{"id":16006,"date":"2016-02-05T10:22:53","date_gmt":"2016-02-05T15:22:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jovenes-1\/"},"modified":"2016-02-05T10:22:53","modified_gmt":"2016-02-05T15:22:53","slug":"jovenes-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jovenes-1\/","title":{"rendered":"JOVENES 1"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1. El contexto sociocultural y la fe. 1.1. Tipolog\u00ed\u00ada de j\u00f3venes. 1.2. Caracter\u00ed\u00adsticas de la religiosidad de los j\u00f3venes. 1.3. Principales problemas de los j\u00f3venes. 1.4. Propuestas educativas. &#8211; 2. Educarla actitud religiosa. 2.1. Los dos ejes simb\u00f3licos de la experiencia religiosa. 2.2. La experiencia religiosa como experiencia de sentido. 2.3. La actitud religiosa madura celebra la fe y se compromete con lo cotidiano. &#8211; 3. La importancia del proceso evangelizador en la pastoral de juventud. &#8211; 4. Metodolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n de la fe. 4.1. Relaci\u00f3n entre los dinamismos humanos y cristianos. 4.2. Pasos metodol\u00f3gicos en la educaci\u00f3n de la fe. 4.3. La s\u00ed\u00adntesis fe-vida requiere proceso y mediaciones. &#8211; 5. Una propuesta creyente al liderazgo juvenil. 5.1. Liderazgo en una sociedad en cambi\u00f3. 5.2. Liderazgo de los j\u00f3venes entre los j\u00f3venes. 5.3. Caracter\u00ed\u00adsticas del l\u00ed\u00adder creyente. 5.4, Liderar una nueva praxis de fe. &#8211; 6. Orientaciones pastorales.<\/p>\n<p>Estamos ante un tema de vital importancia porque afecta a lo nuclear del ser cristiano: la maduraci\u00f3n en la fe a trav\u00e9s de las cambiantes situaciones sociales y psicol\u00f3gicas por las que pasamos los creyentes. Adem\u00e1s, hace especial referencia al mundo que nos toca vivir, as\u00ed\u00ad como a la incidencia de \u00e9ste en las creencias, actitudes y comportamientos de los j\u00f3venes. Los educadores de la fe conscientes de nuestra misi\u00f3n nos preguntamos: c\u00f3mo hacer entre el Bautismo y la incorporaci\u00f3n a la comunidad cristiana adulta para que los ni\u00f1os, adolescentes y j\u00f3venes vayan progresivamente descubriendo y vincul\u00e1ndose efectivamente a Jesucristo y a todo lo que El significa. Esta pregunta es m\u00e1s acuciante si se trata de adolescentes y j\u00f3venes por la situaci\u00f3n familiar y socio-ambiental en que se encuentran. En consecuencia, tendremos que partir de una mirada critica al mundo en que nos encontramos, retomar los principios fundamentales de la pedagog\u00ed\u00ada religiosa y concluir con las exigencias que comporta la animaci\u00f3n de proyectos evangelizadores. La tarea que nos espera no es f\u00e1cil, pero s\u00ed\u00ad apasionante, a pesar de las muchas dificultades que encontramos en el camino.<\/p>\n<p>1. El contexto sociocultural y la fe<br \/>\nSon muchos los factores de todo tipo que apuntan a un cambio de \u00e9poca, a una nueva sociedad que todav\u00ed\u00ada no vislumbramos con claridad, pues el presente est\u00e1 dominado por luces y sombras que a veces nos impiden tener una mirada esperanzada. En este contexto est\u00e1n nuestros j\u00f3venes tratando de encontrar su identidad personal, as\u00ed\u00ad como un lugar adecuado en la vida laboral y social. Tienen y tenemos la impresi\u00f3n cierta de que no son sencillas ninguna de las dos cosas (cfr. J. SASTRE, C\u00f3mo educar en la fe a los j\u00f3venes de hoy, Surgam (1998) 7-19).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n sabemos que la realidad juvenil no es homog\u00e9nea y que m\u00e1s que hablar de juventud tendr\u00ed\u00adamos que hablar de j\u00f3venes muy distintos y variados; con todo, existen algunas caracter\u00ed\u00adsticas comunes, tal y como reflejan los estudios psicosociol\u00f3gicos. Lo que parece colorear el mundo de j\u00f3venes son las expectativas de una agradable convivencia familiar, la consecuci\u00f3n de un puesto de trabajo y el compartir el ocio con los amigos. Los valores dominantes est\u00e1n difundidos y alimentados por los medios de comunicaci\u00f3n. que nos hacen creer que lo que presentan es lo mejor, o al menos lo m s apetecible. Los soportes para sobrevivir dignamente est\u00e1n en lo afectivo primario (familia y amigos) y en la posibilidad de un trabajo que posibilite las relaciones y el consumo.<\/p>\n<p>1.1. Tipolog\u00ed\u00ada de los j\u00f3venes seg\u00fan las investigaciones sociol\u00f3gicas<br \/>\nSeg\u00fan los \u00faltimos estudios realizados, los j\u00f3venes espa\u00f1oles se pueden clasificar en cinco grupos distintos. Las variables utilizadas por el equipo investigador son de dos tipos: a) Religiosas: concepci\u00f3n de la divinidad y caracter\u00ed\u00adsticas para que una persona se considere religiosa; b) N\u00f3micas: justificaci\u00f3n de una serie de comportamientos. Dos hip\u00f3tesis han orientado el trabajo: la correlaci\u00f3n entre las variables religiosa y los valores, y la correspondencia entre las creencias y los valores y las actitudes y conductas que generan (J. Elzo, J\u00f3venes espa\u00f1oles 99, ISM, 1999).<\/p>\n<p>Tipo n\u00c2\u00b0 1: Irreligioso (5,94%). Justifican en gran medida el vandalismo y el terrorismo. Escasos valores socio religiosos: no saben si Dios existe o no, pero tienen motivos para no creer o pasar de El. Son irreligiosos. Hay correlaci\u00f3n entre la justificaci\u00f3n del terrorismo y la violencia, el rechazo de Dios y la permisividad moral en temas de bio\u00e9tica. Lo contrario no se puede afirmar.<\/p>\n<p>Tipo n\u00c2\u00b0 2: Nominalista, normativista (21 %). Piensan conceptualmente que para que una persona pueda ser considerada religiosa tiene que seguir las normas de la Iglesia y casarse por la Iglesia; esta postura la compatibilizan con el no cumplimiento de otras normas morales en relaci\u00f3n a la sexualidad, la droga, el aborto, la eutanasia, etc: Este grupo sociol\u00f3gicamente es eclesial y conceptualmente normativista; en la pr\u00e1ctica no sigue lo que dice la Iglesia. Este grupo acepta el Dios cristiano menos que la media, y ayudar al pr\u00f3jimo, ser honrado y buscar el sentido de la vida no lo ve como elementos constitutivos del ser religioso.<\/p>\n<p>Tipo n\u00c2\u00b0 3: No religioso, humanista (33,19%). Despu\u00e9s del grupo 1\u00c2\u00b0 es el grupo menos religioso de los cinco. La tercera parte de la juventud espa\u00f1ola claramente no es religiosa ni eclesial. Este grupo define la religiosidad en t\u00e9rminos humanistas: la ayuda al pr\u00f3jimo, la honradez personal y la b\u00fasqueda del sentido de la existencia; no necesita sentirse parte de la Iglesia ni cumplir sus normas, ni rezar o cumplir con la pr\u00e1ctica religiosa. Podemos hacer una constataci\u00f3n de los resultados de este grupo y de los otros; los j\u00f3venes que aceptan m\u00e1s la moral religiosa son m\u00e1s rigurosos en comportamientos sexuales, diversiones e interrupci\u00f3n de la vida. Los m\u00e1s alejados de la cosmovisi\u00f3n religiosa son m\u00e1s exigentes en el rechazo de la pena de muerte.<\/p>\n<p>Tipo n\u00c2\u00b0 4: Moralista religioso (6,96%). Es el grupo que m\u00e1s exigencias pone para que alguien sea considerado como religioso, de manera especial en cuestiones de \u00e9tica sexual y bio\u00e9tica. Tiene un sentido moral primario y la imagen de Dios es cosmopositiva (ser superior que pide determinados comportamientos). Un 40% de este grupo cree en la reencarnaci\u00f3n. En este grupo hay m\u00e1s adolescentes y m\u00e1s chicos de clase social baja, y menos estudiantes que en la media. El doble de estos j\u00f3venes en relaci\u00f3n a otros grupos, se autoposiciona en la extrema derecha; valoran la religi\u00f3n, la moral y el ganar m\u00e1s dinero; les preocupa la seguridad ciudadana y conf\u00ed\u00adan mucho en las FF.AA. y en la Polic\u00ed\u00ada, no en los Parlamentos y en los voluntariados. Tambi\u00e9n son los que menos participan en actividades culturales.<\/p>\n<p>Tipo n\u00c2\u00b0 5: Cat\u00f3lico aut\u00f3nomo (32,91 %). Es el grupo m\u00e1s religioso; son los que m\u00e1s aceptan la imagen del Dios cristiano (creador, Padre, revelado en Jes\u00fas de Nazaret, y juez), y los que dicen que creer, rezar y practicar son los elementos que hacen que una persona sea religiosa. Es el grupo que refleja m\u00e1s pr\u00e1ctica religiosa (26% cat\u00f3lico practicante y un 66% cat\u00f3lico no muy practicante o no practicante); es el que m s reza y el que m\u00e1s cree en el Dios revelado en Jesucristo (94%), y el que en mayor medida tiene conciencia de pertenencia eclesial (75%). El 75% de este grupo se considera cat\u00f3lico de forma clara y expl\u00ed\u00adcita, y un 90% de forma indirecta; adem\u00e1s, uno de cada dos dice confiar en la Iglesia. Con todo, estamos ante unos cat\u00f3licos aut\u00f3nomos, que no valoran la pertenencia, ni las normas de Iglesia, ni ven en la Iglesia el lugar donde se dicen cosas importantes para la vida. Con todo, son los que \u00abde hecho\u00bb se aproximan m\u00e1s a las normas \u00e9ticas de la Iglesia en cuestiones de sexualidad y de bio\u00e9tica. En el grupo hay m\u00e1s adolescentes y m\u00e1s chicas que chicos; tambi\u00e9n son los que tienen menos distancia respecto de sus padres en temas que suelen ser conflictivos. Est\u00e1n por debajo de la media en la importancia dada al ocio, el tiempo libre y a la sexualidad; y por encima de la media en la importancia dada a la moralidad. Es el grupo que m\u00e1s se posiciona en la derecha, votan bastantes al PP, menos al PSOE y con menos presencia en los tramos extremos del espectro pol\u00ed\u00adtico. Dan m\u00e1s importancia al problema de la droga y del sida, y menos a la corrupci\u00f3n en la vida socio-pol\u00ed\u00adtica; son los que valoran m\u00e1s las instituciones y han causado menos violencia que la media.<\/p>\n<p>A modo de conclusi\u00f3n, el factor Iglesia y su posicionamiento ante ella (aceptaci\u00f3n de normas, importancia de sus orientaciones, aceptaci\u00f3n de sus mediaciones, etc.) es importante en la configuraci\u00f3n de los grupos \u00abreligiosos\u00bb (2\u00c2\u00b0, 4\u00c2\u00b0 y 5\u00c2\u00b0). El joven con perfil m\u00e1s cercano a lo cat\u00f3lico estar\u00ed\u00ada en la convergencia de los grupos 4\u00c2\u00b0 y 5\u00c2\u00b0, y los del 5\u00c2\u00b0 son los m\u00e1s pr\u00f3ximos a pesar de sus contradicciones.<\/p>\n<p>1.2. Caracter\u00ed\u00adsticas de la religiosidad de los j\u00f3venes<br \/>\nEn la evoluci\u00f3n de la religiosidad en los pa\u00ed\u00adses occidentales aparecen unos fen\u00f3menos comunes. Afectan a toda la sociedad, pero tienen una incidencia mayor en los j\u00f3venes (cf. J. Eizo, o.c.; R. D\u00ed\u00adAZ SALAZAR, La religi\u00f3n vac\u00ed\u00ada. Un an\u00e1lisis de la transici\u00f3n religiosa en&#8217;occidente, en AAW (eds), Formas modernas de religi\u00f3n, Alianza Universal). Son los siguientes:<\/p>\n<p>&#8211; Mayoritariamente creyentes, pero poco practicantes. Las tres cuartas partes de los j\u00f3venes se confiesan cat\u00f3licos y 7 de cada 10 dicen creer en el Dios manifestado en Jesucristo. El 23% de las chicas y el 13% de los chicos tiene una pr\u00e1ctica religiosa regular. Unicamente la quinta parte cree en la resurrecci\u00f3n de Jesucristo y las consecuencias de la misma para las personas.<\/p>\n<p>&#8211; Experiencia religiosa subjetiva m\u00e1s que vinculada a las instituciones. La forma de creer, sentir y practicar de los j\u00f3venes, en muchos casos no tienen relaci\u00f3n con los credos, normas \u00e9ticas y pr\u00e1cticas reguladas por una confesi\u00f3n religiosa. Es importante que 8 de cada 10 j\u00f3venes digan que tienen momentos de interiorizaci\u00f3n y que el cincuenta por ciento de los j\u00f3venes sientan que Dios les acepta incondicionalmente; tambi\u00e9n admiran la grandeza y belleza de la naturaleza como signo de trascendencia. Hay un grupo significativo de j\u00f3venes participando en grupos eclesiales, con b\u00fasqueda personal, siguiendo itinerarios de maduraci\u00f3n de la fe, con experiencia afectiva de Dios y compromisos sociales asumidos desde la fe, as\u00ed\u00ad como con criterios \u00e9ticos iluminados por el Evangelio.<\/p>\n<p>&#8211; Los j\u00f3venes siguen haciendo preguntas por el sentido de la vida. \u00abEs preciso concluir que los j\u00f3venes no son mayoritariamente irreligiosos. Existe entre los j\u00f3venes como denominador com\u00fan una demanda de significado, de utilidad, de respuesta a requerimientos personales y sociales que se sit\u00faa en la esfera de lo espec\u00ed\u00adfico y primariamente religioso, en la esfera del sentido, m\u00e1s all\u00e1 y m\u00e1s ac\u00e1 de una normativa moral espec\u00ed\u00adfica cuyo contenido se les aparece caduco, irrelevante y poco plausible. La demanda a la Iglesia la sit\u00faan los j\u00f3venes claramente en el \u00e1mbito de lo religioso como eco y respuesta a las preguntas primeras Y \u00faltimas, tanto a nivel individual como colectivo. Y no como instancia normativa de c\u00f3digos de conducta\u00bb (CEAS. Subcomisi\u00f3n de juventud, Ideario para grupos parroquiales de j\u00f3venes, Edice 1996, 15).<\/p>\n<p>Esta es la situaci\u00f3n que nos toca vivir, y \u00e9ste es el panorama ante el que resuenan con fuerza esperanzada las palabras de Juan Pablo II: \u00abha llegado la hora de emprender una nueva evangelizaci\u00f3n\u00bb (ChL 24).<\/p>\n<p>1.3. Principales problemas de los j\u00f3venes<br \/>\nHay que partir siempre del joven en situaci\u00f3n y de su problem\u00e1tica; bastantes datos importantes en los aspectos religiosos y \u00e9ticos los podemos deducir de la tipolog\u00ed\u00ada de j\u00f3venes presentada. Sabemos que los problemas m\u00e1s importantes que siguen padeciendo los j\u00f3venes son (S. MONILLA, Juventud, Conceptos fundamentales de pastoral, Cristiandad, 1983, 528-533):<\/p>\n<p>&#8211; El paro. El crecimiento econ\u00f3mico no asegura el que haya trabajo para todos por la influencia de las nuevas tecnolog\u00ed\u00adas. El tener o no trabajo y la mayor o menor posibilidad real de conseguirlo van a configurar la vida de los diferentes grupos de j\u00f3venes (integrados y satisfechos, integrados cr\u00ed\u00adticos, integrados frustrados y marginados) en los aspectos importantes del cotidiano vivir.<\/p>\n<p>&#8211; La marginaci\u00f3n social. El tipo de sociedad, los barrios perif\u00e9ricos en d\u00e9cadas pasadas, la falta de futuro, el fracaso escolar, el pluralismo divergente, el predominio del deseo y la inmediatez, la falta de aut\u00e9ntica solidaridad, familias y escuelas que no educan a ni\u00f1os y preadolescentes, la poca ejemplaridad de la vida p\u00fablica, etc., condicionan las actitudes y valores morales de no pocos j\u00f3venes que terminan en la delincuencia, la droga o con sida. Las ayudas sociales y m\u00e9dicas no alcanzan a los tres problemas fundamentales que tienen: la desestructura de la personalidad, la falta de trabajo estable que les proporcione recursos y un ambiente familiar adecuado. Estos j\u00f3venes necesitan proyectos evangelizadores muy espec\u00ed\u00adficos y pensados para que en ellos se pueda dar una liberaci\u00f3n integral y se sientan los preferidos de Dios y de la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>&#8211; El pluralismo divergente y una informaci\u00f3n no manejable. Los j\u00f3venes se encuentran con propuestas, opciones y referencias variadas y contradictorias, apoyadas por una informaci\u00f3n muy superior a las posibilidades de uso. Sin modelos y referencias fijos y significativos, los j\u00f3venes terminan siendo n\u00f3madas, eligiendo o dej\u00e1ndose llevar, sin haber madurado la identificaci\u00f3n personal y la capacidad de elegir. Tenemos la juventud m\u00e1s nocturna del mundo; el tipo de diversiones consumistas y despersonalizadas fomentan la evasi\u00f3n de la realidad y la falta de motivaci\u00f3n. Al final \u00abtodo da igual\u00bb, depende del momento y triunfa lo m\u00e1s f\u00e1cil, con lo que tiene de fracaso vital a medio y largo plazo. La suma de estas situaciones produce un joven instalado en la adolescencia que se prolonga mucho m\u00e1s de lo normal.<\/p>\n<p>&#8211; Proyectos educativos bien formulados, pero escasamente eficaces. Es una manera de constatar c\u00f3mo las instituciones que tradicionalmente educaban y socializaban la fe han perdido peso espec\u00ed\u00adfico. La familia, la escuela y la parroquia son poco referenciales a partir de edades tempranas; el medio ambiente, el grupo de iguales y las nuevas tecnolog\u00ed\u00adas han tomado el relevo. Los mismos educadores se sienten inseguros y procuran evitar los conflictos; para ello obvian temas y orientaciones importantes en la formaci\u00f3n humana. Estamos en un momento hist\u00f3rico en el que se necesitan \u00abpropuestas fuertes\u00bb y certezas ofertadas desde la cercan\u00ed\u00ada y el testimonio de vida. Algo pasa en nuestras comunidades cristianas (parroquias, colegios, etc.) que vinculan a pocos ni\u00f1os, adolescentes y j\u00f3venes que con motivo de los sacramentos siguen pasando por ellas. Los itinerarios de iniciaci\u00f3n cristiana y de evangelizaci\u00f3n de j\u00f3venes necesitan mayor presencia, cuidado y preparaci\u00f3n por parte de los educadores de la fe.<\/p>\n<p>1.4. Propuestas educativas<br \/>\nEl contexto socio-cultural en que vivimos y que llamamos postmodernidad viene marcado por una forma de vivir caracterizada por la inmediatez, la fragmentaci\u00f3n y el emotivismo. La consecuencia m\u00e1s grave de lo anterior es la ruptura de la unidad personal que armoniza el pensar, el sentir y el actuar. Tambi\u00e9n hay una forma de vivir lo cristiano que podemos llamar postmoderna. Es \u00abuna mezcla de buena voluntad, de religiones orientales, de explicaciones supuestamente m\u00e1s cient\u00ed\u00adficas, con una mezcla de cristianismo-agnosticismo en la que no hay que creer nada fijo, dado que todas las verdades son oscilantes. El hombre no puede llegar a poseer ninguna. sino, cuando m\u00e1s, a girar lejanamente en torno a ellas\u00bb (J. L. Mart\u00ed\u00adn Descalzo). \u00bfQu\u00e9 hacer como educadores en esta situaci\u00f3n? Sintiendo que en el plan de Dios todo momento hist\u00f3rico est\u00e1 llamado a ser historia de salvaci\u00f3n, y con un talante esperanzado, nos atrevemos a hacer las siguientes propuestas educativas:<\/p>\n<p>&#8211; Educar es ayudar a caer en la cuenta: ver, juzgar y actuar. La falacia que a todos nos tienta consiste en confundir lo existente con lo bueno. Estamos inclinados a pensar que lo que nos rodea es normal y natural; y as\u00ed\u00ad se nos inculca una mentalidad hedonista, liberal e insolidaria que poco tiene que ver con lo profundo del ser humano ni con los valores del Evangelio. Una vez m\u00e1s nos vemos abocados a recuperar en la educaci\u00f3n el an\u00e1lisis cr\u00ed\u00adtico-creyente de la realidad, fundamental en el momento presente. Unicamente las personas con visi\u00f3n y postura ante la realidad pueden apostar por alternativas sociales; y sin olvidar que la primera revisi\u00f3n que hay que hacer es la de uno mismo, pues el cambio de relaciones y estructuras no es posible sin un cambio previo del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Educar es ayudar a construir la unicidad del yo. El fragmentarismo que nos impone la cultura social que todo lo invade hace que, sin darnos cuenta, vivamos en cada momento (fragmento) o faceta de la vida una sola dimensi\u00f3n, la que toca en ese \u00e1mbito, y que tiene sus propias exigencia y condicionamientos poco acordes con otras convicciones personales, en no pocas ocasiones. \u00bfC\u00f3mo hacer para que la persona como totalidad est\u00e9 presente en cada fragmento? \u00bfC\u00f3mo recuperar el sentido \u00e9tico que penetra todos los aspectos de la existencia? \u00bfCu\u00e1l es lo que da coherencia al pensar, el sentir y el actuar? \u00bfC\u00f3mo ser uno mismo en cada momento, por distintos que \u00e9stos sean? Estamos convencidos que la l\u00f3gica interna que da unidad a la persona tiene mucho que ver con el equilibrio y el sentido de la felicidad personal. Lo contrario, la fragmentaci\u00f3n, produce sensaci\u00f3n de vac\u00ed\u00ado existencial, ruptura e infelicidad. Estamos ante algo que, en definitiva, afecta a la salud de la persona como estado de equilibrio y coherencia.<\/p>\n<p>&#8211; Trabajar los componentes de una personalidad sana. Seg\u00fan el catedr\u00e1tico espa\u00f1ol de psiquiatr\u00ed\u00ada E. Rojas, los componentes de una personalidad sana son:<\/p>\n<p>* Educar la mirada para sorprenderse ante las cosas buenas que vemos a nuestro alrededor.<\/p>\n<p>* El sentido del humor, que enfoca las dificultades con confianza, ingenio y soltura.<\/p>\n<p>* Se\u00f1or\u00ed\u00ado sobre los acontecimientos, que impide venirse abajo ante las adversidades.<\/p>\n<p>* La salud f\u00ed\u00adsica, entendida como modo de vida que ayude a funcionar correcta y arm\u00f3nicamente, para que el pensamiento, el trabajo y las actitudes \u00e9ticas se mantengan m\u00e1s f\u00e1cilmente desde el bienestar corporal.<\/p>\n<p>* Estar siempre haci\u00e9ndonos, pues hay grados de madurez. Es bueno que de vez en cuando nos observemos en panor\u00e1mica. Descubriremos c\u00f3mo nuestra vida tiene sentido, lo que comporta tres circunstancias concretas.<\/p>\n<p>Primero, contenido: la vida no es s\u00f3lo movimiento, ir y venir, trasiego y ajetreo, sino que implica el estar llena, marcada de ingredientes que pesan y valen; son su fuerza y su consistencia.<\/p>\n<p>Segundo, direcci\u00f3n: voy de aqu\u00ed\u00ad hacia all\u00e1, me encamino hacia una meta, tengo un punto de referencia, un norte. Atravieso las diferentes etapas de mi devenir porque tengo unos objetivos y apunto hacia una fidelidad que me resume y me abarca.<\/p>\n<p>Tercero, el sentido de la vida tiene que tener una unidad por dentro, en medio de sus cambios, oscilaciones y vaivenes. Eso significa que hay un despliegue, una concordancia, un com\u00fan denominador que se mantiene por debajo de sus cambios y movimientos. Hay una secuencia de conexiones entrelazadas que terminan formando una estructura\u00bb (Tribuna Abierta, ABC, 26-111. 1982, 52).<\/p>\n<p>&#8211; Recuperar los \u00abgrandes relatos\u00bb. Estamos viviendo una \u00e9poca en la que los grandes alientos hist\u00f3ricos que han movido a la humanidad en los \u00faltimos siglos han perdido impulso; el ideal de libertad, el pueblo como sujeto hist\u00f3rico y la fuerza de la raz\u00f3n se han visto reemplazados por un capitalismo de nuevo cu\u00f1o, la globalizaci\u00f3n desde lo econ\u00f3mico y las nuevas tecnolog\u00ed\u00adas de comunicaci\u00f3n y el neoliberalismo que todo lo invade. La vida personal y social se ha coloreado por el escepticismo, la b\u00fasqueda de la felicidad peque\u00f1a e inmediata, el \u00abtodo vale\u00bb y una existencia que gira desde el deseo en el \u00e1mbito de lo privado. Los relatos que parecen funcionar (ecolog\u00ed\u00ada, pacifismo, feminismo y voluntariado), siendo valiosos y significativos, por su propia concepci\u00f3n y dinamismo, no llegan a cuestionar el conjunto de la sociedad ni proponen modelos alternativos.<\/p>\n<p>Estamos en una nueva cultura con la que el joven tiene que dialogar para asumir lo positivo que aporta, ser cr\u00ed\u00adtico con lo negativo y buscar solidariamente alternativas globales que sean algo m\u00e1s que un voluntariado fragmentado de conjunto de la vida y de la historia personal. La recuperaci\u00f3n del sentido vocacional y militante de lo cristiano es urgente en las mismas ONGs y voluntariados surgidos y alentados por las comunidades cristianas; por consiguiente la iniciaci\u00f3n al compromiso cristiano debe cuidar mucho m\u00e1s la conexi\u00f3n entre la fe en Jesucristo y el compromiso con el hermano, y viceversa.<\/p>\n<p>El trabajo personal aqu\u00ed\u00ad descrito, adem\u00e1s de ayudar a formar una personalidad sana, previene de una serie de influencias negativas que pueden perjudicar el desarrollo normal de la personalidad. El mejor cauce para cultivar la personalidad es tener un proyecto de vida que nos recuerde los fundamentos de nuestra existencia y llene de contenidos y de medios los \u00e1mbitos de la vida, para que no nos despistemos de los ideales que queremos alcanzar. Las metas no se consiguen sin fuerza de voluntad. superraci\u00f3n personal y vigilancia constante.<\/p>\n<p>2. Educar la actitud religiosa<br \/>\nLa experiencia religiosa abarca a la persona entera: conocimiento, afectividad y comportamientos. El acto personal de fe consiste en el asentimiento a lo que Dios es, al estilo de vida que se descubre desde la fe y a su proyecto salvador. \u00abLa actitud religiosa se estructura desde la apertura a la realidad por medio de las \u00abim\u00e1genes parentales\u00bb de gran repercusi\u00f3n en la afectividad profunda&#8230; En consecuencia, las motivaciones profundas son un momento importante, en el surgimiento y estructuraci\u00f3n de la actitud religiosa. pero no se reducen a ellas. La experiencia del Dios de los deseos profundos ayuda a la persona a sentir que puede alcanzar a Dios porque ya lo posee, no s\u00f3lo en el nivel de conocimientos, sino en el existencial. El verdadero rostro de Dios est\u00e1 a la vez manifiesto y oculto en las aspiraciones profundas del coraz\u00f3n humano. La psicolog\u00ed\u00ada de las motivaciones plantea a la psicolog\u00ed\u00ada religiosa una cuesti\u00f3n fundamental: \u00bfpuede darse una experiencia de Dios que a\u00fane al tiempo la fusi\u00f3n, la reflexi\u00f3n y la relaci\u00f3n interpersonal?\u00bb (J. SASTRE, Fe en Dios Padre y \u00e9tica, SPx, 1995, 34-35).<\/p>\n<p>2.1. Los dos ejes simb\u00f3licos de la experiencia religiosa<br \/>\nLas relaciones paterno-filiales tienen car\u00e1cter estructurante e influyen decisiva<br \/>\nmente en la actitud de confianza de los hijos\/as, as\u00ed\u00ad como en la apertura a la realidad, en el modo de configurarse las relaciones interpersonales y en la forma de situarse ante el futuro. La experiencia de sentirnos aceptados y amados incondicionalmente (amor maternal) y la experiencia de sentirnos amados si respondemos a las condiciones y exigencias de la realidad (amor paternal) van estructurando el crecimiento humano; la vivencia del amor condicionado debe darse sobre la experiencia del amor incondicionado, pues lo que nos constituye b\u00e1sicamente como personas sanas y responsables es el sentirnos queridos incondicionalmente por lo que somos.<\/p>\n<p>\u00abEl s\u00ed\u00admbolo de la paternidad de Dios est\u00e1 mediatizado por el simbolismo familiar y la percepci\u00f3n de la existencia como don gratuito; la purificaci\u00f3n de la imagen de Dios de todo antropomorfismo y la vivencia plena de la actitud religiosa exigen superar adecuadamente la problem\u00e1tica del sentido de la vida y el descubrimiento de la autonom\u00ed\u00ada humana. En el Nuevo Testamento invocar a Dios como Padre es la expresi\u00f3n m s plena de la fe en Dios; el Dios b\u00ed\u00adblico comparte la vida e historia de los hombres, asume sus problemas y cuestiona su vida\u00bb (J. SASTRE, o.c., 35). Por lo mismo. el verdadero rostro de Dios est\u00e1, al mismo tiempo, escondido y manifiesto en los deseos y aspiraciones m\u00e1s profundas del coraz\u00f3n humano (cf. A. VERGOTE, Psicolog\u00ed\u00ada religiosa, Tau rus, Madrid 1973, 183). La revelaci\u00f3n de Dios en la persona de Jes\u00fas de Nazaret es un dato decisivo; la \u00abmisericordia entra\u00f1able\u00bb que Jes\u00fas acerca y realiza invita al hombre a entrar en relaci\u00f3n personal con Dios que es la mayor cercan\u00ed\u00ada y la absoluta trascendencia.<\/p>\n<p>2.2. La experiencia religiosa como experiencia de sentido<br \/>\nLa experiencia religiosa tiene. por su propia naturaleza, un car\u00e1cter totalizante, ya que afecta a la persona entera y llega, si se vive de forma aut\u00e9ntica, a influir decisivamente en todos los \u00e1mbitos de la vida humana. En este sentido la experiencia religiosa se hace experiencia de sentido. Las experiencias de sentido valen por s\u00ed\u00ad mismas, pues revelan el significado profundo de lo real y comparten valores; el lenguaje simb\u00f3lico, las relaciones interpersonales y el compromiso con lo que nos rodea son los elementos que mejor nos aproximan a la comprensi\u00f3n de por d\u00f3nde puede ir la existencia. \u00abLa experiencia de sentido es radicalmente valorativa y simb\u00f3lica; valorativa porque logra coimplicar a la persona, incluy\u00e9ndola en un campo de significaci\u00f3n y riqueza que no puede objetivizarse de forma mental; es simb\u00f3lica porque dirige a la persona a lo profundo, desplegando ante ella unos valores de realidad no objetivable\u00bb (H. G. GERDAMER, Verdad y m\u00e9todo, Salamanca 1977, 434).<\/p>\n<p>La base de la existencia humana es la confianza radical que mantiene la esperanza; en esta protoexperiencia se apoyan todos los dem\u00e1s aspectos de la vida. \u00abEl Dios b\u00ed\u00adblico se revela seg\u00fan la tradici\u00f3n judeo-cristiana como amor sin l\u00ed\u00admites, como ley transformadora de la vida y como vida compartida en fraternidad y promesa de plenitud escatol\u00f3gica. La fe se encarna en realidades plenamente humanas, pero m\u00e1s all\u00e1 de la naturaleza y cultura experienciamos a Dios en el misterio que nos transciende, fundamenta y anima; desde Dios el hombre se descubre como gracia, entrega y eternidad. De esta manera la revelaci\u00f3n cristiana rompe los estrechos l\u00ed\u00admites en los que nos desenvolvemos contando s\u00f3lo con nuestras posibilidades\u00bb (J. SASTRE, O.C., 53; A. VERGOTE, O,C., 187-256)<br \/>\n3. Importancia del proceso evangelizador en la pastoral de juventud<br \/>\nPablo VI, en EN nos dice que la evangelizaci\u00f3n es una realidad \u00abrica, compleja y din\u00e1mica\u00bb (n. 17) y que hay que \u00ababarcar de golpe todos sus elementos esenciales, pues el Evangelio trata de convertir al mismo tiempo la conciencia personal y colectiva de los hombres, la actividad en la que ellos est\u00e1n comprometidos, su vida y ambiente concretos\u00bb (n. 18). El mensaje cristiano pretende \u00abalcanzar y transformar con la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de inter\u00e9s, las l\u00ed\u00adneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad, que est\u00e1n en contraste con la palabra de Dios y con el designio de salvaci\u00f3n\u00bb (n. 19). Estos objetivos no se pueden alcanzar si no se parte de la situaci\u00f3n concreta de los j\u00f3venes y se hace con ellos el camino apropiado. La Iglesia ofrece a los j\u00f3venes un itinerario que consta de tres etapas, que son cronol\u00f3gicas y metodol\u00f3gicas, pues pueden coincidir, seg\u00fan las capacidades y posibilidades de los destinatarios (cf. OPJ 34). El Directorio General de Catequesis \u00abpostula que las dos acciones, el anuncio misionero y la catequesis de iniciaci\u00f3n, se conciban coordinadamente y se ofrezcan en la Iglesia particular, mediante un proyecto evangelizador misionero y catecumenal unitario\u00bb (n. 277).<\/p>\n<p>Los animadores de grupos de j\u00f3venes pueden encontrar en el cap\u00ed\u00adtulo IV del RICA una serie de orientaciones para la educaci\u00f3n de la fe de adultos bautizados que no han ido a la catequesis ni han recibido los sacramentos de la Confirmaci\u00f3n y Eucarist\u00ed\u00ada. \u00abEn realidad, la situaci\u00f3n exige a menudo que la acci\u00f3n apost\u00f3lica con los j\u00f3venes sea de \u00ed\u00adndole humanizadora y misionera como primer paso necesario para que maduren unas disposiciones m\u00e1s favorables a la acci\u00f3n estrictamente catequ\u00e9tica\u00bb (DGC 185). \u00bfC\u00f3mo suscitar en tantos j\u00f3venes alejados la primera adhesi\u00f3n a la persona de Jesucristo y a la comunidad eclesial?<br \/>\nEste reto es de gran trascendencia, pues las etapas del proceso evangelizador que vienen a continuaci\u00f3n dependen de este primer inter\u00e9s por profundizar el sentido de la vida desde la fe. Es un paso de la indiferencia y la superficialidad a la aceptaci\u00f3n de Dios en la vida como \u00fanico Se\u00f1or; este cambio de actitud conlleva el reconocimiento del propio pecado y el deseo de cambiar de vida. El inicio de este camino se hace normalmente con otros y en el seno de una comunidad cristiana donde el joven pueda experimentar el \u00abven y ver\u00e1s\u00bb. Esta primera etapa tiene como finalidad conocer e interesarse por la propuesta cristiana que se desarrolla en la etapa siguiente, llamada catecumenal. Tiene como finalidad \u00abponer a uno no s\u00f3lo en contacto, sino en comuni\u00f3n, en intimidad con Jesucristo\u00bb (DGC 80) para que se descubra como hijo de Dios Padre, como miembro de la comunidad eclesial y como hermano. Es un tiempo de fundamentaci\u00f3n y de sistematizaci\u00f3n de la fe; el catec\u00fameno crece en madurez de fe y aprende a dar motivos y razones de porqu\u00e9 es creyente.<\/p>\n<p>La inspiraci\u00f3n catecumenal entiende esta etapa como un proceso de iniciaci\u00f3n cristiana integral (AG 14), desde el seguimiento de la persona de Jes\u00fas y a trav\u00e9s de las ense\u00f1anzas del mensaje cristiano y de la experiencia de vida cristiana (DGC 87). Los cometidos de la etapa catecumenal son: el conocimiento de los contenidos de la fe, la iniciaci\u00f3n a los valores evang\u00e9licos, el significado de la oraci\u00f3n y de los sacramentos, la iniciaci\u00f3n a la vida de la comunidad y el sentido del compromiso cristiano. Estos aspectos de la iniciaci\u00f3n cristiana est\u00e1n relacionados, tienen pedagog\u00ed\u00ada propia y se aprenden por la experiencia personal y comunitaria. Esta etapa capacita para \u00abla confesi\u00f3n de la fe hecha con el coraz\u00f3n, capaz de estructurar la persona, de conferirle identidad y de capacitarle como testigo del Evangelio en las situaciones y \u00e1mbitos que le toca vivir\u00bb (J. C. CARVAJAL, Nuevo diccionario de catequetica, San Pablo 1999, 1320).<\/p>\n<p>La madurez cristiana se expresa en la capacidad de mirar los acontecimientos con los ojos de la fe, en compartir la vida con otros creyentes, en orar cada d\u00ed\u00ada, en testimoniar el Evangelio donde transcurre la vida cotidiana y en plantearse la vida desde los m\u00e1s necesitados. \u00abQue el joven descubra en Cristo la plenitud de sentidode su vida y el sentido de la totalidad de su vida, y busque la m\u00e1s plena identificaci\u00f3n con El\u00bb (Cad 30).<\/p>\n<p>En la tercera y \u00faltima etapa del proceso evangelizador se aprende a vivir de manera permanente la comunidad cristiana y su misi\u00f3n evangelizadora. Seg\u00fan los estudios de psicolog\u00ed\u00ada religiosa y los resultados de las investigaciones sociol\u00f3gicas, la pertenencia\/referencia eclesial es un dato de decisiva importancia para la vida de fe. \u00bfC\u00f3mo llegar a descubrir a la Iglesia como sacramento universal de salvaci\u00f3n?\u00bb La catequesis ayudar\u00e1 a hacer el paso del signo al misterio. Llevar\u00e1 a descubrir, tras la humanidad de Jes\u00fas, su condici\u00f3n de Hijo de Dios; tras la historia de la Iglesia, su misterio como \u00absacramento de salvaci\u00f3n\u00bb; tras los \u00absignos de los tiempos\u00bb, las huellas de la presencia y de los planes de Dios. La catequesis mostrar\u00e1 as\u00ed\u00ad el conocimiento propio de la fe, \u00abque es un conocimiento por medio de signos\u00bb (DGC 108 d).<\/p>\n<p>En este descubrimiento la talla humana y cristiana de los animadores juveniles, as\u00ed\u00ad como de las comunidades cristianas locales son una referencia decisiva. El agente de pastoral juvenil hace de mediaci\u00f3n con la comunidad y con la sociedad; la s\u00ed\u00adntesis vital que tenga es lo que mejor puede educar al grupo de j\u00f3venes que anima. La cercan\u00ed\u00ada y el acompa\u00f1amiento personal complementan lo que se hace en el peque\u00f1o grupo. \u00abAdem\u00e1s de ser un elemento de aprendizaje, el grupo cristiano est\u00e1 llamado a ser experiencia de comunidad y una forma de participaci\u00f3n en la vida eclesial, encontrando en la m\u00e1s amplia comunidad eucar\u00ed\u00adstica su plena manifestaci\u00f3n y su meta\u00bb (DGC 159).<\/p>\n<p>2.3. La actitud religiosa madura celebra la fe y se compromete en lo cotidiano<br \/>\nLa s\u00ed\u00adntesis fe-vida a la que venimos refiri\u00e9ndonos desde la experiencia de Dios Padre, tal como nos lo revel\u00f3 Jes\u00fas de Nazaret, se expresa en la celebraci\u00f3n de la fe y en el compromiso por el Reino. Toda afirmaci\u00f3n sobre Dios tiene que ver<br \/>\ncon la vida de las personas, como dijo Hans Urs von Baltasar, \u00abs\u00f3lo el amor es digno de fe\u00bb. \u00abDios es el sujeto que se autocomunica como la luz de conocimiento y amor integrador, posibilitando en su transparencia toda comunicaci\u00f3n interhumana. Entre Dios y el hombre no hay rivalidad sino comunicaci\u00f3n y analog\u00ed\u00ada. Por ello el hombre puede ser con su existencia y comportamiento referencia hacia Dios. Por eso Jes\u00fas, punto m\u00e1ximo de ese poder referenciador es la imagen y el camino que revela y conduce al Padre\u00bb (J. M. ROVIRA, Revelaci\u00f3n de Dios, salvaci\u00f3n del hombre, Salamanca, 1979). Si entendemos as\u00ed\u00ad la fe cristiana, \u00e9sta ser\u00e1 prof\u00e9tica, comprometida y fundamentar\u00e1 la antropolog\u00ed\u00ada; este modo de entender lo humano se ofrecer\u00e1 como el mejor camino para ser feliz, libre y solidario. La fe cristiana no es una \u00e9tica. pero implica una forma de vivir que redimensiona los valores humanos existentes y nos ayuda a vivir otros que no son tan evidentes en nuestra sociedad.<\/p>\n<p>4. Metodolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n de la fe<br \/>\nM\u00e9todo es aquello que contempla y relaciona din\u00e1micamente todos los elementos que intervienen en un proceso para llegar a una meta. Si la meta de la educaci\u00f3n de la fe es el encuentro con Dios, la pregunta metodol\u00f3gica es: \u00bfqu\u00e9 tiene que pasar por dentro de una persona para que \u00e9sta llegue a encontrarse con Dios y su proyecto? La correlaci\u00f3n entre experiencia humana y experiencia de fe es la clave metodol\u00f3gica de la educaci\u00f3n de la fe. La experiencia religiosa tiene mucho que ver con las inquietudes, b\u00fasquedas y preguntas de la persona; las limitaciones humanas que estos deseos encierran encuentran en Dios respuesta y plenitud. El Dios b\u00ed\u00adblico nos ayuda y ense\u00f1a a buscar de la mejor manera posible, y nos da las respuestas m\u00e1s verdaderas. La mejor aproximaci\u00f3n al misterio de Dios es por medio de las caracter\u00ed\u00adsticas humanas del hombre redimido, y no la del hombre natural. S\u00f3lo quien asume este supuesto puede adentrarse con seguridad en el camino de la maduraci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>4.1. Relaci\u00f3n entre los dinamismos humanos y cristianos<br \/>\nEl \u00e9xito en nuestra tarea de educadores cristianos tiene mucho que ver con la forma en que vivimos como creyentes adultos, y sepamos descubrir en nuestra labor catequ\u00e9tica o de formaci\u00f3n religiosa escolar la relaci\u00f3n entre los principales dinamismos humanos y cristianos. Nos referimos a los siguientes:<\/p>\n<p>-Aceptaci\u00f3n incondicional por parte de los dem\u00e1s \/ Dios nos ama incondicionalmente.<\/p>\n<p>&#8211; La autoestima y la confianza existencial \/ Jesucristo como \u00abrevelaci\u00f3n del hombre al hombre\u00bb.<\/p>\n<p>&#8211; La necesidad b\u00e1sica de amar y ser amado \/ Dios ama a todos y nos perdona siempre.<\/p>\n<p>&#8211; La vida humana como proyecto \/ El Evangelio de Jesucristo como estilo alternativo de vida nueva.<\/p>\n<p>&#8211; Las relaciones en igualdad, justicia y solidaridad \/ El Reino como forma de vivir como hijos y hermanos.<\/p>\n<p>&#8211; La aceptaci\u00f3n de las limitaciones y frustraciones \/ La cruz de Cristo como sabidur\u00ed\u00ada que habla de resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Estas correlaciones nos llevan a poder afirmar que las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad) constituyen el dinamismo fundamental de las virtudes cardinales. La vida de Dios en nosotros (somos \u00abimago Dei\u00bb) es el origen de la vida en verdad y justicia.<\/p>\n<p>4.2. Pasos metodol\u00f3gicos en la educaci\u00f3n de la fe<br \/>\nPara que la correlaci\u00f3n entre las experiencias humanas y las experiencias cristianas pueda avanzar adecuadamente hay que respetar los pasos del m\u00e9todo propio de la educaci\u00f3n de la fe:<\/p>\n<p>Interiorizar. Consiste en incorporar al n\u00facleo de nuestra persona lo que hemos descubierto como valioso para que pueda influir en nuestras decisiones cotidianas. Nada se puede incorporar si antes no se ha encontrado, y nada se encuentra si antes no se busca. Qu\u00e9 f\u00e1cil es educar a personas que no est\u00e1n plenamente satisfechas de s\u00ed\u00ad y, en consecuencia, buscan nuevas respuestas. Buen educador de la fe es el que presenta el mensaje cristiano al tiempo que suscita las preguntas adecuadas para que aquel sea valorado y acogido.<\/p>\n<p>Jerarquizar. Las sensibilidades, las relaciones y los ideales que vamos descubriendo no se incorporan de forma aditiva, sino estructurada. Lo valioso de la vida suele incluir un criterio de opci\u00f3n preferencial, que nos hace anteponer una cosa a la otra, o incluso prescindir de algo en nuestro perspectiva \u00e9tica. La jerarquizaci\u00f3n se expresa en la ordenaci\u00f3n de los valores conforme a la axiolog\u00ed\u00ada evang\u00e9lica. Sabemos que los valores que Jes\u00fas presenta como liberaci\u00f3n personal y fermento del mundo son: el ser frente al tener, el servir frente al dominar, y el compartir frente al competir. Para que estos valores sean posibles es necesario fundamentar la existencia en el Padre de todos, poner los ojos en la utop\u00ed\u00ada de que alg\u00fan d\u00ed\u00ada todos seremos hermanos, y optar por el compromiso con los m\u00e1s necesitados.<\/p>\n<p>Socializar Es la manifestaci\u00f3n celebrativa y comprometida de lo que hemos interiorizado y ordenado. Lo que hemos descubierto nos ha dado tanta alegr\u00ed\u00ada y nos sentimos tan plenamente humanizados que no podemos menos de alabar y bendecir a Aquel de quien todo viene, y de mirar comprometidamente a aquellos que podemos ayudar a sentirse como nosotros. Cuando el coraz\u00f3n est\u00e1 lleno de novedad y sentido, la boca habla, los ojos miran con novedad al futuro y las manos se agarran a la tarea. Celebrar y comprometerse son dos caras de la misma realidad: la expresi\u00f3n de que hemos encontrado el \u00abtesoro o la perla escondida\u00bb, de que habla el Evangelio.<\/p>\n<p>4.3. La s\u00ed\u00adntesis fe-vida requiere proceso y mediaciones<br \/>\nLa educaci\u00f3n de la fe es un proceso con sus etapas propias. Partimos de la realidad del sujeto al que educamos (de d\u00f3nde), y nos orientamos hacia los objetivos que pretendemos alcanzar (a d\u00f3nde). El fin de la \u00abiniciaci\u00f3n cristiana\u00bb es la conversi\u00f3n a la persona de Jesucristo, la incorporaci\u00f3n a la comunidad cristiana adulta y el compromiso en la transformaci\u00f3n de la realidad. No se trata de una cuesti\u00f3n conceptual, voluntarista o moralizante. Por el contrario, el hilo conductor de este proceso es el \u00abestar\u00bb con Jesucristo y el \u00abentrar en comuni\u00f3n\u00bb con El, tal como lo define acertadamente el Directorio General para la Catequesis (DGC, Edice 1997, Cap. lii: Naturaleza, finalidad y tareas de la catequesis).<\/p>\n<p>El encuentro con Jesucristo tiene un car\u00e1cter afectivo; podemos decir que si tenemos fe es porque la persona de Jes\u00fas de Nazaret, su mensaje y su causa nos han cogido el coraz\u00f3n, nos han seducido. Para que esto sea posible es imprescindible pasar por las mismas experiencias que tuvo el grupo de los doce ap\u00f3stoles: dejar entrar la novedad de Dios en la vida, mirar la realidad con nuevos ojos, seguir al maestro, llamar a Dios Abb\u00e1 (Padre), formar una comunidad de vida y revisi\u00f3n, descubrir en los m\u00e1s pobres la llamada de Dios y estar en disponibilidad para lo que Dios quiera.<\/p>\n<p>Todas estas experiencias son personales e intransferibles, pero el \u00abhumus\u00bb adecuado para su cultivo es el peque\u00f1o grupo donde se puede dialogar y compartir. Ahora bien, el grupo no es el \u00fanico lugar pedag\u00f3gico de la maduraci\u00f3n de la fe; junto al grupo necesitamos la personalizaci\u00f3n de la fe por medio del acompa\u00f1amiento personal y la relaci\u00f3n de ayuda. No se trata de contraponer estos dos elementos, grupo y acompa\u00f1amiento sino de relacionarlos de forma complementaria. En el futuro pr\u00f3ximo los educadores tendremos que dedicar m\u00e1s tiempo al encuentro personal con aquellos que nos est\u00e1n confiados, si queremos que los mensajes que reciben en el grande, mediano o peque\u00f1o grupo pasen por el coraz\u00f3n y terminen haci\u00e9ndose vida.<\/p>\n<p>En el funcionamiento del peque\u00f1o grupo, llamado grupo de profundizaci\u00f3n en la fe o catecumenal, deben darse de forma proporcional y relacionada los cuatro aspectos que le constituyen. Nos referimos al conocimiento de los temas del mensaje cristiano, a la revisi\u00f3n de vida, a la oraci\u00f3n celebraci\u00f3n sacramental y al compromiso. Con frecuencia nuestros grupos se escoran y privilegian uno de estos elementos sobre los restantes. El acierto en la maduraci\u00f3n de la fe est\u00e1 en la presencia arm\u00f3nica de los cuatro elementos y la relaci\u00f3n entre lo que creemos, lo que vivimos, lo que celebramos y en lo que nos comprometemos. La coherencia vital da unidad al yo y tiene como efecto la s\u00ed\u00adntesis fe-vida como expresi\u00f3n de la fe adulta. Esta labor de grupal, juntamente con el acompa\u00f1amiento personal, piden educadores de la fe que, a modo de orfebres, trabajan el detalle con mimo y paciencia. adem\u00e1s de dedicar tiempo a cada uno de los componentes del grupo.<\/p>\n<p>La presencia y el estar cercano y atento educa m\u00e1s que lo que decimos y hacemos; adem\u00e1s, \u00fanicamente si hay presencia podr\u00e1n aparecer otros aspectos confidenciales que se retomar\u00e1n posteriormente de forma m\u00e1s sistem\u00e1tica. Las prisas y la burocratizaci\u00f3n de las tareas pastorales no permiten aflorar las dimensiones m\u00e1s profundas de las relaciones humanas con la confianza necesaria para poder pedir la ayuda correspondiente.<\/p>\n<p>La obra de la evangelizaci\u00f3n supone, en el evangelizador, un amor paternal siempre creciente hacia aquellos a los que se evangeliza; un modelo de evangelizador como el que el Ap\u00f3stol San Pablo propon\u00ed\u00ada a los tesalonicenses con estas palabras, que son todo un programa para nosotros: \u00abAs\u00ed\u00ad llevados de nuestro amor por vosotros, queremos no s\u00f3lo daros el Evangelio de Dios, sino a\u00fan nuestras propias vidas; tan amados vinisteis a sernos\u00bb (1 Tes. 2,8). \u00ab\u00bfDe qu\u00e9 amor se trata? Mucho m\u00e1s que el de un pedagogo: es el amor de un padre; m\u00e1s a\u00fan, el de una madre (iTes 2,7). Tal es el amor que el Se\u00f1or espera de cada predicador del Evangelio, de cada constructor de la Iglesia\u00bb (EN 79).<\/p>\n<p>5. Una propuesta creyente al liderazgo juvenil<br \/>\nEl liderazgo social es algo que tiene sentido en s\u00ed\u00ad mismo, es decir, desde la conciencia ciudadana y desde el sentimiento \u00e9tico. En este t\u00ed\u00adtulo se habla de propuesta creyente y de liderazgo juvenil. Por eso nos preguntamos: \u00bfQu\u00e9 aporta lo cristiano al liderazgo juvenil? Este es el objetivo b\u00e1sico de las siguientes reflexiones.<\/p>\n<p>5.1. Liderazgo en una sociedad en cambio<br \/>\nEstamos en una sociedad en permanente cambio en todos los \u00f3rdenes; adem\u00e1s, los cambios son profundos, r\u00e1pidos y significativos. Ante este panorama surgen dos preguntas fundamentales a la hora de realizar un liderazgo cr\u00ed\u00adtico y alternativo: \u00bfHacia d\u00f3nde van los cambios?, y \u00bfc\u00f3mo repercuten en la vida humana? Es necesario analizar y descubrir para despu\u00e9s poder actuar adecuadamente. En un mundo que tiende a funcionar en mayor medida como un gran mercado, las propuestas de liderazgo podr\u00ed\u00adan ir por estos caminos:<\/p>\n<p>&#8211; Potenciar en los grupos cristianos la iniciaci\u00f3n al an\u00e1lisis cr\u00ed\u00adtico-creyente de la realidad.<\/p>\n<p>&#8211; Buscar las necesidades profundas del hombre de hoy.<\/p>\n<p>&#8211; Luchar por los valores de libertad, justicia y solidaridad.<\/p>\n<p>* Idear a partir de estos datos un modelo de vida alternativo al que se acepta como normal en la sociedad actual.<\/p>\n<p>5.2. Liderazgo de los jovenes entre los j\u00f3venes<br \/>\nA\u00f1os atr\u00e1s se acu\u00f1\u00f3 y repiti\u00f3 mucho la frase \u00abj\u00f3venes evangelizadores de j\u00f3venes\u00bb. \u00bfC\u00f3mo ejercer un liderazgo entre los j\u00f3venes con los que se comparte el aula, el trabajo, la vecindad, los fines de semana, las vacaciones, la amistad, el tiempo libre, etc.? B. Brech dec\u00ed\u00ada: \u00abnunca dig\u00e1is es natural\u00bb, pues las apariencias y la realidad no suelen coincidir. Algo que cuesta al joven de hoy es el an\u00e1lisis en profundidad de la cultura juvenil en la que se encuentra inserto, pues le parece normal, universal y propio de la juventud.<\/p>\n<p>El l\u00ed\u00adder cristiano debe hacer necesariamente un an\u00e1lisis documentado de los criterios, valores y comportamientos del sector juvenil para ver sus caracter\u00ed\u00adsticas, problemas, claves de lectura y posibles propuestas. En cierto sentido el ejercicio del liderazgo juvenil cristiano implica una opci\u00f3n por los j\u00f3venes, y un talante creativo y esperanzado al abordar la tarea evangelizadora. El Evangelio conlleva una manera de seguir a Jes\u00fas, de ser Iglesia y de construir el reino marcado por lo joven, pues comporta ilusi\u00f3n, riesgo y utop\u00ed\u00ada. Y aqu\u00ed\u00ad los j\u00f3venes pueden aportar mucho si tienen un coraz\u00f3n convertido y abierto a la novedad desbordante del Dios revelado en Jes\u00fas de Nazaret.<\/p>\n<p>5.3. Caracter\u00ed\u00adsticas del l\u00ed\u00adder creyente<br \/>\nEl Concilio Vaticano II supuso una nueva visi\u00f3n y valoraci\u00f3n de la vocaci\u00f3n laical, propia de los bautizados y los confirmados que se sienten llamados por Dios a informar evang\u00e9licamente el orden temporal (AA 7) y a dar \u00abraz\u00f3n de la fe y de la esperanza\u00bb (1 Pe. 3,15). Con este marco referencia) podemos precisar m\u00e1s las caracter\u00ed\u00adsticas del l\u00ed\u00adder cristiano:<\/p>\n<p>&#8211; Ha hecho la iniciaci\u00f3n cristiana en el catecumenado vive su fe comunitaria y vocacionalmente.<\/p>\n<p>&#8211; Se inserta en los entornos sociales en los que vive y trabaja; en el ser y el hacer como laico se siente pueblo de Dios al servicio del Reino.<\/p>\n<p>&#8211; Vive la fe prof\u00e9ticamente: Dios y los hermanos necesitados son sus referencias principales.<\/p>\n<p>&#8211; Para poder hablar y hacer en nombre de Dios necesita ser persona de oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Valora el tiempo que le toca vivir, es optimista y transmite esperanza.<\/p>\n<p>&#8211; Analiza los signos de los tiempos e interpreta el paso de Dios por la historia en la liberaci\u00f3n integral de las personas.<\/p>\n<p>&#8211; No act\u00faa como francotirador; se siente en comuni\u00f3n y en comunidad con otros. El discernimiento comunitario est\u00e1 en la base del liderazgo cristiano.<\/p>\n<p>&#8211; Desde la relaci\u00f3n fe-cultura promueve los valores evang\u00e9licos, anima procesos de maduraci\u00f3n creyente, potencia el sentido comunitario de la fe y opta decididamente por los marginados.<\/p>\n<p>&#8211; No cae en f\u00e1ciles voluntariados y participaci\u00f3n en ONGs deudoras del llamado pensamiento postmarxista (ideolog\u00ed\u00ada conservadora con vocabulario y est\u00e9tica de izquierdas).<\/p>\n<p>&#8211; Se forma teol\u00f3gica y pastoralmente; participa y anima Escuelas de Formaci\u00f3n socio-pol\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>&#8211; Armoniza en su vida la reflexi\u00f3n, el compromiso y la celebraci\u00f3n de la fe; es un experto en el Ver-Juzgar-Actuar y Celebrar.<\/p>\n<p>&#8211; Busca con otros l\u00ed\u00adderes, grupos y movimientos sociales propuestas alternativas.<\/p>\n<p>&#8211; Concientiza a su comunidad cristiana de los compromisos socio-pol\u00ed\u00adticos de la fe.<\/p>\n<p>5.4. Liderar una nueva praxis de la fe<br \/>\nLas religiones universales han aportado a las sociedades un horizonte significativo desde el que entender y vivir lo humano, Una de las principales aportaciones del mundo contempor\u00e1neo es la afirmaci\u00f3n de que es necesario comprometerse para poder conocer adecuadamente al hombre y a la sociedad. Toda forma de enfoque militante de la vida parte de la acci\u00f3n y termina en la praxis comprometida; entre la realidad existente y aquella que buscamos como ideal se da la reflexi\u00f3n y la propuesta de alternativas posibles. En el nivel del m\u00e9todo, C. Marx afirmaba que la praxis es el criterio de la verdad.<\/p>\n<p>Algunos datos teol\u00f3gicos importantes:<\/p>\n<p>* Dios se ha manifestado interviniendo en la historia de los esclavos, desheredados y marginados. En la liberaci\u00f3n de Egipto, a los que estaban subyugados Dios los hace libres, a los que no eran pueblo les constituye en alianza, y a los que no ten\u00ed\u00adan futuro les lleva a la tierra prometida. En este proceso lento y complicado, Mois\u00e9s es llamado por Dios a desempe\u00f1ar una misi\u00f3n significativa: ir ante el poder opresor, reclamar la libertad de los israelitas y guiar al pueblo en su liberaci\u00f3n. Sus referencias fueron Dios y la condici\u00f3n humana de los salvados de la esclavitud de Egipto.<\/p>\n<p>* A lo largo de la historia Dios ha intervenido de muchas formas. Al llegar la plenitud de los tiempos irrumpe definitivamente en la vida humana en la persona de Jes\u00fas de Nazaret, Dios y hombre. El Evangelio que Jes\u00fas proclama, sus gestos y actitudes, y el Reino que comienza son Buena Noticia para los pobres y futuro nuevo para la humanidad. Cristo muerto y resucitado, es constituido primog\u00e9nito de la humanidad, y referente de la plenitud que la creaci\u00f3n entera est\u00e1 llamada a conseguir.<\/p>\n<p>* La Iglesia, que nace en la Pascua, contin\u00faa la misi\u00f3n de Jesucristo y, encarnada en la historia, comunica sacramentalmente la salvaci\u00f3n. Pablo (cfr. Rom 8, 22-23), habla de la condici\u00f3n hist\u00f3rica del creyente como siembra de eternidad, y vida en dolores de parto para que vaya surgiendo la nueva humanidad, hasta llegar a los \u00abcielos nuevos y tierra nueva donde habite la justicia\u00bb (2 Pe. 3,13).<\/p>\n<p>* La praxis cristiana consiste b\u00e1sicamente en el amor interhumano (cfr. Ex. 20,2; Dt. 5,6; 1 Jn 2,3-9). La palabra definitiva de Dios tiene que ver con el amor al pr\u00f3jimo necesitado; es la llamada par bola de los \u00abateos creyentes\u00bb (Mt. 25, 31-46), pues la acogida de Dios est\u00e1 en la ayuda, por justicia y misericordia, al necesitado. La praxis solidaria es \u00ablugar teol\u00f3gico\u00bb que nos ayuda a encontrar el sentido verdadero de la historia desde la perspectiva escatol\u00f3gica: la relaci\u00f3n profunda y permanente de los hombres y mujeres como hijos de Dios y hermanos termina en la vida eterna en la casa del Padre.<\/p>\n<p>Propuestas concretas para potenciar el liderazgo juvenil cristiano:<\/p>\n<p>1\u00c2\u00b0 Se necesitan j\u00f3venes cristianos que sean l\u00ed\u00adderes. Esta urgencia no es una simple cuesti\u00f3n coyuntural; es algo que pertenece a la esencia misma del Evangelio, al sentido misionero de la Iglesia y al deber y derecho de crear cultura conforme a los valores del Reino. La relaci\u00f3n fe-cultura no es f\u00e1cil, hay que \u00absaber estar\u00bb y \u00absaber hacer\u00bb, pero tambi\u00e9n hay que perder los miedos y las excusas, y dar la cara en el contexto que nos toca vivir. Se trata de ofrecer a los dem\u00e1s de forma sugerente, creativa y eficaz lo que para nosotros constituye el sentido de la vida y lo que nos hace feliz. Recordemos una vez m\u00e1s las palabras del Concilio Vaticano II: \u00abEl futuro ser\u00e1 de los que sepan dar a las generaciones venideras razones para vivir y motivos para esperar\u00bb (GS 31).<\/p>\n<p>2\u00c2\u00b0 El liderazgo cristiano es b\u00e1sicamente comunitario. Esta propuesta no excluye la figura del l\u00ed\u00adder y la validez de sus actuaciones, pero desde el punto de vista de la fe cristiana son las comunidades el lugar donde vive el l\u00ed\u00adder, y desde ellas es enviado a cumplir su misi\u00f3n prof\u00e9tica. Para que una comunidad pueda hacer esta funci\u00f3n de liderazgo necesita:<\/p>\n<p>&#8211; Vivir presente y encarnada en un lugar o barrio concreto.<\/p>\n<p>&#8211; Captar las ilusiones, problemas, sufrimientos y esperanzas de sus convecinos.<\/p>\n<p>&#8211; Trabajar de forma convergente con otras personas y grupos que apuesten por lo renovador y solidario.<\/p>\n<p>&#8211; Explicitar con palabras y obras \u00abel plus\u00bb de sentido que aporta la fe a la vida humana.<\/p>\n<p>&#8211; Situarse de forma ejemplar, cr\u00ed\u00adtica y alternativa en el lugar de trabajo, el sindicato, el partido, la asociaci\u00f3n vecinal, el colegio profesional, etc.<\/p>\n<p>&#8211; Organizar la vida personal y comunitaria de forma que ella misma sea una propuesta alternativa de c\u00f3mo es posible vivir lo cotidiano de otra forma.<\/p>\n<p>&#8211; Crear conciencia en los que nos rodean para suscitar unas nuevas actitudes frente a las desigualdades, la violencia, la injusticia, la marginaci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>&#8211; Atender significativamente a aquellos grupos marginales y marginados que no tienen ayuda y no se insertan en las redes estatales de atenci\u00f3n social.<\/p>\n<p>3\u00c2\u00b0 Realizar el liderazgo desde la identificaci\u00f3n eclesial. Esta afirmaci\u00f3n es el recuerdo de la importancia de fundamentar el compromiso cristiano en la comuni\u00f3n eclesial, y el subrayado de la referencia de lo que se hace. No podemos olvidar el primer cap\u00ed\u00adtulo de Juan, para que los que ejercen el liderazgo cristiano puedan decir a los j\u00f3venes: \u00abVenid y ver\u00e9is\u00bb que es posible lo que se os propone, que otros ya lo est\u00e1n viviendo, y que os pod\u00e9is sentir m\u00e1s felices.<\/p>\n<p>La meta \u00faltima del liderazgo cristiano es la incorporaci\u00f3n activa a la comunidad eclesial, como tambi\u00e9n lo es la meta de la evangelizaci\u00f3n. No significa que otras metas intermedias no tengan validez en s\u00ed\u00ad mismas, y como tales necesiten ser cuidadas. Estamos convencidos que lo que cambia la sociedad es la mejora del entramado social, es decir, de los grupos y las relaciones humanas. Lo que genera dinamismo fraterno y comunitario es lo que libera, humaniza y posibilita una mayor implicaci\u00f3n de las colectividades en los procesos socio-pol\u00ed\u00adticos. Lo vivido en Am\u00e9rica Latina desde el enfoque de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n y el compromiso de las comunidades populares es un buen ejemplo de lo que estamos diciendo.<\/p>\n<p>4\u00c2\u00b0 La formaci\u00f3n de los l\u00ed\u00adderes. El liderazgo requiere preparaci\u00f3n que facilite al lider la identificaci\u00f3n con lo que hace y la dedicaci\u00f3n apasionada a sus tareas. Hablar de formaci\u00f3n es algo complejo, pues incluye muchos aspectos. Los podr\u00ed\u00adamos sintetizar en los siguientes, y por este orden: el catecumenado de la vida cristiana, la formaci\u00f3n teol\u00f3gico-pastoral b\u00e1sica, la formaci\u00f3n socio-pol\u00ed\u00adtica y la metodolog\u00ed\u00ada para la acci\u00f3n social. La formaci\u00f3n de cuadros es previa al planteamiento de las acciones. Esta preparaci\u00f3n ayudar\u00ed\u00ada a no pocos j\u00f3venes a superar esa etapa de actividades y voluntariados en la que se inician y permanecen a\u00f1os y a\u00f1os. El compromiso cristiano y el liderazgo juvenil es bastante m\u00e1s que actividades comprometidas; supone entender el compromiso como vocaci\u00f3n y vivirlo como praxis transformadora de la realidad. Se van apuntando intentos desde las Escuelas de Formaci\u00f3n Socio-Pol\u00ed\u00adtica, pero estamos ante una realidad en potencia y que no encaja mucho en la sensibilidad con que se vive lo cristiano a principios del segundo milenio (J. SASTRE, Una propuesta creyente al liderazgo juvenil, JMV, 1999, 6-9).<\/p>\n<p>6. Orientaciones pastorales<br \/>\n1 a Las caracter\u00ed\u00adsticas culturales de nuestro mundo piden propuestas alternativas a nivel social, pol\u00ed\u00adtico, econ\u00f3mico y tambi\u00e9n educativo. En caso contrario, los j\u00f3venes que vayan saliendo de los centros educativos ser\u00e1n engullidos por el sistema, terminar\u00e1n viviendo seg\u00fan los valores de la moral prevalente y con un cristianismo sociol\u00f3gico, en caso de que no abandonen la fe para pasar a engrosar el n\u00famero de increyentes. Los tiempos actuales piden educadores que hagan propuestas claras, exigentes y motivadoras.<\/p>\n<p>2a Los ni\u00f1os, adolescentes y j\u00f3venes de hoy necesitan adultos cercanos (padres, educadores y catequistas) que sean coherentes con sus convicciones, testigos de su fe y que quieran de verdad a sus alumnos y\/o catequizandos. El amor es lo que mejor educa, pues todos tendemos a fiarnos de los que nos quieren y buscan nuestro bien por encima de todo, aunque a veces nos contrasten y corrijan. La labor educativa traspasa los l\u00ed\u00admites de los horarios laborales y se extiende mucho m\u00e1s all\u00e1. La vida debe estar presente en el aula y el aula debe llevar la vida. El di\u00e1logo de coraz\u00f3n a coraz\u00f3n entre educador y educando es lo que forma en mayor medida la conciencia, pues m\u00e1s que hablar dos personas de temas, se est\u00e1n comunicando entre ellas.<\/p>\n<p>3a La educaci\u00f3n de la fe de los adolescentes y j\u00f3venes necesita peque\u00f1as comunidades cristianas que sean referencia. El educador de la fe se refiere siempre a Jesucristo vivo y.actuante en el mundo desde la experiencia de fe que vive en la comunidad eclesial. El hombre postmoderno es poco sensible a los grandes relatos, pero muy sensible a los peque\u00f1os relatos; cada comunidad educativa o religiosa est\u00e1 llamada a ser un peque\u00f1o relato, es decir, hogar, taller y laboratorio en el que se vive, comparte y anticipa la humanidad nueva. Aquello que decimos y proponemos debe ser \u00abvivido, tocado y experimentado\u00bb; el mensaje evang\u00e9lico s\u00f3lo es eficaz si va acompa\u00f1ado de \u00e1mbitos experinciales. Ojal\u00e1 a nuestros j\u00f3venes les pase lo que a los ap\u00f3stoles con Jes\u00fas: fueron, vieron y se quedaron.<\/p>\n<p>4a La maduraci\u00f3n cristiana requiere procesos sistem\u00e1ticos y flexibles. Educa el que sabe de d\u00f3nde parte (realidad concreta) y a d\u00f3nde quiere llegar (meta). S\u00f3lo cuando quedan definidos el punto de partida y el punto de llegada podemos definir el por d\u00f3nde y los c\u00f3mos de la acci\u00f3n evangelizadora. En nuestros grupos solemos tener muy bien formulados los proyectos conforme a las t\u00e9cnicas de programaci\u00f3n. Esto es necesario y positivo; con todo, nuestros proyectos deber\u00ed\u00adan ir acompa\u00f1ados por la descripci\u00f3n de los procesos (qu\u00e9 tiene que ir pasando por dentro) de los destinatarios de las programaciones. M\u00e1s a\u00fan, los proyectos se deber\u00ed\u00adan formular desde los procesos que se van a suscitar y est\u00e1n al servicio de los mismos. En las formulaciones podr\u00ed\u00adamos incluir, en mayor medida, los aspectos afectivos de la persona y las relaciones, sin descuidar los referidos a la inteligencia y a la voluntad.<\/p>\n<p>5a La personalizaci\u00f3n de los procesos de fe es lo que m\u00e1s asegura la perseverancia. Al decir personalizaci\u00f3n nos referimos a la relaci\u00f3n personal de ayuda. El educador forma la personalidad cuando ayuda al educando a desbloquearse, a ganar en confianza, a \u00abdar nombre a las cosas\u00bb, a solucionar problemas y conflictos, a crecer en uno u otro aspecto, a plantearse nuevas cuestiones y a asumir compromisos. En esta apasionante tarea hay que ayudar a los que se acompa\u00f1a a asumir su pasado, a clarificar el presente y a proyectar el futuro. En definitiva, se trata de educar desde dentro de la persona de cada uno; la personalizaci\u00f3n de la fe es garant\u00ed\u00ada de continuidad, pues se ha ido madurando desde lo profundo del propio ser y desde la historia concreta de la persona.<\/p>\n<p>Terminamos estas reflexiones de evangelizador a evangelizadores con las palabras de Juan Pablo II en el A\u00f1o Internacional de la juventud (31-3-1985): \u00abLa Iglesia mira a los j\u00f3venes; es m\u00e1s, la Iglesia de manera especial se mira a s\u00ed\u00ad misma en los j\u00f3venes, en todos vosotros y, a la vez. en cada una y en cada uno de vosotros. As\u00ed\u00ad ha sido desde el principio, los tiempos apost\u00f3licos: \u00abOs escribo, j\u00f3venes, porque hab\u00e9is vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijos m\u00ed\u00ados, porque hab\u00e9is conocido al Padre. Os escribo, j\u00f3venes, porque sois fuertes y la Palabra de Dios habita en vosotros\u00bb (1 Jn 2, 13ss.) Son eco de las palabras del mensaje del Vaticano II a los j\u00f3venes: \u00abLa Iglesia os mira con confianza y con amor&#8230; Ella es la verdadera juventud del mundo&#8230; miradla y encontrar\u00e9is en ella el rostro de Cristo\u00bb (JUAN PABLO II, Mensaje a los j\u00f3venes, 8-XII-1985).<\/p>\n<p>BIBL.-AA.W., Del catecumenado a la comunidad, SPx, Madrid 1983; AA.W., Educar a los j\u00f3venes en la fe. Itinerario de evangelizaci\u00f3n para la comunidad cristiana, CCS, Madrid 1991; AA.W., Pastoral del hoy para ma\u00f1ana. Nuevas perspectivas de la pastoral de j\u00f3venes, CCS, Madrid 1993; ADsls, El reto de los j\u00f3venes, Atenas, 1987; AGUIRRE BAZTAN, A., Psicolog\u00ed\u00ada de la adolescencia. 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La experiencia religiosa como experiencia de sentido. 2.3. La actitud religiosa &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jovenes-1\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJOVENES 1\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16006","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16006","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16006"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16006\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16006"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16006"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16006"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}