{"id":16012,"date":"2016-02-05T10:23:04","date_gmt":"2016-02-05T15:23:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/marginados-y-excluidos-pastoral-de\/"},"modified":"2016-02-05T10:23:04","modified_gmt":"2016-02-05T15:23:04","slug":"marginados-y-excluidos-pastoral-de","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/marginados-y-excluidos-pastoral-de\/","title":{"rendered":"MARGINADOS Y EXCLUIDOS (PASTORAL DE)"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1. Pre\u00e1mbulo. &#8211; 2. Referente Econ\u00f3mico de la marginaci\u00f3n. &#8211; 3. Referente Sociol\u00f3gico de la marginaci\u00f3n.- 4. Referente Teol\u00f3gico de la Marginaci\u00f3n. &#8211; 5. Referente Pastoral de la marginaci\u00f3n. &#8211; 6. Qu\u00e9 recoloca la Pastoral de la marginaci\u00f3n: 6.1. Dejo a Dios en buen lugar. 6.2 Un Dios sin miedo a \u00abencontrarse. 6.3 Un Dios que repara heridas. 6.4. Un Dios que alumbra una Iglesia Faro, m\u00e1s que puerto 6.5. Un Dios todocari\u00f1oso y vulnerable. &#8211; 7 Citas.<\/p>\n<p>Porque queremos dejarnos apoderar por esa fuerza que surge de la debilidad, aut\u00e9ntica torrentera de in\u00e9dita posibilidad con que emerge la marginaci\u00f3n social y porque \u00abuna idea es una f\u00f3rmula abstracta que se comprende, pero que se olvida; una imagen hace so\u00f1ar, meditar: no comunica una abstracci\u00f3n r\u00e1pidamente absorbida, sino una corriente de sentido, una fuerza que se apodera de la persona en el nivel de la vida\u00bb (JEAN ONIMUS, Jes\u00fas en directo, Sal Terrae, Santander, 1.999, p. 30). Por todo esto, y por la vida sentida, ara\u00f1ada y dolorida que hemos acompa\u00f1ado, vivido y querido tienen sentido estas peque\u00f1eces escritas a vuelapluma.<\/p>\n<p>1. Pre\u00e1mbulo<br \/>\nLa pretensi\u00f3n de este art\u00ed\u00adculo es sencilla pero primordial: ofrecer una peque\u00f1a reflexi\u00f3n sobre la vida que nace de la fe, que, a su vez, se gest\u00f3 en el encuentro con aquellos y aquellas que hoy sufren la injusticia, para a partir de ah\u00ed\u00ad trazar algunos itinerarios posibles.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, una Pastoral de la Marginaci\u00f3n lo primero que tendr\u00e1 que abordar es el contexto desde el que pretendemos reflexionar y, posteriormente, proponer una determinada intervenci\u00f3n coherente con el marco estructural apuntado. Una vez m\u00e1s, como mostr\u00f3 la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, el \u00ablugar social\u00bb es determinante. No ocultaremos la fuente de la que se nutre nuestra peque\u00f1a aportaci\u00f3n: la fecunda convivencia con j\u00f3venes excluidos expresos, drogodependientes y enfermos de SIDA. Desde ese \u00e1mbito de realidad de exclusi\u00f3n, en pleno centro de un pa\u00ed\u00ads que ocupa los primeros puestos de desarrollo econ\u00f3mico del planeta, surge este borbot\u00f3n de espont\u00e1neos sentimientos.<\/p>\n<p>Para abordar el tema que nos ocupa, la premisa fundamental no puede ser sino el sabio consejo escuchado a nuestros mayores: debemos acercarnos al mundo de la marginaci\u00f3n con mucho respeto, casi descalzos, como quien pisa tierra sagrada, dispuestos a dejarnos \u00abafectar\u00bb por la realidad que pretendemos conocer y prestos a utilizar ese conocimiento de la \u00fanica forma en que \u00e9ste queda legitimado -si no ser\u00ed\u00ada un vano onanismo intelectual o morbo sensiblero-: comprometidos para transformar. Huimos, ya desde ahora, de tanto \u00abflirteo\u00bb con el mundo de los pobres y denunciamos todo intento de auparnos sobre su dolor silente<br \/>\nEn este humilde intento de exploraci\u00f3n pastoral una cosa debe tener por cierto cualquier avisado peregrino: la ausencia de recetas previas no presupone que el camino pueda ser transitable con cualesquiera disposiciones o herramientas. Adem\u00e1s de una actitud libre de pre-concepciones y pre-juicios, dispuesta a dejarse transformar por la realidad que se visita -nuestro contexto europeo es bien distante del que padece el Tercer Mundo-, se requiere la disposici\u00f3n a quedarse, a instalarse en alguna de las parcelas de nuestro Cuarto Mundo, de modo que se eluda cualquier tentaci\u00f3n de \u00abturismo pastoral\u00bb. En todo caso, las obras, los signos liberadores, la praxis de dar buenas nuevas a los que las reciben malas, constituyen un aut\u00e9ntico a priori, una feliz primac\u00ed\u00ada de la acci\u00f3n como presupuesto epistemol\u00f3gico. Utilizando la formulaci\u00f3n de aquellos a los que tenemos por sabios en estos caminos te\u00f3ricos; la reflexi\u00f3n teol\u00f3gico-pastoral ser\u00ed\u00ada, en palabras de Gustavo Guti\u00e9rrez (GUSTAVO GUTIERREZ, Teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n: perspectivas, Salamanca, 1972, p. 35), el \u00abacto segundo\u00bb de lo fundamental que es siempre el quehacer pastoral de la marginaci\u00f3n. Lo primero y originario (RICARDO ANTONCICH, Doctrina Social de la Iglesia, art\u00ed\u00adculo en Misterium Liberationis, Trotta, Madrid, 1990, Tomo I, p. 151), ha de ser \u00abla vida y el compromiso liberador\u00bb. Tambi\u00e9n en nuestra realidad las palabras explicitan lo que los hechos acreditan. La praxis es una aut\u00e9ntica dimensi\u00f3n teologal de un Dios que se explicita como defensor del pobre, del extranjero y de la viuda.<\/p>\n<p>Por tanto, para visualizar de alguna manera la raz\u00f3n de este art\u00ed\u00adculo tendr\u00ed\u00adamos que hablar de dos actos bien definidos, el primero causa del segundo, y a su vez, el segundo luz que se vuelve sobre esa misma praxis que venimos realizando.<\/p>\n<p>Como muestra el esquema, en ning\u00fan momento se puede perder la conexi\u00f3n entre ambas realidades. La l\u00ed\u00adnea que comunica ambos es la propia pastoral, esto es, el compromiso personal y comunitario para facilitar y provocar procesos de liberaci\u00f3n de aquellos que se van inmersos en los procesos de dualizaci\u00f3n y exclusi\u00f3n social de nuestras sociedades pretendidamente avanzadas.<\/p>\n<p>Estos actos proceden de ese itinerario de b\u00fasqueda infatigable que la fe nos ha hecho emprender. La fe es siempre un acto arriesgado de audacia, de apertura a Alguien que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 y Algo por venir; tambi\u00e9n de confiada rebeld\u00ed\u00ada. Supone dejar que emerjan a raudales preguntas inc\u00f3modas, muchas brotadas de las contradicciones y sinsentidos que la propia realidad hist\u00f3rica con sus injusticias y desesperanzas facilita. Pero es tambi\u00e9n disposici\u00f3n a ir confirmando, por otra parte, ese anuncio del Evangelio de Juan: \u00abos iluminar\u00e1 para que pod\u00e1is entender la verdad completa\u00bb (Jn. 16,13). Una verdad que, a la postre, debe hacer libres. La liberaci\u00f3n se presenta as\u00ed\u00ad como un criterio de discernimiento de la verdad para que \u00e9sta no quede secuestrada en el ba\u00fal de una ontolog\u00ed\u00ada ahist\u00f3rica y desencarnada o reducida a mera ideolog\u00ed\u00ada legitimadora.<\/p>\n<p>Por tanto, asumir la praxis del Nazareno supone que estos dos actos est\u00e1n traspasados en la Pastoral de la Marginaci\u00f3n, como causa y origen, por esa luz indeclinable, presencia &#8211; ausencia (Lc. 9,29), que proceden de la Vida, Muerte y Resurrecci\u00f3n del mismo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Los signos del Reino deben de ser proseguidos por la comunidad que participa en la fe del Resucitado-Crucificado. Por eso no son tanto elementos m\u00e1gicos como expresivos del cari\u00f1o inclusivo de Dios. Los m\u00e1s, muy resumidamente, apuestan por un encuentro fuertemente personalizador y un consiguientemente cambio de vida que incorpora a la comunidad a alguien excluido. Lo primero que hace Pedro en la Puerta Hermosa de Jerusal\u00e9n es un milagro: lo que tengo te lo doy. Hemos tenido la suerte de comprobar la fuerza milagrosa del cari\u00f1o: muchachos durmiendo en coches, con semanas de vida como m\u00e1s optimista pron\u00f3stico, han vivido entre nosotros a\u00f1os. El milagro en la lucha contra el SIDA no estuvo en los anti-retrovirales sino en el cari\u00f1o compartido y en una vida que empez\u00f3 a resultar ilusionante.<\/p>\n<p>Naturalmente no podemos obviar la dimensi\u00f3n comunitaria de lo pastoral. El sujeto es la comunidad que se despliega a trav\u00e9s de personas concretas. No ignoraremos el avance que supuso para la comunidad creyente la teolog\u00ed\u00ada surgida a ra\u00ed\u00adz del acontecimiento conciliar. De una Iglesia que quer\u00ed\u00ada ser el \u00abtotum\u00bb del mundo se pas\u00f3 -iafortunadamente!-a una Iglesia de los pobres, de un grupo humano \u00fanico administrador de la verdad a buscadora apasionada con todos los hombres y mujeres de buena voluntad de los retazos de Esp\u00ed\u00adritu en el mundo y los signos de los tiempos (G. GIRARDI, De la Iglesia en el mundo a la Iglesia de los pobres. \u00abEl Vaticano II y la Teolog\u00ed\u00ada de la Liberaci\u00f3n\u00bb, en Casiano Florist\u00e1n-J. J. Tamayo (eds.), El Vaticano II, veinte a\u00f1os despu\u00e9s, Madrid, 1985). Ciertamente nuestra Iglesia europea ya no es \u00abde los ricos\u00bb, pero dista a\u00fan bastante para ser \u00abde los pobres\u00bb. Algunas pautas concretas para hacerse habitable por los excluidos no habr\u00e1n de faltar en cualquier planteamiento pastoral.<\/p>\n<p>1. Referente Econ\u00f3mico de la marginaci\u00f3n<br \/>\nSi alg\u00fan \u00e1mbito de realidad debe ser considerado de modo privilegiado para tratar con rigor de la marginaci\u00f3n \u00e9ste es el econ\u00f3mico. No s\u00f3lo porque de su mano viene el concepto de pobre sino porque articula buena parte de lo que ocurre en el entramado social. Ello responde a cuestiones tales como el origen del beneficio econ\u00f3mico y por qu\u00e9 s\u00f3lo algunos ciudadanos tienen acceso a ello, la desregulaci\u00f3n laboral que afecta a nuestros sectores juveniles, el precario sistema de \u00ab,protecci\u00f3n social?\u00bb m\u00e1s empe\u00f1ado en controlar e inmiscuirse en la vida privada de los ciudadanos que en dise\u00f1ar pol\u00ed\u00adticas y generar recursos suficientes, acabando por el desmontaje de ese incipiente bienestar logrado en aras de un Estado m\u00ed\u00adnimo al servicio del neoliberalismo y la poderosa raz\u00f3n del mercado&#8230;<\/p>\n<p>Hoy la racionalidad es sobre todo econ\u00f3mica. Pero hemos desnudado a la econom\u00ed\u00ada -\u00abla ciencia de administrar recursos escasos en funci\u00f3n de prioridades dadas\u00bb- de su componente pol\u00ed\u00adtico; a\u00fan m\u00e1s, la hemos dejado hu\u00e9rfana de la \u00e9tica, y as\u00ed\u00ad deambula a impulso de los flujos de capitales financieros desregulados. As\u00ed\u00ad alzamos todas fronteras a los capitales especulativos, pero simult\u00e1neamente levantamos barreras arancelarias para los productos del tercer mundo -eso s\u00ed\u00ad, mientras, hablamos del libre mercado- y pretendemos atrincherarnos en el b\u00fanker del bienestar occidental mientras impedimos la entrada de personas que s\u00f3lo reclaman el derecho a la supervivencia -pero, al tiempo, pretendemos seguir siendo liberales respetuosos con los derechos humanos. La \u00e9tica, la pol\u00ed\u00adtica, la econom\u00ed\u00ada incluso, han acabado minimizados en mera contabilidad financiera.<\/p>\n<p>En nuestro Cuarto Mundo, la pobreza viene cargada de secuelas profundas que impregnan a la persona y que perduran m\u00e1s all\u00e1 incluso de eventual posible resoluci\u00f3n de los problemas puntuales que padecen. Los datos y las consecuencias para la vida de tantas personas y colectivos desmienten esas proclamas institucionales acerca de lo \u00abbien\u00bb que va Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Es evidente la contradicci\u00f3n entre esa especulaci\u00f3n gubernamental y la realidad: \u00ablas bolsas de pobreza est\u00e1n aumentando, aunque cada vez acceden m\u00e1s personas a los dispositivos de atenci\u00f3n y servicios sociales que se les ofrece\u00bb. Otro indicador importante de la realidad que vive parte de la poblaci\u00f3n de la exclusi\u00f3n es que \u00abse puede estimar comprendido entre 20.000 y 30.000 personas a lo largo de un a\u00f1o la gente que est\u00e1 literalmente en la calle\u00bb (Fundaci\u00f3n Foessa, S\u00ed\u00adntesis, \u00abLa acci\u00f3n social con personas sin hogar en Espa\u00f1a\u00bb, Caritas Espa\u00f1ola, Madrid, 2000, p. 11-12).<\/p>\n<p>Estos datos, junto con la percepci\u00f3n de la realidad que se tiene desde las plataformas sociales y colectivos lejanos a los entramados del poder pol\u00ed\u00adtico y econ\u00f3mico, colaboran a constatar, como verdad indiscutible, que la pretendida \u00abmano invisible\u00bb del \u00ablaissez faire\u00bb liberal lejos de conducirnos a un mundo ut\u00f3pico y cuasi escatol\u00f3gico -el \u00abfin de la historia\u00bb que dec\u00ed\u00ada el ultracapitalista de la Escuela de Chicago F. Fukuyamase muda en \u00abmano depredadora\u00bb de los menguados bolsillos de los pobres postrando a \u00e9stos a\u00fan m\u00e1s en la miseria desesperanzada, mientras eleva a otros pocos a in\u00e9ditas cotas de bienestar: la vida se torna de seda para \u00e9stos y de cart\u00f3n para aqu\u00e9llos.<\/p>\n<p>Nos encontramos, pues, ante una sociedad que, en el r\u00e1pido proceso que han ido viviendo en estos \u00faltimos veinticinco a\u00f1os, los sistemas sociales y econ\u00f3micos, si bien nombrados de diferentes maneras y pertenecientes a ideolog\u00ed\u00adas diametralmente encontradas, no se han diferenciado en exceso de su aporte solucionador efectivo a la vida de las personas que conforman el mundo de la exclusi\u00f3n social. Vivimos, venimos viviendo hace muchos a\u00f1os, una sociedad que sigue \u00abvomitando\u00bb marginaci\u00f3n por todos lados.<\/p>\n<p>Ni el esperanzado y vitoreado socialismo democr\u00e1tico fue capaz de incidir en el desmantelamiento de esos sistemas de poder e influencia econ\u00f3mico y financiero, ni, desde luego, el neoliberalismo atroz con el que se ha ido desarmando la incipiente sociedad del bienestar lograda.<\/p>\n<p>Hay que reconocer, en honor a la verdad, los esfuerzos positivos que se hicieron en los comienzos de la llamada d\u00e9cada socialista, en cuanto a la universalizaci\u00f3n de los recursos y prestaciones (universalizaci\u00f3n de la ense\u00f1anza obligatoria y gratuita, servicios sanitarios para todos) y el acceso a sistemas de protecci\u00f3n para todos los ciudadanos (red de servicios sociales y prestaciones b\u00e1sicas para la poblaci\u00f3n m\u00e1s vulnerable). Ello supuso la disminuci\u00f3n en una cifra muy importante (1.000.000) de la capa de poblaci\u00f3n que viv\u00ed\u00ada en la llamada pobreza severa. Sin embargo, tambi\u00e9n es igualmente cierto que estas pol\u00ed\u00adticas, a\u00fan orientando los esfuerzos de los servicios p\u00fablicos hacia las capas m\u00e1s depauperadas de la sociedad, no erradicaron los famosos 8.000.000 de pobres, si bien colocaron bajo el techado de la precariedad a quienes viv\u00ed\u00adan en la m\u00e1s absoluta exclusi\u00f3n. Por ello, bien podr\u00ed\u00adamos decir, de manera visual, que las pol\u00ed\u00adticas de ese momento en lo referido a la marginaci\u00f3n no fueron de lucha contra la exclusi\u00f3n y opci\u00f3n por los pobres y su integraci\u00f3n cuanto de \u00abadosamiento\u00bb, pensando que el hecho \u00fanico de sentirnos cerca y con menos mala conciencia, merced a la mayor protecci\u00f3n de que disfrutaban, colaborar\u00ed\u00ada, sin m\u00e1s, a la erradicaci\u00f3n de los ocho millones de marginados. Por tanto, aunque orientaron, no se situaron junto a la vida de los pobres.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s vinieron aquellos que creen que la \u00fanica manera de alisar asimetr\u00ed\u00adas es dando preponderancia al mercado y a la raz\u00f3n economicista. Vuelven a ponerse en marcha una serie de pol\u00ed\u00adticas \u00abpenalizadoras\u00bb respecto a la vida de los m\u00e1s necesitados. Comienzan a extender cortinas de humo acerca de la honradez de las clases m\u00e1s necesitadas, haciendo emerger la sospecha, siempre pronta, hacia aquellos sectores de la sociedad donde no rigen ciertamente las leyes del mercado ni las relaciones personales y sociales \u00abrentables\u00bb, en el sentido m\u00e1s puramente comercial y empresarial. La pobreza es culpabilizada. A la precariedad de vida sumar\u00e1n, a partir de ahora, la deshonra y la tacha moral. Adem\u00e1s de pobres, culpables. El fen\u00f3meno de la culpabilizaci\u00f3n de la pobreza y de los abordajes meramente individualistas y caritativos de la exclusi\u00f3n. La \u00abcultura compasiva\u00bb que proclama el modelo neoliberal de Bush en EEUU.<\/p>\n<p>Esta forma de organizar la sociedad no cuestiona los pilares sobre los que se asienta la misma. Al contrario, bendice y aplaude el enriquecimiento de unos con pol\u00ed\u00adticas claramente tendentes a hacer del capital y sus gestores los artesanos del te\u00f3rico bienestar de todo el conjunto social. Estas pol\u00ed\u00adticas de enriquecimiento unilateral vienen de la mano de pol\u00ed\u00adticas sociales donde el ciudadano pasa a ser objeto de medidas graciables por parte de la administraci\u00f3n o quien gestione lo p\u00fablico, m\u00e1s que sujeto de derechos en una sociedad que se proclama democr\u00e1tica. Se lustran los pilares, iniciados con anterioridad a estas pol\u00ed\u00adticas neoliberales, del desmantelamiento de lo p\u00fablico a favor de la gesti\u00f3n privada de servicios tan fundamentales como la sanidad, el empleo, los servicios sociales y hasta la propia seguridad de los ciudadanos. Incluso se deja esta potestad concedida para limitar derechos fundamentales como la libertad de las personas en manos de entidades privadas para-policiales. Empieza el tiempo de la desregulaci\u00f3n y las privatizaciones. Tambi\u00e9n de las c\u00e1rceles privadas.<\/p>\n<p>No satisfechos con estas formas de organizaci\u00f3n social se ha ido labrando, de una manera silenciosa: una especie de pol\u00ed\u00adtica de topos, especie de \u00absocialismo privado\u00bb. Mientras est\u00e1bamos enrolados en \u00abescaramuzas importantes, la gran batalla se estaba dando en otra parte\u00bb (Luis DE SEBASTI\u00ed\u0081N, \u00abCapitalismo y Democracia en el S.XXI\u00bb, Cristianismo y Justicia, Barcelona, 2000). En este nuevo sistema de organizaci\u00f3n, actualmente en los albores aqu\u00ed\u00ad en Espa\u00f1a, pero muy desarrollado en otros pa\u00ed\u00adses de nuestro entorno Europeo as\u00ed\u00ad como en la madre Am\u00e9rica, la existencia de una planificaci\u00f3n central no incluye un beneficio p\u00fablico, sino todo lo contrario, una propiedad y unos beneficios concentrados en unas pocas manos privadas, dando un poder sobresaliente a los gestores. Las grandes fusiones y megamonopolios, crean un oligopolio del poder que establece una guerra sin cuartel con la propia administraci\u00f3n p\u00fablica haciendo de \u00e9sta un simple instrumento de \u00ablegalizaci\u00f3n\u00bb de su propio poder. Lo p\u00fablico est\u00e1 al servicio de los gestores de esas grandes fusiones que empa\u00f1an toda la vida social. Esta situaci\u00f3n pone en grave riesgo una democracia ya resentida en su vida cotidiana, pues se pierde solidaridad ciudadana, enalteciendo el bien particular de quien detenta ese poder, imposibilitando ligar la gesti\u00f3n de esas grandes m\u00e1quinas de hacer riqueza con el control democr\u00e1tico (o.c. pp. 6-9).<\/p>\n<p>Podemos afirmar que la situaci\u00f3n actual est\u00e1 m\u00e1s cerca del social-capitalismo del que hemos hablado en \u00faltimo lugar que de una sociedad que tenga como pilares de su funcionamiento y organizaci\u00f3n la Justicia Social. Se nos hace presente nuevamente el valor criticable de la ambici\u00f3n y en este caso con mayor alevos\u00ed\u00ada al ser una ambici\u00f3n privada que utiliza lo p\u00fablico. \u00abLo que hunde criminalmente sus colmillos sobre la humanidad es la ambici\u00f3n de mayores ganancias por parte de los grandes monopolios de la especulaci\u00f3n financiera. Eso se llama ultraliberalismo, imperialismo exacerbado, explotaci\u00f3n mundial generalizada\u00bb (GABRIEL ANGEL, \u00abLa Globalizaci\u00f3n y el Neoliberalismo son dos cosas distintas. La superaci\u00f3n del capitalismo \u00fanicamente tiene un nombre, el socialismo\u00bb).<\/p>\n<p>Ser\u00e1 por tanto uno de los cometidos fundamentales de cualquier pastoral de la marginaci\u00f3n no claudicar ante ese horizonte \u00ab\u00fanico\u00bb que nos proponen los actuales profetas del pragmatismo miope: la aceptaci\u00f3n sumisa del m\u00e1s voraz neo-Capitalismo. Podemos hablar de \u00abla tercera v\u00ed\u00ada\u00bb como icono de esta miop\u00ed\u00ada (JOSE-VIDAL BENEYTO, \u00abTercera V\u00ed\u00ada\u00bb, Le Monde Diplomatique, N\u00c2\u00b0 45\/46, 1999).<\/p>\n<p>2. Referente Sociol\u00f3gico de la marginaci\u00f3n<br \/>\nEsta situaci\u00f3n genera una din\u00e1mica social donde la inadaptaci\u00f3n social de muchos de los ciudadanos se configura como elemento indispensable de supervivencia En el fondo se trata de una hiper-adaptaci\u00f3n de los d\u00e9biles a un contexto que los hace extremadamente vulnerables. Surgen las confrontaciones, no s\u00f3lo ideol\u00f3gicas sino vitales y comportamentales, entre los diferentes grupos de ciudadanos. Hay una importante distancia social, prejuicio y posterior criminalizaci\u00f3n respecto de algunos comportamientos desviados y las expectativas sociales de los \u00abbuenos\u00bb, entabl\u00e1ndose una aut\u00e9ntica relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre el sector social normalizado y el inadaptado, siempre distante y muchas veces etiquetado como agresivo, rebelde al sistema social vigente.<\/p>\n<p>Esta confrontaci\u00f3n hace dif\u00ed\u00adcil en muchas circunstancias poder establecer diferencias entre comportamientos ciertamente reprobables y formas y estilos de vida, sencillamente diferentes, derivados de una situaci\u00f3n vital de pobreza y desesperaci\u00f3n. Por eso ser\u00e1 importante delimitar lo m\u00e1s posible si los comportamientos, siempre punta del iceberg de una realidad mucho m\u00e1s amplia vivida por las personas marginadas, es la respuesta l\u00f3gica y coherente a una situaci\u00f3n social de agresividad del entorno hacia la persona o el grupo. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, tenemos que el uso de droga en prisi\u00f3n responde m\u00e1s a una manera de adaptaci\u00f3n al medio violento de la c\u00e1rcel (J. R\u00ed\u00ados MART\u00ed\u008dN &#8211; R CABRERA CABRERA, \u00abMil voces presas\u00bb, Universidad Pontifica de Comillas, Madrid, 1998. Donde afirma: \u00abDentro de prisi\u00f3n la drogodependencia no s\u00f3lo es un fen\u00f3meno habitual y un elemento esencial del \u00absistema social alternativo\u00bb que constituye la prisi\u00f3n, sino que cumple una funci\u00f3n social espec\u00ed\u00adfica al ser uno de los m\u00e1s importantes mecanismos de adaptaci\u00f3n del preso al entorno penitenciario\u00bb, pp. 85-94); y como la reacci\u00f3n de ese ni\u00f1o que apedrea un escaparate de juguetes porque su familia teniendo tele, no ha podido conseguir juguetes el d\u00ed\u00ada de reyes.<\/p>\n<p>Todo esto nos hace vislumbrar un aspecto importante que no podemos obviar de ninguna manera. Nuestra pastoral en \u00e1mbitos de marginaci\u00f3n social tiene que partir de ese \u00abacercamiento\u00bb o estrechamiento de distancias con el mundo inadaptado con el objeto de obviar la ley que se\u00f1ala que \u00bb el nivel de tolerancia del sistema social suele ser mayor con las desviaciones conforme el inadaptado est\u00e1 m\u00e1s pr\u00f3ximo al grupo normativo y menor conforme est\u00e1 m\u00e1s alejado\u00bb (JES\u00daS VALVERDE MOLINA, \u00abEl proceso de inadaptaci\u00f3n social\u00bb, Popular, Madrid, 1998).<\/p>\n<p>Esta exigencia nos obliga a situamos necesariamente en el horizonte del \u00abencuentro mutuamente personalizador\u00bb. Realidad esta que evidencia una necesidad primaria en cualquier acercamiento al mundo marginal o de la exclusi\u00f3n social y que constituye no s\u00f3lo una metodolog\u00ed\u00ada de aproximaci\u00f3n sino que es la categor\u00ed\u00ada b\u00e1sica posibilitante de cualquier abordaje. Por supuesto, y de manera singular, tambi\u00e9n el Pastoral.<\/p>\n<p>El mundo marginal presenta una seria vulnerabilidad que habr\u00e1 que tener presente, tanto para partir de su propia realidad como para no aterrizar desde nuestros presupuestos sin atender las necesidades concretas de las personas. Las consecuencias negativas de tanto despojo como se comete con las personas pobres hacen que, en ocasiones, nos mostremos m\u00e1s accesibles a la realidad que visualizamos (JOSE SARAMAGO, \u00abSi uno lo piensa se da cuenta del predominio avasallador que hoy tiene la imagen en perjuicio de la realidad, a la que tapa\u00bb. Diario 16, 20-11-2000) que a todo ese otro entramado de afectos, esperanzas, alegr\u00ed\u00adas, ilusiones, proyectos que quedan ocultos por unas formas que no acabamos de entender y encajar. Ese \u00abdiscurso oculto\u00bb (JosE L. SEGOVIA, \u00abMomento, retos \u00e9ticos y desaf\u00ed\u00ados a las ONG&#8217;s\u00bb, C. ONGS D., Madrid, 1998) nos orienta a descubrir m\u00e1s que las necesidades y carencias de las personas sus posibilidades. Son \u00e9sas \u00faltimas las que enriquecen la relaci\u00f3n, posibilitan el encuentro, y generan transformaci\u00f3n y utop\u00ed\u00ada. Si las personas son siempre mucho m\u00e1s que sus comportamientos, sus posibilidades definen mucho mejor la identidad presente y futura que el mero listado de necesidades.<\/p>\n<p>4. Referente Teol\u00f3gico de la Marginaci\u00f3n<br \/>\nLo primero que tenemos que rescatar en estas breves referencias es la compasi\u00f3n; \u00aben una sociedad regida por la ley de la competici\u00f3n no hay espacio para la sensibilidad\u00bb (CARLOS BARTOLOME Ruiz, \u00abEl poder de los despose\u00ed\u00addos\u00bb, Nueva Utop\u00ed\u00ada). As\u00ed\u00ad ser\u00e1 nuestro proceso: rescatar, junto a tantas personas encontradas tiradas en el camino, la formulaci\u00f3n de un Dios al que es posible acceder no por su omnipotencia cuanto por el medio a trav\u00e9s del cual le podemos conocer (JosE Ma CASTILLO, \u00abEspiritualidad desde el pobre\u00bb, Madrid, S. P\u00ed\u00ado X, 1992 (Apuntes de cursillo en verano), donde dice: \u00abDios es el Padre de todos, pero se da a conocer como el Dios de los pobres\u00bb).<\/p>\n<p>Ya desde antiguo, en la tradici\u00f3n cristiana, se establece esa relaci\u00f3n un\u00ed\u00advoca entre Dios y los pobres &#8211; el mundo de la marginaci\u00f3n -: \u00abtodo lo que pongas en manos de los pobres, lo depositas en un granero seguro que es la mano de Dios&#8230;\u00bb (J. I. GONZ\u00ed\u0081LEZ FAUS, \u00abVicarios de Cristo\u00bb, Trotta, Madrid, 1991), nos recordaba San Juan Cris\u00f3stomo, all\u00e1 por los a\u00f1os 344-407 de la era cristiana.<\/p>\n<p>El desvelamiento que supone el Dios de Jes\u00fas hace emerger la centralidad del ser humano. As\u00ed\u00ad la persona humana aparece como central en el mensaje de Dios, en la vida de Jes\u00fas. Gonz\u00e1lez Faus pudo afirmar que bien entendido el cristianismo no es una religi\u00f3n, porque las religiones se centran en dioses a los que hay que sacrificar la vida y comprar con holocaustos; en la nuestra es el propio Dios quien pone en el centro al ser humano y de manera singular constituye al pobre no s\u00f3lo en sacramento de su presencia sino en juicio definitivo de salvaci\u00f3n y antejuicio de dignidad \u00e9tica de la vida presente.<\/p>\n<p>Esta centralidad del ser humano manifiesta igualmente que la historia humana recobra todo su sentido como historia de Dios, como historia de salvaci\u00f3n. Por tanto no podemos escurrir nuestra responsabilidad respecto a lo que acontece al ser humano amparados en teor\u00ed\u00adas o pr\u00e1cticas cuya centralidad no sean los hombres y mujeres en el hoy que nos ha tocado vivir. \u00abAcamp\u00f3 entre nosotros\u00bb (Jn. 1,14) cobra hoy toda su expresi\u00f3n en ese peregrinar junto a aquellos que son v\u00ed\u00adctimas del poder, que est\u00e1n en los rincones inmundos de la historia, donde la luz es, en ocasiones, dif\u00ed\u00adcil de advertir.<\/p>\n<p>Pero es err\u00f3neo quedarnos en una simple y fecunda descripci\u00f3n de la realidad tal cual acontece, por muy s\u00f3lida que \u00e9sta fuera. La realidad de la pobreza y marginaci\u00f3n nos lleva a querer iluminarla \u00abde otra\u00bb manera.<\/p>\n<p>En un momento donde parecen abundar tantos Nicodemos, con tantas preguntas a la realidad e iguales miedos para pretender buscar respuestas, no podemos renunciar a dejarnos desbaratar por las contestaciones que anuncia el mismo Jes\u00fas al magistrado jud\u00ed\u00ado (Jn. 3, 9-21): \u00abSi al deciros cosas de la tierra, no cre\u00e9is, \u00bfc\u00f3mo vais a creer si os digo cosas del cielo?\u00bb.<\/p>\n<p>Por tanto, la tarea precisa ser\u00e1 acercarnos a esa experiencia que tuvo el mismo Jes\u00fas: el contraste entre la configuraci\u00f3n hist\u00f3rica y la fe en Dios, como conflicto fundante de su propia vida. Y en ese conflicto entender la respuesta al posicionamiento vital que nace, no s\u00f3lo del an\u00e1lisis de la realidad, cuanto de la implicaci\u00f3n que este reconocimiento clama: no est\u00e1 lejana la propia situaci\u00f3n de vulnerabilidad del mismo Jes\u00fas y los contextos en los que se mueve, con la realidad cotidiana de tantos hombres y mujeres que pululan por nuestras calles y ciudades.<\/p>\n<p>Hay razones que atestiguan no s\u00f3lo la opci\u00f3n vital de Jes\u00fas (Flp. 2, 7), cuanto su vida misma. La familia parec\u00ed\u00ada no tener muchos bienes. As\u00ed\u00ad en la ofrenda que hacen sus padres al templo para la purificaci\u00f3n utilizan dos t\u00f3rtolas (Lc. 2,24). Tiene problemas incluso para poder reclinar la cabeza (Mt. 8,20); pasando dificultad para hacer frente a cualquier imprevisto teniendo que aceptar ayudas econ\u00f3micas de amigos y amigas (Lc. 8, 1-3) (JOACHIM JEREM\u00ed\u008dAS, \u00abJerusal\u00e9n en tiempos de Jes\u00fas\u00bb, Cristiandad, Madrid, 1980(2), pp.105-160).<\/p>\n<p>Por tanto, como apunta Fern\u00e1ndez Martos, la pastoral de la marginaci\u00f3n -la vida junto a los pobres y excluidos- no debe ser una pastoral de impulso o a la moda imperante, al estilo de la solidaridad tan burdamente mancillada en la actualidad y que podr\u00ed\u00adamos llamar de \u00abdise\u00f1o\u00bb. No, la vida en el mundo de la marginaci\u00f3n y lo que ella genera, es la prueba de tornasol que nos hace reorientar nuestra vida en la direcci\u00f3n del seguimiento de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad lo se\u00f1alan esos compa\u00f1eros que llevan a\u00f1os intentando formular una teolog\u00ed\u00ada desde la realidad de nuestro cuarto mundo, \u00abcontemplar la vida desde ellos. Asomado, de su mano, al misterio de la ruptura de lo humano, descubriendo ante s\u00ed\u00ad toda la fuerza de lo vital\u00bb (AGUST\u00ed\u008dN RODR\u00ed\u008dGUEZ, \u00abMeditaci\u00f3n sobre el Hijo pr\u00f3digo\u00bb, Seminario 4\u00c2\u00b0 mundo, Madrid, 1997, multicopiado), que no es diferente a situarse, frente a frente, ante esos que hoy son v\u00ed\u00adctimas de la realidad compleja de nuestras sociedades de consumo, y no porque los pobres sean buenos o malos, sino por el hecho de ser pobres, en decir de Leonardo Boff.<\/p>\n<p>No podremos empe\u00f1arnos en un anuncio de la Buena Noticia de Jes\u00fas &#8211; esto es llevar noticias buenas de parte de Dios a quienes habitualmente las reciben malas &#8211; si no abordamos al ser humano en su integridad; promocionando todo lo que es y significa el ser hombre y mujer pobre, excluido (NIcoL\u00ed\u0081s CASTELLANOS, \u00abEvangelizaci\u00f3n y derechos humanos\u00bb, Alandar, N\u00c2\u00b0 110, septiembre de 1994, p. 18).<\/p>\n<p>Cuando hablamos de Dios en los espacios de exclusi\u00f3n, o a quien sufre \u00e9sta como situaci\u00f3n fundamental de su vida por su pobreza o la de sus padres, e incluso por sus propios errores, tenemos que tener presente que ser seguidores de Jes\u00fas, vocear su Buena Nueva, \u00absignifica no la vuelta a esta vida, a este tipo de vida, de sistema generador de desigualdades, injusticias y muerte, sino que es la consecuencia de haberse opuesto a todo este tinglado para crear una nueva vida humana, justa, igualitaria, fraterna\u00bb (ENRIQUE DE CASTRO, \u00abSoborno o resurrecci\u00f3n\u00bb, Rv. Canijin, Madrid, 2000). Seguramente el tinglado al que hace referencia la cita anterior, no es otro que aquel que justifica, sin cobard\u00ed\u00adas y ostentosamente, la realidad de la exclusi\u00f3n social tal cual existe.<\/p>\n<p>Puede ocurrir que busquemos denodadamente tranquilizar la conciencia. Sin embargo nos encontramos con el revulsivo que provoca la escena del joven rico (Mt. 19. 16-22), donde la tranquilidad del muchacho choca frontalmente con la propuesta de Jes\u00fas, siempre provocativo y poco \u00abtranquilizador de conciencias\u00bb: anda, vende lo que tienes.<\/p>\n<p>Nos situamos ante un Dios m\u00e1s preocupado en no dejar que el ser humano se encasille en las tradiciones que limitan encuentros y obstaculizan caricias. Por eso es capaz de romper con los miedos y posicionamientos. El Dios de Jes\u00fas, mientras haya humanidad que desvelar y rescatar, no escatimar\u00e1 esfuerzos. Lo muestra en la curaci\u00f3n de una hemorro\u00ed\u00adsa y la vuelta a la vida de la hija de Jairo (Mc. 5, 21-43).<\/p>\n<p>Sin embargo podemos estar presos del miedo, adheridos a las seguridades. Nos conformamos con un pedazo de pan, con consumir, tener puertas y rejas de seguridad, y una polic\u00ed\u00ada que nos defienda o nos haga cumplir leyes que nos apartan de los otros, de los diferentes, de los pobres, de la exclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Sucumbimos con facilidad a la tentaci\u00f3n de la no-creatividad. Fatalismo distante de la propuesta revolucionaria &#8211; salvadora de Jes\u00fas. Comisi\u00f3n Pontifica Justicia y Paz, \u00abSon posibles las revoluciones sin uso de la fuerza. Todo nuestro esfuerzo debe dirigirse a lograr el cambio pac\u00ed\u00adficamente. Sin embargo, cuando el derecho en uso est\u00e1 enraizado en el statu quo y quienes lo sustentan no permiten cambio alguno, la conciencia humana puede llevar a los hombres a una revoluci\u00f3n violenta como \u00faltimo recurso, en plena responsabilidad claramente aceptada, sin odio ni resentimiento. Una grave culpa pesa entonces sobre quienes se opusieron al cambio\u00bb, citado en Juan Hern\u00e1ndez Pico, \u00abRevoluci\u00f3n, violencia y paz\u00bb, Misterium Liberationis Il, Trotta, Madrid, 1.990 (p. 621). Esa capacidad de traspasar lo que la ley o las tradiciones nos marcan -las espigas arrancadas en s\u00e1bado por los disc\u00ed\u00adpulos- ser\u00e1 igualmente una buena medida de comprobar nuestra cercan\u00ed\u00ada y conexi\u00f3n con el mundo de la exclusi\u00f3n (Mt. 12, 1-8). No por el hecho mismo de romper la norma, cuanto porque \u00e9sta, en muchas ocasiones, es la medida creadora de tanta marginaci\u00f3n y pobreza.<\/p>\n<p>Por eso es importante, como marco teol\u00f3gico que nace del mundo de la exclusi\u00f3n social, entender que Jes\u00fas \u00abopone la fe al miedo, no al ate\u00ed\u00adsmo. No hace de la fe un concepto religioso sino una cualidad del ser humano\u00bb (ENRIQUE DE CASTRO, \u00abRescatar la fe\u00bb, Rv. Canijin, Madrid, 2000) (Mc. 4, 35-41). El Dios de Jes\u00fas, por tanto, andar\u00e1 m\u00e1s preocupado de la atenci\u00f3n al ser humano que de los conceptos, im\u00e1genes o nombres con que se le reconozca. As\u00ed\u00ad lo expresa Pedro Casald\u00e1liga (PEDRO CASALD\u00ed\u0081LIGA, \u00abClamor elemental\u00bb, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1971):<\/p>\n<p>Equ\u00ed\u00advocos<br \/>\nDonde t\u00fa dices ley,<br \/>\nyo digo Dios.<\/p>\n<p>Donde t\u00fa dices paz, justicia, amor,<br \/>\n\u00c2\u00a1yo digo Dios!<br \/>\nDonde t\u00fa dices Dios,<br \/>\n\u00c2\u00a1yo digo libertad, justicia, amor!<br \/>\nNos encontramos, pues, ante rostros interpelantes, que dir\u00ed\u00ada Levinas. Semblantes humanos rotos que nos hablan de la pobreza humana como \u00abdesvelamiento de la negaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios\u00bb (R. AGUIRRE-F. J. VITORIA, \u00abJUsticia\u00bb, Mysterium Liberationis II, Trotta, Madrid, 1990, pp. 561-563). Mirar la realidad de injusticia evitable, muerte a destiempo, desesperanza&#8230;, lleva necesariamente a plantear el fundamento mismo del Credo de la fe: Soberan\u00ed\u00ada de Dios y Misericordia Fiel como principios articuladores del horizonte del Reino de Dios. Esta realidad que nos niega rasgos del Dios de Jes\u00fas no puede por menos que llamarnos a dinamizar una pastoral de la marginaci\u00f3n orientada a poner en juego solidaridad cristiana con las v\u00ed\u00adctimas de las injusticias humanas.<\/p>\n<p>Tenemos que volver a la calle, lugar permanente del Dios oculto y postrado. Esa actual Galilea como \u00ablugar de la curaci\u00f3n eficaz, del anuncio p\u00fablico, de la cooperaci\u00f3n de algunos, de la incomprensi\u00f3n de muchos\u00bb (JosE SoLS LUCIA \u00abTeolog\u00ed\u00ada de la marginaci\u00f3n\u00bb, Cristianismo y Justicia, Barcelona, N\u00c2\u00b0 46). En definitiva, retomar los lugares naturales para la Buena Nueva del Jes\u00fas hist\u00f3rico: las calles, las plazas, los montes, el mar, los caminos&#8230; y muy preferencialmente el ministerio entre quienes andaban y andan fuera de la ciudad, al borde del camino.<\/p>\n<p>5. Referente Pastoral de la marginaci\u00f3n<br \/>\nUna pastoral de la marginaci\u00f3n que quiera ser afectiva, efectiva y transformadora, no puede, de ninguna manera, olvidar el componente prof\u00e9tico. Lo practicaron los Profetas antiguos: \u00abClama a voz en grito, no te moderes; levanta tu voz como cuerno\u00bb (ls.58, 1), y nosotros hoy tenemos el imperativo de seguir sus pasos.<\/p>\n<p>La denuncia y el anuncio vienen de la mano en una realidad tan expoliada y falta de esperanza como es hoy el mundo de la exclusi\u00f3n social.<\/p>\n<p>Andamos pendientes de muchas contemplaciones. Enrolados en muchos eventos y casos personales y comunitarios que nos hacen \u00abdepender\u00bb con excesiva facilidad de instituciones, programas y ritos que desnaturalizan la capacidad cr\u00ed\u00adtica y de denuncia que hay en el ser humano.<\/p>\n<p>Las dependencias, tan censuradas en otros espacios y para otras gentes, hacen que nuestra voluntad transformadora quede mermada en lo fundamental, llegando ha hacer de la narraci\u00f3n de la vida de los pobres y la historia de Jes\u00fas un c\u00f3digo de conducta.<\/p>\n<p>Paso fundamental para la \u00abafectaci\u00f3n\u00bb de la que habl\u00e1bamos al inicio de estas l\u00ed\u00adneas, para \u00abconmoverse\u00bb, es dejarnos remover por la \u00abindignaci\u00f3n \u00e9tica\u00bb (PEDRO CASALD\u00ed\u0081LIGA Y JosE M\u00c2\u00aa VIGIL, \u00abEspiritualidad de la Liberaci\u00f3n\u00bb Sal Terrae, Santander, 1992, p. 53-54). Indignaci\u00f3n que nos har\u00e1 huir de cualquier coqueteo espiritualista o ideol\u00f3gico alejado de la realidad \u00abvital\u00bb de los pobres y excluidos.<\/p>\n<p>Esta \u00abindignaci\u00f3n \u00e9tica\u00bb, tiene dos elementos fundamentales que posibilitan que ocurra: la percepci\u00f3n de una exigencia ineludible y la toma de postura u opci\u00f3n fundamental. Por tanto vemos c\u00f3mo la realidad que nos \u00abafecta\u00bb provoca en nosotros una indignaci\u00f3n que no nos deja \u00abintactos\u00bb haci\u00e9ndose ineludible la toma de postura (JAVIER BAEZA, \u00abBuscando una partida de nacimiento que no encuentro\u00bb, aportaci\u00f3n a la Asamblea 2000, Madrid). Indignaci\u00f3n que nos remite a ese \u00abimperativo de la disidencia\u00bb (Citado en Jos\u00e9 Luis Segovia, \u00abMomento, retos \u00e9ticos y desaf\u00ed\u00ados a las ONG&#8217;s\u00bb, El Escorial 27\/2\/1998) que llama Muguerza, que nos hace poner \u00abpatas arriba\u00bb EDUARDO GALEANO, \u00abPatas arriba\u00bb, Siglo XXI, Madrid (4), 1999) el sistema, llev\u00e1ndonos, en muchas ocasiones, a bordear los l\u00ed\u00admites de la legalidad y lo establecido.<\/p>\n<p>La disidencia conlleva una serie de pasos que hay que recorrer para poder ser copart\u00ed\u00adcipes de la vida de los pobres y excluidos. Estos son (JOSE LuIs SEGOVIA, \u00abTeor\u00ed\u00ada cr\u00ed\u00adtica de la Justicia. Apuntes y concordancias con el ethos evang\u00e9lico\u00bb, Tesina presentada en I. S. Ciencias Morales, Madrid, 1999, pp.77-85): indignaci\u00f3n intelectual, afectaci\u00f3n emocional y voluntad de actuaci\u00f3n ante el dolor. Pilares b\u00e1sicos para poder situarse junto a quien sufre y vive en el lado oscuro del \u00abbienestar\u00bb social.<\/p>\n<p>Nos situamos en una espiral que va haciendo confluir de manera total toda nuestra vida con sus luces y sombras, pero con la seguridad de no poder separar el anuncio de noticias buenas a quienes las reciben malas de la denuncia que hace emerger las causas primeras y finales de esa situaci\u00f3n de pobreza y exclusi\u00f3n que viven tantas personas.<\/p>\n<p>Esta confluencia vital nos hace utilizar el No-poder. Entendiendo este No-poder como \u00abcambio de lugar social\u00bb desde el que establecer nuestra relaci\u00f3n o vida con el mundo de la marginaci\u00f3n, nos encontramos como en una continua retroalimentaci\u00f3n: la realidad de la exclusi\u00f3n social cuestiona, de igual manera, nuestras zonas m\u00e1s rec\u00f3nditas por vulnerables al dolor del otro. Este cambio de lugar provoca que tengamos que establecer relaciones no desde lo que somos, cuanto desde qui\u00e9nes somos. Sobresale as\u00ed\u00ad el descubrimiento de las capacidades \u00absanadoras\u00bb que tiene lo herido y pobre. Y no porque las capacidades sean milagrosas (de poder), sino porque revelan capaces de dinamizar una fuerza imparable de reconocimiento mutuo y solidaridad inabarcable, y en ocasiones dif\u00ed\u00adcilmente entendibles: \u00abTampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques m\u00e1s\u00bb (Jn. 8, 1-11).<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n personal, que supera las relaciones distorsionadas de mi herida a tu herida, de mi salud a tu salud, hace que seamos poseedores de una fuerza com\u00fan inexpugnable: esa potencia de los impotentes que no nos ata a nada, que refleja en los posicionamientos y las relaciones una libertad desde la que es posible generar redes de solidaridad.<\/p>\n<p>Estas solidaridades peque\u00f1as, en ocasiones perdidas, son la antesala de una realidad mejorable. Por eso los sue\u00f1os quiz\u00e1s sean ese otro espacio humano donde tenga cabida la esperanza. Y \u00e9sta, en medio de una realidad tan virtualmente desesperanzada, igualmente abierta de una manera bruta y desnuda a la ilusi\u00f3n por liberar espacios para el cari\u00f1o. Para llevar luz a esos infiernos a los que parece que con facilidad nos acostumbramos a descender, pasar un ratito y volver al cielo de nuestras cegueras, producidas por esas luces de ne\u00f3n consumista que reclaman nuestra atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>La vida, ese acontecer diario de peque\u00f1as ilusiones, frustraciones y anhelos, no es otra cosa que la constante renovaci\u00f3n de querencias. Querernos es el veh\u00ed\u00adculo m\u00e1s real y eficaz que nos puede conducir a ese lugar -nada abstracto- que colma nuestra plenitud. Nos hace gozar, desear, Esperar.<\/p>\n<p>Por eso la Esperanza no la podemos situar en instancias, instituciones o personas lejanas a nosotros. La Esperanza tiene un contenido \u00abposible\u00bb, cercano, que nos hace movilizar lo mejor de nosotros mismos para alcanzarla; para que esa posibilidad vaya tomando forma real en nuestra vida, deseo y entendimiento.<\/p>\n<p>Esperar que la situaci\u00f3n de pobreza y exclusi\u00f3n sea mejorada por las \u00abbuenas intenciones\u00bb de los poderosos ser\u00ed\u00ada m\u00e1s bien querer sentirnos m\u00e1rtires de una utop\u00ed\u00ada imposible. S\u00f3lo la Esperanza que somos capaces de so\u00f1ar con rostros concretos, situ\u00e1ndola en lugares geogr\u00e1ficos determinados&#8230; S\u00f3lo esa Esperanza ser\u00e1 alcanzable porque movilizar\u00e1 nuestras capacidades solidarias, de sacrifico y justicia.<\/p>\n<p>6. Qu\u00e9 recoloca la Pastoral de la marginaci\u00f3n<br \/>\nDeja a Dios en buen Lugar: Desde las seguridades est\u00e9riles proyectamos una imagen de Dios m\u00e1s como vociferador de normas, dogmas y doctrina, ocult\u00e1ndose un Dios cercano que nos acompa\u00f1a en los avatares de nuestra historia, sea \u00e9sta cual fuere. Hemos de cambiar la perspectiva: de un Dios por \u00abencima\u00bb de nosotros -del ser humano-, a la de un Dios \u00abjunto\u00bb a nosotros. Bajar nuestra mirada a la altura de los ojos de nuestros semejantes. Evitar esas tort\u00ed\u00adcolis torticeras que alzan continuamente los ojos al cielo protector y evitan la mirada horizontal con todas las complejidades y circunstancias de la vida. Resituar a Dios en la historia de los hombres y mujeres de hoy, posibilita el vivir la historia de cada d\u00ed\u00ada como lugar teol\u00f3gico y teof\u00e1nico (Jn. 1,10-14). Tomar conciencia de que la mirada al otro es la mirada a Dios. Que la mirada del otro, especialmente del vulnerable, es la mirada de Dios. Y desde aqu\u00ed\u00ad romper esas fronteras de lejan\u00ed\u00ada y desconfianza que nos separa y desespera.<\/p>\n<p>Un Dios sin miedo a \u00abencontrarse\u00bb: Cuando hemos descubierto el \u00ababajamiento de Dios\u00bb (curioso resulta que es el mismo Dios de Jes\u00fas quien se encarn\u00f3 y nosotros lo elevamos impersonalmentei?), no tenemos m\u00e1s remedio que dejarnos encontrar. Generalmente los miedos aparecen del desconocimiento. Desconocer es el elemento necesario para presentarnos ante lo misterioso. Precisamente nuestra historia viene profundamente marcada por el manejo del miedo al misterio. Cuando renunciamos a encontrarnos con el otro, inmediatamente surge la necesidad de mediadores. En la historia lo hemos vivido de una manera tremenda. Cuando nos encontramos con el otro, por muy desconocido que \u00e9ste pueda ser, estaremos haciendo posible ese horizonte motivador de descubrirnos, de acompa\u00f1arnos&#8230; Encontrar a Dios, conocer a Dios, desenmascarar todo aquello que embarra a Dios no es tarea demasiado complicada.<\/p>\n<p>Un Dios que repara heridas: Si el Dios de Jes\u00fas espera en la persona humana, no es porque esta ya ha llegado, cuanto porque est\u00e1 en camino. Y es el camino, la calle, lo expoliado, donde ese Jes\u00fas se para y desciende a ver qu\u00e9 le ocurre al ca\u00ed\u00addo (Lc. 10, 30-34) posibilitando su cuidado y atenci\u00f3n. Por eso podemos hablar de \u00abdescentrado\u00bb de s\u00ed\u00ad mismo, para situarse junto al pobre que forma parte del mundo de la exclusi\u00f3n. Dios, que ha sabido conjugar el verbo \u00abestar\u00bb (ADOLFO CHERCOLES, \u00abCurso de Verano en la escuela San P\u00ed\u00ado X\u00bb, Madrid, Julio, 1996) en su historia de pasi\u00f3n y vida junto a las v\u00ed\u00adctimas. La experiencia religiosa es fundamentalmente sanadora de las heridas de los peque\u00f1os.<\/p>\n<p>Un Dios que alumbra una Iglesia Faro, m\u00e1s que puerto (JACQUES GAILLOT, \u00abUna Iglesia que no sirve, no sirve para nada. Experiencias de un Obispo at\u00ed\u00adpico\u00bb, Sal Terrae, Santander, 1989): una Iglesia no como puerto de llegada, cuanto como faro en el camino. A ese descentramiento al que antes hac\u00ed\u00ada referencia, creo que ser\u00ed\u00ada necesario tambi\u00e9n incorporarle unos cimientos b\u00e1sicos desde los que echar a andar. Cimientos b\u00e1sicos cuidando no gastar nuestras fuerzas y empe\u00f1os en \u00abacomodar\u00bb posibilidades para luego comenzar el camino (Mc.6,8-9). No crear necesidad de hacer tantas maletas como hay que cargar para ponerse en marcha. Una Iglesia a la intemperie es m\u00e1s f\u00e1cilmente reconocible por aquellos cuya vida est\u00e1 traspasada por la \u00abintemperie\u00bb. Una Iglesia desprovista de mensajes cerrados, cuya propuesta sea la desnudez y validez de la historia de Jes\u00fas. Esa Palabra total, pero no \u00faltima que Dios ha pronunciado en Jes\u00fas, es su mayor y mejor tesoro. Sin el cual, ciertamente, no se debe poner en marcha. Una Iglesia cuyas \u00faltimas consecuencias sean correr el mismo riesgo que el que corri\u00f3 aquel que da sentido a su misma existencia, y que habitualmente corren tantas personas que forman el mundo de la marginaci\u00f3n social (Jn. 19, 23). Ser\u00e1 entonces una Iglesia implicada en la realidad social que, al estar al lado del pobre, luchar\u00e1 contra todas las injusticias y dolores. As\u00ed\u00ad ser\u00e1 una Iglesia donde y desde donde quepa y se produzca la denuncia de lo externamente perjudicable al pobre e internamente limitadora de libertades.<\/p>\n<p>Un Dios todocari\u00f1oso y vulnerable: empe\u00f1ado en hacer disfrutar al ser humano de la vida entregada (JAVIER JIMENEZ LIM\u00ed\u201cN, \u00abSufrimiento, muerte, cruz y martirio\u00bb, Misterium Liberationis II, Trotta, Madrid, 1990, pp. 482-483). Preocupado primordialmente de lo sustancial: \u00ab\u00e9l mand\u00f3 que le dieran de comer\u00bb (Lc. 8,55), del \u00e1gape que nos evoca lo afectivo; de lo efectivo que da vida: \u00abendemoniados, lun\u00e1ticos y paral\u00ed\u00adticos, y los cur\u00f3\u00bb (Mt. 4,24); de la transformaci\u00f3n: \u00abLev\u00e1ntate, toma tu camilla y vete a tu casa\u00bb (Mt. 9,7).<\/p>\n<p>Con un Dios as\u00ed\u00ad es dif\u00ed\u00adcil no seguir echando las redes de la utop\u00ed\u00ada tantas veces cuantas los vendavales de la historia amainen y tengamos la oportunidad de seguir pudiendo encontrar a hermanos al borde del camino.<\/p>\n<p>Padre nuestro que est\u00e1s en la sangre.<\/p>\n<p>Ay\u00fadanos a salvarte del silencio, haznos chispa o rel\u00e1mpago, corona para la pobreza, pico de cuervo y rosa despilfarrada en los jardines.<\/p>\n<p>Santificado sea el cuerpo, la ramaz\u00f3n oculta de las venas, las l\u00e1grimas hablando con la hiedra, el dedo poniendo l\u00ed\u00admite al horizonte.<\/p>\n<p>Padre nuestro que est\u00e1s en las cosas.<\/p>\n<p>Ay\u00fadanos a despojarnos de todo, regoc\u00ed\u00adjanos en el amor al insecto y la admiraci\u00f3n silente por la sombra.<\/p>\n<p>Santificado sea el nombre del pr\u00f3jimo, el dolor de sus p\u00e1rpados, el filo inacabable del labio, el arco maravilloso de la nuca sosteniendo todos sus pensamientos.<\/p>\n<p>Perm\u00ed\u00adtenos compartir la espiga del hambre, el Porvenir del alba y la sonrisa.<\/p>\n<p>        No nos niegues la tentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Emp\u00fajanos al encuentro del dolor engendrado en el p\u00e1nico de saberte solo, mas l\u00ed\u00adbranos de nuestra voluntad y d\u00e9janos en el instante largo de la duda.<\/p>\n<p>        Olv\u00ed\u00addanos en tu reino.<\/p>\n<p>        No recompenses nuestras obras, as\u00ed\u00ad como nosotros te perdonamos la soledad<br \/>\n        perpetua de tu llanto.<\/p>\n<p>       S\u00e1lvanos de la vida perdurable y del pan nuestro de cada d\u00ed\u00ada, juzga nuestras<br \/>\n       deudas y haz que podamos pagarlas en el doble.<\/p>\n<p>Padre nuestro que est\u00e1s en la sangre,<br \/>\n       perm\u00ed\u00adtenos arder en la chispa y desaparecer en el fuego, ahora y en la hora<br \/>\n       de nuestra vida.<\/p>\n<p>Am\u00e9n (ALFONSO CHASE, Costa Rica, 1945).<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; ABARCA ESCOBAR, JUAN, Disculpad si os he molestado. Conversaciones con el Padre Llanos, anciano, Descl\u00e9e De Brouwer, Bilbao, 1991; AA.W., Pensamiento cr\u00ed\u00adtico vs. Pensamiento \u00fanico, Le Monde Diplomatique, Madrid, 1998; AA.W., Pobreza y exclusi\u00f3n social. Teolog\u00ed\u00ada de la Marginaci\u00f3n, PPC, Madrid, 1999; AA.W., Psicolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, Trotta, Madrid, 1988; AA.W., Una educaci\u00f3n liberadora de pobrezas, Ed. Bru\u00f1o, Madrid, 1996; C\u00ed\u0081TEDRA DE EDUCACI\u00ed\u201cN CRISTIANA San luan Bautista de la Salle; CASTILLO, Jose Ma, El Reino de Dios. Por la vida y dignidad de los seres humanos, Descl\u00e9e De Brouwer, Bilbao, 1999; CASTRO, ENRIQUE DE, Dios es Ateo, Ed.Quilombo, Madrid, 1997; CASTRO, ENRIQUE DE, \u00bfHay que colgarlos? Una experiencia sobre marginaci\u00f3n y poder, Desclee de Brouwer, Bilbao, 1985; DREWERMANN, EUGEN, DIOS inmediato, Trotta, Madrid, 1997; ESTEFAN\u00ed\u008dA, JOAQU\u00ed\u008dN, Aqu\u00ed\u00ad no puede ocurrir. EL nuevo esp\u00ed\u00adritu del capitalismo, Taurus, Madrisd, 2000; GONZ\u00ed\u0081LEZ FAUS, los\u00e9 Ignacio, Vicarios de Cristo, Trotta, Madrid, 1991; MART\u00ed\u008dNEZ REGUERA, ENRIQUE, Cachorros de nadie. Descripci\u00f3n psicol\u00f3gica de la infancia explotada, Popular, Madrid, 1988 -Colecci\u00f3n al margen-; Misterium Liberationis (Tomos 1 y II), Trotta, Madrid, 1990; PIERRE, ABBE, Testamento, PPC, Madrid, 1994; RENES AYALA, V\u00ed\u008dCTOR, Lucha contra la pobreza hoy, Ed. Hoac, Madrid, 1.993; ROMERO IZARRA, GONZALO, De dentro a fuera (y viceversa). Narraciones con dolor de fondo, Ed. De la Torre, Madrid, 2000; SOBRINO, JoN, El principio-misericordia. Bajar de la cruz a los pueblos crucificados, Sal Terrae, Santander, 1992; TAMAYO ACOSTA, JUAN JosE, La marginaci\u00f3n, lugar social de los cristianos, Trotta, Madrid, 1993.<\/p>\n<p>Javier Baeza Atienza<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1. Pre\u00e1mbulo. &#8211; 2. Referente Econ\u00f3mico de la marginaci\u00f3n. &#8211; 3. Referente Sociol\u00f3gico de la marginaci\u00f3n.- 4. Referente Teol\u00f3gico de la Marginaci\u00f3n. &#8211; 5. Referente Pastoral de la marginaci\u00f3n. &#8211; 6. Qu\u00e9 recoloca la Pastoral de la marginaci\u00f3n: 6.1. Dejo a Dios en buen lugar. 6.2 Un Dios sin miedo a \u00abencontrarse. 6.3 Un &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/marginados-y-excluidos-pastoral-de\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMARGINADOS Y EXCLUIDOS (PASTORAL DE)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16012","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16012","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16012"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16012\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16012"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16012"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16012"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}