{"id":16013,"date":"2016-02-05T10:23:07","date_gmt":"2016-02-05T15:23:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/matrimonio-pastoral-del\/"},"modified":"2016-02-05T10:23:07","modified_gmt":"2016-02-05T15:23:07","slug":"matrimonio-pastoral-del","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/matrimonio-pastoral-del\/","title":{"rendered":"MATRIMONIO, PASTORAL DEL"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1 Pastoral prematrimonial. 1.1. Casos normales: a) Preparaci\u00f3n remota; b) Preparaci\u00f3n pr\u00f3xima; c) Preparaci\u00f3n inmediata. 1.2. Casos especiales: a) Bautizados no creyentes; b) Varios supuestos. &#8211; 2. Celebraci\u00f3n del sacramento: a) Celebraci\u00f3n del Matrimonio en un contexto eucar\u00ed\u00adstico; b) Celebraci\u00f3n del Matrimonio fuera de la Misa. -3. Pastoral post-matrimonial. 3.1. Estructuras y agentes de la pastoral matrimonial: a) Estructuras; b) Agentes de la pastoral familiar. &#8211; 4. Pastoral familiar de los casos dif\u00ed\u00adciles: a) Casos objetivamente dif\u00ed\u00adciles; b) Matrimonios mixtos; c) Matrimonios en situaciones irregulares. &#8211; 5. Luces y sombras de la pastoral matrimonial.<\/p>\n<p>\u00abLa evangelizaci\u00f3n, en el futuro, depende en gran parte de la familia dom\u00e9stica\u00bb (JUAN PABLO II, Familiaris consortio, n. 65, en adelante=FC, repitiendo unas palabras del Discurso a la 111 Asamblea General de los Obispos de Am\u00e9rica Latina, IV a, 28 de enero de 1979, \u00abASS\u00bb 71 (1979) 204). Estas palabras de la Familiaris consortio, recogidas en otros documentos magisteriales posteriores (cf. CIC, c. 1063; Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, n. 1632; Ritual del Matrimonio, 8-34), son suficientes para destacar la importancia y trascendencia de la pastoral del Matrimonio. Una pastoral que se articula en torno a tres ejes: la preparaci\u00f3n prematrimonial, la celebraci\u00f3n del sacramento y la pastoral postmatrimonial.<\/p>\n<p>1. Pastoral prematrimonial<br \/>\n1.1. Casos normales<br \/>\nLa pastoral prematrimonial es el conjunto de acciones que se realizan para que un hombre y una mujer se preparen al Matrimonio desde sus primeros balbuceos humanos y cristianos hasta el momento en que se casan en el Se\u00f1or. Esta preparaci\u00f3n -exigida por la naturaleza del sacramento- es hoy m\u00e1s necesaria que nunca, por los profundos cambios socio-culturales y religiosos que han sobrevenido en casi todas las sociedades modernas y que han tenido grandes consecuencias en los comportamientos y en la vida matrimonial, hasta el extremo de haber nacido un nuevo sistema de relaci\u00f3n prematrimonial y de conyugalidad.<\/p>\n<p>Seg\u00fan es un\u00e1nimemente admitido, en la base de muchos fen\u00f3menos negativos que caracterizan la actual vida familiar, est\u00e1 la ausencia de dicha preparaci\u00f3n; pues los j\u00f3venes, \u00abal no poseer ya los criterios seguros de comportamiento, no saben c\u00f3mo afrontar y resolver las dificultades\u00bb (FC 66) que comporta vivir en Alianza durante un arco tan amplio y complejo como el que forma una existencia compartida desde la juventud hasta la ancianidad. Al contrario, la experiencia confirma que los j\u00f3venes que se han preparado bien para la vida familiar, suelen vivirla mejor que quienes no lo han hecho.<\/p>\n<p>El largo itinerario que conduce al matrimonio comprende tres etapas: una preparaci\u00f3n remota, una preparaci\u00f3n pr\u00f3xima y una preparaci\u00f3n inmediata (este esquema es el que presentan la Familiaris corsortio, n. 66, el C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico, c.1063, el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, n. 1632, y la segunda edici\u00f3n de Ritual del Matrimonio, de 1990, nn. 12-22). Las tres se articulan e interrelacionan como partes de un todo, pues la preparaci\u00f3n al Matrimonio ha de ser vista y actuada como un proceso gradual y continuo.<\/p>\n<p>a) Preparaci\u00f3n remota. Esta etapa se inicia en la infancia y se prolonga hasta el noviazgo. Tiende al crecimiento humano y cristiano en general, imparte una instrucci\u00f3n b\u00e1sica sobre el significado del matrimonio y las funciones de los esposos y padres, y trasmite la identidad y los valores fundamentales del matrimonio y de la familia cristiana. Un aspecto nuclear de este momento consiste en presentar y hacer descubrir el Matrimonio como una verdadera vocaci\u00f3n a la santidad y al apostolado, que son inseparables de la donaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismos a los dem\u00e1s. No obstante, el Matrimonio no debe ser presentado como la \u00fanica vocaci\u00f3n cristiana, sino en el marco de las dem\u00e1s vocaciones, con el fin de que el ni\u00f1o-adolescente contemple \u00abla posibilidad del don total de s\u00ed\u00ad mismo a Dios en la vocaci\u00f3n sacerdotal y religiosa\u00bb (FC 66). De hecho, la familia cristiana ha sido el semillero m\u00e1s fecundo en el que han nacido, crecido y madurado incontables vocaciones sacerdotales y religiosas y otras formas de entrega a Dios en medio del mundo.<\/p>\n<p>Esta preparaci\u00f3n se realiza \u00abcon la predicaci\u00f3n, con la catequesis adaptada a los peque\u00f1os, a los j\u00f3venes y a los adultos, e incluso con los medios de comunicaci\u00f3n social\u00bb (Ordo celebrandi matrimonium, Editio typica altera, Typis Polyglottis Vaticanis 1990, n. 14) (RM 14-1), con el ejemplo y la educaci\u00f3n de los padres y hermanos, y con la vida y ayuda cristiana de la comunidad parroquial y de otras instancias eclesiales. Los responsables de esta preparaci\u00f3n son, sobre todo, los padres, los pastores, la parroquia y los educadores cristianos.<\/p>\n<p>b) Preparaci\u00f3n pr\u00f3xima. Esta etapa marca el inicio de la preparaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica del Matrimonio y se desarrolla a lo largo del noviazgo, \u00abcomo un camino catecumenal\u00bb (FC 66-5), en el que los novios conocen, con progresiva extensi\u00f3n y hondura, las grandes coordenadas doctrinales del sacramento que va a unir de modo total y para siempre sus vidas, y realizan el correlativo aprendizaje humano y cristiano de las virtudes matrimoniales. Esta preparaci\u00f3n ha de posibilitar que los novios tomen conciencia del significado y valor profundo del matrimonio y familia cristianos, renueven su fe y vida cristiana, y descubran si Dios les llama a unirse entre s\u00ed\u00ad en Matrimonio.<\/p>\n<p>La catequesis juega en este momento un papel relevante, pues sin ella ser\u00ed\u00ada impensable una celebraci\u00f3n y vivencia del sacramento en consonancia con las exigencias morales y espirituales que postula su naturaleza.<\/p>\n<p>El noviazgo constituye el momento fundamental de una preparaci\u00f3n matrimonial que sea verdadera y eficaz. Es urgente que la pastoral descubra esta realidad y haga de ella el centro de su programaci\u00f3n y acci\u00f3n, aunque la dificultad sea notable, dado el masivo alejamiento de los j\u00f3venes de la pr\u00e1ctica religiosa, su cuasicrasa formaci\u00f3n religiosa y la muy extendida aceptaci\u00f3n, te\u00f3rica y pr\u00e1ctica, de principios y valores opuestos al matrimonio y a la familia. La parroquia deber\u00ed\u00ada ofertar a los novios una \u00abescuela catecumenal\u00bb, en la que, de modo estable y permanente, se celebrasen reuniones formales e informales, charlas de formaci\u00f3n humana y cristiana sobre el matrimonio y la familia, momentos de oraci\u00f3n, celebraciones penitenciales, etc., de modo que el noviazgo representase una etapa de verdadera conversi\u00f3n y maduraci\u00f3n cristiana en vistas al Matrimonio.<\/p>\n<p>El noviazgo as\u00ed\u00ad concebido aparece como un momento fuerte de evangelizaci\u00f3n, de conversi\u00f3n, de oraci\u00f3n y de vida cristiana, enmarcados en un \u00e1mbito semejante al catecumenado bautismal, en el que sean leyes importantes las de la gradualidad, progresividad y duraci\u00f3n. Visto en esta perspectiva, el noviazgo aparece como una realidad que tiene valor en s\u00ed\u00ad misma, y como un tiempo de crecimiento, responsabilidad y gracia, como un momento privilegiado y prolongado de formaci\u00f3n, catequesis, di\u00e1logo, oraci\u00f3n y caridad. Estas dos \u00faltimas dimensiones revisten una importancia especial, dado que la del Matrimonio es una vocaci\u00f3n al don permanente y total de s\u00ed\u00ad, imposible de realizar al margen de una vida profunda de oraci\u00f3n individual y comunitaria, iluminada por la lectura y meditaci\u00f3n de la Palabra de Dios. M\u00e1s en concreto, los novios han de ser ayudados a que profundicen conjuntamente la experiencia de la Eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>El crecimiento del amor, en efecto, est\u00e1 indisolublemente unido al misterio de unidad y amor de la Eucarist\u00ed\u00ada, cuyo dinamismo opera la trasformaci\u00f3n progresiva de los novios: el Cuerpo y la Sangre de Cristo les cristifica cada vez m\u00e1s y les une con progresiva intimidad, al unirlos a El y, en consecuencia, insertarles en el amor que le llev\u00f3 a dejarse enclavar en la Cruz. En la mesa del sacrificio descubrir\u00e1n los novios la culminaci\u00f3n de su vida actual y de la vida conyugal que brotar\u00e1 del Matrimonio. De este modo, madurando cada d\u00ed\u00ada en su mutuo amor, percibir\u00e1n la tensi\u00f3n de unirse con Cristo en la Eucarist\u00ed\u00ada, para encontrar en ella el modelo y la fuente de una aut\u00e9ntica comuni\u00f3n, que les dispondr\u00e1 a la plena donaci\u00f3n sacrificial en el Matrimonio.<\/p>\n<p>En este contexto se comprende que el Bendicional contemple el noviazgo de los cristianos como \u00abun acontecimiento singular\u00bb que es oportuno \u00abcelebrar con alg\u00fan rito especial y con la oraci\u00f3n com\u00fan, para invocar la bendici\u00f3n divina y llevar a feliz t\u00e9rmino lo que felizmente comienza\u00bb (BENDICIONAL, Bendici\u00f3n de los prometidos, Coeditores lit\u00fargicos 1986, n. 197). Esta bendici\u00f3n no comporta, ciertamente, la santificaci\u00f3n autom\u00e1tica del noviazgo, pero asume un verdadero valor pedag\u00f3gico si logra traducir en el signo lit\u00fargico la experiencia de fe y de oraci\u00f3n que anima el itinerario de los novios. Esta experiencia s\u00f3lo es posible si la bendici\u00f3n de los novios da paso a una verdadera liturgia del noviazgo, atenta a los valores del Matrimonio cristiano y a ciertos aspectos t\u00ed\u00adpicos de este per\u00ed\u00adodo.<\/p>\n<p>c) Preparaci\u00f3n inmediata. Es la que corresponde a los \u00faltimos meses o semanas que preceden a la boda. Durante ella tiene lugar una catequesis m\u00e1s directamente lit\u00fargico-sacramental sobre el Bautismo, la Confirmaci\u00f3n, la Penitencia, la Eucarist\u00ed\u00ada y sobre todo el Matrimonio. Este es, en efecto, el momento en el que, realizado el prop\u00f3sito serio de casarse, los novios preparan la celebraci\u00f3n del sacramento con el fin de participar en \u00e9l de modo consciente, activo y fructuoso. La preparaci\u00f3n inmediata, necesaria para todos los futuros contrayentes, tiene especial vigencia para quienes, llegado este momento, presentan todav\u00ed\u00ada carencias y dificultades en la doctrina y en la pr\u00e1ctica cristiana.<\/p>\n<p>Los contenidos de la catequesis variar\u00e1n en cada circunstancia, pues dependen de la situaci\u00f3n de los contrayentes. Sin embargo, dada la actual ignorancia religiosa, conviene que la catequesis verse sobre los elementos b\u00e1sicos de la doctrina cristiana (s\u00ed\u00admbolo de la fe, mandamientos, sacramentos, oraci\u00f3n) y la doctrina fundamental sobre el matrimonio y la familia (El Ritual del Matrimonio, nn. 1-11, y el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, nn. 1602-1166, son puntos de obligada referencia), haciendo menci\u00f3n expresa de la procreaci\u00f3n y educaci\u00f3n de los hijos, las propiedades del matrimonio, la castidad conyugal, y la importancia de la familia en la vida eclesial y social. La catequesis debe explicar tambi\u00e9n todos y cada una de las partes y ritos del sacramento, sobre todo el consentimiento y la bendici\u00f3n nupcial.<\/p>\n<p>Los medios para realizar la preparaci\u00f3n inmediata son muy variados. Durante los \u00faltimos decenios se han afianzado los \u00abcursillos prematrimoniales\u00bb y las \u00abconvivencias para novios\u00bb. Los cursillos prematrimoniales suelen durar una o dos semanas, en los que sacerdotes, m\u00e9dicos y matrimonios desarrollan varios temas b\u00e1sicos sobre el matrimonio y la familia, en la propia parroquia o de modo interparroquial. No son pocos sus aspectos positivos, pero estos cursillos son insuficientes y, en no pocas ocasiones, se convierten en mero tr\u00e1mite y carecen de realismo y adaptaci\u00f3n. Las convivencias de novios consisten en reunir a los ya pr\u00f3ximos contrayentes en un determinado lugar, durante varios fines de semana a lo largo de algunos meses, para vivir en com\u00fan la experiencia de la fe y la preparaci\u00f3n al sacramento.<\/p>\n<p>Existe un medio que deber\u00ed\u00ada encontrar mucha mayor acogida y que en no pocas ocasiones es casi el \u00fanico posible. Se trata del encuentro y trato personal con los contrayentes, propiciado por el momento en que los novios entran en contacto con la parroquia para anunciar su boda y el de la realizaci\u00f3n del llamado \u00abexpediente matrimonial\u00bb. A pesar de que nuestra \u00e9poca sufra una inflaci\u00f3n asamblearia y una llamativa insuficiencia interpersonal, es indudable que sin el trato personal y personalizado, todas las reuniones quedan esclerotizadas y sin alma. Por eso, el p\u00e1rroco -mejor que ninguno de sus colaboradores laicos- ha de entrar en di\u00e1logo cordial y verdadero con los novios, huyendo del \u00abcompromiso\u00bb y la rutina. Este di\u00e1logo amistoso facilita el conocimiento de la situaci\u00f3n real de los contrayentes, ayuda a superar posibles prejuicios y distancias, tiende puentes para el futuro y cumple una funci\u00f3n que no por menos clasificable deja de ser muy eficaz.<\/p>\n<p>Finalmente, el Ritual del Matrimonio pone especial \u00e9nfasis en esta preparaci\u00f3n lit\u00fargica del sacramento. Un aspecto destacado de la misma es la elecci\u00f3n de los elementos m\u00e1s acordes con las peculiaridades de los novios y el tenor de la asamblea participante. En concreto, hay que determinar si el matrimonio se celebra dentro o fuera de la misa, cu\u00e1les ser\u00e1n las lecturas que se proclamen, cu\u00e1les las f\u00f3rmulas del consentimiento, de la bendici\u00f3n de los anillos, la bendici\u00f3n nupcial, la posibilidad de rito de las arras y otros pormenores. El Ritual prev\u00e9 la posibilidad de hacerlo junto con los novios. Tambi\u00e9n hay que establecer con ellos el d\u00ed\u00ada y hora m\u00e1s adecuados, pero teniendo en cuenta que \u00aben ning\u00fan caso se celebrar\u00e1 el Matrimonio el Viernes Santo en la Pasi\u00f3n del Se\u00f1or ni el S\u00e1bado Santo\u00bb (RM 32) y que si el elegido es un d\u00ed\u00ada \u00abde car\u00e1cter penitencial, sobre todo en tiempo de Cuaresma\u00bb (RM 32), hay que tener en cuenta esa naturaleza peculiar a la hora de expresar el car\u00e1cter festivo de la celebraci\u00f3n (cf. RM 31-32).<\/p>\n<p>1.2. Casos especiales<br \/>\nAdem\u00e1s de los que pueden considerarse \u00abcasos normales\u00bb, la pastoral prematrimonial se encuentra hoy con no pocas situaciones especiales. Tales son, por ejemplo, el de los bautizados no creyentes, el de los bautizados divorciados vueltos a casar civilmente, el de los bautiza-dos divorciados de un matrimonio civil que desean contraer un matrimonio can\u00f3nico con la misma persona, y el de los cat\u00f3licos que quieren contraer matrimonio can\u00f3nico con parte no cat\u00f3lica o incluso no bautizada.<\/p>\n<p>a) Bautizados no creyentes. El con-texto secularizado de la sociedad actual ha dado lugar al caso cada d\u00ed\u00ada m\u00e1s frecuente de personas que recibieron el Bautismo a los pocos d\u00ed\u00adas de su nacimiento, pero que se profesan no creyentes y, no obstante, desean contraer matrimonio en la Iglesia. Este supuesto plantea una notable dificultad pastoral. El matrimonio, en efecto, mientras por una parte exige una situaci\u00f3n de fe para su celebraci\u00f3n por ser sacramento, por otra es sacramento de una realidad ya existente en la econom\u00ed\u00ada de la creaci\u00f3n: la misma alianza conyugal instituida al principio por el Creador.<\/p>\n<p>Por este motivo, \u00abla decisi\u00f3n del hombre y de la mujer de casarse seg\u00fan este proyecto divino, es decir, la decisi\u00f3n de comprometer en su respectivo consentimiento conyugal toda su vida en un amor indisoluble y en una fidelidad incondicional, implica realmente -aunque no sea de forma plenamente consciente- una actitud de obediencia profunda a la voluntad de Dios, que no puede darse sin su gracia. Ellos quedan ya insertados en un verdadero camino de salvaci\u00f3n, que la celebraci\u00f3n del sacramento y la inmediata preparaci\u00f3n a la misma pueden completar y llevar a cabo, dada su rectitud de intenci\u00f3n\u00bb (FC 68,2).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, estos novios est\u00e1n ya injertados en la Alianza esponsal de Cristo con la Iglesia gracias al bautismo, por lo que, dada su recta intenci\u00f3n, han aceptado el proyecto de Dios sobre el matrimonio y -al menos de modo impl\u00ed\u00adcito- acatan todo lo que la Iglesia tiene intenci\u00f3n de hacer cuando celebra el matrimonio. Por este motivo, aunque en su petici\u00f3n se mezclen tambi\u00e9n motivaciones sociales, no hay justificaci\u00f3n para un eventual rechazo por parte de los pastores.<\/p>\n<p>La pretensi\u00f3n de introducir ulteriores criterios para admitir al matrimonio eclesial seg\u00fan el grado de fe de quienes est\u00e1n pr\u00f3ximos a contraerlo, comporta, entre otros, los riesgos de emitir juicios infundados y discriminatorios, suscitar dudas sobre la validez de matrimonios ya celebrados -con el consiguiente grave da\u00f1o para la comunidad cristiana e inquietudes in-justificadas para la conciencia de los es-posos-, y contestar o poner en duda la sacramentalidad de muchos matrimonios de hermanos separados, contraviniendo la tradici\u00f3n eclesial.<\/p>\n<p>Sin embargo, puede suceder que los contrayentes rechacen de manera expresa y formal lo que la Iglesia realiza cuando celebra el matrimonio entre bautizados. En tal supuesto, la responsabilidad del pastor de almas exige \u00abno admitirlos a la celebraci\u00f3n\u00bb (FC 68,5) y \u00abhacer comprender a los interesados que, en tales circunstancias, no es la Iglesia sino ellos mismos quienes impiden la celebraci\u00f3n que a pesar de todo piden\u00bb (ibidem).<\/p>\n<p>b) Varios supuestos. Otros casos especiales son los Matrimonios mixtos -de \u00e9stos hablaremos m\u00e1s adelante-, las segundas nupcias y los matrimonios entre personas mayores, sobre todo si ambos ya han estado casados y tienen descendencia.<\/p>\n<p>2. Celebraci\u00f3n del sacramento<br \/>\nLa celebraci\u00f3n del Matrimonio, incluso en los supuestos de rituales muy inculturizados, tiene como referentes ineludibles su car\u00e1cter de gesto sacramental de santificaci\u00f3n, signo lit\u00fargico y gesto sacramental de la Iglesia (cf. FC 67).<\/p>\n<p>En cuanto gesto sacramental de santificaci\u00f3n, \u00abla celebraci\u00f3n del Matrimonio debe ser v\u00e1lida, digna y fructuosa\u00bb (FC 67,1). La pastoral tiene aqu\u00ed\u00ad un amplio y laborioso abanico de imperativos, pues se trata de satisfacer las exigencias derivadas del pacto conyugal elevado a sacramento -cuales son la unidad, fidelidad, indisolubilidad y apertura a los hijos- y observar fielmente la disciplina de la Iglesia en lo relativo al libre consentimiento, los impedimentos, la forma can\u00f3nica y el rito de la celebraci\u00f3n establecido por las Conferencias Episcopales y aprobado por la Sede Apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>Desde la dimensi\u00f3n de signo lit\u00fargico, la celebraci\u00f3n lit\u00fargica del Matrimonio debe manifestar que es una proclamaci\u00f3n de la Palabra de Dios y una profesi\u00f3n de fe la comunidad de los creyentes. La pastoral tiene que cuidar con diligencia tanto la preparaci\u00f3n inteligente de la Liturgia de la Palabra como la educaci\u00f3n a la fe de los que participan en la celebraci\u00f3n, sobre todo de los contrayentes.<\/p>\n<p>En cuanto gesto sacramental, el Matrimonio es una celebraci\u00f3n de la Iglesia (cf. SC 7, 23). Por tanto, una celebraci\u00f3n de toda la comunidad cristiana, en la que cada uno de los miembros asume y realiza de modo consciente y fructuoso el papel que le corresponde: los esposos, el sacerdote, los testigos, los padres, los amigos y los dem\u00e1s fieles.<\/p>\n<p>Los contrayentes, por su condici\u00f3n de ministros del sacramento, ocupan el lugar central de la celebraci\u00f3n. El punto m\u00e1s decisivo para una participaci\u00f3n verdadera es que celebren el sacramento en estado de gracia y que al celebrarlo exista plena correspondencia entre los ritos y las actitudes y sentimientos profundos de su coraz\u00f3n, imposibles sin una catequesis adecuada sobre el sentido y simbolismo del conjunto y de cada uno de sus elementos, y, m\u00e1s en concreto, del consentimiento, la bendici\u00f3n nupcial, y la entrega de los anillos y de las arras. La liturgia de la Palabra -con una selecci\u00f3n adecuada de lecturas y cantos, y una homil\u00ed\u00ada bien adaptada-juega un papel importante en este sentido.<\/p>\n<p>Los testigos tienen un papel importante, al ser los representantes cualificados de la Iglesia. Pueden ser testigos el presb\u00ed\u00adtero (RM 23), el di\u00e1cono (RM 24) y los mismos laicos (RM 25). Todos ellos necesitan facultad para que asistan validamente al Matrimonio. Los presb\u00ed\u00adteros la obtienen por raz\u00f3n de su oficio o por delegaci\u00f3n del p\u00e1rroco o del Ordinario; los di\u00e1conos, del p\u00e1rroco o del Ordinario; los laicos del Obispo diocesano, el cual necesita \u00abel previo voto favorable de la Conferencia Episcopal y la licencia de la Sede Apost\u00f3lica\u00bb (RM 25). Cuando el testigo eclesial cualificado es un presb\u00ed\u00adtero -como suele ser la norma-, conviene que sea el mismo que prepar\u00f3 a los novios al Matrimonio quien reciba el consentimiento y celebre la Eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Otros laicos que pueden participar de distinto modo son los padrinos, los lectores, los cantores, el monitor, etc.<\/p>\n<p>Finalmente, toda la comunidad cristiana. Ella es, en efecto, el \u00e1mbito en el que los contrayentes han nacido a la fe y vivido su experiencia cristiana, el lugar en el que han visto testificado y encarnado el Matrimonio-sacramento, y la comunidad que los acompa\u00f1ar\u00e1 con su solidaridad y apoyo en el nuevo itinerario de esposos y padres.<\/p>\n<p>2.1. Celebraci\u00f3n del Matrimonio en un contexto eucar\u00ed\u00adstico<br \/>\nLa Eucarist\u00ed\u00ada, \u00e1mbito natural de todos los sacramentos, lo es de modo especial del Matrimonio, por su hondo simbolismo del amor total de Cristo a la Iglesia. Por eso, el Vaticano II pidi\u00f3 que \u00e9se fuera su contexto \u00abhabitual\u00bb (SC 78). El Ritual del Matrimonio ha realizado y ratificado tal propuesta en la actual Misa por los esposos. Dicha misa est\u00e1 dotada de un amplio y muy selecto leccionario y de una eucolog\u00ed\u00ada mucho m\u00e1s rica que la precedente.<\/p>\n<p>El leccionario, adem\u00e1s de ofrecer lecturas abundantes (veintiocho per\u00ed\u00adcopas: ocho del AT, diez de los Escritos Apost\u00f3licos y diez de los Evangelios) y un arco muy amplio de temas y perspectivas, ayuda a situar el Matrimonio en un marco m\u00e1s amplio de vida cristiana y de historia de la salvaci\u00f3n, en cuyo interior aparece con mayor claridad su car\u00e1cter sacramental.<\/p>\n<p>Los temas b\u00ed\u00adblicos se articulan as\u00ed\u00ad: el matrimonio reactualiza la relaci\u00f3n Cristo-Iglesia, tiene una dimensi\u00f3n comunional (ayuda mutua, amor indiviso, caridad), est\u00e1 orientado a la procreaci\u00f3n, es respuesta a una vocaci\u00f3n por el Reino y est\u00e1 a su servicio, y se relaciona con la misi\u00f3n. No obstante, bastantes per\u00ed\u00adcopas no son de inmediata comprensi\u00f3n, pues no se relacionan directamente con el acontecimiento que se est\u00e1 realizando; de ah\u00ed\u00ad que requieran una contextualizaci\u00f3n, con el fin de advertir el itinerario recorrido por el Matrimonio a lo largo de la Biblia, hasta la persona y obra de Cristo.<\/p>\n<p>La eucolog\u00ed\u00ada, cuyos dos tercios son composiciones nuevas y el resto reelaboraciones de textos antiguos, revela la riqueza de la realidad matrimonial. En ella se lee el Matrimonio a la luz de la relaci\u00f3n Cristo-Iglesia (primera colecta), pascua-Iglesia-Matrimonio (segundo prefacio), Eucarist\u00ed\u00ada y Matrimonio (primera poscomuni\u00f3n), matrimonio y procreaci\u00f3n (primer prefacio), matrimonio y nacimiento en la fe y en el amor (segunda y tercera colecta, tercer prefacio); como an\u00e1mnesis del misterio de la creaci\u00f3n, del de la alianza, del nupcial de Cristo con la Iglesia, del pascual en su globalidad; como oblaci\u00f3n del don rec\u00ed\u00adproco y responsable de la propia persona, que lleva consigo la fidelidad conyugal; y como camino de santificaci\u00f3n. En cualquier caso, la inserci\u00f3n del Matrimonio en la Misa facilita la lectura-comprensi\u00f3n-anuncio de \u00e9ste como realidad \u00ed\u00adntimamente unida a la alianza, de la que la Eucarist\u00ed\u00ada es su cumbre, con el consiguiente subrayado del aspecto teol\u00f3gico sobre el jur\u00ed\u00addico.<\/p>\n<p>El Matrimonio se celebra despu\u00e9s de la homil\u00ed\u00ada y se articula en estos cuatro momentos: inquisici\u00f3n de los contrayentes, consentimiento, bendici\u00f3n y entrega de los anillos y de las arras, oraci\u00f3n de los fieles. La oraci\u00f3n de bendici\u00f3n ya no aparece como bendici\u00f3n de la esposa sino \u00abdel esposo y de la esposa\u00bb. Su ubicaci\u00f3n actual manifiesta con mayor claridad la vinculaci\u00f3n del Matrimonio con la Eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>2.2. Celebraci\u00f3n del Matrimonio fuera de la Misa<br \/>\nEl Matrimonio puede y, a veces, debe celebrarse en un contexto no eucar\u00ed\u00adstico. El segundo supuesto se verifica cuando \u00abse realiza entre parte-cat\u00f3lica y parte-no bautizada\u00bb (RM 36), a no ser que el caso lo requiera y con el consentimiento del Ordinario del lugar (cf. RM 36), observ\u00e1ndose lo que establece el C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico (c. 844) sobre la admisi\u00f3n de la parte no-cat\u00f3lica a la comuni\u00f3n. Si el Matrimonio se celebra entre parte-cat\u00f3lica y parte-catec\u00famena o no cristiana, o entre dos catec\u00famenos o un catec\u00fameno con una parte no cristiana se debe celebrar fuera de la Misa, seg\u00fan el rito previsto en el Ritual del Matrimonio, empleando las variantes previstas para los diversos casos (cf. RM 36 y 315-342).<\/p>\n<p>3. Pastoral post-matrimonial<br \/>\nLa pastoral matrimonial no concluye con la celebraci\u00f3n v\u00e1lida y fructuosa del sacramento, sino que se prolonga despu\u00e9s de dicha celebraci\u00f3n, con el fin de ayudar a la familia a vivir su nueva vocaci\u00f3n y misi\u00f3n, de modo que sea cada vez m\u00e1s una verdadera comunidad de amor. Esta pastoral, necesaria siempre, tiene especial vigencia en el supuesto de matrimonios j\u00f3venes, dada la dificultad que entra\u00f1a la adaptaci\u00f3n a la vida en com\u00fan y el nacimiento de los hijos. A ellos hay que a\u00f1adir que los actuales contextos culturales ofrecen a los j\u00f3venes nuevos valores, que en ocasiones son tales y con frecuencia son contravalores.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n pastoral requiere una mayor intensificaci\u00f3n cuando los c\u00f3nyuges se convierten en familia, en sentido pleno y espec\u00ed\u00adfico, con el advenimiento de los hijos. En ese momento, la acci\u00f3n de la Iglesia se har\u00e1 m\u00e1s cercana, para que vean en sus hijos un don recibido del Se\u00f1or y asuman con alegr\u00ed\u00ada la fatiga de educarlos como personas y como cristianos.<\/p>\n<p>4. Estructuras y agentes de la pastoral matrimonial<br \/>\n\u00abLa acci\u00f3n pastoral es siempre expresi\u00f3n din\u00e1mica de la realidad de la Iglesia, comprometida en su misi\u00f3n de salvaci\u00f3n. Tambi\u00e9n la pastoral familiar -forma particular y espec\u00ed\u00adfica de la pastoral- tiene como principio operativo suyo y como protagonista responsable a la misma Iglesia, a trav\u00e9s de sus estructuras y agentes\u00bb (FC 69). Las estructuras son: la comunidad eclesial en general y la parroquia en particular, la familia y las asociaciones familiares. Los agentes son: los obispos y presb\u00ed\u00adteros, los di\u00e1conos, los religiosos y religiosas, los laicos especializados y los destinatarios y agentes de la comunicaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>a) Estructuras<br \/>\n&#8211; La comunidad eclesial y la parroquia. El matrimonio no es un asunto que concierne tan s\u00f3lo a los contrayentes sino tambi\u00e9n a la entera comunidad eclesial y, m\u00e1s en concreto, a la parroquia, \u00e1mbito en el que todo bautizado vive su experiencia cristiana. Eso explica que su celebraci\u00f3n haya sido y, en cierta medida, contin\u00fae siendo un acontecimiento en el que participa gozosamente dicha comunidad. Es verdad que los cambios sociales est\u00e1n dando paso a una nueva sociolog\u00ed\u00ada religiosa de la parroquia, al ser cada vez m\u00e1s frecuente que los lugares de trabajo, relaci\u00f3n, descanso e incluso de pr\u00e1ctica religiosa se sit\u00faen m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito y las estructuras parroquiales. Sin embargo, la vida cristiana, y m\u00e1s en concreto, el matrimonio necesita una comunidad de referencia para un desarrollo arm\u00f3nico y progresivo, comunidad que, como norma, es la parroquia, que adquiere en la familia cristiana un puesto singular (cf. FC 71).<\/p>\n<p>Esto supone que \u00e9sta evolucione profundamente, dinamizando sus estructuras tradicionales -m\u00e1s propias de una situaci\u00f3n sociol\u00f3gica rural que urbana e industrial- y creando otras nuevas que den respuesta a problemas tan nuevos y complejos como el retraso a la hora de contraer matrimonio y recibir los hijos; a los cada d\u00ed\u00ada m\u00e1s frecuentes casos de matrimonios en conflicto, separaciones, divorcios, uniones de hecho o meramente civiles; a los matrimonios que, tras la crianza y educaci\u00f3n de los hijos, contin\u00faan largos a\u00f1os de vida matrimonial pero sin la compa\u00f1\u00ed\u00ada -y, en no pocos casos, sin la ayuda- de los hijos; a los matrimonios ancianos y enfermos; y, muy especialmente, a las nuevas generaciones, a las que se presentan modelos de conducta extra\u00f1os y no raramente opuestos al ideal del matrimonio cristiano.<\/p>\n<p>&#8211; La familia. Los esposos y las familias cristianas tienen un \u00abpuesto singular\u00bb (FC 71) en la pastoral matrimonial por la gracia recibida en el sacramento. Cristo, en efecto, en virtud del matrimonio elevado a sacramento, confiere a los esposos una peculiar misi\u00f3n de ap\u00f3stoles y les env\u00ed\u00ada a su vi\u00f1a con el mandato especial de cultivar la parcela familiar.<\/p>\n<p>La familia realiza este apostolado sobre todo dentro de ella misma a trav\u00e9s de las siguientes acciones: el testimonio evang\u00e9lico de vida, la formaci\u00f3n cristiana de los hijos, la ayuda que les prestan para que maduren en la fe, se preparen a la vida y vivan la castidad, la vigilancia para preservarlos de los peligros ideol\u00f3gicos y morales que los amenazan con frecuencia, la inserci\u00f3n gradual y responsable en la comunidad eclesial y civil, la asistencia y consejo en la elecci\u00f3n y seguimiento de la propia vocaci\u00f3n, y la ayuda mutua entre los diversos miembros de la familia para el com\u00fan crecimiento humano y cristiano.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el apostolado familiar debe proyectarse, con obras de caridad espiritual y material, a otras familias, \u00abespecialmente a las m\u00e1s necesitadas de ayuda y apoyo, a los pobres, los enfermos, los ancianos, los minusv\u00e1lidos, los hu\u00e9rfanos, las viudas, los c\u00f3nyuges abandonados, las madres solteras y aquellas que en situaciones dif\u00ed\u00adciles sienten la tentaci\u00f3n de deshacerse del fruto de su seno, etc\u00e9tera\u00bb (FC 71).<\/p>\n<p>&#8211; Asociaciones familiares. La Iglesia, sujeto responsable de la pastoral familiar, es portadora en su seno de diversas agrupaciones de fieles, que son signo tanto de la presencia pluriforme del Esp\u00ed\u00adritu como del dinamismo y de la juventud de ella misma. Como en estas asociaciones \u00abse manifiesta y se vive de alg\u00fan modo el misterio de la Iglesia de Cristo\u00bb (FC 77), han de ser acogidas en la pastoral familiar las diversas comunidades eclesiales, los grupos y movimientos, respetando sus caracter\u00ed\u00adsticas, finalidades, incidencias y m\u00e9todos propios. La experiencia confirma que son portadoras de ub\u00e9rrimos frutos, que se manifiestan, entre otros, en la apertura generosa a la vida, en la seria educaci\u00f3n religiosa de los hijos, en el cuidado de los enfermos y ancianos, en la participaci\u00f3n en las celebraciones lit\u00fargicas y en la oraci\u00f3n familiar, y en el apostolado personal y asociado.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de las eclesiales, existen otras asociaciones que se proponen la preservaci\u00f3n, trasmisi\u00f3n y tutela de los valores \u00e9ticos y culturales de los distintos pueblos, el desarrollo de la persona humana y \u00abla protecci\u00f3n m\u00e9dica, jur\u00ed\u00addica y social de la maternidad y de la infancia, la justa promoci\u00f3n de la mujer y la lucha frente a todo lo que va contra su dignidad, el incremento de la mutua solidaridad, el conocimiento de los problemas que tienen conexi\u00f3n con la regulaci\u00f3n responsable de la fecundidad, seg\u00fan los m\u00e9todos naturales conformes con la dignidad humana y la doctrina de la Iglesia\u00bb (FC 72).<\/p>\n<p>Algunas asociaciones se relacionan con la familia de forma m\u00e1s amplia pero tambi\u00e9n importante, en cuanto que tratan de construir un mundo m\u00e1s justo y m\u00e1s humano, promover leyes justas que favorezcan el recto orden social con pleno respeto a la dignidad de la persona humana, la leg\u00ed\u00adtima libertad del individuo y de la familia, tanto a nivel nacional como internacional, y a colaborar con la escuela y con otras instituciones que completan la educaci\u00f3n de los hijos.<\/p>\n<p>b) Agentes de la pastoral familiar<br \/>\n&#8211; Los obispos. \u00abEl primer responsable de la pastoral familiar en la di\u00f3cesis es el obispo\u00bb (FC 73,1). Dada la incidencia prioritaria en la pastoral general, adem\u00e1s de inter\u00e9s, personas y recursos, el obispo debe dar su apoyo personal a la familia y cuantos le ayudan en el cuidado de las mismas desde las diversas instancias y estructuras diocesanas. M\u00e1s a\u00fan, el obispo debe configurar su di\u00f3cesis de modo que refleje con progresiva claridad y verdad que es una \u00abfamilia\u00bb, la familia diocesana.<\/p>\n<p>&#8211; Los presb\u00ed\u00adteros. Los obispos tienen a los presb\u00ed\u00adteros como colaboradores pr\u00f3vidos e indispensables en el cuidado pastoral de la porci\u00f3n de Pueblo de Dios que tienen encomendado. En la pastoral de la familia, la responsabilidad de los presb\u00ed\u00adteros se extiende a los aspectos morales, lit\u00fargicos, personales y sociales. El sacerdote con cura de almas y de modo especial el que se ha preparado de modo espec\u00ed\u00adfico para este apostolado, debe comportarse con las familias como padre, pastor y maestro, iluminando sus afanes, proyectos, dificultades y sufrimientos con la luz de la Palabra de Dios interpretada por el Magisterio de la Iglesia, y auxili\u00e1ndolas con los medios sobrenaturales, sobre todo con los sacramentos de la Penitencia y Eucarist\u00ed\u00ada y con el impulso de la oraci\u00f3n. Hoy necesitan una especial y urgente iluminaci\u00f3n: la unidad, fidelidad y estabilidad de todo matrimonio, y especialmente del cristiano; la trasmisi\u00f3n generosa de la vida, viendo en los hijos m\u00e1s que una carga, una bendici\u00f3n divina y la mejor corona de un matrimonio fecundo; las virtudes humanas (comprensi\u00f3n, alegr\u00ed\u00ada, optimismo, sinceridad, serenidad, nobleza, audacia, paciencia, respeto, cortes\u00ed\u00ada, etc.) como fundamento sobre el que se apoya el edificio familiar y la educaci\u00f3n de los hijos; la participaci\u00f3n como familia en la vida lit\u00fargica de la parroquia y en la oraci\u00f3n; la acogida e integraci\u00f3n en la familia de los padres y abuelos; y la negatividad familiar del divorcio, del aborto y de la eutanasia.<\/p>\n<p>Un aspecto de la pastoral familiar de los presb\u00ed\u00adteros es el de la sinton\u00ed\u00ada de su ense\u00f1anza y consejos con la doctrina de la Iglesia en lo referente a la regulaci\u00f3n de los nacimientos. Los te\u00f3logos y expertos en problemas familiares deben ser tenidos en cuenta; pero la norma pr\u00f3xima y obligatoria es competencia exclusiva del Magisterio aut\u00e9ntico. En este punto, la Humanae vitae de Pablo VI sigue siendo criterio obligatorio y voz prof\u00e9tica frente a toda tendencia hedonista y ego\u00ed\u00adsta.<\/p>\n<p>&#8211; Los laicos especializados. En la pastoral familiar prestan una valiosa ayuda de iluminaci\u00f3n, consejo, orientaci\u00f3n y apoyo algunos laicos especializados: m\u00e9dicos, juristas, psic\u00f3logos, asistentes sociales, consejeros, etc. Esta ayuda puede ser puntual (cursillos prematrimoniales, conferencias, casos de separaci\u00f3n, tramitaci\u00f3n de nulidad, etc.) y estable (vg. a trav\u00e9s de gabinetes t\u00e9cnicos y\/o de apoyo).<\/p>\n<p>&#8211; Los religiosos. La consagraci\u00f3n convierte a los religiosos y almas consagradas en testigos cualificados de la caridad universal de Cristo, pues la castidad por el Reino les hace cada vez m\u00e1s disponibles para una dedicaci\u00f3n generosa al servicio divino y a las obras de apostolado. Eso explica que puedan desarrollar una gran aportaci\u00f3n a la pastoral familiar, tanto en forma individual como asociada. Campos en los que pueden realizar esta aportaci\u00f3n pueden ser, entre otros, los siguientes: dedicaci\u00f3n a los ni\u00f1os, especialmente los abandonados, no deseados, hu\u00e9rfanos, pobres o minusv\u00e1lidos; visita a las familias y a sus enfermos; cultivo de las relaciones de respeto y caridad con familias incompletas, en dificultades o separadas; oferta de su ense\u00f1anza y asesoramiento en la preparaci\u00f3n de los j\u00f3venes al matrimonio y en la ayuda que requieren las parejas para una procreaci\u00f3n verdaderamente responsable; hospitalidad sencilla y cordial en la propia casa para que las familias puedan encontrar el sentido de Dios, el gusto por la oraci\u00f3n y el recogimiento; ejemplo de una vida vivida en caridad y alegr\u00ed\u00ada fraterna, como miembros de la gran familia de Dios, etc. (cf. FC 74).<\/p>\n<p>&#8211; Los agentes y destinatarios de la comunicaci\u00f3n social. Los medios de comunicaci\u00f3n social tienen hoy una enorme influencia, sobre todo en la juventud; pues los \u00abmodelos\u00bb de valor y conducta que ofrecen, configuran sus esquemas mentales y pautan sus comportamientos. La televisi\u00f3n, la radio, el cine, el teatro, el mundo de la canci\u00f3n juvenil, la publicidad, la prensa diaria y la del coraz\u00f3n, las revistas gr\u00e1ficas, etc. son hoy, para una gran mayor\u00ed\u00ada, los \u00fanicos y m\u00e1s autorizados \u00abpredicadores\u00bb y fautores de modelos familiares. Aunque en teor\u00ed\u00ada tienen un valor ambivalente, en la pr\u00e1ctica se conviertan con demasiada frecuencia en instrumentos de ideolog\u00ed\u00adas disgregadoras y de visiones deformadas de la vida en general y de la familia en particular. En cualquier caso, los profesionales de estos medios son agentes muy cualificados -positiva o negativamente- de la pastoral familiar.<\/p>\n<p>La familia, sobre todo los padres, no puede elegir el camino del rechazo incondicional o el de la aceptaci\u00f3n acr\u00ed\u00adtica, sino el de tomar parte activa en ellos con un uso moderado, cr\u00ed\u00adtico y prudente y una correcta educaci\u00f3n de la conciencia de los hijos, para que \u00e9stos puedan formarse juicios objetivos y serenos que les gu\u00ed\u00aden en una posterior elecci\u00f3n o rechazo.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, los padres han de procurar influir en la elecci\u00f3n y preparaci\u00f3n de los programas, reportajes, noticias, etc., contactando con los responsables de las diversas fases de producci\u00f3n y trasmisi\u00f3n. Un medio eficaz es asociarse a las iniciativas -ya existentes o que puedan crearse en el futuro- de espectadores, consumidores, etc. y secundar sus propuestas y campa\u00f1as, conscientes del enorme poder disuasorio que representa, por ejemplo, el rechazo o acogida de un determinado programa televisivo y del producto anunciante que lo sustenta.<\/p>\n<p>Seg\u00fan esto, una eficaz y realista pastoral familiar tiene que tener muy en cuenta a los editores, escritores, productores, directores, dramaturgos, informadores, comentaristas, publicistas, etc.<\/p>\n<p>5. Pastoral familiar de los casos dif\u00ed\u00adciles<br \/>\na) Casos objetivamente dif\u00ed\u00adciles<br \/>\nLa pastoral familiar ha tenido que enfrentarse siempre con situaciones objetivamente dif\u00ed\u00adciles, y hoy no es una excepci\u00f3n. Tales situaciones reclaman no s\u00f3lo la presencia sino la incisividad en la opini\u00f3n p\u00fablica y sobre todo en las estructuras culturales y sociales que dan lugar a que ciertos grupos de personas encuentren una dificultad a\u00f1adida a la ya no f\u00e1cil vida de familia. \u00abEstas son, por ejemplo, las familias de los emigrantes por motivos laborales; las familias de cuantos est\u00e1n obligados a largas ausencias, como los militares, los navegantes, los viajeros de cualquier tipo; las familias de los presos, de los pr\u00f3fugos y de los exiliados; las familias que en las grandes ciudades viven pr\u00e1cticamente marginadas; las que no tienen casa; las incompletas o con uno solo de los padres; las familias con hijos minusv\u00e1lidos o drogadictos; las familias de alcoholizados; las desarragaidas de su ambiente cultural y social o en peligro de perderlo; las discriminadas por motivos pol\u00ed\u00adticos o por otras razones; las familias ideol\u00f3gicamente divididas; las que no consiguen tener f\u00e1cilmente un contacto con la parroquia; las que sufren la violencia o tratos injustos a causa de su propia fe; las formadas por esposos menores de edad; los ancianos, obligados no raramente a vivir en soledad o sin adecuados medios de subsistencia\u00bb (FC 77,3).<\/p>\n<p>Las familias de emigrantes procedentes, sobre todo, del norte de Africa y de Hispanoam\u00e9rica y Filipinas son cada vez m\u00e1s numerosas en la geograf\u00ed\u00ada espa\u00f1ola y constituyen un fen\u00f3meno pastoral que no por nuevo debe dejarse orillado en la pastoral familiar. En el caso de los inmigrantes americanos las dificultades son menores, pues existe unidad de rito, lengua y, en cierto sentido, cultura; no por eso, quedan anuladas las dificultades inherentes a toda emigraci\u00f3n. Los otros supuestos presentan una dificultad mayor, pues intervienen factores \u00e9tnicos y culturales muy diversos, especialmente en el caso de los africanos, cuya religi\u00f3n suele ser el Islam. La Iglesia ha de hacer una llamada a la conciencia p\u00fablica y a cuantos tienen autoridad en la vida pol\u00ed\u00adtica, social y econ\u00f3mica para que los campesinos y obreros sean retribuidos con un justo salario, tratados sin discriminaci\u00f3n y sus hijos reciban la oportunidad de la formaci\u00f3n profesional y del ejercicio de la profesi\u00f3n. Lo ideal es que todas las familias reciban la atenci\u00f3n pastoral de sacerdotes del mismo rito, cultura e idioma.<\/p>\n<p>Otro grupo familiar con dif\u00ed\u00adcultades especiales es el de las familias ideol\u00f3gicamente divididas por ideolog\u00ed\u00adas extra\u00f1as u opuestas a la fe, la adscripci\u00f3n a una secta, la militancia revolucionaria, etc. La parte fiel al catolicismo no puede ceder; sin embargo, hay que mantener siempre vivo el di\u00e1logo con la otra parte y multiplicar las manifestaciones de amor y respeto con la esperanza de mantener firme la unidad.<\/p>\n<p>Un tercer grupo dif\u00ed\u00adcil es el de los c\u00f3nyuges abandonados y el de quienes lo han perdido, que abre a la experiencia dolorosa de la soledad y viudez.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, existe un grupo familiar, cada vez m\u00e1s numeroso en Espa\u00f1a y en los pa\u00ed\u00adses de Europa, que no puede ser olvidado por la pastoral familiar: el de los ancianos. Su situaci\u00f3n encierra muchos elementos positivos y negativos. Por un lado, existe la posibilidad de un amor conyugal cada vez m\u00e1s purificado y ennoblecido por la fidelidad, la disponibilidad para poner al servicio de los dem\u00e1s su bondad y experiencia y las energ\u00ed\u00adas que les restan y la capacidad de sufrimiento acrisolada en las dificultades de su larga vida. Por otra, la soledad, tantas veces m\u00e1s psicol\u00f3gica y afectiva que f\u00ed\u00adsica, la insuficiente atenci\u00f3n e incluso eventual abandono de los hijos, el sufrimiento causado por los achaques, el progresivo decaimiento de sus fuerzas, la amargura de sentirse una carga para los suyos y el acercarse del final de sus d\u00ed\u00adas. La pastoral familiar encuentra en estas situaciones otras tantas posibilidades de hacer comprender y vivir ciertos rasgos de la espiritualidad matrimonial y familiar, que se inspiran en el valor de la Cruz y Resurrecci\u00f3n de Cristo -que es siempre fuente de alegr\u00ed\u00ada- y en la vivencia de la filiaci\u00f3n divina, con la que se abren horizontes de paz y de esperanza frente a las realidades escatol\u00f3gicas definitivas.<\/p>\n<p>b) Matrimonios mixtos<br \/>\nEl n\u00famero de matrimonios entre cat\u00f3licos y cristianos y entre cat\u00f3licos y no cristianos crece sin cesar y parece que la curva lejos de sufrir una inflexi\u00f3n crece en l\u00ed\u00adnea ascendente. Estos matrimonios, conocidos como \u00abmatrimonios mixtos\u00bb presenta una problem\u00e1tica muy compleja a la que deben dar respuesta adecuada las Conferencias Episcopales, los obispos y los responsables m\u00e1s directos de la pastoral familiar.<\/p>\n<p>El supuesto de matrimonios de cat\u00f3lico con parte cristiana debe enfocarse desde esta triple vertiente: las obligaciones de la parte cat\u00f3lica derivantes de su fe, en lo concerniente al libre ejercicio de la misma y la consiguiente obligaci\u00f3n de bautizar y educar a los hijos en la fe cat\u00f3lica, en la medida de sus posibilidades; las particulares dificultades inherentes a las relaciones entre marido y mujer en lo que toca al respecto a la libertad religiosa; y la forma lit\u00fargica y can\u00f3nica de matrimonio. La comunidad cristiana tiene que brindar su apoyo decidido a la parte cat\u00f3lica para que su fe, lejos de sufrir quebranto, sea fortalecida, de modo que se haga testigo cre\u00ed\u00adble dentro de la familia por la calidad del amor demostrado al otro c\u00f3nyuge.<\/p>\n<p>Por otra parte, el bautismo com\u00fan y el dinamismo de la gracia les proporcionan la base y las motivaciones para compartir su unidad en el campo de los valores morales y espirituales. Por lo dem\u00e1s, es deseable una colaboraci\u00f3n cordial entre el ministro cat\u00f3lico y el no cat\u00f3lico, desde el momento de la preparaci\u00f3n al matrimonio y a la boda.<\/p>\n<p>El supuesto de matrimonios entre cat\u00f3lico y parte no cristiana es mucho m\u00e1s complejo, y son las Conferencias Episcopales y cada uno de los obispos, de acuerdo con las orientaciones doctrinales de la Iglesia, quienes han de tomar las medidas pastorales m\u00e1s adecuadas, en orden a garantizar la fe del c\u00f3nyuge cat\u00f3lico y tutelar su ejercicio, de modo especial en lo que se refiere al deber de haber todo lo posible para bautizar y educar a los hijos en la fe cat\u00f3lica. Adem\u00e1s, es preciso ayudarle a testimoniar su fe dentro de la misma familia, mediante una genuina vida cristiana.<\/p>\n<p>c) Matrimonios en situaciones irregulares<br \/>\nLa mayor parte de los matrimonios cristianos vive con normalidad su vida familiar. Sin embargo, aumenta cada d\u00ed\u00ada el supuesto de situaciones irregulares desde el punto de vista religioso e incluso civil, con el consiguiente deterioro de la misma instituci\u00f3n familiar y de la sociedad, de la que ella es c\u00e9lula fundamental. Los casos m\u00e1s paradigm\u00e1ticos a los que debe responder la acci\u00f3n pastoral de la Iglesia son \u00e9stos: el llamado \u00abmatrimonio a prueba\u00bb, las uniones libres de hecho, los cat\u00f3licos casados civilmente, los separados y divorciados no casados de nuevo y los divorciados casados de nuevo civilmente.<\/p>\n<p>-\u00abMatrimonio a prueba\u00bb. Es el llamado \u00abmatrimonio experimental\u00bb o matrimonio en el que se prueba su viabilidad o no. La Iglesia no admite este tipo de uniones, que la misma raz\u00f3n humana insin\u00faa su no-aceptabilidad, porque el don del cuerpo en la relaci\u00f3n sexual es s\u00ed\u00admbolo real de la donaci\u00f3n de toda la persona, donaci\u00f3n que en la situaci\u00f3n actual no puede realizarse en plenitud de verdad sin el concurso del amor de caridad dado por Cristo. Adem\u00e1s, el matrimonio entre dos bautizados simboliza la uni\u00f3n de Cristo con la Iglesia, que no es temporal ni \u00abad experimentum\u00bb sino eternamente fiel, por lo que entre ellos o no se da matrimonio o si se da s\u00f3lo puede ser indisoluble.<\/p>\n<p>La pastoral de estos casos ha de intentar que nazca un verdadero amor entre la pareja y educar en el recto uso de la sexualidad, sin dejar de preguntarse por las causas que han provocado esta situaci\u00f3n, en orden a encontrar una soluci\u00f3n adecuada. De todos modos, las dificultades son notables, dado que suelen ser el resultado de una carencia educativa en el amor genuino y en el dominio de la concupiscencia desde la misma infancia.<\/p>\n<p>&#8211; Uniones de hecho. Son las uniones carentes de todo v\u00ed\u00adnculo institucional, p\u00fablicamente reconocido, por parte de la autoridad civil o religiosa. Actualmente existe ya abundante legislaci\u00f3n civil sobre las uniones de hecho (cf. A. FERN\u00ed\u0081NDEZ, Parejas de hecho. Un problema social, moral y jur\u00ed\u00addico, Madrid 1999, 50-56). Se trata de un fen\u00f3meno que ha adquirido grandes proporciones durante los \u00faltimos decenios en la sociedad espa\u00f1ola y europea, y del que no se atisba una inflexi\u00f3n a medio plazo. Las causas que suelen aducirse son de tres clases: situaciones dif\u00ed\u00adciles, de tipo econ\u00f3mico sobre todo; actitud de rechazo, contestaci\u00f3n o desprecio a la sociedad y a la instituci\u00f3n familiar; y cierta inmadurez psicol\u00f3gica y temor a vincularse de modo estable y definitivo. Las consecuencias morales y religiosas son muy graves: p\u00e9rdida del sentido religioso del matrimonio, privaci\u00f3n de la gracia del sacramento, grave esc\u00e1ndalo, destrucci\u00f3n del concepto de familia, atenuaci\u00f3n del concepto de fidelidad, etc.<\/p>\n<p>Las uniones de hecho presentan un grave desaf\u00ed\u00ado a la pastoral matrimonial, que debe realizar dos tipos de acciones: preventivas y curativas. Las primeras -las m\u00e1s eficaces- se refieren a la educaci\u00f3n de los j\u00f3venes, ense\u00f1\u00e1ndoles a cultivar la virtud humana y cristiana de la fidelidad as\u00ed\u00ad como las condiciones y estructuras que la favorecen, y a comprender la dignidad y grandeza del matrimonio-sacramento. Las acciones curativas o correctoras son, ante todo, el trato personal, lleno de discreci\u00f3n y afecto, con los que conviven; la iluminaci\u00f3n paciente; y el testimonio familiar cristiano que allane el camino de la regularizaci\u00f3n de su situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por otra parte, es preciso que la acci\u00f3n pastoral inste al Pueblo de Dios a resistir las tendencias disgregadoras de los Estados laicistas y secularizados y a influir en la opini\u00f3n p\u00fablica. Se trata de ejercer una presi\u00f3n leg\u00ed\u00adtima para que las autoridades civiles, desde un punto de vista negativo, sean impedidas u obstaculizadas de menospreciar la dignidad del matrimonio y de la familia y, en sentido positivo, favorezcan el matrimonio leg\u00ed\u00adtimo con eficaces medidas pol\u00ed\u00adticas y sociales (vg. garantizar un salario familiar justo, proporcionar una vivienda adecuada y accesible, crear posibilidades adecuadas de vida y trabajo).<\/p>\n<p>&#8211; Cat\u00f3licos unidos con mero matrimonio civil. Esta situaci\u00f3n difiere de la anterior, en cuanto que existe entre los as\u00ed\u00ad unidos un cierto compromiso a un estado de vida estable -aunque con frecuencia se contempla un eventual divorcio- y la asunci\u00f3n no s\u00f3lo de las ventajas sino tambi\u00e9n de los compromisos que conlleva el reconocimiento de su situaci\u00f3n por el Estado. No obstante, es una situaci\u00f3n no aceptable por la Iglesia, aunque \u00e9sta no puede desentenderse de ella en su acci\u00f3n pastoral. Las causas suelen ser de tipo econ\u00f3mico e ideol\u00f3gico. La acci\u00f3n de la Iglesia se orienta en tres direcciones: insistir en la necesidad de coherencia entre fe y vida, ayudar a regularizar dicha situaci\u00f3n a la luz de los principios cristianos y favorecer la remoci\u00f3n de las dificultades econ\u00f3micas (caso de los que pierden su pensi\u00f3n de viduedad, aunque ahora ya no se pierde, contratos laborales injustos, dificultad de encontrar un empleo, imposibilidad de adquirir una vivienda digna, etc.). En cambio, mientras dure esta situaci\u00f3n los pastores de la Iglesia no pueden admitirlos a los sacramentos y, en concreto, a la comuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>&#8211; Separados y divorciados no casados de nuevo. Esta situaci\u00f3n es la de quienes un d\u00ed\u00ada contrajeron matrimonio v\u00e1lido, pero por diversas causas llegan a una ruptura, a veces irreparable. En el fondo de esta situaci\u00f3n suelen encontrarse incomprensiones rec\u00ed\u00adprocas, incapacidad de abrirse a relaciones interpersonales, violencias f\u00ed\u00adsicas o ps\u00ed\u00adquicas, infidelidades, etc.<\/p>\n<p>La separaci\u00f3n es, sin duda, el remedio extremo, despu\u00e9s del fracaso de todo intento razonable. La acci\u00f3n de la Iglesia ha de ser de comprensi\u00f3n, ayuda y sost\u00e9n para que vivan la fidelidad en medio de la frecuente soledad y penuria econ\u00f3mica, facilitar el perd\u00f3n cristiano y crear las condiciones de una eventual reanudaci\u00f3n de la vida conyugal.<\/p>\n<p>En el supuesto del c\u00f3nyuge que ha tenido que sufrir el divorcio pero no se deja implicar en una nueva uni\u00f3n -consciente de la indisolubilidad de su v\u00ed\u00adnculo matrimonial v\u00e1lido- no hay ning\u00fan obst\u00e1culo para que sea admitido a los sacramentos. M\u00e1s a\u00fan, la participaci\u00f3n frecuente en la Eucarist\u00ed\u00ada es la mejor ayuda y garant\u00ed\u00ada para vivir en clave pascual la cruz de su fidelidad y proseguir testimoniando ante el mundo y ante la Iglesia su fidelidad y coherencia.<\/p>\n<p>&#8211; Divorciados casados de nuevo. La realidad del divorcio-nueva uni\u00f3n civil ha adquirido tales proporciones, incluso en ambientes cat\u00f3licos, que puede considerarse como una verdadera \u00abplaga\u00bb, en palabras del Vaticano II (GS 47). La pa&#8217;toral tiene aqu\u00ed\u00ad un enorme y complejo desaf\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>Partiendo de la actitud fundamental de no dejarlos abandonados en su situaci\u00f3n, los pastores est\u00e1n llamados, en primer lugar, a discernir bien las situaciones. Los casos m\u00e1s comunes son \u00e9stos: 1\u00c2\u00b0) los que trataron de salvar el matrimonio y fueron abandonados injustamente; 2\u00c2\u00b0) los que por culpa grave han destruido un matrimonio can\u00f3nicamente v\u00e1lido; y 3\u00c2\u00b0) los que se han unido de nuevo en vistas a la educaci\u00f3n de sus hijos y -a veces- est\u00e1n subjetivamente seguros en conciencia de la invalidez de su anterior matrimonio.<\/p>\n<p>Realizado el discernimiento, la Iglesia realizar\u00e1 en cada caso la terapia m\u00e1s adecuada y los siguientes servicios comunes: su oraci\u00f3n de madre, la predicaci\u00f3n de la<br \/>\nPalabra de Dios, la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, la participaci\u00f3n en iniciativas de la comunidad a favor de la justicia, la recomendaci\u00f3n de educar cristianamente a sus hijos, y el cultivo del esp\u00ed\u00adritu y obras de penitencia para implorar la gracia del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Sin embargo, la Iglesia no puede admitir a la comuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica a los divorciados que se casan otra vez, pues \u00absu estado y situaci\u00f3n de vida contradicen objetivamente la uni\u00f3n de amor entre Cristo y la Iglesia, significada y actualizada en la Eucarist\u00ed\u00ada\u00bb y \u00ablos fieles ser\u00ed\u00adan inducidos a error y confusi\u00f3n acerca de la doctrina de la Iglesia sobre la indisolubilidad del Matrimonio\u00bb (FC 84). \u00abLa errada convicci\u00f3n de poder acceder a la Comuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica por parte de un divorciado vuelto a casar, presupone normalmente que se atribuya a la conciencia personal el poder de decidir en \u00faltimo t\u00e9rmino, bas\u00e1ndose en la propia convicci\u00f3n,sobre la existencia o no del anterior matrimonio y sobre el valor de la nueva uni\u00f3n. Sin embargo, dicha atribuci\u00f3n es inadmisible. El matrimonio, en efecto, en cuanto imagen de la uni\u00f3n esponsal entre Cristo y su Iglesia as\u00ed\u00ad como n\u00facleo basilar y factor importante en la vida de la sociedad civil, es esencialmente una realidad p\u00fablica\u00bb (CONGREGACI\u00ed\u201cN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Carta a los obispos de la iglesia cat\u00f3lica sobre la recepcion de la comuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica por parte de los fieles divorciados vueltos a casar, 14.IX.1994, n. 7). \u00abEsto no significa que la Iglesia no sienta una especial preocupaci\u00f3n por la situaci\u00f3n de estos fieles que, por lo dem\u00e1s, de ning\u00fan modo se encuentran excluidos de la comuni\u00f3n eclesial. Se preocupa por acompa\u00f1arlos pastoralmente y por invitarlos a participar en la vida eclesial en la medida en que sea compatible con las disposiciones del derecho divino, sobre las cuales la Iglesia no posee poder alguno para dispensar.<\/p>\n<p>Por otra parte, es necesario instruir a los fieles interesados para que no crean que su participaci\u00f3n en la vida de la Iglesia se reduce exclusivamente a la cuesti\u00f3n de la recepci\u00f3n de la Eucarist\u00ed\u00ada y debe ayud\u00e1rseles a profundizar su comprensi\u00f3n del valor de la participaci\u00f3n al sacrificio de Cristo en la Misa, de la comuni\u00f3n espiritual, de la oraci\u00f3n, de la meditaci\u00f3n de la palabra de Dios, de las obras de caridad y de justicia\u00bb CONGREGACI\u00ed\u201cN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Carta&#8230;, n. 6).<\/p>\n<p>Ahora bien, existe un supuesto en el que la Iglesia puede admitirlos a la reconciliaci\u00f3n en el sacramento de la penitencia, que les abrir\u00ed\u00ada el camino a la comuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica. Este supuesto, que es \u00fanico, existe si, \u00abarrepentidos de haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo, est\u00e1n sinceramente dispuestos a una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio. Esto lleva consigo concretamente que cuando el hombre y la mujer, por motivos serios, -como, por ejemplo, la educaci\u00f3n de los hijos- no pueden cumplir la obligaci\u00f3n de la separaci\u00f3n, \u00abasumen el compromiso de vivir en plena continencia, o sea de abstenerse de los actos propios de los esposos\u00bb (JUAN PABLO II, Homil\u00ed\u00ada para la clausura del VI S\u00ed\u00adnodo de los Obispos, 7: \u00abAAS\u00bb 72 (1980) 1082; FC 84,5) y no se d\u00e9 esc\u00e1ndalo.<\/p>\n<p>Finalmente, la caridad pastoral exige de los pastores la no realizaci\u00f3n de cualquier tipo de ceremonia para los divorciados que vuelven a casarse, tanto por el respeto debido al sacramento y a la comunidad cristiana, como en vistas a evitar la impresi\u00f3n de que tales segundas nupcias son v\u00e1lidas, con el consiguiente error para los fieles sobre la indisolubilidad del matrimonio v\u00e1lidamente contra\u00ed\u00addo.<\/p>\n<p>La caridad pastoral de los pastores debe dejar traslucir que la Iglesia est\u00e1 ligada por la fidelidad a su Se\u00f1or, aunque est\u00e1 persuadida de que los divorciados que se han vuelto a casar pueden obtener de Dios la conversi\u00f3n y la salvaci\u00f3n, si perseveran en la oraci\u00f3n, la penitencia y la caridad.<\/p>\n<p>6. Luces y sombras de la pastoral matrimonial<br \/>\n\u00abLa dignidad de esta instituci\u00f3n (matrimonial) no brilla en todas partes con el mismo esplendor, puesto que est\u00e1 oscurecida por la epidemia del divorcio, el llamado amor libre y otras deformaciones; es m\u00e1s, el amor matrimonial queda frecuentemente profanado por el ego\u00ed\u00adsmo, el hedonismo y los usos il\u00ed\u00adcitos de la generaci\u00f3n. Por otra parte, la actual situaci\u00f3n econ\u00f3mica, socio-psicol\u00f3gica y civil son origen de fuertes perturbaciones para la familia\u00bb (GS, 47). Estas palabras, suscritas por la Gaudium et Spes hace m\u00e1s de treinta a\u00f1os, siguen siendo fiel reflejo de la situaci\u00f3n que atraviesa el matrimonio en casi todos los pa\u00ed\u00adses de Occidente y, en concreto, en Espa\u00f1a. Este sombr\u00ed\u00ado panorama se ha espesado a\u00fan m\u00e1s en los a\u00f1os posteriores al concilio gracias, sobre todo, a la presi\u00f3n derivada de los medios de comunicaci\u00f3n social, que suelen tomar partido a favor de las relaciones extraconyugales -prematrimoniales o entre casados-, las uniones libres, el divorcio, el control de los nacimientos, etc\u00e9tera, y favorecen la difusi\u00f3n y aceptaci\u00f3n social de modelos matrimoniales en abierto contraste con los planes del Creador y con la dignidad sacramental del matrimonio.<\/p>\n<p>Por otra parte, todo esto ha coincidido con una notable crisis de fe y, sobre todo, de pr\u00e1ctica religiosa, que ha supuesto el alejamiento eclesial y el enfriamiento religioso de una gran parte de los que est\u00e1n en edad y situaci\u00f3n de contraer matrimonio y que acepten con facilidad el divorcio y el matrimonio meramente civil, rechacen las normas morales que gu\u00ed\u00adan y promueven el ejercicio humano y cristiano de la sexualidad dentro del matrimonio y se presenten a recibir el sacramento con una fuerte carga de ignorancia religiosa y no movidos por una fe viva sino por otros motivos. Las sombras que afectan al matrimonio son, pues, grandes y espesas.<\/p>\n<p>Ahora bien, las luces no tienen menor relieve. En primer lugar, nunca como en este momento, la teolog\u00ed\u00ada ha penetrado con tanta hondura en la realidad del matrimonio en su dimensi\u00f3n b\u00ed\u00adblica, teol\u00f3gica, asc\u00e9tica y pastoral. Nuevos carismas eclesiales han redescubierto, propuesto y encarnado el matrimonio como un verdadero camino de santidad, presentando a la Iglesia y al mundo los frutos abundantes y espl\u00e9ndidos del amor conyugal vivido con plenitud, la acogida generosa de los hijos y su educaci\u00f3n verdaderamente humana y cristiana, los grupos apost\u00f3licos matrimoniales, la preparaci\u00f3n por los ancianos, las iniciativas m\u00e1s variadas de apostolado, el influjo sobre la opini\u00f3n p\u00fablica en sus distintos \u00e1mbitos y are\u00f3pagos, y el atractivo de una vida matrimonial que refleja el amor y la comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>De modo paulatino pero inexorable, se ha introducido una pastoral prematrimonial en casi todas las parroquias urbanas, en la que los distintos modelos: cursillos sobre el matrimonio, catecumenado prematrimonial, convivencias, etc. han contribuido, en mayor o menor grado, a mejorar sobre todo la celebraci\u00f3n consciente y participada del sacramento. La celebraci\u00f3n del Matrimonio ha sido profundamente renovada despu\u00e9s del Vaticano II con la publicaci\u00f3n del nuevo Ritual, que ha hecho que la celebraci\u00f3n, de una parte, responda al dato revelado: el misterio de la Alianza, presente en el Matrimonio; y, de otra, m\u00e1s fiel a las instancias y sensibilidades del hombre moderno.<\/p>\n<p>Junto a las renovaciones comunes con el conjunto de la reforma lit\u00fargica, el nuevo Ritual (1975 y 1994) se caracteriza por el puesto central que ocupa la Palabra de Dios -con una abundante y rica propuesta de lecturas-, el enriquecimiento de la eucolog\u00ed\u00ada -centrada sobre todo en el tema del amor conyugal y de la Alianza-, las nuevas plegarias de bendici\u00f3n sobre los esposos -ya no sobre la sola esposa-, y, sobre todo, el papel de protagonista que ha restituido a los esposos, lo que ha supuesto que el sacerdote y la asamblea aparezcan como testigos del compromiso que ellos asumen y como los que les acompa\u00f1an con su acci\u00f3n de gracias y su oraci\u00f3n. La reforma del Ritual ha hecho posible -gracias al profundizamiento hist\u00f3rico y teol\u00f3gico que le ha precedido- la superaci\u00f3n de una perspectiva predominantemente \u00e9tica y moralista, y la inserci\u00f3n, en cambio, del Matrimonio y la familia en un horizonte m\u00e1s teologal: el de la historia de la salvaci\u00f3n. Es verdad que la celebraci\u00f3n aparece concebida para una \u00e9poca en la que la fe no presentaba problemas para los esposos y la asamblea y menos atenta a la actual sociedad secularizada y pluralista. Pero incluso esto puede ser mejorado en el futuro, con la posibilidad contemplada de realizar una verdadera inculturaci\u00f3n del sacramento.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; JUAN PABLO II, Familiaris consortio, \u00abAAS\u00bb 74 (1982) 81-191 (existen ediciones varias en castellano); CONGREGACI\u00ed\u201cN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Carta a los obispos de la Iglesia Cat\u00f3lica sobre la recepci\u00f3n de la Comuni\u00f3n Eucar\u00ed\u00adstica por parte de los fieles divorciados vueltos a casar (14.IX.1994), \u00abAAS\u00bb; CONFERENCIA EPISCOPAL ESPA\u00ed\u2018OLA, Matrimonio y familia (6.VI1.1974), Edice, Madrid 1974; ID, Matrimonio, familia y \u00abuniones homosexuales\u00bb (24.VI.1994), Edice, Madrid 1994; CANGELOSI, F., Nella \u00abCelebrazione\u00bb del Matrimonio il programma delta vita coniugale, \u00abEphemerides Liturgicae\u00bb 103 (1989) 456-489; CONSEJO PONTIFICIO PARA LA FAMILIA, Preparaci\u00f3n al sacramento del matrimonio, Palabra, Madrid 1996; GIL HELLIN, F., II matrimonio e la vita coniugale, Citt\u00e1 del Vaticano, Libreria Editrice Vaticana, 1996; J. L. LARRABE, Pastoral lit\u00fargica del nuevo Ritual del Matrimonio, \u00abLumen\u00bb 45 (1996) 209-227; MINGARDI, M., L&#8217;esclusione della dignit\u00e1 sacramentale da\/ consenso matrimoniale nella dottrina e nella giurisprudenza recenti, Diss. Pont.Univ. Gregoriana, Roma 1996; SARMIENTO, A., El Matrimonio cristiano, Eunsa, Pamplona 1997; TETTAMANZI, D., Matrimonio cristiano oggi. Per una lettura teologico-pastorale del documento \u00abEvangelizazione e Sacramento del Matrimonio\u00bb, Milano 1975; ID, 1 due saranno una carne sola. Saggi teologici su matrimonio e famiglia (=Saggi di teologia), Leumann 1986.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Antonio Abad Ib\u00e1\u00f1ez<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1 Pastoral prematrimonial. 1.1. Casos normales: a) Preparaci\u00f3n remota; b) Preparaci\u00f3n pr\u00f3xima; c) Preparaci\u00f3n inmediata. 1.2. Casos especiales: a) Bautizados no creyentes; b) Varios supuestos. &#8211; 2. Celebraci\u00f3n del sacramento: a) Celebraci\u00f3n del Matrimonio en un contexto eucar\u00ed\u00adstico; b) Celebraci\u00f3n del Matrimonio fuera de la Misa. -3. Pastoral post-matrimonial. 3.1. Estructuras y agentes de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/matrimonio-pastoral-del\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMATRIMONIO, PASTORAL DEL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-16013","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16013","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16013"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16013\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16013"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16013"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16013"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}