{"id":16011,"date":"2016-02-05T10:23:03","date_gmt":"2016-02-05T15:23:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/liturgica-pastoral\/"},"modified":"2016-02-05T10:23:03","modified_gmt":"2016-02-05T15:23:03","slug":"liturgica-pastoral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/liturgica-pastoral\/","title":{"rendered":"LITURGICA, PASTORAL"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: Introducci\u00f3n. &#8211; 1. Noci\u00f3n de pastoral lit\u00fargica. &#8211; 2. La pastoral lit\u00fargica en el conjunto de la misi\u00f3n de la Iglesia. &#8211; 3. Caracter\u00ed\u00adsticas de la pastoral lit\u00fargica. &#8211; 4. Retos de la pastoral lit\u00fargica.- 5. Los \u00abagentes\u00bb de la pastoral lit\u00fargica. &#8211; 6. Niveles de la acci\u00f3n pastoral lit\u00fargica. &#8211; 7 Objetivos permanentes de la pastoral lit\u00fargica. &#8211; 8. Ambitos de la pastoral lit\u00fargica: ol La pastoral de los sacramentos; b) La pastoral del domingo y del a\u00f1o lit\u00fargico; c) La pastoral de la Liturgia de las Horas; dl La pastoral de los ejercicios piadosos del pueblo cristiano.<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<br \/>\nLa liturgia de la Iglesia es una acci\u00f3n esencialmente sacramental que se realiza en dos planos, el invisible y el visible (cf. SC 2). Seg\u00fan el primero, que corresponde a la presencia de Jesucristo con el poder de su Esp\u00ed\u00adritu en las celebraciones lit\u00fargicas, la comunidad de los fieles es santificada y se encuentra con Cristo y, al mismo tiempo, es incorporada a la liturgia celeste, pregust\u00e1ndola anticipadamente. Seg\u00fan el plano visible la comunidad se manifiesta como asamblea celebrante en la que cada uno, ministro o simple fiel, desempe\u00f1a todo y s\u00f3lo aquello que le corresponde seg\u00fan la naturaleza de la acci\u00f3n (cf. CCE 1144).<\/p>\n<p>Conviene tener en cuenta esta visi\u00f3n integradora de la liturgia para evitar reducir la pastoral lit\u00fargica a los aspectos pr\u00e1cticos, como si la \u00fanica finalidad de \u00e9sta consistiera \u00fanicamente en asegurar las condiciones para una participaci\u00f3n formal y externa. Para perfilar una noci\u00f3n adecuada de la pastoral lit\u00fargica se ha de atender por una parte a la naturaleza de la liturgia y por otra a la misi\u00f3n de la Iglesia, en la que la pastoral lit\u00fargica ocupa un puesto espec\u00ed\u00adfico, si bien en \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n con las restantes funciones eclesiales.<\/p>\n<p>1. Noci\u00f3n de pastoral lit\u00fargica<br \/>\nEn 1903 el Papa san P\u00ed\u00ado X se\u00f1al\u00f3 que la participaci\u00f3n de los fieles en la liturgia es la \u00abfuente primera e indispensable del esp\u00ed\u00adritu cristiano\u00bb. Esta idea result\u00f3 muy fecunda dentro del movimiento lit\u00fargico, constituyendo una afirmaci\u00f3n de base en el Concilio Vaticano II para hacer de la participaci\u00f3n de los fieles el principal objetivo de la revisi\u00f3n de los ritos y textos (cf. SC 11; 14; 19; 21; etc.). Terminada \u00e9sta, permanece aquel objetivo orientado a conducir a los fieles hacia una vivencia cada d\u00ed\u00ada m\u00e1s profunda de lo que celebran. En esto consiste la renovaci\u00f3n lit\u00fargica.<\/p>\n<p>El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica ha enriquecido esta perspectiva poniendo de manifiesto la obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo y de la Iglesia en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, se\u00f1alando que es una \u00abobra com\u00fan\u00bb (CCE 1091) en la que el Esp\u00ed\u00adritu act\u00faa como verdadero maestro interior que prepara a la comunidad para el encuentro con el Se\u00f1or, la ayuda a comprender la palabra divina, actualiza la obra salv\u00ed\u00adfica de Cristo y hace fructificar el don de la comuni\u00f3n en todos los fieles (cf. CCE 1091-1109). En este sentido la pastoral lit\u00fargica est\u00e1 esencialmente al servicio del ejercicio del sacerdocio com\u00fan de todo el pueblo de Dios en la acci\u00f3n lit\u00fargica (cf. CCE 1140-1141).<\/p>\n<p>Por eso no se puede disociar la pastoral lit\u00fargica del ejercicio de este sacerdocio. La finalidad de la liturgia es la santificaci\u00f3n de los hombres y el culto a Dios (cf. SC 10; CCE 1070; 1082-1083; 1089). Los sacramentos est\u00e1n ordenados a esta santificaci\u00f3n y a este culto, pero son al mismo tiempo \u00absignos de la fe\u00bb que no s\u00f3lo la suponen que la alimentan, la robustecen y la expresan, de forma que el fruto de su celebraci\u00f3n en el hombre depende tambi\u00e9n de las disposiciones con que participa en la celebraci\u00f3n (cf. SC 59; CCE 1123; 1128).<\/p>\n<p>La liturgia en cuanto ejercicio del sacerdocio de Cristo (SC 7; CCE 1069; 1136), es una realidad anterior y m\u00e1s amplia que la pastoral lit\u00fargica. Pero como funci\u00f3n santificadora y cultual de la Iglesia ha de realizarse dentro de las coordenadas del tiempo y del espacio, y asumiendo los medios humanos de expresi\u00f3n y de comunicaci\u00f3n religiosa exigidos por otra parte por la misma naturaleza sacramental de la liturgia (cf. CCE 1135 ss.). De ah\u00ed\u00ad la importancia que adquiere el cuidado de la calidad de las celebraciones lit\u00fargicas al servicio de los fines de la liturgia se\u00f1alados antes (cf. SC 11; etc.).<\/p>\n<p>La noci\u00f3n de pastoral lit\u00fargica depende, en todo caso, del concepto de liturgia. Por pastoral lit\u00fargica se entiende por tanto toda acci\u00f3n orientada a que los fieles participen activa y conscientemente en las celebraciones lit\u00fargicas de acuerdo con su propia condici\u00f3n, ministros o simples fieles, de modo que hallen en ellas la fuente de su vida cristiana.<\/p>\n<p>2. La pastoral lit\u00fargica en el conjunto de la misi\u00f3n de la Iglesia<br \/>\nLa misi\u00f3n de la Iglesia, continuaci\u00f3n de la misi\u00f3n de Cristo (cf. Jn 20,21; Hch 1,8), brota de su misma esencia de signo de la comuni\u00f3n con Dios y de la unidad del g\u00e9nero humano (cf. LG 1): \u00abPredicando el evangelio, mueve a los oyentes a la fe y a la confesi\u00f3n de la fe, los dispone para el bautismo, los arranca de la servidumbre del error y de la idolatr\u00ed\u00ada y los incorpora a Cristo, para que crezcan hasta la plenitud por la caridad hacia \u00e9l\u00bb (LG 17; cf. SC 6).<\/p>\n<p>En esta cita se aprecian las tres funciones caracter\u00ed\u00adsticas de la misi\u00f3n de la Iglesia: predicar el evangelio (pastoral de la Palabra), bautizar e incorporar a Cristo (pastoral de los sacramentos) y practicar la caridad (pastoral del servicio). Esta divisi\u00f3n de la acci\u00f3n pastoral, basada en el triple oficio de Cristo profeta, sacerdote y rey, corresponde tambi\u00e9n a la distinci\u00f3n de las funciones del ministerio ordenado en el obispo, los presb\u00ed\u00adteros y los di\u00e1conos: el \u00abmunus docendi\u00bb o funci\u00f3n de ense\u00f1ar en toda su amplitud, el \u00abmunus sanctificandi\u00bb o funci\u00f3n santificadora, y el \u00abmunus regendi\u00bb o funci\u00f3n de regir al Pueblo de Dios (cf. LG 25-27; CCE 888-896). Tambi\u00e9n los laicos participan del ministerio prof\u00e9tico, sacerdotal y real de Cristo, cumpliendo la parte que les corresponde en la misi\u00f3n de toda la Iglesia (cf. LG 33-35; AA 2-4; CCE 901 ss.).<\/p>\n<p>M\u00e1s recientemente se han propuesto otras divisiones algo m\u00e1s complejas, que pueden sintetizarse as\u00ed\u00ad: la evangelizaci\u00f3n (kerigma), la catequesis (didascalia), la liturgia (leitourg\u00ed\u00ada), la comuni\u00f3n eclesial (Koinon\u00ed\u00ada) y el servicio (diakon\u00ed\u00ada). En realidad subsisten las tres funciones b\u00e1sicas, dado que la evangelizaci\u00f3n y la catequesis son aspectos de la funci\u00f3n de ense\u00f1ar, y la comuni\u00f3n eclesial es fruto tanto de la pastoral de la Palabra (evangelizaci\u00f3n y catequesis) como de la pastoral lit\u00fargica, y constituye el fundamento de la pastoral del servicio cristiano, incluida la autoridad o funci\u00f3n de regir.<\/p>\n<p>En todo caso la pastoral lit\u00fargica, vinculada a la funci\u00f3n santificadora de la Iglesia, est\u00e1 \u00ed\u00adntima y profundamente relacionada con todas las dem\u00e1s acciones eclesiales. En efecto, la evangelizaci\u00f3n y la catequesis, la pastoral lit\u00fargica, la gu\u00ed\u00ada y la edificaci\u00f3n de la comunidad, la acci\u00f3n social y caritativa, el servicio cristiano en toda su amplitud -testimonio, presencia en la sociedad, promoci\u00f3n humana, liberaci\u00f3n, etc.-, forman una unidad indisoluble, que brota de la \u00fanica misi\u00f3n de Cristo confiada a la Iglesia.<\/p>\n<p>En efecto, la pastoral de la Palabra es necesaria \u00abpara que los hombres puedan llegar a la liturgia&#8230; llamados a la conversi\u00f3n y a la fe\u00bb (SC 9). Y la liturgia misma \u00abimpulsa a los fieles a que, \u00e9saciados con los sacramentos pascuales\u00ed\u00ad sean \u00e9concordes en la piedad\u00ed\u00ad, ruega a Dios que \u00e9conserven en su vida lo que recibieron en la fe\u00ed\u00ad, y la renovaci\u00f3n de la alianza del Se\u00f1or con los hombres en la eucarist\u00ed\u00ada enciende y arrastra a los fieles a la apremiante caridad de Cristo\u00bb (SC 10). De la celebraci\u00f3n lit\u00fargica brota tambi\u00e9n la misi\u00f3n y las exigencias del testimonio y del apostolado: \u00abId y anunciad&#8230; lo que hab\u00e9is visto y o\u00ed\u00addo\u00bb (Lc 7,22). Por otra parte la pastoral lit\u00fargica ha de tener en cuenta que la liturgia es \u00abcumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde dimana toda su fuerza\u00bb (SC 10; cf. LG 11). Pero, al mismo tiempo, ha de estar orientada a la formaci\u00f3n de una aut\u00e9ntica comunidad cristiana (cf. PO 6).<\/p>\n<p>En consecuencia no se deben enfrentar ya evangelizaci\u00f3n y sacramentos, ni liturgia y catequesis, ni acci\u00f3n social y culto cristiano, porque el cuerpo es uno solo, aunque tiene diversidad de servicios, funciones y ministerios (cf. 1 Cor 12,4-6; Ef 4,1-12).<\/p>\n<p>3. Caracter\u00ed\u00adsticas de la pastoral lit\u00fargica<br \/>\nTeniendo en cuenta el puesto que corresponde a la pastoral lit\u00fargica en el conjunto de la misi\u00f3n de la Iglesia, se pueden advertir algunas caracter\u00ed\u00adsticas propias:<\/p>\n<p>a) La pastoral lit\u00fargica no es directamente misionera, aunque ha de tener una gran preocupaci\u00f3n evangelizadora. A ra\u00ed\u00adz de la publicaci\u00f3n de la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica \u00abEvangelii Nuntiandi\u00bb del Papa Pablo VI (1975) y teniendo en cuenta la necesidad actual de una \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb, se ha percibido con mayor claridad la urgencia de que la acci\u00f3n evangelizadora como anuncio de Jesucristo y llamada a la conversi\u00f3n y la acci\u00f3n lit\u00fargica se impliquen mutuamente. Por otra parte \u00abnunca se insistir\u00e1 bastante en el hecho de que la evangelizaci\u00f3n no se agota con la predicaci\u00f3n y la ense\u00f1anza de una doctrina&#8230; La evangelizaci\u00f3n despliega toda su riqueza cuando realiza la uni\u00f3n m\u00e1s \u00ed\u00adntima, o mejor, una intercomunicaci\u00f3n jam\u00e1s interrumpida, entre la Palabra y los sacramentos\u00bb (EN 47).<\/p>\n<p>La pastoral lit\u00fargica ha de procurar la transformaci\u00f3n interior del hombre y de la vida a la luz del evangelio (cf. EN 17-18), llamando a los creyentes, hacia los que se dirige preferentemente, a la conversi\u00f3n, a la fe y a la coherencia de vida (cf. SC 9; 59). Este aspecto es tanto m\u00e1s necesario cuanto m\u00e1s pluralista es la sociedad, pues a las celebraciones lit\u00fargicas asisten creyentes de muy diverso grado de fe, y no es raro que asistan tambi\u00e9n no creyentes.<\/p>\n<p>b) Por otra parte, teniendo en cuenta que la celebraci\u00f3n lit\u00fargica desarrolla una esencial y eficaz pedagog\u00ed\u00ada del misterio cristiano, la pastoral lit\u00fargica ha de prestar tambi\u00e9n una gran atenci\u00f3n a las instancias del desarrollo de la fe y, en definitiva, de la formaci\u00f3n integral del ser cristiano. En este sentido se podr\u00ed\u00ada hablar de dimensi\u00f3n catequ\u00e9tica de la pastoral lit\u00fargica, pero sin que se produzca una confusi\u00f3n entre la catequesis y la celebraci\u00f3n. A veces se ha dicho que la celebraci\u00f3n es una forma de catequesis en acto, y de lugar de educaci\u00f3n en la fe. Esto es cierto solamente en parte, porque la liturgia es siempre expresi\u00f3n de la fe de la Iglesia seg\u00fan el c\u00e9lebre adagio \u00ablex orandi-lex credendi\u00bb, y porque posee una gran fuerza ilustrativa y transmisora de los misterios que se celebran -se ha dicho que la liturgia es el \u00f3rgano m\u00e1s amplio del magisterio de la Iglesia y su m\u00e1s eficaz didascalia-.<\/p>\n<p>Ahora bien, la pastoral lit\u00fargica deber\u00ed\u00ada tomar en mayor consideraci\u00f3n esos aspectos disdasc\u00e1licos de la liturgia, y cuidar al m\u00e1ximo la dimensi\u00f3n expresiva y comunicativa de la fe en los signos, en los textos y en los gestos lit\u00fargicos. Por otra parte la pastoral lit\u00fargica ha de mirar tambi\u00e9n a la formaci\u00f3n integral del creyente para que llegue a la condici\u00f3n de adulto en Cristo (cf. Ef 4,13; Col 1,9), pero siempre de acuerdo con la condici\u00f3n propia de la liturgia, es decir, seg\u00fan las leyes propias de \u00e9sta, lo que se conoce como la \u00abmistagogia del misterio\u00bb. La mistagog\u00ed\u00ada se produce en el interior de la celebraci\u00f3n por medio de los signos y s\u00ed\u00admbolos, de los ritos, de la lectura de la Palabra de Dios, de la homil\u00ed\u00ada, de las oraciones y de los cantos, etc.<\/p>\n<p>Las relaciones entre la pastoral lit\u00fargica y la catequesis son ciertamente muy importantes, hasta el punto que se condicionan mutuamente. Una y otra han de trabajar juntas especialmente en la preparaci\u00f3n de los sacramentos, donde ha de jugar un papel decisivo la catequesis propiamente lit\u00fargica. Pero en modo alguno la celebraci\u00f3n ha de invadir los fines ni los medios de la catequesis. El gran modelo tanto para la catequesis como para la liturgia es la Iniciaci\u00f3n cristiana, sobre todo como era realizada en los primeros siglos de la Iglesia.<\/p>\n<p>c) El objetivo inmediato de la pastoral lit\u00fargica es la participaci\u00f3n de los fieles. Por eso la pastoral lit\u00fargica ha de procurar instruir, educar y conducir progresivamente y por todos los medios a los fieles hacia esa participaci\u00f3n consciente, activa y fructuosa a la que tienen derecho en virtud de su bautismo (cf. SC 14). Ahora bien, cuando el Vaticano II habl\u00f3 de la participaci\u00f3n de los fieles, a\u00f1ad\u00ed\u00ada siempre unos calificativos a esta participaci\u00f3n. Dec\u00ed\u00ada que hab\u00ed\u00ada de ser plena, consciente, activa y fructuosa, interna y externa, adaptada a la condici\u00f3n de los fieles, ordenada, etc.<\/p>\n<p>Esto quiere decir que la participaci\u00f3n de los fieles ha de ser real, no meramente interior sino expresiva, pero tampoco \u00fanicamente activa por fuera, de manera que los que toman parte en una celebraci\u00f3n no sean extra\u00f1os y mudos espectadores sino actores que se unen a la acci\u00f3n sagrada juntamente con el ministro (cf. SC 48). Se trata por tanto de guiar a toda la asamblea lit\u00fargica hacia la participaci\u00f3n plena mediante la oraci\u00f3n y el canto, la contemplaci\u00f3n y el gesto, la escucha silenciosa y el movimiento, m\u00e1s que de organizar la liturgia misma solamente en funci\u00f3n de la participaci\u00f3n activa, obedeciendo a un af\u00e1n de cambiar las estructuras celebrativas a fin de hacer intervenir continuamente a todos los participantes y lograr un determinado efecto a partir de la actividad externa. El concepto de participaci\u00f3n activa significa que la liturgia es, por su propia esencia, acci\u00f3n comunitaria, pero no que tenga que ser esbozada de nuevo. La participaci\u00f3n activa reclama la interiorizaci\u00f3n de la acci\u00f3n lit\u00fargica en todos cuantos toman parte en ella.<\/p>\n<p>La atenci\u00f3n a la participaci\u00f3n plena requiere por tanto un equilibrio dif\u00ed\u00adcil de aspectos, porque hoy acechan a la liturgia algunos riesgos que pueden desnaturalizar las celebraciones. Uno es el de poner la celebraci\u00f3n al servicio de la transmisi\u00f3n de ideas y de actitudes de comportamiento, no s\u00f3lo morales sino tambi\u00e9n propias de la presencia de los laicos en el campo de las realidades temporales. Otro es el de caer en nuevas formas de individualismo devocionalista, con el pretexto de acoger las instancias leg\u00ed\u00adtimas de la religiosidad.<\/p>\n<p>No se puede olvidar tampoco otro riesgo, el de procurar el esteticismo formal o una equivocada concepci\u00f3n de la belleza de la celebraci\u00f3n, bajo el pretexto de la inculturaci\u00f3n o de las exigencias que imponen a veces los medios de comunicaci\u00f3n audiovisuales. En otro tiempo pudo ser el ceremonial barroco y la m\u00fasica teatral, hoy puede ser la incorporaci\u00f3n de elementos ajenos a la liturgia, como el folclore o la m\u00fasica profana, popular o moderna. La liturgia s\u00f3lo puede tener como objeto de la celebraci\u00f3n el misterio de Cristo y su obra de salvaci\u00f3n. Una comunidad que no celebra este acontecimiento, se celebra a s\u00ed\u00ad misma y profana de alguna manera la liturgia.<\/p>\n<p>d) La pastoral lit\u00fargica ha de dirigirse a todos los fieles, no solamente a un grupo m\u00e1s o menos selecto, pues la participaci\u00f3n en la liturgia tampoco es fin en s\u00ed\u00ad misma, sino un medio para hacer realidad el car\u00e1cter eclesial de las acciones lit\u00fargicas, car\u00e1cter que est\u00e1 necesariamente unido a la primac\u00ed\u00ada de las celebraciones comunitarias en igualdad de circunstancias (cf. SC 26-27). La pastoral lit\u00fargica es un saber hacer, un arte de conducir a los fieles hacia la vivencia m\u00e1s profunda del misterio de salvaci\u00f3n. Esto requiere conocimiento doctrinal y experiencia vital de la liturgia, sin desde\u00f1ar la aportaci\u00f3n de algunas ciencias humanas como la psicolog\u00ed\u00ada, la semiolog\u00ed\u00ada, la ling,\u00ed\u00adstica, la est\u00e9tica, etc.<\/p>\n<p>4. Retos de la pastoral lit\u00fargica<br \/>\nLa pastoral lit\u00fargica entr\u00f3 con fuerza en la vida de las comunidades cristianas sobre todo despu\u00e9s del Concilio Vaticano II. Sin embargo, en los a\u00f1os de la aplicaci\u00f3n de la reforma lit\u00fargica conoci\u00f3 momentos de euforia y momentos de cansancio, momentos de cambio y momentos de trabajo callado y de profundizaci\u00f3n. No obstante el balance final altamente positivo, la pastoral lit\u00fargica tiene todav\u00ed\u00ada no pocos retos que afrontar:<\/p>\n<p>a) En primer lugar incorporar a la celebraci\u00f3n al hombre postmoderno, especialmente el habitante de las grandes ciudades, an\u00f3nimo, marginado, cosificado, aplastado por la publicidad, el ritmo de vida, el ruido, la dispersi\u00f3n familiar; al hombre \u00ablight\u00bb, desvalido y conformista, sea cual sea el \u00e1mbito en el que se mueve, diluidas cada d\u00ed\u00ada m\u00e1s las diferencias entre el que vive en la gran ciudad y el que vive en las zonas rurales. Los medios de comunicaci\u00f3n social han creado un modelo cultural (o pseudocultural) bastante uniforme.<\/p>\n<p>El hombre postmoderno es individualista y tiende a privatizar cada d\u00ed\u00ada m\u00e1s la vida espiritual. La pastoral lit\u00fargica ha de esforzarse entonces en integrar lo personal en lo comunitario, y ha de servir ante todo a las exigencias de una celebraci\u00f3n que es siempre acci\u00f3n eclesial y que, siguiendo los libros lit\u00fargicos, tiene en cuenta siempre una participaci\u00f3n de los fieles que cuida con gran equilibrio tanto de la acci\u00f3n (canto, respuestas, gestos, movimientos) como de la contemplaci\u00f3n (escucha de la palabra, oraci\u00f3n silenciosa). Lo mismo cabe decir de la necesidad de que en toda celebraci\u00f3n se distribuyan y se realicen adecuadamente todos los ministerios y funciones lit\u00fargicas de la asamblea.<\/p>\n<p>b) Un segundo reto sigue viniendo de la p\u00e9rdida del sentido de lo sagrado cristiano, es decir, de la santidad y de la presencia de Cristo. La secularizaci\u00f3n llega a invadir hasta la misma expresi\u00f3n religiosa interpretada muchas veces como folclore popular o costumbrismo y la despoja de su valor de aut\u00e9ntica experiencia de encuentro con Dios. La pastoral lit\u00fargica tiene que encontrar el dif\u00ed\u00adcil camino entre la sacralidad natural y la fe, entre el lenguaje religioso y el lenguaje secular, entre el sentimiento y las actitudes que brotan de la conversi\u00f3n y de la fe.<\/p>\n<p>La pastoral lit\u00fargica tiene que ocuparse no s\u00f3lo de las condiciones m\u00ed\u00adnimas para una celebraci\u00f3n v\u00e1lida y l\u00ed\u00adcita, sino tambi\u00e9n, y muy especialmente, de que los fieles penetren conscientemente en los misterios que se celebran (cf. SC 11; 59). La pastoral lit\u00fargica ha de unir verticalidad y horizontalidad en la celebraci\u00f3n, dando la primac\u00ed\u00ada a la dimensi\u00f3n transcendente de forma que el creyente se una a Dios y a Cristo en el misterio celebrado, pero a la vez se sienta urgido a la acci\u00f3n testimonial y apost\u00f3lica, y a la transformaci\u00f3n de las estructuras temporales seg\u00fan el evangelio.<\/p>\n<p>c) Subsiste y en algunos lugares se acent\u00faa cada d\u00ed\u00ada el problema de la falta de fe o el hecho de que muchas personas pidan los sacramentos movidas por la costumbre, pero no siempre con la preparaci\u00f3n catequ\u00e9tica que hace m\u00e1s fructuosa la celebraci\u00f3n. La pastoral lit\u00fargica tiene que atender al hombre concreto y a su situaci\u00f3n personal como creyente para ayudarle a redescubrir y revitalizar su vida de fe. Por esto tiene que asegurar una buena catequesis lit\u00fargica que preceda a la celebraci\u00f3n del sacramento, y seleccionar con esmero las lecturas y los textos procurando que la misma celebraci\u00f3n sea un momento de evangelizaci\u00f3n. En algunas ocasiones habr\u00e1 que diferir la celebraci\u00f3n, para dar lugar a un itinerario catecumenal o de catequesis que permita una m\u00e1s profunda inserci\u00f3n en la comunidad eclesial.<\/p>\n<p>A veces se piden los sacramentos desde una situaci\u00f3n deseosa de seguridades en el plano de la salvaci\u00f3n. En estos casos se debe alimentar la fe y preocuparse de renovar las pr\u00e1cticas religiosas despoj\u00e1ndolas de toda falsa seguridad. Al mismo tiempo se ha de dar cabida en la celebraci\u00f3n a todas las instancias leg\u00ed\u00adtimas de la piedad del pueblo: esp\u00ed\u00adritu de oraci\u00f3n, sentido del misterio, tono festivo, lenguaje cercano, justa valoraci\u00f3n de las im\u00e1genes y de los s\u00ed\u00admbolos.<\/p>\n<p>d) Muchas de las dificultades se\u00f1aladas se empiezan a resolver cuando los pastores y los responsables de la pastoral lit\u00fargica procuran poseer y ofrecer al mismo tiempo una visi\u00f3n de la liturgia coherente con su naturaleza teol\u00f3gica y con su finalidad pastoral, un adecuado sentido de Iglesia y una exacta visi\u00f3n del hombre y de la comunidad a la que deben servir. El Vaticano II dej\u00f3 bien claro que el \u00e9xito de la reforma lit\u00fargica iba a depender de la formaci\u00f3n de los pastores y de los fieles en este campo (cf. SC 15-19). El tiempo le ha dado la raz\u00f3n. Precisamente por eso la formaci\u00f3n lit\u00fargica de los pastores y de los fieles, sigue siendo un gran reto recordado insistentemente en todas partes.<\/p>\n<p>5. Los \u00abagentes\u00bb de la pastoral lit\u00fargica<br \/>\nUna de las afirmaciones de m\u00e1s largo alcance del Concilio Vaticano II en el \u00e1mbito de la liturgia fue la relativa al car\u00e1cter eclesial de las acciones lit\u00fargicas en cuanto celebraciones de toda la Iglesia (cf. SC 26; CCE 1140). De este modo se sal\u00ed\u00ada al paso tanto de la reducci\u00f3n de la liturgia a la actuaci\u00f3n de los ministros ordenados, como de la tentaci\u00f3n varias veces denunciada por el magisterio eclesial de que el ministro se considere due\u00f1o de la liturgia para intervenir en ella seg\u00fan su criterio particular.<\/p>\n<p>En efecto, los fieles laicos no son solamente sujetos pasivos de la funci\u00f3n santificadora de la Iglesia, sino que participan tambi\u00e9n del oficio sacerdotal de Cristo en virtud del bautismo y de la confirmaci\u00f3n, de manera que cuando toman parte en una celebraci\u00f3n lit\u00fargica, ejercen verdaderamente el sacerdocio com\u00fan y se unen de manera eficaz a la acci\u00f3n del ministro que preside y act\u00faa en la persona de Cristo. De ah\u00ed\u00ad que la participaci\u00f3n de los fieles en la liturgia corresponda a un derecho y a un deber que tienen (cf. SC 14; LG 10-11; CCE 901; 1141). Pero \u00abtodos los miembros no tienen la misma funci\u00f3n\u00bb (Rm 12,4): unos han sido escogidos y consagrados por el sacramento del orden para actuar representando a Cristo, otros ejercen diferentes ministerios particulares laicales, como lectores, ac\u00f3litos, cantores, etc. Estos \u00faltimos son considerados como verdaderos ministerios lit\u00fargicos (cf. SC 29; CCE 1143).<\/p>\n<p>De todo esto se deduce que la pastoral lit\u00fargica, en cuanto servicio en el interior de la comunidad cristiana en orden a la participaci\u00f3n de los fieles en la liturgia, corresponde tambi\u00e9n a todos los miembros de la Iglesia, aunque, a la hora de la ejecuci\u00f3n, esta tarea est\u00e9 particularmente confiada a los responsables de las comunidades, de suyo el obispo y los presb\u00ed\u00adteros que hacen sus veces en cada lugar.<\/p>\n<p>El sujeto de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica es siempre la comunidad de los bautizados reunida en asamblea, es decir, la Iglesia animada por el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or y asociada a Cristo, sumo sacerdote y mediador \u00fanico. Por este motivo todos los actuales libros lit\u00fargicos, en sus praenotanda u observaciones generales previas, antes de hablar de los diferentes ministerios en la celebraci\u00f3n, incluidos los que proceden del orden sagrado, se refieren siempre al papel de la asamblea congregada para la acci\u00f3n lit\u00fargica. La celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, que tiene siempre valor ejemplar para todas las dem\u00e1s acciones lit\u00fargicas, es presentada por la Ordenaci\u00f3n general del Misal Romano como \u00abacci\u00f3n de Cristo y del pueblo de Dios ordenado jer\u00e1rquicamente\u00bb (OGMR 1).<\/p>\n<p>Por este motivo: \u00abEn la asamblea que se congrega para la Misa, cada uno de los presentes tiene el derecho y el deber de aportar su participaci\u00f3n, en modo diverso, seg\u00fan la diversidad de orden y de oficio. Por consiguiente, todos, ministros y fieles, cumpliendo cada uno con su oficio, hagan todo y s\u00f3lo aquello que les corresponde; de ese modo, por el mismo orden de la celebraci\u00f3n, se har\u00e1 visible la Iglesia constituida en su diversidad de \u00f3rdenes y de ministerios\u00bb (OGMR 58; cf. SC 14; 26; 28).<\/p>\n<p>Ahora bien, aunque la pastoral lit\u00fargica, como se ha dicho antes, brota de las exigencias de la celebraci\u00f3n y tiene por finalidad lograr la participaci\u00f3n plena de todos los que integran la asamblea reunida para celebrar, la responsabilidad de la pastoral lit\u00fargica en beneficio de toda la comunidad eclesial corresponde no a todos y cada uno de los fieles, sino s\u00f3lo a aquellos que en virtud de la sagrada ordenaci\u00f3n, por instituci\u00f3n o por encargo estable u ocasional han sido llamados a desempe\u00f1ar los diversos oficios y ministerios en la liturgia.<\/p>\n<p>En este sentido de puede hablar de agentes de pastoral lit\u00fargica, como se habla de agentes de otros campos de la misi\u00f3n de la Iglesia. Pero teniendo en cuenta siempre el car\u00e1cter de diakon\u00ed\u00ada y de koinon\u00ed\u00ada que vincula todo oficio o ministerio a la totalidad de la Iglesia, sujeto \u00faltimo asociado a Cristo de cualquier tarea eclesial. Directamente la pastoral lit\u00fargica suele estar confiada a los pastores y a los que colaboran con ellos en los distintos ministerios y funciones de la celebraci\u00f3n: lectores, ac\u00f3litos, director del canto, maestro de ceremonias, etc. Deben considerarse tambi\u00e9n como colaboradores de la pastoral lit\u00fargica los que se dedican a la ense\u00f1anza y al estudio de la liturgia, los catequistas y todos los que procuran la formaci\u00f3n de los fieles, dado que la celebraci\u00f3n es un aspecto esencial de la formaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>6. Niveles de la acci\u00f3n pastoral lit\u00fargica<br \/>\nLa pastoral lit\u00fargica se desarrolla ante todo en el \u00e1mbito de la Iglesia local o particular, aunque a nivel de la regulaci\u00f3n de la liturgia, del estudio, programaci\u00f3n, coordinaci\u00f3n y servicios existan otras instancias u organismos. La responsabilidad \u00faltima de la pastoral lit\u00fargica, como de cualquier otra acci\u00f3n pastoral de una comunidad eclesial, corresponde en principio al obispo diocesano en su di\u00f3cesis, y al p\u00e1rroco y al rector de una iglesia en sus \u00e1mbitos respectivos.<\/p>\n<p>Conviene, pues, distinguir diversos niveles de actuaci\u00f3n en el campo de la pastoral lit\u00fargica:<\/p>\n<p>a) El nivel jer\u00e1rquico de la Iglesia que regula los aspectos normativos de la liturgia. La autoridad y la competencia en materia lit\u00fargica es un aspecto m\u00e1s estricto que no debe confundirse con lo que se viene diciendo acerca de la pastoral lit\u00fargica, aunque tiene en \u00faltimo t\u00e9rmino una finalidad pastoral. En este nivel se encuentran la Santa Sede, y en particular la Congregaci\u00f3n para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el Obispo diocesano en la medida en que lo determine el derecho. Dentro de su las Conferencias Episcopales tienen tambi\u00e9n algunas competencias se\u00f1aladas generalmente por los propios libros lit\u00fargicos, especialmente en materia de adaptaci\u00f3n de ritos y de la traducci\u00f3n de los textos a las respectivas lenguas.<\/p>\n<p>El Papa, las Congregaciones Romanas, las Conferencias Episcopales y los obispos diocesanos no s\u00f3lo intervienen en la pastoral lit\u00fargica mediante actos jur\u00ed\u00addicos, sino tambi\u00e9n ejerciendo un magisterio que orienta y se\u00f1ala cauces para el fomento y la renovaci\u00f3n de la acci\u00f3n pastoral en el campo de la liturgia.<\/p>\n<p>En el seno de las Conferencias Episcopales se encuentran las Comisiones Episcopales de Liturgia, que act\u00faan en nombre de toda la Conferencia tanto para ejecutar disposiciones como para proponer sugerencias, campa\u00f1as y acciones concretas, y difundir notas, orientaciones y directorios. Vinculados a las Comisiones de Liturgia est\u00e1n los Secretariados o Departamentos Nacionales de Liturgia, que est\u00e1n al servicio de la pastoral lit\u00fargica bajo la dependencia de la Comisi\u00f3n Episcopal de Liturgia y son sus \u00f3rganos ejecutivos. En algunas regiones existen, adem\u00e1s, comisiones interdiocesanas de liturgia en dependencia de los obispos de una provincia eclesi\u00e1stica o de algunas di\u00f3cesis que tienen una lengua com\u00fan o una problem\u00e1tica pastoral similar. Estas comisiones suelen encargarse de la preparaci\u00f3n de las ediciones de los libros lit\u00fargicos en las lenguas respectivas.<\/p>\n<p>b) A nivel diocesano la pastoral lit\u00fargica es moderada por el obispo, el cual suele servirse de un delegado episcopal o diocesano o de la Comisi\u00f3n diocesana de Liturgia, M\u00fasica y Arte Sacro (cf. SC 45-46). Estos organismos responden a la funci\u00f3n santificadora y cultual que tiene en el obispo como \u00abdispensador de la gracia del supremo sacerdocio\u00bb en la Iglesia que le ha sido confiada (cf. LG 26; SC 41; 45). Las tareas que suelen desempe\u00f1ar las delegaciones diocesanas de pastoral lit\u00fargica son de formaci\u00f3n e informaci\u00f3n, consulta y animaci\u00f3n, programaci\u00f3n, revisi\u00f3n, adaptaci\u00f3n, etc. Algunas di\u00f3cesis cuentan con centros de pastoral lit\u00fargica que irradian su influencia m\u00e1s all\u00e1 de la propia zona. En no pocas existen escuelas de liturgia donde se preparan lectores y animadores de las celebraciones. Suele ser frecuente que los delegados diocesanos de liturgia se re\u00fanan dentro de una misma regi\u00f3n para realizar estudios, campa\u00f1as, cursillos y jornadas, e incluso editar algunos subsidios lit\u00fargicos, como por ejemplo para la celebraci\u00f3n de la misa dominical y para la homil\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>c) En la parroquia, como comunidad local (cf. SC 42; LG 26; CD 30), la acci\u00f3n pastoral lit\u00fargica corresponde al p\u00e1rroco en primer lugar y bajo la autoridad del obispo diocesano (cf. CDC cn. 528\/2). Aunque existan de hecho otras comunidades m\u00e1s reducidas o con otras caracter\u00ed\u00adsticas como las comunidades religiosas o las asociaciones laicales, la parroquia sigue siendo el espacio matriz de la vida cristiana, insustituible en muchos aspectos porque es el v\u00ed\u00adnculo con la Iglesia para la mayor\u00ed\u00ada de la gente, aunque tambi\u00e9n insuficiente porque no es capaz por s\u00ed\u00ad sola de realizar toda la misi\u00f3n eclesial.<\/p>\n<p>Dentro de una parroquia o de una comunidad es conveniente que exista lo que se conoce como el equipo de animaci\u00f3n lit\u00fargica o la comisi\u00f3n lit\u00fargica parroquial, que no deben ser considerados como una estructura m\u00e1s, sino como un medio muy valioso para incorporar a los fieles laicos y a los religiosos a las tareas pastorales de la liturgia. Actualmente son muchos los grupos y las comunidades cristianas que cuentan con personas que se re\u00fanen para preparar la eucarist\u00ed\u00ada o alguna otra celebraci\u00f3n. Pero este tipo de reuniones, un tanto informales, terminan por agotarse al faltar la perseverancia de sus miembros en la mayor\u00ed\u00ada de los casos.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, el equipo lit\u00fargico bien organizado es un instrumento de primer orden para garantizar no ya la buena marcha de unas celebraciones desde el punto de vista de la participaci\u00f3n de los fieles, sino tambi\u00e9n desde la perspectiva de toda la pastoral de la liturgia y de los sacramentos. Por eso el equipo lit\u00fargico debe tener una presencia asegurada en el consejo pastoral de la parroquia, y ha de tener una relativa institucionalizaci\u00f3n. Lo ideal ser\u00ed\u00ada que dentro de una parroquia, por ejemplo, existieran varios equipos lit\u00fargicos coordinados entre s\u00ed\u00ad y que atendieran, por ejemplo, cada uno a una celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica dominical.<\/p>\n<p>El equipo lit\u00fargico, aunque no es mencionado con este nombre, sin embargo est\u00e1 contemplado en la Ordenaci\u00f3n general del Misal Romano: \u00abLa preparaci\u00f3n efectiva de cada celebraci\u00f3n lit\u00fargica h\u00e1gase con \u00e1nimo concorde entre todos aquellos a quienes ata\u00f1e, tanto en lo que toca al rito como al aspecto pastoral y musical, bajo la direcci\u00f3n del rector de la Iglesia, y o\u00ed\u00addo tambi\u00e9n al parecer de los fieles en lo que a ellos directamente les ata\u00f1e\u00bb (OGMR 73).<\/p>\n<p>En el texto citado se alude al \u00abparecer de los fieles\u00bb, lo que quiere decir que deber\u00e1n estar representados en el equipo lit\u00fargico o, al menos, tenidos en cuenta de manera efectiva. La preparaci\u00f3n de una celebraci\u00f3n ha de mirar a varios aspectos: ritual, o sea al desarrollo y ritmo de la celebraci\u00f3n; pastoral, que debe entenderse en clave de evangelizaci\u00f3n y de incidencia de la liturgia en la espiritualidad; musical, o sea, a los cantos. Por eso en el equipo deber\u00e1n estar las personas responsables del canto y de la m\u00fasica en la liturgia, adem\u00e1s del lector, un ac\u00f3lito, etc. La direcci\u00f3n del equipo corresponde al p\u00e1rroco o rector de la iglesia, y constituye un servicio importante para el bien de todos (cf. OGMR 313). El texto habla tambi\u00e9n de \u00ab\u00e1nimo concorde\u00bb tanto entre los que han de integrarlo como en el prop\u00f3sito de buscar una perfecta armon\u00ed\u00ada en la misma celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aunque no se diga expresamente, es indispensable tambi\u00e9n que los integrantes del equipo tengan la debida preparaci\u00f3n y competencia no s\u00f3lo doctrinal y pastoral sino tambi\u00e9n t\u00e9cnica en el campo lit\u00fargico. Una buena s\u00ed\u00adntesis de lo que ha de ser el funcionamiento de un equipo de animaci\u00f3n lit\u00fargica se encuentra expresada en el siguiente texto de la Ordenaci\u00f3n general del Misal Romano: \u00abLa eficacia pastoral de la celebraci\u00f3n aumentar\u00e1, sin duda, si se saben elegir, dentro de lo que cabe, los textos apropiados, lecciones, oraciones y cantos que mejor respondan a las necesidades y a la preparaci\u00f3n espiritual y modo de ser de quienes participan en el culto&#8230; El sacerdote, al preparar la misa, mirar\u00e1 m\u00e1s bien al bien espiritual de la asamblea que a sus personales preferencias. Tenga adem\u00e1s presente que una elecci\u00f3n de este tipo estar\u00e1 bien hacerla de com\u00fan acuerdo con los que ofician con \u00e9l y con los dem\u00e1s que habr\u00e1n de tomar parte en la celebraci\u00f3n, sin excluir a los mismos fieles en la parte que a ellos m\u00e1s directamente les corresponde. Y puesto que las combinaciones elegibles son tan diversas, es menester que, antes de la celebraci\u00f3n, el di\u00e1cono, los lectores, el salmista, el cantor, el comentarista y el coro, cada uno por su parte, sepa claramente qu\u00e9 textos le corresponden y nada se deje a la improvisaci\u00f3n. En efecto, la arm\u00f3nica sucesi\u00f3n y ejecuci\u00f3n de los ritos contribuye much\u00ed\u00adsimo a disponer el esp\u00ed\u00adritu de los fieles a la participaci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica\u00bb (OGMR 313).<\/p>\n<p>7. Objetivos permanentes de la pastoral lit\u00fargica<br \/>\nSe trata de objetivos de tipo general que deben tener en cuenta todos los que trabajan en este \u00e1mbito de la misi\u00f3n de la Iglesia:<\/p>\n<p>a) Sentido de la santidad y de la transcendencia de la liturgia, aspecto propio del car\u00e1cter sagrado que est\u00e1 presente en toda manifestaci\u00f3n aut\u00e9ntica del hecho religiosos. La santidad de las acciones lit\u00fargicas no es un a\u00f1adido puesto por los hombres para delimitar un poder que los sobrepasa, sino una consecuencia de la presencia del Se\u00f1or: \u00abNada de lo que hacemos en la liturgia puede aparecer como m\u00e1s importante de lo que invisible, pero realmente, Cristo hace por obra de su esp\u00ed\u00adritu. La fe vivificada por la caridad, la adoraci\u00f3n, la alabanza al Padre y el silencio de la contemplaci\u00f3n, ser\u00e1n siempre los primeros objetivos a alcanzar para una pastoral lit\u00fargica y sacramental\u00bb (Juan Pablo II, Carta Apost\u00f3lica \u00abVicesimus Quintus Annus\u00bb, de 4-XII-1988, n. 10).<\/p>\n<p>b) Fomento de la participaci\u00f3n activa de los fieles en el sentido descrito al principio, para que la liturgia se verdaderamente la \u00abfuente primera e indispensable del esp\u00ed\u00adritu cristiano\u00bb (cf. SC 14). Ahora bien, no debe confundirse este objetivo con la finalidad m\u00e1s profunda y esencial de la liturgia, que consiste siempre en ser lugar de encuentro santificador de los hombres y de glorificaci\u00f3n del Padre por Jesucristo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo (cf. SC 7). La liturgia no es medio pastoral ni un instrumento de evangelizaci\u00f3n o de apostolado al servicio de otras metas, sino la acci\u00f3n pastoral misma de la Iglesia en su n\u00facleo y en su fuente para la salvaci\u00f3n de los hombres. La finalidad esencial de la liturgia se encuentra en ella misma, en su actuaci\u00f3n y realizaci\u00f3n. En un sentido muy amplio puede hablarse de fines de la pastoral lit\u00fargica, entendiendo como tales la renovaci\u00f3n de la vida cristiana y el que los fieles alcancen la madurez en Cristo (cf. SC 1; 10; 11; etc.). s\u00f3lo as\u00ed\u00ad la celebraci\u00f3n lit\u00fargica ser\u00e1 vivida como \u00abun acontecimiento de orden espiritual\u00bb como ped\u00ed\u00ada la Carta \u00abVicesimus Quintus Annus\u00bb (n. 14).<\/p>\n<p>c) Preferencia por la celebraci\u00f3n comunitaria de acuerdo con la naturaleza de los ritos y en igualdad de condiciones, como consecuencia del car\u00e1cter eclesial de todas las acciones lit\u00fargicas, en las que se manifiesta la Iglesia dotada de diversidad de ministerios y funciones (cf. SC 27-29; 41-42; LG 26). Para que las celebraciones sean verdaderamente comunitarias no es necesario que sean multitudinarias o colectivas desde el punto de vista sociol\u00f3gico. Existen, en efecto, unos factores de orden externo como el n\u00famero de los participantes y la acci\u00f3n com\u00fan, pero sin olvidar los de factores de orden interno, para que una celebraci\u00f3n sea expresi\u00f3n de la comuni\u00f3n de la Iglesia. Ser\u00e1 necesario conjugar las condiciones de tipo antropol\u00f3gico, como la comunicaci\u00f3n humana, los gestos y movimientos comunes, la participaci\u00f3n activa, y las de tipo espiritual, como la escucha de la Palabra de Dios, la conversi\u00f3n, la ofrenda de s\u00ed\u00ad mismos, la acogida fraterna de los dem\u00e1s, etc.<\/p>\n<p>d) Comprensi\u00f3n justa del hecho sacramental. La liturgia es un fen\u00f3meno muy complejo en el que el acontecimiento de salvaci\u00f3n se produce y se verifica en un r\u00e9gimen de signos, es decir, mediante gestos y palabras cargados de significado, s\u00ed\u00admbolos de realidades celestiales (cf. SC 122). Este objetivo mira no solamente a la expresividad y al lenguaje del gesto o de los s\u00ed\u00admbolos, sino tambi\u00e9n a la aceptaci\u00f3n de la mediaci\u00f3n de unos elementos y realidades humanas escogidas por Cristo o por la Iglesia para hacer presente entre los hombres el misterio de la salvaci\u00f3n y la vida divina. En este sentido la pastoral lit\u00fargica ha de estar muy atenta a las necesarias catequesis e iniciaci\u00f3n que faciliten la justa comprensi\u00f3n de aquellos elementos y realidades. La reforma lit\u00fargica ha procurado la claridad y sencillez de los ritos para facilitar una experiencia profunda e integradora de toda la persona. Pero muchas veces se constata un evidente desfase en la comunicaci\u00f3n no s\u00f3lo a causa de una fe d\u00e9bil o de una formaci\u00f3n escasa en quienes participan en la liturgia, sino tambi\u00e9n porque no se cuidan lo suficiente la dignidad formal de la acci\u00f3n lit\u00fargica y la belleza de los elementos participativos como, por ejemplo, el canto y la m\u00fasica.<\/p>\n<p>e) Equilibrio y creatividad responsable a la hora de elegir aquellas partes que se dejan al criterio del ministro en los libros lit\u00fargicos, seleccionando los textos de acuerdo con las posibilidades de la liturgia del d\u00ed\u00ada y las necesidades de la comunidad. En la mayor\u00ed\u00ada de los casos, al menos en los pa\u00ed\u00adses evangelizados desde hace siglos y en los que la fe cristiana contin\u00faa estando presente en la cultura, no hace falta reclamar una m\u00e1s amplia inculturaci\u00f3n en el campo lit\u00fargico. Otra cosa es all\u00ed\u00ad donde el Evangelio no ha penetrado profundamente en las realidades culturales o donde los cristianos son una exigua minor\u00ed\u00ada. Pero sin llegar a las profundas adaptaciones aludidas en SC 37-40, existe todav\u00ed\u00ada un margen para tener en cuenta las diversas situaciones de los fieles. En efecto, dentro de una misma \u00e1rea ling,\u00ed\u00adstica o cultural cristiana, puede haber peculiaridades por ejemplo en el campo de la m\u00fasica o del canto, en la ambientaci\u00f3n del lugar de la celebraci\u00f3n, en la sensibilidad espiritual y festiva, etc. En todo caso siempre est\u00e1n abiertas a la creatividad responsable la homil\u00ed\u00ada, la oraci\u00f3n com\u00fan o de los fieles, las moniciones y otros elementos. La verdadera creatividad no consiste en cambiar por cambiar, sino en recrear las celebraciones en autenticidad y en los niveles de participaci\u00f3n. Por otra parte se debe atender tambi\u00e9n a la gran movilidad de los fieles que tienen derecho a sentirse acogidos en cualquier lugar y a poder identificarse con la celebraci\u00f3n a la que asisten.<\/p>\n<p>8. Ambitos espec\u00ed\u00adficos de la pastoral lit\u00fargica<br \/>\nSin pretender recoger todas las actividades y tareas propias de la pastoral lit\u00fargica, se trata de enumerar los principales campos a los que debe dedicarse:<\/p>\n<p>a) La pastoral de los sacramentos: (remitimos a las voces correspondientes en este mismo diccionario)<br \/>\nb) La pastoral del domingo y del a\u00f1o lit\u00fargico:<\/p>\n<p>No es sino un aspecto m\u00e1s de la pastoral lit\u00fargica, que debe estar presente en la preparaci\u00f3n y celebraci\u00f3n de todos los sacramentos, especialmente de la Eucarist\u00ed\u00ada. Ahora bien, cuando se inician los tiempos lit\u00fargicos, es preciso cuidar la catequesis que permita su compresi\u00f3n y vivencia, y atender con esmero a todos los signos propios que expresan y ayudan a adquirir las actitudes que la Iglesia propone en cada uno. Ahora bien, el a\u00f1o lit\u00fargico debe ser contemplado como una totalidad, basada en el \u00absagrado recuerdo\u00bb que la Iglesia va haciendo \u00aben el c\u00ed\u00adrculo de un a\u00f1o\u00bb de la vida y de la obra salv\u00ed\u00adfica de Jesucristo (cf. SC 102). Esta consideraci\u00f3n de la totalidad no debe perderse nunca de vista, de manera que cada uno de los aspectos concretos o misterios de Cristo remite siempre al acontecimiento central de la Pascua.<\/p>\n<p>Al celebrar el a\u00f1o lit\u00fargico los fieles son introducidos m\u00e1s profundamente en la vivencia de esos misterios, con los que se ponen en contacto por medio de la fe alimentada por la Palabra de Dios y, sobre todo, por los sacramentos y especialmente la Eucarist\u00ed\u00ada. De ah\u00ed\u00ad la extraordinaria importancia que tiene el Leccionario de la Misa, con el que se proclaman cada d\u00ed\u00ada los contenidos concretos de la celebraci\u00f3n de la Iglesia, es decir, los hechos y palabras de nuestro Salvador (Evangelio), en torno a los cuales giran las dem\u00e1s lecturas y el salmo. Al servicio de esa vivencia ha de estar la homil\u00ed\u00ada, que comenta esos contenidos salv\u00ed\u00adficos y ayuda a los fieles a llenarse de la gracia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El a\u00f1o lit\u00fargico naci\u00f3 en gran medida como resultado de la acci\u00f3n pastoral de la Iglesia. El ejemplo m\u00e1s claro lo constituyen la Cuaresma y la Cincuentena pascual, como tiempos privilegiados para celebrar los sacramentos de la Iniciaci\u00f3n cristiana y la Penitencia. Especial importancia tiene tambi\u00e9n la celebraci\u00f3n de la memoria de la Sant\u00ed\u00adsima Virgen Mar\u00ed\u00ada y de los santos en el ciclo de los misterios de Cristo, de modo que se contemple de qu\u00e9 manera se han cumplido en ellos dichos misterios (cf. SC 103-104).<\/p>\n<p>Cap\u00ed\u00adtulo especial dentro del a\u00f1o lit\u00fargico es la pastoral del d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or (cf. SC 106) y de las fiestas de precepto, que debe abarcar no solamente la celebraci\u00f3n sino la jornada entera como acto de culto, en la alegr\u00ed\u00ada y en la gratitud, en la vida familiar, en la pr\u00e1ctica de la caridad, en el contacto con la naturaleza, en la sana diversi\u00f3n, etc. El centro del d\u00ed\u00ada festivo es la Eucarist\u00ed\u00ada, pero contribuyen a santificar este d\u00ed\u00ada la Liturgia de las Horas, la celebraci\u00f3n de los sacramentos y sacramentales, la adoraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, la lectura de la Palabra de Dios, la oraci\u00f3n personal, etc. El Papa Juan Pablo II public\u00f3 en 1998 la Carta Apost\u00f3lica \u00abDies Domini\u00bb, que contiene numerosas orientaciones y sugerencias para la rehabilitaci\u00f3n del domingo en la conciencia de los cristianos.<\/p>\n<p>c) La pastoral de la Liturgia de las Horas<br \/>\nConsiste en la incorporaci\u00f3n efectiva de los fieles a la celebraci\u00f3n del Oficio Divino, oraci\u00f3n esencialmente eclesial y no s\u00f3lo propia de unos ministros. El Concilio Vaticano II y la reforma lit\u00fargica posterior propusieron devolver esta plegaria eclesial al pueblo cristiano, al menos en las horas que son como el doble quicio sobre el que gira el Oficio Divino: los Laudes y las V\u00ed\u00adsperas, especialmente de los domingos (cf. SC 89; 100). Estas celebraciones y las vigilias de las grandes solemnidades deber\u00ed\u00adan ser celebraciones habituales de todas las comunidades parroquiales y cristianas.<\/p>\n<p>d) Pastoral de los ejercicios piadosos del pueblo cristiano:<\/p>\n<p>Las pr\u00e1cticas o devociones, algunas recomendadas por la Iglesia (Angelus, Rosario o Via Crucis, por ejemplo), las procesiones, las bendiciones, el uso y la veneraci\u00f3n de las im\u00e1genes, las reliquias de los santos, la peregrinaci\u00f3n a un santuario y otras manifestaciones de piedad, no s\u00f3lo tienen que conducir a la liturgia, sino que de ella tienen que recibir inspiraci\u00f3n y renovaci\u00f3n (cf. SC 13; 60; 105; 111). Dentro de la vida espiritual debe ocupar un lugar importante la oraci\u00f3n personal, que debe desarrollarse unida a la participaci\u00f3n lit\u00fargica. Despu\u00e9s de unos a\u00f1os en los que la religiosidad popular fue considerada como un subproducto del catolicismo, los mismos que la despreciaron en nombre de la liturgia secularizada, la han vuelto a descubrir y la han ensalzado tambi\u00e9n exageradamente. El culto eucar\u00ed\u00adstico fuera de la Misa, la devoci\u00f3n a la Sant\u00ed\u00adsima Virgen Mar\u00ed\u00ada y a los Santos, las fiestas religioso-populares, el culto a los difuntos y otros actos bien orientados, son expresi\u00f3n de una profunda fe cristiana y exponente de la unidad entre el culto y la vida, y entre la fe y la cultura popular.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; LUIGI DELLA TORRE, \u00abPastoral lit\u00fargica\u00bb, en ACHILLE M. TRIACCA &#8211; DOMINICO SARTORE &#8211; JUAN MAR\u00ed\u008dA CANALS, Nuevo Diccionario de Liturgia, Madrid 1987, 1576-1600; CASIANO FLORIST\u00ed\u0081N, \u00abPastoral lit\u00fargica\u00bb, en DIONlslo BOROBIO (dir.), \u00abLa celebraci\u00f3n en la Iglesia\u00bb, 1, Salamanca 1985, 537-584; ID, Teolog\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica. Teor\u00ed\u00ada y praxis de la acci\u00f3n pastoral, Salamanca 1991, 477-561; JEAN LEBON, Para vivir la liturgia, Estella 1987; JULI\u00ed\u0081N L\u00ed\u201cPEZ MART\u00ed\u008dN, El a\u00f1o lit\u00fargico, 2\u00c2\u00b0 ed., Madrid 1997; ID, \u00abEn el Esp\u00ed\u00adritu y la verdad\u00bb. 2. Introducci\u00f3n antropol\u00f3gica a la liturgia, Salamanca 1994, 493-533; ID, La liturgia de la Iglesia, \u00abSapientia Fidei\u00bb 6, 3\u00c2\u00b0 ed., Madrid 2000, 347-358; PERE LLABRES, \u00abLa pastoral lit\u00fargica en el coraz\u00f3n de la misi\u00f3n de la Iglesia\u00bb, Phase 181 (1991) 11-22; IGNACIO O\u00ed\u2018ATIBIA, \u00abNuevas perspectivas de la pastoral lit\u00fargica\u00bb, Phase 179 (1990) 375-395; AIME GEORGES MARTIMORT, La Iglesia en oraci\u00f3n, 3\u00c2\u00b0 ed., Barcelona 1987; JULIO RAMOS, Teolog\u00ed\u00ada pastoral, Madrid 1995, 423-445; PERE TENA, \u00abLa pastoral lit\u00fargica del Vaticano II a nuestros d\u00ed\u00adas\u00bb, Phase 178 (1990) 273-288; W. AA., Problematica de la pastoral lit\u00fargica, \u00abCuadernos Phase\u00bb 41, Barcelona 1993.<\/p>\n<p>Mons. Juli\u00e1n L\u00f3pez Mart\u00ed\u00adn<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: Introducci\u00f3n. &#8211; 1. Noci\u00f3n de pastoral lit\u00fargica. &#8211; 2. La pastoral lit\u00fargica en el conjunto de la misi\u00f3n de la Iglesia. &#8211; 3. Caracter\u00ed\u00adsticas de la pastoral lit\u00fargica. &#8211; 4. Retos de la pastoral lit\u00fargica.- 5. Los \u00abagentes\u00bb de la pastoral lit\u00fargica. &#8211; 6. Niveles de la acci\u00f3n pastoral lit\u00fargica. &#8211; 7 Objetivos permanentes &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/liturgica-pastoral\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLITURGICA, PASTORAL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16011","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16011","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16011"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16011\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16011"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16011"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16011"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}