntima transformaci\u00f3n de los aut\u00e9nticos valores culturales por su integraci\u00f3n en el cristianismo y la radicaci\u00f3n del cristianismo en todas las culturas\u00bb.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed\u00ad, en las relaciones entre fe y cultura se pueden deducir con claridad varios aspectos que son rechazados, es decir lo que realmente no es. Cuando decimos \u00abinculturacion\u00bb estamos rechazando ideas bien concretas que conviene manifestar:<\/p>\n<p>* que no se trata de una mera adaptaci\u00f3n externa, puesto que no tiene nada que ver con una acomodaci\u00f3n puramente formal;<br \/>\n* que la fe antes de encarnarse no es cultura. Por lo tanto la inculturaci\u00f3n no es el contacto de una cultura cristiana, con otra que a\u00fan no lo es;<br \/>\n* no es tampoco una artima\u00f1a de mero revestimiento del mensaje cristiano con apariencias aut\u00f3ctonas para hacerlo menos chocante;<br \/>\n* se est\u00e1 afirmando, tambi\u00e9n, que no debe de haber un transplante total de una religi\u00f3n que previamente ha sido cultivada en distinto ambiente cultural;<br \/>\n* ni mucho menos, estamos hablando de un sincretismo, la inculturaci\u00f3n no es, no debe ser, una metodologia oportunista.<\/p>\n<p>Una vez aclarado todo esto, viene bien irnos ya a la definici\u00f3n de Santo Domingo (Documento de Consulta). Consideramos que es puntual, sint\u00e9tica y comprensiva:<\/p>\n<p>\u00abEl encuentro del Evangelio con la cultura y, mediante \u00e9sta, con el hombre, exige la asimilaci\u00f3n por el cristianismo del lenguaje y de las categor\u00ed\u00adas mentales de la cultura a la cual se anuncia la Buena Nueva, la \u00ed\u00adntima transformaci\u00f3n de los verdaderos valores culturales mediante su integraci\u00f3n con el cristianismo y, finalmente, la encarnaci\u00f3n del cristianismo, de forma radical, en esa misma cultura. En eso consiste propiamente la inculturaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Esta definici\u00f3n nos lleva a consecuencias importantes para la acci\u00f3n:<\/p>\n<p>* nos viene a decir que el evangelizador cristiano ha de partir de los presupuestos fundamentales de la nueva cultura, para injertar, progresiva y eficazmente en ella, la fe cristiana;<br \/>\n* supone, asimismo, un proceso de asimilaci\u00f3n de los valores religiosos y humanos, bien sea por una plena aceptaci\u00f3n como \u00absemillas del Verbo\u00bb, bien que deba existir antes un proceso de purificaci\u00f3n para hacerlos compatibles con el mensaje cristiano;<br \/>\n* conlleva una aut\u00e9ntica novedad: la vivencia del acontecimiento salv\u00ed\u00adfico de Jes\u00fas seg\u00fan el estilo de vida de cada pueblo evangelizado.<\/p>\n<p>2. No siempre fue f\u00e1cil de entender<br \/>\nEl proceso de inculturaci\u00f3n de la fe a lo largo de la historia de la Iglesia no ha sido un camino recto, o por lo menos sin fisuras o matices; al rev\u00e9s, ha sido un camino dif\u00ed\u00adcil y, muchas veces, con posturas contrapuestas. Acercamos una muy breve s\u00ed\u00adntesis hist\u00f3rica enmarcada en cuatro puntos:<\/p>\n<p>a) En los primeros a\u00f1os hubo una identificaci\u00f3n r\u00ed\u00adgida del cristianismo con la cultura jud\u00ed\u00ada. En esta primera etapa el cristianismo se define como una modalidad del juda\u00ed\u00adsmo. Para hacerse cristiano hay que hacerse jud\u00ed\u00ado y observar toda una seria de preceptos de la ley mosaica. Los cristianos procedentes de la gentilidad tuvieron que someterse en un primer momento a estas normas, aunque en ocasiones, no sin dificultades.<\/p>\n<p>b) En el Concilio de Jerusal\u00e9n se abre ya un nuevo camino, no sin resistencias, luchas y dolorosas tensiones. Pero en la fuerte pol\u00e9mica sobre las exigencias necesarias para los nuevos cristianos, queda abierto el camino del respeto de la identidad cultural de cada pueblo y queda suprimida la obligatoriedad de asumir algunas normas jud\u00ed\u00adas (la circuncisi\u00f3n, las carnes, etc.). De esta forma se comienza a vivir un clima de apertura a la pluralidad de las culturas.<\/p>\n<p>Este talante viene a durar hasta el fin del primer milenio, si bien es cierto que siempre hay matices; ser\u00e1 menos abierto cuando el poder pol\u00ed\u00adtico influya y ser\u00e1 m\u00e1s libre cuando la Iglesia act\u00fae con mayor independencia (en el caso de los ritos, la liturgia, etc.).<\/p>\n<p>c) Es en los comienzos del segundo milenio donde hay un profundo cambio y se comienza a gestar la llamada \u00abcivilizaci\u00f3n occidental cristiana\u00bb. Se identifica en la pr\u00e1ctica la fe con la forma de vida de Europa (el occidente).<\/p>\n<p>Esto va a conllevar consecuencias graves, puesto que, al comenzar a mediados del milenio el periodo de las conquistas, se intenta europeizar a los nuevos pueblos, se les intenta introducir una nueva cultura (la mayor\u00ed\u00ada de las veces crey\u00e9ndola superior a la ind\u00ed\u00adgena) y, dentro de este proceso cultural, va inclu\u00ed\u00adda la fe. Es la forma de \u00abevangelizar a los pueblos\u00bb, introduci\u00e9ndolos dentro de todo un bagaje cultural. De ah\u00ed\u00ad que las personas o gentes que se adhieren a la fe cristiana, como una consecuencia l\u00f3gica, se ven empujados a convertirse casi en extranjeros en su propia cultura.<\/p>\n<p>d) Hacia la segunda mitad del siglo actual, seg\u00fan hemos dicho anteriormente, en la preparaci\u00f3n del Vaticano II, comienzan a fraguarse ya nuevos conceptos y aparece con claridad la relaci\u00f3n fe y cultura, el respeto a los valores culturales, las \u00absemillas del Verbo\u00bb depositadas en todas las culturas. No se acu\u00f1a todav\u00ed\u00ada un t\u00e9rmino, pero se va avanzado en lo que teol\u00f3gicamente debe representar la relaci\u00f3n fe y cultura.<\/p>\n<p>Actualmente, en el fin del milenio, ya se tiene claridad en lo que es y c\u00f3mo debe ser la relaci\u00f3n fe-cultura, y se ha acu\u00f1ado la palabra: \u00abinculturaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>3. El proceso de inculturaci\u00f3n en A.L.<\/p>\n<p>Am\u00e9rica Latina tiene una primera etapa, la de la llamada Primera Evangelizaci\u00f3n, que toma todas las caracter\u00ed\u00adsticas, -salvo honrosas excepciones-, de lo que sucede en lo dicho anteriormente; los diversos pueblos, a veces masivamente, son a veces presionados u obligados a adherirse a la fe, e incluso, cuando lo hacen m\u00e1s o menos libremente, se ven \u00abempujados a convertirse en extranjeros en su propia cultura\u00bb.<\/p>\n<p>La conquista lleva toda su carga de occidentalizaci\u00f3n y de opresi\u00f3n para las culturas aut\u00f3ctonas. La fe acompa\u00f1a a este proceso y pr\u00e1cticamente se traslada con todo su bagaje cultural. De una u otra forma se impone sin el respeto debido a las culturas ind\u00ed\u00adgenas. Cierto que en todo esto hay matices y contadas aunque muy dignas (y ojal\u00e1 nunca olvidadas) posturas distintas, pero, sin duda, es la l\u00ed\u00adnea general.<\/p>\n<p>El tema que ahora tratamos: del respeto a la identidad cultural de los pueblos, a sus tradiciones, a su cultura, a sus formas religiosas, aparece tambi\u00e9n en A.L. alrededor de la segunda mitad del presente siglo.<\/p>\n<p>Es al principio un aporte de la antropolog\u00ed\u00ada cultural, generado desde afuera y apoyado tambi\u00e9n por las primeras Universidades Latinoamericanas que comienzan a tener esa Facultad de Antropolog\u00ed\u00ada; pero tambi\u00e9n es el aporte de muchos misioneros y de obispos, sacerdotes y religiosos naturales de los pa\u00ed\u00adses de Am\u00e9rica Latina, que, no solo asumen la misma tarea, sino que ser\u00e1 pioneros en la esfuerzo por hacer respetar y ayudar a promover las culturas aut\u00f3ctonas.<\/p>\n<p>En este sentido destaca por su trascendencia, la proyecci\u00f3n pastoral y prof\u00e9tica de Obispos que asumen como suya la causa de los ind\u00ed\u00adgenas y el respeto de sus culturas y de sus tradiciones y formas religiosas. Incluida la no imposici\u00f3n de la fe y la b\u00fasqueda sincera de una nueva relaci\u00f3n con los pueblos y sus culturas. En esta din\u00e1mica es central para toda la pastoral diocesana.<\/p>\n<p>La trascendencia de la labor de estos Obispos todav\u00ed\u00ada permanece, no solo en la memoria, sino en la perspectiva actual del trabajo de muchos otros. Por ella, adem\u00e1s, algunos entregaron sus vidas, otros, la vieron surcada de injustas denuncias. Hablamos de: Pedro Casald\u00e1liga, de Samuel Ruiz, de Oscar Arnulfo Romero, de Gerardo Valencia Cano, de Leonidas Proa\u00f1o, de Jos\u00e9 Dammer, y de conjuntos de Obispos de una misma zona pastoral como por ejemplo los Obispos y Prelados del Sur Andino peruano.<\/p>\n<p>Estos ejemplos y muchos otros marcan sin duda un resurgir en la noble y justa causa de la defensa del indigena, de sus derechos c\u00ed\u00advicos y culturales. Los pueblos indios de la amazon\u00ed\u00ada, los ind\u00ed\u00adgenas del altiplano y de las sierras andinas, los pueblos afros del Norte del Brasil y de la costa del Pac\u00ed\u00adfico saben mucho de esta entrega y de estas conquistas.<\/p>\n<p>Sin embargo el sentir m\u00e1s general de la Iglesia Latinoamericana en esta segunda parte del siglo actual, est\u00e1 marcado por una situaci\u00f3n que abarca no solo a estos pueblos sino tambi\u00e9n a los mismos pueblos latinoamericanos en su conjunto: la situaci\u00f3n social de opresi\u00f3n y de pobreza masiva que sufren las grandes mayor\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>Son los tiempos del auge de los cient\u00ed\u00adficos sociales, de la generaci\u00f3n de la teor\u00ed\u00ada de la dependencia, de la lucha contra el subdesarrollo, de la vivencia profunda de la injusta situaci\u00f3n de los millones de empobrecidos; las preocupaciones centrales son en torno a esta dif\u00ed\u00adcil situaci\u00f3n socio-econ\u00f3mica, a la pobreza y a la \u00abno-vida\u00bb que conlleva y a las posibles formas de solucionarla. Esto en general es m\u00e1s vivencial que la preocupaci\u00f3n del los respetos culturales.<\/p>\n<p>No obstante hay que decir que no son actitudes que se contraponen, ni tendencias que se excluyen, sino todo lo contrario. Es un hecho cierto, una gran verdad, que los defensores de tan nobles causas en Al.: la de la defensa de los pueblos auct\u00f3ctonos a su cultura y a sus derechos inalienables, y los defensores, o m\u00e1s dedicados a la grav\u00ed\u00adsima situaci\u00f3n de pobreza de las grandes mayor\u00ed\u00adas del pueblo L.A., es decir a la proyecci\u00f3n socio-econ\u00f3mica, caminan unidos e identificados en una misma causa de defensa del oprimido y a\u00fan m\u00e1s, con una misma perspectiva estructural liberadora.<\/p>\n<p>Refiri\u00e9ndonos al CELAM, destacar que comienza a trabajar m\u00e1s en conjunto y con mayor firmeza el problema de la diversidad cultural y la defensa de las etnias, sobretodo a trav\u00e9s de su Departamento de Misiones. Se unen tambi\u00e9n en esta tarea destacados antrop\u00f3logos cat\u00f3licos y protestantes, que denuncian situaciones injustas, promueven hacia fuera un mejor conocimiento de las culturas ind\u00ed\u00adgenas y reclaman los derechos culturales para los pueblos auct\u00f3ctonos.<\/p>\n<p>Si nos referimos ya a los Documentos de sus Asambleas Generales, notamos que se mantiene la misma perspectiva en el tema de la relaci\u00f3n fe y cultura que nos ocupa. No aparece en sus primeros documentos (R\u00ed\u00ado o Medell\u00ed\u00adn) los contenidos dados que expresa la palabra \u00abinculturaci\u00f3n\u00bb. Ser\u00e1 m\u00e1s tardem y fruto ya de varios a\u00f1os de pr\u00e1ctica de la misma Igleisia, cuando estos contenidos y preocupaci\u00f3n se reflejan ya m\u00e1s claramente. Esto sucede en los documentos de Puebla y es uno de los temas centrales de Santo Domingo.<\/p>\n<p>En la Primera Reuni\u00f3n General del CELAM, (R\u00ed\u00ado de Janeiro 1955), no aparecen, como hemos dicho, los nuevos contenidos. Todav\u00ed\u00ada su Titulo IX completo que dedican a \u00abMisiones, indios y gentes de color\u00bb est\u00e1 redactado en la profundizaci\u00f3n de las obras misioneras en estos territorios y la promoci\u00f3n educativa y sanitaria. Sin embargo es ya un avance la constataci\u00f3n de que existen otros \u00abpueblos\u00bb, otras culturas, que merecen un trato respetuoso y especial, y que son pueblos que, adem\u00e1s, necesitan promocionarse.<\/p>\n<p>Tampoco el tema estrictamente \u00abde la relaci\u00f3n fe-cultura\u00bb aparece con fuerza en los Documentos de Medell\u00ed\u00adn (1968) m\u00e1s preocupado por la situaci\u00f3n de pobreza e injusticia dominante en las grandes mayor\u00ed\u00adas. Es cierto que se menciona de pasada tanto la dependencia cultural existente y la necesidad de una autonom\u00ed\u00ada cultural, como tambi\u00e9n habla de la variedad de culturas y de situaciones. Pero no incide en el aspecto de relaci\u00f3n fe-cultura.<\/p>\n<p>Puebla (1989) ya toma en serio el problema de la cultura primero, y posteriormente su relaci\u00f3n con la evangelizaci\u00f3n. Lo hace, fundamentalmente en dos apartados: el primero de ellos dentro de la visi\u00f3n pastoral de la realidad L.A. (51-62) y el segundo, de forma m\u00e1s extensa, en su apartado sobre \u00abEvangelizaci\u00f3n de la cultura\u00bb (n\u00fams. 385-443).<\/p>\n<p>En el primer apartado destaca sobre todo las presiones negativas que se ejercen sobre las culturas manifestando que: algunas son marginadas, otras deformadas, o, incluso, son invertidos sus valores.<\/p>\n<p>Posteriormente tiene una referencia muy orientadora (307) que se refiere a los tres universos culturales reconocidos: el ind\u00ed\u00adgena, el blanco y el africano. Alrededor de estos ejes reconoce convergencias, mestizajes, pero tambi\u00e9n distintas cosmovisiones, diversas manifestaciones religiosas y la entrada de nuevas ideolog\u00ed\u00adas que deforman aspectos culturales.<\/p>\n<p>Esto sirve de base para que en el segundo apartado mencionado se haga un breve recorrido hist\u00f3rico, centrado en las diversas culturas que se dan en A.L. con un peque\u00f1o recuento de los tipos de cultura y las etapas del proceso que las ha generado (409-419).<\/p>\n<p>Se reconoce que la cultura es consecuencia de la actividad creadora del hombre y que abarca la totalidad de la vida del pueblo, y, por ser una realidad hist\u00f3rica y social, pasa por periodos en los cuales se ve desafiada por valores y por contravalores (387-393).<\/p>\n<p>Asimismo se defiende el valor de las culturas y la presencia de las semillas de Dios en ellas. As\u00ed\u00ad, tomando las palabras del Vaticano II, dice que en las culturas \u00abest\u00e1n depositados los g\u00e9rmenes de Cristo\u00bb, y que, asimismo, en las \u00abculturas precolombinas estaba presente el Esp\u00ed\u00adritu Santo. (388-389-395).<\/p>\n<p>En la relaci\u00f3n de la cultura con la fe, manifiesta ya expresamente tanto que el evangelio tiene algo que decir a las culturas, como que las culturas deben ser tratadas con el m\u00e1ximo respeto y valoraci\u00f3n: \u00abLa evangelizaci\u00f3n busca alcanzar las zonas de los valores fundamentales de la cultura\u00bb, pero para ello hay que procurar que la cultura sea \u00abrenovada y transformada por el Evangelio en un ambiente de amoroso respeto\u00bb. Y vuelve a reafirmar, que las culturas, si que \u00abpueden ser renovadas, elevadas y perfeccionadas por Cristo\u00bb. (400-403).<\/p>\n<p>4. Inculturaci\u00f3n y nueva evangelizaci\u00f3n en Santo Domingo<br \/>\nSabemos que La Asamblea General de Santo Domingo (1992), estaba destinada a plantearse con fuerza los t\u00e9rminos de una nueva evangelizaci\u00f3n; precisamente se retras\u00f3 unos a\u00f1os (debiera hacer sido en el 1989, 10 a\u00f1os despu\u00e9s de Puebla) para hacerla coincidir con los 500 a\u00f1os de la Primera Evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Fue preparada con mucho detenimiento e inter\u00e9s, abundaron las aportaciones de todos los Episcopados y se redactaron diversos documentos antes del definitivo documento preparatorio.<\/p>\n<p>Merece especial atenci\u00f3n para el tema de la \u00abinculturaci\u00f3n\u00bb los aportes presentados por el Episcopado de Bolivia (no olvidemos que Bolivia tiene un porcentaje por encima de 55% de poblaci\u00f3n ind\u00ed\u00adgena). Es un aporte muy rico y extenso del que recogemos solamente algunos aspectos en relaci\u00f3n a su apartado sobre la cultura:<\/p>\n<p>Reconocen los Obispos bolivianos que en A.L. se vive una pluralidad cultural como realidad, pero tambi\u00e9n como utop\u00ed\u00ada. Y despu\u00e9s de hacer una breve s\u00ed\u00adntesis sobre las culturas: de los grupos originarios, de la cultura afro-americana, y de la cultura europea; da una especial importancia a la que denominan \u00abcultura de los pobres\u00bb, o \u00abculturas oprimidas\u00bb que son las de aquellas formas culturales de sobrevivencia que se desarrollan en una situaci\u00f3n de opresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Una cultura oprimida tiende a cerrarse para resistir, por eso la actitud de la Iglesia debe apoyar decididamente este proceso desde adentro. Ella misma, anteriormente, no tom\u00f3 las culturas como sujeto sino como objeto de la evangelizaci\u00f3n. Por eso, afirman que, ahora, considerando que la inculturaci\u00f3n debe ser la inquietud central de la evangelizaci\u00f3n, se impone la necesidad de invertir la perspectiva; no debe ser un estilo de evangelizaci\u00f3n de las culturas, sino la evangelizaci\u00f3n en y desde las culturas. (important\u00ed\u00adsimo aporte que cambia la perspectiva y ser\u00e1 recogido posteriormente sobre todo en los documentos de los dos \u00faltimos Congresos Misioneros L.A. (COMLA).<\/p>\n<p>Ci\u00f1\u00e9ndonos ya a los documentos de Santo Domingo, recordar que los temas centrales fueron: la Nueva Evangelizaci\u00f3n, la Promoci\u00f3n Humana y la Cultura Cristiana. Por lo tanto el tema de la cultura (y su relaci\u00f3n con la evangelizaci\u00f3n), ocupa un lugar central privilegiado (todo el Cap\u00ed\u00adtulo III: La cultura cristiana, n\u00fams. 238-286).<\/p>\n<p>En primer lugar se muestra la preocupaci\u00f3n por una \u00abcrisis cultural de proporciones insospechadas en la cual van desapareciendo valores evang\u00e9licos y a\u00fan humanos fundamentales, se presenta a la Iglesia un desaf\u00ed\u00ado gigantesco para una nueva Evangelizaci\u00f3n, al cual se propone responder con el esfuerzo de la inculturaci\u00f3n del Evangelio\u00bb (230).<\/p>\n<p>Al discernir m\u00e1s ampliamente los alcances de la inculturaci\u00f3n afirma que es un proceso que:<\/p>\n<p>* reconoce los valores evang\u00e9licos que se han mantenido en la cultura actual;<br \/>\n* reconoce, asimismo, los nuevos valores que coinciden con el mensaje de Cristo;<br \/>\n* busca que la cultura descubra el car\u00e1cter cristiano de estos valores;<br \/>\n* intenta que la cultura asuma valores evang\u00e9licos que est\u00e9n ausentes en la cultura;<br \/>\n* busca que la fe, al encarnarse en la cultura, corrija sus errores y evite sincretismos;<br \/>\n* todo este proceso pertenece a las Iglesias particulares (pastores y pueblo) (230).<\/p>\n<p>Y despu\u00e9s de resaltar con fuerza los valores de la cultura cristiana y proponer una l\u00ed\u00adneas pastorales de actuaci\u00f3n (231-242), pasa a desarrollar otros temas, en la l\u00ed\u00adnea de cada tipo de cultura, proponiendo siempre algunas l\u00ed\u00adneas pastorales.<\/p>\n<p>-la diversidad de culturas ind\u00ed\u00adgenas, afroamericanas y mestizas, para las que establece como l\u00ed\u00adnea central pastoral, una evangelizaci\u00f3n inculturizada: recorre los aspecto teol\u00f3gicos, de cosmovisi\u00f3n, de ritos y liturgia, de marginaci\u00f3n y a\u00fan racismo y de promoci\u00f3n de las diversas etnias. (243-251);-<br \/>\n-la nueva cultura, ya que al estar A.L. profundamente marcada por la cultura occidental, ha producido tambi\u00e9n fuertes impactos: positivos, como el valor central de la persona o las conquistas cient\u00ed\u00adficas, tecnol\u00f3gicas e inform\u00e1ticas; pero tambi\u00e9n negativos como su actitud ante los recursos naturales, ante la historia, y aun frente a Dios, al que relega a la conciencia personal. Como l\u00ed\u00adneas pastorales destaca: la presentaci\u00f3n de Jesucristo como paradigma de toda actitud personal, el di\u00e1logo entre fe y ciencia, y la promoci\u00f3n y formaci\u00f3n del laicado (252254).<\/p>\n<p>-la ciudad, que transforma las formas de vida radicalmente, las relaciones entre los habitantes y las relaciones con Dios. Se transforman tambi\u00e9n las relaciones de espacio, de tiempo. Se est\u00e1 en medio de los mayores centros de tecnolog\u00ed\u00ada y de ciencia y a la vez, las grandes mayor\u00ed\u00adas viven en las grandes periferias de pobreza y miseria fruto de modelos econ\u00f3micos explotadores y excluyentes. El hombre urbano se transforma en din\u00e1mico y proyectado hacia lo nuevo: consumista, audiovisual, an\u00f3nimo en la masa y desarraigado.<\/p>\n<p>Debemos destacar que, refiri\u00e9ndose ya a lo pastoral, destaca la gran importancia de la ciudad en la pastoral de A.L. ya que las ciudades son \u00ablugares privilegiados para la misi\u00f3n\u00bb. Y se\u00f1ala las l\u00ed\u00adneas pastorales en las que se debe incidir: inculturar el Evangelio en la ciudad; discernir sus valores y contravalores; captar su lenguaje y sus s\u00ed\u00admbolos; reprogramar la parroquia urbana: abierta, flexible, misionera; promover una nueva manera de formaci\u00f3n de laicos; crear nuevos ministerios; multiplicar las peque\u00f1as comunidades; incentivar la evangelizaci\u00f3n de los grupos de influencia (255-262).<\/p>\n<p>Cierra, Santo Domingo, este interesante cap\u00ed\u00adtulo dedicado a la cultura y a la evangelizaci\u00f3n, con ricos aportes acerca de la importancia de la acci\u00f3n educativa (263-278) y a la comunicaci\u00f3n (279-285).<\/p>\n<p>5. Los retos y las proyecciones actuales<br \/>\nLos Congresos Misioneros Latinoamericanos (COMLAS) que se celebran cada cuatro a\u00f1os en A.L., especialmente los dos \u00faltimos (Belo Horizonte -Brasil- 1995; y Paran\u00e1 -Argentina- 1999); as\u00ed\u00ad como las reuniones peri\u00f3dicas del Departamento de Misiones del CELAM (DEMIS) (la \u00faltima en Quito -Ecuador- en septiembre de 1998 \u00absobre pastoral con las comunidades negras) hacen vivas las recomendaciones de Santo Domingo y aportan tambi\u00e9n nuevas sugerencias en la perspectiva de una evangelizaci\u00f3n inculturizada.<\/p>\n<p>Podemos decir que, aunque la inculturaci\u00f3n es un proceso siempre abierto, y por lo tanto siempre con novedades y, por lo tanto necesitado de creatividad. En un di\u00e1logo entre fe y cultura existe un primer peligro natural en muchos procesos din\u00e1micos-, el de pasar de una infravaloraci\u00f3n de la cultura y por lo tanto una imposici\u00f3n de la fe, a una supervaloraci\u00f3n de la cultura y como consecuencia a un desvanecimiento de la fe.<\/p>\n<p>Este peligro es real y, si no estamos atentos, puede hacer que caigamos en la tentaci\u00f3n del inmovilismo, es decir que dejemos pasar el tiempo, que vayamos con cautela, que, a veces, es lo mismo que decir: que no hagamos nada. El peligro del inmovilismo existe y es real en esta y en otras tantas cosas. Y ciertamente no es la mejor opci\u00f3n, ni siquiera una buena opci\u00f3n.<\/p>\n<p>En las l\u00ed\u00adneas pastorales de la Iglesia Latinoamericana se han advertido ya estos peligros y por eso se busca avanzar no solo en el terreno de la teor\u00ed\u00ada, sino tambi\u00e9n en el de la pr\u00e1ctica. En realidad si miramos a los pioneros en el trabajo de \u00abinculturaci\u00f3n de la fe\u00bb, ellos plasmaron en la pr\u00e1ctica y con muchos a\u00f1os de antelaci\u00f3n, las orientaciones que ahora se hacen generales y que tienen el peso del Episcopado Latinoamericano en su conjunto.<\/p>\n<p>Vamos a se\u00f1alar las principales deficiencias y los retos y propuestas actuales en el proceso de inculturaci\u00f3n de fe, tomando para ello varios aportes de los an\u00e1lisis de los documentos mencionados y tambi\u00e9n otros de pastoralistas latinoamericanos<br \/>\na) Deficiencias en la pr\u00e1ctica de la inculturaci\u00f3n<br \/>\nLa pr\u00e1ctica de la inculturaci\u00f3n todav\u00ed\u00ada es en la Iglesia L.A. algo que tiene deficiencias que hay que reconocerlas abiertamente para corregirlas:<\/p>\n<p>* Actualmente, los procesos de evangelizaci\u00f3n no siempre tienen en cuenta los nuevos conceptos de la inculturaci\u00f3n. La rutina puede a veces a la apertura al Espiritu. La asimilaci\u00f3n de la nuevos conceptos es demasiado lenta y, en muchos casos, no se da.<\/p>\n<p>* Existen dificultades a nivel personal y a\u00fan m\u00e1s a nivel estructural porque no se conocen a fondo los valores evang\u00e9licos presentes en las cosmovisiones y en la religiosidad de las culturas ind\u00ed\u00adgenas y afroamericanas. En ellas merecen especial atenci\u00f3n los valores tales como: el amor a la tierra, el respeto a la creaci\u00f3n, la consideraci\u00f3n de la mujer como portadora de vida, la dimensi\u00f3n celebrativa de la muerte, la acogida, la solidaridad, la cercan\u00ed\u00ada de Dios en la vida diaria.<\/p>\n<p>* Falta as\u00ed\u00admismo, esp\u00ed\u00adritu de conversi\u00f3n para realizar cambios pastorales que lleven a la Iglesia a evangelizar con estos nuevos criterios. La inculturaci\u00f3n se ha convertido en tema para especialistas, casi de gabinete; se lleva poco a la pr\u00e1ctica y no es seguido por la mayor\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>* Existe poca participaci\u00f3n del laicado en la misi\u00f3n inculturizada, y es un hecho grave las dificultades y a\u00fan reservas que suscita el querer hacer sujetos de su propia inculturaci\u00f3n a los representantes de las culturas.<\/p>\n<p>* No somos fieles, con esp\u00ed\u00adritu de agradecimiento y a\u00fan veneraci\u00f3n, a la memoria de los grandes evangelizadores antiguos, ni se hace un estudio profundo y motivador de los actuales pioneros en nuestro continente: sus motivaciones, sus m\u00e9todos, y aun sus pr\u00e1cticas que podemos y debemos, sin duda, tenerlas en el horizonte para adecuarlas.<\/p>\n<p>b) El reto y las propuestas acerca del neoliberalismo<br \/>\nEl neoliberalismo y la globalizaci\u00f3n est\u00e1 afectando tambi\u00e9n a la problem\u00e1tica de la inculturaci\u00f3n fundamentalmente por dos valores esenciales: la marginaci\u00f3n de la cultura y la manipulaci\u00f3n de la tierra. Esto es muy grave: tanto por escasa valoraci\u00f3n que se hace de la cultura (que a veces se pretende reducirla a folklore), como por las consecuencias de la explotaci\u00f3n indiscriminada de la tierra, del medio ambiente y de las grandes y constantes migraciones que provoca. Todo esto trastoca mucho valores ascentrales de las culturas y provoca cambios fundamentales en relaci\u00f3n a la tierra y a la ecolog\u00ed\u00ada, resaltamos algunos:<\/p>\n<p>* la expulsi\u00f3n de los ind\u00ed\u00adgenas y de los pobres de sus tierras, cuando se ejecutan. los grandes proyectos hidra\u00falicos, madereros o mineros;<br \/>\n* la extensi\u00f3n de los latifundios con su pr\u00e1ctica nefasta para la ecolog\u00ed\u00ada, el arrebato de las tierras a sus seculares poseedores y la negaci\u00f3n de cultivos, e incluso el permanente hostigamiento a los aparceros;<br \/>\n* la desertizaci\u00f3n de las tierras explotadas por el solo af\u00e1n de lucro, con el agravante de la p\u00e9rdida de ozono y la poluci\u00f3n industrial generada;<br \/>\n* la migraci\u00f3n de los pobres a los grandes centros urbanos donde conviven al margen de sus culturas en las peores condiciones de injusticia y pobreza;<br \/>\n* la extinci\u00f3n de miles de ind\u00ed\u00adgenas de las diversas etnias amaz\u00f3nicas, obligadas unas veces a adentrarse en terrenos m\u00e1s selv\u00e1ticos y otras v\u00ed\u00adctimas de enfermedades o epidemias causadas por virus que ellos no conoc\u00ed\u00adan;<br \/>\n* el tr\u00e1fico de drogas, un mal tan general que no solo despoja de las tierras, sino que contribuye a generar una cultura de la corrupci\u00f3n, del crimen, de la violencia, de la destrucci\u00f3n de la vida, de los vicios;<br \/>\n* los cambios en la natalidad inducidos por campa\u00f1as internacionales, y consecuencia tambi\u00e9n por los cambios de vida, las dificultades sociales y adem\u00e1s reforzadas con propuestas e incluso agresiones antinatalistas: caso de esterilizaciones muchas veces forzadas;<\/p>\n<p>* el trabajo infantil, lleno de explotaciones de todo tipo en condiciones de salubridad, dureza de trabajo, salarios \u00ed\u00adnfimos, enfermedades contra\u00ed\u00addas en trabajos peligrosos.<\/p>\n<p>Todos estos retos son motivados por aspectos de pol\u00ed\u00adtica econ\u00f3mica que inciden en el orden social y a\u00fan pol\u00ed\u00adtico, por lo tanto las respuestas se tienen que generar tambi\u00e9n y principalmente en el mismo sentido, desde la opci\u00f3n por los pobres y los despose\u00ed\u00addos que son los injustamente agredidos y matratados.<\/p>\n<p>Esta opci\u00f3n por los pobres en A.L. sigue siendo central en todo tipo de pastoral, mucho m\u00e1s dentro de la pastoral de los pueblos ind\u00ed\u00adgenas y afroamericanos, por eso y desconocerla ser\u00ed\u00ada no solo empobrecer el alcance de nuestra misi\u00f3n, sino tambi\u00e9n desviar el verdadero sentido de \u00abinculturaci\u00f3n de la fe\u00bb. Al defender a los pueblos y las culturas contra la agresi\u00f3n -que les puede llevar a veces hasta la extinci\u00f3n- estamos defendiendo la dignidad de la persona humana y el derecho a sus propias formas de expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>La defensa de los pobres, tiene que llevar una carga de fuerte denuncia en todos los estamentos sociales; denuncia y a la vez resistencia a aceptarlos sin m\u00e1s. Es preciso que tenga, incluso, la perspectiva clara no solo de la supervivencia, sino tambi\u00e9n del aprecio y del crecimiento de los pueblos y de las culturas.<\/p>\n<p>Asimismo tiene que incidir en el aspecto positivo de dar a conocer y revalorizar las culturas y sus valores ascentrales, y, asimismo, una clara apertura hacia cauces liberadores para que se posible el libre discernimiento y opci\u00f3n de las personas a asumir nuevas ideas, nuevos valores, nuevas perspectivas, no hay por qu\u00e9 rechazar sin m\u00e1s todo lo nuevo, hay que dejar en libertar a los pueblos para el proceso de discernimiento y valoraci\u00f3n, y solo despu\u00e9s, asumirlo o rechazarlo. Pero esto tiene un ritmo, unas formas, unas peculiaridades que son innatas a cada pueblo y a cada cultura, hay que respetarlo.<\/p>\n<p>c) El reto de las grandes ciudades<br \/>\nEs, sin duda, sin desmerecer a otros, hoy en d\u00ed\u00ada y en el futuro, el gran reto de la pastoral de Am\u00e9rica Latina: el reto de la gran ciudad.<\/p>\n<p>En muy pocos a\u00f1os A.L. ha visto como su poblaci\u00f3n pasaba de ser mayoritariamente rural a estar mayoritariamente en unas pocas grandes ciudades, teniendo en cuenta que, comparativamente las grandes ciudades del \u00abSur\u00bb (l\u00e9ase Asia, Am\u00e9rica Latina) son mucho mayores que las grandes ciudades del \u00abNorte\u00bb (l\u00e9ase Europa, Estados Unidos). Estas macro ciudades de A.L. desbordan toda posible planificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s, hablamos de macro o de mega ciudades o de metr\u00f3polis, no solo por su enorme poblaci\u00f3n, es decir por su demograf\u00ed\u00ada, sino, porque tambi\u00e9n, y en la mayor\u00ed\u00ada de los casos, se concentran en ellas todos los poderes: el poder pol\u00ed\u00adtico, el econ\u00f3mico, el social, los grandes centros industriales, los mejores y hasta a veces \u00fanicos servicios especializados de educaci\u00f3n, de salud, los m\u00e1s modernos lugares de ocio y diversi\u00f3n. Todo esto, unido a la llamada de los medios de comunicaci\u00f3n, y al abandono del campo por parte de los gobiernos, provoca la hu\u00ed\u00adda masiva del campo a la ciudad.<\/p>\n<p>Pero en la ciudad latinoamericana se percibe otro tipo de reto o de provocaci\u00f3n: las enormes diferencias sociales y econ\u00f3micas que se dan entre los sectores acomodados y los sectores marginales. En una sola ciudad aparece lo m\u00e1s lujoso que se pueda encontrar en otros lugares del mundo, junto a la pobreza m\u00e1s absoluta en su periferia. Son en realidad dos mundos diversos y que pr\u00e1cticamente no se conocen. El desconocimiento es tal que muchas veces ni siquiera se ha visto y por lo tanto, los poderosos, pretenden as\u00ed\u00ad ignorar, no cuestionarse, por la existencia de estos inmensos cinturones que rodean todas las ciudades y, en consecuencia, su propia ciudad.<\/p>\n<p>En estos cinturones de miseria se generan un tipo nuevo de persona, una nueva cultura, donde el desarraigo, el anonimato, el deseo de consumo, la no identificaci\u00f3n con su medio toman carta de ciudadan\u00ed\u00ada. Son lugares dormitorios donde muchos pasan inadvertidos, con el \u00fanico objetivo de salir hacia una situaci\u00f3n mejor. La gran mayor\u00ed\u00ada de las personas que llegan a la gran ciudad expulsados del campo o seducidos por la llamada de los \u00abmedios de comunicaci\u00f3n\u00bb, se sienten incapaces de echar ra\u00ed\u00adces en un medio tan inh\u00f3spito e insolidario.<\/p>\n<p>Por otra parte los medios de comunicaci\u00f3n les ponen en contacto con el mundo, que puede estar hasta cercano en distancia, pero \u00abexterior\u00bb y \u00ablejano\u00bb, un mundo que sin embargo, aparece como atrayente, sugestivo; un mundo que en realidad y a trav\u00e9s de la publicidad y de las \u00abtelenovelas\u00bb es de \u00abciencia ficci\u00f3n\u00bb, pero es el mundo que asumen como cierto y con el que sue\u00f1an como propio. Ese mundo quiz\u00e1 les sac\u00f3 del campo y les trajo a una realidad m\u00e1s cruel donde siguen so\u00f1ando. Todo reto por grande que sea tiene unas propuestas, unas alternativas, y el reto de las gran ciudad tambi\u00e9n las tiene. Son urgentes todo tipo de propuestas sociales, pol\u00ed\u00adticas, urbanas; pero este no es nuestro campo, nos ce\u00f1iremos, mas bien, a las propuestas de tipo pastoral.<\/p>\n<p>En primer lugar aparece firme la propuesta de reprogramar la parroquia urbano marginal. En unas periferias o asentamientos humanos de varias decenas de miles de personas, hay una sola Parroquia, con uno o dos centros de culto, y a veces un solo sacerdote o a lo m\u00e1s un peque\u00f1o equipo, quiz\u00e1 un par de comunidades de religiosos&#8230; y nada mas. La lejan\u00ed\u00ada aun de simple distancia es a veces inaccesible para muchos y tambi\u00e9n hace que la Parroquia aparezca \u00ablejos y a veces hasta al margen\u00bb de la vida de los feligreses.<\/p>\n<p>A esto se a\u00f1ade un grave problema en crecimiento: la \u00abinvasi\u00f3n\u00bb de distintas sectas protestantes y seudocristianas, que son muy agresivas, algunas fan\u00e1ticas, que, en general tienen menos estructura, pero ejercen una mayor presi\u00f3n y tienen una presencia m\u00e1s cercana.<\/p>\n<p>Es urgente primero sectorizar la parroquia, diseminar en su territorio lugares sencillos para la celebraci\u00f3n de la Misa o de la Palabra, o para centros de catequesis, etc., y esto en toda la Parroquia, coincidiendo con sectores naturales; es urgente el dinamizar el servicio de los laicos, es urgente la tarea de que se ejerzan los ministerios ya existentes y crear otros nuevos necesarios.<\/p>\n<p>Para ello la formaci\u00f3n de laicos competentes en Biblia, en Pastoral, en Liturgia, que dediquen con esfuerzo y motivaci\u00f3n cristiana parte de su tiempo, o el mayor posible, a esta tarea de \u00abacercar\u00bb vivencial y territorialmente a sus vecinos, la posibilidad de practicar una fe comprometida que les anime y les haga testigos en medio de los dem\u00e1s. Las reuniones de base y de catequesis o lectura de la Biblia en los propios domicilios.<\/p>\n<p>Aparece la propuesta de las peque\u00f1as comunidades eclesiales de base, esos peque\u00f1os grupos, donde adem\u00e1s de reflexionar sobre la fe, la asumen dentro su cultura popular, producen identidad, forman nuevos modos, promueven relaciones, rompen el individualismo, se comprometen con la realidad. Son grupos primarios de todo punto necesarios y la base de nuevos modos estructurales.<\/p>\n<p>Hay otro aspecto fundamental: la nueva forma de valoraci\u00f3n de la mujer. La mujer en el campo, en su cultura rural o ind\u00ed\u00adgena ten\u00ed\u00ada unas relaciones muy marcadas con la vida; en la ciudad, en ese maremagnun de las periferias donde vive, la mujer asume, mucho m\u00e1s que el hombre, nuevas tareas: los centros de madres, las reuniones en los centros educativos, las escuelas de formaci\u00f3n en labores o los peque\u00f1os proyectos productivos, as\u00ed\u00ad como las reuniones para las mejoras del barrio, son algunas de las varias actividades que la mujer desarrolla, vitales para la mejora de las condiciones de vida.<\/p>\n<p>La mujer es fundamental en el nuevo concepto de la cultura emergente de las clases populares, y, aunque, todav\u00ed\u00ada sufre el azote del machismo imperante, dista ya mucho de la situaci\u00f3n rural y ha comenzando un nuevo camino para superarlo gradualmente. Hoy en d\u00ed\u00ada la mujer es un soporte fundamental en la posibilidad de vida de las grandes mayor\u00ed\u00adas. Lo mismo hay que decir en torno a la fe, es fundamental en la pervivencia y transmisi\u00f3n de la fe en las grandes periferias de las ciudades latinoamericanas.<\/p>\n<p>Y, finalmente, una peque\u00f1o aporte sobre la vivencia de la fe. La fe debe estar comprometida con la injusta realidad que les toca vivir, por eso debe generar formas de compromiso o de denuncia, que sean transformadoras de la misma realidad-Una fe de acci\u00f3n clara alrededor de sus condiciones de vida y de las exigencias de un Dios liberador. Es la fe que nace y crece de forma gradual en el pueblo y que da sentido a su vida cristiana.<\/p>\n<p>d) El reto de los ind\u00ed\u00adgenas y afroamericanos<br \/>\nEl objetivo de la evangelizaci\u00f3n plena en el \u00e1mbito de A.L. debe ser el resurgimiento de una Iglesia ind\u00ed\u00adgena, lo que exige una nueva y cuidadosa lectura del Evangelio a partir de las culturas y realidades ind\u00ed\u00adgenas y la expresi\u00f3n de la fe: valores, lenguaje, ritos y s\u00ed\u00admbolos propios.<\/p>\n<p>Ya hemos dicho (y los hemos se\u00f1alado) que los pueblos ind\u00ed\u00adgenas en A.L. y el Caribe cultivaron valores humanos y culturales de gran significaci\u00f3n, y que con leg\u00ed\u00adtimo orgullo los siguen promoviendo y transmitiendo a sus nuevas generaciones. El reconocimiento y valoraci\u00f3n de todo esto es la primera premisa que se impone en el nuevo proceso de inculturaci\u00f3n de la fe, junto al reconocimiento de pecados anteriores.<\/p>\n<p>En la preparaci\u00f3n a Santo Domingo se hablaba con claridad sobre el pecado cometido durante tantos siglos contra los pueblos ind\u00ed\u00adgenas y afroamericanos, y se ped\u00ed\u00ada perd\u00f3n, como Pastores de la Iglesia Cat\u00f3lica, por las culturas, por las veces que confundimos el anuncio del Evangelio con la imposici\u00f3n de una cultura occidental, por las veces que nos les tratamos como hijos del mismo Padre Dios.<\/p>\n<p>Y en los documentos se pide perd\u00f3n expl\u00ed\u00adcitamente \u00aba todos nuestros hermanos ind\u00ed\u00adgenas y afroamericanos, ante la infinita santidad de Dios, por todo lo que ha estado marcado por el pecado, la injusticia y la violencia\u00bb. (248)<br \/>\nLa actitud de la Iglesia ha cambiado, pero sin embargo los pueblos ind\u00ed\u00adgenas y afroamericanos tienen hoy formas mucho m\u00e1s graves de agresiones. El despojo y la explotaci\u00f3n es la constante en nuestros tiempos. Constituyen hoy sin duda, ambas realidades en su conjunto, el sector de mayor marginaci\u00f3n y pobreza del Continente.<\/p>\n<p>Santo Domingo ya se\u00f1alaba unas l\u00ed\u00adneas de acci\u00f3n pastoral (248-251), hay que valorarlas, ponerlas en pr\u00e1ctica y a\u00fan enriquecerlas:<\/p>\n<p>En el aspecto de la \u00abinculturaci\u00f3n\u00bb: el conocimiento cr\u00ed\u00adtico y la valoraci\u00f3n de sus culturas toma hoy una mayor dimensi\u00f3n si cabe, por la amenaza siempre presente y aun creciente de la globalizaci\u00f3n; la acogida de sus s\u00ed\u00admbolos, de sus expresiones, y sobre todo el conocimiento, valoraci\u00f3n y la manifestaci\u00f3n hacia el exterior de sus valores y de su cosmovisi\u00f3n har\u00e1n sin duda que las culturas ind\u00ed\u00adgenas sean m\u00e1s respetadas por todos.<\/p>\n<p>Todo esto enmarcado en que es la propia cultura sujeto de su misma \u00abinculturaci\u00f3n\u00bb. Insistimos en manifestar que la cultura no es objeto, t\u00e9rmino del proceso, sino que debe ser tomada como un agente con el que hay que dialogar. Fe y cultura en di\u00e1logo producen la interacci\u00f3n y la mutua penetraci\u00f3n, de la fe en los valores y ra\u00ed\u00adces m\u00e1s profundas, y de la cultura en los signos, s\u00ed\u00admbolos y valores ancestrales.<\/p>\n<p>Pero hay otros aspectos m\u00e1s vitales, m\u00e1s urgentes, m\u00e1s de vida o muerte, es el promover con todas las leyes y formas posibles, la defensa de sus tierras, \u00absu habitat natural de vida\u00bb. El ayudar a que se preserven los pueblos y sus culturas no es solo colaborar con su derecho inalienable, y el reconocimiento de su dignidad humana y de hijos de Dios; sino tambi\u00e9n procurar la preservaci\u00f3n de algo que forma parte de la mayor riqueza del cosmos: la variedad de las culturas humanas.<\/p>\n<p>La ONU declar\u00f3 el a\u00f1o 1993 el \u00aba\u00f1o internacional de los pueblos ind\u00ed\u00adgenas\u00bb. Reconoce en todo el mundo cinco mil culturas diferentes; en A.L. hay varios cientos de ellas, la mayor\u00ed\u00ada en las selvas amaz\u00f3nica, algunas todav\u00ed\u00ada sin contacto con otras culturas. Pero todas son culturas que conservan costumbres, valores y comportamientos sociales de gran valor, muchos de los cuales ser\u00ed\u00adan, sin duda, garant\u00ed\u00ada de una vida m\u00e1s humana y fraterna.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<br \/>\nEn el problema de la relaci\u00f3n fe y cultura a\u00fan dentro del respeto que ambas partes merecen y de la consideraci\u00f3n de que ambos son sujetos dentro de un di\u00e1logo enriquecedor para las dos partes, hay sin embargo una verdad que nos viene dada de la acci\u00f3n de Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu de Dios es novedad y hace nuevas todas las cosas. Es decir el camino est\u00e1 trazado, la nueva concepci\u00f3n de la \u00abinculturaci\u00f3n\u00bb presenta ideas nuevas. Pero a\u00fan as\u00ed\u00ad hay otras novedades que en la vida nos encontramos. El Esp\u00ed\u00adritu sopla y, cuando encuentra en nosotros apertura, es m\u00e1s f\u00e1cil que logremos llevar la fe como llamada e invitaci\u00f3n, con nuestro testimonio vivencial que provoca reacciones positivas de acogida.<\/p>\n<p>Es innegable, por otro lado, la necesidad siempre creciente y din\u00e1mica, de que estemos abiertos a recibir los valores de las culturas, sobre todo aquellos en los que se ve con mayor claridad \u00ablas semillas del Verbo\u00bb diseminadas en todas ellas.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; \u00abCELAM\u00bb: \u00abDocumentos de las Asambleas Generales de R\u00ed\u00ado, Medell\u00ed\u00adn, Puebla y Santo Domingo\u00bb, Consejo Episcopal L.A. Bogot\u00e1 1994; \u00abCELAM.DEMIS\u00bb \u00abDocumentos varios del COMLA VI &#8211; Paran\u00e1 1999\u00bb. En \u00abMisiones Extranjeras\u00bb en n\u00fam. 169\/170 de Abril 1999, p\u00e1gs. 116-136 y en n\u00fam. 173, Octubre 1999, p\u00e1gs.498-525; IEME. Madrid. Cormenzana, F. JAVIER VITORIA, Diversidad cultural y evangelio de los pobres, en \u00abRevista Latinoamericana de Teolog\u00ed\u00ada\u00bb, n\u00fam. 42, Dicbre 1997. p\u00e1gs. 265-284. Centro de Reflexi\u00f3n Teol\u00f3gica. UCA. El Salvador; FRANCO, FAUSTO, Nuevos \u00e1mbitos de la misi\u00f3n, en \u00abA.L. y el Caribe\u00bb., en \u00abMisiones Extranjeras\u00bb, n\u00fam. 138, diciembre 1993, p\u00e1gs. 489-526. IEME. Madrid; PANAllOLO, JoAO, De Belo Horizonte a Paran\u00e1. El Camino de los COMLAs, en \u00abMisiones Extranjeras\u00bb, n\u00fam. 173, Octubre 1999, p\u00e1gs. 415-438. TEME. Madrid; ROMERO, CATALINA, Cambios en los valores religiosos en el Per\u00fa, en Revista \u00abP\u00e1ginas\u00bb, n\u00fam 161, Febrero 2000, p\u00e1gs. 26-34. Centro de Estudios y Publicaciones. Lima. Per\u00fa; ToRRES QUEIRUGA, ANDRES, Inculturaci\u00f3n de la fe, en \u00abConceptos fundamentales del cristianismo\u00bb, p\u00e1gs. 611-619. Editorial Trotta 1993. Madrid; SUES, PAULo, Inculturaci\u00f3n, en \u00abMysterium liberationis\u00bb, 2&#8242; Edic. Tomo II, p\u00e1gs. 377-422. Editorial Trotta. Madrid 1994; Su ES, PAULO, Cidadania do Reino: Missao inculturada na cidade, en Revista de Cultura, n\u00fam. 22. Marzo 1998, p\u00e1gs. 63-76, Facultade de Teologia Nossa Senhora de Assuncao. Sao Paulo. Brasil; VAQUERO Rojo, ANTONIO E., Planteamientos teol\u00f3gicos de la inculturaci\u00f3n, en \u00abLabor Teologicus\u00bb, n\u00fam. 25. Julio-Diciembre 2000, p\u00e1gs. 85-125. Universidad Santa Rosa y Centro de Reflexi\u00f3n Teol\u00f3gico Pastoral. Caracas. Venezuela.<\/p>\n<p>Daniel Camarero<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: Pre\u00e1mbulo. &#8211; 1. Qu\u00e9 entendemos por inculturaci\u00f3n. &#8211; 2. No siempre fue f\u00e1cil de entender. &#8211; 3. El proceso de inculturaci\u00f3n en A.L. &#8211; 4. Inculturaci\u00f3n y nueva evangelizaci\u00f3n en Santo Domingo. &#8211; 5. Los retos y las proyecciones actuales. &#8211; Conclusi\u00f3n. Pre\u00e1mbulo La problem\u00e1tica pastoral de la evangelizaci\u00f3n en A.L. esta siendo actualmente &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/inculturacion-de-la-fe\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abINCULTURACION DE LA FE\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15998","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15998","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15998"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15998\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15998"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15998"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15998"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}