{"id":16015,"date":"2016-02-05T10:23:11","date_gmt":"2016-02-05T15:23:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ministerios-laicales\/"},"modified":"2016-02-05T10:23:11","modified_gmt":"2016-02-05T15:23:11","slug":"ministerios-laicales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ministerios-laicales\/","title":{"rendered":"MINISTERIOS LAICALES"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1. La Iglesia es ministerio y se articula desde los ministerios. &#8211; 2. Los ministerios laicales en el contexto eclesiaL &#8211; 3. Ministerio Ordenado y ministerios laicales.<\/p>\n<p>1. La Iglesia es ministerial y se articula desde los ministerios<br \/>\nQue la Iglesia es ministerial y se articula desde diversos ministerios podemos descubrirlo con claridad en el Nuevo Testamento, particularmente en las cartas paulinas (1 Tes 5,12; Rm 12,6-8; 1 Cor 122,4-11. 28-31; 14,6). De entre los diversos ministerios Pablo destaca, al menos, tres: el ministerio de ap\u00f3stol, de profeta y de doctor (1 Cor 12,28; Ef 4,11). Sin olvidar los responsables de las comunidades, a quienes Pablo llama \u00absus colaboradores\u00bb (Rm 16,3; 1 Tes 3,2; 2 Cor 8,23; 1 Tes 5,12; 1 Cor 16,16), y los evangelistas y pastores (Ef 4,1-6). No entramos en detallar las referencias que se hacen en Lucas, Cartas de Pedro, Cartas Pastorales, Carta a los Hebreos y Apocalipsis.<\/p>\n<p>Podemos concluir que se da, desde el comienzo de la Iglesia, \u00abdiversidad y creatividad de carismas y ministerios\u00bb en uno Iglesia carism\u00e1tica y ministerial: los ministerios hacen a la comunidad y la comunidad discierne los ministerios que otorga el Esp\u00ed\u00adritu. La evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de los ministerios es muy compleja. No podemos entrar en ella. En resumen, se ha llegado a la conclusi\u00f3n de que existen ministerios por designaci\u00f3n expresa de Jes\u00fas (los doce-ap\u00f3stoles: Lc 6,13; Mt 10,2; Mc 6,30); otros, por designaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo (ministerios se\u00f1alados en las cartas paulinas: Rm 12,6-8; 1 Cor 12,8-11; 1 Cor 12,28; Ef 4,11) y, otros, por designaci\u00f3n de la Iglesia (ejem. los \u00abcolaboradores\u00bb de los que se habla en Ac 6,1-6; 13, 1-3 o en las cartas paulinas (1 Cor 16,16; 1 Tes 5,12; Rm 16,1, etc).<\/p>\n<p>Nos situamos en el presente. La comunidad cristiana posee una dimensi\u00f3n trinitaria, pneumatol\u00f3gica y cristol\u00f3gica. Por lo mismo, es receptora de pluralidad de carismas y ministerios para atender a los diversos servicios y necesidades en su dimensi\u00f3n de sacramento de salvaci\u00f3n, compromiso evangelizador y en sus realidades internas. Si el ministerio apost\u00f3lico enlaza con el ministerio hist\u00f3rico de Jesucristo, ello no debe ir en perjuicio de los otros carismas que existen en la comunidad. Por ello la comunidad cristiana debe tener la creatividad suficiente para estructurarse conforme a estos criterios. El ministerio ordenado garantiza la continuidad apost\u00f3lica y sirve a la unidad de los diversos carismas, pero no debe ser ejercicido como opresi\u00f3n o anulaci\u00f3n del resto de los carismas, vocaciones y ministerios existentes en la comunidad.<\/p>\n<p>Ciertamente, hoy el ministerio apost\u00f3lico-ordenado no est\u00e1 en cuesti\u00f3n. Despu\u00e9s del Vaticano II existe una rica y profunda bibliograf\u00ed\u00ada sobre el mismo. El problema se plantea ante el resto de los ministerios, que reflejan la lucha y problem\u00e1tica de algo mucho m\u00e1s profundo: la dial\u00e9ctica presb\u00ed\u00adteros-laicos o, lo que es lo mismo, la configuraci\u00f3n de una eclesiolog\u00ed\u00ada primando el sacramento del Bautismo o primando el sacramento del Orden. En el Concilio Vaticano II se redescubre que los ministros sacerdotes tienen que resituarse en el interior del sacerdocio cristiano-bautismal (LG. 10) y que se deben revalorizar otros ministerios que, gen\u00e9ricamente, son denominados \u00ablaicales\u00bb.<\/p>\n<p>Todo ello desde una Iglesia contextualizada o local, remiti\u00e9ndonos al triple munus de Jesucristo (sacerdote, profeta y rey) y a las cuatro dimensiones que configuran la Iglesia: al servicio de la comuni\u00f3n, al servicio de la Palabra, al servicio de la celebraci\u00f3n y al servicio de la caridad y compromiso. En este sentido, los ministerios son el rostro y espejo de una Iglesia en medio del mundo que es sacramento de comuni\u00f3n y, al mismo tiempo, evangelizadora, celebrativa y comprometida. El conjunto de carismas y ministerios, ordenados y laicales hacen posible la realidad de una Iglesia Trinitaria como \u00abPueblo de Dios\u00bb, \u00abCuerpo de Cristo\u00bb y \u00abTemplo del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb.<\/p>\n<p>En resumen, a la hora de hablar de ministerios, la labor m\u00e1s decisiva no es redescubrir el ministerio ordenado, sino \u00abel resto de ministerios\u00bb. A esta labor dedicaremos los siguientes apartados.<\/p>\n<p>2. Los ministerios laicales en el contexto eclesial<br \/>\nLos te\u00f3logos abogan por el redescubrimiento de la identidad de los laicos y su misi\u00f3n en la Iglesia y en el mundo, por el redescubrimiento del ministerio bautismal de los laicos y la participaci\u00f3n de los laicos en el ministerio pastoral. No es algo nuevo. Desde el Vaticano II, principalmente, los documentos oficiales emanados de Roma han insistido en ello. \u00bfEn qu\u00e9 claves? Nos acercamos sumariamente a los m\u00e1s importantes.<\/p>\n<p>Pablo VI, en \u00abEvangelii Nuntiandi\u00bb (8-12-75) ya se\u00f1alaba (n. 70), en un equilibrio buscado, que los seglares, en primer lugar, tienen como vocaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica la evangelizaci\u00f3n en medio del coraz\u00f3n del mundo, en los complejos \u00e1mbitos de la pol\u00ed\u00adtica, de lo social, de lo econ\u00f3mico, de la cultura, de la ciencias y de las artes. Pero est\u00e1n llamados a ejercer ministerios dentro de la Iglesia.<\/p>\n<p>A partir de \u00abChristifideles Laici\u00bb podemos comprender mucho mejor qu\u00e9 son los denominados \u00abministerios y funciones laicales\u00bb. Los cuales, como hemos afirmado m\u00e1s arriba, siguen necesitando profundizaci\u00f3n teol\u00f3gica y discernimiento pastoral.<\/p>\n<p>3. Ministerio Ordenado y ministerios laicales<br \/>\nA partir de \u00abChristfideles Laici\u00bb; y siguiendo la tradici\u00f3n anterior, al hablar de funciones y ministerios laicales, se\u00f1alemos que \u00e9stos son diversos: a) ministerios laicales ocasionales (ejercidos en circunstancias determinadas y puntuales: voluntariado de caridad, catequistas, etc.); b) ministerios estables no sacramentales o instituidos (los principales, hoy, lector y ac\u00f3lito); y c) ministerios sacramentales y p\u00fablicos (tienen como base el sacramento del Orden).<\/p>\n<p>Estos ministerios laicales, ocasionales y estables, desarrollar\u00ed\u00adan las dimensiones de la Iglesia particular: evangelizaci\u00f3n (martyria), caridad (diakon\u00ed\u00ada), culto (leiturg\u00ed\u00ada) y comuni\u00f3n (koinon\u00ed\u00ada). Son ministerios importantes y necesarios. Son expresi\u00f3n del sacerdocio com\u00fan bautismal de los fieles y de la riqueza de manifestaciones del Esp\u00ed\u00adritu, hoy y aqu\u00ed\u00ad, para la edificaci\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p>Insistimos en algo importante: aunque la praxis pastoral y teol\u00f3gica de los a\u00f1os postconciliares se ha visto enriquecida con el desarrollo de estos ministerios, a\u00fan queda un largo camino por recorrer. Se oscila entre un \u00abmaximalismo\u00bb (pluralidad) y un \u00abminimalismo\u00bb (monolitismo).<\/p>\n<p>De esta tensi\u00f3n se ha hecho eco, en 1997, una Instrucci\u00f3n, proveniente de la Curia Romana, \u00abSobre algunas cuestiones acerca de la colaboraci\u00f3n de los fieles laicos en el sagrado ministerio de los sacerdotes\u00bb.<\/p>\n<p>Por la importancia que tiene para nuestro tema, nos detenemos en este importante documento. Se comienza reconociendo a las fieles la colaboraci\u00f3n en la misi\u00f3n de la Iglesia, tanto en el orden espiritual de llevar el mensaje de Cristo y su gracia a todos los hombres, como en el orden temporal, de influir y perfeccionar el orden de las realidades temporales (p. 6). En este sentido, como recordaba ChL (n. 23), los pastores son invitados a reconocer y promover los ministerios, oficios y funciones de los fieles laicos que tienen su fundamento sacramental en el bautismo y confirmaci\u00f3n y, para muchos, en el matrimonio. En orden a la nueva evangelizaci\u00f3n, se exige \u00abel especial protagonismo\u00bb de los sacerdotes y, al mismo tiempo, la total recuperaci\u00f3n de la conciencia de la \u00ed\u00adndole secular de la misi\u00f3n del laico (ChL, n\u00c2\u00b0 15).<\/p>\n<p>En cualquier caso, se nos advierte, tanto en la misi\u00f3n espiritual como en la temporal de \u00abconsecratio mundi\u00bb, no se puede confundir el campo de los cl\u00e9rigos y el de los fieles laicos. Colaborar con el sagrado ministerio no significa \u00absuplir ni sustituir\u00bb (p. 7). Lo anterior no impide reconocer y agradecer la colaboraci\u00f3n de fieles laicos a la hora de asumir \u00abprecisas tareas, tan importantes como delicadas\u00bb, acompa\u00f1ados por los sacerdotes, particularmente en situaciones de persecuci\u00f3n, misi\u00f3n o escasez de clero (p. 8).<\/p>\n<p>Pero la Instrucci\u00f3n quiere salir al paso de algunas irregularidades que se han detectado en este campo de la colaboraci\u00f3n de los fieles con el ministerio sagrado. Por ello, matiza algunos principios teol\u00f3gicos:<\/p>\n<p>a) La diferencia entre sacerdocio com\u00fan y sacerdocio ministerial no se encuentra en el sacerdocio de Cristo (el cual permanece siempre \u00fanico e indivisible) ni tampoco en la santidad (a la cual est\u00e1n llamados todos los fieles), sino en el \u00abmodo esencial\u00bb de participaci\u00f3n en el mismo y \u00fanico sacerdocio de Cristo. As\u00ed\u00ad, mientras el sacerdocio com\u00fan de los fieles se realiza en el desarrollo de la gracia bautismal (vida de fe, esperanza y caridad), el sacerdocio ministerial est\u00e1 al servicio del sacerdocio com\u00fan y se le ha conferido un poder sagrado para el servicio de los fieles. Para clarificar los dos sacerdocios, la Instrucci\u00f3n nos recuerda algunas caracter\u00ed\u00adsticas del ministerio ordenado, apoy\u00e1ndose en \u00abPastores Dabo Vobis\u00bb:<\/p>\n<p>&#8211; El sacerdocio ministerial, obispos y presb\u00ed\u00adteros, hunde su ra\u00ed\u00adz en la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica y est\u00e1 dotado de una potestad sacra, la cual consiste en la facultad y responsabilidad de obrar en persona de Cristo Cabeza y Pastor (PDV, n\u00c2\u00b0 15).<\/p>\n<p>&#8211; Son servidores de Cristo y de la Iglesia por la proclamaci\u00f3n autorizada de la Palabra de Dios, de la celebraci\u00f3n de los sacramentos y de la gu\u00ed\u00ada pastoral de los fieles (p. 11) (Cf. PDV, n\u00c2\u00b0 16).<\/p>\n<p>&#8211; Todas sus funciones (ense\u00f1ar, celebrar, regir) forman una unidad. Por lo tanto, el ejercicio, por parte de los laicos, de alguna de estas funciones no les convierte en \u00abpastores, sino en colaboradores\u00bb (P. 13).<\/p>\n<p>&#8211; El ministerio ordenado es necesario para la existencia misma de la Iglesia. \u00abNo se debe pensar en el sacerdocio ordenado como si fuera posterior a la comunidad eclesial o como si \u00e9sta pudiera concebirse como constituida sin este sacerdocio\u00bb (p. 14) (Cf. ChL, n\u00c2\u00b0 16). El sacerdocio ministerial es, por tanto, insustituible.<\/p>\n<p>A partir de los anteriores principios teol\u00f3gicos, la Instrucci\u00f3n se\u00f1ala diversas disposiciones de car\u00e1cter pr\u00e1ctico. Destacamos las siguientes:<\/p>\n<p>a) Necesidad de una terminolog\u00ed\u00ada apropiada (pp. 17-18): reservar, en principio, la palabra \u00abministerio\u00bb para el ministro ordenado; a los laicos les corresponden \u00abfunciones\u00bb.<\/p>\n<p>&#8211; Una cosa es ser \u00abministro extraordinario\u00bb (cuando se es llamado por la autoridad competente para cumplir una funci\u00f3n prolongada) y otra, ser denominado, seg\u00fan la funci\u00f3n: \u00abcatequistas, ac\u00f3lito, lector\u00bb, etc. Nunca es leg\u00ed\u00adtimo a un fiel laico, designarle con apelativos como \u00abpastor, capell\u00e1n, coordinador, moderador\u00bb, que se prestar\u00ed\u00adan a confusi\u00f3n con lo que es un ministro ordenado.<\/p>\n<p>b) El fiel laico y el ministerio de la Palabra:<\/p>\n<p>&#8211; A los laicos se les puede conceder \u00abuna suplencia\u00bb en casos de objetiva necesidad; pero no se puede convertir en un hecho ordinario ni puede entenderse como promoci\u00f3n del laicado (p. 20).<\/p>\n<p>&#8211; La homilia, durante la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00ed\u00ada, est\u00e1 reservada al ministro ordenado. A los laicos, incluidos seminaristas, se les puede permitir una breve monici\u00f3n para entender mejor la liturgia que se celebra, o un testimonio en eventos especiales, o la posibilidad de intervenir en un di\u00e1logo dentro de la homil\u00ed\u00ada. Fuera de la Misa puede ser pronunciada, por fieles no ordenados, seg\u00fan lo legislado (p. 21-22).<\/p>\n<p>c) Ejercer de p\u00e1rroco un fiel laico:<\/p>\n<p>&#8211; Seg\u00fan el c. 517,2, ser\u00e1 por escasez de sacerdotes y no por razones de comodidad o de una equivocada promoci\u00f3n del laicado; ser\u00e1 en atenci\u00f3n al \u00abejercicio de la cura pastoral\u00bb y no para dirigir, coordinar, moderar o gobernar, que compete al sacerdote; se debe otorgar prioridad a los di\u00e1conos y agotar incluso la v\u00ed\u00ada de los sacerdotes mayores (pp. 22-24).<\/p>\n<p>d) Participaci\u00f3n de los laicos en organismos de colaboraci\u00f3n en la Iglesia particular:<\/p>\n<p>&#8211; En el Consejo Presbiteral, s\u00f3lo participar\u00e1n sacerdotes en activo y en comuni\u00f3n con el obispo. Ni fieles laicos ni di\u00e1conos.<\/p>\n<p>&#8211; En el consejo pastoral y econ\u00f3mico, diocesano y parroquial, los fieles laicos participan como \u00abconsultores\u00bb, al no ser organismos deliberativos. El consejo parroquial debe ser presidido por un p\u00e1rroco; son nulos los acuerdos en ausencia del p\u00e1rroco.<\/p>\n<p>&#8211; Los grupos de expertos o de estudio no suplir\u00e1n nunca a los consejos presbiteral y pastoral.<\/p>\n<p>&#8211; Los arciprestes ser\u00e1n siempre presb\u00ed\u00adteros (pp. 24-26).<\/p>\n<p>e) El fiel laico y las celebraciones lit\u00fargicas:<br \/>\n&#8211; A un fiel laico o a un di\u00e1cono no le es permitido pronunciar las oraciones y cualquier parte reservada al presb\u00ed\u00adtero. No se puede ejercer una especie de \u00abcuasi presidencia\u00bb, dejando al sacerdote \u00ablo m\u00ed\u00adnimo\u00bb para garantizar la validez de la Eucarist\u00ed\u00ada. Tampoco los laicos pueden utilizar ornamentos reservados al sacerdote o al di\u00e1cono (estola, casulla, dalm\u00e1tica) (pp. 26-27).<\/p>\n<p>&#8211; En cuanto a las celebraciones dominicales en ausencia de presb\u00ed\u00adtero, se debe tener especial mandato del obispo y son, siempre, ocasionales. No se pueden utilizar elementos propios de la liturgia sacrificial (ejem. plegaria eucar\u00ed\u00adstica).<\/p>\n<p>&#8211; El ministro extraordinario de la Sagrada Comuni\u00f3n, tambi\u00e9n fuera de la Eucarist\u00ed\u00ada, lo es cuando la necesidad lo reclama. Se puede nombrar \u00abad actum\u00bb (para el momento) por el sacerdote que preside la Misa. Es siempre de suplencia y extroardinario. Estos ministros no deben hacer la comuni\u00f3n ellos mismos como si fueran concelebrantes; tampoco se deben asociar a las promesas de los sacerdotes del d\u00ed\u00ada de Jueves Santo (pp. 28-29).<\/p>\n<p>f) El fiel laico y las celebraciones sacramentales:<\/p>\n<p>&#8211; No puede un fiel laico administrar la unci\u00f3n de enfemos, ni con \u00f3leo bendecido para la unci\u00f3n ni con \u00f3leo no bendecido. La unci\u00f3n guarda estrecha relaci\u00f3n con el sacramento de la reconciliaci\u00f3n y la digna recepci\u00f3n de la Eucarist\u00ed\u00ada (pp. 30-31).<\/p>\n<p>&#8211; La asistencia a los matrimonios, por parte de los fieles laicos, requiere tres notas: ausencia objetiva de sacerdotes; que el obispo obtenga el voto favorable de la Conferencia Episcopal; necesaria licencia de la Santa Sede. Excepto el caso extraordinario del c. 1112, ning\u00fan sacerdote puede delegar a un fiel laico para asistir a un matrimonio (p. 31).<\/p>\n<p>&#8211; En cuanto al bautismo, la ausencia de presb\u00ed\u00adtero o el impedimento del mismo, que justifican el que un fiel laico pueda bautizar, no pueden asimilarse a las circunstancias de excesivo trabajo del ministro, o a su no residencia en el territorio de la parroquia, o a su no disponibilidad para el d\u00ed\u00ada previsto por la familia (pp. 31-32).<\/p>\n<p>&#8211; La animaci\u00f3n de exequias s\u00f3lo puede ser ejercida por un fiel laico por verdadera falta del ministro ordenado y observando siempre las normas lit\u00fargicas (pp. 32).<\/p>\n<p>La Instrucci\u00f3n concluye haciendo una llamada a la formaci\u00f3n adecuada de los fieles laicos y su necesaria selecci\u00f3n para los ministerios.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed\u00ad, la reciente Instrucci\u00f3n que afecta a la teolog\u00ed\u00ada y praxis de los ministerios laicales.<\/p>\n<p>Con raz\u00f3n se ha escrito, desde posiciones teol\u00f3gicas moderadas, que se deben corregir cuantos abusos manifiestos se han dado, en estos \u00faltimos a\u00f1os, en la praxis de los ministerios laicales. Pero tambi\u00e9n es cierto que los obispos, en cada Iglesia particular, deben aplicar este documento con esp\u00ed\u00adritu pastoral, con l\u00facido discernimiento, con respeto hacia los fieles laicos y con creatividad. \u00abNo se puede dar la impresi\u00f3n de rivalidad entre laicos y presb\u00ed\u00adteros&#8230; Como si los laicos buscaran su promoci\u00f3n personal y los presb\u00ed\u00adteros defendieran su coto reservado. No hay que juzgar el ejercicio de los ministerios a partir de algunas disfunciones evitables\u00bb.<\/p>\n<p>Cerramos esta colaboraci\u00f3n recordando lo que S. Pablo nos dej\u00f3 escrito en su primera Carta a los Corintios (12,12 y ss) que todos formamos un \u00fanico cuerpo en Cristo. Todos nos necesitamos y debemos poner al servicio complementario de los dem\u00e1s los dones, funciones, carismas y ministerios que el Se\u00f1or, el Esp\u00ed\u00adritu y la misma Iglesia ha suscitado y sigue suscitando.<\/p>\n<p>Debemos saber mirar siempre el futuro con valent\u00ed\u00ada, creatividad, confianza, imaginaci\u00f3n, apertura y sano discernimiento.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; D. BOROBIO, Ministerios laicales, Atenas 1984; ID., Los ministerios en la comunidad, Editorial Lit\u00fargica, Barcelona 1999; J. M. CASTILLO, Ministerios, en \u00abConceptos fundamentales de Pastoral\u00bb, Cristiandad, Madrid 1983, 627 y ss; J. DELORME, El ministerio y los ministerios en el Nuevo Testamento, Cristiandad, Madrid 1975; S. DIANICH, Teolog\u00ed\u00ada del ministerio ordenado, Paulinas, Madrid 1984; A. LEMAIRE, Les minist\u00e9res aux origines de l&#8217;Eglise, Paris 1971; R. PARENT-S. DUFOUR, Los ministerios, Mensajero, Bilbao 1994; E. SCHILLEBEECKX, Los responsables en la comunidad cristiana, Cristiandad, Madrid 1983; B. SESBOUE, \u00c2\u00a1No teng\u00e1is miedo! Los ministerios en la Iglesia hoy, Sal Terrae, Santander 1998.<\/p>\n<p>Ra\u00fal Berzosa Mart\u00ed\u00adnez<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1. La Iglesia es ministerio y se articula desde los ministerios. &#8211; 2. Los ministerios laicales en el contexto eclesiaL &#8211; 3. Ministerio Ordenado y ministerios laicales. 1. 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